Cuéllar (Segovia)

Uno de los castillos más espectaculares de la geografía hispana es el de Coca, ciudad que vio nacer al último emperador que unificó Roma en un solo Imperio, el hispano Teodosio, conocido como el Grande. Desde aquí, una carretera secundaria permite al viajero alcanzar Cuéllar, un pueblo enclavado sobre una colina por cuyas laderas se desparraman las casas, y cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Si el viajero se adentra en su historia, descubre uno de los lugares con más historia de Castilla y León. Sigue leyendo

Entrevista a León Arsenal (escritor)

leon_arsenal

Los godos no fundaron España, pues el concepto de nación no existía en el siglo V. Pero el paso de este pueblo de origen germánico por la península ibérica durante tres siglos largos (hasta la invasión de Tariq y sus beréberes en el año 711) ha dejado una huella e influencia de tal magnitud que, a lo largo de la Edad Media y en combinación con las culturas hispanorromana y musulmana, ha marcado lo que ahora somos. Esta apasionante parte de nuestra historia se recoge en un ensayo riguroso, pero también de estilo ágil y desenfadado, de recomendable lectura si queremos conocer mejor de dónde venimos: Godos de Hispania (Grupo Edaf), de León Arsenal. Sigue leyendo

El Tolmo de Minateda (Albacete)

tolmo_minateda_lugares_historia

A escasos nueve kilómetros de Hellín, el viajero puede descubrir en su camino el Tolmo de Minateda, un parque arqueológico ocupado desde la Edad del Bronce (1500 a.C.), donde aparecen murallas, poblados y necrópolis que abarcan desde la Prehistoria a la época islámica. Y es que este pequeño promontorio alberga los restos de Eiotana o Elotana, una de las principales poblaciones del Reino de Teodomiro, construida hacia el año 600 de nuestra era. Fue también sede episcopal visigoda hasta que Abderramán III ordenó su destrucción, en el siglo IX. Desde entonces el lugar se conoció como Madīnat Iyyuh, nombre del que procede la Minateda actual. Sin duda, uno de los lugares con historia de España. Sigue leyendo

Feria (Badajoz)

feria_castillo_lugares_historia

En las estribaciones de Sierra Morena se encuentra el pintoresco pueblo de Feria en la falda de un cerro coronado por una fortaleza del siglo XIII. Declarada Conjunto Histórico Artístico, la historia de esta localidad extremeña está ligada a la familia Suárez de Figueroa desde que Enrique IV en 1394 le otorgara el título condal que Felipe II promocionó a ducal previo pago de su importe. Sus casas encaladas, de volúmenes paralepipédicos, cubiertos con rojos tejados, se escalonan al compás del solar. Toda Feria es un gran museo de enorme belleza y singularidad, uno de los lugares con más historia de Extremadura. Sigue leyendo

Ruta por el Madrid romano y visigodo

fuenfria_calzada_romana_lugares_historia

Que Madrid no tiene un pasado romano y visigodo es bien sabido, pero quizás no sea tan conocido que en la región existen unos cuantos yacimientos arqueológicos relacionados con ambos pueblos que demuestran la presencia humana de milenios y siglos atrás. Que sin duda merecen la atención del viajero. Lugares con historia en forma de bellos conjuntos de piedra como Complutum, Navalvillar, Dehesa de la Oliva o Fuenfría. Cuatro itinerarios que conforman Historias en la Tierra, un conjunto de visitas guiadas y teatralizadas de la mano de los madrileños de la Antigüedad. Son gratuitas y se llevan a cabo los sábados a las 11.30 horas. La máquina del tiempo comienza a calentar motores… Sigue leyendo

Cañón del Río Lobos (Soria)

Ermita_de_San_Bartolomé_Ucero_lugares_historia

Avenado por el río Lobos, que flanquea una pista forestal transitable para los vehículos solo en el primer sector, emerge una auténtica joya de la naturaleza en territorio español. El Cañón del Río Lobos es un magnífico refugio de roca caliza que arranca en la provincia de Burgos y se extiende, a lo largo de más de nueve kilómetros de superficie conformando un extraordinario Parque Natural repleto de espectaculares barrancos con vegetación y grandes contrastes de alturas. Surca varios pueblos y su elevación oscila entre los 950 y 1.200 metros de altitud. Sigue leyendo

La Vall d’Uixó (Castellón)

sant_josep_cuevas

Situada a medio camino entre la costa y la sierra de Espadán, en un valle de la comarca de la Plana Baixa de Castellón dedicado al cultivo de cítricos, La Vall d’Uixó, debido a su estratégica posición geográfica ha sido escenario de paso y asentamiento de unas cuantas civilizaciones del pasado: el hombre prehistórico, íberos, prerromanos, romanos, visigodos, musulmanes o cristianos. La huella más añeja se manifiesta en el conjunto de restos arqueológicos hallados en la Punta d´Orleyl y otros lugares con historia de la localidad, como y el Poblat de Sant Josep. Sigue leyendo

Chipiona (Cádiz)

Por las excelentes playas de Rota, el viajero llega hasta Chipiona, tierra de moscatel y de litorales yodados. Fenicios, griegos, cartagineses y romanos ya bordearon las costas gaditanas para aprovechar la zona de la desembocadura del Guadalquivir en sus aventuras y trasiegos comerciales. Sobre todo, el paso de los romanos ha dejado imborrables huellas del pasado con restos arqueológicos que se concentran, su mayoría, en la zona de las Canteras y los pagos de El Olivar, El Paraqué, Montijo y La Loma Alta. Un lugar con mucha historia.

Precisamente, de origen romano es el hermoso faro del siglo XIX de Chipiona, levantado, según la tradición, sobre los restos de aquel otro faro romano, edificado en el año 140 bajo las órdenes del cónsul Quinto Servilius Caepion, al que se llamó Turris Caepitonis, de donde vendría el nombre de la ciudad. Tiene 72 metros de altura.

Es este el faro más alto de España, celoso guardián del Guadalquivir. 2017 será el año grande del faro chipionero, y quienes deseen conocerlo más a fondo lo podrán hacer gracias a una visita guiada. Por algo es uno de los principales iconos turísticos de la provincia gaditana. Aunque no el único. Eso sí, el viajero tendrá que subir sus 322 escalones, pero merecerá la pena para disfrutar de una de las vistas más inigualables del Atlántico.

Faro chipiona

El Faro de Chipiona es el más alto de España./Antonio M. Romero Dorado

Desde tamaña altura, el viajero tendrá la oportunidad de divisar la vecina provincia de Huelva, Doñana, la bahía de Cádiz, Sanlúcar de Barrameda y la propia Chipiona con su Monasterio de Regla, sus corrales de pesca o las playas de Costa Ballena. Y también podrá contemplar el pecio del buque Weisshorn, que encalló en 1994 durare un fuerte temporal. También de origen romano, el único en funcionamiento del mundo, es otra joya de la que el viajero puede gozar en la península ibérica: la Torre de Hércules, en La Coruña.

En 1964 el Gobierno de Estados Unidos decidió financiar la instalación de cristales en la cúpula del faro para aumentar su potencia y que sirviera de referencia a los barcos y aviones de la vecina base de Rota. En realidad se trata de un faro aeromarítimo cuyo haz de luz alcanza la misma distancia en horizontal y vertical.

Parroquia de la O Chipiona

Iglesia de la O de Chipiona./Antonio M. Romero Dorado

Tras el declive de Chipiona con la llegada de los godos en el siglo V y su posterior ostracismo bajo el casi dominio árabe de la península, en el siglo XIII la ciudad fue conquistada por Fernando III El Santo. Aunque fue reconquistada en 1264 por su hijo Alfonso X el Sabio. A finales de siglo, el rey Fernando IV concedió a Guzmán el Bueno, fundador de la Casa de Medina Sidonia, el Señorío de Sanlúcar, del que formaba parte Chipiona.

Con la conquista de América, Chipiona se convirtió en un importante enclave comercial al beneficiarse de su situación geográfica en el Guadalquivir y su dependencia de Sevilla, ciudad que tenía el monopolio del traro con las Indias. En 1702, dentro del contexto de la Guerra de Sucesión, se produjo aquí el desembarco de la flota Anglo-Holandesa, partidaria de los Austrias en su conflicto con los Borbones. Poco más de medio siglo después, Chipiona padeció las inclemencias del maremoto que produjo el terremoto de Lisboa. Cuatro personas murieron y las calles y playas quedaron inundadas.

Tanta historia a sus espaldas permite al viajero una respiración profunda antes de adentrarse en los vestigios patrimoniales de Chipiona. Paseando por el centro de la localidad andaluza se llega al santuario de Nuestra Señora de Regla, en la que se venera la imagen que según la tradición trajo San Agustín cuando huía con sus discípulos de Hipona.

Chipiona_castillo

Castillo de Chipiona./Antonio M. Romero Dorado

De sus monumentos destacan, además, la iglesia de Nuestra Señora de la O o el monumento a la Cruz del Mar, justo el lugar donde el Cristo de la Misericordia detuvo las aguas que iban a invadir la población. Chipiona también alcanza gran parte de su prestigio por haberse convertido en lugar de veraneo por, entre otras excelencias, contar con excelentes playas. Los Duques de Montpensier hicieron de este municipio un lugar de veraneo y balneario para la aristocracia ya en el siglo XIX.

Después de todos estos argumentos, el viajero caerá en la cuenta de que Chipiona merece, al menos, una escapada de fin de semana. Quizá las playas de Bolonia o Caños de Meca se hayan convertido en dos de los lugares más turísticos de la provincia de Cádiz, pero el aficionado a la historia encuentra aquí otros destinos de sumo interés, como San Fernando y su relación con las Cortes de Cádiz o las magníficas ruinas del Templo de Hércules y el paso de personajes celebérrimos como Aníbal o Julio César. Lugares con historia no tan turísticos ni masificados por las muchedumbres.

Dónde dormir: Hotel Gran Capitán; Fray Baldomero González, 3; 11550 Chipiona (Cádiz); info@hostalgrancapitan.com; teléfono: 956370929.

Dónde comer: Restaurante Casa Juan; Av de Andalucía, 3; Chipiona (Cádiz); teléfono: 956370306.

Plano Chipiona

Pollentia (Mallorca)

La ciudad romana de Pollentia, denominada en mallorquín Pol.lèntia, está situada al noroeste de la isla de Mallorca, en el municipio de Alcúdia. Se trata de una de las dos ciudades, la otra fue la actual Palma, fundadas por el cónsul Quintus Caecilius Metellus, jefe de la expedición romana que dominó la isla en el año 123 a.C (época republicana) Pollentia es una de las urbes más antiguas y con más pasado del Mediterráneo. Un lugar con historia, sin discusión.

Pollentia, que conoció su momento de apogeo entre los siglos I y II de nuestra era, sobre todo bajo el mandato del primer emperador de Roma, Octavio Augusto, ocupaba entre 16 y 18 hectáreas y contaba con un foro, un puerto y numerosas viviendas. La parte abierta al público está en la zona de Sa Portella, la antigua parte residencial, y comprende un pequeño fragmento de muralla, una zona de talleres y tres mansiones, así como una calle porticada. Como se le suponía a la capital romana de las Baleares.

Ciudad_romana_pollentia

Ruinas de la ciudad romana de Pollentia./Olaf Tausch

Además de las tres casas que se pueden visitar (Casa dels Dos Tresors, Casa del Cap de Bronze y Casa Nord-oest), destaca el único fragmento de la muralla romana que se conserva en Pollentia y que data del siglo III. Ahora bien, el elemento más representativo de todo el conjunto es el teatro romano, que fue construido a finales del siglo I y poseía una capacidad para 2.000 personas.

El teatro se encuentra ubicado a las afueras de la ciudad en dirección sur, cerca del sitio donde con toda probabilidad había de localizarse el puerto en época romana. En un principio, fue considerado un teatro griego; sin embargo, excavaciones realizadas en 1995 llevaron a establecer su dotación definitiva.

Esta infraestructura, horadada en la roca aprovechando el desnivel natural del terreno, conserva buena parte de su estructura original, formada por la cávea, la orchestra y la scena. Para ver y disfrutar de los fabulosos restos romanos hallados en el yacimiento, el viajero debe visitar el Museo monográfico de Pollentia, que se encuentra junto a la iglesia de Sant Jaume. En esta galería sobresalen tres esculturas de mármol halladas en el foro, así como una cabeza de bronce femenino.

resto_romano_pollentia

Los restos romanos de Pollentia son abundantes./Frank Vincentz

Al foro de Pollentia se accede desde el interior del área de Sa Portella, un espacio abierto que se constituía como el centro cívico, religioso y comercial de la ciudad. El viajero aficionado a la historia puede aquí vislumbrar los restos del templo Capitolino, dedicado a las deidades de Júpiter, Juno y Minerva. En la zona este del templo capitolino se encuentran dos templetes menores y una zona de tabernas que conformaban la parte comercial del foro.

Antes de la dominación romana, Pollentia fue asimismo un importante puerto marítimo fenicio, cartaginés y griego. Luego, musulmán de la antigua Corona de Aragón. A partir del siglo IV, la villa romana inició su decadencia; sobre todo tras las invasiones de vándalos y bizantinos. Se convirtió en una necrópolis.

Cerca de las ruinas, el oratorio de Santa Anna fue construido a finales del siglo XIII con sillares romanos. Pese a su pequeñez, se utilizó en diferentes ocasiones como hospital. Se trata de una de las primeras muestras de la colonización catalano-aragonesa en Mallorca. Si el viajero opta por desplazarse hasta Mallorca, Pollentia es uno de los lugares no turísticos de la isla, alejado del sol, la playa y los guiris tan habituales en las Baleares.

Ruinas_pollentia_mallorca

Los restos de un foro, casas y un teatro son visitables en Pollentia./Olaf Tausch

De la propia Alcúdia en Mallorca, el viajero puede visitar dos puertas originales de la antigua muralla del siglo XIV: la de Xara y la de Sant Sebastià. La villa jugó un papel muy destacado durante la rebelión de las Germaníes de 1521, cuando aquí resistieron las tropas leales a Carlos I. La localidad tiene un bello centro histórico que invita a pasear entre sus casas señoriales. Uno de los lugares para visitar obligados.

El viajero no debe confundir la ciudad romana de Pollentia con Pollensa, el municipio más septentrional de la isla de Mallorca. Esta última ciudad también cuenta con una historia relevante y merecedora de recuerdo, aunque más contemporánea y actual, ya que aquí descansó Winston Churchill, se inspiró en ella Agatha Christie y pasaba los veranos Peter Ustinov, entre otros artistas de renombre.

El influjo del paso de la civilización romana bajo lo que fue su dominio de la provincia de Hispania ha dejado auténticas maravillas en forma de villas, yacimientos, ruinas o monumentos. Junto a Pollentia, otras urbes romanas que aún perduran en nuestra memoria y son visitables son Baelo Claudia, Itálica o Ampúrias. Lugares de excepcional belleza son también La Olmeda, Segóbriga o Carranque.

 

Dónde dormir: Casa Rural Sant Jaume; Calle Sant Jaume 6; 07400  Alcúdia (Mallorca); agroturismo@mallorcanet.com; teléfono: 971721508.

Dónde comer: Restaurante Sa Caseta; Carrer d’Albellons, 8; Alcúdia (Mallorca); teléfono: 971545718.

Plano_Pollentia

Catalañazor (Soria)

La leyenda popular dice que allí Almanzor perdió su tambor. O lo que es parecido, si no igual o similar: que el caudillo árabe perdió su aura de imbatible y resultó derrotado. Lo cierto es que Catalañazor, encaramado a una roca, debe su fama histórica a la derrota que padeció Al Mansur (El victorioso) frente a las tropas castellanas y leonesas en el año 1002 de nuestra era, en los tiempos en los que la casi totalidad de la península ibérica se encontraba bajo influjo musulmán.

Almanzor llegó victorioso, pero enfermo, a sus campañas militares del norte de la península procedente del sur. La ruta a seguir hacia Medinaceli le haría remontar el puerto de Santa Inés desde los Cameros y traspasar el portillo de Cabrejas, para salir a campo abierto frente al peñasco de Calatañazor. Hasta aquí la historia y en adelante la leyenda. Sancho García, a la sazón Conde de Castilla, derrotado ya antes por el propio Almanzor, apreció la debilidad física de su rival para batallar de nuevo y buscar su retirada. Sí parece seguro que Almanzor fue sepultado en Medinaceli.

Castillo_Catalañazor

Castillo de Catalañazor./Emijrpbot

Pese a este notable acontecimiento del pasado, la historia de Catalañazor se remonta mucho tiempo atrás. En concreto diez siglos, en época ibérica, a un kilómetro escaso en el Cerro de los Castejones, donde se ha hallado un poblado arévaco que estuvo habitado desde el siglo II a.C. hasta el siglo V. Posteriores son las tumbas antropomorfas del período visigodo encontradas en el cerro que corresponde a la actual Catalañazor.

De su pasado romano, se pueden apreciar los restos de un poblado junto al río, las Ruinas de Voluce, que conserva parte de una calzada romana. Más tarde, en el siglo XVII, Catalañazor pasó a depender de la casa de los duques de Medinaceli y luego al marqués de Feria. Precisamente, es originario de Catalañazor Martín de Padilla, quien intervino en la batalla de Lepanto, al que Felipe II otorgó el cargo de capitán general de las galeras de España.

La ciudad de Catalañazor se encuentra rodeada de dos murallas que se conservan casi intactas y que son visitables. El viajero que se dirija a la zona sur por la casi única calle del pueblo encontrará el castillo, emplazado en lo alto de un peñasco. Del siglo XIV, la fortaleza conserva parte de sus murallas y de la torre del homenaje, así como un ventanal de estilo gótico. Unas ruinas espléndidas que merece la pena tener presente.

Calle_Catalañazor

Arquitectura típica de la localidad soriana./Emijrpbot

Si prosigue su ruta por el pueblo, el viajero encontrará otros sitios de interés, como la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, una mezcla de estilos gótico y románico que conserva una pila bautismal y tallas de la Virgen, o la ermita de Santa Ana y de San Juan Bautista, de la que solo se conserva la puerta y los muros. Son escasos los lugares turísticos y no turísticos de Catalañazor, aunque sí es evidente su huella histórica en nuestro imaginario.

Pasear por Catalañazor supone toda una delicia para el viajero. El tiempo parece haberse detenido aquí mientras se dejan atrás calles que guardan todo el sabor de una arquitectura popular, pobre pero hermosa, con entramados de madera y adobe en las plantas altas y muros de piedra en las bajas. Llama la atención del viajero las chimeneas cónicas que tienen la mayoría de las casas en su interior para combatir el duro frío de estas tierras.

Ermita_soledad_catalañazor

Ermita de la Soledad./Emijrpbot

El aficionado a los entornos naturales cuenta con un par de delicias que no debe perderse si visita Catalañazor. Una de ellas es la reserva natural del Sabinar de la localidad soriana, que alberga un un precioso bosque de 22 hectáreas de sabanas con ejemplares milenarios que alcanzan una altura considerable. Historia y naturaleza van cogidas de la mano en los viajes a Castilla León, sin duda.

La otra joya natural de Catalañazor es la Fuentona, un peculiar manantial de aguas calmadas y cristalinas que se abre paso a través de un cañón, que anticipa una próxima visita al espectacular cañón del río Lobos y su histórica ermita de San Bartolomé de Ucero, otro lugar de poder templario, como la segoviana iglesia de la Vera Cruz. Por lo que es posible, si se opta por descansar en la zona, buscar casas rurales en Catalañazor, una opción valida de alojamiento. Bienvenido a uno de los lugares con encanto de Castilla León.

Dónde dormir: La casa rural de Catalañazor; Calle Real, 10; Calatañazor (Soria); teléfono; 975183642.

Dónde comer: Casa rural El mirador de Almanzor; C/Puerta Vieja, 4; 42193 Calatañazor (Soria); teléfono: 975183642.

Mapa Catalañazor