Montesa (Valencia)

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Montesa, municipio emplazado a unos 60 kilómetros de la capital de Valencia, tiene un notable castillo del siglo XIV que el viajero debería visitar siquiera porque dio nombre a una de las órdenes militares españolas que heredaron miembros y las posesiones de los templarios tras su disolución por parte del Papa Clemente V en 1317. Por de pronto le apetece al viajero llevar a cabo una escapada de fin de semana en la provincia de Valencia, en este pequeño reducto de poso histórico. Sigue leyendo

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Torres de Serranos y de Quart (Valencia)

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La ciudad de Valencia fue fundada, según el historiador Tito Livio, en el año 137 a.C. Pero fue con la llegada de los árabes y, siglos más tarde, tras la reconquista cristiana, cuando la capital del Turia inició su auténtico periodo de esplendor. El quatroccento valenciano (siglo XIV) aupó a Valencia como centro cultural y financiero de primer orden europeo. Dan fe de este progreso construcciones de la talla de La Lonja de la Seda, considerada Patrimonio de la Humanidad, y el tema que hoy nos ocupa: las Torres de Serranos y las de Quart, dos de las principales entradas a la ciudad y grandes bastiones defensivos en tiempos de la Edad Media. Solo ambas permanecen vivas de las doce puertas originales que fortificaban la urbe. Son dos conatos de castillo, dos lugares con historia de nuestra península. Sigue leyendo

Lonja de la Seda (Valencia)

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A mediados del siglo XV, el único dios en el que confiaban los valencianos, al menos a corto plazo, era Mercurio, protector del comercio, de ahí que construyesen esta catedral de cambalache, la joya más rutilante del gótico civil europeo, la Lonja de la Seda, para albergar las operaciones de mercaderes y a sus órganos de gobierno. Pues la seda era la principal mercancía, de la Seda se llamó. Ahora es uno de los principales reclamos turísticos que tiene Valencia. Sigue leyendo

Bocairente (Valencia)

Colgada sobre un barranco, en un emplazamiento imposible, emerge de la nada la espectacular Bocairente, una pequeña localidad valenciana situada en las estribaciones de Albacete y Alicante. Desde el siglo XIII, Bocairente mantiene su peculiar fisonomía de casas colgadas y plazuelas escalonadas con fuentes, cuando pasó a formar parte de la Corona de Aragón y sus mezquitas se convirtieron en iglesias.

Lugar de resistencia contra los romanos en época ibérica, Bocairente, a las faldas de la Sierra de Mariola, se convirtió en plaza fuerte durante el califato de Córdoba para, después, transmutarse en guardián del reino taifa de Dénia, aunque pervivíó sobradamente por las riquezas que producía su huerta y la abundante producción textil.

vista general de la localidad de bocairente

Panorámica de la ciudad de Bocairente./Enrique Íñiguez Rodríguez

En época cristiana Bocairente mantuvo su estatus, que se agrandó con la declaración del municipio como Villa en 1418 y, en especial, en 1587, cuando el monarca Felipe II le otorgó el título de Real Fábrica de Paño que incluía el Libro de los Privilegios, es decir, la reglamentación corporativa de las actividades textiles, actividad que ha continuado hasta hoy.

El viajero que arriba a Bocairente queda deslumbrado por el desnivelado entramado callejero que ofrece. Vertiginosos y empinados callejones se suceden para conformar un conjunto de pequeños rascacielos y casas trogloditas. Recorrido obligado es su pintoresco barrio medieval, declarado conjunto histórico-artístico nacional.

A través de él, el viajero se topará con la hermosa iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), que llegó a contar con uno de los retablos más elaborados de Juan de Juanes, pintor que era de aquí. En los límites de la ciudad antigua se esconde la plaza de toros. Es la más antigua de la Comunidad Valenciana y está enteramente excavada en la roca, como la cántabra Iglesia de Arroyuelos.

vista del ayuntamiento y la plaza del mismo nombre de Bocairente.

Plaza del Ayuntamiento de Bocairente./Enrique Íñiguez Rodríguez

No se puede finalizar la visita sin acudir al Museo Arqueológico Municipal, en el que se exponen diversos objetos de una larga época que abarca desde el Paleolítico Superior hasta la Edad Media. Más curioso resulta el monumento dedicado a la manta, industria artesanal relevante en la localidad.

Una vez se ha disfrutado del Bocairente intramuros, merece la pena hacer un esfuerzo extra para conocer parte de su mágico entorno, en el que poder descubrir caminos secretos con huertos creados por árabes y moriscos, así como unas cuantas cuevas y casas trogloditas.

Almacenes, escondites, incluso un monasterio cuelgan de la roca, aunque lo más impresionante son les Covetes dels Moros, una pared pétrea con medio centenar de ventanas excavadas artificialmente que se van sucediendo a lo largo de un recorrido tortuoso en el interior de la montaña. Una escalera metálica facilita el acceso a la cueva más baja, desde la que se accede al resto. En otros barrancos más cercanos al pueblo (Colomer y Gomar) existen cuevas parecidas, aunque sin duda no son tan espectaculares como las del Barranc de la Fos.

La empinada calle de Sant Josep de Bocairent.

Calle de Sant Josep./Enrique Íñiguez Rodríguez

Dos teorías intentan explicar la función de estas oquedades: son cenobios visigóticos (con el paralelo de Giribaile, en Jaén) o graneros de la época beréber usados por los campesinos de los entornos (los tazaghin beréberes del Alto Atlas) Su gran relevancia hizo que fueran declaradas monumento histórico-artístico.

También satisfactorio para el espíritu del viajero, resulta emprender un recorrido a través del río Clariano a través de cañones solo accesibles a pie. Y disfrutar así de puentes, molinos y algún que otro acueducto. ¿Se puede pedir más? Sí, un anticipo en forma de postal audiovisual que aquí os dejo para disfrutar. Uno más de los lugares con historia de nuestra geografía:

Dónde dormir: Hotel L´Estació; Parc de L´Estació, s/n; 46880 Bocairent (Valencia); teléfono: 962350000; info@hotelestacio.com.

Dónde comer: Restaurante El Cancell; Calle de Sor Pietat de la Creu, 3; Bocairent (Valencia); teléfono: 962355038.

Llíria (Valencia)

El viajero que escoja emprender ruta hacia Llíria (24.000 vecinos), debe saber que puede llegar en cuestión de minutos desde Valencia por la autovía de Ademuz. Llegará así a la antigua Edeta, capital de la Edetania ibérica, donde sus habitantes fundaron la urbe sobre el cerro San Miguel, que perduró hasta la llegada romana. El yacimiento arqueológico del Tossal de Sant Miquel se mantiene como fiel testigo de aquel pasado.

Destruida por los ejércitos de Sertorio, sus lugareños se vieron obligados a bajar al llano y edificar una ciudad donde hoy está Lliria. Restos de su brillante pasado son las cerámicas pintadas más interesantes del mundo ibérico, que se exhiben en el Museo Prehistórico de Valencia, y el mosaico conocido como Los doce trabajos de Hércules que ocupa un lugar de honor en el Museo Arqueológico Nacional.

Panorámica de la ciudad de Llíria./Pelayo2

Durante el dominio musulmán fue la sede del cadí (juez designado por el califa) Jaume I le otorgó su carta puebla y Felipe V creó el ducado de Llíria, unido a la casa de Alba por el enlace del tercer duque con Teresa de Silva, duquesa de Alba, cuyos restos aquí descansan.

Un paseo relajado por esta localidad valenciana permitirá descubrir al viajero su rico patrimonio, legado de un pasado de lustre. En la plaza Mayor, el palacio municipal, bello edificio renacentista, así como la iglesia arciprestal de la Asunción.

Restos de las Termas de Mura./Qoan

También es visitable la iglesia de la Sangre, románico de transición y declarado Monumento Nacional, y las de San Francisco, de la Asunción y del Remedio. Lliría ha adquirido prestigio internacional gracias a la música y a sus dos bandas, la Primitiva y la Unión Musical, por lo que sus sedes son una visita obligada.

Junto al de Edeta-Lauro, otro no menos importante yacimiento de obligada visita es el de Pla de l’Arc, integrado en el casco urbano. En él sobresalen los mausoleos romanos (siglo I) y el santuario y las termas de Mura, uno de los complejos religiosos más monumentales de Hispania.

Iglesia de la Asunción./Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan)

De entre el patrimonio civil, algunos inmuebles que merecen una parada y detenimiento contemplativo pueden ser el Palacio de los duques de Liria o Ca la Vila, de finales del siglo XVI y estilo renacentista, Ca la Vila Vella (siglo XIV), los baños árabes del siglo XII o el Horno de la Villa, medieval construido en estilo gótico.

Antes de abandonar el municipio valenciano, el visitante debe acercarse hasta el monasterio de San Miguel, donde cuenta la tradición que se guarda una pluma del ala del arcángel, y a la ermita y fuente de San Vicente, los dos parajes más visitados por las gentes de toda la comarca.

Ca la Vila o Palacio de los Duques de Llíria./Pelayo2

De nuevo os dejo un pequeño anticipo preparativo de vuestro próximo viaje a Llíria. Este vídeo se convierte en una interesante guía audiovisual que muestra los encantos del municipio edetano. ¿A qué esperas para preparar la maleta y emprender la escapada?

fuente: AytoLliria

Dónde dormir: Hotel Puerta de la Serranía; Carretera de Ademuz, km. 32; 46160, Llíria (Valencia); teléfono: 962790217

Dónde comer: Més que Arròs; C/ Trulla de Cortina, 6; 46160, Llíria (Valencia); teléfono: 961105618

Gandía (Valencia)

A 65 kilómetros al sur de Valencia el viajero se topa con Gandía. La capital de la comarca de la Safor, asentada sobre una llanura aluvial al lado del río Serpis, goza de un clima benigno, excelentes playas y una fideuá de escándalo. Pero aparte de su vertiente turística que aprovecha al máximo, la localidad valenciana conserva una historia de postín jalonada por ilustres personajes y que se refleja en sus magníficos edificios civiles y religiosos.

Gandía comenzó a tomar forma con los iberos, a los que siguieron fenicios, romanos y árabes. Pero fue a partir de la Reconquista cristiana, protagonizada por Jaume I en 1240, cuando obtuvo personalidad propia gracias a la creación del ducado de Gandía.

La conocida playa de Gandía./ Alex#23

A finales del siglo XV, Pere Lluis de Borja compró el ducado a Fernando el Católico. Y con la llegada de los Borja, uno de los linajes más poderosos del momento, se inició una etapa de esplendor. Esta saga aportó personajes tan ilustres como San Francisco de Borja, biznieto del Papa Alejandro VI, así como literatos del fuste de Ausiàs March, Joanot Martorell (Tirant lo Blanch) y Roís de Corella.

El mejor punto de partida para conocer Gandía es la plaza de la  Constitución. En ella se alzan dos edificios destacados: el Ayuntamiento y la colegiata de Santa María, aunque ya no esté dentro el retablo de Dama Forment. Ésta, declarada monumento nacional, cuenta con una sola nave con bóveda de crucería y capillas a ambos lados.

Los edificios de carácter religioso abundan en Gandía./ froggycapiste

El Palacio Ducal, o Palacio de los Borja, es uno de los más impresionantes de España. Sus majestuosas estancias interiores bien merecen una detenida visita, en especial su patio porticado, el Salón de las Coronas, la Galería Dorada, el Salón de las Águilas y la Santa Capilla.

El palacio primitivo era gótico (siglo XV), pero ha sido remodelado y ampliado a lo largo de su accidentada historia en estilo primitivo renacentista y después barroco hasta culminar en el neogótico del siglo XX.

Palacio Ducal./ Gafotas

Al Museo de Arqueología, ubicado en el Hospital de San Marcos, se accede desde el Palacio Ducal. Cerca de la colegiata se localiza el edificio de la antigua universidad, actual colegio de las Escuelas Pías. Otro monumento de interés es el Real Monasterio de Santa Clara, edificio gótico con una hermosa iglesia.

Colegiata de Santa María./ m-lu

La ermita de Santa Ana, se construyó entre los siglos XVII y XVIII. Desde ella se obtiene una vista espectacular. Y para concluir la visita, merece la pena acercarse hasta el torreón del Pino y la modernista iglesia de San Nicolás.

Sin duda, Gandía merece una obligada visita. Aquí tienes un aperitivo:

Xàtiva (Valencia)

El municipio con más enclaves (con 26 parcelas o territorios separados entre sí) de toda España es también una de las ciudades más importantes de la provincia de Valencia. Su historia, además, da fe de ello. Xàtiva, que fue cuna de los Papas Borja, conserva un importante patrimonio artístico, a pesar de que fue quemada en 1707 por las tropas borbónicas como represalia por apoyar a las tropas austracistas en la Guerra de Sucesión.

Xàtiva ya tomó relevancia en época prehistórica, como así atestiguan los hallazgos de pinturas rupestres en la Cova Negra, del Paleolítico Medio. Años más tarde, bajo dominación romana, la urbe valenciana prosigue su auge. Fue elevada a la categoría de municipio romano con el nombre de Saetabis Augusta, en honor al emperador Octavio Augusto.

Panorámica de la ciudad de Xàtiva

Ya en época visigoda, durante los siglos VI y VII, Xàtiva se convirtió en sede episcopal de la Iglesia Católica. A finales del siglo X sirvió de refugio para las tropas almorávides derrotadas por el Cid en la batalla de Cuarte.

Antiguo Hospital de Xàtiva

A Xàtiva se la conoce, sobre todo, por ser cuna de los papas de Roma Calixto III (1378-1458) y Alejandro VI (1431-1503), Alfonso y Rodrigo de Borja, respectivamente, que adoptaron el apellido Borgia en Italia. Aquí también nació José de Ribera, El Españoleto, uno de los pintores más destacados del siglo XVII.

Castillo de Xàtiva

Con un casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico, el municipio setabense cuenta con un patrimonio militar, civil y religioso de postín y que merece la pena, sin duda, ser visitado. De entre todo ello sobresale el Castillo, que domina por completo toda la ciudad. De origen ibérico, fue ocupado por romanos, árabes y cristianos, amén de ser considerado durante muchos siglos como la plaza más fuerte del Reino de Valencia.

Basílica de Xàtiva

La Basílica o Seo de Xàtiva es un templo catedralicio de tres naves originaria de finales de siglo XVI. Merece la pena acercarse hasta su Museo Colegial, con piezas de gran valor. Por su parte, el Almudín, de estilo gótico, destaca por contar en su interior con el famoso retrato de Felipe V colgado del revés por haber ordenado la quema de la ciudad.

Cuadro de Felipe V boca abajo

La Iglesia de San Francisco, fundada por Jaume I, la de Sant Feliu, la más antigua de la ciudad (1265), la de San Pedro (siglo XIV) o el antiguo Hospital de estilo renacentista son otra clara muestra del rico patrimonio que atesora Xàtiva, que cuenta, asimismo, con una de las más bellas glorietas de toda la Comunidad Valenciana, la plaza de la Trinitat.

Aquí os dejo un nuevo vídeo resumen de la belleza que irradia Xàtiva:

Sagunto (Valencia)

Gran parte de la historia de Roma en la Península Ibérica se circunscribe en Sagunto (66.000 habitantes), situada en la provincia de Valencia, una ciudad que conserva uno de los patrimonios arqueológicos más impresionantes de toda España.

Creada en torno a una fortaleza, su historia está jalonada de batallas. Su heroica resistencia, en el siglo III antes de Cristo, frente al asedio del cartaginés Aníbal conmovió tanto a Roma que decidió convertirla en una de sus villas favoritas en el itinerario de la Vía Augusta. Fue la excusa que arguyó la República para iniciar la II Guerra Púnica.

El núcleo originario de la ciudad surgió en torno al imponente castillo de casi un kilómetro de longitud, cuyo perímetro no coincide exactamente con los límites de los asentamientos ibéricos y romanos situados en torno a la torre de Hércules.

En la misma falda del monte, aunque fuera del castillo, se encuentra una de las joyas románicas de la Península Ibérica, el teatro romano, en el que se aprovechó hasta tal punto la concavidad de la montaña que la mayor parte de las gradas están excavadas en la propia roca.

El centro cultural y comercial de la Sagunto medieval fue la plaza Mayor, de planta rectangular y rematada con soportales. En el interior de la glorieta se ubica la iglesia de Santa María, de estilo gótico valenciano. El acceso a la Judería se realiza por el Portalet de la Judería o Portalet de la Sang, un arco sito en la calle del Castillo.

Fue en Sagunto donde, en diciembre de 1874, se produjo el pronunciamiento militar encabezado por el general Martínez Campos que puso fin a la I República y originó el periodo de la Historia de España conocido como Restauración borbónica.

Otra conquista, aunque de carácter distinto, fue la que se produjo a principios del siglo XX con la creación de la factoría de los Altos Hornos, con elementos de gran valor histórico, como el alto horno número 2, de 1950.

El Puerto de Sagunto aporta más atractivo a nuestro destino, con sus 13 kilómetros de playas de fina arena, aguas transparentes y vegetación exuberante, algunas semisalvajes, como las de Malva-Rosa, Corint y Almardá.

Aquí os dejo un vídeo del Castillo de Sagunto: