Oropesa (Toledo)

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Oropesa, como las hadas que habitaban en las antiguas fuentes, canta su vieja canción a la vera del camino y seduce de manera sibilina a los viandantes. El viajero, si sigue la ruta del río Tajo sobre la huella de los antiguos caminantes, llega, desde Talavera de la Reina por la vía de Extremadura a un lugar de singular belleza, que atrapa desde la sugerente silueta de su hermoso castillo. Es el encanto de uno de los lugares con más historia de Castilla La Mancha y de esta España nuestra de interior. Sigue leyendo

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Entrevista a León Arsenal (escritor)

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Los godos no fundaron España, pues el concepto de nación no existía en el siglo V. Pero el paso de este pueblo de origen germánico por la península ibérica durante tres siglos largos (hasta la invasión de Tariq y sus beréberes en el año 711) ha dejado una huella e influencia de tal magnitud que, a lo largo de la Edad Media y en combinación con las culturas hispanorromana y musulmana, ha marcado lo que ahora somos. Esta apasionante parte de nuestra historia se recoge en un ensayo riguroso, pero también de estilo ágil y desenfadado, de recomendable lectura si queremos conocer mejor de dónde venimos: Godos de Hispania (Grupo Edaf), de León Arsenal. Sigue leyendo

Las casas de la Inquisición (Toledo)

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La tacharon de epítome del terror y la barbarie humana. No fue así, pero casi. Lo cierto es que forma parte de la leyenda negra de la historia española. La Inquisición que actuó en nuestro país durante cuatro siglos (del XV al XIX) en busca de la erradicación de la herejía en el seno de la Iglesia católica tuvo en Toledo uno de sus principales escenarios, por no decir el de mayor enjundia. Y es todo un experto en esta ciudad milenaria, que fue la capital del reino de los visigodos, también imperial en tiempo de los Austria, el autor que hoy nos invita a conocer los lugares donde el Santo Oficio se explayó a conciencia y trató de purgar el territorio hispano de lo que consideraba como herejes. Sigue leyendo

El Toboso (Toledo)

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Al norte de Campo de Criptana, en plena ruta del Quijote, aparece El Toboso, en la provincia de Toledo, fundada por los iberos según demuestran los restos hallados en la zona. Tras la Reconquista, se sentó en ella la Orden de Santiago, de cuya presencia quedan algunos lienzos de la muralla. Resultó de gran importancia estratégica. Aunque este pequeño pueblo atildado, limpio, llano, de casas blancas y honrado paisaje, debe su popularidad a la imaginación del gran literato universal Miguel de Cervantes, que en su Don Quijote de la Mancha ubicó aquí la cuna de su amada imaginaria, Dulcinea. Sigue leyendo

Guadamur (Toledo)

Al sudoeste de Toledo, a través de la carretera C-401, el viajero llega a Guadamur, situado en una cañada, en unos terrenos regados por el río Tajo, cuyos orígenes se remontan a la época árabe como señala su nombre, que significa ‘río de paso’. En el siglo XVI, este pueblo de Castilla la Mancha alcanzó gran importancia económica y cultural debido a su proximidad con la hermosa y monumental Toledo.

Poblada por la tribu celtíbera de los carpetanos, Guadamur tuvo un pasado de dominación romana como atestiguan los restos arqueológicos hallados en la zona y el paso de una calzada de camino a Toledo. Pero Guadamur debe el realce de su pasado al hallazgo en la zona del tesoro de los visigodos, pueblo germánico que conquistó Hispania en el siglo V y dominó la península hasta la llegada de los árabes en el siglo VIII.

Fortaleza de Guadamur

Castillo de Guadamur./Luis Miguel Soto López

En los alrededores de Guadamur, a un kilómetro aproximadamente, se localiza el lugar denominado Guarrazar, donde se descubrió el famoso tesoro de Guarrazar en el siglo XIX, compuesto por varias coronas que pertenecieron a los reyes visigodos Suintila y Recesvinto (siglo VII) Se trata del exponente máximo de la orfebrería visigoda en nuestro país. En la actualidad, la mayoría de piezas se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

El tesoro forma un conjunto que constaba de seis coronas, cinco cruces, un colgante y restos de láminas y cadenas de oro (las que se conservan en el MAN), una corona y una cruz de oro más una gema grabada con la Anunciación, que se conservan en el Palacio Real de la capital de España; tres coronas, dos cruces, eslabones y colgantes expuestos en el Museo Nacional de la Edad Media (en París); así como una corona y una macolla con una bola de cristal de roca que fueron robadas y aún no han aparecido.

Algunas teorías históricas afirman que Guarrazar era un monasterio que sirvió de escondite a una parte del tesoro real de la corte, iglesias y monasterios toledanos (donde se estableció la capital de los visigodos) para evitar su captura por los musulmanes, que invadieron la península y pusieron fin al reinado de los visigodos en el año 711.

Tesoro de Guarrazar (Guadamur)

Corona de Recesvinto hallada en Guarrazar./Luis García

Tras empaparse de esta fascinante historia, le llega el turno al viajero para que trate de conocer en profundidad otros rincones de Guadamur. El castillo (siglo XV), construido por el primer conde de Fuensalida, don Pedro López de Ayala, se emplaza sobre el cerro de la Natividad, una pequeña elevación que domina el territorio circundante. Destruido durante la Guerra de la Independencia y durante las guerras carlistas, a finales del siglo XIX sus propietarios decidieron reconstruirlo.

De planta cuadrangular, con baluartes y defensas en las esquinas y cortinas, la fortaleza conserva una bella torre del homenaje de base cuadrada. En la decoración de los muros, muy sobria, destaca el escudo de los López de Ayala. En este castillo se hospedaron personajes de la talla de Felipe el Hermoso, Juana la Loca, el Cardenal Cisneros o Carlos I.

Cerca del castillo se encuentra la ermita de la Natividad, del siglo XV, con ábside mudéjar y arco de herrería. La iglesia parroquial de Santa María Magdalena (siglo XVI) conserva escasos elementos de su primitiva fábrica debido a las reformas de los siglos XIX y XX. En el interior destacan sus tres naves separadas por arcos de herradura.

Picota de Guadamur

El rollo de Guadamur./Luis Miguel Soto López

La iglesia se ubica en la Plaza de Recesvinto, donde el viajero también podrá contemplar la Picota o Rollo de Justicia. Más interesante resulta la visita a la ermita de San Antón, del siglo XVI, donde se ha instalado un pequeño Museo de Artes y Costumbres Populares con objetos de uso cotidiano de los montes de Toledo.

Si el viajero que anda de turismo por Toledo se muestra interesado por conocer la historia de la mayor reliquia que los visigodos dejaron como legado en nuestro territorio, debe acercase hasta Guadamur y empaparse de su pasado. Los amantes de la historia lo agradecerán.

Guadamur se presenta como un destino ideal para una escapada de fin de semana. Ya no hay excusa para visitar la localidad. Bueno sí, seguir con la huella visigoda en nuestro país dando el salto a Recópolis, en Zorita de los Canes (Guadalajara), el yacimiento de la única ciudad visigoda conocida en Europa.

Dónde dormir: La Hospedería de Guadamur; Costanilla de la Natividad, 3; Guadamur (Toledo); teléfonos: 647787741 y 666407130.

Dónde comer: Restaurante El Rincón de Flores; Plaza de Recesvinto, 4; Guadamur (Toledo); teléfono: 925291418.

Mapa de Guadamur

Museo del Ejército (Toledo)

Armas tan dispares como la espada jineta que perteneció al último rey nazarí de Granada, Boabdil, o Enigma, la máquina nazi que permitía encriptar sus mensajes secretos en época de contienda. Son solo algunos de los 6.000 fondos relacionados con la guerra que se exponen en los más de 8.000 metros cuadrados que ocupa el Museo del Ejército, ubicado en el no menos espectacular e histórico Alcázar que domina la ciudad de Toledo.

El Museo del Ejército muestra un exhausto recorrido por la historia y progreso institucional, social, científico y cultural de España que se sintetizan en 20 salas de exposición permanente organizadas por salas históricas, temáticas y restos arqueológicos del propio Alcázar, con útiles y objetos que van desde la Prehistoria hasta nuestros días. Dispone de armas blancas y de fuego, artillería, banderas, uniformes, miniaturas, condecoraciones, maquetas y modelos, objetos etnográficos, así como las colecciones del Museo Romero Ortiz y la Casa Ducal de Medinaceli.

Vista general del Alcázar de Toledo

En el Alcázar de Toledo se ubica el Museo del Ejército.

La visita a las salas históricas parte de la Plaza de Armas del Alcázar, que se encuentra presidida por una reproducción de la escultura Carlos V y el Furor. En esta planta y en la superior, el viajero puede conocer a través de cinco rutas temáticas la historia de España a través de la de su ejército, desde la instauración de la monarquía hispánica (1492-1700) hasta el siglo XX. También otros periodos como el Estado Liberal (1843-1874) o la Restauración monárquica (1874-1923)

Por su parte, el itinerario por las salas temáticas comprende la visita de las plantas sótano y semisótano del Alcázar. Son, en total, 13 salas que agrupan piezas por colecciones cribadas por razones cronológicas o geográficas. El museo expone, entre otras joyas, el coche de caballos en el que el General Prim sufrió el atentado que acabó con su vida el 27 de diciembre de 1870, el Peugeot Phaeton tipo 15, primer automóvil que tuvo el ejército español, una tienda de campaña de Carlos V o el primer uniforme de Alfonso XIII.

Armadura y sala expositiva del Museo del Ejército

Son numerosas las armaduras, uniformes y objetos que se exponen.

La historia del Museo del Ejército es también la del propio Alcázar. Un edificio emblemático que ha sido fortaleza romana, visigoda y árabe. Fue en el siglo XVI cuando Carlos V y Felipe II ordenaron erigir el Alcázar como tal. El inmueble ha sufrido asedios e incendios en las épocas más convulsas de las batallas acaecidas en nuestro territorio: la Guerra de Sucesión, la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil,… Ahora es también Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha y dispone de más de 380.000 volúmenes.

El museo dispone, asimismo, de una amplísima biblioteca especializada, con más de 10.000 fondos catalogados, entre los que se incluyen los epítomes de Giovanni Antonelli, de 1560, ingeniero militar al servicio de Felipe II. La biblioteca permite acceder al catálogo colectivo de la Red de Bibliotecas del Ministerio de Defensa y la consulta de los fondos del archivo histórico del mismo museo.

Arquero en una sala expositiva del Museo del Ejército

El Museo del Ejército es un recorrido por la historia militar de España.

El viajero interesado en visitar el Museo del Ejército debe tener en cuenta que la galería abre de 11 a 17 horas y que cierra los miércoles. El precio de la entrada es de 5 euros, reducida 2,5 euros. Los domingos la entrada es libre. Los investigadores que deseen estudiar las colecciones disponen del mail museje@et.mde.es para ampliar información. Dirección: C/ Unión, s/n; 45001 Toledo; teléfono: 925238800.

Una escapada de fin de semana se presume ideal para visitar la siempre fascinante ciudad de Toledo, considerada Patrimonio de la Humanidad. Su catedral gótica, la Escuela de Traductores, el casco histórico,… Y cómo no, el tema que nos ocupa: el excepcional Alcázar y el no menos interesante Museo del Ejército, uno de los lugares con historia más atrayentes para los aficionados al pasado. Sin duda.

Dónde dormir: Hostal Alcázar; Calle Juan Labrador, 10; 45001 Toledo; teléfono: 925222620.

Dónde comer: Restaurante Alcázar; Plaza de la Magdalena, 10; 45001 Toledo; teléfono: 925281376.

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Escuela de Traductores (Toledo)

Después de que Alfonso VI tomara Toledo en el año 1085 frente los árabes, durante dos siglos, la ciudad castellano manchega iluminó el mundo intelectual con la creación de la Escuela de Traductores, cuyos integrantes se encargaron, entre otros grandes trabajos, de traducir al griego a Aristóteles, así como los trabajos más importantes de los más prestigiosos científicos de la época, la mayoría de ellos judíos y musulmanes.

La diversidad cultural y lingüística que convivía en Toledo durante la Edad Media (compuesta por mozárabes, cristianos y judíos) facilitó durante los siglos XII y XIII el funcionamiento de la Escuela de Traductores, gracias al impulso del monarca Alfonso X el Sabio. Se traducían obras del árabe o del hebreo a la lengua latina sirviéndose del romance castellano o español como lengua intermedia.

Panorámica de la ciudad de Toledo./Mikel Ortega

Panorámica de la ciudad de Toledo./Mikel Ortega

Bajo su reinado se inició la etapa de las traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemática. Toda aquella amalgama de conocimiento se tradujo en la creación de obras como el Libro de las Tablas Alfonsíes, traducciones de Azarquiel, Ptolomeo o Abu Ali al-Haitam, o de tratados recreativos como libros del ajedrez, dados, tablas y cuentos. Las traducciones pasaron del latín al castellano en esta época.

Algunos de los copistas de mayor relumbrón fueron el segoviano Domingo Gundisalvo, que traducía al latín obras de astronomía y astrología, o extranjeros como los ingleses Roberto de Retines, Adelardo de Bath, Alfredo o Daniel de Morlay: el italiano Gerardo de Cremona, o los alemanes Hermann el Dálmata y Herman el Alemán.

Sede de la antigua Escuela de Traductores.

Sede de la antigua Escuela de Traductores.

Gracias a la labor de todos estos autores, el legado científico y literario de origen árabe y griego consiguió introducirse en las universidades extranjeras de Europa Occidental. La lengua castellana se enriqueció de un nuevo y nutrido léxico, permitió agilizar su sintaxis y se hizo apta para la expresión del pensamiento.

En la actualidad, la antigua Escuela de Traductores de Toledo se ha transmutado en uno de los institutos culturales y de investigación de la Universidad de Castilla La Mancha y tiene su sede en el antiguo Palacio del Rey Don Pedro en la toledana plaza de Santa Isabel. Se trata de un edificio mudéjar del siglo XIV situado en el casco antiguo.

Recreación virtual de una de las salas de la Escuela de Traductores.

Recreación virtual de una de las salas de la Escuela de Traductores.

No viene mal empaparnos de un poco de historia de la literatura. Este vídeo nos introduce al desarrollo de la prosa en lengua castellana y a la labor que desempeñaron en esta tarea Alfonso X el Sabio y la Escuela de Traductores de Toledo:

fuente: Antonio García Megía

Dónde dormir: Hotel Eurico; Santa Isabel, 3; 45002 Toledo (Toledo); teléfono: 925284178; reservas@hoteleurico.com.

Dónde comer: Casa Aurelio; Plaza del Ayuntamiento 8; 45001 Toledo (Toledo); raurelio@santandersupernet.com; http://www.aplinet.com/aurelio; teléfono: 925227716 y 925227716.

Illescas (Toledo)

A mitad de camino entre Madrid y Toledo se localiza Illescas, localidad toledana que reúne un fabuloso patrimonio cultural y un increíble pasado. Capital de la comarca de la Sagra, en estas tierras un pintor de talla como El Greco se inspiró para plasmar algunas de sus mejores obras.

Los orígenes de este municipio se remontan al siglo V antes de Cristo, tal y como demuestra el poblado celtíbero de El Cerrón, que también estuvo habitado en época romana. En tiempos de Al-Ándalus formó parte, con una alcazaba, del sistema defensivo de Toledo.

Ayuntamiento de Illescas.

Su época de mayor esplendor coincide con el siglo XVI, gracias al patrocinio del cardenal Cisneros. Él impulsó la construcción del convento de las Concepcionistas Franciscanas y el Hospital de la Caridad, que conserva su iglesia de planta de cruz latina y cubierta de bóveda de cañón.

Cuando el viajero se detiene en Illescas le salen al paso varias sorpresas. Una de ellas es la colección de cinco magníficos cuadros de El Greco que constituyen uno de los conjuntos pictóricos más relevantes de la pintura española: La Caridad, San Ildefonso, La coronación de la Virgen, La Natividad y La Anunciación. Se encuentran en el Hospital de Illescas. Cuatro de ellos están considerados obras maestras.

El cuadro ‘La Virgen de la Caridad’ de El Greco que se expone en la localidad toledana./Funcave.org

En la localidad toledana hay más lugares a visitar, como la plaza donde se enclava la iglesia de la Asunción de Santa María y el Ayuntamiento. También está el denominado Arco de Ugena (siglo XI), conocido como Puerta de Ugena, que fue una de las puertas de la muralla que rodeaba la villa en la época de la Edad Media.

En la plaza de los Infanzones descansa más de 500 años un olmo a cuya sombra se cobijaba Miguel de Cervantes cuando venía aquí. Mientras en la calle Real antaño estaban las mansiones de las familias pudientes y las hidalgas que lucen blasones en las fachadas.

Iglesia de la Asunción de Santa María./hermenpaca

También son de interés para el viajero la visita de las plazas del del Salvador, la de Colón, la Plaza Hermanos Fernández Criado y la Plaza del Mercado. Una recomendada escapada cercana es la de Esquivias, localidad toledana donde en 1584 Cervantes se casó en la iglesia parroquial con Catalina de Palacios, natural de aquí.

Rotonda de entrada a Illescas.

Los amantes del arte están de enhorabuena. Como cada entrega, os dejo con un vídeo que sintetiza en imágenes alguna de las mejores obras pictóricas del insigne El Greco:

fuente: eggman913

Dónde dormir: Complejo París; Ctra. Ugena, 8; 45200 Illescas (Toledo); Teléfono: 925512787; info@complejoparis.com; http://www.complejoparis.com.

Dónde comer: La Chuleta; Plaza Salvador s/n; 45200 Illescas (Toledo): Teléfono: 925511173

Carranque (Toledo)

La Villa de Materno Cinegio, uno de los mayores represores de los templos paganos durante el gobierno en Roma del emperador hispano Teodosio el Grande (378-395), forma parte de un importante yacimiento arqueológico de España, el de Carranque, próximo al límite provincial entre Toledo y Madrid.

El parque arqueológico permite al visitante conocer aspectos de la vida cotidiana de estos parajes manchegos en época tardorromana con maquetas, medios audiovisuales y piezas originales halladas en la excavación y otros elementos interpretativos. Todo ello se expone en el notable centro de interpretación.

Basílica paleocristiana de Carranque./Mariagarcia

La didáctica exposición explica cómo eran el aseo personal, los juegos, los adornos, la cocina, el campo, las creencias religiosas y el mundo de ultratumba, todo ello introducido por un recorrido por la Hispania del siglo IV. Un viaje al pasado que sin duda embarga a quien lo visita en una atmósfera embriagadora por la historia.

Tres son las construcciones reconocibles en el sitio: los restos de una basílica paleocristiana, un supuesto ninfeo y la Villa de Materno. Ésta ocupa 1.200 metros cuadrados y cuenta con numerosas habitaciones y salas decoradas con hermosos mosaicos, como el del Océano.

Uno de los mosaicos que se conservan en el yacimiento arqueológico./Mariagarcia

Tal complejo forma parte de la denominada pars urbana, esto es, la parte construida y dedicada a la vivienda, alrededor de la cual se encontraban las bodegas, almacenes y cuadras. Se accedía al pórtico de la villa por dos torreones laterales; sus salas principales eran el triclinium (comedor), el oecus (sala de recepciones) y el cubículum de Materno, todas pavimentadas con bellos mosaicos.

Entre ésos, destaca el que representa, en el oecus, una escena de caza protagonizada por Adonis y un jabalí, además de por Venus, que muestra a Marte el combate. De todas formas, el mosaico de la fuente de Océano es el que concita más admiraciones.

Mosaico del Océano.

Entre la casa de Materno y la basílica se halla el mausoleo, en donde debieron ser enterrados el dueño de la villa y su familia. Se trataba de un pequeño edificio sobre podio, con un zócalo de granito y cubierto por una bóveda. Su interior estaba pavimentado con mosaico del que sólo se conserva un pequeño fragmento.

El estado de conservación de algunos mosaicos del parque es casi perfecto.

En el pueblo propiamente dicho, merece la pena visitar la iglesia de la Magdalena. En la ribera del río Guadarrama, a su paso por Carranque, se encuentran todavía los vestigios de algunos molinos. Su entorno rodeado de pinos, chopos y bosques de ribera, brindan, asimismo, la posibilidad de disfrutar de un rato en la naturaleza.

La zona perteneció a la Orden del Temple para pasar después a la Orden de San Juan.

Este vídeo muestra un resumen de lo que el viajero puede ver en el lugar:

fuente: slinkys01

Consuegra (Toledo)

El agradable aroma de azafrán que destila la mayoría de sus rincones le han permitido conservar un poso histórico que todavía se refleja entre su patrimonio, que es rico y variado.

La villa medieval de Consuegra, emplazada en la provincia de Toledo, se sitúa en un valle muy amplio. El río Amarguillo la atraviesa y la divide en dos partes unidas por sendos puentes de hierro que sustituyen a otros de origen romano.

Vista panorámica de la ciudad de Consuegra./ Pavlemadrid commons

Los orígenes de la localidad manchega se pierden en la noche de los tiempos. Se sabe, por los escritos de Plinio, que hubo en el lugar una importante población carpetana de nombre Consaburum. Ptolomeo la cita como Cardábora.

Durante la dominación árabe Consuegra se convirtió en residencia de algunos moros y, en las cercanías de la localidad manchega el Cid derrotó a Alffgio, valí de Dénia, en el año 1082. Aunque en 1097 moría en la Batalla de Consuegra el hijo de El Cid Campeador, Diego. Los ejércitos de Castilla, comandados por el rey Alfonso VI, fueron vencidos por los almorávides.

Castillo de Consuegra./ Pavlemadrid commons

En 1183 Alfonso VIII entregó la villa a los caballeros de la orden de San Juan de Jerusalén, donde establecieron un priorato con la dirección de don Juan de Austria. Durante la Guerra de la Independencia (siglo XIX), tuvo lugar la Batalla de Consuegra contra el ejército francés, donde fueron derrotadas las tropas del Duque de Alburquerque.

El casco viejo del municipio toledano conserva bellas muestras de su glorioso pasado. La plaza de España es el antiguo Foro Romano donde se reunía y se reúne la población. Cerca puede contemplarse el edificio de Los Corredores (siglo XVII) con bella balconada de madera de estilo manchego. Ahora aloja el Museo Arqueológico municipal.

Los molinos de viento que inspiraron a Cervantes./ AlbertMonard

Una visita a Consuegra aparejará la ocasión de visitar sus famosos molinos de viento alineados sobre el cerro Calderico, donde uno de los once existentes, el llamado Sancho, realiza el día en que se celebra la Fiesta del Azafrán la ‘molienda de la paz’ y reparte la harina entre los visitantes. Estos molinos inspiraron a Cervantes el famoso episodio de la lucha con los gigantes de su… de la llanura manchega.

No lejos se ubica el castillo (siglo XIII), reconstruido por los caballeros de San Juan de Jerusalén. La fortaleza, de origen musulmán, consta de tres recintos defensivos y tiene una excepcional torre del homenaje. De la época romana se conservan los restos de una presa y, en los alrededores, los últimos vestigios del acueducto de la Guadalerzas.

Ermita del Santísimo Cristo de la Vera Cruz./ Seanver

La iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI), el convento de las Carmelitas, el Ayuntamiento, renacentista, el convenio de Franciscanos (siglo XVIII), la iglesia de Nuestra Señora (s. XVIII) y la ermita de la Vera Cruz pueden completar la visita del viajero.

Os dejo con un interesante reportaje sobre la historia de los molinos de viento, el castillo y otros edificios representativos de Consuegra.