Siurana (Tarragona)

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Siurana es única en belleza. Pocos lo pueden dudar. Una treintena de venerables casas de piedra en la cima de un alcor, a las que se accede por un desfiladero vigilado por las ruinas de un castillo árabe, los pies en el torrente del Estopiñá y la mirada perdida en los paisajes del valle del río Siurana. A ellos el viajero debe sumar la peña de la Siuranella, el Salto de la Reina Mora o la Trona, y los acantilados de Arbolí, tan conocidos por los escaladores. En cambio, se ven menos visitantes horizontales, pese a ser uno de los lugares turísticos de Cataluña. ¿Cabe una estampa más romántica? Sigue leyendo

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Horta de Sant Joan (Tarragona)

“Todo lo que sé, lo he aprendido en Horta”. Con esta contundente frase, uno de los pintores de mayor talla internacional del siglo XX situaba en el mapa a Horta de Sant Joan. Pablo Picasso se quedó prendado del municipio y su rico patrimonio renacentista, cuyo entorno le inspiró para componer parte de su obra. Ayer se conmemoró el cuarenta aniversario de la muerte de este malagueño universal que hizo historia en Horta y por todo ello Lugares con historia le rinde homenaje.

Picasso permaneció en Horta de Sant Joan dos temporadas. La primera en 1898, con 16 años. Los dibujos y pinturas que realizó durante esta época se conservan entre el Museo Picasso de Barcelona y sus herederos. La segunda, en 1909, ya se corresponde con su etapa cubista y las obras que acomete con su pincel se diseminan por metrópolis tan dispares como Nueva York o Moscú. Durante los cuatro meses que estuvo en esta segunda ocasión, Picasso llegó a realizar unas setenta obras, que suponen el abandono de sus etapas rosa y azul y la confirmación del cubismo geométrico.

vista general de la ciudad de horta de sant joan

Panorámica de Horta de Sant Joan./silviabiblioteca

Pero mucho antes de la llegada de Picasso a Horta, en este enclave situado en el límite entre Cataluña y Aragón ya se estableció un poblado ibérico en la parte más elevada. Conquistada tiempo después por los musulmanes y recuperada por los cristianos en el siglo XII, Alfonso el Casto le otorgó la primera carta de población.

Con posterioridad, pasó a convertirse en una encomienda de los templarios. Tras la disolución de esta orden, fueron los hospitalarios quienes se hicieron cargo de Horta. Jaume I atestiguó su presencia en el castillo de Horta en su Llibre dels feits. Asimismo, el municipio devino en un violento combate durante la primera guerra carlista, en 1835.

el pintor malagueño pablo picasso.

Pablo Picasso.

Dotado de un hermoso patrimonio arquitectónico, declarado Bien de Interés Cultural, el paseo del viajero por Horta de Sant Joan merece la pena iniciarse en el casco histórico, que conserva su carácter medieval con calles estrechas y concéntricas. Durante el itinerario, se topará con con la porticada plaza de la Iglesia (siglo XVI), de indudable belleza. El Ayuntamiento (siglo XVI), renacentista, tiene una fachada con un mural de Fernando VII que conmemora las Cortes de Cádiz.

Los bajos de la casa consistorial albergan la antigua prisión de Horta, restaurada en 1995 y que cuenta con una exposición que explica la evolución urbana del municipio, así como restos arqueológicos encontrados en la zona. A destacar la interesante Casa de la Comanda, un palacio renacentista del siglo XVI que fue la residencia del maestre de la Orden del Hospital.

iglesia de san salvador del municipio de horta de sant joan

Portada del convento de San Salvador de Horta de Sant Joan./hilberg2009

Una de las visitas obligadas en Horta de Sant Joan es la del propio Centro Picasso. Como no podía ser menos. El museo alberga obras inspiradas en la vida rural y la naturaleza que encandilaron al artista malagueño. Cuadros como La balsa de Horta, La fábrica de Horta de Ebro, Casas en la colina y El pantano son el fruto de la estancia del pintor en la localidad catalana.

El paso de Picasso por Horta de Sant Joan no fue el único de un artista de talla por Cataluña. Dalí también tuvo un idilio inolvidable con Figueres, Port Lligat y Cadaqués, como ya ha reflejado Lugares con historia.

Para culminar este paseo por nuestra historia más reciente, os dejo un vídeo que sintetiza muy bien esta relación. Aunque está en catalán (disculpas a quien no lo pueda entender), la calidad de sus imágenes bien merece una visión que, sin duda, acrecentará el interés del viajero por visitar Horta de Sant Joan:

Dónde dormir: Casa rural El Trull de la Comanda; Horta de Sant Joan (Tarragona); teléfono: 661708190.

Dónde comer: Restaurante Mas del Cigarrer; Carretera de Bot a Horta de Sant Joan, s/n; 43596 Horta de Sant Joan (Tarragona); teléfono: 977435153.

Tortosa (Tarragona)

En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada al aVirgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Como anticipio a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

fuente: marquesdeojuel

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com; http://www.hotelberenguer.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.

Montblanc (Tarragona)

Montblanc, emplazado en la cuenca del Barberá, es uno de esos pueblos medievales que los aficionados al género visitan con agrado por la historia que destilan sus calles. Fundada en 1163 por el rey Alfons el Casto, no se constituyó en municipio hasta el siglo siguiente.

Sede de las Cortes durante la Edad Media, la villa ducal localizada en la provincia de Tarragona, llegó a convertirse en la séptima ciudad de Cataluña por número de habitantes en el siglo XIV.

Plaza Mayor de Montblanc./ Jordi D. A.

La muralla que lo rodea, con sus 35 torres, se conserva en perfecto estado. Fue levantada por Pedro III el Ceremonioso. Del Puente Viejo (siglo XIV) cabe decir lo mismo. Es tal la riqueza monumental que atesora este municipio, que en 1947 fue declarado conjunto monumental y artístico.

Iglesia de Santa María./ Alberto Fernández Fernández

Partiendo de la torre de Bover, formidable bastión defensivo de la muralla, el viajero se adentra a pie en el pueblo y puede ver la Casa Alenyà (siglo XIV), el edificio de Els Jueus (siglo XIII) y el palacio del Castlà (siglo XIV)

En la plaza Mayor está el Casal dels Desclergue (siglo XVI) y, muy cerca, los Casals dels Josa (siglo XIII-XVIII) En esta hermosa glorieta se ubican, además, el Ayuntamiento, los Porches de Cal Malet y la Fuente Mayor.

Iglesia de San Francisco./ Columbusalbus

Desde la iglesia arciprestal de Santa María la Mayor (siglo XIV), de imponente estilo gótico, se asciende paseando hacia el Tossal de Santa Bárbara, un mirador privilegiado del pueblo y paisaje donde todavía permanecen vestigios de la antigua población ibérica.

Retablo del interior de la iglesia de Santa María./ Josep Renalias

La ruta prosigue por la iglesia de Sant Miquel, de fachada románica (siglo XIII) y cuerpo gótico (siglo XIV); y la iglesia de Sant Marçal, también gótica (siglo XIV)

Extramuros, cabe mencionar los edificios góticos de la iglesia de Sant Francesc (siglo XIII) y el hospital de Santa Magdalena (siglos XIV-XVI) para dar concluida, así, la visita del viajero.

Un sucinto recorrido audiovisual por el bello pueblo de Montblanc:

Tarraco (Tarragona)

Capital de la Hispania Citerior y de la Tarraconensisbajo domino del Imperio, el nombre antiguo de la actual ciudad catalana se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Península Ibérica bajo el yugo de Roma desde el siglo I antes de Cristo. Se trata del más antiguo asentamiento romano establecido en territorio hispano.

En el el año 45 a.C. es cuando Julio César, después de derrotar a Pompeyo, otorga a la población la categoría de Colonia Iulia Urbs Tarraco. Más tarde, Augusto, como emperador, otorga la capitalidad a la ciudad en el 27 a.C., que no perderá en toda el transcurso del Imperio Romano. Ya en el siglo V, las constantes incursiones visigodas culminan con la conquista de la ciudad por parte del Rey Alarico en el año 475 de nuestra era.

El paseo arqueológico por el conjunto de Tarraco, declarado Patrimonio de las Humanidad, debe iniciarse por las murallas (siglos III y II antes de Cristo), continuar por el anfiteatro, del siglo II y con aforo para 12.000 espectadores, el teatro y rematar con la visita al circo, uno de los mejores conservados del mundo. En torno a la plaza de la Font se conservan, y son visitables, las bóvedas que sostenían las gradas.

La visita a toda esta maravilla patrimonial no estaría completa si eludiéramos el Museo Nacional Arqueológico, uno de los más interesantes de su clase en España. También lugares protegidos de todo el conjunto son los foros provinciales y coloniales o el cementerio paleocristiano.

Otros dos monumentos antiguos, algunos a pequeña distancia de la ciudad, también merece la pena ser visitados. El primero de ellos es un magnífico acueducto de 21 metros de largo que cruza un valle a un kilómetro y medio de las puertas. Al noroeste, sobresale un sepulcro denominado Torre de los Escipiones (siglo I a.C.). Y 20 kilómetros al Este destaca, asimismo, el Arco de triunfo de Bará, al borde de la Vía Augusta, quizás el mejor ejemplo de arco monumental de un vano que se conserva en nuestro país.


También existe una Tarragona medieval y otra moderna y racionalista con su Rambla Nova, su paseo de las Palmeras y su Balcón del Mediterráneo. Pero eso merece otro nuevo capítulo. Un nuevo vídeo os muestra el encanto que conserva Tarraco.