Castillo de Gormaz (Soria)

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Por la carretera N-122, en dirección este mediante Castilla y León, se accede al pequeño pueblo de San Esteban de Gormaz, localidad que se desparrama sobre las desnudas laderas de un cerro coronado por un antiguo castillo. Pero qué castillo. A sus pies, de las antiguas murallas, solo quedan algunas puertas. La población supuestamente fundada por los arévacos y fortificada por los romanos, sirvió de línea fronteriza entre las tropas cristianas y árabes, allá por el Medievo, una época no tan oscura como nos la han querido mostrar algunos historiadores. Sigue leyendo

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Cañón del Río Lobos (Soria)

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Avenado por el río Lobos, que flanquea una pista forestal transitable para los vehículos solo en el primer sector, emerge una auténtica joya de la naturaleza en territorio español. El Cañón del Río Lobos es un magnífico refugio de roca caliza que arranca en la provincia de Burgos y se extiende, a lo largo de más de nueve kilómetros de superficie conformando un extraordinario Parque Natural repleto de espectaculares barrancos con vegetación y grandes contrastes de alturas. Surca varios pueblos y su elevación oscila entre los 950 y 1.200 metros de altitud. Sigue leyendo

El Monte de las Ánimas (Soria)

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Ayer fue Día de Difuntos. Y hoy, como motivo de homenaje a uno de los grandes escritores del Romanticismo, Gustavo Adolfo Bécquer, Lugares con historia invita al viajero a recorrer un sitio especial que pergeñó y plasmó con su exquisita pluma en una de sus conocidas Leyendas: El Monte de las Ánimas, un lugar que realmente existe en Soria donde las almas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Bajo una aureola tenebrosa, la narración del escritor sevillano relata una historia de templarios y espíritus malévolos que se dejan ver cada noche de difuntos y que envuelven de sangre y misterio las muertes de los jóvenes Alonso y Beatriz, dos de los protagonistas. Sigue leyendo

Catalañazor (Soria)

La leyenda popular dice que allí Almanzor perdió su tambor. O lo que es parecido, si no igual o similar: que el caudillo árabe perdió su aura de imbatible y resultó derrotado. Lo cierto es que Catalañazor, encaramado a una roca, debe su fama histórica a la derrota que padeció Al Mansur (El victorioso) frente a las tropas castellanas y leonesas en el año 1002 de nuestra era, en los tiempos en los que la casi totalidad de la península ibérica se encontraba bajo influjo musulmán.

Almanzor llegó victorioso, pero enfermo, a sus campañas militares del norte de la península procedente del sur. La ruta a seguir hacia Medinaceli le haría remontar el puerto de Santa Inés desde los Cameros y traspasar el portillo de Cabrejas, para salir a campo abierto frente al peñasco de Calatañazor. Hasta aquí la historia y en adelante la leyenda. Sancho García, a la sazón Conde de Castilla, derrotado ya antes por el propio Almanzor, apreció la debilidad física de su rival para batallar de nuevo y buscar su retirada. Sí parece seguro que Almanzor fue sepultado en Medinaceli.

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Castillo de Catalañazor./Emijrpbot

Pese a este notable acontecimiento del pasado, la historia de Catalañazor se remonta mucho tiempo atrás. En concreto diez siglos, en época ibérica, a un kilómetro escaso en el Cerro de los Castejones, donde se ha hallado un poblado arévaco que estuvo habitado desde el siglo II a.C. hasta el siglo V. Posteriores son las tumbas antropomorfas del período visigodo encontradas en el cerro que corresponde a la actual Catalañazor.

De su pasado romano, se pueden apreciar los restos de un poblado junto al río, las Ruinas de Voluce, que conserva parte de una calzada romana. Más tarde, en el siglo XVII, Catalañazor pasó a depender de la casa de los duques de Medinaceli y luego al marqués de Feria. Precisamente, es originario de Catalañazor Martín de Padilla, quien intervino en la batalla de Lepanto, al que Felipe II otorgó el cargo de capitán general de las galeras de España.

La ciudad de Catalañazor se encuentra rodeada de dos murallas que se conservan casi intactas y que son visitables. El viajero que se dirija a la zona sur por la casi única calle del pueblo encontrará el castillo, emplazado en lo alto de un peñasco. Del siglo XIV, la fortaleza conserva parte de sus murallas y de la torre del homenaje, así como un ventanal de estilo gótico. Unas ruinas espléndidas que merece la pena tener presente.

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Arquitectura típica de la localidad soriana./Emijrpbot

Si prosigue su ruta por el pueblo, el viajero encontrará otros sitios de interés, como la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, una mezcla de estilos gótico y románico que conserva una pila bautismal y tallas de la Virgen, o la ermita de Santa Ana y de San Juan Bautista, de la que solo se conserva la puerta y los muros. Son escasos los lugares turísticos y no turísticos de Catalañazor, aunque sí es evidente su huella histórica en nuestro imaginario.

Pasear por Catalañazor supone toda una delicia para el viajero. El tiempo parece haberse detenido aquí mientras se dejan atrás calles que guardan todo el sabor de una arquitectura popular, pobre pero hermosa, con entramados de madera y adobe en las plantas altas y muros de piedra en las bajas. Llama la atención del viajero las chimeneas cónicas que tienen la mayoría de las casas en su interior para combatir el duro frío de estas tierras.

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Ermita de la Soledad./Emijrpbot

El aficionado a los entornos naturales cuenta con un par de delicias que no debe perderse si visita Catalañazor. Una de ellas es la reserva natural del Sabinar de la localidad soriana, que alberga un un precioso bosque de 22 hectáreas de sabanas con ejemplares milenarios que alcanzan una altura considerable. Historia y naturaleza van cogidas de la mano en los viajes a Castilla León, sin duda.

La otra joya natural de Catalañazor es la Fuentona, un peculiar manantial de aguas calmadas y cristalinas que se abre paso a través de un cañón, que anticipa una próxima visita al espectacular cañón del río Lobos y su histórica ermita de San Bartolomé de Ucero, otro lugar de poder templario, como la segoviana iglesia de la Vera Cruz. Por lo que es posible, si se opta por descansar en la zona, buscar casas rurales en Catalañazor, una opción valida de alojamiento. Bienvenido a uno de los lugares con encanto de Castilla León.

Dónde dormir: La casa rural de Catalañazor; Calle Real, 10; Calatañazor (Soria); teléfono; 975183642.

Dónde comer: Casa rural El mirador de Almanzor; C/Puerta Vieja, 4; 42193 Calatañazor (Soria); teléfono: 975183642.

Mapa Catalañazor

San Baudelio de Berlanga (Soria)

Como ya ocurrió hace algunas semanas con Mariano F. Urresti, una firma insigne de la historia y el misterio, entre otros campos que domina con una apabullante soltura, del panorama literario patrio, vuelve a colaborar con Lugares con historia. El autor de esta humilde bitácora solo tiene palabras de agradecimiento y se honra en presentaros a Jesús Callejo.

Licenciado en Derecho, Jesús Callejo es escritor e investigador. Su pluma ha pergeñado más de una veintena de libros. Su especialidad son los temas folclóricos y mitológicos, como la existencia de seres legendarios o el origen de las fiestas sagradas. Es un habitual de los medios de comunicación con colaboraciones asiduas en las revistas Enigmas o Historia de Iberia Vieja o el ya mítico programa radiofónico La Rosa de los Vientos, del que me declaro un ferviente seguidor.

Conocedor de unos cuantos lugares de poder y no menos historia de nuestra geografía, Jesús Callejo nos presenta en esta ocasión la ermita soriana de San Baudelio de Berlanga, uno de los no demasiados tesoros patrimoniales del arte medieval que se mantiene todavía en pie en la península ibérica. Su construcción data de finales del siglo XI, época de contiendas entre los reinos cristianos del norte y los musulmanes que avanzaban desde el sur.

exterior de la ermita de san baudelio de berlanga

La ermita de San Baudelio de Berlanga./Zarateman

Llegar a la ermita de San Baudelio, cerca de la aldea de Casillas de Berlanga es una experiencia única ¿Por qué? Les voy a dar unas cuantas pistas. Porque es una reliquia del arte mozárabe, porque sus pinturas medievales están cargadas de simbolismo, porque fue edificada encima de una antigua cueva de eremitas, o porque ha sido escenario de algunas novelas modernas e inspirado a poetas como Gerardo Diego.

También está considerada la ‘Capilla Sixtina del románico castellano’, porque ha sido objeto de uno de los expolios más sangrantes de la historia de España, porque está declarada Monumento Nacional, porque está rodeada de tumbas antropomorfas, porque posee una columna central impresionante en forma de palmera (única en su género) y porque su pequeño habitáculo o cupulín que hay sobre ella es uno de los lugares más enigmáticos de toda la provincia de Soria.

En definitiva, San Baudelio es toda una joya del arte y del misterio. ¿Les parecen suficientes estas razones para ir a visitarla? Les doy otra más. En la fuente de agua que hoy es un canalillo, situada a la derecha de la ermita, casi nadie repara. El viajero despistado entrará en la ermita, hará unas cuantas fotos (sin flash, por favor) y se irá de allí diciéndose a sí mismo: “A ver si un día me paso por el Museo del Prado para ver las pinturas originales de San Baudelio”. Y se le habrá escapado de su observación los dos puntos neurálgicos de justifican que esta ermita esté precisamente allí: la cueva y la fuente de la que se puede beber.

palmera con pinturas en pilar de san baudelio de berlanga

Pilar en forma de palmera de San Baudelio./Julio Prieto

Precisamente, las bellas pinturas románicas que adornaban el interior de la ermita fueron vendidas, en el primer cuarto del siglo XX, a un anticuario americano. Algunas se exponen en el Metropolitan Museum de Nueva York, en la sección de arte medieval; otras en el Museo de Arte de Boston; unas pocas quedaron el colecciones privadas; y otras pasaron al Museo del Prado de Madrid.

Es curioso que se buscara esta ubicación, alejada de cualquier núcleo urbano, adrede, como ocurre con la ermita de San Bernabé y San Tirso en Ojo Guareña (Burgos), o la de San Bartolomé en el Cañón del Río Lobos (Soria), o la de la Veracruz en Segovia, ambas asociadas a los caballeros templarios. Con el paso del tiempo tampoco se construyeron casas alrededor de San Baudelio, pues Casillas de Berlanga y Caltojar son los dos pueblos más cercanos y están a una considerable distancia de la ermita. Se buscó la soledad en el siglo XI y esa soledad perdura hasta nuestros días.

interior de san baudelio; tribuna

Tribuna de San Baudelio./Julio Prieto

La unión de las culturas cristiana y árabe durante tiempos del Medievo en esta tierra fronteriza derivó en la creación de una obra de arte con mayúsculas. Solo aquí, en San Baudelio de Berlanga llegó a ser posible ese cruce de cosmovisiones tan distintas. Viajar por España permite al viajero descubrir estos maravillosos destinos con historia, lugares con encanto ideales para una escapada de fin de semana. Este vídeo que aquí os dejo os adentra en una apasionante aventura:

Dónde dormir: Centro de Turismo Rural San Baudelio; C/ Barrio Arroyo 10; Casillas de Berlanga (Soria); teléfono: 975345514; info@sanbaudelio.com.

Dónde comer: Restaurante Casa Vallecas; Travesía de Real; Berlanga de Duero (Soria); teléfono: 975343033.

Tiermes (Soria)

La ciudad de Tiermes, sita en el norte de España, en los límites de la meseta superior y el valle del Tajo, llama la atención del viajero porque muchos de sus elementos arquitectónicos no fueron construidos, sino tallados en la roca, como en Petra. Sin embargo, la piedra está esculpida con tanta habilidad que existen serias dudas acerca de si las culturas a las que se atribuye Tiermes intervinieron realmente en su creación.

Un yacimiento arqueológico visitable alberga hoy los restos de la antigua urbe, emplazada a más de 1.200 metros de altitud en la provincia castellana de Soria, que fue aliada de Numancia durante las guerras celtibéricas, aunque la historiografía actual desconoce quién ni cuándo se fundó Tiermes.

Restos de la ciudad celtíbera de Tiermes./tretx

Restos de la ciudad celtíbera de Tiermes./tretx

La primera mención del lugar la hizo el matemático y geógrafo Tolomeo en el siglo I, quien alude a Tiermes como ciudad de los arévacos, un pueblo celtíbero. No obstante, en el lugar se han hallado restos poblacionales que se pueden fechar en la época del Neolítico.

La urbe fue sometida por los romanos en el año 98 antes de Cristo. Durante el siglo I devino la capital de una provincia romana, lo que la dotó de infraestructuras como un foro y un acueducto. Tiermes cayó en manos de los visigodos en el siglo VI y de los árabes a principios del siglo VIII. El hecho de que este enclave estuviera situado justo en la frontera entre cristianos y musulmanes originó el declive de la cultura local.

Foro Flavio de Tiermes.

Foro Flavio de Tiermes.

Considerada como la Pompeya española, Tiermes ofrece un recorrido apasionante por su historia. En el yacimiento se pueden descubrir restos como la Puerta del Sol (acceso por el suroeste), el graderío y conjunto de viviendas privadas excavadas en la parte sur, las termas, la Casa de la Hornacinas, la Casa del Acueducto, las murallas, los foros flavio y julio-claudio, la ermita románica, necrópolis celtibéricas o el museo monográfico.

Muchas de las construcciones de Tiermes son insólitas para su época o las culturas de su tiempo, como por ejemplo el sistema de tuberías, que servía para el suministro de aguas como para la evacuación de aguas residuales. Muchas paredes y techos del yacimiento son inusualmente gruesos: paredes de entre 1,5 y 3 metros de espesor.

Busto del emperador romano Tiberio hallado en el yacimiento soriano./Luis García (Zaqarbal)

Busto del emperador romano Tiberio hallado en el yacimiento soriano./Luis García (Zaqarbal)

Asimismo, gran cantidad de los edificios y plazas presentan rampas sobre las que parece adivinarse un sistema de vías de 1,40 metros de anchura. Toda la meseta está surcada por estrechas muescas que, en ocasiones, desembocan en pasadizos subterráneos.

En la década de los sesenta algunos investigadores apuntaron que estos vestigios, más que de su época, parecían propios de un sistema de defensa antiaérea moderna en el que estuviera previsto que los civiles se refugiaran en búnkeres mientras las fuerzas de defensa enviaban el armamento pesado a los lugares correspondientes mediante rieles.

Ermita románica de Tiermes./Malica

Ermita románica de Tiermes./Malica

Conforme han ido avanzando las excavaciones se han descubierto más restos que no se corresponden con las fortalezas de la época, como unos fosos que recuerdan las trincheras de la II Guerra Mundial. Se cree que la ciudad es más antigua de lo que se suponía hasta ahora.

Si el viajero tiene intención de visitar Tiermes debe saber que se organizan en julio y agosto visitas guiadas al yacimiento, de hora y media de duración. Para consultar días y horarios hay que llamar al teléfono del Museo (975352051). Si gustáis, mejor viajar informados antes con la lectura de este post (os doy las gracias por ello) y el vídeo que os dejo a continuación:

Dónde dormir: Hotel Termes; Tiermes 42344; Montejo de Tiermes (Soria); teléfono: 975352055; recepcion@hoteltermes.com; www.hoteltermes.com.

Dónde comer: Redstaurante Tiermes; Calle Yacimiento Arqueologico S/N; 42341 Montejo de Tiermes (Soria); teléfono: 975352055.

Almazán (Soria)

A escasos 35 kilómetros de la capital soriana se enclava Almazán, una villa medieval de noble realengo. Antaño ciudad fronteriza entre el mundo cristiano y árabe, se convirtió, a lo largo del tiempo, en lugar clave para los reinos de Castilla y Aragón.

Alfonso I la repobló y le dio el nombre de Plasencia, que no se impuso al árabe de Almazán. La Reconquista no trajo paz a la villa, que conoció las disputas entren los reinos de Castilla y Aragón, y las no menos de Sancho el Fuerte de Navarra, que asoló el territorio en el siglo XII.

Puerta de Herreros, una de las entradas a Almazán./Zarateman

En el siglo XIV se asentó en la villa Pedro I el Cruel y a su muerte Enrique II de Trastámara cedió la población al francés Bertrand Du Guesclin.

En 1707 durante la Guerra de Sucesión, Almazán fue saqueada, y la misma suerte corrió a principios del XIX en manos de las tropas napoleónicas. Aquí murió el dramaturgo Tirso de Molina en 1648, en concreto en el convento de la Merced y se supone que su cuerpo yace en el cementerio conventual.

Iglesia de San Miguel./Zarateman

Las murallas actuales corresponden a la época cristiana. En su cinturón destacan tres puertas de las diez que poseía la localidad soriana: la puerta de la Villa, que da paso a la plaza; la de los Herreros y, en la parte alta, la puerta de Berlanga, donde aún se observan las almenas.

A orillas del Duero se contemplan parte de las murallas y el palacio de los Hurtado Mendoza (siglo XVI), donde sobresale una galería compuesta por once arcos de medio punto sobre pilares decorados.

Puerta de la Villa./Zarateman

En la Plaza Mayor se alza también la iglesia de San Miguel (siglo XII), el monumento más destacado de Almazán. Está declarado Monumento Nacional. Consta de una sola planta de tres naves separadas por columnas cruciformes. Frente a la iglesia se alza la estatua de Diego Laynez, compañero de San Ignacio de Loyola.

La iglesia de San Vicente, de estilo románico, conserva su portada y ábside decorado con modillones y rollos. Más interesante resulta la iglesia de Nuestra Señora del Campanario (siglos XIII-XVIII)

Puerta del Mercado./Zarateman

Otras dos iglesias que también puede visitar el viajero son la de San Pedro (siglo XVII), de tres naves y un retablo mayor barroco, y la de Santa María de Catalañazor, del siglo XII, con restos románicos.

Cerca del puente sobre el Duero debe mencionarse la capilla de Jesús Nazareno, patrón de Almazán, con una bella portada.

Un anticipio visual de tu próxima visita a Almazán:

fuente: marquesdeojuel

Medinaceli (Soria)

Es, con justicia, una de las ciudades más bonitas de España. También de las mejor emplazadas: sobre un cerro que domina el paisaje circundante en la confluencia de los valles del Ebro y del Jalón. Bajo las losas de Medinaceli reposa un fértil pasado celtíbero, romano, árabe y cristiano.

La población soriana se cree que corresponde a la antigua ciudad celtíbera de Ocilis conquistada por el cónsul Marco Claudio Marcelo. En 1083 la tomó Alfonso VI, y en 1124 la conquistó Alfonso I de Aragón. Enrique II la erigió en condado y los Reyes Católicos en ducado.

Plaza Mayor de Medinaceli./ nicolas boullosa

Aunque se desconoce con concreción el lugar, se dice que en estas tierras está enterrado Almanzor, el poderoso y temido caudillo de la España musulmana, tras su derrota en la batalla de Calatañazor. Y durante la Guerra de la Independencia, el Empecinado se hizo fuerte en la plaza ante el ataque de las tropas napoleónicas.

Puerta árabe./ fernando riera

Como toda completa visita que se precie, el inicio del recorrido del viajero por esta ciudad castellano leonesa debe comenzar por la plaza Mayor. Desde ella, que cuenta con una superficie de 5.000 metros cuadrados, puede perderse por el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural.

Sus callejuelas están salpicadas de casas antañonas, palacios, miradores y edificios devocionales como iglesias o el convento de Santa Isabel, por ejemplo.

Palacio Ducal./ fernando riera

A la plaza Mayor se asoman los balcones del Palacio Ducal y las ventanas enrejadas de la Alhóndiga (siglo XVI), en cuyos bajos acordaban los mercaderes sus tratos y cambalaches.

Lo más conocido de Medinaceli es su arco romano de tres ojos (el único del país con estas características), construido entre los siglos I y III. Después el itinerario tiene que proseguir por la visita del castillo (siglo XIII) y la colegiata de la Asunción, donde se venera al Cristo de Medinaceli. Esta es de estilo gótico tardío.

Arco romano (siglos I-III)/ Rastrojo

Entre los edificios civiles destacan el magnífico palacio de los Duques de Medinaceli, del siglo XVII y reformado en el XVIII, cuyo interior alberga mosaicos romanos. La visita se completa con otros inmuebles religiosos como el beaterio de San Román y el humilladero formado por dos arcos de medio punto.

En una de sus plazuelas se alza un monolito con unos versos del escrito británico Ezra Pound, quien residió durante un tiempo en esta villa: Aún cantan los gallos al amanecer en Medinaceli.

Un vistazo multimedia de los encantos de Medinaceli:

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Numancia (Soria)

Veinte años de férrea resistencia obligaron a la todopoderosa Roma a reunir al mayor ejército de su historia en lo que a campamentos de asedio se refiere. Las ruinas de la ciudad celtíbero-romana de Numancia, que protagonizó una de las mayores resistencias militares que la historia recuerda allá por el año 133 antes de Cristo, permanecen hoy sublimes para el deleite de cualquier viajero que se acerque para admirarlas.

Fue Publio Cornelio Escipion El Africano Menor, en el 134 a.C, el encargado, al mando de 60.000 hombres, de someter a apenas 4.000 numantinos tras años de continuas humillaciones. Bajo el afán de lograr el dominio de toda Hispania en su progresivo avance por la península, el general romano sitió la ciudad durante once meses hasta su completa rendición.

Ruinas romanas de Numancia./César Atanes

Para ello, el también destructor de Cartago se vio obligado a levantar un cerco de casi diez kilómetros de longitud fortificado con torres, fosos y empalizadas confeccionadas con 36.000 estacas.

Aunque la gran mayoría de los heroicos numantinos decidieron suicidarse con el fin de que prevaleciera su condición de libertad frente a la esclavitud de Roma. La actitud numantina ha sido ensalzada hasta convertirse en mito.

La casa de origen celta está reconstruida./Jaimecín

En este histórico enclave emplazado sobre el Cerro de la Muela, en Garray, a apenas siete kilómetros al norte de Soria, en Castilla León, permanecen vivos los restos arqueológicos de dos ciudades superpuestas, una celtibérica y otra romana. El yacimiento está declarado Bien de Interés Cultural.

El yacimiento arqueológico está abierto al público./Rafael dP

De la primera se conservan algunas ruinas de construcciones autóctonas. Del castro celta que fue reconstruido por los romanos siguen en pie una casa de planta rectangular, madera y paja de centeno y los restos de una muralla compuesta de dos lienzos de piedra rellenas de escombro.

El conjunto histórico se asienta sobre un cerro.

Mientras, de la urbe romana cabe destacar la permanencia de resquicios de aljibes, calles empedradas, casas porticadas, termas y una reconstrucción de una casa romana levantada sobre la planta de una antigua edificación arévaca. En la actualidad algunos proyectos urbanísticos podrían amenazar el entorno de Numancia.

Documental sobre el asedio romano a la ciudad de Numancia: