Barrio de Triana (Sevilla)

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Triana no es un barrio de Sevilla. Triana es otra ciudad y otro mundo. Aquí reside lo auténtico de los altares, del flamenco, de los toreros, de los carpinteros de ribera, de los menestrales, del baile auténtico, del pescaíto frito y del desgarro popular en corrales de vecinos, muros de cal, arriates de jazmín, dompedro y dama de noche, latas de geranios, fiestas vecinales, la velá de julio, que es su feria propia, algarabía de comadres en el lavadero… Uno de los lugares turísticos de Sevilla con identidad propia, magia y encanto a partes iguales, con una historia que de por sí querrían muchos pueblos y grandes ciudades. Sigue leyendo

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Alcalá del Río (Sevilla)

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El nombre que gozó durante la ocupación romana da fe del estatus que llegó alcanzar. Y es que, en sus inmediaciones tuvo lugar la trascendental batalla de Ilipa en el año 206 a.C., donde la victoria romana frente a Cartago permitió a los primeros asentarse en la península ibérica y dar paso a siglos de colonización sobre la que denominaron Tierra de conejos. Ilipa Magna fue una importante ciudad romana sobre cuyos restos se sitúa la localidad Alcalá del Río, localizada al norte de la capital sevillana y a la derecha del río Guadalquivir. De los mayores lugares con historia, aunque no tan turísticos, que todavía quedan por Andalucía. Sigue leyendo

Coria del Río (Sevilla)

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Al pie de la cornisa del Aljarafe y muy próximo a la comarca de las Marismas del Guadalquivir, a escasos 12 kilómetros de la capital, emerge Coria del Río, recoleta localidad sevillana cuyos centenares de vecinos portan en su ADN la herencia japonesa de unos samuráis que arribaron a las costas andaluzas hace 400 años, en pleno esplendor del Imperio Español. Un fascinante lugar con historia de nuestro país escrita en mayúsculas. Sigue leyendo

Archivo General de Indias (Sevilla)

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Entre los siglos XVI y XVII Sevilla detentó el monopolio del comercio con América y Filipinas, lo que la convirtió en la capital de Europa. A falta de una lonja comercial adecuada, los mercaderes procedentes de toda Europa hacían sus tratos en el entorno de la catedral, especialmente en las gradas que la rodean y en el patio de los naranjos. Cuando la inclemencia del tiempo lo aconsejaba, se trasladaban al interior del templo y lo llenaban con un bullicio de feria, gritos destemplados, juramentos y reniegos. Sigue leyendo

Castilleja de la Cuesta (Sevilla)

De origen turdetano, al parecer, por esta localidad han merodeado y se han asentado romanos, visigodos y musulmanes, entre otros pueblos. Pegada a su vecina Sevilla y con poco más de 17.000 habitantes, Castilleja de la Cuesta se enclava en lo que se consideró territorio de la mítica Tartessos. No en vano, a escasa distancia de Castilleja se halló el célebre Tesoro del Carambolo, en concreto en Camas, a escasos 7 km de distancia.

Mientras los historiadores rivalizan por situar a la actual Castilleja como la primitiva ciudad ibera de Ucía, o la villa romana de Osset, en la provincia romana de la Bética, lo cierto es que el lugar acuñó moneda propia y, fruto de la dominación romana, se estableció aquí el campamento fortificado de Castra, nombre que los visigodos conservaron y que los musulmanes convirtieron en la alquería de Castalla Talasana.

vista de la plaza principal de la localidad sevillana de Castilleja de la Cuesta.

Castilleja de la Cuesta invita al paseo del viajero./Pinkitt

Ya en el siglo XIII de nuestra era, Castilleja de la Cuesta fue conquistada por Fernando III el Santo con la idea de poner cerco a la capital hispalense. Alfonso X el Sabio dividió en dos el municipio, y una parte pasó a convertirse en posesión de la Orden de Santiago, congregación militar que resultó clave en la toma de poder de Sevilla.

Emplazada sobre la comarca del Aljarafe, asomado sobre la vega del Guadalquivir, la ruta del viajero por Castilleja de la Cuesta puede comenzar en la Plaza de Santiago, donde se debe admirar su estructura cuadrangular con arcos de medio punto en tres de sus cuatro ángulos, en lo que pudo ser un antiguo castillo medieval. En este lugar se admira la iglesia parroquial Santiago Apóstol, de la que solo se conserva la torre. De la calle del Convento se llega hasta el Ayuntamiento, de estilo arquitectónico propio de los años sesenta del pasado siglo.

La plaza de Santiago en Castilleja de la Cuesta

Plaza de Santiago./Grez

Dos antiguas haciendas señoriales, Santa Bárbara y Sagrada Familia, reconvertidas en edificios de uso municipal, dan paso a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, en la calle Real. Fue utilizada por Fernando III el Santo como capilla de su campamento. Otro lugar de visita obligado para el viajero en este vial es el antiguo Palacio de los Montpensier, que se presenta como una hermosa edificación fortificada de estilo neomudéjar. Los Duques de Montpensier, aspirantes al trono de Francia en el siglo XIX, disfrutaron aquí de sus veranos.

Castilleja de la Cuesta acogió los últimos alientos vitales del gran conquistador español del siglo XVI. Hernán Cortés, originario de Medellín (Badajoz) y conquistador del imperio azteca en el recién descubierto continente americano, tomó la decisión de retirarse para morir aquí en 1547. Encontró su lugar de descanso y retirada terrenal. El viajero puede revivir su presencia si visita la Casa Museo de Hernán Cortés, a la derecha de la entrada del Palacio de los Montpensier.

Piezas que componen parte del tesoro del caramboleo

Tesoro del Carambolo.

Precisamente, uno de los capítulos históricos del paso del militar extremeño por tierras aztecas fue la batalla que su ejército mantuvo con la tribu de los tlahuicas, quienes fundaron la ciudad de Cuernavaca, en el estado de Morelos, situada a 85 kilómetros al sur de la capital mexicana. Cortés se apoderó del municipio y estableció allí su residencia. De su presencia permanece en pie el Palacio de Cortés, un hermoso monumento histórico.

En la actualidad, Cuernavaca es considerado un lugar paradisíaco por la candidez de su clima y un paisaje repleto de flores, por lo que se ha convertido en uno de los principales focos turísticos de México. La oferta de alojamientos es amplia y variada, por lo que decidirse por un hotel en Cuernavaca a buen precio no le resultará complicado al viajero.

Dónde dormir: Hotel Leflet; Calle Real, 106; 41950 Castilleja de la Cuesta (Sevilla); teléfono: 954169191.

Dónde comer: Restaurante Los Navarros; Calle del Convento, 40; 41950 Castilleja de la Cuesta (Sevilla); teléfono: 954162053.

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Las Cabezas de San Juan (Sevilla)

La antaño conocida como Cvnbario bajo dominación púnico-turdetana bulle como una recoleta localidad andaluza de tranquilo presente, calma y sosiego, pero cargado de historia, alrededor de sus escasos 17.000 habitantes. Las Cabezas de San Juan fue bastión defensivo de los cartagineses contra los avances romanos de Escipión en la Península.

Aníbal mandó construir aquí unas cuentas torres que se mantuvieron hasta épocas posteriores, con los árabes, que cambiaron el nombre del municipio por el de Atalayas de Montúfar. Su segundo nombre actual procede de ser entregada la localidad, para su custodia, a la Orden de San Juan.

Iglesia de San Juan Bautista./Hermann Luyken

Iglesia de San Juan Bautista./Hermann Luyken

Las Cabezas de San Juan debe su popularidad histórica, sobre todo, porque en este lugar se proclamó la Constitución aprobada en las Cortes de Cádiz de 1812 en concreto en el año 1820, bajo la autoridad del teniente coronel liberal Rafael de Riego, lo que dio lugar al primer período de monarquía constitucional de la historia de España: el conocido como Trienio Liberal (1820-1823) Los liberales se sublevaron contra la política absolutista de Fernando VII. En Las Cabezas está la casa en que se alojó Riego y hay recuerdos suyos en el Ayuntamiento y en los muros de algunas calles.

Los primeros asentamientos humanos datan de tiempos prehistóricos. Se han hallado un gran número de restos arqueológicos, como hachas de piedra pulimentada y una esfera funeraria perteneciente a la Edad del Hierro. Las primeras alusiones de Las Cabezas provienen de Ptolomeo, que habla del establecimiento de una tribu ibérica con el nombre de Ugía.

Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan./Hermann Luyken

Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan./Hermann Luyken

De esta época hay restos importantes, como dos leones de piedra y la escultura de una mujer sedente, que se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla. La localidad andaluza conserva todavía la morfología almendrada que ha tenido en épocas pasadas, con largas manzanas orientadas de norte a sur. El núcleo urbano de Las Cabezas se configura en torno la carretera C-441.

Entre las edificaciones de mayor interés histórico artístico del municipio, a ojos del viajero, cabe destacar la iglesia parroquial de San Juan Bautista (siglo XVIII) y la ermita de San Roque (siglo XVII). La primera, situada en el punto más alto de la villa, tiene tres naves y retablos que albergan imágenes religiosas de gran belleza. La iglesia alberga asimismo un Cristo que se atribuye a Juan de Mesa, y pinturas de Francisco Agustín, así como un cuadro representando a San Telmo.

Convento de la localidad sevillana./Hermann Luyken

Convento de la localidad sevillana./Hermann Luyken

Las Cabezas cuenta también con importantes construcciones de tipo civil de los siglos XVII y XIX, aunque en un estado de deterioro avanzado. Como Bien de Interés Cultural llama la atención del viajero el castillo de Medina Montújar, de origen árabe.

Peculiar resulta la visita al poblado de Sacramento, que ha sabido conservar su trazado típico original. Cuenta con una plaza de la Iglesia, del Cine, de Oriente, del Mar Menor o del Paso, soportales y unos espacios públicos bien cuidados. Los lugareños también se vanaglorian de contar en su territorio con un toro de Osborne como elemento patrimonial de postín. Representa al toro de lidia como elemento identificativo de la cultura andaluza y española.

Pasaje de doña Mercedes./Hermann Luyken

Pasaje de doña Mercedes./Hermann Luyken

Dentro del término municipal de Las Cabezas de San Juan se localiza una parte de la Reserva Natural del Complejo Endorréico de Lebrija-Las Cabezas, integrado por las Lagunas Cigarrera, Galiana, Peña, Pilón y Taraje; todas ellas de gran valor ecológico. Un añadido para disfrutar de la naturaleza.

El municipio sevillano pertenece a la Demarcación Paisajística de la Campiña de Sevilla. Este vídeo que aquí os muestro pone de relevancia el interés y pasión con que Las Cabezas rememora el alzamiento de Riego y el triunfo del liberalismo. En 2020 se celebrará el bicentenario del pronunciamiento militar:

fuente: andaluciainformacion

Dónde dormir: Cortijo Soto Real; Carretera Las Cabezas-Villamartín, km. 13; 41730; Las Cabezas de San Juan (Sevilla); teléfono: 955869200; reservas@hotelcortijosotoreal.com; www.hotelcortijosotoreal.com.

Dónde comer: Restaurante Roque Moreno León; Carretera Cabezas-lebrija S/N; 41730 Cabezas de San Juan, Las (Sevilla); teléfono: 955898060.

Écija (Sevilla)

La conocida como la sartén de Andalucía por los rigores de su caluroso verano y como ciudad de las torres por sus campanarios, se alza en la campiña sevillana, a orillas del río Genil, como un auténtico museo al aire libre cargado de historia. Las torres, cúpulas y espadañas de Écija despuntan sobre un skyline único, que se suman a unas plazas, fuentes y casas señoriales no menos destacadas y bellas.

Enclavada sobre la antigua colonia Augusta Firma Astigi, Écija alcanzó en tiempos de los romanos una notable importancia. Durante la vigencia de la época de Al-Ándalus fue conocida como Estadja (ciudad rica), sobrenombre que prueba el esplendor que conservó tras la conquista cristiana, protagonizada por Fernando III en el año 1240.

Plaza Mayor de Écija./Miami Love 1

A partir de entonces se instalaron ilustres familias castellanas que potenciaron su desarrollo. En 1402, la ciudad obtuvo fuero propio, y entre los siglos XVI y XVII alcanzaron su apogeo los gremios. El gran desarrollo de Écija en el pasado es hoy palpable en sus muchas y magníficas construcciones, tanto religiosas como civiles, de entre los siglos XI y XVIII.

A la localidad sevillana no le faltan motivos para ostentar la categoría de Conjunto Histórico-artístico. Dicha amalgama urbanística acoge entre sus principales edificios destacables palacios, como el de Benamejí, que alberga el Museo Histórico Municipal, de estilo barroco del XVIII.

Iglesia de San Francisco./Varpaijos

El hoy utilizado como Palacio de Justicia (siglo XX), es conocido como el Palacio de las Tomasas, que ostenta una exuberante decoración inspirada en la Alhambra. El Palacio de los Marqueses de Peñaflor, es emisario del Siglo de Oro exijan, época en la que más de 30 títulos nobiliarios se afincaban aquí.

Mientras, el Palacio de Valdehermoso presenta una interesante portada plateresca, y el de Santaella otra labrada en piedra con pilastras y una hermosa cúpula. Entre las casas-palacio merece la atención del viajero la de los Palma (siglos XVI-XVIII), con varios patios y grandes salones y artesonados mudéjares.

Torre de la Iglesia de Santa María./Miami Love 1

El rico legado de Écija también se muestra en las iglesias, como la de Santa María Nuestra Señora, que acoge el Museo Parroquial con restos prehistóricos, romanos y árabes. El Museo de Arte Sacro se localiza en la iglesia de Santa Cruz, con obras de entre los siglos XVI al XIX.

La iglesia de San Juan, por su parte, sigue el modelo de su famosa homóloga de San Juan de Letrán de Roma. Su torre campanario es una de las más bellas del barroco del siglo XVIII, junto con la de la iglesia de San Gil, que es la más antigua del municipio andaluz.

Puente de hierro con el río Genil a su paso por Écija./Varpaijos

El rico patrimonio de Écija no acaba ahí. Ni mucho menos. El convento de las Teresas se emplaza en un edificio mudéjar. Llama la atención su monumental portada principal, de dos cuerpos y de transición del Gótico al Renacimiento. También aquí resalta la torre.

Como la cabecera de este interesante vídeo bien propone, Écija es de cine, sin lugar a la duda. Un rápido recorrido aéreo de la localidad sevillana pone en situación al viajero, que cuenta con una guía audiovisual previa si tiene intención de emprender una escapada de fin de semana, por ejemplo.

Dónde dormir: Hotel Platería; C/ Platería, 4; 41400 Écija (Sevilla); teléfono: 955902754; info@hotelplateria.net; www.hotelplateria.net.

Dónde comer: Restaurante Amrita; C/ Emilio Castelar, 13; 41400 Écija (Sevilla); arteensabor@gmail.com; teléfono: 697907255.

Osuna (Sevilla)

Osuna es ciudad ilustre y antigua que en su día fue universidad. La urbe sevillana ha sido bastante esquilmada por el tiempo, pero hoy luce orgullosa su histórico pasado. Tiene raíces tartésicas, turdetanas y cartaginesas. El municipio se extiende por las laderas de un pequeño cerro, que sirve de atalaya sobre los extensos campos de olivos y cereal de la campiña sevillana.

Escipión y Pompeyo establecieron aquí sus campamentos. Julio César la engrandeció convirtiéndola en en centro administrativo y otorgándole ceca. Plinio, Estrabón y Ptolomeo ya hablaban de ella como de la antigua Ursus ibera. Luego fue Osona y Oxuna musulmana, para ser cristiana desde 1239.

panorámica de la ciudad sevillana de osuna

Panorámica de casas blancas encaladas de Osuna./Grez

La urbe andaluza perteneció primero a la Orden de Calatrava, para, a mediados del siglo XV, pasar a al maestre de la orden, Pedro Téllez de Girón. Su descendiente don Juan Téllez fue nombrado por Felipe II primer duque de Osuna. Uno de sus sucesores, Pedro Girón, fue virrey y capitán general de las Dos Sicilias y gran protector de Francisco de Quevedo.

Osuna, declarada Conjunto Histórico-Artístico, tiene tres museos de lustre: el de Arte Sacro, el del convento de la Encarnación y el Arqueológico. Su patrimonio arquitectónico es enorme. Iglesias, conventos, casonas palaciegas, como las de la calle Sevilla y las de San Pedro, o la Casa de los Condes de Cepeda y la antigua Audiencia.

Do de los edificios más importantes de la ciudad sevillana

Universidad y Colegiata de Osuna./Antonio M. Romero Dorado

En Osuna es ineludible visitar los dos monumentos platerescos levantados por el magnate Juan Téllez de Girón: la colegiata (1531) y la Universidad (1548) La primera es un bellísimo templo renacentista edificada sobre un altozano. Tiene cuadros de José de Ribera, un panteón dedicado a los duques de Osuna y la capilla del Santo Sepulcro.

También merece la pena visitar la colección arqueológica de la Torre del Agua, en la plaza de la Duquesa, donde se enseñan destacadas obras ibéricas y romanas. No se encuentran aquí, pero Los Relieves de Osuna son piezas turdetanas que proceden de yacimientos de la zona. Se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que asimismo alberga los Bronces de Osuna, una compilación de leyes romanas.

resto arqueológico romano hallado en la ciudad andaluza

Relieve ibero hallado en la ciudad sevillana./Zaqarbal

Por su parte, el convento de la Encarnación cuenta con un bello zócalo de cerámica en el patio de la iglesia barroca. Ya en las afueras del casco histórico se halla el yacimiento arqueológico de las Canteras. Aquí se ubica la Necrópolis hipogea y el teatro romano, entre otros restos arqueológicos que datan desde el siglo VII antes de Cristo hasta la época visigoda.

código de leyes romanas halladas en la ciudad andaluza que se encuentran el Museo Arqueológico.

Lex Ursonensis./Zaqarbal

Las razones para visitar Osuna son más que suficientes. Por si sigues teniendo dudas, te dejo con un vídeo que resume a la perfección todo el encanto que el viajero puede descubrir en esta villa con una gran historia.

fuente: CaminosDePasion

Dónde dormir: Hotel Villa Ducal; Carretera 334 Sevilla-Málaga, km 88; 41640, Osuna (Sevilla) Fax: 955820280; villaducalcarmen@hotmail.com.

Dónde comer: Restaurante La Gomera; Carretera Osuna-el Saucejo, km. 12, 41640, Osuna (Sevilla) Teléfono: 955958234.

Carmona (Sevilla)

Es uno de los enclaves más antiguos de Andalucía. Un lugar privilegiado, sobre un alcor, desde el que se ve la vega que baña el río Corbones. A los pies del alcázar en el que tiene acomodo el Parador, se extiende la ciudad de Carmona, con monumentos, casas nobles, iglesias y una alegría desbordante que recorre sus calles estrechas, que configuran meandros por los que se diseminan palacios con altas ventanas y visillos de encaje.

Situada tan solo a 30 kilómetros de la capital andaluza, Carmona cuenta con un importante pasado histórico debido a su estratégica ubicación, que hizo que tartessos, cartagineses, romanos y árabes fijaran sus ojos en ella. El punto de partida del viajero puede ser el impresionante conjunto urbano de la plaza de San Fernando, rodeada de bellas edificaciones del siglo XVI, algunos palacios barrocos y otras casas señoriales del siglo XIX, un sabio cóctel de azulejos, columnas y galerías porticadas.

La ciudad acoge uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la España antigua, formado por una necrópolis, con más de 250 tumbas y un anfiteatro romano, ambos datados en el siglo I antes de Cristo, que se levantan, poderosos, al final de la calle Jorge Bonsor.

En ruta a pie desde aquí en dirección hacia el otro extremo de la urbe por el paseo del Estatuto, el viajero podrá alcanzar otros puntos de interés para visitar como son la Iglesia de San Pedro, con una torre que recuerda a la famosa Giralda, la puerta de Sevilla y el Alcázar de Abajo, que daba paso, en sus tiempos, a la primitiva ciudad.

Pero también existe un Alcázar de Arriba, donde en la actualidad se ubica el Parador, una construcción almohade que sirvió de residencia a gobernadores y taifas hasta que, en el siglo XIV, el rey Pedro I lo utilizó como palacio. Aunque sus orígenes son almohades, lo cierto es que su aspecto actual se debe a este monarca, conocido como El Cruel. Un baluarte decorado por los mismos alarifes musulmanes que dejaron su particular impronta en el Alcázar de Sevilla.

Frente a la puerta de Córdoba se alzan solemnes, la casa de las Aguas y la Iglesia de Santiago, del siglo XVI. La Iglesia de San Felipe, uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura mudéjar, el convento de Santa Clara, la Iglesia gótica de Santa María y el Convento de las Descalzas, puro barrco andaluz, completan el patrimonio artístico de la ciudad de Carmona, con algunas casas señoriales, como la del barón de Gracia Real, que proporcionan aún mucho más encanto a este mágico lugar.

Y si no os dais por satisfecho, os dejo un nuevo vídeo que os gustará:

Itálica (Sevilla)

Itálica, la ciudad natal de los emperadores romanos Trajano y Adriano, se encuentra a las afueras de Santiponce, a nueve kilómetros de Sevilla. Escipión el Africano fundó la urbe en el año 206 antes de Cristo para retiro de sus veteranos. Se convirtió en la primera ciudad romana fundada en Hispania y también fuera de territorio italiano.

Itálica sigue excavándose. Ya han salido a la luz el anfiteatro, con sus evocadores pasadizos y sótanos, el foro y la calle principal, pavimentada con losas, dotada de anchas aceras y de una capaz cloaca central.

También permanecen ruinas de las casas patricias, con sus patios porticados dotados de fuente central y sus estancias decoradas con bellos mosaicos, entre los que sobresalen los denominados “El Laberinto”, el de “Los Pájaros” y el de “Los días de la semana”.

El anfiteatro es uno de los más grandes del mundo romano, ya que era capaz de albergar a más de 25.000 personas, aunque la ciudad nunca pasó de los 8.000 habitantes. En la arena (su óvalo mide 71 por y 48 metros) se celebraban luchas de gladiadores, simulacros de caza y peleas de animales.

El Teatro, comenzado en tiempos del emperador Augusto, tenía un aforo para 3.000 espectadores. Su cavea es casi semicircular de 77,70 metros de diámetro y delimita la orchestra de 26 metros de diámetro.

Otras grandes contrucciones de la ciudad romana de Itálica son las Domus de la Casa de los Pájaros, la Casa de Hilas, la Casa de la Exedra, la Casa de Neptuno, la Casa del Patio Rodio o la Casa del Planetario.

El Templo de Trajano estaba consagrado al hijo más ilustre de la ciudad, el primer emperador de origen hispano que tuvo el Imperio Romano, cuya máxima extensión fue alcanzada bajo su mandato, en el siglo II de nuestra era. Se encuentra en una plaza de la nova urbs, rodeada por una plaza porticada.

Itálica también contaba con dos complejos termales de carácter público, uno en la ciudad vieja y otro en la ciudad nueva, ambos con piscinas de agua caliente (caldarium), templada (tepidarium) y fría (frigidarium), sudatorio (laconicum) y palaestrae de ejercicio.

Aquí os dejo un pequeño reportaje sobre esta cuna de emperadores y que recomiendo visitar: