Cuéllar (Segovia)

Uno de los castillos más espectaculares de la geografía hispana es el de Coca, ciudad que vio nacer al último emperador que unificó Roma en un solo Imperio, el hispano Teodosio, conocido como el Grande. Desde aquí, una carretera secundaria permite al viajero alcanzar Cuéllar, un pueblo enclavado sobre una colina por cuyas laderas se desparraman las casas, y cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos. Si el viajero se adentra en su historia, descubre uno de los lugares con más historia de Castilla y León. Sigue leyendo

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Iglesia de la Vera Cruz (Segovia)

Es un lugar de poder de los pocos que existen en la península ibérica. Los templarios escogieron este emplazamiento de las afueras de Segovia para edificar la iglesia de la Vera Cruz porque concentraba una fuerza telúrica de dimensiones desconocidas. Levantado en el año 1208 a modo y semejanza de la del Santo Sepulcro de Jerusalén por su base dodecagonal con tres ábsides semicirculares, este templo religioso es una una de las construcciones más singulares del románico español, que está declarado Monumento Nacional.

Aquella parte de la historiografía que atribuye la creación de la iglesia de la Vera Cruz por la Orden del Temple, coincide en buscarle similitudes arquitectónicas con la propia Cúpula de la Roca, supuesto templo de Salomón, en Tierra Santa. Otros investigadores atribuyen a la Orden del Santo Sepulcro la construcción del edificio por una inscripción que existe en su interior. Es uno de los lugares no turísticos de Segovia por excelencia, alejado de los focos de afluencia del acueducto romano o el Alcázar.

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Iglesia de la Vera Cruz./Luidger

En el interior de la iglesia de la Vera Cruz se habilitan dos pisos, cuya parte superior utilizaban los templarios para rezar. Allí se ubica un altar de piedra decorado con arcos sustentados por columnas salomónicas. El exterior del templo es austero, con escasa decoración figurativa, algo atípico para una iglesia, aunque se ha restaurado para poder ser visitado por el viajero. Está ornamentado con banderas de la Orden de Malta.

Con dicha intención, el viajero tiene dos puertas de acceso a la Vera Cruz, al sur y al oeste. La principal es la de poniente y está protegida con canecillos y metopas. Los motivos que decoran los capitales de las columnas son vegetales y geométricos. Despierta la curiosidad del visitante la existencia de dos menudos habitáculos secretos a los que solo se puede acceder desde el exterior con escaleras de mano. Su función hoy todavía se desconoce.

Se trata de la única iglesia de estilo románico con un anillo circular como perímetro interior (el exterior es dodecagonal) a la que se le adosó la torre campanario en el siglo XVI. Desde lo más alto de la misma se obtiene una hermosa panorámica de la ciudad de Segovia. La iglesia está aislada, a extramuros de la capital. Pétrea, incólume al paso del tiempo.

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Interior de la iglesia de la Vera Cruz./Zangarreon

Los doce lados del edificio reúnen una gran carga de simbolismo que evocan a los 12 apóstoles, las 12 Tribus de Israel, las 12 puertas de la Jerusalén, pero también los 12 signos del Zodíaco y los 12 meses del año. En 1216, el papa Honorio III donó al parecer un trozo del lignum crucis a la iglesia por aquello de la Vera Cruz, reliquia que todavía hoy se conserva en la iglesia parroquial de Zamarramala y sobre la que se cuentan algunas leyendas. De entre las que sobresale la que asegura que solo las golondrinas son las únicas aves que custodian el templo después de que cornejas y grajos hicieran carroña de un caballero templario muerto aquí a manos de los infieles.

En 1531 y como resultado de la unificación de la Orden del Santo Sepulcro con la Orden de San Juan, el templo religioso segoviano pasó a depender de la Orden de Malta. Fue sede parroquial del cercano pueblo de Zamarramala hasta que se levantó en la aldea una iglesia parroquial que la reemplazó. Otro de los interesantes lugares para conocer de la zona si se tienen ganas, sin duda.

Con la desamortización de Mendizábal en el año 1836, las posesiones que tenía la Orden de Malta salieron a subasta, lo que devino en el abandono y deterioro de la iglesia de la Vera Cruz, que se transformó en un pajar, hasta que el rey Alfonso XIII la declaró Monumento Nacional en 1919. Luego Franco devolvió el templo a la Orden de Malta, ya a mediados del siglo XX, institución que sigue siendo su propietaria.

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La iglesia de la Vera Cruz tiene una fuerte carga simbólica./Kadellar

Un halo de leyenda y embrujo envuelve a la iglesia de la Vera Cruz por su pasado templario. Se dice que, bajo el pavimento del templo se acumulan riquezas amasadas por los caballeros y sus cuerpos enterrados que emiten rayos fulminantes cada vez que alguien tiene intención de mover las piedras del firme como si quisiera profanar su legado. Lo que está claro es que se trata de un lugar de una fuerte carga simbólica.

Al viajero que, después de lo leído, le haya despertado la curiosidad por visitar tal fascinante templo, debe saber que el horario de visitas a la iglesia de la Vera Cruz es de 10.30 a 13.30 horas y de 16 a 18 h (hasta las 19 h en verano) El precio de la entrada es de 1,75 euros. Los lunes cierra al público. Teléfono: 921431475. El plan de viajes a Castilla León tiene que contemplar, para el viajero aficionado a la historia y el Temple, la escapada a la iglesia de la Vera Cruz. Es uno de los muchos lugares con historia mágicos de España.

Dónde dormir: Los Linajes; Dr. Velasco, 9; 40003 Segovia; hotelloslinajes@terra.es; teléfono: 921460475.

Dónde comer: Restaurante Jose Maria; Calle Cronista Lecea, 11; Segovia; teléfono: 921461111.

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Sepúlveda (Segovia)

Una carretera local, en dirección norte de la provincia de Segovia, permite al viajero llegar a Sepúlveda, población que da entrada al Parque Natural de las Hoces del Duratón, que conserva notables edificios religiosos y civiles, amén de una rica historia. El fuero de Sepúlveda, otorgado por un conde, es una clara demostración de que sólo con fe y ciertos privilegios se podía intentar repoblar una frontera que se estiraba hacia el norte y el sur a golpes de acero. El camino que anduvo Castilla.

La moderna Sepúlveda, antiguo territorio de los arévacos, se corresponde con la antigua Confluentia que menciona Tolomeo, y la Septempublicam (cara alusión a las siete puertas de sus murallas) romana. Con la invasión árabe se convirtió en una importante plaza musulmana que conquistó Alfonso I el Católico en el año 746.

Vista general de la ciudad de Sepúlveda.

Panorámica de Sepúlveda./Pelayo2

Dos siglos más tarde Almanzor Almanzor recuperó la villa, pero en el 986 la perdió. En el año 1010 pasó de forma definitiva a manos cristianas tras ser tomada por el nieto de Fernán González, Sancho García. Aquí se produjo, en el 1111, la Batalla de Candespina, donde Alfonso I de Aragón y Enrique de Portugal vencieron a doña Urraca, la mujer del primero. El resultado fue la independencia de Portugal.

Encaramada sobre un alto cerro, Sepúlveda, declarada Conjunto Histórico-Artístico, domina las Hoces del río Duratón que corre manso a su pies. La mayor parte de sus monumentos se deben a la riqueza de la población durante los siglos XI y XII, en plena Guerra de Reconquista. De aquellos tiempos se conservan restos de sus murallas, dotadas de siete puertas, y varios templos de estilo románico como la iglesia de El Salvador (siglo XI), primera construcción religiosa de este estilo en la provincia.

En Sepúlveda abundan las casas solariegas de fachadas blasonadas, algunas de notable arquitectura como la casa de los González de Sepúlveda, la casa de las Conchas o la casa del Moro. Fuera del perímetro urbano, la puerta de la Fuerza, una de las siete que tenía la muralla, conserva el recuerdo de un desafío cuerpo a cuerpo entre Fernán González, conde de Castilla, y el alcaide musulmán.

Monumento con una cruz en la ciudad de Sepúlveda.

Crucero de Sepúlveda./Fev

Poco antes de llegar a la Plaza Mayor se abre la puerta del Azogue o arco del Ecce Homo porque en otros tiempos conservó un grabado con este motivo. Ya en la plaza, porticada y alargada, se observa el castillo de Fernán González (siglo XII) a cuya estructura se adosó, en el siglo XVIII, el edificio del Ayuntamiento.

Al final de la Plaza Mayor se encuentra la iglesia de San Bartolomé (siglo XI), románica, dotada de claustro con columnas rectangulares y arcos. Cerca de la plaza, en la iglesia de Santiago, exclaustrada (se conservan tumbas antropomorfas del siglo X), se emplaza el Centro de Información del Parque Natural de las Hoces del Duratón.

Quizá, el principal punto de interés de Sepúlveda es la iglesia de Nuestra Señora de la Peña (siglo XII), patrona de la localidad, bello ejemplo del románico segoviano. Destaca de ella una portada de decoración con notables reminiscencias alquímicas, entre ángeles y extraños monstruos. Le sigue en interés la iglesia de los Santos Justo y Pastor (siglo XII), románica, que alberga el Museo de los Fueros.

Iglesia de Santa María de la Peña en Sepúlveda.

Santuario de Santa Maríá de la Peña./Pelayo2

Una última parada, que merece la pena, lleva al viajero hasta la ermita de San Frutos, a ocho kilómetros de Sepúlveda. San Frutos, el hombre, nació a mediados del siglo VII. El futuro santo y patrón de Segovia decidió vender sus posesiones y buscar la fe. Aquí se instaló y los suyos levantaron una pequeña iglesia en su honor, que ahora perdura rodeada de buitres.

Además, Sepúlveda tiene fama gastronómica gracias a su exquisito cordero asado. Si no son todas estas ya suficientes razones para emprender una escapada de fin de semana a Sepúlveda, al menos, te dejo con un hermoso vídeo de los compañeros de Turismo 3D que seguro te tienta para conocer un poco más de cerca esta joya histórica de Castilla y León.

Dónde dormir: Hotel Mirador de Castilla; Conde Sepúlveda, 26; 40300 Sepúlveda (Segovia); teléfono: 921540353; info@miradordelcaslilla.com.

Dónde comer: El Figón de Ismael; Calle Lope Tablada de Diego 2; 40300 Sepúlveda (Segovia); teléfono: 921540055.

Pedraza (Segovia)

Los fines de semana se llena de turistas que acuden a disfrutar de sus numerosos restaurantes y tiendas. El trasiego de gentío que acude hasta Pedraza puede disfrutar de un pueblo medieval de buena arquitectura, de los que mejor se conservan en España. No en vano esta villa castellanoleonesa de cine y cordero está declarada Conjunto Monumental. La estampa que luce en invierno bien podría ser un escenario de cuento.

Los romanos la llamaron Petraria por su emplazamiento sobre una gran piedra y, según la leyenda, que carece de fundamento, el emperador Trajano nació en ella. Sus casas solariegas obedecen a la riqueza que durante el siglo XII y posteriores dieron a la villa los rebaños de la Mesta.

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Panorámica de la hermosa villa de Pedraza./Jsanchezes

Señorío de la familia Herrera, más tarde pasó a manos de los Fernández de Velasco, contestables de Castilla. Pero en menos de dos siglos su economía se hundió y Pedraza quedó abandonada. Aparte de su esplendoroso pasado medieval, Pedraza también ha servido de escenario para el rodaje de películas de cine. El primero fue el del filme La barraca de los monstruos, en 1924.

Muchos otros rodajes vinieron después, como La aldea maldita (1929), El escándalo (1943) o El amor del capitán Brando (1974). El propio Orson Welles rodó aquí dos de sus películas; y varias series españolas, como Los desastres de la guerra o las recientes Isabel y Toledo, han hallado en la villa segoviana un inmejorable telón de fondo histórico.

El viajero que la visite puede entrar en Pedraza por la puerta de la Barbacana del siglo XVI, llamada también puerta de la Cárcel por estar junto a ella la antigua prisión. Si ésta se cierra, el pueblo queda protegido dentro de su recinto de murallas. Un paseo por su laberinto de calles umbrías y tranquilas conduce hasta la Plaza Mayor, uno de los mejores ejemplos de Castilla, rodeada de soportales y casas con solanas de madera. Es como entrar en un túnel del tiempo que transporta a la España de los Austrias.

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Castillo de Pedraza./Alberto Pascual

Entre los edificios que se abren a ella destacan los palacios de los marqueses de Lozoya y Miranda. El balcón verde que se divisa lo construyó un vecino en el siglo XIX para contemplar las corridas de toros que se organizaban en la plaza. También la Casa de Pilatos, siglo XVI, y las de Zamarriego y los marqueses de Floresta, que conservan la armonía medieval tan típica de las villas castellanas, incitan a hacerse una foto. De entre la arquitectura religiosa destaca la iglesia de San Juan, con torre románica, y la ermita de Nuestra Señora del Carrascal, extramuros, con una imagen de la patrona de la villa.

Sin embargo, el castillo románico (del siglo XIII y reconstruido en el XV), construido con piedra sillar, antigua residencia de la familia Velasco, es su punto más interesante. Su torre del Homenaje, cuadrada y de tres pisos, destaca sobre el resto del conjunto que en 1929 adquirió y restauró el pintor Ignacio Zuloaga. En él, el artista cuenta con un museo dónde se exponen obras de cerámica, pintura y dibujos suyos, junto a cuadros de otros artistas, entre ellos, un Cristo de El Greco, un retrato de la condesa de Baena, realizado por Goya, y un bodegón flamenco del siglo XVII.

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Plaza Mayor de la ciudad segoviana./Jsanchezes

En esta fortaleza permanecieron recluidos durante cuatro años los infantes don Francisco y don Enrique, hijos de Francisco I. Tiene un puente sobre un profundo foso que una vez sorteado permite al viajero adentrarse en el castillo, antaño hogar de reyes, guerreros o prisioneros. Durante los dos primeros sábados de julio, la fiesta El concierto de las velas ilumina Pedraza y confiere un asombroso aspecto a los interesantes espectáculos de música y danza que se desarrollan en la penumbra de la noche.

A escasos 13 kilómetros, el viajero, si es amante de la naturaleza, puede realizar una escapada hasta el acebal de Prádena, uno de los bosques de acebos más importantes de Europa. La monumentalidad que rezuma cada uno de los rincones de esta villa segoviana se recoge en un magnífico vídeo que los compañeros de Turismo3D han confeccionado. Una cuidada estética que pone de manifiesto el paraíso medieval que el viajero se puede encontrar si visita Pedraza:

Dónde dormir: La Posada de Don Mariano; C/ Mayor, 14; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509886; info@hoteldonmariano.com.

Dónde comer: El Soportal; Plaza Mayor S/N; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509826.

Coca (Segovia)

La cuna que vio nacer al último emperador que unificó y gobernó Roma en un solo imperio, Teodosio el Grande, bien merece una parada del viajero para degustar, mediante los sentidos, todos sus bellos rincones. Coca, localidad emplazada en la provincia de Segovia, a 80kilómetros de la capital y solo 150 km de Madrid, presume de contar con una arquitectura militar y palaciega de primer orden, unas maltrechas murallas de estilo mudéjar y un no menos espectacular castillo.

Esta antiquísima ciudad fue hace milenios una muy fuerte urbe prerromana y romana que, a partir de su repoblación medieval se convirtió en Cabeza de Comunidad de Villa y Tierra. Ya antes, en la Segunda Edad del Hierro, a partir del 500 antes de Cristo, Coca ya se había convertido en una de las ciudades más prósperas del valle del Duero, que logró resurgir de sus cenizas tras los asedios de Roma en los años 151 y 74 a. C. Durante los siglos IV y V, la antigua Cauca tendrá una notable importancia en el contexto de Hispania.

Castillo de Coca

Conquistada por Almanzor y luego por Alfonso VI, Coca tuvo como ilustre vecino a Napoléon Bonaparte, quien, al mando de sus tropas ocupó el castillo en 1808. Saquearon el pueblo y dejaron la fortaleza en ruinas.

Iglesia de San Nicolás Coca

Una vez que se arriba a este encantador rincón castellano leonés, llama la atención de todo aquel que lo visita, sin duda, la majestuosidad y el perfecto estado de conservación de su castillo, un imponente ejemplo de la arquitectura militar mudéjar. Edificado en tiempos de Enrique IV, la fortaleza, declarada Bien de Interés Cultural, consta de dos recintos cuadrados con torres poligonales en sus esquinas. Incluye en su recinto, asimismo, la espectacular torre del homenaje.

Ayuntamiento de Coca

Sin embargo, la arquitectura religiosa de Coca, otrora muy rica en edificios románicos y mudéjares, no ha podido conservar en la actualidad como quisiera todo su imponente legado del pasado. Son la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, de estilo gótico (siglo XVI), y la señorial torre mudéjar de San Nicolás, declarado Monumento Nacional, sus dos ejemplos más destacados.

paisaje de Coca

Sin más dilación, os recomiendo visitar Coca. Se debe apuntar como destino obligado si el viajero es amante de la historia. Y buscar algo de tiempo para obtener más información sobre la localidad segoviana. Como muestra tenéis aquí un vídeo que resume parte del encanto del que presume, y con razón, Coca.

La Granja de San Ildefonso (Segovia)

Con la sierra de Guadarrama al fondo, los monarcas españoles eligieron esta bella localidad segoviana para su descanso. Un asueto del que disfrutan hoy los huéspedes del Parador, emplazada en la antigua Casa de los Infantes, con un espectacular spa que es en sí mismo una excusa para visitar el Real Sitio, su palacio y sus jardines.

Al final de una avenida flanqueada por castaños de Indias emerge el Palacio Real de la Granja, cuya construcción comenzó en 1721. Concebido como residencia de un rey retirado, el proyecto alcanzó tintes monumentales con el regreso de Felipe V al trono tras la muerte de su hijo Luis I. La sobriedad dio paso a la suntuosidad, representada por elementos al gusto de la arquitectura italiana y francesa de la época, mezclado todo con el barroco imperante en España.

En el centro de la fachada que se sitúa ante la puerta de Segovia sobresalen las torres y las cúpulas de la Colegiata, de 1723. Junto a la sacristía se encuentra el Panteón Real, donde descansan el mentor de todo este maravilloso conjunto, Felipe V, y su esposa, Isabel de Farnesio. En el interior del Palacio destacan la Sala de los Mármoles, el Salón Chino, el Comedor de Gala, el Despacho Oficial del Rey y el Salón del Trono, con estupendas vistas a los jardines.

Son precisamente los jardines los que más admiración suscitan entre los visitantes. Fueron proyectados siguiendo los esquemas clásicos de la jardinería francesa, al estilo de los de Versalles, pero con impresionantes juegos de agua. Es imposible no rendirse ante el encanto de la Gran Cascada, los Baños de Diana, la Fuente de Neptuno o la de la Fama.


La visita al Palacio no puede considerarse completa sin adentrarse en el Museo de Tapices, con una importante colección de obras flamencas, españolas y francesas de los siglos XVI y XVII. También en La Granja de San Ildefonso merece la atención del viajero el Museo del Vidrio, localizado en las antiguas dependencias de la Real Fábrica de Cristales.

Por encima de La Granja, camino del puerto de Navacerrada, se extiende el bosque de pinos de Valsaín, en cuya pradera hay restos de otro palacio real, mandado construir en tiempos de Felipe II y destruido por un incendio. En dirección a Segovia se visita otro palacio, el del Real Sitio de Riofrío, levantado por deseo de Isabel de Farnesio.

Aquí os dejo un nuevo vídeo que resume las maravillas de este hermoso paraje segoviano: