El Torcal de Antequera y sus dólmenes (Málaga)

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El Torcal de Antequera no se olvida jamás y no se confunde con ningún otro paisaje, uno de los espacios naturales más extraordinarios de España. Y prehistórico. Un atardecer en el mirador de las Ventanillas, con los rayos del sol tornasoleando las nubes, puede ser una experiencia inolvidable para el viajero. En esta ciudad onírica, los pacientes cinceles del agua y del viento han labrado en la blanca roca calcárea y a lo largo de millones de años, las más caprichosas formas de figuras, desfiladeros, edificios, cuevas, hongos, pináculos,… Son especialmente conocidas las llamadas la Dos Iguales, el Pilar del Agracejo, el Callejón Ancho, el Callejón del Tabaco. Sigue leyendo

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Savassona (Barcelona)

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Se trata de uno de los enclaves más enigmáticos de la geografía hispana. Muy cercano al pantano de Sau, en la comarca catalana de Osona, emerge Savassona, un lugar fascinante repleto de mitos y leyendas. A este vasto espacio natural se le vincula con culturas ancestrales, escaleras de origen rupestre, piedras gigantes consideradas sagradas y sacrificios en viejos aquelarres o bosques malditos. Quizás todavía resuenan en este embriagador ambiente los ecos de los pobladores de un asentamiento ibero cuyos vestigios arqueológicos permanecen en la zona. Sigue leyendo

Valle de Valderredible (Cantabria y Castilla León)

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Reúne las cualidades de todo un hombre del Renacimiento. Ducho en múltiples disciplinas tan variadas como el periodismo, la literatura, la enseñanza, la espeleología, la ilustración o la música, nadie como él conoce casi como la palma de su mano un buen número de lugares de poder, telúricos, especiales, que se reparten por toda la península ibérica. Cómo no, lugares con mucha historia. Colaborador de revistas como Enigmas, Más Allá o Año Cero o el programa de radio La Rosa de los Vientos, ha publicado también libros como Breve historia de las Cruzadas, Lugares de poder o La vida secreta de los Borgia. En la actualidad imparte su sabiduría sobre lugares mágicos y depara de otros asuntos en La Escóbula de la Brújula, junto a Jesús Callejo, una pequeña ventana radiofónica que crece a pasos agigantados. Sigue leyendo

Cudillero (Asturias)

Entre mar y montaña emerge la hermosa villa de Cudillero, uno de los pueblos de pescadores más bonitos de Asturias y de toda la costa norte de la península ibérica. Encajado en una abrupta herradura de acantilados alrededor del puerto, sus casas de colgantes con aleros y ventanas de vivos colores se aferran como pueden al terreno. Su belleza abruma; no en vano está declarada Bien de Interés Cultural.

Aparte del encanto que destila por cualquier rincón que se pise, Cudillero cuenta también con una historia digna de ser destacada a interés del profano que la visita. Los viajes a Asturias permiten conocer esta y otras interesantes virtudes norteñas. De su antiquísimo pasado dan fe el hallazgo de cantos tallados y variado instrumental que datan de la Prehistoria en zonas como Salamir y La Atalaya.

Panorámica de la ciudad de Cudillero.

Vista general de Cudillero./Markus Bernet

Ya en época prerromana, la combativa zona astur que guerreó contra el invasor romano tomó forma, en Cudillero, del pueblo de los pésicos que habitaban en castros. En lugares como La Garita, Riego Arriba, Lamuño, La Cavona o Faedo, Aroncés o El Curión, se han inventariado poblados fortificados de estas características.

Desde la Edad Media, Cudillero se convirtió en un importante puerto pesquero. De este rincón asturiano partieron intrépidos pescadores hacia las costas de Flandes, Inglaterra, Escocia o Portugal, y fueron muchos los que participaron en el cerco a Gibraltar y en las campañas de conquista de Sevilla y La Florida.

El viajero avezado no se cansa de contemplar el mar y la tierra desde los miradores del paseo al faro, la Garita, la Atalaya o el Pico, mientras hace tiempo para almorzar, por ejemplo, pescado fresco y relajarse con una copa de sidra en las tabernas de la plaza adoquinada, junto al mar. Una buena sugerencia, ¿verdad?

Casas colgadas de Cudillero.

Las típicas casas de la localidad asturiana./Martin253

Tras los postres no le hará daño visitar, a través de las calles empedradas del pueblo, la iglesia gótica de San Pedro (siglo XIV), con interesantes tallas barrocas, y la capilla del Humilladero, el edificio más antiguo de la villa asturiana. Otros lugares para visitar en Cudillero son, sin duda, sus acantilados altos, cuya envergadura alcanza los 80 metros: Cabo Vidio y su faro, Punta Borona, Punta de Malperro o el Cabo de la Concha de Artedo. La zona interior de Cudillero es montañosa aunque menos escarpada que el resto de la comarca.

Cerca del pueblo está la quinta de Selgas, un palacete del siglo XIX, conocido como el Versalles asturiano, con mobiliario de época y jardín a medio camino entre racionalista francés y romántico inglés, con sus sendas, sus grutas artificiales, sus estanques, sus dioses y puentecillos. El palacio es de estilo neoclásico y atesora, en su interior, una impresionante colección de porcelanas, relojes y cuadros, incluso con pinturas de Tiziano, Goya y El Greco.

El pabellón de los tapices contiene Gobelinos del siglo XVI. Y en la cripta de la iglesia de Jesús el Nazareno se encuentra el altar prerrománico más antiguo del país, del siglo VIII. Viajar por España tiene estas cosas tan fascinantes. E históricas, no lo olvidemos. La belleza de la villa no escapó del reclamo del séptimo arte. Varias secuencias de la oscarizada película de José Luis Garci, Volver a empezar, tuvieron a Cudillero como escenario.

Barco amarrado en el puerto de Cudillero.

Puerto de Cudillero./E. Corvilla

Un complemento a esta interesante visita pasa por la recomendación al viajero de la espectacular Reserva Natural de Barayo, uno de los pocos lugares de Europa donde aún habitan nutrias en libertad. Si se disfruta de la naturaleza, es una excursión más que obligada. Se encuentra a 40 kilómetros al oeste de Cudillero.

Hace escasas fechas, un periódico de talla internacional como The Huffington Post recomendaba a sus lectores y viajeros hacer la maleta y conocer Cudillero. No se equivocaba. Junto al numeroso catálogo de sitios visitables en la zona cantábrica, otros lugares no tan turísticos como Luarca o la cueva de Tito Bustillo invitan al viajero a que conozca su pasado. Incluso por tierras asturianas puede empaparse de la historia de los dinosaurios que poblaron estos lugares con historia.

Dónde dormir: Casa Prendes; San José, 4; 33150 Cudillero (Asturias); hotelprendes@yahoo.es; teléfonos: 985581500 y 699130750.

Dónde comer: Restaurante Los Arcos; Calle Fuente de Abajo; Cudillero (Asturias); teléfono: 985590086.

Plano Cudillero

Tito Bustillo (Asturias)

En 1968, un grupo de espeleólogos descubrió dos de los conjuntos artísticos rupestres más importantes de los doce que alberga la cueva de Tito Bustillo, en localidad asturiana de Ribadesella. Se trataba del Camarín de las Vulvas y del Panel Principal. Poco después, uno de los descubridores falleció en un accidente de montaña y se decidió bautizar la cueva con su nombre. Cuatro décadas mas tarde, el enclave pasó a ser patrimonio mundial, comparable en muchos aspectos a la cueva de Altamira. Es uno de los seis grandes santuarios mundiales del arte paleolítico.

El sector occidental de la cavidad corresponde a una cueva de boca cegada por un hundimiento. Además de otros restos, se encontraron otros instrumentos de piedra y objetos óseos cuidadosamente decorados, así como una pequeña escultura que representa, de perfil, la cabeza de una cabra. En la llamada galería de los Caballos abundan las composiciones grabadas sobre la roca. Además équidos el viajero puede encontrar figuras de uros, bisontes y renos.

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Entrada a la cueva de Tito Bustillo./Falconaumanni

En marzo del pasado año se inauguró el Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo, así que ya no hay excusa para conocer esta joya del arte paleolítico. Durante la visita guiada, de una duración aproximada de una hora, se recorren unos 900 metros de ida y otros tantos de vuelta.

Al paso salen estalacmitas y estalagmitas, que penden del techo y emergen del suelo, respectivamente; y puede oírse el sonido del río subterráneo. En las estalagmitas de la cueva de la Lloseta una especie de altillo abierto en el techo de la de Tito Bustillo, se repiten esbozos de penes paleolíticos.

Pero, al margen de riquezas naturales, se encuentran las pinturas rupestres. Al respecto, se realizan varias paradas explicativas en distintos puntos, hasta alcanzar el Panel Principal, pared que acoge más de un centenar de pinturas de distintas épocas: la antigua o pregmagdaleniense, con símbolos en rojo, y la magdaleniense, con figuras zoomorfas (férvidos, bólidos, caballos,…) pintadas en negro, rojo, violeta y tierra, con un inicial claroscuro a base de esfumados y tintas planas. Algunas cuentan con 20.000 años de antigüedad, mientras que la cueva sirvió como refugio a seres humanos durante 10.000 años.

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Pintura rupestre que representa a un caballo./zamoraprotohistorica

En el Centro de Arte Rupestre, a lo largo de seis salas y 6.500 metros cuadrados, se reproduce el ambiente de la cueva gracias al empleo de una avanzada tecnología, y se explica cómo tuvo lugar su descubrimiento, la geología del área y el modo de vida de sus antiguos habitantes.

Aparte del Panel Principal, se explican enclaves no visitables, como el Camarín de las Vulvas, una cámara cuyas paredes exhiben sexos femeninos pintados aprovechando el relieve natural de la roca; o la Galería de los Antropomorfos, con figuras humanas.

La cueva de Tito Bustillo está abierta del 1 de abril al 30 de octubre, y el centro de interpretación todo el año. Es recomendable reservar plaza para la visita.Para más información visitar la página web www.centrodearterupestredetitobustillo.com. Teléfono: 902 306 600. El precio de la entrada es de 7,10 euros. Los miércoles es gratis.

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Centro de Interpretación de Tito Bustillo./Falconaumanni

La visita de las cuevas se puede acompañar con la de la localidad más cercana. Ribadesella cuenta con un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, así como otros destacados edificios: de tipo religioso en las iglesias de Santa María de Junco y San Esteban de Leces (románicas), la capilla gótica de Santa Ana (siglo XV) y la ermita renacentista de Nuestra Señora de Guía (siglo XVI). Por lo que respecta a la arquitectura civil, destaca en Ribadesella la sede del Ayuntamiento (renacentista y plateresca), así como un gran número de casonas solariegas de los siglos XVII-XVIII.

Elaborado por la Universidad de Oviedo, este interesante vídeo remarca la importancia que adquiere el Centro de Interpretación de Tito Bustillo para acercar al viajero la cultura de la época prehistórica en la península ibérica. Todo un lujo para los amantes de la historia más antigua. No os lo perdáis:

Dónde dormir: Hotel El Corberu; Ardines 33560; Ribadesella (Asturias); teléfono: 985860113 y 689975643; correo@elcorberu.com; www.elcorberu.com.

Dónde comer: Restaurante Quince Nudos; C/ Avelina Cerra, 6; 33560 Ribadesella (Asturias); http://www.quincenos.tk; teléfono: 984112073.

El Sidrón (Asturias)

El Concejo de Piloña, en concreto el término municipal de Borines, enclavado en un privilegiado entorno natural, esconde una joya del pasado humano: la cueva de El Sidrón. Se trata de la mayor cavidad asturiana de calizas no carboníferas, aunque su principal interés reside en su valor biológico (sirve de refugio a especies de quirópteros y coleópteros) y, por encima de todo, en su valor prehistórico, ya que alberga el yacimiento neandertal más importante de toda la Península Ibérica.

Se presenta al viajero que lo visita como un vasto complejo kárstico con diez entradas conocidas que se agrupan en varios sectores: el Sector de la Tumba, que incluye la cueva y el sumidero de la Tumba; el Sector de la Cabañina, que comprende la cueva y sumidero de la Cabañina y las cuevas del Sidrón; los pozos de Aura y el Sector de la Salelagua, con la cueva y resurgencia de Salelagua. El desarrollo total topografiado es de 3.226 metros, y se distribuye en tres niveles: superior, sin circulación de agua, y compuesto por entradas y galerías fósiles elevadas.

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Los arqueólogos trabajan a conciencia en la cueva de El Sidron./elcomercio.es

La amplísima colección de restos óseos desenterrados la han convertido en una referencia obligada a nivel mundial. Tanto es así que gracias a las pruebas obtenidas en El Sidrón se ha podido estudiar un grupo de homínidos que vivieron en este enclave hace 43.000 años. La muestra se compone de un total de 850 fragmentos esqueléticos entre huesos y dientes.

Los hallazgos han tenido lugar a lo largo de varias campañas arqueológicas que arrancaron en el año 2000.En 2004 sucedió un hecho clave: la recuperación de la primera secuencia de ADN mitocondrial, compuesto por cuarenta y siete nucleótidos. Fueron los restos de cuatro individuos distintos los que permitieron recuperar una región entera muy definitoria del ADN mitocondrial. La destacable cavidad de El Sidrón posee, asimismo, pinturas rupestres.

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Cráneos de neandertal hallados en la cavidad asturiana./elcomercio.es

Hace algunos años se encontraron en la cueva los restos de nueve miembros, cinco adultos (dos mujeres y tres hombres), dos adolescentes y dos niños. Todos ellos presentaban buena salud, a pesar de que terminaron siendo víctimas de actos de canibalismo. El Sidrón está declarado como Lugar de interés geológico español de relevancia internacional por el Instituto Geológico y Minero de España.

En 2007, gracias a sus excelentes condiciones, El Sidrón se integró en el proyecto Genoma Neandertal, cuyo objetivo era obtener un borrador del genoma de esta especie. Así, pudo recuperarse el gen MC1R, que regula la pigmentación de la piel y el cabello. Eso permitió determinar que algunos neandertales del yacimiento asturiano eran de piel clara y cabello pelirrojo o bien rubio.

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Caderas con artrosis y huesos de niños correspondientes a restos de neandertales de El Sidrón./elcomercio.es

Según los expertos, la Península Ibérica fue la región europea donde los neandertales coexistieron durante más tiempo con el hombre moderno, aunque el análisis de ADN de los fósiles de El Sidrón invita a descartar una posible hibridación entre ambas especies.

Según explicita el vídeo que os dejo a continuación, los neandertales de la zona de El Sidrón vivían en grupos de baja diversidad genética en los que la heterogeneidad del ADN era aportada por las mujeres, según ha descubierto una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Disfrutad de un apasionante recorrido por los orígenes de la humanidad más primitiva en la propia España:

Dónde dormir: Hotel Coses de la Vita; La Vita, 25; 33549 Arriondas, Parres (Asturias); teléfono: 636130037 y 985840150; www.cosesdelavita.com.

Dónde comer: Casa Marcial; C/ La Salgar, s/n; 33549 Arriondas, Parres (Asturias); teléfono: 985840991; www.casamarcial.com.

Ramales de la Victoria (Cantabria)

En las inmediaciones del río Calera emerge Ramales de la Victoria, cabecera de comarca de barrios típicos y casonas norteñas cuyos orígenes se remontan a la Prehistoria, en concreto a la época del Paleolítico, de lo que dan buena cuenta los vestigios arqueológicos que se concentran a su alrededor. La localidad cántabra también presume de contar con un entorno natural de lustre por ubicarse al pie de importantes picos y montañas.

El hecho de haberse encontrado restos romanos de caminos y puentes en las cercanías de Ramales y su situación estratégica entre la costa y el interior de la península hace pensar a los historiadores que ya era un territorio poblado en la Antigüedad. El origen de la villa tiene lugar hacia el año 1000, documentada en el Cartulario de Santa María del Puerto de Santoña.

Panorámica de Ramales de la Victoria

Panorámica de Gijaba, localidad del municipio de Ramales de la Victoria./Ayuntamiento de Ramales

En Ramales de la Victoria se celebró la popular batalla de Guardamino, en la cual el general liberal Espartero derrotó al ejército carlista del general Maroto. La localidad fue escenario, en 1839, de una contienda que decidió el triunfo liberal en la Primera Guerra Carlista; por ello Ramales se denomina “de la Victoria”. No obstante, el pueblo quedó en ruinas y hubo que reconstruir después los puentes y las casas incendiadas.

El edificio más interesante de la villa es el palacio de Revilladiego, del siglo XVI y que fue propiedad del virrey de México, don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas. Otros edificios de esta época son la Casa de Saravia, de estilo clasicista y fachada de sillería, y las escuelas de Gibaja (s. XVII)

De entre la arquitectura civil, dos inmuebles llaman la atención por su estilo clasicista romántico: el Ayuntamiento, construido a principios del siglo XX como conmemoración de la victoria liberal en la batalla de Ramales, y la Biblioteca Juan de Zorrilla San Martín.

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Iglesia de Guadamino.

En Ramales, el viajero puede encontrar tres iglesias parroquiales: la de San Pedro en Ramales (siglo XVIII), San Emeterio y San Celedonio en Gibaja (siglo XV) y Nuestra Señora en Guardamino (siglo XVII). La tradición metalúrgica en las aguas de sus ríos ha dejado aquí en forma de patrimonio varios molinos harineros y antiquísimas ferrerías. También se alzan todavía tres puentes de nombre Gibaja, Puente Viejo de Ramales y Salto del Oso.

La comarca del Alto Asón, a la que pertenece esta localidad norteña, es conocida internacionalmente por la calidad y cantidad de sus cuevas; no en vano existen unas 4.000 cavidades catalogadas, de entre más de 9.000 que existen en Cantabria, con algunos de los sistemas subterráneos más grandes de la región. Es famosa por sus yacimientos arqueológicos y sus pinturas prehistóricas en cuevas como Covalanas, declarada Patrimonio de la Humanidad, Cullalvera, El Mirón o La Haza.

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Cueva de Covalanas./Edward the Confessor

Las cuevas de Covalanas tienen dos galerías, pero solo una de ellas contiene pinturas rupestres del Paleolítico Superior, entre las que destacan un caballo y varios ciervos que, según los expertos, se dibujaron al mismo tiempo y hace como mínimo 17.000 años.

Parece ser que esta cavidad natural tenía una función ritual, mientras la del Mirón habría servido como vivienda. La de Covalanas es una cueva de grandes dimensiones con una boca de acceso monumental y acoge las pinturas prehistóricas situadas a mayor profundidad de la Península Ibérica.

Asimismo, la cavidad del Mirón encierra un importante yacimiento arqueológico que abarca desde los tiempos medievales hasta la transición del Paleolítico Medio al Superior, hace unos 40.000 años. Cerca de Covalanas se halla La Haza, que tiene una única sala sita junto al abrigo exterior y alberga representaciones de siete animales, además de otros signos y trazos, encuadrables dentro del estilo III de Leroi-Gourhan.

Pintura rupestre hallada en la Cueva de Covalanas.

Pintura rupestre hallada en la Cueva de Covalanas.

Ramales cuenta con un agradable albergue de montaña que resulta ideal para el viajero más aventurero, ya que además de visitar las cuevas, puede gozar de las distintas actividades que organiza, como senderismo o espeleología, así como buscar tranquilos y recónditos lugares para la pesca.

Ramales de la Victoria celebra cada año la verbena del mantón, una fiesta en conmemoración del hallazgo milagroso de un baúl de mantones de Manila en 1839, a raíz de una escaramuza mantenida en sus proximidades durante las guerras carlistas. El pueblo es un lugar ideal para la práctica del turismo rural. Este vídeo anticipa la inmensidad de sus magníficos espacios naturales:

Dónde dormir: Pensión La Sobana; Avenida Franco, 36; 39800 Ramales de la Victoria (Cantabria); teléfono: 942646102.

Dónde comer: Asador Juancho; Salto del Oso 35; 39800 Ramales de la Victoria (Cantabria); teléfono: 942646549.

Baños de la Encina (Jaén)

Baños de la Encina es un pueblo pintoresco con casas de piedra bien labrada, una iglesia imponente y uno de los más notables y antiguos castillos de Europa, declarado Monumento Nacional, un hermoso recinto de forma elíptica, con sus estilizados torreones de tapial coronados de almenas y bastante agrupados, a la manera califal: catorce torreones y el estrambote de la Almena Gorda, casi un soneto de piedra que desafía los siglos.

En el arco morisco que resguarda la puerta de la fortaleza, también llamada de Burgalimar, está la lápida fundacional: el castillo se construyó en el año 968. Formó parte de una cadena de fortalezas que unían Córdoba y Toledo, e incluso más allá, con la cabecera del Duero, con el castillo de Gormaz, la plaza fuerte avanzada desde la que los califas de Córdoba y en especial Almanzor, lanzaban sus expediciones de saqueo, casi anuales, contra los reinos cristianos.

Castillo de Baños de la Encina./Soyignatius

Eran los tiempos del esplendor musulmán. Cuando los cristianos conquistaron estas tierras levantaron la Almena Gorda, como se conoce a una gran torre del homenaje, de mampostería, que engloba uno de los torreones islámicos. Desde su terraza se domina el paisaje de Sierra Morena, el pueblo a vista de pájaro y, a media distancia, un costurón en la tierra al otro lado del valle, una mina prehistórica a cielo abierto.

En el año 1225 Fernando III de Castilla tomó posesión de la villa, que se convirtió, por su estratégica situación entre la Meseta y Andalucía, en una importante vía de comunicación. Durante el siglo XV fue escenario de enfrentamientos entre el Conde Iranzo y los maestres de las Ordenes de Calatrava y Santiago.

Panorámica de la localidad jienense./Kordas

El pueblo tiene bellas casas solariegas. Su casco antiguo, considerado Bien de Interés Cultural, se convierte en un punto destacado donde confluyen varias rutas culturales como, por ejemplo, la Ruta de los Nazaríes, la Ruta de los Castillos y Batallas, la Ruta del Renacimiento o la del Legado Andalusí, debido a su patrimonio monumental y a sus yacimientos arqueológicos.

El castillo no es el único monumento de visita recomendada en Baños de la Encina. La Iglesia de San Mateo, con su destacado retablo y su bello sagrario, la ermita de Jesús del Camino o la ermita de Jesús el Llano, cuya sobriedad externa contrasta con la profusa decoración interior barroca, son algunos claros ejemplos.

Monumento a la Virgen de la Encina./Pajarillo82

El itinerario por el municipio jienense, asimismo, permite descubrir otros edificios significativos como el Ayuntamiento, del siglo XVI y fachada de sillería, o destacados edificios como el Palacio de los Molina de la Cerda, el Palacio de los Priores o la Casa de los Delgado de Castilla.

El entorno natural de Baños es otro de sus grandes atractivos de visita, ya que parte de su término municipal se encuentra incluido dentro del Parque Natural de la Sierra de Andújar. Para los amantes de la Prehistoria, en la Cueva de la Moneda se concentran pinturas rupestres. La mina de El Centenillo fue explotada por los romanos.

Iglesia de San Mateo./Pajarillo82

El gran actor Juan Luis Galiardo, fallecido recientemente, presta su voz en este vídeo para introducirnos y mostrarnos las excelencias históricas que nos aguardan si visitamos la localidad andaluza de Baños de la Encina.

Dónde dormir: Hospedería Rural Palacio Guzmanes; C/ Trinidad, 4; 23711 Baños de la Encina (Jaén); Teléfono: 953613075; guzmanes@palacioguzmanes.com; www.palacioguzmanes.com.

Dónde comer: Mesón Buenos Aires; Calle Cayetana S/N; 23711 Baños de la Encina (Jaén); Teléfono: 953613211.

La ruta de los Talayots (Menorca)

Gracias a la cultura talayótica (de talayote, monumento megalítico construido a base de bloques de roca, sin cemento ni argamasa, que recuerda a una torre), la isla de Menorca cuenta con un valioso patrimonio arqueológico muy bien conservado. Y existen varios itinerarios para conocerlo en los 700 kilómetros cuadrados que ocupa la isla balear.

En el área de Mahón, la más monumental, despunta un yacimiento: Talatí de Dalt, de finales del segundo milenio antes de Cristo. En él destacan una gran taula y varias cuevas megalíticas. Con el paso del tiempo, una pilastra acabó directamente apoyada en la piedra capitel, lo que le confiere una imagen mágica.

Poblado talayótico de Ses Paisses./Albireo386

Próximo a Maón se halla Trepucó, con un talayot que supera los 40 metros de diámetro, lo que le convierte en el mayor de las Baleares. Junto a él hay un santuario con la taula más grande de Menorca: 2,40 metros de altura. Aunque el poblado está bastante deteriorado, estos dos monumentos justifican de por sí la visita.

Aún otro enclave merece destacarse en el área de Mahón: Torrellonet Vell. Es obligado verlo, ya que se trata del talayot mejor conservado de la ínsula. Otro récord, el poblado prehistórico más grande del archipiélago, corresponde al poblado de Torre d’en Gaumés, en una colina con vistas al mar. Ocupa más de 60.000 metros cuadrados y se aprecian casas adosadas y cuevas naturales, tres talayots y un santuario con taula con unas murallas de piedra.

Talayot de Tudons.

No lejos de aquí, al sur de la isla, se enclava una de las mejores necrópolis de todo el Mediterráneo: Cales Coves. Y de allí, hay que acercarse hasta la Cova d’en Xoroi, desde donde disfrutar de una puesta de sol sobre el Mare Nostrum como n pocos lugares se obtiene. La siguiente parada del recorrido del viajero le lleva al pasado más remoto de Menorca camino a Ciutadela. Se trata, en realidad, del símbolo de la Prehistoria en la isla: la Naveta dels Tudons.

Este monumento con funciones funerarias, y excepcionalmente conservado, podría ser el edificio más antiguo de Europa. En su interior se han hallado numerosas piezas que ayudan a entender las culturas pre-talayótica y talayótica. No lejos, y en un atractivo entorno rural, está Torretrencada, donde destaca una gran taula. Otro conjunto arqueológico que hay que conocer es el de Torrellafuda. Este enclave, habitado entre los siglos XIV y XIII antes de Cristo, exhibe, entre la abundante vegetación, un talayot medio destruido y, a sus pies, una serie de taulas.

Talayot circular que se ubica en la isla de Mallorca.

Mientras, el sepulcro megalítico de Biniai Nou, a cinco km de Maón, permite al visitante conocer, junto a los dos hipogeos que dan lugar al monumento, los restos humanos más antiguos de toda Menorca (hacia 2300-2200 a.C.) La ruta por la isla también concede al viajero la oportunidad de conocer los pueblos de Es Mercadal, junto a la montaña y el santuario de la Mare de Déu de Toro, la cumbre más alta de Menorca, y Ferreries.

A través de la carretera que conduce a Es Migjorn Gran, el viajero puede acceder al desvío que lleva al poblado talayótico de Son Mercer de Baix. Destaca por los ejemplares de navetas que ha conservado. Después de Ciutadela, mediante la carretera de Son Saura, a seis kilómetros se accede al poblado talayótico de Son Catlar, que destaca por su muralla ciclópea, que alcanza los 800 metros de perímetro.

Talayot de Torrellonet Vell.

Coge asiento, ponte cómodo y presta atención al encanto audiovisual que ofrecen estas imágenes de paz y sosiego, ambientadas en los poblados megalíticos donde de hallan diseminados estas maravillas pétreas.

Dónde dormir: Apartamentos Marivent; Avda. Simon de Olivar, 10; 07760 Ciutadella de Menorca (Menorca); teléfonos: 971277009 y 607440461; jmayans@iies.es

Dónde comer: Restaurante Los Delfines; Delfines S/N; 07769 Ciutadella de Menorca (Menorca); Teléfono: 971388148

Los Millares (Almería)

El viajero por tierras almerienses no debe perderse una visita a Los Millares, un poblado prehistórico que floreció entre los años 2600 y 1800 antes de Cristo, aproximadamente. Se ubica en el término de Santa Fe de Mondújar, bien señalizado, no tiene pérdida. Llegó a comprender más de un milenio en el tiempo desde el sudeste peninsular hasta Portugal.

La importancia de este yacimiento y tipo de cultura neolítica es capital. Algunos sepulcros tipo tholos (construcción megalítica tipo dolmen con galería y sala circular) de aquí, como el denominado Tumba 19, están datados del año 2430 a.C. Nada menos que mil años antes que los primeros hallados en Micenas (Grecia), fechados en 1450 a.C.

Recreación del poblado prehistórico de Los Millares./fotografía (Tuor123). Miguel Salvatierra Cuenca, autor de la ilustración.

Los habitantes de Los Millares, que apenas sobrepasaban el millar, se dedicaban a la metalurgia del cobre aprovechando la cercanía de la sierra de Gádor, donde explotaban buenos yacimientos de este mineral. La cultura de Los Millares enlaza la Edad de Piedra con la de los Metales. Se trata del yacimiento de la Edad del Cobre más importante de Europa.

Los historiadores creen que la cultura de Los Millares se desarrolló de una forma espontánea en esta zona almeriense. Un territorio árido donde el agua era esencial y cuyo control hizo que se desarrollara un tipo de división de estructuras de poder jerarquizado.

tumba funeraria neolítica edad del cobre en almería

Maqueta de un tholos funerario del yacimiento almeriense./Jose Mª Yuste (Tuor123)

El poblado, cuya fortaleza tiene cuatro metros de alto por 310 metros de ancho y a la que puede accederse de forma cómoda en automóvil, está situado en un promontorio defendido por los barrancos del cauce del río Andarax y la rambla de Huéchar. Esta estratégica posición le permitía controlar las vías de acceso.

Tras visitar el centro de interpretación, el visitante recorre el poblado rodeado por tres murallas sucesivas jalonadas por torres de planta semicircular y bastiones defensivos, que también sirvieron para almacenar excedentes alimenticios.

resto arqueología encontrado en el yacimiento almeriense

Cuenco hallado en los trabajos de arqueología./Zaqarbal

Desde el promontorio se pueden observar hasta un total de quince fortines exteriores emplazados en las elevaciones cercanas. En Los Millares destacan las necrópolis con tumbas colectivas en cuevas artificiales. Las cámaras mortuorias son de falsa bóveda y se comunican por pasadizos de losas de piedra a las que se entra por un recinto en el que posiblemente se realizaban los ritos funerarios.

Los ricos ajuares hallados en estas tumbas sugieren la existencia de una sociedad organizada y muy avanzada en cuanto a creencias y ritos funerarios. Existen hasta un centenar de tumbas. En su fase final, la cultura de Los Millares languideció, hasta el punto de que solo sobreviviría el punto central de la población, que se fundió con la otra gran cultura prehistórica almeriense: la de El Argar.

Restos de una casa de base cuadrangular en Los Millares./Yuntero

El pueblo de Santa Fe estaba antes en Mondújar. Dice la tradición que en cierta ocasión durmió en una venta la reina Isabel la Católica y le gustó tano el lugar que ordenó levantar allí un pueblo.

Este vídeo os muestra una panorámica general de lo que os podéis encontrar si visitáis el poblado de Los Millares, cuyo horario, de miércoles a domingo es de 10 a 14 horas (cerrado lunes y martes) y la entrada es gratuita.

fuente: ESturismo

Dónde dormir: Hotel San Nicolás; C/ Baños, 2, 04400 Alhama de Almería (Almería) Teléfono: 950641361; reservas@balneariosannicolas.es

Dónde comer: Restaurante Casa Paco Colomera; Avenida Nicolás Salmerón y Alonso (antigua Ctra. Gádor Laujar), 04400 Alhama de Almería (Almería); Teléfono: 950640059