Aínsa (Huesca)

Capital de la comarca de Sobrarbe, en el alto Pirineo oscense, el pintoresco pueblo de Aínsa bien merece una visita por muy a trasmano que le pueda parecer al viajero. Con un casco viejo declarado conjunto histórico-artístico, durante muchos años Aínsa ejerció un papel de puesto de mando estratégico en la pugna contra los árabes. Con posterioridad, en plena Edad Media, monarcas como Alfonso I otorgaron a la villa importantes privilegios, lo que convirtió a la localidad en un importante núcleo comercial.

Toda la comarca se convirtió en frontera entre el mundo árabe y el cristiano, lo que le dejó un fructífero legado cultural colmado de construcciones defensivas. Pero antes, los primeros pobladores de Aínsa habitaron las covachuelas y las cavidades naturales de un prodigioso entorno. Celtas, romanos, musulmanes o cristianos han dejado aquí su huella. Tan sólo es necesario coger la máquina del tiempo y emprender viaje rumbo al pasado. Las sorpresas esperan al viajero.

panoramica de la ciudad de aínsa en la provincia de huesca en aragon.

Las construcciones medievales predominan en Aínsa./villadeainsa.com

El núcleo medieval está en un cerro rematado por un castillo del siglo XI que domina la confluencia de los ríos Ara y Cinca. Si el viajero callejea por Aínsa podrá admirar su magnífica plaza Mayor porticada (siglos XIII-XV), repleta de restaurantes, en la que perduran las dos prensas comunitarias que, hasta tiempos recientes, molturaron las cosechas de uvas del pueblo.

También la iglesia románica de Santa María, de nave única rematada en ábside circular y con una torre defensiva. Está declarada Monumento Nacional. En las calles Mayor y de Arriba se puede disfrutar de vetustas casonas solariegas como la de Bielsa o Casa Arnal (siglo XVI) En la Torre del Tenente, de planta pentagonal, perteneciente al castillo, se ha instalado un Eco Museo.

Castillo de aínsa en la provincia de huesca de la comunidad de aragón.

Castillo de la localidad oscense cubierto de nieve./http://villadeainsa.com

A escasos tres kilómetros de la localidad oscense se halla la Cruz Cubierta, un templo circular del siglo XVII que se construyó para conmemorar la batalla de L’Aínsa, en la que las huestes musulmanas fueron derrotadas por las cristianas. En torno al acontecimiento histórico surgió una leyenda según la cual una cruz se apareció sobre una encina en el fragor de los combates. Los vecinos conmemoran la leyenda una fiesta conocida como la de la Santa Cruz o de la Morisma.

Aínsa disfruta asimismo de los estimables valores paisajísticos y medioambientales que le asegura su privilegiada posición entre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y los parques naturales de la Sierra y Cañones de Guara y de Posets-Maladeta.

No en vano lo han escogido para instalar en sus términos un comedero de aves necrófagas que ayude a conservar especies amenazadas propias de estos bosques, como el quebrantahuesos. A unos 15 kilómetros de Aínsa pueden visitarse las ruinas del monasterio benedictino de San Victorián, donde en el siglo X se enterraban los reyes de Aragón.

La Plaza Mayor de Aínsa de estilo medieval.

Plaza Mayor de Aínsa./villadeainsa.com

La calma y el sosiego invita al viajero a cerrar los ojos y disfrutar del viaje, la historia y el pasado en Aínsa. Nada mejor que este vídeo que os dejo bajo estas líneas para comprobarlo de facto, en persona. Un recorrido que enaltece el ánimo aventurero de cualquier interesado por conocer algo más de este pequeño pero inmenso territorio fronterizo. Tu cita, de nuevo en Lugares con historia:

Dónde dormir: Hotel Posada Real; Plaza Mayor, 6; 22330 Aínsa (Huesca); teléfono: 974500977.

Dónde comer: Bodegón de Mallacán; Plaza Mayor; Aínsa (Huesca); teléfonos: 974500977 y 974500953.

Anuncios

Pedraza (Segovia)

Los fines de semana se llena de turistas que acuden a disfrutar de sus numerosos restaurantes y tiendas. El trasiego de gentío que acude hasta Pedraza puede disfrutar de un pueblo medieval de buena arquitectura, de los que mejor se conservan en España. No en vano esta villa castellanoleonesa de cine y cordero está declarada Conjunto Monumental. La estampa que luce en invierno bien podría ser un escenario de cuento.

Los romanos la llamaron Petraria por su emplazamiento sobre una gran piedra y, según la leyenda, que carece de fundamento, el emperador Trajano nació en ella. Sus casas solariegas obedecen a la riqueza que durante el siglo XII y posteriores dieron a la villa los rebaños de la Mesta.

panoramica_Pedraza

Panorámica de la hermosa villa de Pedraza./Jsanchezes

Señorío de la familia Herrera, más tarde pasó a manos de los Fernández de Velasco, contestables de Castilla. Pero en menos de dos siglos su economía se hundió y Pedraza quedó abandonada. Aparte de su esplendoroso pasado medieval, Pedraza también ha servido de escenario para el rodaje de películas de cine. El primero fue el del filme La barraca de los monstruos, en 1924.

Muchos otros rodajes vinieron después, como La aldea maldita (1929), El escándalo (1943) o El amor del capitán Brando (1974). El propio Orson Welles rodó aquí dos de sus películas; y varias series españolas, como Los desastres de la guerra o las recientes Isabel y Toledo, han hallado en la villa segoviana un inmejorable telón de fondo histórico.

El viajero que la visite puede entrar en Pedraza por la puerta de la Barbacana del siglo XVI, llamada también puerta de la Cárcel por estar junto a ella la antigua prisión. Si ésta se cierra, el pueblo queda protegido dentro de su recinto de murallas. Un paseo por su laberinto de calles umbrías y tranquilas conduce hasta la Plaza Mayor, uno de los mejores ejemplos de Castilla, rodeada de soportales y casas con solanas de madera. Es como entrar en un túnel del tiempo que transporta a la España de los Austrias.

castillo_Pedraza

Castillo de Pedraza./Alberto Pascual

Entre los edificios que se abren a ella destacan los palacios de los marqueses de Lozoya y Miranda. El balcón verde que se divisa lo construyó un vecino en el siglo XIX para contemplar las corridas de toros que se organizaban en la plaza. También la Casa de Pilatos, siglo XVI, y las de Zamarriego y los marqueses de Floresta, que conservan la armonía medieval tan típica de las villas castellanas, incitan a hacerse una foto. De entre la arquitectura religiosa destaca la iglesia de San Juan, con torre románica, y la ermita de Nuestra Señora del Carrascal, extramuros, con una imagen de la patrona de la villa.

Sin embargo, el castillo románico (del siglo XIII y reconstruido en el XV), construido con piedra sillar, antigua residencia de la familia Velasco, es su punto más interesante. Su torre del Homenaje, cuadrada y de tres pisos, destaca sobre el resto del conjunto que en 1929 adquirió y restauró el pintor Ignacio Zuloaga. En él, el artista cuenta con un museo dónde se exponen obras de cerámica, pintura y dibujos suyos, junto a cuadros de otros artistas, entre ellos, un Cristo de El Greco, un retrato de la condesa de Baena, realizado por Goya, y un bodegón flamenco del siglo XVII.

plaza_mayor_Pedraza

Plaza Mayor de la ciudad segoviana./Jsanchezes

En esta fortaleza permanecieron recluidos durante cuatro años los infantes don Francisco y don Enrique, hijos de Francisco I. Tiene un puente sobre un profundo foso que una vez sorteado permite al viajero adentrarse en el castillo, antaño hogar de reyes, guerreros o prisioneros. Durante los dos primeros sábados de julio, la fiesta El concierto de las velas ilumina Pedraza y confiere un asombroso aspecto a los interesantes espectáculos de música y danza que se desarrollan en la penumbra de la noche.

A escasos 13 kilómetros, el viajero, si es amante de la naturaleza, puede realizar una escapada hasta el acebal de Prádena, uno de los bosques de acebos más importantes de Europa. La monumentalidad que rezuma cada uno de los rincones de esta villa segoviana se recoge en un magnífico vídeo que los compañeros de Turismo3D han confeccionado. Una cuidada estética que pone de manifiesto el paraíso medieval que el viajero se puede encontrar si visita Pedraza:

Dónde dormir: La Posada de Don Mariano; C/ Mayor, 14; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509886; info@hoteldonmariano.com.

Dónde comer: El Soportal; Plaza Mayor S/N; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509826.

Madrigal de las Altas Torres (Ávila)

Pocos pueblos pueden presumir de un nombre tan sonoro y hermoso como Madrigal de las Altas Torres, patria chica de la reina Isabel la Católica. De las cien torres que tuvo su cerca perfectamente circular, como trazada a compás, hoy solo se conservan 23, pero hay que destacar que la villa medieval está bastante bien conservada, con una impresionante plaza Mayor, rodeada de soportales y jalonada de casas blasonadas.

Destruida durante la Reconquista contra los árabes, el municipio abulense fue posteriormente repoblado y el obispo de Burgos le otorgó fueros confirmados luego por Alfonso VIII en el año 1168. En 1447 se celebró aquí la boda de Juan II de Castilla con Isabel de Portugal. Cuando Isabel I alcanzó el trono, en 1474, reunió las cortes en Madrigal, las primeras de su regencia.

Iglesia de San Nicolás de Madrigal de las Torres./jm

En la plaza Mayor de la villa castellano leonesa, bajo el reinado de Felipe II, fue ajusticiado el impostor Gabriel de Espinosa, un pícaro español del siglo XVI que se hizo pasar por el rey Sebastián de Portugal, muerto en la batalla de Alcazarquibir (1578)

El sobrenombre “de las Altas Torres” lo debe Madrigal a las murallas del siglo XII que la rodean. El cinturón de estos muros, declarados Monumento Histórico, forma un círculo de casi 700 metros de diámetro con cuatro puertas bajas y ojivales que se abren a los cuatro puntos cardinales. Sus torres son cuadradas y muestran una galería de arcos.

Ayuntamiento de la localidad abulense./Cruccone

También merece la pena visitar las calles empedradas de la localidad abulense, su adusta y bella arquitectura castellana, su conjunto monumental que integra dos iglesias mudéjares, dos conventos y un hospital. Una de estos templos es el de Santa María del Castillo, de nave redonda, que conserva una cabecera de estilo románico de ladrillo.

El viajero aficionado al arte debe ver el Real Monasterio de Nuestra Señora de Gracia, antiguo palacio agustino donde nació la reina Isabel de Castilla, así como la iglesia de San Nicolás, con su airosa torre campanario de más de 50 metros de altura.

El primero presenta una fachada flanqueada por sendas torres y un patio de cuarenta arcos que descansan sobre columnas toscanas. Aquí se conserva la pila bautismal de la monarca y se puede acceder a diversas dependencias, como el Salón de Cortes o la alcoba donde fue alumbrada Isabel.

Iglesia de Villar de Matacabras./Javiermes

El Hospital de la Concepción u Hospital Real (siglo XV), fundado por doña María de Aragón, primera esposa de Juan II, tiene una fachada renacentista y una amplia escalera barroca como elementos ornamentales más destacados.

Del antiguo convento de frailes agustinos, en las afueras de la localidad, apenas quedan escasos restos. En él murió Fray Luis de León, escritor español del siglo XVI que formó parte de la junta de teólogos encargada de corregir la Biblia. Este recinto fue denominado durante años segundo Escorial por sus monumentales dimensiones.

Monumento dedicado a Isabel la Católica./FDV

En Madrigal de las Altas Torres se suelen celebrar campeonatos nacionales de galgos en campo aprovechando la abundancia de liebres. La verdad es que pocas localidades españolas pueden presumir de tanto patrimonio y de un pasado tan lustroso. Si el viajero anda deseoso de más información sobre este municipio, puede ampliarla aquí:

Los amantes de la historia de España tienen un claro referente en este pequeño pueblo de poco más de 1.600 habitantes. El vídeo que os dejo a continuación realiza un breve repaso de sus monumentos más destacados y que puede disfrutar el viajero que se acerte hasta Ávila:

fuente: Veronica R

Dónde dormir: Pensión Madrigal; Ctra. Peñaranda, 10; 05220 Madrigal de las Altas Torres (Ávila); teléfono: 920320109.

Dónde comer: Restaurante San Nicolás; Plaza San Nicolás 6; 05220 Madrigal de las Altas Torres (Ávila); teléfono: 920320614.

Medinaceli (Soria)

Es, con justicia, una de las ciudades más bonitas de España. También de las mejor emplazadas: sobre un cerro que domina el paisaje circundante en la confluencia de los valles del Ebro y del Jalón. Bajo las losas de Medinaceli reposa un fértil pasado celtíbero, romano, árabe y cristiano.

La población soriana se cree que corresponde a la antigua ciudad celtíbera de Ocilis conquistada por el cónsul Marco Claudio Marcelo. En 1083 la tomó Alfonso VI, y en 1124 la conquistó Alfonso I de Aragón. Enrique II la erigió en condado y los Reyes Católicos en ducado.

Plaza Mayor de Medinaceli./ nicolas boullosa

Aunque se desconoce con concreción el lugar, se dice que en estas tierras está enterrado Almanzor, el poderoso y temido caudillo de la España musulmana, tras su derrota en la batalla de Calatañazor. Y durante la Guerra de la Independencia, el Empecinado se hizo fuerte en la plaza ante el ataque de las tropas napoleónicas.

Puerta árabe./ fernando riera

Como toda completa visita que se precie, el inicio del recorrido del viajero por esta ciudad castellano leonesa debe comenzar por la plaza Mayor. Desde ella, que cuenta con una superficie de 5.000 metros cuadrados, puede perderse por el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural.

Sus callejuelas están salpicadas de casas antañonas, palacios, miradores y edificios devocionales como iglesias o el convento de Santa Isabel, por ejemplo.

Palacio Ducal./ fernando riera

A la plaza Mayor se asoman los balcones del Palacio Ducal y las ventanas enrejadas de la Alhóndiga (siglo XVI), en cuyos bajos acordaban los mercaderes sus tratos y cambalaches.

Lo más conocido de Medinaceli es su arco romano de tres ojos (el único del país con estas características), construido entre los siglos I y III. Después el itinerario tiene que proseguir por la visita del castillo (siglo XIII) y la colegiata de la Asunción, donde se venera al Cristo de Medinaceli. Esta es de estilo gótico tardío.

Arco romano (siglos I-III)/ Rastrojo

Entre los edificios civiles destacan el magnífico palacio de los Duques de Medinaceli, del siglo XVII y reformado en el XVIII, cuyo interior alberga mosaicos romanos. La visita se completa con otros inmuebles religiosos como el beaterio de San Román y el humilladero formado por dos arcos de medio punto.

En una de sus plazuelas se alza un monolito con unos versos del escrito británico Ezra Pound, quien residió durante un tiempo en esta villa: Aún cantan los gallos al amanecer en Medinaceli.

Un vistazo multimedia de los encantos de Medinaceli:

Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo yorga

Chinchón (Madrid)

Sobre la cuenca del río Tajuña se hacina un pueblo peculiar cargado de historia. Se trata de Chinchón, ubicado en la provincia de Madrid, a tan solo 45 kilómetros de la capital. Sus gentes y pasado, bravos y hospitalarios, combatieron con ardor las huestes francesas a principios del siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia. Los invasores ajusticiaron a muchos de sus moradores, de quienes sobrevivió entre otros Francisco de Goya, que por aquel tiempo era vecino de la localidad.

Los restos más antiguos de Chinchón hallados en su entorno corresponden al Neolítico, y también conserva restos de un poblado celtíbero al que siguieron los romanos, los visigodos, musulmanes y cristianos.

Panorámica de Chinchón./ Rowandwinwhistler

En 1480 los Reyes Católicos concedieron el señorío de la ciudad, declarada Conjunto Histórico Artístico, a los Marqueses de Moya. Casi 300 años después en la historia Felipe V le otorgó el título de “Muy Noble y Muy Leal” gracias a la lealtad que mantuvo hacia la casa de Borbón durante la Guerra de Sucesión.

El viajero que se acerca hasta aquí tiene un amplio catálogo de cosas para ver. Chinchón es un pueblo pintoresco en sí mismo y posee una gran variedad de edificios, monumentos y plazas dignos de ser visitados. Para empezar la ruta, nada mejor que comenzar por el Convento de las Madres Clarisas, de estilo barroco español. En el recorrido hacia el centro se encuentra la Ermita de San Roque, patrón de Chinchón, del mismo estilo.

Los edificios con soportales son típicos en Chinchón./ nicksflix

Por la Plaza Mayor se llega al Convento de San Agustín, construcción del siglo XVII. Ahora es el Parador Nacional de Turismo. Por su parte, la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, de estilo barroco, era la iglesia del antiguo convento.

Por fin se arriba a la Plaza Mayor, de gran interés y de arquitectura popular, típica de la Edad Media. Una gran parte de sus edificios tienen soportales y balcones de madera propios del siglo XV. La plaza hace las veces de teatro, corral de comedias y plaza de toros, con los espectáculos contemplados desde las mismas balconadas.

La hermosa Plaza Mayor./ erdelong

Mediante una estrecha calle empedrada, el viajero puede acceder a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico, saqueada en 1808 por las tropas de Napoleón. La Torre del Reloj, que formaba parte de la antigua Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, fue restaurada años después de que los franceses destruyeran la iglesia.

Plaza de toros en plena Plaza Mayor./ ignacio cobo rey

El culmen del itinerario se puede fijar en el Castillo de los Condes de Chinchón, de estilo renacentista, arrasado en el XVI por el ataque de los comuneros, reconstruido y destruido de nuevo durante la guerra de Sucesión. También lo ocupó una destilería, donde se fabricaba el conocido anís de la localidad.

Los encantos de Chinchón, resumidos en un pequeño vídeo:

Almagro (Ciudad Real)

Almagro (Ciudad Real) se sitúa en un área geográfica singular del Campo de Calatrava, en un estrecho pasillo encajado entre pequeñas sierras, limitado por el río Jabalón y por las tierras encharcadas, antes pantanosas, de la llanura manchega.

Su nombre deriva del al-Milagro, como denominaron los musulmanes al puente construido por el arzobispo de Toledo don Rodrigo. En 1222, Almagro se convirtió en el centro de la Orden de Calatrava, lo que contribuyó al importante desarrollo económico de la ciudad.

La Plaza Mayor de Almagro y sus soportales./ Mª. Ángeles

Pero su mayor esplendor vino de Amberes, de donde procedían los Fugger, llegados en el siglo XVI con la intención de explotar las minas de mercurio de Almadén, y que sumaron a la grandiosidad de la ciudad la sofisticación de su lugar de origen.

La Plaza Mayor de Almagro, tal vez una de las más bellas de España, sería argumento más que suficiente para viajar a esta ciudad. Rectangular, conserva dos hileras de soportales sostenidos por columnas toscanas bajo dos galerías corridas.

El célebre Corral de Comedias./ Mª. Ángeles

En un lado está la puerta de acceso al mejor teatro barroco de Europa, el Corral de Comedias, que consta de tres flancos y 54 pilastras de madera que rodean al pequeño escenario. A ambos lados se sitúan los palcos con celosías para quienes querían mirar sin ser vistos.

En la Almagro monumental se suceden los hermosos edificios civiles (casas del Mayorazgo de los Molina, de los Rosales, del Prior, del Capellán de las Bernardas, palacios de los Marqueses de Torremejía,…), preciosas iglesias y recoletos conventos, entre los que sobresalen las iglesias de San Agustín (siglo XVII), San Bartolomé (s. XVII), Madre de Dios, del gótico tardío, y los conventos de Santa Catalina (siglo XVII), sede del Parador de Turismo) o de la Asunción de Calatrava (siglo XVI)

La Plaza Mayor de Almagro es una de las más extensas de España./ Mª. Ángeles

Siguiendo los pasos de los caballeros de Calatrava, por la N-420 se accede a Fuencaliente, conocida por sus aguas termales y porque posee unas interesantes pinturas rupestres en peña Escrita y la cueva de la Batanera. En Aldea del Rey se encuentra el castillo de Calatrava la Nueva, construido cuando los caballeros abandonaron el de Carrión tras la batalla de Las Navas de Tolosa. Y por la C-140 se llega a El Viso del Marqués, uno de los palacios más hermosos levantados en el siglo XVI.

Aquí os dejo otro vídeo resumen de esta bella ciudad que no debéis perderos: