Cardona (Barcelona)

En la linde de Lérida con Barcelona, con las estribaciones prepirenaicas en el claro horizonte, Cardona, emplazada en la comarca del Bagés, se presenta ante el viajero como una pintoresca localidad heredera de un importante e histórico pasado medieval que se remonta hacia el siglo VIII con la construcción de su espléndido castillo-palacio-monasterio.

Estrabón, geógrafo griego algo anterior a Cristo, y Aulio Gelio, escritor romano (siglo II), alabaron como una maravilla natural el filón de sal gema de Cardona, “una gran montaña de sal pura que crece a medida que se extrae”. Los romanos tenían motivos para sospechar que la sal crece a espuertas: llegaron a excavar galerías de profundidad nunca alcanzada en mina alguna.

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Castillo fortaleza de la localidad de Cardona./PMRMaeyaert

El municipio catalán acogió a los duques de Cardona, la familia más importante de la Corona de Aragón, sólo por detrás de la Casa Real, durante el siglo XV. Tres centurias más tarde, Cardona fue uno de los últimos reductos en entregarse a las tropas borbónicas de Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Su ciudadela fortificada no pudo ser tomada con posterioridad por las tropas de Napoleón.

El viajero puede visitar ese petrificado mar azul que los lugareños llaman, en un alarde de imaginación, la Salina. Se trata de una montaña de sal gema, óxido de hierro y arcilla de grandes proporciones. Debe además internarse por los lagos subterráneos y admirar los caprichos escultóricos de la naturaleza en las estalactitas salobres de las grutas. Así como visitar el Museu de la Sal y conocer mejor la historia de esta villa catalana.

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Casa Aguilar./flamenc

Cardona es un cerro testigo que guarda la vega del Cordoner. Se presenta desde lejos macizo e impresionante con hasta tres cinturones de muros y baluartes que parecen enroscarse en torno al cerro para rematar, en lo más alto, con dos edificios contrapuestos: de un lado los verticales muros de la colegiata de San Vicente; del otro, la maciza torre mayor del castillo, troncocónica, impresionante a pesar de haber perdido su remate. Es una de las más antiguas torres del homenaje de Europa, que data del siglo XI.

El viajero que se precie acudir puede sentir la fascinación de explorar el laberinto de pasillos que la caótica superposición de estructuras ha ocasionado, desde las tres naves románicas lombardas de la colegiata, con sus alineados sepulcros de los condes y duques de la localidad, a la iglesia del siglo XI levantada sobre los vestigios de un patio romano y, un poco más allá, al claustro gótico. La colegiata tiene una nave central de casi 20 metros de altura, de las más importantes obras del románico catalán.

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Portal de la iglesia de San Miguel./flamenc

Si regresa a la entrada del castillo, después de pasar por el baluarte de San Pedro y por la garita del Diablo, nombres tan antagónicos como evocadores, puede entrar con unción en el pequeño aposento, hoy capilla, donde falleció, en 1240, san Ramón Nonato, miembro de la familia ducal de los Cardona. La fortaleza pertenece al recinto fortificado del siglo IX, hoy habilitado como Parador de Turismo. Su construcción se atribuye a Wifredo el Velloso, donde estacan la Torre Monyona y el Patio Ducal.

Con un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, también la calle Mayor, la plaza porticada y la iglesia de San Miguel merecen ser recordadas en la memoria del viajero si viaja hasta Cardona. Esta última, de estilo gótico, alberga en su interior la imagen Virgen del Patrocinio, una hermosa estatua gótica de alabastro policramado del siglo XIV, dos retablos góticos y una pila bautismal de la misma época.

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Ayuntamiento de Cardona./Jordij

El viajero tiene la opción, asimismo, de conocer los alrededores de la localidad bercelonesa, que tienen multitud de posibilidades para realizar excursiones. Casas de payés y antiguas masías salen al paso en dirección hacia el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Cerca, las fuentes del río Llobregat configuran un paisaje que el visitante no podrá olvidar.

Otra escapada al alcance es la del Monasterio de Montserrat, popular por acoger la imagen de La Moreneta, patrona de Cataluña. Se trata de un bello monasterio ubicado en un paraje montañoso de enorme belleza. Tanto si desea alojarse en Cardona como en la capital y las localidades limítrofes de Barcelona, el viajero tiene a su disposición una amplia oferta de apartamentos en esta web a precios muy asequibles.

Si todavía le queda al viajero alguna duda para escaparse hasta Cardona, le obsequio con un interesante vídeo que sin duda acrecentará las ganas por conocerla, con el parador-castillo como principal reclamo:

Dónde dormir: Hotel Cal Violí; Crtra. Manresa, 12; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938692984.

Dónde comer: Restaurante Perico; C/ Vall 18; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938691020.

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Tortosa (Tarragona)

En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada al aVirgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Como anticipio a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

fuente: marquesdeojuel

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com; http://www.hotelberenguer.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.

Lerma (Burgos)

Donde hay rey no manda duque. Y efectivamente, la villa cortesana y conventual del siglo XVII de Lerma, emplazada en la provincia de Burgos, es conocida,amén de su pasado histórico, reflejado en su rico patrimonio, por ser la cuna del valido y favorito del rey Felipe III.

Este municipio castellano leonés fue al Valladolid cortesano lo que El Escorial a Madrid. Declarada conjunto histórico artístico, la villa es quizás el más destacado conjunto arquitectónico herreriano del país. Se accede a ella a través de la Puerta de la Cárcel, única de origen medieval que pervive.

Palacio Ducal, hoy Parador de Turismo de Lerma.

El itinerario más recomendable que puede utilizar el viajero cuando arribe hasta aquí debe partir de la Plaza Mayor que, con 6.862 metros cuadrados es una de las más grandes de toda España. Resulta recomendable degustar el lehazo burgalés en algunos de los restaurantes que la adornan.

Plaza Mayor de Lerma.

Desde aquí se llega hasta el poderoso Palacio Ducal, situado en la parte alta de Lerma, que fue construido sobre lo que antes fue un castillo del siglo XV. El primer duque de Lerma, Francisco de Gómez de Sandoval y Rojas, quiso este palacio para ofrecérselo a Felipe III como lugar de descanso. En la actualidad es Parador de Turismo.

Una de las zonas más interesantes discurre junto al pasadizo que, por la parte septentrional y a modo de nexo entre el Palacio y la Colegiata de San Pedro (siglo XVII), recorre la vega del río Arlanza, con unas magníficas vistas. Por el camino se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Piedad y calles con soportales típicos de la época medieval.

Arco de la Cárcel, la principal entrada a la villa.

Asimismo, en Lerma existen tres conventos de calmo sosiego con monjas de clausura: las carmelitas, las dominicas y las clarisas. Otros lugares de interés son también el Convento de San Blas, el Convento de Santa Teresa, el Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o el de la Madre de Dios.

Convento de San Blas.

Ubicada en el centro de la provincia de Burgos y al sureste de Palencia, el viajero puede aprovechar para añadir una excursión hasta la ribera del Arlanza. Su especial climatología y una altitud que ronda los 1.000 metros dan como resultado uvas resistentes que dan lugar a vinos muy intensos que forman su Denominación de Origen.

Para los amantes de la antropología, una escapada de excepción pasa por adentrarse medio centenar de kilómetros de Lerma hasta llegar a la sierra de Atapuerca, zona que cuenta con restos humanos de hace más de un millón de años. Allí vivieron los primeros pobladores de Europa.

Recorrido por la villa de Lerma:

Baiona (Pontevedra)

Fue Baiona, en las Rías Baixas gallegas, el primer lugar de Europa que tuvo noticias sobre el descubrimiento de América, al llegar hasta su costa La Pinta, una de las carabelas que capitaneó Cristóbal Colón durante su expedición a las Indias. Para conmemorar aquella fecha se celebra, cada 1 de marzo, la Festa da Arribada, que se festeja en torno a la réplica que de la embarcación existe en uno de los muelles del Puerto.

Baiona, bañada por el Océano Atlántico, tiene raíces marineras, tal y como queda refejado en su monumento más popular, la Virgen de la Roca, realizada en granito en los años 30 del pasado siglo sobre las rocas del monte Sasón. La espectacular virgen sostiene, en una de sus manos, una barca-mirador a la que se accede después de subir una escalera de piedra.

Castillo de Monte Real

Pero en esta localidad gallega, ubicada en la provincia de Pontevedra, hay muchas otras cosas que hacer, además de mirar. Una de ellas es caminar por su casco antiguo de estrechas callejuelas y disfrutar del marisco que ofrecen sus tabernas.

Ensenada y bahía de Baiona

Por estas tierras el caudillo lusitano Viriato combatió con fiereza las tropas romanas de Flavio Serviliano. En el siglo I antes de Cristo, Julio César llegó a Baiona con la intención de asaltar con sus tropas las islas Cíes y destruir a la tribu de los herminios, que se rindieron ante el bloqueo ordenado por el general romano.

Centro histórico de Baiona/ Adrian Painter

Considerada como un enclave estratégico por árabes y cristianos, en este municipio tuvo lugar el martirio de la ex santa Librada, también conocida como Santa Liberata, quien fue descanonizada en 1969. Se puede visitar su capilla. El viajero que arribe hasta aquí no debe perderse, además, el Puente de Ramallosa, la Iglesia de Santa María de Baiona (del siglo XIII) o el Faro Silleiro.

Parador de Baiona/ Adrian Painter

El Parador de Baiona es otro monumento digno de ver. Se trata del Castillo de Monte Real, una gran fortaleza medieval aunque de marcado carácter gallego. Precisamente, en el siglo XVI el famoso pirata inglés Francis Drake, al mando de 1.500 hombres, atacó la fortaleza, pero la población de la comarca, ordenada por el entonces conde de Gondomar, Diego Sarmiento de Acuña, le conminó a abandonar la bahía.

Una vez recorrida Baiona, resulta de obligada visita una excursión rumbo a las Islas Cíes. Solo es posible acercarse hasta ellas en verano, cuando un catamarán une Baiona con el archipiélago. Con una extensión de 1.658 hectáreas marinas y 433 terrestres, las Cíes son un paradisiaco enclave, que cuenta, además, con la playa de Rodas, considerada como una de las más hermosas del mundo.

Carmona (Sevilla)

Es uno de los enclaves más antiguos de Andalucía. Un lugar privilegiado, sobre un alcor, desde el que se ve la vega que baña el río Corbones. A los pies del alcázar en el que tiene acomodo el Parador, se extiende la ciudad de Carmona, con monumentos, casas nobles, iglesias y una alegría desbordante que recorre sus calles estrechas, que configuran meandros por los que se diseminan palacios con altas ventanas y visillos de encaje.

Situada tan solo a 30 kilómetros de la capital andaluza, Carmona cuenta con un importante pasado histórico debido a su estratégica ubicación, que hizo que tartessos, cartagineses, romanos y árabes fijaran sus ojos en ella. El punto de partida del viajero puede ser el impresionante conjunto urbano de la plaza de San Fernando, rodeada de bellas edificaciones del siglo XVI, algunos palacios barrocos y otras casas señoriales del siglo XIX, un sabio cóctel de azulejos, columnas y galerías porticadas.

La ciudad acoge uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la España antigua, formado por una necrópolis, con más de 250 tumbas y un anfiteatro romano, ambos datados en el siglo I antes de Cristo, que se levantan, poderosos, al final de la calle Jorge Bonsor.

En ruta a pie desde aquí en dirección hacia el otro extremo de la urbe por el paseo del Estatuto, el viajero podrá alcanzar otros puntos de interés para visitar como son la Iglesia de San Pedro, con una torre que recuerda a la famosa Giralda, la puerta de Sevilla y el Alcázar de Abajo, que daba paso, en sus tiempos, a la primitiva ciudad.

Pero también existe un Alcázar de Arriba, donde en la actualidad se ubica el Parador, una construcción almohade que sirvió de residencia a gobernadores y taifas hasta que, en el siglo XIV, el rey Pedro I lo utilizó como palacio. Aunque sus orígenes son almohades, lo cierto es que su aspecto actual se debe a este monarca, conocido como El Cruel. Un baluarte decorado por los mismos alarifes musulmanes que dejaron su particular impronta en el Alcázar de Sevilla.

Frente a la puerta de Córdoba se alzan solemnes, la casa de las Aguas y la Iglesia de Santiago, del siglo XVI. La Iglesia de San Felipe, uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura mudéjar, el convento de Santa Clara, la Iglesia gótica de Santa María y el Convento de las Descalzas, puro barrco andaluz, completan el patrimonio artístico de la ciudad de Carmona, con algunas casas señoriales, como la del barón de Gracia Real, que proporcionan aún mucho más encanto a este mágico lugar.

Y si no os dais por satisfecho, os dejo un nuevo vídeo que os gustará:

Cervera de Pisuerga (Palencia)

Si por algo se distingue Cervera de Pisuerga es por contar con uno de los cascos antiguos que mejor se conservan en toda Palencia. La iglesia de Santa María del Castillo, de estilo gótico tardío, es su monumento más destacado, con dos verdaderas obras de arte en su interior: la capilla de Santa Ana y su retablo hispano-flamenco, con una Adoración de los Reyes pintada por Juan de Flandes.

Para acceder al templo hay que subir una ferte pendiente que, sin embargo, se desciende con facilidad para llegar a las calles principales de la villa, con viejas casonas de salientes miradores y soportales con columnas de piedra que a veces presentan capiteles esculpidos. En las inmediaciones de la Plaza Mayor es posible admirar algunas construcciones de interés, como la Casa de los Leones, en cuya fachada llaman la atención sus escudos, con felinos tallados.

La visita a la ermita de la Cruz, con una espadaña de piedra rojiza, sirve de anticipo a otro de esos lugares imprescindibles, que abre sus puertas justo enfrente, en una casa blasonada, la más antigua de la villa (siglo XV). Se trata del Museo Etnográfico, donde se exponen trajes, utensilios de cocina, herramientas y objetos que recuerdan las costumbres más ancestrales de la zona.

El privilegiado marco en el que se ubica el Parador de la localidad palentina tiene nombre propio: la Reserva Nacional de Fuentes Carrionas. Es un espacio natural protegido con una extensión de 4.500 hectáreas que se extiende desde el noroeste de la villa hasta los límites con las provincias de Cantabria y León.

La Reserva se puede recorrer de varias maneras. Una de ellas es a través de la ruta que parte de Velilla del Río Carrión, con importantes vestigios romanos, y Guardo, localidad minera cuyo principal monumento es el palacio barroco del obispo Bullón. Una sinuosa carretera permite al viajero adentrarse en un paisaje único, en el que se sucende embalses y valles y cumbres de hasta 2.500 metros de altura, como las Curavacas y Espigüete.

Parada obligatoria es Alba de Cardaños, en la ribera del embalse de Camporredondo, con un mirador de vistas inigualables. Os podéis hacer una idea de la belleza de Cervera de Pisuerga y alrededores a través de este vídeo:

La Granja de San Ildefonso (Segovia)

Con la sierra de Guadarrama al fondo, los monarcas españoles eligieron esta bella localidad segoviana para su descanso. Un asueto del que disfrutan hoy los huéspedes del Parador, emplazada en la antigua Casa de los Infantes, con un espectacular spa que es en sí mismo una excusa para visitar el Real Sitio, su palacio y sus jardines.

Al final de una avenida flanqueada por castaños de Indias emerge el Palacio Real de la Granja, cuya construcción comenzó en 1721. Concebido como residencia de un rey retirado, el proyecto alcanzó tintes monumentales con el regreso de Felipe V al trono tras la muerte de su hijo Luis I. La sobriedad dio paso a la suntuosidad, representada por elementos al gusto de la arquitectura italiana y francesa de la época, mezclado todo con el barroco imperante en España.

En el centro de la fachada que se sitúa ante la puerta de Segovia sobresalen las torres y las cúpulas de la Colegiata, de 1723. Junto a la sacristía se encuentra el Panteón Real, donde descansan el mentor de todo este maravilloso conjunto, Felipe V, y su esposa, Isabel de Farnesio. En el interior del Palacio destacan la Sala de los Mármoles, el Salón Chino, el Comedor de Gala, el Despacho Oficial del Rey y el Salón del Trono, con estupendas vistas a los jardines.

Son precisamente los jardines los que más admiración suscitan entre los visitantes. Fueron proyectados siguiendo los esquemas clásicos de la jardinería francesa, al estilo de los de Versalles, pero con impresionantes juegos de agua. Es imposible no rendirse ante el encanto de la Gran Cascada, los Baños de Diana, la Fuente de Neptuno o la de la Fama.


La visita al Palacio no puede considerarse completa sin adentrarse en el Museo de Tapices, con una importante colección de obras flamencas, españolas y francesas de los siglos XVI y XVII. También en La Granja de San Ildefonso merece la atención del viajero el Museo del Vidrio, localizado en las antiguas dependencias de la Real Fábrica de Cristales.

Por encima de La Granja, camino del puerto de Navacerrada, se extiende el bosque de pinos de Valsaín, en cuya pradera hay restos de otro palacio real, mandado construir en tiempos de Felipe II y destruido por un incendio. En dirección a Segovia se visita otro palacio, el del Real Sitio de Riofrío, levantado por deseo de Isabel de Farnesio.

Aquí os dejo un nuevo vídeo que resume las maravillas de este hermoso paraje segoviano:

Zafra (Badajoz)

Tierra de templarios, moldeada por los alfareros, la provincia de Badajoz ofrece pueblos, ciudades y paisajes evocadores de Al Andalus y de la Edad Media. Es la Baja Extremadura, con una villa, Zafra, desde cuyo castillo antiguos duques veían sus dominios.

Grabadas, casi escondidas, en los muros de su casco viejo, una horma de zapato y una vara de medir, herramientas utilizadas en época medieval por los vendedores artesanos, ilustran el pasado comercial de Zafra, la bella Safar árabe bautizada así por las importantes ferias que tenían lugar durante junio.

Para buscar la vara sólo hay que acercarse al arquillo del Pan de su plaza Chica. Para buscar la horma, hay que situarse frente a la puerta de Jerez, una de las entradas a esta ciudad enclavada a orillas de Tierra de Barros, corazón y alma de la Baja Extremadura, justo entre la confluencia con Huelva y su sierra de Aracena.

Zafra lleva con orgullo ser considerada la hermana menor de Sevilla por ese evocador ambiente de Al Andalus que desprenden sus casas enjabelgadas, los claveles en los balcones o el trazado de sus calles.

El itinerario del viajero puede partir en la plaza Chica, recinto del siglo XV de inspiración mudéjar donde en sus tiempos había mercados. La plaza Grande, trazada cien años después debido a la expansión de la villa, gasta aires señoriales.

El Alcázar desde el que el Duque de Feria contemplaba sus dominios es hoy el Parador Hernán Cortés, que vivió entre sus muros. Los lienzos de Zurbarán de la Iglesia de Santa María de la Candelaria, donde las monjas siguen vendiendo dulces, conforman los otros grandes tesoros de la ciudad.

Aquí tenéis un nuevo vídeo dedicado, en esta ocasión, a Zafra:

Alcañiz (Teruel)

Por su situación estratégica, la Orden de Calatrava escogió Alcañiz como centro de operaciones. Su castillo, donde se alza el parador, es el símbolo que mejor ilustra el paso de sus caballeros por estas tierras, en los límites del Maestrazgo de Aragón. Bañada por el río Guadalope, esta ciudad turolense nunca pierde la calma.

Erigido sobre la cumbre de la loma Pui Pinos, el castillo-convento de Alcañiz fue contruido entre los siglos XII y XIII. Pero la fecha clave de la historia del municipio fue el año 1179, cuando se convirtió en sede de la Orden de Calatrava.

Desde casi cualquiera de sus rincones se domina la comarca del Maestrazgo, que se expande entre las provincias de Castellón y Teruel y que debe su nombre a los míticos maestros y caballeros templarios que en su día la habitaron.

Para acceder al recinto hay que tomar, a sus pies, el pronunciado camino de ronda y cruzar el robusto arco de entrada que, siguiendo el esquema de las fortificaciones islámicas, se dispone perpendicularmente al muro.

La visita puede comenzar en su parte más moderna hasta llegar a las dependencias más antiguas, que se remontan a los siglos XII y XIII: la capilla, el claustro y la torre del homenaje, donde se aprecian en la pared escenas de la conquista de Valencia por Jaime I. También el claustro, aunque peor conservadas, ofrece restos de estas pinturas.

Murales góticos, un sepulcro plateresco y una fachada barroca son los principales elementos artísticos que conserva el parador que aquí se emplaza. Destaca, asimismo, un campanario-sacristía y, en la zona sur, un espacio que fue reconvertido en palacio en el siglo XVIII (de las Comendadoras)

Las calles de Alcañiz nos recuerdan un pasado de esplendor, que se intuye ya en la plaza de España, centro neurálgico desde la que se puede realizar, antes de ascender al Castillo, una visita monumental que debe pasar, de forma obligada, por la Lonja, del siglo XV, y el edificio del Ayuntamiento, del siglo XVI.

La vecina ex colegiata de Santa María la Mayor, de estilo barroco, encabeza la lista de templos de interés, de la que también forman parte la Iglesia del Carmen, el Santuario de la Virgen de Pueyos y la Iglesia de Santo Domingo, cuyo interior encierra una sorpresa de nombre Atrium, un innovador espacio de historia que ofrece un recorrido multimedia por el legado artístico cultural de la ciudad.

De nuevo, para deleitaros con las maravillas de Alcañiz, os dejo un nuevo vídeo, en esta ocasión sobre el Parador de Alcañiz.

Sigüenza (Guadalajara)

Ejemplo turístico donde los haya, Sigüenza, en la provincia de Guadalajara, conserva intacto su casco antiguo de origen medieval y su valor más universal: el sepulcro de un joven que parece mirarnos desde la eternidad, una de las estatuas españolas más conocidas.

De los muchos atractivos artísticos y culturales con los que cuenta esta ciudad manchega, es la Catedral el más destacado de sus monumentos. Su construcción comenzó en el siglo XII, aunque las obras se prolongaron hasta el XV. De estilo gótico cisterciense, está flanqueada por dos torres macizas y un gran rosetón.

En los laterales de la Catedral se suceden un sinfín de capillas, entre las que sobresale la de San Juan y Santa Catalina, donde se encuentra el sepulcro del doncel Martín Vázquez de Arce, muerto a los 25 años cuando participaba en la conquista de Granada. Construido en mármol marfileño recostado sobre su tumba, es de un gran hiperrealismo escultórico.

Frente a la fachada sur del edificio se abre la Plaza Mayor, con soportales en uno de sus lados y, en su fondo, el Ayuntamiento, con escudos labrados en piedra en su fachada. Por la calle Mayor se llega hasta la Iglesia de Santiago, con portada románica.

Si se coge la Travesaña Alta se llega a la Iglesia de San Vicente y, justo enfrente, se alza la Casa del Doncel, palacio del siglo XV. Por la misma calle medieval el viajero se topa con la plaza de la Cárcel, en torno a la que se levantan edificios de interés como la Posada del Sol y el Ayuntamiento Viejo.

La última parada nos lleva rumbo al imponente castillo del siglo XII, donde se emplaza el Parador, dotado de una vista privilegiada sobre Sigüenza. Antaño residencia de obispos, cardenales y reyes, la fortaleza, hoy en parte hospedaje, conserva salones señoriales y un patio empedrado, entre otros encantos.

Pero la provincia de Guadalajara es mucho más, sin duda. Ideal para conocer parte de su patrimonio, historia y gastronomía en un fin de semana. Si quieres obtener más información para tu escapada, te recomiendo leer este artículo de Viajes de Primera.

Como viene siendo habitual, os dejo otro vídeo que muestra, de forma breve, las maravillas que esconde este destino der nombre Sigüenza: