Real Fuerte de la Concepción (Salamanca)

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Desde el aire, su silueta configura una estrella de ocho puntas. Impresiona de veras. A ras de suelo, un buen número de pasadizos, recios muros, baluartes, taludes, fosos, puentes levadizos y escudos reales le dotan de un vigor del que gozó siglos atrás. Impone este lugar no turístico, sin duda. Fue un emplazamiento estratégico durante la Guerra de la Independencia contra Napoleón y los franceses. Tal fue así que los ingleses que tomaron parte en la contienda en alianza con los españoles, al mando del general Wellington, volaron el Real Fuerte de la Concepción durante su retirada. Después de quedar abandonado durante medio siglo y vendido a particulares, en la actualidad la fortaleza se ha recuperado como alojamiento hotelero de lujo. Sigue leyendo

Museo Naval (Madrid)

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Seis siglos de historia militar y política alrededor de los mares patrios y allende los océanos le contemplan, desde la época de los Reyes Católicos hasta la actualidad. En el paseo del Prado, nº5, de Madrid, separado del palacio de Comunicaciones por la calle Montalbán, se encuentra el Museo Naval, en el edificio antaño sede del Ministerio de Marina, ahora Cuartel General de la Armada, con dos salas dedicadas a la batalla de Lepanto y el descubrimiento de América, dos de los grandes logros del Imperio Español. Sigue leyendo

Vera de Bidasoa (Navarra)

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Aunque no existe frontera, un algo misterioso le advierte al viajero de la presencia de valles franceses y guipuzcoanos que le conducen, si sigue las aguas del río Bidasoa, hacia Navarra. Los densos bosques que surgen a cada paso se hacen verdes, amarillos, rojos y ocres, según la estación del año. Ya al fondo, brota el rumor sonoro del agua con los chapoteos de las truchas. El Bidasoa le lleva hasta Vera, pequeño refugio de uno de los literatos más insignes que ha manado nuestras letras: Pío Baroja. Sigue leyendo

El Capricho (Madrid)

El parque de El Capricho (siglo XVIII), localizado en el distrito de Barajas, en Madrid, fue una idea un tanto extravagante de la duquesa de Osuna, doña María Josefa Alfonso Pimentel, mujer culta y afrancesada a la que hedía el dinero. Además rivalizaba con la duquesa de Alba y andaba empeñada en legar a la posteridad su nombre ligado a una obra singular. La noble estaba considerada en su época como la mujer más inteligente y fue protectora de artistas, toreros e intelectuales.

A tal efecto, la aristócrata contrató a uno de los principales arquitectos franceses, Jean Baptiste Mulot, para que creara en ella un bello jardín. La obra quedó terminada en 1839. Tras la muerte de los duques pasó por diversas manos y sirvió para diversos usos, como cuartel de tropas napoleónicas, o del alto Estado Mayor del general Miaja durante su defensa de Madrid en plena Guerra Civil. Precisamente, de esta época de triste recuerdo permanece un entramado de búnkers que recorre el jardín.

Exedra del parque de El Capricho./ESPARTOSA

Exedra del parque de El Capricho./ESPARTOSA

Estos avatares y la falta de mantenimiento lo deterioraron de forma casi irremediable. Por fortuna, el Ayuntamiento de Madrid lo rehabilitó en 1987 y fue declarado Bien de Interés Cultural. El Capricho es la joya de los parques madrileños porque supone, sin lugar a la duda, uno de los ejemplares más sobresalientes y singulares de jardín paisajístico español. Su excelencia natural y decorativa se manifiesta en tres tipos de jardines clásicos: el parterre o jardín francés, el paisajista inglés y el giardino italiano.

En sus catorce hectáreas, el parque mezcla conceptos barrocos y paisajistas. Vale la pena descubrirlo en otoño o en primavera, cuando el paseo del viajero lo puede realizar entre el perfume de los bosquetes de lilas y las cascadas de rosas. El romántico paseo debe abarcar la plaza del Capricho, la de los Emperadores (decorada a finales del siglo XVIII), el palacio, el estanque, el embarcadero, la fuente de los Delfines y de las Ranas, el Casino (decorado con espejos y un gran fresco en su interior), el jardín de las Flores, la Casa de la Vieja, el Laberinto o la Ermita.

Palacio de los duques de Osuna./Håkan Svensson (Xauxa)

Palacio de los duques de Osuna./Håkan Svensson (Xauxa)

Otros peculiares escondrijos de este parque singular y que merecen la pena ser visitados son la deliciosa ría serpentine, con lago e isla, el templete de Baco (una construcción de estilo clásico con planta ovalada, rodeada de doce columnas jónicas), el fortín con foso y cañones, la Exedra, una construcción descubierta de planta semicircular y reminiscencias clásicas, o el Abejero, un sorprendente pabellón edificado únicamente para contemplar la actividad de las abejas. El palacete albergó en su día numerosos cuadros de Goya.

Como notable zona verde que representa, El Capricho presume de contar entre sus praderas y paseos con una notable flora y fauna avícola. De entre la primera sobresalen ejemplares de robles, pinos, cipreses, tejos, cedros, plátanos y castaños de indias. La riqueza vegetal convive con mirlos, palomas torcaces, pitos reales, herrerillos, petirrojos o ruiseñores, además de cisnes negros y ánades. Entre los mamíferos se mezclan ardillas rojas, musarañas, ratones comunes o ratones de campo.

Plaza de los Emperadores./Håkan Svensson (Xauxa)

Plaza de los Emperadores./Håkan Svensson (Xauxa)

El Capricho se abre al público sábados, domingos y festivos, de 9 a 21 horas en temporada estival y de 9 a 18.30 h el resto del año. Su dirección es el Paseo Alameda de Osuna, 28042 de Madrid. Se llega en metro (estación El Capricho, línea 5), o en los autobuses 101 o 105. Se encuentra junto a la avenida de Logroño, que separa el parque Juan Carlos I del Capricho. La entrada es gratis.

Una sucesión de imágenes congeladas que se suceden en casi cinco minutos condensa un sucinto viaje por las estancias más atractivas que esconde El Capricho en este interesante vídeo. Os dejo con él, para que disfrutéis de la magia que impregna este jardín y que transmite al viajero que se acerca hasta allí para disfrutar de cualquiera de sus rincones:

Dónde dormir: Hotel Acis y Galatea; Galatea, 6; 28042 Madrid (Madrid); teléfono: 917434901 y 645899136; res.acisygalatea@hotelesglobales.com; www.acisygalatea.com.

Dónde comer: Restaurante Osuna; Logroño S/N; 28042 Madrid (Madrid); teléfono: 913205272.

Belchite (Zaragoza)

Del pueblo que vio nacer a Francisco de Goya y Cifuentes (Fuendetodos) a Belchite hay una veintena de escasos kilómetros que le merece la pena recorrer al viajero, pues esta localidad de poco más de 1.600 habitantes trabaja para convertir el viejo Belchite, totalmente destruido durante la Guerra Civil en agosto de 1937, en un museo de las consecuencias de la guerra.

El perfil descalabrado de la población sigue en parte en pie pese al tiempo transcurrido. Las ruinas, unas cuantas calles solitarias, una plaza o el esqueleto de la iglesia mudéjar de San Martín, se han degradado bastante, pero todavía son evocadoras como para atraer miles de visitantes. Otros restos visitables son las ruinas de la Torre del Reloj (antigua Iglesia de San Juan), del siglo XVI, las del Convento de San Rafael o las del Convento de San Agustín.

Vista general de la desolada localidad de Belchite./ecelan

En lugar de su reconstrucción, el régimen de Franco decidió crear un pueblo nuevo al lado, para dejar intactas las ruinas del anterior como recuerdo de la contienda y de lo que se consideraron “excesos” del bando vencido. El proyecto que maneja el Ayuntamiento es el de consolidar las estructuras de los edificios más representativos como iglesias, puertas de entrada y arcos.

Mucho antes de ser víctima de la destrucción de la guerra, Belchite perteneció hasta 1118 a la Taifa de Zaragoza. Después fue conquistada por Alfonso I de Aragón, el Batallador. También tuvo lugar aquí otro enfrentamiento bélico de trascendencia para la historia de España: la batalla de Belchite de 1809 en plena Guerra de la Independencia.

Solo quedan en pie ruinas de edificios tras los bombardeos de la Guerra Civil./ecelan

Los franceses ganaron aquella batalla y Napoleón hizo inscribir el nombre de Belchite en el arco del triunfo de París. Un pasado truculento: Y eso sin contar las sangrientas confrontaciones que tuvieron romanos y cartagineses en la zona durante las guerras púnicas.

Belchite se convirtió en uno de los pueblos más prósperos de principios del siglo XX en la provincia de Zaragoza. Entre sus bellos muros de estilo mudéjar llegaron a contabilizarse dos conventos y varias iglesias, símbolo de la buena salud económica de la comarca.

El pueblo antiguo de Belchite es un museo dedicado a los horrores de la guerra./Tamorlan

El antiguo Belchite, que los vecinos abandonaron en los sesenta para trasladarse a la moderna ciudad levantada en sus inmediaciones, es desde hace años un interesante foco de atracción turística. Cerca del pueblo se encuentran dos parajes esteparios de sumo interés ecológico en los que se refugia una fauna y una vegetación muy peculiar: la balsa del Planerón y La Lomaza.

A destacar también el Museo Etnológico y el Santuario de Nuestra Señora del Pueyo. La localidad aragonesa, debido a su particular geografía, ha sido escenario de rodaje de varias películas como Las aventuras del Barón Munchausen o El laberinto del fauno. De Belchite desciende el cantautor catalán Joan Manuel Serrat.

El recuerdo de los desastres del pasado todavía permanece vivo en las ruinas de Belchite. Con la idea de que no se repita una historia tran truculenta en el futuro, el viajero puede disfrutar de otra óptica distinta sobre las consecuencias de una guerra que marcó el devenir de nuestro país. Aquí podéis obtener más infomación si queréis visitar Belchite:

Los restos de la iglesia de San Agustín aguantan como pueden en pie./ecelan

Con un interesante fotomontaje y una ambientación sonora acorde con la calidad de las imágenes, os vuelvo a dejar con la ración semanal de vídeo, en esta ocasión correspondiente a un lugar con mucha historia, Belchite:

fuente: SirJABAT

Dónde dormir: Hotel Capricho de Goya; Paseo Vista Alegre, 5; Fuendetodos (Zaragoza); teléfono: 976143890.

Dónde comer: Restaurante El Pueyo; Camino C, 2; Belchite (Zaragoza); teléfono: 976830827.

Bailén (Jaén)

Encrucijada de caminos entre el Oriente y Occidente de Andalucía, la localidad jienense de Bailén (18.000 habitantes) puede presumir de haber sido escenario de dos de las batallas militares de más importancia que han acaecido en la Península Ibérica. Unos cuantos monumentos y plazas diseminadas por el municipio recuerdan este pasado bélico. En él se han establecido fenicios, cartagineses y romanos a lo largo de los siglos.

Algunos historiadores sitúan aquí el lugar donde tuvo la conocida batalla de Baécula del año 208 antes de Cristo entre Escipión el Africano y Asdrúbal Barca. En la cima de la colina se ha hallado los restos de un posible campamento cartaginés. Esta contienda de la II Guerra Púnica fue vital para el control del valle del Baetis por parte de los romanos.

Cuadro ‘La Rendición de Bailén’ de Casadodel Alisal./Outisnn

Pero sobre todo, la fama universal de Bailén se debe a la batalla de mismo nombre acaecida el 19 de julio de 1808 durante la Guerra de la Independencia en las que fueron vencidas las tropas de Napoleón, capitaneadas por Dupont, a manos del general Castaños.

El literato Benito Pérez Galdós otorgó el nombre de Bailén a la cuarta entrega de sus Episodios Nacionales. Precisamente, en la calle que lleva su nombre se ubica la ermita de la Limpia y Pura, cuya denominación haría alusión a la imagen de la Inmaculada Concepción que custodiaba en su interior.

Plaza del General Castaños./Ayuntamiento de Bailén.

En las cercanías del cementerio se halla la ermita de la Soledad, de estilo gótico-barroco. Otras dos ermitas que merce la pena visitar son las de Nuestro Padre Jesús y la del Santo Cristo (siglo XVIII)

De época visigoda permanece la fachada del Palacio Ducal. Mientras, el general que venció a las tropas francesas da nombre a una coqueta plaza, coronada con una talla de la diosa romana Iberia conocida como La Matrona e identificada como María Bellido, la heroína de Batalla de Bailén, mujer valerosa que se volcó en abastecer de agua al ejército español.

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación./Lijarcio

Esta misma contienda tiene un monumento alegórico en el Paseo de las Palmeras, que consiste en dos tetraedros simétricos sobre los que se intersecciona un prisma oblicuo de base rectangular.

El Ayuntamiento se localiza en la plaza de la Constitución. Otra plaza que rinde tributo a uno de los héroes de Bailén es la de Reding, general español de origen suizo responsable de poner en marcha el Plan de Porcuna ideado por Castaños, con el que alcanzarían la victoria aquel glorioso día de 1808.

Centro de interpretación de la Batalla de Bailén./Lijarcio

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación es una hermosa construcción gótica, con una esbelta torre, si bien tiene elementos renacentistas y barrocos. Está declarada Monumento Histórico.

De nuevo os dejo con una ración de vídeo. En esta ocasión el narrador entona una pequeña descripción del municipio jienense, lugar de noble pasado que sin duda merece una escapada viajera en vuestras apretadas agendas:

fuente: sierramorenatv

Dónde dormir: Hotel Bailén; Avenida del Parador, s/n; 23710 Bailén (Jaén); Teléfono:953 67 01 00; http://www.hotelbailen.com.

Dónde comer: Restaurante Casa Andrés; Avenida de Sevilla, 92; Bailén (Jaén); Teléfono: 953 67 06 16; http://www.cateringcasaandres.com.

Coca (Segovia)

La cuna que vio nacer al último emperador que unificó y gobernó Roma en un solo imperio, Teodosio el Grande, bien merece una parada del viajero para degustar, mediante los sentidos, todos sus bellos rincones. Coca, localidad emplazada en la provincia de Segovia, a 80kilómetros de la capital y solo 150 km de Madrid, presume de contar con una arquitectura militar y palaciega de primer orden, unas maltrechas murallas de estilo mudéjar y un no menos espectacular castillo.

Esta antiquísima ciudad fue hace milenios una muy fuerte urbe prerromana y romana que, a partir de su repoblación medieval se convirtió en Cabeza de Comunidad de Villa y Tierra. Ya antes, en la Segunda Edad del Hierro, a partir del 500 antes de Cristo, Coca ya se había convertido en una de las ciudades más prósperas del valle del Duero, que logró resurgir de sus cenizas tras los asedios de Roma en los años 151 y 74 a. C. Durante los siglos IV y V, la antigua Cauca tendrá una notable importancia en el contexto de Hispania.

Castillo de Coca

Conquistada por Almanzor y luego por Alfonso VI, Coca tuvo como ilustre vecino a Napoléon Bonaparte, quien, al mando de sus tropas ocupó el castillo en 1808. Saquearon el pueblo y dejaron la fortaleza en ruinas.

Iglesia de San Nicolás Coca

Una vez que se arriba a este encantador rincón castellano leonés, llama la atención de todo aquel que lo visita, sin duda, la majestuosidad y el perfecto estado de conservación de su castillo, un imponente ejemplo de la arquitectura militar mudéjar. Edificado en tiempos de Enrique IV, la fortaleza, declarada Bien de Interés Cultural, consta de dos recintos cuadrados con torres poligonales en sus esquinas. Incluye en su recinto, asimismo, la espectacular torre del homenaje.

Ayuntamiento de Coca

Sin embargo, la arquitectura religiosa de Coca, otrora muy rica en edificios románicos y mudéjares, no ha podido conservar en la actualidad como quisiera todo su imponente legado del pasado. Son la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, de estilo gótico (siglo XVI), y la señorial torre mudéjar de San Nicolás, declarado Monumento Nacional, sus dos ejemplos más destacados.

paisaje de Coca

Sin más dilación, os recomiendo visitar Coca. Se debe apuntar como destino obligado si el viajero es amante de la historia. Y buscar algo de tiempo para obtener más información sobre la localidad segoviana. Como muestra tenéis aquí un vídeo que resume parte del encanto del que presume, y con razón, Coca.