Castillo de Gormaz (Soria)

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Por la carretera N-122, en dirección este mediante Castilla y León, se accede al pequeño pueblo de San Esteban de Gormaz, localidad que se desparrama sobre las desnudas laderas de un cerro coronado por un antiguo castillo. Pero qué castillo. A sus pies, de las antiguas murallas, solo quedan algunas puertas. La población supuestamente fundada por los arévacos y fortificada por los romanos, sirvió de línea fronteriza entre las tropas cristianas y árabes, allá por el Medievo, una época no tan oscura como nos la han querido mostrar algunos historiadores. Sigue leyendo

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Tudela (Navarra)

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Capital de las comarca de la Ribera, Tudela presenta en el siglo XXI un rico legado patrimonial: el que dejaron en el pasado cristianos, judíos y musulmanes. La ciudad de las tres culturas hay que recorrerla a pie para saborear la historia a cada paso. Declarado su casco viejo Bien de Interés Cultural, su monumento dedicado al Sagrado Corazón domina una mezcolanza de saberes que antaño marcaron las páginas del desarrollo cultural y social de la península ibérica durante la Edad Media. Sigue leyendo

Moguer (Huelva)

El pueblecito de Moguer parece haber subido a una colina, con gesto femenino, con la intención de recoger sus ropas para que el río Tinto no contamine su inmaculada blancura, su meticulosa pulcritud, su luz con el tiempo dentro de Juan Ramón Jiménez. Debe ser pueblo rico a juzgar por sus acomodadas casas de principios de siglo y por lo mármoles que todavía enlosan algunas aceras recientes. También parece ser pueblo culto que rinde homenaje al Premio Nobel, su hijo más ilustre.

A siete kilómetros de Palos de la Frontera, Tinto arriba, aparece, rodeado de campos de fresas, el impecable caserío blanco de Moguer, en cuyo convento de Santa Clara (siglo XIV) veló una noche Cristóbal Colón, cumpliendo uno de los votos que había hecho durante el viaje al Nuevo Mundo. Por fuera parece una fortaleza, pero por dentro es el cielo hecho patio, con su claustro mudéjar y su claustro grande o de las Madres. Aquí el almirante pronunció su juramento a los Reyes Católicos.

Monasterio de Santa Clara./Miguel Ángel fotógrafo

Monasterio de Santa Clara./Miguel Ángel fotógrafo

De este convento tomó su nombre una de las carabelas, la Santa Clara, que después fue rebautizada como la Niña. Se construyó en los astilleros del puerto. La abadesa en aquellos tiempos, Inés Enríquez, ayudó al navegante genovés en lo que pudo, que no era poco, pues era familiar del rey Fernando. Moguer fue la Mugar árabe, que quiere decir ‘caverna’.

La ciudad andaluza sufrió de forma especial el terremoto de Lisboa, acaecido en 1755, que destruyó varios edificios, como el convento de San Francisco, originario del siglo XV y reconstruido tras la catástrofe. Siglos atrás, los romanos se asentaron en la zona y establecieron junto al Tinto sus industrias de salazones. Fue conquistada por la Orden de Santiago en el siglo XIII y anexionada a Castilla.

Casa natal de Juan Ramón Jiménez./Mogauar

Casa natal de Juan Ramón Jiménez./Mogauar

Lugareños destacados participaron en el descubrimiento y evangelización de las nuevas tierras conquistadas en América en el siglo XVI. Algunos de ellos son Pedro Alonso Niño, descubridor de las costas de Paria (Venezuela), fray Antonio de Olivares, fundador de la ciudad de San Antonio de Texas, fray Andrés de Moguer, primer cronista de México o Juan Ladrillero, considerado el otro descubridor del Estrecho de Magallanes.

El viajero aparca a la sombra de la torre de Santa María de la Granada, que, de cerca, parece una Giralda vista a lo lejos. Moguer está lleno de azulejos que recuerdan la constante presencia del pueblo, de sus calles, de sus gentes, de sus flores, de sus atardeceres y amaneceres, de su cielo azul, en la obra del poeta.

Monumento dedicado al hijo más ilustre de Moguer./Miguel Ángel fotógrafo

Monumento dedicado al hijo más ilustre de Moguer./Miguel Ángel fotógrafo

Además de esto, Moguer tiene un par de museos dedicados a su hijo más ilustre, Juan Ramón Jiménez. Si hay tiempo y ganas, se recomienda al viajero a que visite la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón, donde el poeta local vivió su infancia y juventud, y donde se conserva su biblioteca particular, formada por más de 4.000 libros y 7.500 revistas.

La localidad onubense tiene, además, un interesante castillo almohade, con un espacioso aljibe de dos naves, dos conventos de mérito y la fuente mudéjar del Pinete, del siglo XIII, donde bebieron los marinos de Colón. La fortaleza fue en origen una villa romana transformada en alquería por los musulmanes. En torno a él se organizó el núcleo urbano de la población. De la construcción inicial solo permanecen en pie dos torreones y algunos lienzos de muralla.

Ayuntamiento de la localidad onubense./Mogauar

Ayuntamiento de la localidad onubense./Mogauar

Los compañeros de Canal Sur tienen un canal propio en Youtube donde recopilan recorridos turísticos audiovisuales por algunas de las localidades más hermosas y con mayor historia de Andalucía. En su amplio listado esgrimen diez razones suficientes para conocer mejor estos sitios. Aquí os dejo con el primer argumento de peso para visitar Moguer: la fama que le ha proporcionado el ilustre Juan Ramón Jiménez.

Dónde dormir: Hotel Nazaret; Obispo Infante, 8; 21800 Moguer (Huelva); teléfono: 959373032; info@nazaretdemoguer.com; http://www.nazaretdemoguer.com.

Dónde comer: Restaurante La Parrala; Plaza de las Monjas 22; 21800 Moguer (Huelva); teléfono: 959370452 y 959370452.

Escuela de Traductores (Toledo)

Después de que Alfonso VI tomara Toledo en el año 1085 frente los árabes, durante dos siglos, la ciudad castellano manchega iluminó el mundo intelectual con la creación de la Escuela de Traductores, cuyos integrantes se encargaron, entre otros grandes trabajos, de traducir al griego a Aristóteles, así como los trabajos más importantes de los más prestigiosos científicos de la época, la mayoría de ellos judíos y musulmanes.

La diversidad cultural y lingüística que convivía en Toledo durante la Edad Media (compuesta por mozárabes, cristianos y judíos) facilitó durante los siglos XII y XIII el funcionamiento de la Escuela de Traductores, gracias al impulso del monarca Alfonso X el Sabio. Se traducían obras del árabe o del hebreo a la lengua latina sirviéndose del romance castellano o español como lengua intermedia.

Panorámica de la ciudad de Toledo./Mikel Ortega

Panorámica de la ciudad de Toledo./Mikel Ortega

Bajo su reinado se inició la etapa de las traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemática. Toda aquella amalgama de conocimiento se tradujo en la creación de obras como el Libro de las Tablas Alfonsíes, traducciones de Azarquiel, Ptolomeo o Abu Ali al-Haitam, o de tratados recreativos como libros del ajedrez, dados, tablas y cuentos. Las traducciones pasaron del latín al castellano en esta época.

Algunos de los copistas de mayor relumbrón fueron el segoviano Domingo Gundisalvo, que traducía al latín obras de astronomía y astrología, o extranjeros como los ingleses Roberto de Retines, Adelardo de Bath, Alfredo o Daniel de Morlay: el italiano Gerardo de Cremona, o los alemanes Hermann el Dálmata y Herman el Alemán.

Sede de la antigua Escuela de Traductores.

Sede de la antigua Escuela de Traductores.

Gracias a la labor de todos estos autores, el legado científico y literario de origen árabe y griego consiguió introducirse en las universidades extranjeras de Europa Occidental. La lengua castellana se enriqueció de un nuevo y nutrido léxico, permitió agilizar su sintaxis y se hizo apta para la expresión del pensamiento.

En la actualidad, la antigua Escuela de Traductores de Toledo se ha transmutado en uno de los institutos culturales y de investigación de la Universidad de Castilla La Mancha y tiene su sede en el antiguo Palacio del Rey Don Pedro en la toledana plaza de Santa Isabel. Se trata de un edificio mudéjar del siglo XIV situado en el casco antiguo.

Recreación virtual de una de las salas de la Escuela de Traductores.

Recreación virtual de una de las salas de la Escuela de Traductores.

No viene mal empaparnos de un poco de historia de la literatura. Este vídeo nos introduce al desarrollo de la prosa en lengua castellana y a la labor que desempeñaron en esta tarea Alfonso X el Sabio y la Escuela de Traductores de Toledo:

fuente: Antonio García Megía

Dónde dormir: Hotel Eurico; Santa Isabel, 3; 45002 Toledo (Toledo); teléfono: 925284178; reservas@hoteleurico.com.

Dónde comer: Casa Aurelio; Plaza del Ayuntamiento 8; 45001 Toledo (Toledo); raurelio@santandersupernet.com; http://www.aplinet.com/aurelio; teléfono: 925227716 y 925227716.

Tortosa (Tarragona)

En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada al aVirgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Como anticipio a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

fuente: marquesdeojuel

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com; http://www.hotelberenguer.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.

Baños de la Encina (Jaén)

Baños de la Encina es un pueblo pintoresco con casas de piedra bien labrada, una iglesia imponente y uno de los más notables y antiguos castillos de Europa, declarado Monumento Nacional, un hermoso recinto de forma elíptica, con sus estilizados torreones de tapial coronados de almenas y bastante agrupados, a la manera califal: catorce torreones y el estrambote de la Almena Gorda, casi un soneto de piedra que desafía los siglos.

En el arco morisco que resguarda la puerta de la fortaleza, también llamada de Burgalimar, está la lápida fundacional: el castillo se construyó en el año 968. Formó parte de una cadena de fortalezas que unían Córdoba y Toledo, e incluso más allá, con la cabecera del Duero, con el castillo de Gormaz, la plaza fuerte avanzada desde la que los califas de Córdoba y en especial Almanzor, lanzaban sus expediciones de saqueo, casi anuales, contra los reinos cristianos.

Castillo de Baños de la Encina./Soyignatius

Eran los tiempos del esplendor musulmán. Cuando los cristianos conquistaron estas tierras levantaron la Almena Gorda, como se conoce a una gran torre del homenaje, de mampostería, que engloba uno de los torreones islámicos. Desde su terraza se domina el paisaje de Sierra Morena, el pueblo a vista de pájaro y, a media distancia, un costurón en la tierra al otro lado del valle, una mina prehistórica a cielo abierto.

En el año 1225 Fernando III de Castilla tomó posesión de la villa, que se convirtió, por su estratégica situación entre la Meseta y Andalucía, en una importante vía de comunicación. Durante el siglo XV fue escenario de enfrentamientos entre el Conde Iranzo y los maestres de las Ordenes de Calatrava y Santiago.

Panorámica de la localidad jienense./Kordas

El pueblo tiene bellas casas solariegas. Su casco antiguo, considerado Bien de Interés Cultural, se convierte en un punto destacado donde confluyen varias rutas culturales como, por ejemplo, la Ruta de los Nazaríes, la Ruta de los Castillos y Batallas, la Ruta del Renacimiento o la del Legado Andalusí, debido a su patrimonio monumental y a sus yacimientos arqueológicos.

El castillo no es el único monumento de visita recomendada en Baños de la Encina. La Iglesia de San Mateo, con su destacado retablo y su bello sagrario, la ermita de Jesús del Camino o la ermita de Jesús el Llano, cuya sobriedad externa contrasta con la profusa decoración interior barroca, son algunos claros ejemplos.

Monumento a la Virgen de la Encina./Pajarillo82

El itinerario por el municipio jienense, asimismo, permite descubrir otros edificios significativos como el Ayuntamiento, del siglo XVI y fachada de sillería, o destacados edificios como el Palacio de los Molina de la Cerda, el Palacio de los Priores o la Casa de los Delgado de Castilla.

El entorno natural de Baños es otro de sus grandes atractivos de visita, ya que parte de su término municipal se encuentra incluido dentro del Parque Natural de la Sierra de Andújar. Para los amantes de la Prehistoria, en la Cueva de la Moneda se concentran pinturas rupestres. La mina de El Centenillo fue explotada por los romanos.

Iglesia de San Mateo./Pajarillo82

El gran actor Juan Luis Galiardo, fallecido recientemente, presta su voz en este vídeo para introducirnos y mostrarnos las excelencias históricas que nos aguardan si visitamos la localidad andaluza de Baños de la Encina.

Dónde dormir: Hospedería Rural Palacio Guzmanes; C/ Trinidad, 4; 23711 Baños de la Encina (Jaén); Teléfono: 953613075; guzmanes@palacioguzmanes.com; www.palacioguzmanes.com.

Dónde comer: Mesón Buenos Aires; Calle Cayetana S/N; 23711 Baños de la Encina (Jaén); Teléfono: 953613211.