Sant Benet de Bages (Barcelona)

De nuevo, me congratula anunciar a todos los seguidores de Lugares con historia la colaboración de una firma de lujo y de una calidad literaria fuera de duda. Es mi humilde opinión. En esta ocasión es Martí Gironell quien nos descubre los encantos de un destino fascinante y repleto de historia: el monasterio de Sant Benet de Bages.

Martí Gironell es periodista y licenciado en Filología Inglesa. Ha trabajado en TV3 y El Periódico de Catalunya y ahora se ha consagrado como escritor de novela histórica; entre sus obras más destacadas cabe citar El puente de los judíos, La venganza del bandolero (Premio Néstor Luján), El arqueólogo o El último abad. Todo un placer contar con su participación y por invitarnos a viajar a un lugar único. Aquí comienza su historia:

Una fina capa de escarcha cubre la piedras milenarias del recinto monacal y la niebla se derrama por los rincones de la Vall dels Horts. Con el sigiloso rumor del agua del río Llobregat de fondo, empiezan a vislumbrarse los primeros rayos de sol, tímidos y tibios, dispuestos a desgarrar la extensa capa vaporosa de niebla que se instala en el Pla de Bages y hace emerger, como si del pasado medieval que consigo acarrea, la figura pétrea de Sant Benet.

Exterior del monasterio de sant benet des bages

Monasterio de Sant Benet de Bages./Mutari

El monasterio benedictino, situado en un enclave que es un remanso de paz a tan solo cuarenta minutos de Barcelona y a veinte de Montserrat, destila dentro de sus muros momentos históricos que no pueden dejar a nadie indiferente, sin duda. Levantado en el siglo X, el templo forma parte de un conjunto de edificios entre los que sobresalen, además, la iglesia (del siglo XII), la maciza torre del campanario y el claustro, uno de los más hermosos del románico catalán. Sus capitales ostentan escenas bíblicas y mitológicas, así como motivos vegetales y geométricos.

Una reciente remodelación ha incluido, para deleite del viajero que lo visita, una espectacular museografía con el fin de provocar un efecto vivencial empleando las tecnologías más avanzadas. Se presenta así un itinerario por la evolución de Cataluña a lo largo de un milenio, desde la Edad Media hasta el Modernismo. El objetivo es que el viajero, además de presenciar unos hechos históricos, también los viva.

decoración de los capiteles del claustro de sant benet des bages

Capiteles decorados de Sant Benet de Bages./Jaume Meneses

Las grandes apuestas de este montaje multisensorial consisten en una banda sonora única que acompaña el recorrido por la historia: audiovisuales cortos, como escenas de una sola película proyectada sobre pantallas como paredes suelos o mobiliario, y los efectos de luz y sonido.

Uno de los momentos más espectaculares de la visita tiene lugar en el altar de la cripta. Gracias a una sofisticada multiproyección, surge como por arte de magia la figura de un obispo consagrando la iglesia. Parece una persona de carne y hueso, pero solo se trata de una imagen virtual. Y para terminar de deslumbrar al viajero, las pinturas románicas, ya desparecidas, se muestran en su colorido original.

Fachada exterior del monasterio de sant benet des bages.

La historia del monasterio comienza desde la Edad Media./Jordiferrer

Sant Benet no es tan solo un referente para la época medieval, sino también para la modernista. La madre del pintor Ramón Casas adquirió los restos del monasterio y decidió instalar a toda la familia allí para pasar los veranos. Es en este entorno idílico donde los olivos, las higueras, la encinas, las parras y los campos de trigo favorecieron la fecunda creatividad de uno de los artistas más aclamados del Modernismo.

Una serie de instantáneas concatenadas en este vídeo conducen al viajero a pleno Medievo. Nos descubren la paz, la calma y el sosiego que embarga a Sant Benet de Bages, uno de los mayores lugares con historia de Cataluña. No es el único, ya que de aire medieval también emergen destinos en esta comunidad como Pals o Cardona. Muy recomendables, ideales para una escapada de fin de semana:

 

En este otro vídeo es el propio autor de esta entrada, Martí Gironell, quien, mejor que nadie, nos descubre las particularidades de Sant Benet en una entrevista (en catalán). No en vano se recluyó en su interior durante un año para pergeñar su último éxito literario, El último abad.

Dónde dormir: Hotel Món Sant Benet; Camí de Sant Benet s/n; 08272 Sant Fruitós de Bages (Barcelona); telefono: 938759404.

Dónde comer: Restaurante Angle; Cami de Sant Benet de Bages; 08272 Sant Fruitós de Bages (Barcelona); teléfono: 672208691.

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Ripoll (Gerona)

Debido a su estratégica situación, como cruce de caminos en el Prepirineo, y su prematura actividad industrial, como cuna de la protoindustrialización de Cataluña, Ripoll, capital de la comarca del Ripollés, atesora una larga historia que se traduce en un importante legado cultural. A la villa condal gerundense se la conoce como la cuna de Cataluña, ya que la tradición dice que aquí el conde Wifredo el Velloso fundó la nación catalana. Asimismo, Ripoll fue también uno de los pueblos donde el anarquismo arraigó con más fuerza en Cataluña en las primeras décadas del siglo XX.

Ripoll debe gran parte de su fama a su espléndido monasterio benedictino de Santa María, una de las joyas no solo del románico catalán, sino de toda España. Debe su fundación a Wifredo el Velloso (año 888), aunque sus edificios no se concluyeron hasta bien entrado el siglo XII. Alcanzó su máximo esplendor en manos del Abad Oliva (971-1046)

Portada del monasterio de Ripoll.

Portada del monasterio de Ripoll.

El monasterio, declarado monumento histórico-artístico, fue uno de los centros culturales más importantes de su tiempo, con una biblioteca bien surtida, un laborioso scriptorium y una escuela monástica prestigiosa. La iglesia original tenía cinco naves, crucero y un transepto coronado por ábside central y tres absidiolos a cada lado, pero un terremoto en el siglo XV y una reforma en el XIX la redujeron a tres naves. Empotrados en sus muros y suelos el viajero puede encontrar sepulcros de condes de Besalú y Barcelona, entre ellos Wifredo el Velloso y Ramón Berenguer III.

La pieza más notable del monasterio es la extraordinaria portada románica del siglo XII, conocida como la Biblia en Piedra. Su complejo programa iconográfico se expone en siete franjas horizontales que representan escenas bíblicas, históricas y alegóricas, separadas por temas florales o decoración geométrica. Un gran pantocrátor domina la escena. Resulta un gozo para el viajero, además, deambular por el claustro (siglos XII-XIV) si curiosea por los motivos religiosos, mitológicos y populares de sus más de 200 capiteles.

Monasterio Ripoll

Monasterio de Ripoll./Canaan

Cerca del monasterio, en la iglesia parroquial de Sant Pere, se encuentra el Museo Etnográfico y del Folclore de Ripoll. Merece la pena visitar las casas Muntades, de estilo neoclásico (1868), Bonada, modernista de Joan Rubio i Bellvé, discípulo de Gaudí; Siqués, posmodernista de 1916, la Casa Alós, modernista (1908), o la Casa dels Taurinyà (siglo XII)

De interés del viajero también se debe destacar la Capilla de Sant Miquel de la Roqueta, de estilo modernista (1912), un fragmento de la muralla de época medieval que hasta el siglo XIX rodeaba las dependencias del monasterio de Santa María y el caso antiguo, así como el Puente de Raval, de origen medieval, que en el siglo XVI fue reconstruido.

Wilfredo el Velloso

Estatua de Wifredo el Velloso./Luis Salvador Carmona

Sant Joan de les Abadesses, a nueve kilómetros de Ripoll, posee un importante monasterio de estilo románico que da nombre al municipio. Construido durante los siglos IX y XV, se considera este edificio, junto al monasterio de Ripoll, como una de las mejores muestras del románico catalán. En su interior destaca encima del altar mayor el Santíssim Misteri, un grupo de esculturas único ejemplo del descendimiento románico que se ha conservado casi por completo.

A lo largo de 2013 Ripoll ostenta el título de capital de la cultura catalana. Por este motivo, el Ayuntamiento expondrá dos biblias que fueron escritas en el monasterio en el primer cuarto del siglo XI. Uno de los facsímiles es la Biblia de Sant Pere de Rodes, cedida por la Biblioteca Nacional de París. El otro volumen, la Biblia de Ripoll, está custodiado por el Museo del Vaticano. Ambas son originarias del scriptorium monástico de Ripoll.

Parada obligatoria en la ruta que emprenda el viajero hacia el Pirineo Condal, Ripoll deslumbra por su belleza. Buscar alojamiento tanto en esta localidad como en la Costa Brava ya no es problema. A través de este enlace el viajero puede encontrar ofertas de casas y apartamentos a precios muy asequibles para todo tipo de público.

Este vídeo que aquí os dejo es una clara muestra de ello. De esta forma, podrá conocer bien de cerca cómo ha forjado su historia a lo largo de los siglos, cuyo recuerdo permanece vivo en la huella de sus principales monumentos, en especial en su monasterio benedictino:

Dónde dormir: La Trobada Hotel; Passeig del Compositor Honorat Vilamanyà, 4; Ripoll (Gerona); teléfono: 972702353.

Dónde comer: Restauante Els Amigos; Carretera d’Olot, 17; Ripoll (Gerona); teléfono: 972700009.

Cardona (Barcelona)

En la linde de Lérida con Barcelona, con las estribaciones prepirenaicas en el claro horizonte, Cardona, emplazada en la comarca del Bagés, se presenta ante el viajero como una pintoresca localidad heredera de un importante e histórico pasado medieval que se remonta hacia el siglo VIII con la construcción de su espléndido castillo-palacio-monasterio.

Estrabón, geógrafo griego algo anterior a Cristo, y Aulio Gelio, escritor romano (siglo II), alabaron como una maravilla natural el filón de sal gema de Cardona, “una gran montaña de sal pura que crece a medida que se extrae”. Los romanos tenían motivos para sospechar que la sal crece a espuertas: llegaron a excavar galerías de profundidad nunca alcanzada en mina alguna.

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Castillo fortaleza de la localidad de Cardona./PMRMaeyaert

El municipio catalán acogió a los duques de Cardona, la familia más importante de la Corona de Aragón, sólo por detrás de la Casa Real, durante el siglo XV. Tres centurias más tarde, Cardona fue uno de los últimos reductos en entregarse a las tropas borbónicas de Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Su ciudadela fortificada no pudo ser tomada con posterioridad por las tropas de Napoleón.

El viajero puede visitar ese petrificado mar azul que los lugareños llaman, en un alarde de imaginación, la Salina. Se trata de una montaña de sal gema, óxido de hierro y arcilla de grandes proporciones. Debe además internarse por los lagos subterráneos y admirar los caprichos escultóricos de la naturaleza en las estalactitas salobres de las grutas. Así como visitar el Museu de la Sal y conocer mejor la historia de esta villa catalana.

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Casa Aguilar./flamenc

Cardona es un cerro testigo que guarda la vega del Cordoner. Se presenta desde lejos macizo e impresionante con hasta tres cinturones de muros y baluartes que parecen enroscarse en torno al cerro para rematar, en lo más alto, con dos edificios contrapuestos: de un lado los verticales muros de la colegiata de San Vicente; del otro, la maciza torre mayor del castillo, troncocónica, impresionante a pesar de haber perdido su remate. Es una de las más antiguas torres del homenaje de Europa, que data del siglo XI.

El viajero que se precie acudir puede sentir la fascinación de explorar el laberinto de pasillos que la caótica superposición de estructuras ha ocasionado, desde las tres naves románicas lombardas de la colegiata, con sus alineados sepulcros de los condes y duques de la localidad, a la iglesia del siglo XI levantada sobre los vestigios de un patio romano y, un poco más allá, al claustro gótico. La colegiata tiene una nave central de casi 20 metros de altura, de las más importantes obras del románico catalán.

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Portal de la iglesia de San Miguel./flamenc

Si regresa a la entrada del castillo, después de pasar por el baluarte de San Pedro y por la garita del Diablo, nombres tan antagónicos como evocadores, puede entrar con unción en el pequeño aposento, hoy capilla, donde falleció, en 1240, san Ramón Nonato, miembro de la familia ducal de los Cardona. La fortaleza pertenece al recinto fortificado del siglo IX, hoy habilitado como Parador de Turismo. Su construcción se atribuye a Wifredo el Velloso, donde estacan la Torre Monyona y el Patio Ducal.

Con un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, también la calle Mayor, la plaza porticada y la iglesia de San Miguel merecen ser recordadas en la memoria del viajero si viaja hasta Cardona. Esta última, de estilo gótico, alberga en su interior la imagen Virgen del Patrocinio, una hermosa estatua gótica de alabastro policramado del siglo XIV, dos retablos góticos y una pila bautismal de la misma época.

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Ayuntamiento de Cardona./Jordij

El viajero tiene la opción, asimismo, de conocer los alrededores de la localidad bercelonesa, que tienen multitud de posibilidades para realizar excursiones. Casas de payés y antiguas masías salen al paso en dirección hacia el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Cerca, las fuentes del río Llobregat configuran un paisaje que el visitante no podrá olvidar.

Otra escapada al alcance es la del Monasterio de Montserrat, popular por acoger la imagen de La Moreneta, patrona de Cataluña. Se trata de un bello monasterio ubicado en un paraje montañoso de enorme belleza. Tanto si desea alojarse en Cardona como en la capital y las localidades limítrofes de Barcelona, el viajero tiene a su disposición una amplia oferta de apartamentos en esta web a precios muy asequibles.

Si todavía le queda al viajero alguna duda para escaparse hasta Cardona, le obsequio con un interesante vídeo que sin duda acrecentará las ganas por conocerla, con el parador-castillo como principal reclamo:

Dónde dormir: Hotel Cal Violí; Crtra. Manresa, 12; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938692984.

Dónde comer: Restaurante Perico; C/ Vall 18; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938691020.

Monasterio de Yuste (Cáceres)

El monasterio de Yuste, fundado por los frailes jerónimos en el año 1408 sobre un eremitorio anterior, se encuentra ubicado en Cuacos de Yuste, un lugar amenísimo, rico en aguas y arboledas y apartado del mundanal ruido con sus tentaciones y peligros.

La fama del lugar se debe a que el emperador Carlos V pasó aquí sus últimos años cuando se jubiló en 1557 después de traspasar el negocio de la corona a su hijo Felipe II. En Yuste, el anciano emperador se dedicó a dos grandes aficiones: comer copiosamente y dar cuerda a su colección de relojes.

Exterior del monasterio de Yuste./Hispa

Para morada del ilustre jubilado se erigió un pequeño y austero palacio en el flanco meridional del convento, de dos plantas y con un gran desván. Una suave rampa, sobre arcos elevados, permitía a Carlos V llegar a caballo a sus habitaciones, pues la gota le impedía caminar.

Yuste posee dos claustros, uno gótico y otro renacentista, además de una interesante iglesia gótica (siglo XV), y un altar elevado con un retablo de Juan de Herrera que tiene una copia del Juicio Final de Tiziano. El coro presenta sillerías del maestro Alemán.

Estanque del monasterio./Carlos Pino Andújar

Una inscripción en el muro del pórtico de acceso a la residencia del monarca refiere: “Su majestad el Emperador Carlos V, Nuestro Señor, en este lugar estaba sentado cuando le dio el mal, a los treinta y uno de agosto, a las cuatro de la tarde. Falleció el 21 de septiembre a las dos y media de la mañana. Año del Señor de 1558”.

El primitivo ataúd en el que fuera colocado su cuerpo se conserva en el monasterio. Felipe II volvió a Yuste en 1570 y en 1574 y después de reunir aquí otros cadáveres de familia real traídos desde Mérida y Granada, la fúnebre comitiva se puso en marcha hacia El Escorial.

Iglesia perteneciente al edificio donde se retiró Carlos V./Cruccone

En el cercano municipio de Cuacos de Yuste se enseña la casa en la que vivió Juan de Austria, el hijo bastardo de Carlos V y vencedor de Lepanto. Aquí también se localiza un cementerio alemán, donde reposan 28 solados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial. Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos.

Su plaza Mayor, el mejor ejemplo de plaza verata que se conserva, muestra soportales corridos, con balconadas y dinteles grabados. De igual armonía es la plaza de la Fuente de los Chorros. Mientras, la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (siglo XVI), monumento histórico artístico, integra una torre defensiva muy reformada.

Claustro plateresco del monasterio./José Luis Filpo Cabana

Si el viajero quiere visitar el monasterio, debe tener en cuenta que el horario de apertura al público es de 10 a 20 horas de martes a domingos y festivos (de abril al 30 de septiembre) y de 10 a 18 horas de octubre al 31 de marzo. El precio de la entrada es de 9 euros. Los miércoles es gratis.

Este vídeo no os dejará indiferentes. Irradia una atmósfera embriagadora que transporta a quien visita el Monasterio de Yuste a pleno siglo XVI. Todo un retiro espiritual como el que vivió entre sus muros Carlos V.

fuente: antoniolaraarco

Dónde dormir: La Casona de Valfrío; Carretera de Valfrío Km. 4; 10430 Cuacos de Yuste (Cáceres); Teléfono: 927194222 y 629464572; info@lacasonadevalfrio.net; http://www.lacasonadevalfrio.net

Dónde comer: Queseria San Simón; Calle Afueras S/N; 10430 Cuacos de Yuste (Cáceres); Teléfono: 927194000.

Toro (Zamora)

A 30 kilómetros al este de Zamora, por la N-122, Toro (9.649 habitantes) ocupa un punto estratégico a orillas de Duero que le ha llevado a protagonizar páginas gloriosas de la historia de España. Fue la primera ciudad donde se reconoció a Fernando III como Rey de León. Aquí también nació el rey Juan II de Castilla y León. Y en la localidad zamorana se libró la batalla de Toro entre los Reyes Católicos y los partidarios de Juana la Beltraneja.

Poblada de antiguo por los vacceos, algunos historiadores la identifican con la antigua Arbocala que conquistó Aníbal el cartaginés, aunque quizás su nombre derive el toro o verraco que se conserva frente al arco de Santa Catalina.

Colegiata de Santa María la Mayor de Toro./Tamorlan

Durante la Edad Media fue una de las ciudades más prósperas del Reino de León por su producción vitivinícola. Del siglo X data el castillo con sus siete cubos. El puente (siglo XIII), consta de 22 arcos apuntados y consttuye la imagen típica de la localidad castellano leonesa. De la primitiva muralla (siglo X) quedan algunos restos encastrados en los muros de algunos edificios.

El arco el Reloj, sobre la antigua puerta del Mercado (siglo XVIII), tiene el mérito de haber amasado sus materiales con vino, según astetigua la leyenda. Del segundo cinturón de murallas se conservan las puertas de la Corredera y Santa Catalina.

Pórtico de la Majestad de la Colegita./Eduardo Alberto Sánchez Ferrezuelo

El palacio de las Leyes (siglo XV) luce una bella portada. Por su parte, el palacio de los condes de Requena presenta un patio gótico. Mientras, el de los Alcañices (siglo XVI), lugar donde murió el conde duque de Olivares, conserva pocos elementos originales.

Sin ir muy lejos, el palacio de los marqueses de Castrillo exhibe un patio y unas techumbres profusamente decoradas. Y el palacio de los Bustamante (siglo XV), residencia de Santa Teresa, conserva algunas obras de arte en su interior.

Monasterio de Santa Sofía./Zarateman

Si el viajero llega hasta la Plaza Mayor, verá que en ella se ubica el Ayuntamiento (siglo XVIII) Mención especial merece la plaza de toros (XIX), con un interior totalmente de madera. La Casa Museo Delhy Tejero mantiene vivo el recuerdo de la pintora toresana.

Entre los establecimientos públicos para visitar destaca el Hospital del Obispo (siglo XVI), con patio, capilla y cubierta de madera de forma octogonal con pechinas. Los edificios religiosos de Toro son también abundantes.

Iglesia de San Salvador./Lourdes Cardenal

De entre ellos sobresale la Colegiata, con la puerta de la Majestad (siglo XIII) y arquivoltas repletas de ángeles, apóstoles o diáconos. La Virgen aparece en el dintel y en el tímpano. Su interior alberga el cuadro La Virgen de la mosca, de autor desconocido. Es una obra de gran belleza.

La iglesia de San Lorenzo el Real (siglo XII), románico-mudéjar, mantiene el sepulcro de don Pedro de Castilla y su esposa doña Beatriz de Fonseca. La iglesia de San Salvador, que perteneció al Temple y la del Santo Sepulcro también son dignas de ser visitadas.

Fiesta de la Vendimia de la localidad zamorana./Roinpa

Varios monasterios completan la arquitectura religiosa de Toro; entre ellos el de Santa Clara, Santa Sofía o Sancti Spiritus, que conserva las tumbas de doña Leonor de Castilla y doña Beatriz de Portugal, esta de alabastro.

fuente: cyltelevision

Dónde dormir: Hotel María de Molina; Plaza Delhy Tejero, 1; 49800, Toro (Zamora) Teléfono: 980691414; mail: h.molina.@helcom.es.

Dónde comer: Casa Lorenzo; C/ Puerta del Mercado, 21; 49800, Toro (Zamora) Teléfono: 980691153 y 980691153.

El Escorial (Madrid)

Edificado por Felipe II como perdurable expresión de su persona y de la monarquía divina que creía encarnar, el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, emplazado al pie del monte Abantos, en la sierra de Guadarrama, es un complejo multifuncional que es a su vez panteón, basílica, convento, colegio, biblioteca y palacio. Solo tiene paralelos en las ciudades palaciegas de los monarcas del Antiguo Oriente o Egipto.

Vista aérea del Monasterio de El Escorial./ Ecemaml

El Escorial, construido entre 1563 y 1586 para conmemorar la victoria de las tropas españolas en la batalla de San Quintín en 1557, es un edificio contradictorio: parece muy racional, pero es una construcción mágica que intenta reproducir el Templo de Salomón en su calidad de condensador de fuerzas divinas en las que creían tanto Felipe II como su arquitecto Juan de Herrera.

Todo el conjunto escurialense responde a una geometría hermética que pivota sobre las tres figuras básicas: el cuadrado, el círculo y el triángulo equilátero.

El Escorial desde los jardines./ AldanaN

El edificio en sí es un todo inmenso. De planta rectangular, tiene unas dimensiones de 207 metros de largo por 161 de ancho. Así, que en una visita lo mejor es atender a unos cuantos detalles: el patio de los Reyes, la Bóveda Plana (entre el patio y la iglesia), la biblioteca, la iglesia y, sobre todo, el Panteón Real.

En la biblioteca el visitante debe fijarse en los frescos del techo pintados por Tebaldi y buscar la figura de Euclides, un griego que sostiene una tabla con un extraño dibujo: las tres figuras herméticas superpuestas, es decir, las claves de los constructores de El Escorial.

La espléndida biblioteca del complejo real./ Xauxa Hakan Svensson

En el palacio de Felipe II se debe reparar en las austeras estancias, sobre todo el cuarto que comunica con el altar de la basílica para que el rey asistiera a misa desde la cama cuando estaba enfermo de gota.

En el Panteón hay que bajar a la cripta, que tiene 26 sepulcros de mármol que contienen los restos de los reyes y reinas de las casas de Austria y Borbón (excepto Felipe V y Fernando VI). Incluye los de Juan III, que nunca llegó a reinar.

Estatuas de Salomón y David de la fachada./ AnTeMi

En los bajos de El Escorial se exponen planos, maquetas, herramientas, grúas y material empleado en la construcción del monasterio. Como no podía ser menos, el monasterio está declarado Patrimonio de la Humanidad.

Una breve visita visual al majestuoso complejo:

Cangas de Onís (Asturias)

La primera capital del reino asturiano, elegida por Pelayo en el año 722 como sede para la corte de la naciente monarquía astur, es alegre y vital casi cualquier día del año. Cangas de Onís es la antesala perfecta para descubrir los Picos de Europa. La naturaleza se funde aquí con un legado artístico de impresión, con su parador como máximo referente. Un monasterio declarado Monumento Nacional desde el que poder sumergirse en aguas del río Sella.

La visita puede partir en la Cueva Santa, sita sobre la laguna que genera la cascada del río Deva, bajo la cual se encuentra la Fuente de los Siete Caños. Una escalera con 101 peldaños conduce directamente a la cueva, que acoge en su interior a la Santina y también la tumba del rey Pelayo, quien se refugió en ella antes de obtener la victoria en la batalla de Covadonga durante los inicios de la Reconquista.

Monumento a Don Pelayo en Cangas de Onís

Tras la degustación de sus populares quesos y sidras, el viajero no puede recobrar la vitalidad de mejor forma para comenzar a descubrir los entresijos de la localidad asturiana, en la que se erige uno de los grandes símbolos del Principado: su puente romano. En realidad es medieval. De él cuelga, en el centro, la Cruz de la Victoria.

Puente romano de Cangas de Onís

Los visitantes rinden devoción a este símbolo, como también lo hacen ante el dolmen que aún puede verse en la cripta de la ermita de la Santa Cruz, uno de los lugares sagrados más antiguos de España, que fue, en sus orígenes, lugar de culto megalítico.

Catedral de Cangas/ Paquítez

En honor a la Virgen se construyó, en 1877, la Basílica de Santa María la Real, justo encima del cerro de Cueto. Desde este sitio parte la carretera que conduce a los Lagos del Parque Nacional de los Picos de Europa. El mirador de la Reina permite disfrutar de una magnífica panorámica del valle de Onís.

Ayuntamiento/ adrian1205

De especial interés resulta también el Monasterio de San Pedro de Villanueva, a escasos tres kilómetros de Cangas, donde se alza el parador, que conserva los ábsides de una iglesia románica del siglo XIII que forman tres capillas, con columnas de hermosos capiteles.

Aquí tenéis un nuevo vídeo que os introduce en la belleza de Cangas de Onís:

Guadalupe (Cáceres)

Un itinerario marcado por la riqueza monumental de Cáceres y Trujillo arriba, 80 kilómetros después, al encantador pueblo extremeño de Guadalupe que, con su monasterio declarado Patrimonio de la Humanidad, emerge colosal tal cual fortaleza y recibe al visitante como uno de los centros de peregrinación más importantes de toda la Península Ibérica.

La ciudad, declarada conjunto histórico, se desarrolla en torno al santuario, edificado en el siglo XIII, que alcanzó su esplendor entre los siglos XIV-XVII, después de que el gobierno del monasterio fuera encomendado a la orden jerónima y se convirtiera en un célebre centro cultural y científico: fue Colegio de Medicina (donde se realizó la primera disección humana en España) y de Gramática, que disponía de una escuela de copistas, miniaturistas y encuadernadores.

A lo largo de la conquista de América, la devoción a la Virgen de Guadalupe fue exportada al Nuevo Mundo, e incluso Cristóbal Colón, antes de iniciar su viaje, se encomendó a esta Virgen. Otro ilustre peregrino mariano fue Miguel de Cervantes, quien dejó en el monasterio las cadenas de su cautiverio en Argel.

El año 1907, la Virgen de Guadalupe fue proclamada patrona de Extremadura y, en 1928, reina de las Españas. Pero fueron los Reyes Católicos los que más vinculaciones y dádivas le ofrecieron. En este lugar los monarcas recibieron al descubridor de América cuando éste buscaba financiación para su aventura.

La Puebla conserva el trazado propio del Medievo, así como notables muestras de arquitectura popular. Su principal atractivo recae en el imponente monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, declarado monumento nacional histórico-artístico en 1879 y Patrimonio de las Humanidad en 1993, construido en el siglo XIII por orden de Alfonso XI para conmemorar su victoria sobe los árabes en la batalla del Salado

En sus antiguos espacios se hallan sus mayores tesoros. De reconocido valor artístico es la rica sacristía contigua, con cinco bóvedas de medio punto sobre pilastras toscanas que exhiben ocho lienzos de gran tamaño realizados por Francisco de Zurbarán en el siglo XVII. Es conocida como la Capilla Sixtina española.

La visita del templo debe tener presente, además, otras obras de arte, como la propia iglesia, con fachada principal gótica del siglo XV. En el centro del altar está el escritorio de Felipe II, del siglo XVI. En las bóvedas de la Sala Capitular lucen bellas pinturas de Juan de Flandes. En el Retablo Mayor de la iglesia se admiran obras de Carducci, Caxés, Merlo y Jorge Manuel Theotocópulus, el hijo de El Greco.

 

El Museo de Bordados, con una excelente colección de ornamentos, se ubica en el antiguo refectorio jerónimo. Por su parte, el relicario es una pieza ochavada del siglo XVI que contiene reliquias de santos, el crucifijo de Enrique IV y diversos mantos de la Virgen. Otro importante museo que alberga, el de Pintura y Escultura, conserva obras de El Greco, Zurbarán, Juan de Flandes y Goya.

Todos los conquistadores extremeños del Nuevo Mundo profesaron intensa devoción a la Virgen de Guadalupe, de cuyas repetidas visitas al monasterio hay constancia. Enrique IV de Castilla y su madre Doña María de Aragón están enterrados en el templo. Aquí también se conservan la farola de la nave capitana turca vencida en Lepanto por don Juan de Austria, el manto regalado a la Virgen por la Infanta Isabel Clara Eugenia y los sepulcros de don Dionisio de Portugal y su esposa Juana de Castilla.

Santo Domingo de la Calzada (La Rioja)

A los pies de la sierra de la Demanda y bañada por el río Oja, en tierras riojanas, Santo Domingo de la Calzada debe su nombre a su fundador, un eremita que, en su preocupación por los peregrinos, fundó casi él solo la villa. Se trata, sin duda, de uno de los lugares más importantes de la ruta jacobea y punto de partida de excursiones gastronómicas y culturales.

Santo Domingo construyó un puente de piedra, una calzada, un albergue y una iglesia, en torno a los cuales no tardó en crecer la villa. Las murallas, de las que todavía se pueden ver restos, fueron levantadas en el siglo XIV por Pedro I durante el transcurso de la guerra fraticida que mantuvo con Enrique II.

Sus puertas arqueadas constituyen el mejor acceso al casco antiguo, que conserva todo su encanto y sabor medieval en calles como la de los Caballeros, con casas blasonadas y aleros de madera. Son muchos los edificios de interés, como el Ayuntamiento, el antiguo Hospital de Peregrinos (hoy Parador), y el albergue, uno de los mejores del Camino de Santiago.

También merece la pena visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Plaza, el palacio del Obispo y los conventos de San Francisco y de las Bernardas, aunque es la Catedral su principal monumento, una típica iglesia dedicada y pensada para la peregrinación.

En su fachada conserva la huella del románico y en su interior destacan el templete, el retablo plateresco del altar mayor y un insólito gallinero frente a la tumba del santo. El coro, con sillería plateres, compite en miradas con las numerosas capillas del templo y con una torre exenta barroca que es la más alta de La Rioja.

A 20 kilómetros de Santo Domingo se alza un incomparable conjunto monumental en la localidad de San Millán de la Cogolla conformado por los monasterios de Suso y Yuso, declarados Patrimonio de la Humanidad. En la biblioteca de este último se conserva un facsímil de las Glosas Emilianenses, la más antigua manifestación escrita conocida del castellano, fechada en el año 1040 y perteneciente a este monasterio.

A tan solo 13 kilómetros de Santo Domingo se encuentra la localidad de Ezcaray, pintoresca villa de marcado carácter serrano. Y aquí se viene a hacer deporte. A 15 kilómetros se localiza la estación de Valdezcaray, en las faldas del pico de San Lorenzo, que cuenta con óptimas instalaciones para la práctica del esquí.

De nuevo os dejo un vídeo que resume las maravillas que esconden las calles de Santo Domingo de la Calzada: