El Canto del Pico (Madrid)

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Alejado del mundanal del ruido, rodeado de una grata naturaleza y emplazada a más de un millar de metros de altura sobresale un escenario de película, abandonado, propio de una historia de terror, pero no exento de un pasado rico en historia reciente. El Palacio del Canto del Pico, que pertenece al término municipal de Torrelodones, fue refugio personal de Francisco Franco, antes cuartel militar de Indalecio Prieto durante la Guerra Civil y residencia de Antonio Maura, presidente del Gobierno a comienzos del siglo XIX (llegó a serlo hasta en cinco ocasiones), quien falleció en su interior cuando bajaba las escaleras. Hoy el sitio está declarado Bien de Interés Cultural. Sigue leyendo

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Cuartel del Conde Duque (Madrid)

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Es lo más similar a un templo dedicado a la historia y la cultura. Antaño edificio militar bajo el reinado de Felipe V, en la actualidad es uno de los mayores centros culturales de todo Madrid, quizás el espacio con más fondos históricos. El Cuartel del Conde Duque conserva entre sus muros buena parte del pasado de la capital de España. Y es que sus colosales dimensiones, que alcanzan los 58.777 metros cuadrados (es más grande que el Palacio Real), abarcan un vasto conjunto de más de 100 kilómetros de estanterías que almacenan fueros antiquísimos, publicaciones de todo el mundo desde el siglo XVIII, incunables, manuscritos, antiguas partituras y hasta los Autos Sacramentales de Calderón de la Barca. Sin duda, uno de los lugares con historia de Madrid. Sigue leyendo

Cafés con tertulia (Madrid)

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Pío Baroja, Valle Inclán o Antonio Machado fueron algunos de sus notables y habituales clientes. Los ilustres cafés literarios de la capital de España del siglo XIX como el Mahón, el Gijón o el Comercial (estos dos últimos siguen abiertos en la actualidad pese a la crisis), se convirtieron en centros culturales de primer nivel, donde se reunían los mejores artistas e intelectuales para, entre cafés, vinos y la nebulosa del humo de los cigarros, inspirar sus obras o bien debatir durante interminables horas de literatura, cultura, política y otros asuntos mundanos. También se iba allí a pelearse, a enemistarse, a vanagloriarse y hasta solucionar el mundo. El olor a vetusto, pluma y tintero todavía perduran en estos emblemáticos lugares, que se han convertido en lugares con larga historia de Madrid. Sigue leyendo

Ruta por el Madrid romano y visigodo

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Que Madrid no tiene un pasado romano y visigodo es bien sabido, pero quizás no sea tan conocido que en la región existen unos cuantos yacimientos arqueológicos relacionados con ambos pueblos que demuestran la presencia humana de milenios y siglos atrás. Que sin duda merecen la atención del viajero. Lugares con historia en forma de bellos conjuntos de piedra como Complutum, Navalvillar, Dehesa de la Oliva o Fuenfría. Cuatro itinerarios que conforman Historias en la Tierra, un conjunto de visitas guiadas y teatralizadas de la mano de los madrileños de la Antigüedad. Son gratuitas y se llevan a cabo los sábados a las 11.30 horas. La máquina del tiempo comienza a calentar motores… Sigue leyendo

Museo Naval (Madrid)

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Seis siglos de historia militar y política alrededor de los mares patrios y allende los océanos le contemplan, desde la época de los Reyes Católicos hasta la actualidad. En el paseo del Prado, nº5, de Madrid, separado del palacio de Comunicaciones por la calle Montalbán, se encuentra el Museo Naval, en el edificio antaño sede del Ministerio de Marina, ahora Cuartel General de la Armada, con dos salas dedicadas a la batalla de Lepanto y el descubrimiento de América, dos de los grandes logros del Imperio Español. Sigue leyendo

Manzanares el Real (Madrid)

Si el viajero toma la carretera M-608 en dirección oeste, llegará en poco más de medio centenar de kilómetros de la capital a Manzanares el Real, una de las poblaciones de la Comunidad de Madrid con mayor afluencia turística durante todo el año, pero no exenta de historia. Un pasado que se puede escribir con letras versales. Aunque estuvo habitada en la Prehistoria, su poblamiento data del siglo XIII, cuando se asentaron en ella pastores segovianos, navarros y palentinos.

Parte de la historia antigua de Manzanares se asocia a la más que probable presencia de druidas en la zona allá por el año 1.000 a.C. Las reminiscencias de los ritos que practicaba esta clase sacerdotal oriunda de Gran Bretaña y la Galia permanecen la fiesta religiosa local de la Virgen de Peña Sacra. La ocupación romana y la participación activa local de los lugareños en la toma de Sevilla durante la Reconquista dan paso a siglos y siglos de historia hasta que la localidad llegue a convertirse en cuna de la autonomía madrileña; en su castillo se celebró en 1982 el acto de constitución de la Asamblea y la redacción del Estatuto de Autonomía.

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El imponente castillo de Manzanares el Real./Zaqarbal

Antes de entrar en la villa se encuentra el embalse de Santillana, cuyos orígenes se remontan al año 1900, cuando se construyó una presa para regar los campos. En las aguas del embalse abundan las aves acuáticas. Sobre un cerro, a la salida de Manzanares, se conservan los restos del castillo Viejo, construido por Pedro González de Mendoza y residencia del marqués de Santillana hasta 1475.

En el centro de la villa, cuyo casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural, se alza la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves (siglo XV), con un pórtico renacentista y una torre de tres cuerpos que guarda dos campanas llamadas Ave María y María y José. En los jardines hay varias lápidas romano-góticas y, en el interior del templo, una pila bautismal con decoración gótico-renacentista. El Ayuntamiento, levantado sobre los restos de un palacio del siglo XVI, presenta un pórtico sostenido por columnas.

Uno de los castillos más lozanos y notables no solo de Madrid, sino de toda España es el de Manzanares el Real, que participa de una doble condición: una gran fortaleza defensiva y al mismo tiempo una residencia palaciega. En él se combinan los elementos góticos, mudéjares y renacentistas, que forman un conjunto de gran belleza y personalidad. Está declarado Monumento Histórico Artístico.

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Iglesia de Manzanares el Real./Pavlemadrid commons

La fortaleza perteneció a una de las familias con más linaje de Castilla: los Mendoza; es una buena muestra de la arquitectura militar castellana del siglo XV. La construcción está compuesta por un recinto de planta cuadrangular, con torres en los ángulos, tres cubos (torreón adosado a la muralla de una fortificación) cilíndricos, y una gran torre del homenaje, coronada por una torreta de planta octogonal. Destaca la galería cubierta de la fachada meridional, compuesta por arco de estilo gótico flamígero.

El viajero amante de la naturaleza encuentra, en la zona donde se ubica Manzanares el Real, la Cuenca Alta del Manzanares, lugar menos turístico declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Su parque regional es el espacio natural protegido de mayor superficie de la comunidad madrileña. Los viajes a Madrid no se limitan solo al Retiro o al parque de El Capricho. Existen más zonas verdes de indudable historia y belleza.

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Ermita de la Peña Sacra./Cruccone

En dirección a Soto del Real está la fuente de las Ermitas, renacentista, con un interesante blasón. Antes de abandonar Manzanares el Real el viajero puede visitar el Museo Etnológico con objetos de uso cotidiano de finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Cerca, en dirección a la Pedriza, se ven las ruinas de un molino (siglo XVIII) y la ermita de la Peña Sacra, con una imagen de la Virgen titular (siglo XIX) reproducción de la original. Este es un lugar idóneo para practicar la escalada, antaño escondite de bandoleros.

No solo Manzanares el Real presume de castillo por la zona. Buitrago de Lozoya, también en Madrid, conserva unas excelsas murallas, ideales para ser visitadas por los aficionados a la historia. Si la pasión se despierta por los restos fósiles, recomendamos dos yacimientos de excepcional interés: Cerro de los Batallones y el peculiar que se esconde debajo de la estación de metro de Carpetana. Elija un lugar con historia u otro el viajero para descubrir, le resultará de interés saber que tiene a su disposición vuelos y hoteles baratos si desea visitar la capital de España y otros puntos de la geografía europea e incluso, mundial.

 

Dónde dormir: Hotel Parque Real; Padre Damián, 4; 28410  Manzanares el Real (Madrid); teléfono: 918539912.

Dónde comer: Restaurante Parra; Calle de los Panaderos, 15, 28410 Manzanares el Real (Madrid); teléfono: 918539577.

Plano Manzanares el Real

Estación de metro Carpetana (Madrid)

Viajar en el metro es también instructivo. Sobre todo a nivel histórico si se hace a través de la línea ferroviaria madrileña. En concreto sobre la línea 6 (distrito de Carabanchel), cuya una de sus estaciones, la de Carpetana, alberga un yacimiento paleontológico de excepcional interés, y además es visitable. Aquí se han hallado más de 15.000 restos de fósiles de animales que datan de la época prehistórica del Miceno, en un periodo que abarca entre 23 y cinco millones de años atrás. En concreto, los de aquí tienen una antigüedad de 14 millones de años. Un lugar no turístico, de esos que no aparecen en las guías de viaje convencionales.

El fenomenal conjunto arqueológico alberga, entre otros fósiles, mandíbulas de caballo primitivo, restos de mastodontes, rinocerontes, rumiantes, tortugas gigantes y restos de otro tipo de carnívoros. No son los únicos vestigios óseos encontrados. Asimismo, se han obtenido piezas de una especie de lobo e incluso fósiles de anficiónido, una especie de oso-perro, en el subsuelo de Madrid.

Fósiles del yacimiento del metro de Carpetana de Madrid

El gontoferio o mastodonte ocupa una de las vitrinas del museo del metro de Carpetana.

El yacimiento fue descubierto mientras se realizaban las obras del metro en dicha estación. Ahora, el lugar se ha convertido en un museo para el público con la recreación de los paleoambientes de aquella época en largas vitrinas. Otros dos espacios, sitos en un vestíbulo y a la entrada de dos ascensores de la estación, acogen sendos paneles que muestran lo que se representa en los dos yacimientos recuperados.

El primero de ellos tiene un panel en vinilo con las imágenes que representan el paleoambiente que existió en el primero de los yacimientos hallados, localizado a diez metros por debajo del segundo, en el que aparecieron numerosos restos, en su mayoría correspondientes a mastodontes de la especie Gonphotherium angustidens. Otros fósiles, pero estos de flora, de polen, han proporcionado varios granos de sauces, álamos, robles, hayas y abetos del Miceno.

En el segundo yacimiento paleontológico se ha recreado en una amplia zona que permite el tránsito de viajeros, el paleoambiente y los biótopos que existieron en lo que hoy ocupa la Carpetana hace alrededor de 14 millones de años, donde se encuentran representadas algunas faunas de por aquel entonces y cuyos restos se han obtenido durante las excavaciones. Muestras de antiguos osos-perro, osos-lobo, felinos, tortugas gigantes, rinocerontes o jabalíes completan esta nutrida y variada muestra.

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El tigre de dientes de sable habitó en Madrid hace millones de años.

Aquí, el viajero hallará dos amplias vitrinas que exhiben réplicas de restos fósiles recuperados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Como la mandíbula de suido (un jabalí primitivo), fauces de rinoceronte, mandíbulas de osos-lobo, otras de anquiterios (pequeños caballos primitivos con tres dedos) y mandíbulas de osos-perro.

Junto a uno de los accesos a la estación de metro madrileña, se ubica tras un gran ventanal una reconstrucción a tamaño real de un gonfoterio o mastodonte, similar a un elefante. En el yacimiento se ha encontrado un maxilar de dicha especie. Para completar la visita museográfica, a lo largo de 45 metros de pasillo, el viajero podrá contemplar un gran panel de cómic serigrafiado que relaciona la historia del metro de la capital, la construcción de la propia estación, con la fauna aparecida en la Carpetana.

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Paneles expositivos en la estación de metro madrileña.

Quien se muestre interesado en visitar este área expositiva, debe tener en cuenta su horario de apertura al público: de 6 a 1.30 horas, mientras permanece abierta la estación de metro. Merece la pena. Una vez conocido el itinerario, el viajero tiene más opciones de emprender otras rutas históricas por la capital y alrededores. También resulta de interés acercarse hasta otro extraordinario yacimiento paleontológico de mamíferos prehistóricos, como es el Cerro de Batallones.

Si se prefiere otro tipo de lugares para visitar en Madrid, buenas alternativas son dos ciudades Patrimonio de la Humanidad como Alcalá de Henares y Aranjuez, monumentos como el Cerro de los Ángeles o excelsos palacios como El Escorial y su biblioteca. Y ahora toca descansar tras este extenuante periplo. La oferta de alojamientos en Madrid es amplia y variada, adaptada a todo tipo de bolsillos. El viajero puede encontrar hoteles a muy buen precio si indaga un poco por la Red.

Dónde dormir: Hotel Praga; alle de Antonio López, 65, 28019 Madrid; teléfono: 914690600.

Dónde comer: Amar Eurokebab Pizzería; Avenida Nuestra Señora de Valvanera, 115 (Madrid); teléfono: 914611718.

Mapa Carpetana Madrid

Cementerio de la Almudena (Madrid)

Es uno de los camposantos con mayor historia de nuestra geografía. Quizá el que más. El cementerio madrileño de la Almudena, en sus más de 120 años de existencia, alberga los restos de casi cinco millones de cadáveres. Una gran parte de ellos anónimos; otros cuantos pertenecientes a ilustres personajes de nuestra historia más reciente. Políticos y literarios de renombre protagonistas de la I y II Repúblicas, como Pablo Iglesias, Jaime Vera, Salmerón, Pi y Margall, Largo Caballero, Niceto Alcalá Zamora, Blas de Otero y una de las tumbas más visitadas, la de Dolores Ibárruri Gómez, la Pasionaria.

Asimismo, el cementerio de la Almudena conserva monumentos a los caídos de la División Azul (II Guerra Mundial), la Legión Cóndor (Guerra Civil), a los Héroes de Cuba y Filipinas (siglo XIX), a los fallecidos en el Teatro Novedades (debido a un incendio en 1928) y a las Trece Rosas (fusiladas por el régimen franquista en 1939)

Entrada al camposanto de la Almudena.

Cementerio de la Almudena./Edescas

La Almudena, llamada así en honor a la Virgen patrona de Madrid, se levantó por reclamo popular en 1884, aunque no se inauguró oficialmente hasta 1925. Los cementerios de la época en Madrid estaban desbordados de cadáveres y crecían hasta el punto de permanecer pegados a las casas de los ciudadanos. Ahora es uno de los más grandes de Europa, con 120 hectáreas, y se ubica en el barrio de Ventas (distrito de Ciudad Lineal)

Tras la finalización de la Guerra Civil, casi tres millares de personas condenadas a muerte por el régimen franquista fueron fusiladas entre las paredes del cementerio, entre los años 1939 y 1945. También están enterrados aquí otros insignes intelectuales como Benito Pérez Galdós y Pío Baroja o el Premio Nobel en Medicina Santiago Ramón y Cajal.

capilla instalada en el cementerio de la almudena.

Capilla del camposanto madrileño./Luis García

Bajo las influencias de camposantos como los de Génova o Viena, el cementerio madrileño se divide en cinco bancales. En los muros de contención se situaban los nichos. En sus inicios, la necrópolis de la Almudena tenía una capacidad para albergar 62.291 sepulturas y admitía 7.000 enterramientos cada año.

Cuenta con una portada de estilo modernista con influencia neomudéjar, dotada de tres arcos de entrada, delimitados por columnas dobles terminadas en altos pináculos y cubiertos por sendas cúpulas. La necrópolis madrileña tiene forma basilical, de cruz griega.

Un bebé de 14 meses fue el primer cuerpo que se enterró en La Almudena el 13 de septiembre de 1884. Se convirtió, por expreso deseo del rey Alfonso XII, en la única sepultura perpetua con la que cuenta este cementerio. En la actualidad, según los responsables del camposanto, los sepulcros de Enrique Urquijo, antiguo cantante de Los Secretos, el panteón de la familia de los Flores, el del torero Yiyo, El Fary o el del ex alcalde de la capital Enrique Tierno Galván son los más visitados.

placa en conmemoración a las trece rosas fusiladas

Monumento dedicado a las Trece Rosas./Álvaro Ibáñez

Junto al religioso y al civil (para los no católicos), la Almudena conserva un pequeño espacio para la comunidad hebrea que está allí enterrada. En lugar de flores, reposan piedras en las lápidas, tradición en su cultura. También hay tumbas islámicas o de masones. Como tampoco podía ser menos por su escenario de literatura lúgubre, en el camposanto madrileño abundan los secretos, las leyendas y los misterios en torno a algunas tumbas, monumentos o panteones.

Sin duda, los cementerios también forman parte de la historia de un país. El de la Almudena es uno de los más representativos de España, debido en gran parte, por el número de personajes importantes de nuestro pasado que allí permanecen inhumados. En el resto de la geografía patria, el viajero también puede disfrutar de la visita de otros camposantos de bella estampa, como el de Luarca o Comillas, que sin duda recomiendo:

 

Dónde dormir: Rafaelhoteles Ventas; C/ Alcalá 269; 28027 Madrid; teléfono: 912757401.

Dónde comer: Bar La Cuadrilla; San Emilio, 6; 28017 Madrid; teléfono: 912333412.

Torrelaguna (Madrid)

Si el viajero que se desplaza por la capital del reino circula por la carretera N-I, a la altura de Venturada, y toma el desvío que enlaza con la N-320, podrá acceder a Torrelaguna, patria natal del cardenal Cisneros (nació en el año 1436) que conserva numerosos monumentos de interés. Es, sin duda, un lugar con encanto de nuestra geografía.

Poblada en la Prehistoria como demuestra la existencia de un castro ibérico y diversos yacimientos arqueológicos, los romanos fundaron aquí una colonia agrícola. Más tarde, los árabes construyeron una atalaya que, según la leyenda, se levantaba sobre una laguna, y de ahí el nombre de la villa.

En 1805 la conquistó Alfonso VI al tiempo que Toledo. En manos de los obispos de Toledo, Juan I le dio el título de villa real en 1390. En 1407 Juan II le concedió el privilegio de celebrar mercado libre de impuestos los lunes. El 22 de agosto de 1558 el conde Lemus prendió en Torrelaguna al obispo Carranza.

Fachada del consistorio de torrelaguna, madrid

Ayuntamiento de Torrelaguna./Cruccone

En el siglo XVII la ciudad fue comprada por Felipe IV para cederla, cuatro años después, a sus habitantes. En el siglo XVIII Torrelaguna consiguió su término propio y en 1749 se constituyó como municipio al aprobar sus ordenanzas Carlos III. La Guerra de la Independencia representó la ruina artística de Torrelaguna al desaparecer muchas de sus grandes obras. Entre los personajes ilustres de este municipio merece citarse a Santa María de la Cabeza, esposa de San Isidro, patrón de Madrid, muerta en esta villa en 1180.

Aunque es el primer cardenal nombrado bajo el patrocinio real la clara enseña de Torrelaguna. Cisneros estudió teología y derecho en las dos universidades más prestigiosas de su tiempo: Roma y Salamanca. Tras abandonar el clero regular ingresó en la orden franciscana. En ella alcanzó el rango de provincial del convento franciscano de San Juan de los Reyes de Toledo. Luego se convirtió en tercer inquisidor general de Castilla y regente de la misma a la muerte de Fernando el Católico.

arco de entrada a torrelaguna

Una de las puertas de entrada a la antigua ciudad medieval./Rowanwindwhistler

Un paseo por el casco antiguo permite descubrir algunas casa de arquitectura popular, varios palacios (siglos XVI), principalmente en las calles Cardenal Cisneros y Estrella, numerosas fuentes y viejos puentes medievales como los de San Sebastíán y San San Andrés. De las antiguas murallas, destruidas por las tropas francesas, quedan restos en los sectores norte, sur y oeste.

La plaza Mayor, con algunos soportales, se considera un buen ejemplo de plaza castellana, El ayuntamiento, del siglo XVI, muestra una puerta ojiva y una doble galería. Aquí estuvo el antiguo pósito construido por deseo del cardenal Cisneros que donó siete mil fanegas de trigo “para tiempos de necesidad de pobres y viudas”.

En la plaza se alza también convento de las Franciscanas Descalzas (siglo XVI), con una fachada plateresca, y un monumento a Cisneros construido donde estaba su casa natal. Otros edificios que merecen la atención del viajero son los restos del convento de San Francisco (siglo XVI) fundado por el cardenal Cisneros y destruido durante la Guerra de la Independencia; el hospital de la Santísima Trinidad, barroco, con restos de decoración mudéjar y gótica, antigua sinagoga; y la ermita de la Soledad, con un camarín barroco.

Fachada del templo religioso de la Magdalena

Iglesia de la Magdalena./Cruccone

Pero sin duda, lo más sobresaliente de la plaza Mayor de Torrelaguna es la iglesia de Santa María Magdalena (siglos XIV-XVI), construida sobre los restos de un viejo templo romano. Los blasones de los cardenales Martínez de Contreras, Mendoza, Cisneros y Fonseca, tallados en los muros, rinden tributo a sus benefactores.

A escasos 60 kilómetros de Madrid, Torrelaguna se erige como un destino ideal para disfrutar de una escapada de fin de semana. Viajar por España permite al viajero conocer lugares tan encantadores y dotados de una historia tan interesante como este. Como anticipo a vuestra escapada, os dejo un vídeo que os hará disfrutar de sus vistas:

Dónde dormir: Posada del Camino Real; C/ San Francisco, 6; Torrelaguna (Madrid); teléfono: 918430003.

Dónde comer: Restaurante Casa Moraleda; Calle del Cardenal Cisneros, 15; Torrelaguna (Madrid); teléfono: 918430203.

La Residencia de Estudiantes (Madrid)

Está considerado como el primer centro cultural de España y uno de los mayores foros de intercambio de cultura y conocimiento artístico de la Europa de entreguerras. Escritores de la talla de Federico García Lorca, pintores del genio de Salvador Dalí, cineastas de la altura de Luis Buñuel o científicos de reputado prestigio como Severo Ochoa fueron solo algunos de los inquilinos de la Residencia de Estudiantes, lugar de renovadoras ideas procedentes de la Institución Libre de Enseñanza, que fue fundada en el siglo XIX por Francisco Giner de los Ríos.

El centro, nacido en 1910, se originó como un complemento intelectual a los estudios que se ofertaban en la universidad ajeno a cualquier ideología política, religiosa o moral. Y como espacio de recepción de las vanguardias internacionales reunió como visitantes asiduos y contertulios a las figuras más renombradas de la cultura española del pasado siglo. Junto a los anteriores, personajes como Manuel de Falla, Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez o Rafael Alberti también intercambiaron aquí diálogos, creaciones y pensamientos.

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La Residencia de Estudiantes albergó a lo más nutrido de la intelectualidad española./Ketamino

La Residencia de Estudiantes, que está declarada como Patrimonio Europeo, se estableció al principio en el número 14 de la calle Fortuny. Con posterioridad, cinco años después de su aparición, se trasladó a la que será su sede definitiva en la Colina los Chopos (nombre que le dio Juan Ramón Jiménez), una conjunto de edificios de estilo neomudéjar.

El vivero creativo en el que se convirtió la Residencia no solo logró reunir a intelectuales españoles. Asociaciones privadas que colaboraron con el centro como la Sociedad de Cursos y Conferencias o el Comité Hispano-Inglés consiguieron atraer al centro madrileño a personalidades de la magnitud de Albert Einstein, Paul Valéry, Marie Curie, Igor Stravinsky, John M. Keynes o Le Corbusier, entre otros.

Lorca, Buñuel y Dalí se hicieron grandes amigos en la Residencia. Abundaban los conciertos en los que el poeta granadino tocaba el piano. Existía en el centro una biblioteca con numerosos fondos, clases de idiomas gratuitas y laboratorios de ciencia experimental. La libertad con la que estos y otros muchos artistas compartían conocimiento despertaron enorme admiración a nivel internacional.

artistas e intelectuales como Lorca, Dalí o Buñuel en la residencia

Dalí, Buñuel y Lorca entablaron una gran amistad en la Residencia./hormigaciones.blogspot.com

El advenimiento de la Guerra Civil aceleró la evacuación de los estudiantes extranjeros de la Residencia, así como de profesores, quienes se vieron obligados a exiliarse con la instauración de la dictadura franquista. El centro se transmutó en hospital durante la contienda. Los 16.000 libros de la biblioteca fueron trasladados al recién creado Colegio Mayor Ximénez de Cisneros, en la Universidad de Madrid, actual Complutense.

Con el paso del tiempo se debe reconocer la labor editorial de la Residencia, que ha sido prolífica y de notable calidad. Allí se cocinaron las Meditaciones del Quijote, de Ortega y Gasset, los Ensayos, de Unamuno, así como distintas obras de otros destacados escritores como Antonio Machado, Emilia Pardo Bazán o Azorín.

residencia de estudiantes está en madrid

La Residencia de Estudiantes se estableció en la Colina de los Chopos./Ketamino

En la actualidad, la Residencia prosigue con su actividad cultural y organiza conferencias, charlas, conciertos o exposiciones con invitados de renombre a nivel artístico y científico mundial. Es ahora una fundación creada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Trata asimismo, como no podía ser menos, de recuperar la memoria histórica de la denominada Edad de Plata de la cultura española, que abarca de 1868 a 1936.

De manera sosegada os invito a disfrutar con este documental. Exhibe, con detalle, los orígenes, filosofía y la evolución de la Residencia de Estudiantes. Testimonios de enjundia e imágenes de archivo en blanco y negro ofrecen una completa información de un centro que se convirtió en referencia cultural de su época y que solo las balas de una guerra lograron paralizar:

Dónde dormir: Hotel Gran Atlanta; C/ del Comandante Zorita, 34; 28020 Madrid; teléfono: 915535900.

Dónde comer: Restaurante Zamburiña; Av Brasil, 6; 28020 Madrid; teléfono: 911107777.