Babia (León)

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A lo largo de la historia de España ha habido unos cuantos, por no decir demasiados monarcas que han preferido optar por la vida contemplativa alejada de las tareas de dirigir un país. No solo Austrias y Borbones. Bastante antes, en plena Edad Media, los reyes de León escogían la comarca leonesa de Babia para descansar largas temporadas y olvidarse de los asuntos e intrigas cotidianas de palacio. Preferían la paz, la caza y el buen yantar. Sigue leyendo

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Colegiata de San Isidoro (León)

La Basílica de San Isidoro (siglo XI), monumento importantísimo del Románico en su camino a Santiago de Compostela, se alza en la linde las murallas, en los terrenos que ocupó una antigua iglesia dedicada a San Juan Bautista construida por Alfonso V tras ser derruida en el 998 por Almanzor y reedificada luego por Fernando I el Magno en 1063, con motivo del traslado de los restos mortales de San Isidoro de Sevilla a León. De visita obligada.

La colegiata, que figura entre los más importantes de su clase en la Península Ibérica, tiene planta rectangular dividida en en tres naves por recias columnas, con enorme capiteles de estilo corintio y techumbre de bóvedas de arista, pintadas en el siglo XII con escenas sagradas. Destinada a panteón real, guardó las cenizas de Alfonso IV, Ramiro II, Ordoño II, Alfonso V, Sancho el Mayor, … junto a muchas reinas e infantes.

Fachada y exterior de la Colegiata de San Isidoro de León./Luidger

Fachada y exterior de la Colegiata de San Isidoro de León./Luidger

Precisamente, este panteón, ubicado a los pies de la iglesia, está considerado la Capilla Sixtina del Románico por la belleza y policromía de los frescos que decoran sus bóvedas. Los paramentos, sin apenas ventanas, se decoran con profusión de frescos que representan a Cristo rodeado de sus apóstoles, escenas de su vida y de su Pasión o del Antiguo Testamento. Las figuras se perfilan en negro y después se rellenan de colores intensos y brillantes, y se disponen en franjas contiguas de colores muy contrastadas.

A los pies de la iglesia surge el nártex con los sepulcros de los monarcas leoneses. Bajo un Cristo en majestad, rodeado de tetramorfos, se representan escenas bíblicas y paganas, algunas tan curiosas como el calendario agrícola leonés. Por su parte, en la cámara de la Reina, considerada durante años una parte del palacio de los reyes de León, se contempla el arca que contuvo los restos mortales de San Isidoro de Sevilla.

Panteón de San Isidoro con sus espléndidas pinturas sobre las bóvedas./Amandajm

Panteón de San Isidoro con sus espléndidas pinturas sobre las bóvedas./Amandajm

La antigua basílica de Fernando I fue ampliada con posterioridad por doña Urraca (siglo XII) y reconstruida por Alfonso VII el Emperador a partir del proyecto de Pedro Tambem. En el altar mayor se conserva un retablo renacentista con los restos de San Isidoro y la custodia de García Crespo donde se expone permanentemente el Sacramento.

La puerta del Cordero, con una escena del sacrificio a Isaac y los signos del Zodiaco, figura entre las más bellas del conjunto. La puerta del Perdón aparece decorada en el tímpano con el descendimiento, la resurrección y las mujeres ante el sepulcro. En la puerta Norte se pueden contemplar bellos capiteles atribuidos al maestro de las serpientes.

Tímpano de la puerta del Cordero./Lourdes Cardenal

Tímpano de la puerta del Cordero./Lourdes Cardenal

En la biblioteca se conservan pergaminos, incunables y libros únicos como la Biblia mozárabe (siglo X) Otras dependencias de interés son las capillas Mayor (siglo XVI) y de la Trinidad o de Santo Martirio (siglo XII). Asimismo, no se debe descuidar la visita al museo, llamado también tesoro. Reúne objetos y ajuares pertenecientes a los monarcas que ordenaron construir y engrandecer la basílica. Algunas de estas piezas más destacadas son el Arca de los marfiles, el cáliz de doña Urraca, el Lignum Crucis o el Pendón de Baeza.

Aparte de su noble realengo histórico, la colegiata también guarda relación con un pasado más anterior. No en vano, sus cimientos se edificaron en el ángulo noroccidental donde se asentaba el campamento romano de la Legio VII Gemina. Este ejército fue creado por Galba en Clunia (Burgos) cuando fue proclamado emperador por sus tropas en contra de Nerón en el año 68.

Fachada sur de la basílica de San Isidoro./Lourdes Cardenal

Fachada sur de la basílica de San Isidoro, en la Puerta del Perdón./Lourdes Cardenal

Con un horario ininterrumpido de visita de 7 a 23 horas y entrada gratuita, el viajero que visita León debe, por obligación, acercarse hasta la Colegiata de San Isidoro. Por el momento, y para hacer boca, os dejo con un interesante vídeo que detalla los pormenores de la historia de este impresionante edificio y no menos espectaculares pinturas románicas que alberga en su interior:

Dónde dormir: Hotel Boccalino II; Plaza de San Isidoro, 1; 24003 León (León); teléfono: 987223060 y 987220017; Boccalino_3@hotmail.com.

Dónde comer: Restaurante La Ruta Jacobea; Calle Cid 18; 24003 León (León); teléfono: 987232807.

Villafranca del Bierzo (León)

Situada en un embutido montañoso, con puentes, caseríos, conventos, balcones salientes y viñas, aparte de los espléndidos ríos trucheros que son el Burbia y el Valcarce, Villafranca del Bierzo se identifica con la antigua Vico Francorum o Villafrancorum, donde se alzaron dos hospitales de peregrinos (Santiago y San Lázaro) Es la última localidad de importancia que atraviesa el Camino de Santiago por tierras leonesas.

Más tarde, se asentó en el lugar una comunidad de monjes de Cluny, bajo la adveración de Santa María. Estos dos hechos sentaron las bases del burgo de Villafranca hasta su repoblación definitiva por parte de Fernando II. Los peregrinos trajeron prosperidad a la localidad leonesa y pronto surgieron por doquier iglesias, conventos o posadas. En 1196 Alfonso IX le dio fueros que se ratificaron por segunda vez en 12309. Después pasó al señorío de los Álvarez de Toledo, marqueses de Villafranca del Bierzo, en el siglo XV.

Villafranca del Bierzo es la capital de la comarca del Bierzo./Joergsam

Villafranca del Bierzo es la capital de la comarca del Bierzo./Joergsam

Sin embargo, la leyenda ha buscado una explicación más poética para la fundación de la ciudad, en la que una vaca se detuvo en un lugar junto al río Burbia y allí fundaron los vaqueiros sus cabañas que, con el paso del tiempo, se convirtieron en la moderna ciudad. Los romanos llamaron Bergidum Flavium a la comarca del Bierzo y la sembraron de fortificaciones para defender las rutas de la salida de oro.

Después de la Guerra de la Independencia contras los franceses, el castillo de Villafranca fue desmantelado por los ingleses; pero desde allí se prolongó al este la población en constante y rápido descenso, en el que destacan sus techos de pizarra sobre una cadena de frondosas montañas.

Convento de los Padres Paúles./FCPB

Convento de los Padres Paúles./FCPB

Villafranca del Bierzo, capital de la comarca de mismo nombre, es también puerta de acceso a Los Áncares, tierra de naturaleza virgen. En palabras del viajero e hispanista Richard Fox en el siglo XIX, el aspecto de la localidad leonesa “es completamente suizo”. Vale la pena pasear por su histórica calle del Agua y por el barrio de los Tejedores, así como visitar su extenso patrimonio monumental religioso, como la iglesia de Santiago, la de San Nicolás o la Colegiata.

Repleta de monumentos, el viajero puede disfrutar en su casco histórico (declarado Bien de Interés Cultural) de la contemplación de un grupo de casas solariegas con fachadas blasonadas por la calle del Agua. Destaca la del literato local Gil y Carrasco, así como el palacio de Torquemada (siglo XVIII) y la casa de los Álvarez de Toledo (siglo XVI), ambas de estilo barroco.

Castillo de la localidad leonesa./Lancastermerrin88

Castillo de la localidad leonesa./Lancastermerrin88

La iglesia de Santiago, románica, conserva de su primitiva fábrica el ábside. Abunda la decoración de columnas, ventanas semicirculares y molduras ajedrezadas. Su portal lateral se considera un buen ejemplo del Románico. La iglesia de San Francisco, gótica, muestra dos airosas torres y un artesonado mudéjar de fina elegancia. Mientras, la Colegiata, con sus estribos y arbotantes, se alza sobre el monasterio de Santa María de Cluniaco (siglo XIII)

En 1533 se elevó a la categoría de Colegiata gracias al marqués don Pedro de Toledo, virrey de Nápoles. El edificio consta de tres naves con el coro en medio de la principal y cúpula asentada sobre el crucero. Las columnas, gruesas y estriadas en sus dos tercios superiores, aparecen rematadas por capiteles que sujetan las bóvedas de crucería.

Colegiata de Santa María./Lancastermerrin88

Colegiata de Santa María./Lancastermerrin88

No menos bello a ojos del viajero se levanta el convento de jesuitas San Nicolás El Real. Fundando por Don Gabriel de Robles, en su interior destaca su retablo churrigueresco y su claustro. También merece una visita el museo de Ciencias Naturales de Villafranca del Bierzo. Dedicado a zoología, hay numerosos animales disecados, sobre todo pájaros de Filipinas, una colección de conchas y otra de minerales.

Este reportaje emitido en La 2 muestra una pequeña perspectiva antropológica de la localidad leonesa. A buen seguro que el lector viajero se empapa de su esencia y le permite disponer de un pequeño manual con instrucciones de uso y disfrute durante su estancia:

Dónde dormir: Posada las Doñas de Portazgo; Ribadeo, 2 (Calle del Agua); 24500 Villafranca del Bierzo, (León); teléfono: 987542742; info@elportazgo.es o lasdonas@elportazgo.es; (www.elportazgo.es)

Dónde comer: Restaurante El Padrino; Calle Doctor Aren 17; 24500 Villafranca del Bierzo (León); teléfono: 987540075.

Las Médulas (León)

La mayor mina de oro a cielo abierto de todo el Imperio romano estuvo en territorio hispano. El expolio de minerales sufrido y el paso de los siglos ha conformado un entorno paisajístico de espectacular belleza conocido como Las Médulas, en la comarca leonesa del Bierzo. Arenas rojizas recubiertas de una frondosa vegetación entre la que sobresalen los castaños y robles dotan a este sitio, además de una fisonomía que le han encumbrado a la consideración de Patrimonio de la Humanidad.

Las paredes calcáreas de Las Médulas conservan un pasado de postín labrado a base de años de historia y de dominación romana. Pese a que la explotación ya fue trabajada por los pueblos indígenas prerromanos que habitaban en la zona, fue en época del emperador Octavio Augusto, cuando las extracciones comenzaron a ser masivas, entre los años 26 y 19 antes de Cristo, cuando conquistaron definitivamente los pueblos del norte de la Península Ibérica.

Algunos de los picos que sobresalen en Las Médulas./Josemanuel

Nada más que dos siglos y medio estuvieron los romanos trabajando a destajo en Las Médulas. Según datos del historiador romano Plinio el Viejo, quien fue administrador de las minas en sus años mozos, al año se extraían de los montes bercianos unas 20.000 libras de oro. Las tierras removidas alcanzaron los 500 millones de metros cúbicos.

La brillante ingeniería romana utilizaba el método ruina montium, por el que se captaba el agua existente por medio de canales, almacenándola en depósitos para utilizarla en el momento oportuno. Mediante galerías subterráneas y catapultas también se lanzaba agua con la fuerza suficiente de presión para poder estallar la piedra y extraer el mineral. La pendiente del monte facilitaba el desagüe.

Panorámica del espectacular paisaje del Bierzo./Rafael Ibáñez Fernández

Una de las muchas captaciones se hacía desde la falda noreste del monte Teleno. A 2.000 metros de altura se acumulaba la nieve que, más tarde y ya convertida en agua, llegaba al río Cabo que, a su vez, alimentaba los siete canales que, bordeando la montaña, llegaban a los estanques de la explotación. Estos canales medían en total 300 kilómetros de longitud, muchos de ellos horadados bajo la roca en forma de túnel.

Picos de más de 100 metros de altura conducen al centro del yacimiento aurífero, la Cueva Encantada y la Cuevona. Los romanos abandonaron la explotación de Las Médulas en el siglo III. No mucho después comenzó a brotar la vegetación autóctona, que se adueñó del lugar: robles, castaños, encinas y carrascas. Todo esto originó la aparición de un entorno espectacular caracterizado por las caprichosas formas del terreno, formado por arenas rojizas integradas con la vegetación a la perfección.

Una de las galerías horadadas por los romanos que es visitable./Håkan Svensson (Xauxa)

En la actualidad, habita abundante fauna en la zona como jabalís, corzos, gatos monteses, …, así como más de un centenar de especies de avifauna, sobre todo junto a la vertiente del río Cabrera. En las proximidades del lago de Carucedo florece una variedad de orquídea cuya flor simula un abejorro para atraer a los insectos y facilitar la polinización.

Para gozar de una no menos espectacular vista cabe recorrer los apenas ocho kilómetros que cuesta llegar hasta el Mirador de Orellán. Ya en la propia localidad de Las Médulas se puede conocer el material expositivo del Aula Arqueológica, que permite al viajero obtener información sobre la historia de este singular yacimiento romano.

Los macizos calcáreos de color rojizo son característicos de Las Médulas./Rayet

La comarca del Bierzo, por la que pasa el Camino de Santiago, depara al viajero otras visitas de interés, como las que puede realizar a Villafranca del Bierzo, Cacabelos o el monasterio de Santa María de Carracedo.

Tras esta humilde exposición histórica y natural de Las Médulas os emplazo a que descubráis las maravillas que esconde este entorno paisajístico mediante un estupendo vídeo:

Dónde dormir: Casa Agoga; Calle General s/n; 2442 Las Médulas, Carucedo (León); Teléfono: 987422844 y 699722488.

Dónde comer: Restaurante Durandarte; Calle General 10; 24442 Carucedo (León); Teléfono: 987422839.

Ponferrada (León)

A orillas del río Sil emerge un punto neurálgico del Camino de Santiago. Propiedad de los templarios durante casi 30 años en plena Edad Media, el control posterior de Ponferrada, capital de la comarca del Bierzo, fue motivo de enconada disputa por los Reyes Católicos.

La localidad leonesa, antiguo castro de la época prerromana, se identifica con la Interamnio Flavia, mansión de la calzada romana entre Astorga y Braga. Fue devastada por los árabes y reconstruida por Alfonso III.

Vista de la ciudad leonesa de Ponferrada./rebepunk

El castillo templario (siglo XIII), en el extremo occidental de Ponferrada, es un bello ejemplo de la arquitectura militar del Medievo. Se asienta sobre una antigua ciudadela romana reconstruida por la Orden del Temple. De planta poligonal, con torre del Homenaje, aparece rodeada de gruesos muros almenados. Es, sin duda, uno de los más grandes e interesantes de toda España.

Castillo templario de Ponferrada./FreeCat

La fortaleza es el mejor exponente del patrimonio ponferradino, pero no el único. Cerca se ubica el majestuoso Monumento al caballero templario. La basílica de Nuestra Señora de la Encina (siglo XVI) refleja la transición del gótico al Renacimiento. Destacan su camarín churrigueresco, la sacristía y la torre (siglo XVII). Su interior alberga la imagen de la Virgen de La Encina, patrona de El Bierzo.

Muralla exterior del castillo templario./neomanox

Merece también la pena visitar el Ayuntamiento, del siglo XVII, de estilo barroco, con una monumental balconada corrida y torre del reloj. En los alrededores de la urbe leonesa se emplaza la iglesia de Santo Tomás de las Ollas (siglo X), mozárabe, con bellos arcos de herradura.

Puente de origen romano./FreeCat

Otras muestras del patrimonio local son la Iglesia de Santiago de Peñalba, una de las joyas arquitectónicas del arte mozárabe, el monasterio de San Pedro de Montes o la Iglesia Santa María de Vizbayo. Más actual es la Torre de la Rosaleda, el edificio más alto de Castilla y León con 30 plantas y 107 metros de altura.

Vídeo promocional de Ponferrada:

El viajero que disfruta de la localidad leonesa no debe dejar escapar la oportunidad de escaparse, a 24 kilómetros por la carretera 536 hasta Las Médulas, unas explotaciones auríferas del tiempo de los romanos repletas de intricadas galerías, cavernas y pozos profundos excavados por ellos. De una belleza insuperable. No en vano están declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Medina del Campo (Valladolid)

La localidad vallisoletana de Medina del Campo merece una obligada visita solo para disfrutar de la historia que encierra en su interior dos espectaculares torres miradores, la de la Colegiata de San Antolín, de 1117, y la torre del homenaje del Castillo de la Mota, de casi 40 metros de altura. En esta fortaleza residió Juana la Loca antes de que el edificio albergara una prisión. Hernando Pizarro, César Borgia o el conde Aranda fueron algunos de sus ilustres reos. Hoy se puede visitar de martes a sábado por cuatro euros.

Por su parte, la monumentalidad de la Colegiata de San Antolín, obra de Juan Gil de Hontañón, custodia el pendón de los Reyes Católicos. Los orígenes del municipio castellano leonés se remontan a la época prerrománica y cuyo auge tuvo lugar en la Edad Media con sus famosas ferias y mercados de amplio renombre internacional.

La mayoría de ellos tenían lugar en la Plaza Mayor, un inmenso espacio abierto acotado por edificios asoportados, plenos de la oferta comercial y administrativa que marcan el pulso local. Aquí se concentran los grandes edificios representativos de los tres poderes tradicionales: el Municipio (Ayuntamiento), la Iglesia (Colegiata de San Antolín) y la Corona (Palacio Real).

En 1978, el casco histórico de Medina fue declarado Conjunto Histórico Artístico. La localidad vallisoletana es, además, la capital de la Denominación de Origen Rueda, importante zona dedicada a la elaboración de vino desde hace siglos en la comarca, donde hay más de 80 bodegas.

Aquella intensa actividad comercial que se desarrolló entre los siglos XV y XVI propició la construcción de numerosos edificios civiles y religiosos. De entre ellos destaca el Convento de Santa María Magdalena, que cuenta con un templo gótico decorado con bellos frescos de Luis Vélez, además de un magnífico Calvario realizado por el escultor Esteban Jordán.

En lo que respecta a la arquitectura civil, uno de los edificios más singulares es el Palacio de los Dueñas, una construcción renacentista provista de un espectacular patio columnado de dos plantas.

Una visita aparte también merecen las Reales Carnicerías, una construcción del siglo XVI autorizada por los Reyes Católicos destinada a la venta de carnes. Para relajarse, nada mejor que dejarse llevar hasta el Palacio Balneario de Las Salinas, a las afueras de Medina del Campo. Sus aguas termales están calificadas como las más mineralizadas del mundo.

La relación de Medina del Campo con monarcas, personajes de la Corte y otras figuras destacadas es, quizás, su mayor singularidad. Aquí nacieron tres reyes aragoneses (Fernando I de Antequera, Alfonso V y Juan II), y también aquí dieron sus últimos pasos Leonor Urraca de Castilla (esposa del de Antequera y reina consorte de Aragón) y la mismísima Isabel la Católica.

Esta última, además, redactó entre los muros del Palacio Real sus últimas voluntades. Un testamento en el que nombraba como regentes de Castilla a su hija Juana la Loca y a su marido Fernando el Católico.

Aquí tenéis otro vídeo que descubre las maravillas del Castillo de la Mota en Medina del Campo:

Cervera de Pisuerga (Palencia)

Si por algo se distingue Cervera de Pisuerga es por contar con uno de los cascos antiguos que mejor se conservan en toda Palencia. La iglesia de Santa María del Castillo, de estilo gótico tardío, es su monumento más destacado, con dos verdaderas obras de arte en su interior: la capilla de Santa Ana y su retablo hispano-flamenco, con una Adoración de los Reyes pintada por Juan de Flandes.

Para acceder al templo hay que subir una ferte pendiente que, sin embargo, se desciende con facilidad para llegar a las calles principales de la villa, con viejas casonas de salientes miradores y soportales con columnas de piedra que a veces presentan capiteles esculpidos. En las inmediaciones de la Plaza Mayor es posible admirar algunas construcciones de interés, como la Casa de los Leones, en cuya fachada llaman la atención sus escudos, con felinos tallados.

La visita a la ermita de la Cruz, con una espadaña de piedra rojiza, sirve de anticipo a otro de esos lugares imprescindibles, que abre sus puertas justo enfrente, en una casa blasonada, la más antigua de la villa (siglo XV). Se trata del Museo Etnográfico, donde se exponen trajes, utensilios de cocina, herramientas y objetos que recuerdan las costumbres más ancestrales de la zona.

El privilegiado marco en el que se ubica el Parador de la localidad palentina tiene nombre propio: la Reserva Nacional de Fuentes Carrionas. Es un espacio natural protegido con una extensión de 4.500 hectáreas que se extiende desde el noroeste de la villa hasta los límites con las provincias de Cantabria y León.

La Reserva se puede recorrer de varias maneras. Una de ellas es a través de la ruta que parte de Velilla del Río Carrión, con importantes vestigios romanos, y Guardo, localidad minera cuyo principal monumento es el palacio barroco del obispo Bullón. Una sinuosa carretera permite al viajero adentrarse en un paisaje único, en el que se sucende embalses y valles y cumbres de hasta 2.500 metros de altura, como las Curavacas y Espigüete.

Parada obligatoria es Alba de Cardaños, en la ribera del embalse de Camporredondo, con un mirador de vistas inigualables. Os podéis hacer una idea de la belleza de Cervera de Pisuerga y alrededores a través de este vídeo:

Astorga (León)

Situada en la ruta natural que une la Meseta con Galicia a través del valle del Sil, se encuentra Astorga, capital de la Maragatería. Encrucijada de caminos, Asturica Augusta, la “ciudad grandiosa”, como la describió Plinio el Viejo cuando desde ella partía el oro de las Médulas hacia Roma, fue principio de la Vía de la Plata.

Construida sobre un castro celta, fue capital del Conventus Asturum, pero entró en declive con la caída del Imperio Romano. Recuperó su auge al convertirse en parada obligatoria del Camino de Santiago.


Antes de comenzar el recorrido por las calles de la ciudad leonesa, hay que detenerse en sus murallas medievales, construidas sobre antiguas defensas romanas. En el subsuelo hay que visitar la ergástula, que fue una cárcel de esclavos.

La catedral de Santa María, erigida sobre la fábrica románica del siglo XIII, tiene elementos góticos, plateresco y del barroco. Su claustro (siglo XVIII) es igualmente de suma elegancia. Completan el patrimonio arquitectónico religioso de Astorga las iglesias de San Andrés, San Francisco, Santa Marta y San Bartolomé, el convento de Sancti Spiritus y el santuario de Fátima.


La huella modernista la podemos encontrar en el Palacio Episcopal, obra del genial Antonio Gaudí. El arquitecto catalán utilizó en él piedra granítica y lo rodeó con un foso. Tiene tres plantas: el vestíbulo está decorado con cerámica vidriada, el segundo acoge le salón del Trono y una capilla con vidrieras, frescos, azulejería de Zuloaga y cerámica vidriada.

El Ayuntamiento, del siglo XVII, es uno de los principales edificios barrocos de la provincia y en su fachada destaca el famoso reloj de los Maragato, que hay que visitar cuando los populares muñecos Zancuda y Colasa dan las horas.


No hay que olvidar probar el plato más destacado del municipio, el cocido maragato, que se elabora con nueve carnes. Debe comerse empezando por este ingrediente, para continuar después con los garbanzos y terminar con la sopa.

Aquí os vuelvo a dejar con un interesante vídeo dedicado a Astorga: