Ruta de Julio César por Hispania

julio_cesar-lugares_historia

El general que mayor gloria dio a la antigua Roma vivió en Hispania algunos de los episodios más trascendentales de su apasionante biografía. Justo o tirano, el hombre que pudo reinar y sentó las bases del posterior Imperio comenzó a labrar su fulgurante carrera militar y política en territorio de la península ibérica. El viaje de Julio César por Hispania comienza en el año 69 a.C. en la provincia Ulterior (Lusitania y el sur de España) Sigue leyendo

Montilla (Córdoba)

panoramica_montilla_cordoba

Es la capital del famoso vino. Patria de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, jefe de los ejércitos de los Reyes Católicos, la que en tiempos de los romanos fue conocida como Munda es una hermosa ciudad monumental, repleta de pasado. No en vano hay cinco iglesias notables y unos cuantos conventos, además de una torre de Santiago, bella como una moza. Montilla es uno de los lugares turísticos con historia de la provincia cordobesa y toda la comunidad andaluza. Se lo tiene bien merecido, y se nivela a la altura de otros tesoros históricos cercanos como Medina Azahara, Espejo o Priego de Córdoba. Sigue leyendo

Vía de la Plata (Andalucía, Extremadura, Castilla León, Asturias)

Fue la segunda columna vertebral del sistema de caminos que los romanos impusieron en la península ibérica. Esta vez por occidente, el oeste. La Vía de la Plata seguía la antigua senda tartesia del estaño, comunicando la que era capital de la provincia de Lusitania, Emerita Augusta (la actual Mérida), con Asturica Augusta (Astorga, en León), también colonia romana, situada mucho más al norte. Esta ruta la utilizaron los romanos para avanzar hacia el norte en su afán conquistador.

Esta amplia calzada romana continuaba hasta Sevilla por el sur y hasta Gijón por el norte a través de la Vía Carisa, otro vial impulsado por el general Publio Carisio con la intención de unir los asentamientos militares de la zona leonesa con la cántabra. La difusión de la Vía de la Plata, por la que transitaban soldados, viajeros, comerciantes y mercancías, se configuró como una gran ruta que permitió la difusión de la cultura romana y la dominación de parte del territorio hispano.

Sobre el Guadiana, el puente romano de Mérida

Puente romano de Mérida./Pedro Martín

Incluso el propio cartaginés Aníbal, en el año 220 a. C., anduvo este camino para conquistar la ciudad celtibérica de Helmantica (Salamanca), con el probable objetivo de controlar el comercio del estaño. Ya en en las Guerras Lusitanas (siglos II y I a. C.), este itinerario resultó clave como instrumento militar para personajes de la talla de Viriato y Julio César. Emperadores como Tiberio, Trajano y Adriano mejoraron el camino.

En la Vía de la Plata construyeron los romanos una colonia fortificada, Capera (la actual Cáparra), de entre cuyos restos destaca el majestuoso arco tetrapilón, de nueve metros de altura, cuatro pilares y otros tantos arcos, que merece la pena observar tras una magnífica restauración. El arco de Cáparra compone una impresionante estampa en medio de la campiña cacereña, entre ruinas romanas y encinas.

El viajero se alegrará de ver otros vestigios de la ciudad: la calzada, las calles de trazado rectilíneo, los restos de tiendas, comercios y mesones que se abrían a ambos lados de la Vía de la Plata para dar servicio a los viajeros. Este camino aún daba mayor importancia estratégica a Mérida, porque eso hacía que en la colonia romana de Extremadura confluyeran los caminos secundarios que desde Córdoba y Lisboa llegaban a la Meseta y el Ebro.

La Vía Augusta a su paso por el Arco de Cáparra.

El arco de Cáparra./Jörn Wendland

A lo largo de los siglos, la Vía de la Plata continuó usándose por diferentes pueblos como visigodos, árabes y cristianos durante la Edad Media. Sirvió como camino de peregrinación hacia Santiago de Compostela desde el sur, uso que todavía se mantiene. Así, hasta bien entrado el siglo XIX. Casi nada.

Pese al inexorable paso del tiempo, siguen en pie algunos tramos de la calzada romana, así como casi 200 miliarios (es la calzada romana de Europa que mantiene el mayor número de los mismos) que servían para marcar distancias, notables puentes como el de Mérida sobre el Guadiana o Alconétar sobre el Tajo, paisajes de indudable interés medioambiental como Sierra Morena, Cornalvo o Monfragüe, y el testigo de ciudades consideradas Patrimonio de la Humanidad como Mérida, Cáceres o Salamanca.

Astorga tiene unas murallas de origen romano

Murallas de Astorga./Josemanuel

Las características de esta histórica vía no diferían del resto de las calzadas romanas al uso, como la más célebre de Hispania, la Vía Augusta. Para la construcción de esta gran obra de ingeniería se excavaba el terreno hasta que alcanzara un nivel firme que servía de drenaje y asiento de las capas superiores constituidas por tierra y piedras para obtener una estructura sólida. Al final se colocaba un empedrado de grandes losas que pavimentaban el camino y le daban forma.

La antigua Vía de la Plata romana se ha transmutado en la actual Ruta de la Plata que une las ciudades de Gijón y Sevilla a través de las carreteras N-630 y la A-66. Una asociación constituida por ciudades ubicadas en el itinerario del camino promueve ahora el valor histórico y turístico del mismo. Esta ruta discurre por cuatro regiones y siete provincias en un eje norte-sur de 800 kilómetros. Pasa por lugares con mucha historia como Plasencia, Hervás o Carmona.

Dónde dormir: Hotel Quinta Duro; Camino de las Quintas, 384; 33394 Gijón (Asturias); teléfono: 985330443.

Dónde comer: Restaurante Ruta de la Plata; Calle de Meléndez, 13; 37002 Salamanca; teléfono: 923265103.

Captura de pantalla 2013-07-06 a la(s) 00.33.11

Templo de Hércules (Cádiz)

Aníbal o Julio César fueron dos de sus ilustres visitantes. Otras fuentes históricas incluso citan la presencia del apóstol Santiago y del héroe de la mitología griega Hércules en este santuario. Sea como fuere, el Templo de Hércules Gaditano, situado sobre el actual islote de Sancti Petri, junto a la localidad de San Fernando, estuvo considerado como uno de los grandes centros religiosos de la Antigüedad en una de las ciudades más viejas de Occidente, Gadir, la actual Cádiz.

De origen fenicio y levantado en honor a su dios Melqart, algunas fuentes clásicas ya datan el origen del santuario paralelo a la existencia de Troya (siglo XII a.C.) Su fama se extendió allende los mares, y las referencias en torno a su existencia son numerosas entre los escritores del pasado.

Ruinas que permanecen del templo de hércules gaditano en la isla de sancti petri

Restos del templo de Melkart en la isla de Sancti-Petri.

El santuario se conformaba, según las fuentes, en un conjunto de edificaciones donde sobresalía un edificio principal y un patio al que se accedía por una puerta flanqueada por dos grandes columnas. En la portalada principal aparecía un relieve que escenificaba los doce trabajos de Hércules en bronce. Los sacerdotes que moraban el templo vigilaban que las llamas del fuego perpetuo no se apagaran, según relata Estrabón.

También destacaban dos pozos de agua dulce cuyo ritmo de crecida se producía en sentido inverso al de las mareas. Según el historiador latino Pomponio Mela, bajo el templo estaban sepultados los restos de Hércules. Y el subsuelo también albergaba otras reliquias mitológicas como el cinturón de Teucro o el árbol de Pigmalión.

castillo situado sobre el islote de sancti petri sobre los restos del templo fenicio

La silueta del castillo permanece sobre el horizonte./Pablo Jones

Dicen que en el interior del templo Aníbal, siendo un niño, juró odio eterno a Roma ante su padre Amílcar Barca. Más tarde volvería aquí para ofrecer sus votos a los dioses antes de emprender su conquista de Italia. Con el paso del tiempo, hasta llegar al año 68 a.C, fue Julio César quien como cuestor, ante la estatua de Alejandro Magno que allí había, se lamentó que a la edad de 30 años todavía no había alcanzado las mismas gestas del conquistador macedonio. El romano regresó al templo de Hércules en el año 45 a.C. tras la batalla de Munda.

Sobre las ruinas fenicias del Templo de Hércules Gaditano, los cristianos levantaron siglos después el Faro y el castillo de Sancti-Petri, en el siglo XIII. Pero la erosión del mar, su explotación como cantera de piedra y continuos ataques destructivos acabaron con el esplendor que tenía el templo desde su ocupación por los visigodos.

Sobre el islote de Sancti Petri permanece la silueta de lo que en la Antigüedad fue el Templo de Hércules Gaditano

El Templo de Hércules Gaditano alcanzó notable notoriedad en la Antigüedad.

Una leyenda atribuye la presencia de apóstol Santiago en la isla de Sancti-Petri con el objetivo de erradicar el culto pagano en el templo y consagrarlo al cristianismo, en honor a San Pedro, de ahí el nombre que se le dio a la isla. Fue en este lugar, asimismo, donde Manuel de Falla, ya en el siglo XX, concibió su Atlántida. De interés para el viajero es el Museo de Cádiz, donde se hallan expuestas estatuas encontradas en el templo.

Por el entorno, los amantes de la playa cuentan para disfrutar con la urbanización de Sancti Petri. Los de la naturaleza, con las lagunas domésticas, por un lado, y con las marismas de Sancti-Petri, por otro. Y con un excelso pinar. Todo un conjunto magnífico para el viajero, sin lugar a la duda. Ideal para una escapada de fin de semana donde combinar historia y ocio.

Dónde dormir: Hipotels Barrosa Palace & Spa; Urbanización Novo Sancti Petri, s/n; Novo Sancti Petri (Cádiz); teléfono: 956492200.

Dónde comer: La esquina del jamón; Ctra. Novo Sancti Petri, s/n; Chiclana de la Frontera (Cádiz); teléfono: 956496464.

Espejo (Córdoba)

De camino a Córdoba por el sur de Andalucía, a través de la carretera de Granada, la carretera permite al viajero pasar por Espejo. La antigua Ucubi ibera y turdetana, y también romana, es un pueblo muy apacible, de calma sosegada. Rica en olivos y cereales, esta joya de la campiña sur oferta al visitante una rica gastronomía y un patrimonio único fruto de un paso del tiempo testigo de relevantes avatares históricos.

Espejo puede presumir de un pasado romano de postín. Numerosos vestigios arqueológicos hallados en su entorno así lo confirman. Durante la batalla de Munda entre Julio César y Pompeyo, en el año 45 antes de Cristo, la localidad cordobesa prestó su apoyo al primero, que la recompensó convirtiéndola en colonia inmune, una de las ocho que conformaron la provincia de la Bética. Aquí nació, al parecer, el padre del emperador romano Marco Aurelio, de mismo nombre, quien ocupó el cargo de pretor y murió cuando su hijo tenía tres años de edad.

Panorámica de la ciudad de Espejo./PSOEESPEJO

Panorámica de la ciudad de Espejo./PSOEESPEJO

Bajo el control de los árabes, tras el dominio visigodo, la antigua Ucubi transmutó su nombre por el de Al-calá, topónimo árabe alusivo a la fortaleza que coronaba este asentamiento. Y sobre sus torres derruidas se levantó un castillo a finales del siglo XIII. En 1303, el rey Fernando IV le concedió el privilegio de repoblación al lugar, que pasará a denominarse Espejo, una mala traducción del latín Specula, que significa fortaleza o castillo.

De pasado más reciente, pero sin duda de notable interés histórico, es la toma en Espejo de la célebre fotografía Muerte de un miliciano, correspondiente a la Guerra Civil. En concreto la imagen, en la que aparece un soldado anarquista en el momento mismo en que le golpea una bala, fue capturada por el genial Robert Capa en un camino público que atraviesa una finca privada hoy dedicada al cultivo del olivar y antaño, al del cereal.

Castillo gótico de la localidad cordobesa./PSOEESPEJO

Castillo gótico de la localidad cordobesa./PSOEESPEJO

Todavía pueden verse en Espejo los vestigios del acueducto, las cisternas y un aljibe romano, así como su espléndido castillo gótico, de propiedad particular. Consta de un recinto almenado de gruesísimos muros flanqueados de cuatro torres esquineras, en las que sobresale la Torre del Homenaje. A su lado, un mirador situado junto al castillo permite divisar unas vistas realmente hermosas de toda esta zona de la campiña cordobesa. La fortaleza domina el valle sobre un cerro a más de 400 metros de altura.

El municipio andaluz tiene un importante patrimonio monumental y arquitectónico, sin ninguna duda. Con un casco antiguo repleto de calles estrechas y empinadas que requieren de fondo físico, merece el interés del viajero la visita a la iglesia de San Bartolomé (del siglo XV), de estilo gótico mudéjar, y que alberga el famoso retablo de San Andrés de Pedro Romana, un gran museo de orfebrería y destacadas imágenes y otras obras de arte que atraen el interés de quien se acerca hasta allí.

Busto del emperador romano Marco Aurelio, con antepasados de origen hispano./Bibi Saint-Pol

Busto del emperador romano Marco Aurelio, con antepasados de origen hispano./Bibi Saint-Pol

Otra relevante muestra local de arquitectura es la Casa de Justina Luque, morada señorial del siglo XVIII que alberga en su interior un bello patio porticado. Por su notable interés histórico destacan, asimismo, la casa de los Marqueses de Lendínez, la Casa de la Cadena y la de Antón Gómez. La iglesia de San Miguel, junto con otras ermitas como la Virgen de la Cabeza, Santa Rita o Santo Domingo, pueden completar una extenuada ruta por Espejo.

Si todavía le restan fuerzas al viajero, puede emplear el tiempo en visitar otros edificios y sitios de indudable interés como el Hogar Parroquial, la Plaza de la Constitución y su Mercado de Abastos, el Museo Etnológico, el Parque del Borbollón o los yacimientos arqueológicos de la Albuhera y la Pontanilla, situados muy cerca de Espejo.

Espejo invita al viajero a una escapada histórica./PSOEESPEJO

Espejo invita al viajero a una escapada histórica./PSOEESPEJO

No es la primera ocasión que os muestro un video que, bajo el título de Andalucía es de cine, pone de relevancia, a vista de pájaro, el interés que despiertan las localidades que engloba. Como no podía ser menos, Espejo es una de ellas. Aquí tenéis esta pequeña muestra audiovisual:

Dónde dormir: Hostal Antonio Bellido; Calle de la Enfermería, 57; Montilla (Córdoba); teléfono: 957651915.

Dónde comer: Restaurante Alcazaba; Ctra. Badajoz-Granada, s/n; Espejo (Córdoba); teléfono: 957376842.

Osuna (Sevilla)

Osuna es ciudad ilustre y antigua que en su día fue universidad. La urbe sevillana ha sido bastante esquilmada por el tiempo, pero hoy luce orgullosa su histórico pasado. Tiene raíces tartésicas, turdetanas y cartaginesas. El municipio se extiende por las laderas de un pequeño cerro, que sirve de atalaya sobre los extensos campos de olivos y cereal de la campiña sevillana.

Escipión y Pompeyo establecieron aquí sus campamentos. Julio César la engrandeció convirtiéndola en en centro administrativo y otorgándole ceca. Plinio, Estrabón y Ptolomeo ya hablaban de ella como de la antigua Ursus ibera. Luego fue Osona y Oxuna musulmana, para ser cristiana desde 1239.

panorámica de la ciudad sevillana de osuna

Panorámica de casas blancas encaladas de Osuna./Grez

La urbe andaluza perteneció primero a la Orden de Calatrava, para, a mediados del siglo XV, pasar a al maestre de la orden, Pedro Téllez de Girón. Su descendiente don Juan Téllez fue nombrado por Felipe II primer duque de Osuna. Uno de sus sucesores, Pedro Girón, fue virrey y capitán general de las Dos Sicilias y gran protector de Francisco de Quevedo.

Osuna, declarada Conjunto Histórico-Artístico, tiene tres museos de lustre: el de Arte Sacro, el del convento de la Encarnación y el Arqueológico. Su patrimonio arquitectónico es enorme. Iglesias, conventos, casonas palaciegas, como las de la calle Sevilla y las de San Pedro, o la Casa de los Condes de Cepeda y la antigua Audiencia.

Do de los edificios más importantes de la ciudad sevillana

Universidad y Colegiata de Osuna./Antonio M. Romero Dorado

En Osuna es ineludible visitar los dos monumentos platerescos levantados por el magnate Juan Téllez de Girón: la colegiata (1531) y la Universidad (1548) La primera es un bellísimo templo renacentista edificada sobre un altozano. Tiene cuadros de José de Ribera, un panteón dedicado a los duques de Osuna y la capilla del Santo Sepulcro.

También merece la pena visitar la colección arqueológica de la Torre del Agua, en la plaza de la Duquesa, donde se enseñan destacadas obras ibéricas y romanas. No se encuentran aquí, pero Los Relieves de Osuna son piezas turdetanas que proceden de yacimientos de la zona. Se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que asimismo alberga los Bronces de Osuna, una compilación de leyes romanas.

resto arqueológico romano hallado en la ciudad andaluza

Relieve ibero hallado en la ciudad sevillana./Zaqarbal

Por su parte, el convento de la Encarnación cuenta con un bello zócalo de cerámica en el patio de la iglesia barroca. Ya en las afueras del casco histórico se halla el yacimiento arqueológico de las Canteras. Aquí se ubica la Necrópolis hipogea y el teatro romano, entre otros restos arqueológicos que datan desde el siglo VII antes de Cristo hasta la época visigoda.

código de leyes romanas halladas en la ciudad andaluza que se encuentran el Museo Arqueológico.

Lex Ursonensis./Zaqarbal

Las razones para visitar Osuna son más que suficientes. Por si sigues teniendo dudas, te dejo con un vídeo que resume a la perfección todo el encanto que el viajero puede descubrir en esta villa con una gran historia.

fuente: CaminosDePasion

Dónde dormir: Hotel Villa Ducal; Carretera 334 Sevilla-Málaga, km 88; 41640, Osuna (Sevilla) Fax: 955820280; villaducalcarmen@hotmail.com.

Dónde comer: Restaurante La Gomera; Carretera Osuna-el Saucejo, km. 12, 41640, Osuna (Sevilla) Teléfono: 955958234.

Baiona (Pontevedra)

Fue Baiona, en las Rías Baixas gallegas, el primer lugar de Europa que tuvo noticias sobre el descubrimiento de América, al llegar hasta su costa La Pinta, una de las carabelas que capitaneó Cristóbal Colón durante su expedición a las Indias. Para conmemorar aquella fecha se celebra, cada 1 de marzo, la Festa da Arribada, que se festeja en torno a la réplica que de la embarcación existe en uno de los muelles del Puerto.

Baiona, bañada por el Océano Atlántico, tiene raíces marineras, tal y como queda refejado en su monumento más popular, la Virgen de la Roca, realizada en granito en los años 30 del pasado siglo sobre las rocas del monte Sasón. La espectacular virgen sostiene, en una de sus manos, una barca-mirador a la que se accede después de subir una escalera de piedra.

Castillo de Monte Real

Pero en esta localidad gallega, ubicada en la provincia de Pontevedra, hay muchas otras cosas que hacer, además de mirar. Una de ellas es caminar por su casco antiguo de estrechas callejuelas y disfrutar del marisco que ofrecen sus tabernas.

Ensenada y bahía de Baiona

Por estas tierras el caudillo lusitano Viriato combatió con fiereza las tropas romanas de Flavio Serviliano. En el siglo I antes de Cristo, Julio César llegó a Baiona con la intención de asaltar con sus tropas las islas Cíes y destruir a la tribu de los herminios, que se rindieron ante el bloqueo ordenado por el general romano.

Centro histórico de Baiona/ Adrian Painter

Considerada como un enclave estratégico por árabes y cristianos, en este municipio tuvo lugar el martirio de la ex santa Librada, también conocida como Santa Liberata, quien fue descanonizada en 1969. Se puede visitar su capilla. El viajero que arribe hasta aquí no debe perderse, además, el Puente de Ramallosa, la Iglesia de Santa María de Baiona (del siglo XIII) o el Faro Silleiro.

Parador de Baiona/ Adrian Painter

El Parador de Baiona es otro monumento digno de ver. Se trata del Castillo de Monte Real, una gran fortaleza medieval aunque de marcado carácter gallego. Precisamente, en el siglo XVI el famoso pirata inglés Francis Drake, al mando de 1.500 hombres, atacó la fortaleza, pero la población de la comarca, ordenada por el entonces conde de Gondomar, Diego Sarmiento de Acuña, le conminó a abandonar la bahía.

Una vez recorrida Baiona, resulta de obligada visita una excursión rumbo a las Islas Cíes. Solo es posible acercarse hasta ellas en verano, cuando un catamarán une Baiona con el archipiélago. Con una extensión de 1.658 hectáreas marinas y 433 terrestres, las Cíes son un paradisiaco enclave, que cuenta, además, con la playa de Rodas, considerada como una de las más hermosas del mundo.

Ampurias (Gerona)

Las más completas e interesantes ruinas de la antigüedad en la Península Ibérica datan del siglo V antes de Cristo. Son de origen griego y se localizan en Ampurias, sobre el golfo de Rosas, en el municipio de La Escala, en la provincia catalana de Gerona.

Esta ciudad fue fundada en el año 575 antes de Cristo por colonos de Focea como enclave comercial en el Mediterráneo occidental. Años más tarde fue ocupada por los romanos, pero la urbe resultó abandonada en la Alta Edad Media, excepto el núcleo de San Martín de Ampurias, que continúa poblado en la actualidad.

Debido a su situación en la ruta comercial entre las ciudades de Massalia (Marsella) y Tartesos, Ampurias se convirtió en un gran centro económico y comercial además de en la mayor colonia griega de toda la Península Ibérica.

Durante las guerras Púnicas que enfrentaron a Roma y Cartago, Ampurias se alió con la primera; de hecho, Publio Cornelio Escipión inició la conquista de Hispania desde esta ciudad en 218 antes de Cristo.

Tras la conquista de Hispania por el Imperio Romano, Ampurias permaneció como ciudad-estado independiente, si bien el hecho de que optara por Pompeyo durante la guerra civil que le enfrentó a Julio César provocó que tras la victoria de este se le suprimiera toda su autonomía, estableciéndose además una colonia de veteranos del ejército para controlar la zona. A partir de este momento Ampurias entró en decadencia, ensombrecida por Tarraco y Barcino.

Las piezas encontradas en las excavaciones de Ampurias son principalmente griegas, romanas e iberas y se conservan en el Museo Arqueológico de Cataluña, en sus centros de Ampurias (entre la ciudad griega y la romana) y Barcelona. Se trata fundamentalmente de vasijas de cerámica, mosaicos, esculturas, sarcófagos, joyas y herramientas.

Los restos de la ciudad antigua se articulan en tres núcleos diferenciados: Palaiápolis, Neápolis y Ciudad romana. La primera se utilizó como acrópolis (fortaleza y templo) La Neápolis consistía en un recinto amurallado que formaba un rectángulo muy irregular que la separaba de la ciudad ibérica de Indika. Mientras, la Ciudad Romana fue mandada constuir por César sobre Indika, de la cual se han encontrado algunos restos, con la disposición octogonal típica de los campamentos romanos.

Cerca del yacimiento se encuentra el Museo de Ampurias, instalado en el marco un tanto insólito de una iglesia del siglo XVIII. La galería presenta interesantes restos arqueológicos procedentes de las excavaciones y explica mediante audiovisuales el contexto histórico de la urbe y la vida cotidiana de sus habitantes.

Ahora os dejo con un vídeo que muestra la belleza arqueológica de Ampurias:

Tarraco (Tarragona)

Capital de la Hispania Citerior y de la Tarraconensisbajo domino del Imperio, el nombre antiguo de la actual ciudad catalana se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Península Ibérica bajo el yugo de Roma desde el siglo I antes de Cristo. Se trata del más antiguo asentamiento romano establecido en territorio hispano.

En el el año 45 a.C. es cuando Julio César, después de derrotar a Pompeyo, otorga a la población la categoría de Colonia Iulia Urbs Tarraco. Más tarde, Augusto, como emperador, otorga la capitalidad a la ciudad en el 27 a.C., que no perderá en toda el transcurso del Imperio Romano. Ya en el siglo V, las constantes incursiones visigodas culminan con la conquista de la ciudad por parte del Rey Alarico en el año 475 de nuestra era.

El paseo arqueológico por el conjunto de Tarraco, declarado Patrimonio de las Humanidad, debe iniciarse por las murallas (siglos III y II antes de Cristo), continuar por el anfiteatro, del siglo II y con aforo para 12.000 espectadores, el teatro y rematar con la visita al circo, uno de los mejores conservados del mundo. En torno a la plaza de la Font se conservan, y son visitables, las bóvedas que sostenían las gradas.

La visita a toda esta maravilla patrimonial no estaría completa si eludiéramos el Museo Nacional Arqueológico, uno de los más interesantes de su clase en España. También lugares protegidos de todo el conjunto son los foros provinciales y coloniales o el cementerio paleocristiano.

Otros dos monumentos antiguos, algunos a pequeña distancia de la ciudad, también merece la pena ser visitados. El primero de ellos es un magnífico acueducto de 21 metros de largo que cruza un valle a un kilómetro y medio de las puertas. Al noroeste, sobresale un sepulcro denominado Torre de los Escipiones (siglo I a.C.). Y 20 kilómetros al Este destaca, asimismo, el Arco de triunfo de Bará, al borde de la Vía Augusta, quizás el mejor ejemplo de arco monumental de un vano que se conserva en nuestro país.


También existe una Tarragona medieval y otra moderna y racionalista con su Rambla Nova, su paseo de las Palmeras y su Balcón del Mediterráneo. Pero eso merece otro nuevo capítulo. Un nuevo vídeo os muestra el encanto que conserva Tarraco.