Los puertos templarios (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco)

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Fueron considerados como los primeros banqueros de la historia por las ingentes encomiendas y posesiones que amasaron. Combatieron en las Cruzadas contra los ‘infieles’ musulmanes durante la Edad Media. También se les atribuye la custodia de reliquias cristianas como la Sábana Santa o el Grial. ¿Realidad o mito? Lo cierto es que los caballeros templarios, que también fueron monjes, tomaron parte en los conflictos bélicos más importantes de su época. Su historia es apasionante y en la península ibérica su participación resultó decisiva, por ejemplo, durante la Reconquista cristiana para frenar el avance moro. Sigue leyendo

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Tortosa (Tarragona)

En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada al aVirgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Como anticipio a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

fuente: marquesdeojuel

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com; http://www.hotelberenguer.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.

San Mateo (Castellón)

Capital histórica de la comarca del Maestrazgo, San Mateo (2.118 habitantes) invita al viajero que la visita a descubrir su rico pasado con el recuerdo del último cátaro que pobló estas tierras: Guillaume Belibaste. Aquí y en Morella, en el siglo XIV, se estableció una importante comunidad albigense procedente de Occitania, considerada hereje por la Iglesia Católica.

El municipio castellonense se convirtió en una rica población durante la Edad Media gracias al comercio de la seda dirigido hacia Francia e Inglaterra. Todo el pueblo en sí es un verdadero monumento, declarado Conjunto Histórico Artístico. Sus murallas dan muestra del esplendor del que gozó antaño en el Medievo.

Plaza Mayor porticada de San Mateo./Lijealso

En San Mateo se encontraba el palacio del gran maestre de la Orden de Montesa. Cuando Jaume II reinaba en Valencia, la ciudad pasó a poder de la congregación en 1319. Antes, fue conquistada por Jaime I de Aragón, quien la entregó a los caballeros hospitalarios. Personajes históricos como San Vicente Ferrer, Clemente VIII o Felipe II visitaron San Mateo.

Poseedora de un gran patrimonio arquitectónico, en San Mateo sobresale la iglesia arciprestal iniciada en el siglo XIII, de estilo gótico y con dos puertas: una románica y otra gótica. En este edificio renunció Clemente VII, en 1429, a su condición de papa ante un emisario del Vaticano, poniendo así fin al Cisma de Occidente.

Iglesia Arciprestal de la localidad castellonense./LeonardoG

También de corte religioso merecen una visita la iglesia de San Pedro, ubicada en el primitivo núcleo de la población, la iglesia y convento de las Agustinas, del siglo XVI, y el Campanario de los Dominicos, del siglo XVIII.

Asimismo, en la Plaza Mayor porticada se levantan palacios góticos como el del Ayuntamiento y el de los Borrull, sin olvidar el palacio del marqués de Villores, de estilo renacentista. Vale la pena ver, además, el ermitorio de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de la población, emplazada en un cerro cercano.

En lo alto de un cerro se levanta el edificio religioso más sobresaliente de San Mateo./Abariltur

De carácter civil puede el viajero acercarse hasta el Callejón de los Judíos, la Fuente del Ángel o a un horno del siglo XIV. En la localidad castellonense existen cuatro museos que poder visitar: el Museo Municipal, el Arciprestal, el Museo Paleontológico (con 5.000 piezas) y Les Presons, todos ellos de indudable interés.

La privilegiada posición geográfica de San Mateo la convierte en una población única para deleitarse de los encantos de las comarcas del Maestrat y de Els Ports y poder disfrutar de las playas de Peñíscola, Vinarós o Benicarló.

Edificio de la Corte Nueva./LeonardoG

Antes de emprender rumbo al norte de Castellón, deleitarse un poco con unas imágenes de este histórico municipio no está del todo mal. Con este vídeo podéis hacerlo. Os servirán de anticipo y de útil guía viajera.

fuente: areaturistica

Dónde dormir: Turimaestrat; C/Historiador Betí, 37; Teléfonos: 964416079 y 615253213; turismerural@turimaestrat.com; http://www.turimaestrat.com.

Dónde comer: Restaurant dels Àngels; Ermita de la Mare de Déu dels Àngels, s/n; Apartado de correos, nº 14; Teléfono.: 626525219; restaurantdelsangels.com; info@restaurantdelsangels.com.

Morella (Castellón)

El paisaje es abrupto, barrancoso y con ramblas, peñascales y yermos, bosquecillos de pinos y carrascas. Pero la carretera no está mal y al final del camino le espera al viajero Morella. Se trata de una urbe que evoca la imagen de una montaña que parece un cono truncado fortificada por sucesivos recintos inexpugnables, con más de dos kilómetros de perímetro, 14 torres fuertes y seis puertas de acceso.

Es su castillo, pétreo sobre la mole rocosa, uno de los mayores emblemas del municipio castellonense. De aspecto imponente y macizo, a la vez que inexpugnable sobre la coma de la Mola, cuenta con plaza de armas, aljibe y prisión. Está declarado Monumento Histórico-Artístico.

Castillo de Morella./Makkukochi

Los romanos se establecieron en la antigua Morella a la que llamaron Castra Aelia. Los árabes se encontraron el trabajo hecho, aunque procuraron mejorarlo. El propio Cid Campeador les arrebató la ciudad a los moros en 1084, pero luego la reconquistaron en 117 para volver a perderla, en 1232, cuando Jaime I la incorporó al Reino de Aragón.

No terminaron ahí los avatares de la villa, que se prolongaron a las guerras carlistas, en el siglo XIX. También las murallas del municipio aguardaron las embestidas de la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil.

Ayuntamiento de la localidad castellonense./Josemanuel

Una vez llegado a Morella, al viajero le aturde por dónde empezar el recorrido. Lo puede hacer por cualquier puerta que escoja (Sant Mateu, Sant Miquel, del Rei, dels Estudis, de la Nevera, de Forcall y de Ferrissa) Encontrará un pueblo razonablemente bello.

De trazado medieval, abundan entre su arquitectura las casas y palacetes de los siglos XIV al XVI. Las calles principales son de trazado horizontal y, la más famosa, la de los Porxos, tiene aceras totalmente cubiertas.

Puerta de Sant Miquel./Afpineda

Morella admite muchos itinerarios, todos válidos siempre que incluyan como eje de la ruta la calle Blasco de Aragón, que tiene una variada arquitectura y bajos porticados.

Después del examen de las murallas y del callejeo consiguiente se arriba a la plaza Mayor. Cerca se adivina la silueta de edificios góticos como el Ayuntamiento (siglo XVI) y la estupenda iglesia arciprestal de Santa María (siglos XIII-XIV)

Panorámica de la ciudad de Morella con el castillo al fondo./Kriegerkalle

También son visitables el claustro gótico del siglo XIII y sala capitular del Real Convento de San Francisco, así como el acueducto que surtía a la villa, denominado de Santa Lucía.

Si lo que le agrada al viajero es visitar museos, aquí se topará con tres que no hay que dejar escapar: Tiempo de Dinosaurios , Tiempo de la Historia y Tiempo de la Imagen.

Este vídeo muestra un pequeño bosquejo de todo lo que nos podemos encontrar en Morella:

fuente: tauladelsenia

Monzón (Huesca)

Escenario de la educación del futuro conquistador y monarca de los reinos de Valencia, Mallorca y Murcia durante el siglo XIII, el espectacular castillo templario de Monzón domina, desde su atalaya, la amplia panorámica que se divisa de la bella localidad oscense, la segunda en población de la provincia aragonesa.

El rey Jaime I de Aragón, el conquistador, pasó parte de su adolescencia, en concreto tres años, en la fortaleza oscense tras la muerte de su padre Pedro II de Aragón en la batalla de Muret (1213), bajo la tutela de los templarios. Centinela del paso entre los valles del Segre y el Cinca, este castillo, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, siempre fue un bastión muy disputado.

Castillo templario de Monzón.

El emblema arquitectónio de Monzón consta de cinco edificios independientes situados sobre la meseta plana del cerro sobre el que se emplaza: la capilla de San Nicolás, la Torre del Homenaje, la Sala Capitular, el pabellón de las Dependencias y la Torre de Jaime I.

La fortaleza oscense es el emblema arquitectónico e histórico del municipio.

Asimismo, Monzón fue cabecera de una importante encomienda de la Orden del Temple y sede en numerosas ocasiones de las Cortes de la Corona de Aragón entre los siglos XIII al XVII. Antes, en el siglo XI, la urbe fue tomada por El Cid. Durante la Guerra de los Segadores el castillo fue tomado en el siglo XVII por las tropas franco-catalanas dirigidas por Philippe de La Motte Houdancourt.

Catedral de Santa María del Romeral.

Una visita al casco histórico de Monzón obliga dirigir los pasos del viajero, además del castillo templario, hacia la Catedral de Santa María del Romeral, construida a finales del siglo XII y cuya iglesia pertenece al estilo románico. En su interior tuvieron lugar sesiones de las Cortes de Argón durante la Edad Media.

Imagen de la ciudad de Monzón./planetafitness

Merece también la pena detenerse para contemplar bien de cerca la gótica iglesia de San Juan Bautista, que perteneció a la Orden de los Hospitalarios, la iglesia de San Francisco, de estilo cisterciense, el puente romano peatonal, la Ermita de Nuestra Señora de la Alegría, o la Chimenea de la Azucarera que, con sus más de cincuenta metros, es la construcción más alta de la ciudad y de toda la provincia de Huesca.

Este vídeo ofrece un bello recorrido por el impresionante castillo: