Savassona (Barcelona)

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Se trata de uno de los enclaves más enigmáticos de la geografía hispana. Muy cercano al pantano de Sau, en la comarca catalana de Osona, emerge Savassona, un lugar fascinante repleto de mitos y leyendas. A este vasto espacio natural se le vincula con culturas ancestrales, escaleras de origen rupestre, piedras gigantes consideradas sagradas y sacrificios en viejos aquelarres o bosques malditos. Quizás todavía resuenan en este embriagador ambiente los ecos de los pobladores de un asentamiento ibero cuyos vestigios arqueológicos permanecen en la zona. Sigue leyendo

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El Toboso (Toledo)

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Al norte de Campo de Criptana, en plena ruta del Quijote, aparece El Toboso, en la provincia de Toledo, fundada por los iberos según demuestran los restos hallados en la zona. Tras la Reconquista, se sentó en ella la Orden de Santiago, de cuya presencia quedan algunos lienzos de la muralla. Resultó de gran importancia estratégica. Aunque este pequeño pueblo atildado, limpio, llano, de casas blancas y honrado paisaje, debe su popularidad a la imaginación del gran literato universal Miguel de Cervantes, que en su Don Quijote de la Mancha ubicó aquí la cuna de su amada imaginaria, Dulcinea. Sigue leyendo

Porcuna (Jaén)

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Su relevancia histórica es de por sí más que notable. Alcanza el sobresaliente. Sobre todo desde el punto de vista político y militar. Porcuna sirvió de cuartel general del ejército de Julio César en la batalla de Munda contra Pompeyo (46 a.C.) Siglos después el municipio fue cercado e incendiado en la toma de Jaén por parte de la Orden de Calatrava. En la decisiva batalla de Bailén del siglo XIX contra los franceses, Porcuna fue base del ejército patrio del general Castaños. Y durante la Guerra Civil resultó bombardeada por ambos bandos. Sin contar otro notable vecino histórico, Boabdil, el último rey de Granada, que permaneció preso aquí. Uno de los lugares con más historia de Andalucía. Sigue leyendo

Yacimiento Els Vilars de Arbeca (Lérida)

En la comarca de Les Garrigues, cerca del pueblecito olivarero de Arbeca, se ha encontrado un pequeño e interesante poblado prehistórico, en realidad un castillo (la Fortalesa), Els Vilars de Arbecacuyo poblamiento abarca desde el siglo VIII a.C. hasta el año 325 a.C. Se trata de una visita que los aficionados a los castillos y a la arqueología no se pueden perder.

El poblado parece diseñado por un ingeniero militar de carácter moderno: su muralla circular, de cinco metros de ancho y otro tanto de altura, estaba flanquea por 12 grandes torres de frente semicircular. Un foso inundable de 15 metros de anchura y cuatro de profundidad rodeaba el castillo. Sus características de defensa hacían del recinto una fortaleza casi inexpugnable.

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Fortaleza de Els Vilars de Arberca.

El terreno comprendido entre la muralla y el foso estaba guarnecido con piedras clavadas al tresbolillo (es decir, los denominados ‘caballos de Frisia’) para imposibilitar los movimientos de un atacante que hubiera salvado el foso. Las viviendas se apoyaban en la muralla, lo que delimita una calle circular. En el espacio central hay otras viviendas en torno a una gran cisterna.

Habitado ininterrumpidamente durante 400 años, desde la Primera Edad del Hierro, Els Vilars adoptó la cultura íbera 200 años después de su fundación. De aquí nació el pueblo de los ilergetes, quienes tuvieron a Indíbil y Mandonio como principales representantes. Ambos caudillos combatieron con fiereza contra los invasores cartagineses y romanos, a quienes vencieron en unas cuantas batallas.

Una de las entradas al yacimiento de Els Vilars de Aberca

Puerta Norte del yacimiento./CRPU Mascançà

El yacimiento está declarado Bien Cultural de Interés Nacional porque se trata de un conjunto histórico y monumental excepcional, único en nuestro país. Y es que hace casi 3.000 años ya estaba ocupado este territorio. Sus habitantes levantaron paredes, torres, casas, hornos, plazas y calles, todo ello rodeado por una muralla que los protegiese del enemigo. El poblado dejó de ser aldea para transmutarse en fortaleza.

A escasos cuatro kilómetros de los restos del poblado ilergete el viajero llega hasta la localidad más próxima, Arbeca, que se sitúa alrededor de una colina, en cuya cima se ubican los restos del antiguo y poderoso castillo de los Duques de Cardona, que tiene su origen en una fortaleza árabe conquistada a mediados del siglo XII.

Runas de la fortaleza ibera de Els Vilars de Aberca

Vista oeste de Els Vilars de Arbeca./CRPU Mascançà

El viajero interesado en llegar hasta este precioso e histórico lugar debe saber que, desde la ciudad de Lérida tiene que tomar la carretera N-240 hasta Les Borges Blanques; allí coger el desvio a Arbeca, y mediante la C-233 seguir hasta que vea un cartel indicativo de La ruta dels Ibers. Si toma este desvío llega al yacimiento.

De los lugares con encanto para los amantes del pasado y las ruinas históricas, el yacimiento de Els Vilars de Arbeca es un buen ejemplo. Al viajar por España se descubren maravillas arqueológicas como esta, que merecen que el viajero prepare la maleta y decida disfrutar de una escapada de fin de semana, al menos. Si quiere, puede ampliar su estancia y visitar otros enclaves históricos cercanos, como Ripoll y Besalú, en Gerona, o Montblanc y Horta de Sant Joan en Tarragona.

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Dónde dormir: Salat Resort; Carretera Nacional 240, km. 71; Les Borges Blanques (Lérida); teléfono: 973142414.

Dónde comer: Benet Restaurante; Plaça de la Constitució, 21; Les Borges Blanques (Lérida); teléfono: 97314231.

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Cástulo (Jaén)

El subsuelo de localidad de Linares tiene historia, sin duda, pero su superficie no le va a la zaga. Así lo demuestra el Museo Arqueológico casi monográfico dedicado a la ciudad iberorromana de Cástulo, localizada a apenas cinco kilómetros, cuyas ruinas son visitables en su término. Si el viajero toma la carretera JA-4102 en dirección a Torreblascopedro deberá estar atento a un desvío a la izquierda que está señalizado. La máquina del tiempo le conducirá a un yacimiento que milenios atrás fue lustroso.

Cástulo se erigió como una importante ciudad íbera, capital de la región de Oretania. La ocupación de la zona ya tuvo lugar en el 3.000 antes de Cristo, en plena Edad del Bronce, donde algunos agricultores se establecieron en comunidad para crear la denominada Cultura de los Silos.

Ruinas de la ciudad de Cástulo

Ruinas de la ciudad de Cástulo.

A partir del siglo X a.C. a Cástulo se la considera un centro neurálgico de la periferia del reino de Tartessos debido a sus importantes y fecundos yacimientos minerales, lo que motivó la atracción comercial de griegos y fenicios. Ya en época ibérica, Cástulo se alzó como uno de las fortalezas urbanizadas de postín de lo que hoy es Andalucía y por extensión, de la península. De hecho, acuñó moneda propia.

Sus ambiciones territoriales le llevaron a expandirse hasta Ciudad Real por el norte, Málaga por el sur, Gibraltar por el oeste y Cartagena por el este. No obstante, el emergente poder militar de los cartagineses les llevó a la apropiación de la ciudad en el año 208 a.C. tras duras escaramuzas.

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La ciudad andaluza alcanzó notoriedad en época íbera y romana./paleorama

Pero apenas dos años después, la nueva potencia del Mediterráneo que ya era Roma, a manos del ejército de Publio Cornelio Escipión, se hizo con Cástulo. La Oretania desapareció y la urbe fue incorporada a la provincia de la Tarraconensis. A pesar de estar bajo el yugo romano, Cástulo mantuvo su estatus de ciudad avanzada para la época. Sobre todo, después de aliarse con Roma, que resultó vencedora, en la Segunda Guerra Púnica frente a Cartago. Permitieron que Cástulo pudiera explotar los yacimientos de metal de parte de Sierra Morena.

Los restos que todavía hoy perduran en tierras andaluzas corresponden al pasado de Cástulo como ciudad romanizada. Contó con un gran teatro que posiblemente dispusiera de anfiteatro. Bajo dominación visigoda, la ciudad jienense dispuso de una sede episcopal, interrumpida en el siglo VII tras trasladarse el obispado a la pujante ciudad de Beatia (Baeza). Comenzó ahí su declive, que se agudizó con la llegada de los árabes.

Cástulo Mosaico cuatro estaciones

Mosaico dedicado a las cuatro estaciones hallado en Cástulo./Kordas

Su suerte expiró en el siglo XIV. Las ruinas de Cástulo, entre ellas unas imponentes murallas, sirvieron de cantera para las florecientes ciudades de Baeza y Linares. Una de las ciudades iberorromanas de mayor trascendencia para el devenir del territorio de la península agonizó de una forma lamentable. Menos mal que la historia todavía la recuerda.

El viajero interesado en visitar los restos de la urbe deben dirigirse al centro de recepción de visitantes los martes por la tarde, de miércoles a sábado de 9 a 14 horas y de 15.30 a 18.30 horas (en invierno; hasta las 20 horas en verano), y los domingos y festivos solo por la mañana. Un teléfono al que puede llamar es el 953609389.

Ruinas y restos de Cástulo

Un centro de recepción acoge a los viajeros que visitan el yacimiento.

Mosaicos de una gran belleza y en un estado casi perfecto de conservación hallados en Cástulo dan pie para que la imaginación del viajero, al ver este vídeo, se retrotraiga a la época de esplendor y auge que alcanzó esta zona de Andalucía en tiempos de la dominación romana de la península. Tan solo tiene que dejarse llevar:

Dónde dormir: Hotel RL Aníbal; Calle del Cid Campeador, 11; Linares (Jaén); teléfono: 953650400.

Dónde comer: Restauante La Casona; Calle Santiago, 7; Linares (Jaén); teléfono: 953601157.

Tortosa (Tarragona)

En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada al aVirgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Como anticipio a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

fuente: marquesdeojuel

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com; http://www.hotelberenguer.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.