Real Fuerte de la Concepción (Salamanca)

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Desde el aire, su silueta configura una estrella de ocho puntas. Impresiona de veras. A ras de suelo, un buen número de pasadizos, recios muros, baluartes, taludes, fosos, puentes levadizos y escudos reales le dotan de un vigor del que gozó siglos atrás. Impone este lugar no turístico, sin duda. Fue un emplazamiento estratégico durante la Guerra de la Independencia contra Napoleón y los franceses. Tal fue así que los ingleses que tomaron parte en la contienda en alianza con los españoles, al mando del general Wellington, volaron el Real Fuerte de la Concepción durante su retirada. Después de quedar abandonado durante medio siglo y vendido a particulares, en la actualidad la fortaleza se ha recuperado como alojamiento hotelero de lujo. Sigue leyendo

Elche de la Sierra (Albacete)

Sus primeros pobladores habitaron en chozas. Al viajar por España, a través de la carretera C-3212 en Castilla la Mancha, el viajero llega a Elche de la Sierra, de casi 4.000 habitantes, la antigua Elchecico. Según la historia, Elche corresponde a la Ilici Batillsano que Ptolomeo colocó en sus tablas geográficas cerca de los Villares, que hoy existen con el mismo nombre.

En Hélice, lugar al que muchos historiadores identifican con la actual Elche de la Sierra, murió el general cartaginés Amílcar Barca frente a los iberos en la Batalla de los toros de fuego (año 228 a.C.) Resultó una brillante estrategia del jefe ibero Orisson que, con inferioridad numérica, colocó haces de paja ardiendo en las cornamentas de los toros, quienes embistieron a elefantes y soldados púnicos para diezmar al enemigo.

Vista general de Elche de la Sierra

Panorámica de Elche de la Sierra./Lionni

En la zona donde tuvo lugar la batalla se levanta una tumba dedicada al padre de Aníbal, el futuro azote y terror de Roma, que pereció en las inmediaciones del río Segura. Ya habitada desde el Neolítico, Elche de la Sierra resultó ser un enclave importante en época prerromana y romana, como corroboran unos cuantos restos arqueológicos hallados en la zona como monedas y restos de viviendas.

Los visigodos pasaron también por estas tierras, como lo atestiguan los nombres de Gutta (Villares) en Elche de la Sierra y Góntar en Yeste. En época musulmana, perteneció el municipio albaceteño al Reino de Todmir, que se extendía por el sur de la provincia manchega y las de Murcia y Almeria, primero, y con posterioridad a los Reinos de Taifas establecidos en Dénia y Murcia.

Lápida funeraria en honor a Amílcar Barca.

Tumba de Amílcar Barca.

Durante la Guerra de la Independencia (siglo XIX), la Junta de la Mancha se estableció en Elche de la Sierra, que fue sede asimismo del Tercer Ejército que hizo frente a las tropas francesas. Éstas sufrieron importantes derrotas aquí. Al final de los tiempos, Elche logró establecerse como municipio independiente en la época del reinado de Fernando VII, durante el Trienio Liberal.

Una vez que llega al pueblo, el viajero tiene que tomar nota de lo que debe ver. Dos son los sitios más apetecibles: la iglesia de Santa Quiteria (siglo XVIII), de estilo neoclásico, planta de cruz latina y dos torres en la fachada; y el Ayuntamiento, situado en la Plaza Ramón y Cajal. Del siglo XIX, está levantado por dos cuerpos y vanos con arcos de medio punto.

templo religioso de Santa Quiteria

Iglesia de Santa Quiteria./Misterfanhero

Otro punto de interés es el Parque de la Concordia, la zona verde de la localidad más visitada y que dispone de flora local. Así como la Balsa del Pilar, sitio de encuentro de lugareños y visitantes. También merece la atención del viajero el folclore de la localidad, que celebra la procesión de Corpus sobre alfombras de serrín y viruta con las que se consiguen bellos retratos y mosaicos. Está declarada de Interés Turístico Regional.

Parajes de interés natural como los cañones del río Segura en zonas como El Almazarán, La Longuera, Gallego o el Barranco Andrés se ponen a disposición de quien las quiere disfrutar con sosiego. Las propias aguas cristalinas del río y las fuentes de los alrededores de Elche de la Sierra (El Alamillo, La Poza o Fuente Hilario) esperan el chapuzón del viajero, para cerrar así una idílica escapada romántica, amén de histórica.

Para conocer algo más sobre el paso de los cartaginenses sobre la península ibérica, el viajero puede ampliar información si viaja al yacimiento de Puig des Molins en Ibiza o visita restos donde han dejado también su poso como Bailén o Cástulo.

Dónde dormir: Hotel Moreno; Calle Bolea, 44; Elche de la Sierra (Albacete); teléfono: 967 410262.

Dónde comer: Restaurante El Tío Pepe; Av del Mediterráneo, 3; Elche de la Sierra (Albacete); teléfono: 967 410005.

Mapa Elche de la Sierra (Albacete)

Colindres (Cantabria)

Encrucijada de caminos entre Santander, Bilbao y Burgos, la historia de Colindres ha estado casi siempre vinculada a su privilegiada situación geográfica. Abierta al mar Cantábrico, la localidad norteña ha sido testigo de unos cuantos acontecimientos históricos de relevancia. No en vano, sus astilleros de Falgote parieron la Pinta y es muy probable que también la nao Santa María hasta el puerto de Palos para su posterior rumbo hacia el Nuevo Mundo, por lo que es bastante probable que algún marinero local acompañara a Cristóbal Colón en su llegada a América.

Fue también en los talleres portuarios de Colindres donde se construyó la Capitana (1868), la nave más grande de la época con más de 1.300 toneladas, que con 500 más que el mayor navío jamás visto hasta entonces tomó parte en la Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones. De los astilleros salieron más de 30 galeones para las armadas reales, así como capitanas y almirantas para las flotas de Indias durante los siglos XVII y XVIII.

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Palacio del Condestable./Dolmanrg

Cruce viario no solo por tierra y mar, Colindres se erige asimismo como paso obligado en el Camino de Santiago, razón por la que Carlos I ordenó la construcción de un hospital en el siglo XVI. Más contemporánea es la relación de Colindres con Gustave Eiffel, el célebre constructor de la torre parisina que lleva su nombre. La empresa del arquitecto galo fue la encargada, en 1882, de idear el puente de hierro de Treto sobre el río Asón, una de las obras más representativas de la ingeniería industrial de Cantabria. Su estructura metálica tiene más de 543 toneladas de hierro forjado, fundido y laminado, acero, plomo y bronce.

Dos siglos atrás Colindres se conviritó en campo de batalla cuando Francia, en plena guerra contra el Imperio español, envió una armada capitaneada por el cardenal de Burdeos, quien fue asignado por el Cardenal Richelieu. También intervino en la toma de Laredo de febrero de 1814, durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas. Más tarde, en las guerras carlistas, su estratégica situación entre Santander y Bilbao resultó trascendente, como ocurrió asimismo durante la Guerra Civil por la construcción de sus búnquers y su puente giratorio sobre el río Asón.

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Puente de Treto de Colindres ideado por Gustave Eiffel./Desmondrx

Colindres es un pueblo de notable tradición pesquera que cuenta también con una importante industria conservera. En su casco urbano el viajero puede visitar algunos ejemplos de casonas y palacios montañeses. Sobresalen las residencias señoriales levantadas durante la Edad Moderna, como la casa de Agüero, en el barrio de San Juan, de una sola planta y datada en el siglo XVII. En la misma zona se alzan dos interesantes edificios del XVIII: el palacio de Gil de la Redonda y el palacio del Infantado o del Contestable.

Por su parte, en el distrito de La Puerta se pueden contemplar otras tres interesantes construcciones del XVIII: la casa del Valle y la casa de Bartolomé y Felipe de Palacio. Más intrigante y curiosa resulta la visita de las casas del capitán Francisco Gil de la Redonda Velasco y la casa Cachupín, que cuenta en su fachada con una cruz y una calavera con dos tibias acompañados de la inscripción “cual me ves, te verás”.

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Casa Serafina./Zarateman

La arquitectura pública y privada decimonónica y de comienzos del siglo XX también tiene presencia en Colindres, con el ayuntamiento, Villa Amelia y la Villa Luz como emblemas más sobresalientes. De entre el patrimonio religioso del municipio cántabro destaca la iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI), de una sola nave y ábside poligonal.

Desde Colindres el viajero puede emprender una breve excursión si sigue el cauce del río Asón, que configura otro de los singulares y hermosos valles fluviales que cruzan la geografía cántara. El río tiene el atractivo de que en sus aguas nadan numerosos salmones para los amantes de la pesca. También de Cantabria resultan de interés la visita de Ramales de la Victoria, el Valle de Buelna o  la comarca de Liébana.

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Iglesia de San Juan Bautista./Zarateman

La importancia marítima y naval de la que gozó Colindres en la Edad Moderna se pone de manifiesto en este vídeo que os muestro a continuación. Su puerto es su emblema y la ventana por la que asoma al resto del mundo. Es un argumento de peso para apuntar la ruta en nuestra agenda viajera:

Dónde dormir: Hostal Montecarlo; Ramón Pelayo, 9; 39750 Colindres (Cantabria); teléfono: 942650163; info@hostalmontecarlo.com; www.hostalmontecarlo.com.

Dónde comer: Restaurante Chef; Calle Santander 16; 39750 Colindres (Cantabria); teléfono: 942652279.

Medellín (Badajoz)

Al oeste de Don Benito y en ruta por la carretera EX-520, el viajero llega a Medellín (2.354 habitantes), cuyos orígenes se remontan a la época de los tartesios. Más tarde lo ocuparon las tribus vetonas que se enfrentaron a los romanos.

La villa actual corresponde con la romana Cecilia Metellina, fundada en honor de Quinto Cecilio Metelo, de quien tomó nombre. En el siglo XV nació en esta localidad extremeña el conquistador Hernán Cortés (1485-1547) que, en el siglo XVI, participó en la conquista de Cuba y México tras acabar con el imperio azteca.

Panorámica de Medellín./Mikel Ortega

De aquí también es Alonso Bernáldez de Quirós, quien fue gobernador de la provincia de Venezuela y uno de los promotores principales de la fundación de Caracas. En los alrededores de Medellín, durante la Guerra de la Independencia (siglo XIX), tuvo lugar la célebre batalla de su mismo nombre, cuya victoria francesa figura en el Arco de Triunfo de París.

Y en la Guerra Civil, en los combates aéreos sobre la ciudad pacense participó como jefe de una escuadrilla republicana el escritor francés André Malraux. Medellín tiene hoy nombre de ciudad tanto en México como en Colombia, como en Filipinas, gracias a la capacidad conquistadora de sus habitantes.

Restos que permanecen del teatro romano./Rpmayor

De entre su patrimonio sobresale el castillo (siglo XIV), de cuatro puertas, cuatro cubos, dos torres y un aljibe, en estado de semiabandono. Fue destruido por Pedro I de Castilla y reedificado por el infante Sancho de Castilla. De la iglesia de Santa María del Castillo, dentro del recinto amurallado, solo quedan restos de un muro.

La iglesia de Santiago (s. XIII), sobre la escena del antiguo teatro romano, presenta sillares góticos y portadas renacentistas. La iglesia de San Martín (s. XIII), Monumento Histórico Artístico, conserva la capilla del Cristo de la Misericordia, barroca, donde Hernán Cortés recibió el bautismo.

La cavea del teatro romano con el imponente castillo al fondo.

También merece la pena visitar el puente sobre el río Guadiana. La urbanización de la plaza del Ayuntamiento motivó el derribo de la casa natal de Cortés, de la que se conserva un dintel. En los alrededores perduran restos de una calzada romana.

Entre las casas palacios destaca la del Duque de Medinaceli. Y en cuanto a las construcciones civiles mencionar la Puerta Coeli o torre del reloj, así como el monumento dedicado a Hernán Cortés emplazado en la misma plaza del Ayuntamiento.

Estatua femenina de origen romano hallada en Medellín.

Nada mejor que dejarse arrebatar por la belleza e historia que irradia Medellín a través, como aperitivo propio, de este pequeña historia sobre su hijo más ilustre en este vídeo:

fuente: telespino

Dónde dormir: Hotel Río; C/ Pedro de Alvarado, 42, 06411, Medellín (Badajoz) Teléfonos: 924822670 y 661268494; http://www.hostalrio.com, m12isabel@hotmail.com.

Dónde comer: Mesón La Cabaña; C/ San Francisco, 76, 06411, Medellin (Badajoz) Teléfono: 924822703.

Morella (Castellón)

El paisaje es abrupto, barrancoso y con ramblas, peñascales y yermos, bosquecillos de pinos y carrascas. Pero la carretera no está mal y al final del camino le espera al viajero Morella. Se trata de una urbe que evoca la imagen de una montaña que parece un cono truncado fortificada por sucesivos recintos inexpugnables, con más de dos kilómetros de perímetro, 14 torres fuertes y seis puertas de acceso.

Es su castillo, pétreo sobre la mole rocosa, uno de los mayores emblemas del municipio castellonense. De aspecto imponente y macizo, a la vez que inexpugnable sobre la coma de la Mola, cuenta con plaza de armas, aljibe y prisión. Está declarado Monumento Histórico-Artístico.

Castillo de Morella./Makkukochi

Los romanos se establecieron en la antigua Morella a la que llamaron Castra Aelia. Los árabes se encontraron el trabajo hecho, aunque procuraron mejorarlo. El propio Cid Campeador les arrebató la ciudad a los moros en 1084, pero luego la reconquistaron en 117 para volver a perderla, en 1232, cuando Jaime I la incorporó al Reino de Aragón.

No terminaron ahí los avatares de la villa, que se prolongaron a las guerras carlistas, en el siglo XIX. También las murallas del municipio aguardaron las embestidas de la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil.

Ayuntamiento de la localidad castellonense./Josemanuel

Una vez llegado a Morella, al viajero le aturde por dónde empezar el recorrido. Lo puede hacer por cualquier puerta que escoja (Sant Mateu, Sant Miquel, del Rei, dels Estudis, de la Nevera, de Forcall y de Ferrissa) Encontrará un pueblo razonablemente bello.

De trazado medieval, abundan entre su arquitectura las casas y palacetes de los siglos XIV al XVI. Las calles principales son de trazado horizontal y, la más famosa, la de los Porxos, tiene aceras totalmente cubiertas.

Puerta de Sant Miquel./Afpineda

Morella admite muchos itinerarios, todos válidos siempre que incluyan como eje de la ruta la calle Blasco de Aragón, que tiene una variada arquitectura y bajos porticados.

Después del examen de las murallas y del callejeo consiguiente se arriba a la plaza Mayor. Cerca se adivina la silueta de edificios góticos como el Ayuntamiento (siglo XVI) y la estupenda iglesia arciprestal de Santa María (siglos XIII-XIV)

Panorámica de la ciudad de Morella con el castillo al fondo./Kriegerkalle

También son visitables el claustro gótico del siglo XIII y sala capitular del Real Convento de San Francisco, así como el acueducto que surtía a la villa, denominado de Santa Lucía.

Si lo que le agrada al viajero es visitar museos, aquí se topará con tres que no hay que dejar escapar: Tiempo de Dinosaurios , Tiempo de la Historia y Tiempo de la Imagen.

Este vídeo muestra un pequeño bosquejo de todo lo que nos podemos encontrar en Morella:

fuente: tauladelsenia

Consuegra (Toledo)

El agradable aroma de azafrán que destila la mayoría de sus rincones le han permitido conservar un poso histórico que todavía se refleja entre su patrimonio, que es rico y variado.

La villa medieval de Consuegra, emplazada en la provincia de Toledo, se sitúa en un valle muy amplio. El río Amarguillo la atraviesa y la divide en dos partes unidas por sendos puentes de hierro que sustituyen a otros de origen romano.

Vista panorámica de la ciudad de Consuegra./ Pavlemadrid commons

Los orígenes de la localidad manchega se pierden en la noche de los tiempos. Se sabe, por los escritos de Plinio, que hubo en el lugar una importante población carpetana de nombre Consaburum. Ptolomeo la cita como Cardábora.

Durante la dominación árabe Consuegra se convirtió en residencia de algunos moros y, en las cercanías de la localidad manchega el Cid derrotó a Alffgio, valí de Dénia, en el año 1082. Aunque en 1097 moría en la Batalla de Consuegra el hijo de El Cid Campeador, Diego. Los ejércitos de Castilla, comandados por el rey Alfonso VI, fueron vencidos por los almorávides.

Castillo de Consuegra./ Pavlemadrid commons

En 1183 Alfonso VIII entregó la villa a los caballeros de la orden de San Juan de Jerusalén, donde establecieron un priorato con la dirección de don Juan de Austria. Durante la Guerra de la Independencia (siglo XIX), tuvo lugar la Batalla de Consuegra contra el ejército francés, donde fueron derrotadas las tropas del Duque de Alburquerque.

El casco viejo del municipio toledano conserva bellas muestras de su glorioso pasado. La plaza de España es el antiguo Foro Romano donde se reunía y se reúne la población. Cerca puede contemplarse el edificio de Los Corredores (siglo XVII) con bella balconada de madera de estilo manchego. Ahora aloja el Museo Arqueológico municipal.

Los molinos de viento que inspiraron a Cervantes./ AlbertMonard

Una visita a Consuegra aparejará la ocasión de visitar sus famosos molinos de viento alineados sobre el cerro Calderico, donde uno de los once existentes, el llamado Sancho, realiza el día en que se celebra la Fiesta del Azafrán la ‘molienda de la paz’ y reparte la harina entre los visitantes. Estos molinos inspiraron a Cervantes el famoso episodio de la lucha con los gigantes de su… de la llanura manchega.

No lejos se ubica el castillo (siglo XIII), reconstruido por los caballeros de San Juan de Jerusalén. La fortaleza, de origen musulmán, consta de tres recintos defensivos y tiene una excepcional torre del homenaje. De la época romana se conservan los restos de una presa y, en los alrededores, los últimos vestigios del acueducto de la Guadalerzas.

Ermita del Santísimo Cristo de la Vera Cruz./ Seanver

La iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI), el convento de las Carmelitas, el Ayuntamiento, renacentista, el convenio de Franciscanos (siglo XVIII), la iglesia de Nuestra Señora (s. XVIII) y la ermita de la Vera Cruz pueden completar la visita del viajero.

Os dejo con un interesante reportaje sobre la historia de los molinos de viento, el castillo y otros edificios representativos de Consuegra.

Chinchón (Madrid)

Sobre la cuenca del río Tajuña se hacina un pueblo peculiar cargado de historia. Se trata de Chinchón, ubicado en la provincia de Madrid, a tan solo 45 kilómetros de la capital. Sus gentes y pasado, bravos y hospitalarios, combatieron con ardor las huestes francesas a principios del siglo XIX, durante la Guerra de la Independencia. Los invasores ajusticiaron a muchos de sus moradores, de quienes sobrevivió entre otros Francisco de Goya, que por aquel tiempo era vecino de la localidad.

Los restos más antiguos de Chinchón hallados en su entorno corresponden al Neolítico, y también conserva restos de un poblado celtíbero al que siguieron los romanos, los visigodos, musulmanes y cristianos.

Panorámica de Chinchón./ Rowandwinwhistler

En 1480 los Reyes Católicos concedieron el señorío de la ciudad, declarada Conjunto Histórico Artístico, a los Marqueses de Moya. Casi 300 años después en la historia Felipe V le otorgó el título de “Muy Noble y Muy Leal” gracias a la lealtad que mantuvo hacia la casa de Borbón durante la Guerra de Sucesión.

El viajero que se acerca hasta aquí tiene un amplio catálogo de cosas para ver. Chinchón es un pueblo pintoresco en sí mismo y posee una gran variedad de edificios, monumentos y plazas dignos de ser visitados. Para empezar la ruta, nada mejor que comenzar por el Convento de las Madres Clarisas, de estilo barroco español. En el recorrido hacia el centro se encuentra la Ermita de San Roque, patrón de Chinchón, del mismo estilo.

Los edificios con soportales son típicos en Chinchón./ nicksflix

Por la Plaza Mayor se llega al Convento de San Agustín, construcción del siglo XVII. Ahora es el Parador Nacional de Turismo. Por su parte, la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, de estilo barroco, era la iglesia del antiguo convento.

Por fin se arriba a la Plaza Mayor, de gran interés y de arquitectura popular, típica de la Edad Media. Una gran parte de sus edificios tienen soportales y balcones de madera propios del siglo XV. La plaza hace las veces de teatro, corral de comedias y plaza de toros, con los espectáculos contemplados desde las mismas balconadas.

La hermosa Plaza Mayor./ erdelong

Mediante una estrecha calle empedrada, el viajero puede acceder a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico, saqueada en 1808 por las tropas de Napoleón. La Torre del Reloj, que formaba parte de la antigua Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, fue restaurada años después de que los franceses destruyeran la iglesia.

Plaza de toros en plena Plaza Mayor./ ignacio cobo rey

El culmen del itinerario se puede fijar en el Castillo de los Condes de Chinchón, de estilo renacentista, arrasado en el XVI por el ataque de los comuneros, reconstruido y destruido de nuevo durante la guerra de Sucesión. También lo ocupó una destilería, donde se fabricaba el conocido anís de la localidad.

Los encantos de Chinchón, resumidos en un pequeño vídeo: