Torre de Hércules (La Coruña)

Es el símbolo de La Coruña, sin lugar a la duda. La Torre de Hércules es un faro romano del siglo I de nuestra era (época de Trajano) de la antigua ciudad de Brigantium que alcanza los 68 metros de altura y sigue auxiliando con su luz a los barcos que cruzan frente a las costas gallegas.

Se trata del faro más antiguo del mundo que se encuentra en funcionamiento y el segundo en altura de España, por detrás del de Chipiona (Cádiz), así como el más importante de todo el país. Toda una maravilla arquitectónica que debemos preservar entre todos.

La estatua del caudillo celta Breogán custodia la Torre de Hércules./Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga)

Es una pena que su aspecto original, una esbelta torre cilíndrica, se haya alterado hasta dejarla irreconocible desde que en 1791 la transformaron en una planta de torre cuadrada revestida de sillares de granito por orden de Carlos IV. No obstante, su belleza actual y pasado histórico le han valido el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Una leyenda popular segura que la torre es obra de Hércules, el semidiós grecorromano, que la levantó para conmemorar su victoria sobre el gigante Gerión. Hércules mató al gigante y enterró sus tres cabezas en un promontorio sobre el que levantó la famosa torre.

La rosa de los vientos señala los puntos cardinales delante de la Torre de Hércules./Maksim

Poco después, llegaría a estas costas la primera pobladora, una tal Crunia, de cuyo nombre procede el de La Coruña. Quizás debamos ver en la leyenda un eco de las navegaciones púnicas y después romanas a las islas Casitérides (las Británicas) en busca del estaño de sus minas, un metal estratégico en la época.

La Torre de Hércules, entre la ensenada de Orzán y el golfo Ártabro, es heredera de la mítica ruta fenicia del estaño desde las islas Británicas y Cornualles hasta Cádiz y Cartago. Otra leyenda, que incluso pudiera ser romana, dice que el autor de la torre fue el caudillo celta Breogán. En el parque junto al monumento hay una estatua del citado héroe.

La Torre de Hércules domina la ciudad de La Coruña./Alessio Damato

En su entorno también se dan cita otras esculturas y detalles vinculados a la torre: la rosa de los vientos, situada a los pies del faro y ante el mar bravío, las tres cabezas del gigante Gerión, el Ara Solis (recuerdo del culto pagano al sol) o un conjunto de menhires.

Una visita a la torre tiene el aliciente para el viajero de disfrutar de sus alrededores marinos. Pero antes se tiene la opción de gozar de una excelente panorámica de la ciudad si se ascienden los 242 peldaños de la escalera de caracol del faro. En total alcanza los casi 70 metros y la luz que desprende se divisa en el mar desde una distancia de 32 millas.

Los menhires que custodian el faro en el Parque de la Torre de Hércules./Jose Luis Cernadas Iglesias

Horarios de visita: Del 15 de junio al 14 octubre, de 10 a 21 horas, y del 15 de octubre al 14 de junio de 10 a 18 horas. Precio: 3 euros (lunes gratis)

El viajero amante de la historia y los viajes tiene una cita ineludible con La Coruña. De la mano de una experta guía local el itinerario visual de este vídeo nos sumerge en el pasado y avatares de la magnífica Torre de Hércules:

fuente: XacobeoVideo

Donde dormir: Hotel Hotil; C/ Galera, 26; 15003 Coruña (A), Coruña, A; teléfono: 981976302.

Donde comer: Restaurante Fado; Circunvalacion 9; 15002 Coruña, A (Coruña, A); teléfono: 981204839.

Anuncios

A Guarda (Pontevedra)

El camino del viajero acaba cuando el río Miño abraza al Atlántico en A Guarda, villa marinera capital de la langosta y localidad impregnada de mucha historia. En especial de un pasado celta que pervive en el imaginario local gracias a la pervivencia de los castros, sus antiguas moradas de tipo circular. Aunque por su situación, A Guarda fue también conquistada por vándalos, piratas normandos y sarracenos, portugueses y franceses.

Tiene la villa un buen callejeo en busca de arquitectura popular o patricia, como el monasterio de las benedictinas (siglo XVI) o las casas solariegas de los Correa y los Somoza. Resulta recomendable pasear desde el muelle hasta la plaza donde se ubica el convento de San Benito, que ahora es un hotel.

Ayuntamiento de A Guarda./HombreDHojalata

Allí, al lado del bar de la cofradía de pescadores, se erigen unas escaleras que conducen a la zona del Muro, un lugar peculiar que cuenta con un cruceiro antiguo y lo que son restos de la muralla que protegía la villa. La subida culmina con la llegada a la antigua cárcel y al ayuntamiento de A Guarda.

Otras zonas no menos bellas para visitar son las capillas de la Guía y San Cayetano. La plaza donde está esta última es un mirador estupendo para sacar fotos del puerto y del monte Terroso.

Iglesia parroquial de San Lorenzo de Salcidos./HombreDHojalata

Si el viajero se acerca hasta la zona de Camposancos podrá disfrutar de las playas de Os Molinos, Armona y Lamiña. Desde ellas se puede ver la parte portuguesa En medio de la desembocadura está la isla Nossa Senhora da Insua, donde permanecen restos de un convento del siglo XV.

A la salida de A Guarda se encuentra el inicio de la subida al Monte Santa Tegra (Tecla), desde cuya cima se domina el municipio gallego, el puerto, la desembocadura del Miño y las playas del entorno, sobre todo la de Os Muiños.

Castro de Santa Tecla./HombreDHojalata

Colina sagrada de la civilización precristiana, a media subida, a la derecha, el viajero se topa con el castro celta más importante y completo de toda Galicia; una de cuyas viviendas, del siglo VI antes de Cristo, ha sido reconstruida para que sirva de referencia global.

Estas aldeas fortificadas estuvieron habitadas por galaicos de estructura social bastante igualitaria, que resultaban más pacíficos que belicosos, que vivían de sus cultivos de cereal y de sus animales, aunque también practicaban el comercio y la pesca, en definitiva.

Restos de los castros circulares de Santa Tecla./kilezz-QuiRóH

En la montaña también está el petroglifo Laxe do Mapa, considerado la representación cartográfica más antigua de Occidente. En la cumbre se halla una pequeña ermita dedicada a Santa Tegra, patrona del Baixo Miño. Antes de iniciar el descenso, se recomienda al viajero que disfrute de nueva de tan bella panorámica como despedida de esta escapada con historia.

A modo de pequeña guía, os dejo con este vídeo que os muestra parte de las excelencias que aguardan al viajero si visita esta villa marinera, donde podrá disfrutar de su patrimonio, excelentes playas, su destacado pasado y una rica gastronomía.

Dónde dormir: Hotel Eli-mar; C/ Vicente Sobrino, 12; 36780 Guarda (A), Guarda, A (Pontevedra); Teléfono: 986613000; info@eli-marhotel.com; http://www.eli-marhotel.com.

Dónde comer: Restaurante O Portiño; C/ Rosal 37; 36780 Guarda, A (Pontevedra); Teléfono: 986611400.

Catoira (Pontevedra)

Cada año, el primer domingo de agosto, los vikingos invaden la localidad pontevedresa de Catoira, situada a unos 30 kilómetros de Santiago de Compostela. Toda la población se vuelca con la fiesta, declarada de Interés Turístico Internacional.

Los puestos del mercado medieval de por la mañana, en el antiguo recinto del castillo, dan paso, al mediodía, al acto estrella de la jornada: la rememoración del desembarco y el asalto de los guerreros del Norte junto a la desembocadura del río Ulla, en Torres del Oeste, la fortaleza medieval que sellaba el acceso más directo por mar a los tesoros gallegos. Permanecen dos de las siete originales.

fortaleza defensiva de la localidad pontevedresa

Las Torres del Oeste trataban de repeler los ataques vikingos./Rías Baixas Turismo

Tras el ensordecedor griterío del desembarco y el choque de espadas, tiene lugar una comida campestre en la que no faltan el pulpo, los mejillones o el vino. Y por la noche, verbena. El ataque de los vikingos sobre el norte de la Península Ibérica ocurrió en el siglo X.

La nave desde la cual se organiza el desembarco es una réplica de un drakkar vikingo. Fue fabricada en Catoira en 1999 y se trata de una reproducción del Skuldelev 5, una pequeña embarcación de finales del siglo XI hallada en las costas de Dinamarca.

desembarco normando y jornada festiva en la localidad gallega.

Desembarco vikingo en Catoira.

Mucho antes de la llegada de los normandos, la cultura de los castros se instaló en el lugar donde hoy se levantan las populares torres. Se trataba de un poblado de la Edad de Hierro. Con posterioridad, durante la ocupación romana, la Pax de Augusto transformaría el viejo castro costero en un puerto comercial del Imperio.

Catoira cuenta con un paisaje conformado por bosques de espesa hoja, marismas y playas fluviales, donde la presencia de los molinos de viento es algo habitual, ya que la localidad pontevedresa es la única localidad de Galicia que tiene ejemplos de los tres tipos de molino tradicionales.

Monumento vikingo en la localidad pontevedresa./Lmbuga

Entre las dos torres, declaradas Monumento Nacional, que permanecen aún en pie, se halla la ermita dedicada al apóstol Santiago, cuyo cuerpo, según cuenta la leyenda, pasó por este lugar camino de Santiago de Compostela.

De carácter religioso son también destacables los conjuntos arquitectónicos de las iglesias de San Miguel San Pedro de Dimo, Santa Baia de Oeste o San Mamede de Abalo.

Iglesia de San Miguel./Rías Baixas Turismo

En plenas Rías Baixas el viajero, puede, una vez recorrida Catoira, emprender una escapada repleta de plena naturaleza hacia el Parque Nacional de las Islas Atlánticas, que comprende las Islas Cíes, las islas de Ons, Cortegada y Sálvora.

Al cerrar los ojos y dejándose atrapar por el recuerdo, el viajero puede retroceder más de una decena de siglos para reverdecer el ardor guerrero con que estos guerreros escandinavos saqueaban los territorios que conquistaban. Este vídeo muestra cómo es el desembarco ahora festivo:

fuente: galiciadieztv

Dónde dormir: Hotel Ábalo; Lg. Cores, s/n. Abalo, 36612 Catoira (Pontevedra) Teléfono: 986546900; info@motelabalo.com.

Dónde comer: Restaurante Canguro; Ponte (da) 26, 36612 Catoira (Pontevedra) Teléfono: 986523304

Tui (Pontevedra)

Todo aficionado viajero a las catedrales amuralladas y puentes de hierro debe peregrinar a Tui al menos una vez en la vida. Aquí podrá recorrer la interesante ciudad pontevedresa de configuración medieval, declarada conjunto histórico artístico, que atalaya la tierra portuguesa como un padrastro no siempre amistoso.

Ciudad histórica, posiblemente de origen griego, Tui era el paso obligado del Miño para la calzada romana que unía Braccara Augusta (la actual Braga portuguesa) y Austurica Augusta (Astorga, León)

Bella estampa de la localidad pontevedresa./Albert galiza

Durante la Edad Media, la urbe gallega vivió siglos de esplendor, sobre todo después de que Doña Urraca le concediera privilegios. El rey godo Witiza tuvo en Tuy su corte y palacio. Es, además, una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia hasta la división provincial de 1834.

Tiene Tui una magnífica catedral románica-gótica (siglos XII-XIII) en medio de un barrio medieval y una ría de hermosa belleza que se divisa mejor desde los miradores del monte Aloia. En su fachada se puede ver, entre otros personajes bíblicos, a Salomón y la reina de Saba. En la gran sala capitular el viajero puede encontrar bellos capiteles románicos.

Catedral de Tui./Grzegorz Polak

A la izquierda de la catedral está el Concello y, en la misma plaza, un restaurante recomendable: O Cabalo Furado. La iglesia de San Telmo, en dirección hacia el río, tiene el inconfundible estilo del manuelino portugués. Muy cerca está el convento de las Clarisas, conocido como el de las Encerradas.

La iglesia de Santo Domingo es un bello templo ojival, junto al río, que conjuga los estilos prerrománico, románico, gótico y barroco. Por su parte, la antigua colegiata de San Bartolomé, ya a la salida de Tui, cuenta con un bello cruceiro en el atrio, del siglo XVIII.

Una escultura de caballos a galope adorna una fuente de Tui.

En la región de Tui (ciudad y parroquias del entorno) existen iglesias con interesantes capiteles que abarcaban un bestiario medieval con grifos, harpías, sagitarios o bucráneos. Interesante resulta la visita al Museo Catedralicio en el interior de la catedral así como subir a la Torre de Soutomaior para divisar la bella panorámica del Miño y los alrededores.

Convento de Santo Domingo.

El monte Aloia, cerca de Tui, fue el primer lugar de Galicia en ser declarado parque natural, y se trata de un mirador desde donde se contempla la Ría de Vigo y el valle del río Louro.

Éste desemboca en el Miño, verdadero protagonista de la vida de Tui, que hace frontera natural con Portugal. De hecho todos los caminos que partían del país vecino y que no se incorporaban a la Ruta de la Plata terminaban recalando en Tui.

El hermoso casco medieval de Tui, en imágenes:

Ribadavia (Ourense)

En 1947, Ribadavia fue declarada Conjunto Histórico Artístico. La razón de tal calificativo salta a la vista del viajero. Asentada sobre el margen derecho del río Avia y muy cerca del Miño, la localidad ourensana tiene uno de los cascos urbanos históricos más importantes de Galicia.

La ciudad está incluida en la Ruta Sefarad, dada la importancia que tuvo su colonia judía, de la que se conserva la judería más completa del territorio autónomo y, quizás de España. En la plaza Mayor está el horno panadería de Herminia, con viandas típicas judías. Aquí también, junto al Ayuntamiento, se alza una torre que data del siglo XVI.

Panorámica de la ciudad gallega./ Luis Miguel Bugallo Sánchez

En el siglo XI, el pueblo hebreo optó por la ocupación de la comarca de Ribadavia, abusando de las excelentes posibilidades que este entorno aportaba a la prosperidad de sus negocios. Años atrás esta tierra fue ocupada por celtas y romanos.

Ya Estrabón alababa la elaboración del conocido vino del Ribeiro en este lugar allá por la mitad del siglo II antes de Cristo. Dos personajes célebres por estas tierras son las hermanas Lola, Amparo y Julia Touza, quienes ayudaron a 500 judíos a huir del exterminio nazi en el siglo XX.

Día de feria en Ribadavia./ Julio Puentes Agregán

El centro del barrio judío es la plaza de la Magdalena, donde está el edificio que albergó la sinagoga. Muy cerca de allí el viajero puede hallar la iglesia de Santiago, de estilo románico y de una sola nave y ábside semicircular, el Museo Etnológico y la blasonada casa de la Inquisición.

Al otro lado de la plaza están los restos del castillo de los Sarmiento, condes de Ribadavia. De la fortaleza original se conservan los grandes muros, las puertas, el torreón y los sepulcros tallados en roca, además de algún tramo de la muralla.

El río Avia./ Luis Miguel Bugallo Sánchez

Toda vez que el paso aletargado del viajero ha pateado el peculiar adoquinado del viejo casco puede contemplar la Casa Condal, la Plaza de Buxán y los jardines de Robla si todavía conserva las fuerzas intactas.

Cerca del castillo se encuentra el convento de san Francisco, monumento nacional, y la capilla neoclásica de la Virgen do Portal, patrona de la comarca.

Virgen do Portal./ Julio Puentes Agregán

Ponen broche de oro al itinerario del viajero la visita a la iglesia de San Juan y a la otra orilla del río, junto al puente medieval, el convento de San Antón.

Aquí tenéis un vídeo que resume los encantos de esta tierra de meigas:

Baiona (Pontevedra)

Fue Baiona, en las Rías Baixas gallegas, el primer lugar de Europa que tuvo noticias sobre el descubrimiento de América, al llegar hasta su costa La Pinta, una de las carabelas que capitaneó Cristóbal Colón durante su expedición a las Indias. Para conmemorar aquella fecha se celebra, cada 1 de marzo, la Festa da Arribada, que se festeja en torno a la réplica que de la embarcación existe en uno de los muelles del Puerto.

Baiona, bañada por el Océano Atlántico, tiene raíces marineras, tal y como queda refejado en su monumento más popular, la Virgen de la Roca, realizada en granito en los años 30 del pasado siglo sobre las rocas del monte Sasón. La espectacular virgen sostiene, en una de sus manos, una barca-mirador a la que se accede después de subir una escalera de piedra.

Castillo de Monte Real

Pero en esta localidad gallega, ubicada en la provincia de Pontevedra, hay muchas otras cosas que hacer, además de mirar. Una de ellas es caminar por su casco antiguo de estrechas callejuelas y disfrutar del marisco que ofrecen sus tabernas.

Ensenada y bahía de Baiona

Por estas tierras el caudillo lusitano Viriato combatió con fiereza las tropas romanas de Flavio Serviliano. En el siglo I antes de Cristo, Julio César llegó a Baiona con la intención de asaltar con sus tropas las islas Cíes y destruir a la tribu de los herminios, que se rindieron ante el bloqueo ordenado por el general romano.

Centro histórico de Baiona/ Adrian Painter

Considerada como un enclave estratégico por árabes y cristianos, en este municipio tuvo lugar el martirio de la ex santa Librada, también conocida como Santa Liberata, quien fue descanonizada en 1969. Se puede visitar su capilla. El viajero que arribe hasta aquí no debe perderse, además, el Puente de Ramallosa, la Iglesia de Santa María de Baiona (del siglo XIII) o el Faro Silleiro.

Parador de Baiona/ Adrian Painter

El Parador de Baiona es otro monumento digno de ver. Se trata del Castillo de Monte Real, una gran fortaleza medieval aunque de marcado carácter gallego. Precisamente, en el siglo XVI el famoso pirata inglés Francis Drake, al mando de 1.500 hombres, atacó la fortaleza, pero la población de la comarca, ordenada por el entonces conde de Gondomar, Diego Sarmiento de Acuña, le conminó a abandonar la bahía.

Una vez recorrida Baiona, resulta de obligada visita una excursión rumbo a las Islas Cíes. Solo es posible acercarse hasta ellas en verano, cuando un catamarán une Baiona con el archipiélago. Con una extensión de 1.658 hectáreas marinas y 433 terrestres, las Cíes son un paradisiaco enclave, que cuenta, además, con la playa de Rodas, considerada como una de las más hermosas del mundo.