Brihuega (Guadalajara)

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La Alcarria, la comarca de las mieles, cuenta con un importante patrimonio monumental, natural e histórico que conviene explorar de manera sosegada. Y el corazón de esa Alcarria es Brihuega, llamada también ‘Jardín de la Alcarria’, una villa histórica y monumental situada en un altiplano desde el que se dominan los bellos parajes del valle de Tajuña. Como podrá apreciar el viajero a continuación, Brihuega es uno de esos lugares no turísticos de Castilla La Mancha, que no suelen aparecer en las guías convencionales, pero que los amantes del pasado y la historia deben marcar en rojo dentro de su agenda viajera. Sigue leyendo

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Cuartel del Conde Duque (Madrid)

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Es lo más similar a un templo dedicado a la historia y la cultura. Antaño edificio militar bajo el reinado de Felipe V, en la actualidad es uno de los mayores centros culturales de todo Madrid, quizás el espacio con más fondos históricos. El Cuartel del Conde Duque conserva entre sus muros buena parte del pasado de la capital de España. Y es que sus colosales dimensiones, que alcanzan los 58.777 metros cuadrados (es más grande que el Palacio Real), abarcan un vasto conjunto de más de 100 kilómetros de estanterías que almacenan fueros antiquísimos, publicaciones de todo el mundo desde el siglo XVIII, incunables, manuscritos, antiguas partituras y hasta los Autos Sacramentales de Calderón de la Barca. Sin duda, uno de los lugares con historia de Madrid. Sigue leyendo

Parque de El Retiro (Madrid)

Uno de los parques más conocidos de Madrid es mucho más que uno de los grandes pulmones verdes de la capital de España. Privilegiado testigo del pasado, El Retiro nació y creció a tenor de los caprichos de los monarcas de turno. Hoy es un espacio que abarca las 108 hectáreas y que cuenta con un enorme patrimonio artístico y natural, de visita obligada pata todo viajero que arribe a la ciudad.

Las primeras noticias conocidas sobre el Parque de El Retiro datan de la época de los Reyes Católicos, quienes fundaron el Monasterio de los Jerónimos, cerca del cual había unos aposentos reales conocidos como ‘el Cuarto’. Pero no fue hasta el reinado de Felipe II, que arrancó en el año 1556, cuando se confirmó el uso de esta zona como lugar de retiro, y también de recogimiento religioso. De ahí su nombre.

Monumento a Alfonso XII en el Parque de El Retiro./Kadellar

Monumento a Alfonso XII en el Parque de El Retiro./Kadellar

Ya con Felipe IV en el trono, se decidió que el antiguo cuarto se convirtiese en una palacio para organizar fiestas. Los distintos reyes que le sucedieron fueron cambiando su aspecto y reformando el palacio del que únicamente se conserva el Casón del Buen Retiro, que hora forma parte del Museo del Prado.

Felipe V, después de que el Alcázar fuese pasto de las llamas en 1734, decidió fijar en este palacio la sede oficial de la Corte mientras se construía el Palacio Real. Por deseo de su hijo, Carlos III, se remodeló profundamente toda la zona cerrándola con verjas. Bajo su mandato se agregaron el Observatorio Astronómico y la Real Fábrica de Porcelana. Durante la invasión napoleónica, en la centuria siguiente, los franceses tomaron el palacio y los jardines, que acabaron destruidos.

Paseo de las Esculturas./Zaqarbal

Paseo de las Esculturas./Zaqarbal

La estatua de uno de esos monarcas, Alfonso XII, preside en la actualidad el parque madrileño. Se sitúa donde se encontraba el embarcadero en tiempos de Felipe IV, y fue encargada por su esposa, la reina regente María Cristina. Aparece el rey a caballo rodeado por una gran columnata e incluye alegorías varias: a la patria, libertad, la paz…

El Retiro ha tenido varias construcciones ya desaparecidas, como la Casa de las Vacas (1874), o dos excelentes muestras de la arquitectura de hierro de la época, dos pabellones de Ricardo Velásquez Bosco. Uno es el Palacio de Velázquez; el otro, el Palacio de Cristal, concebido para mostrar la fauna de Filipinas, entonces colonia española.

Fuente dedicada al Ángel Caído./Kadellar

Fuente dedicada al Ángel Caído./Kadellar

Las fuentes de gran valor artístico también están presentes en el parque de El Retiro. Se incluyen aquí algunas como la del Ángel Caído, con una estatua al diablo en el momento en que es expulsado del paraíso. La de los Galápagos conmemoraba el nacimiento de Isabel II.

Y frente a la única parte conservada del Palacio del Buen Retiro, el Casón, se ubica un jardín de estilo francés y tiempos de la reina Isabel II. La simetría de este enclave la rompen dos grandes cedros y un ciprés calvo, el árbol más antiguo de Madrid, que en realidad no es un ciprés, sino un taxodium procedente de México.

Palacio de Cristal./Kadellar

Palacio de Cristal./Kadellar

Toca reponer fuerzas. Después de una jornada agotadora con el intento de conocer el mayor número posible de rincones que El Retiro ofrece a quien lo visita, el viajero merece un reparador descanso. La oferta de alojamiento por los alrededores es abundante. Si el viajero opta por algo asequible, tiene apartamentos en Madrid cerca del Retiro a buen precio.

Como bien muestra este vídeo, el Parque de El Retiro de Madrid es uno de los principales espacios de recreo, deportes, naturaleza y ocio de la capital española. Abundantes paseos y monumentos pueblan esta enorme zona verde que ofrece al viajero la realización de muchas otras actividades. El Retiro siempre tiene algo que ofrecer a quien los visita.

fuente: esMADRIDtelevision

Dónde dormir: AC Palacio del Retiro; C/ Alfonso XII, 14; 28014 Madrid (Madrid); teléfono: 915237460.

Dónde comer: Restaurante La Gamella; C/ Alfonso XII, 4; 28014 Madrid (Madrid); www.lagamella.com; teléfono: 915324509.

Llíria (Valencia)

El viajero que escoja emprender ruta hacia Llíria (24.000 vecinos), debe saber que puede llegar en cuestión de minutos desde Valencia por la autovía de Ademuz. Llegará así a la antigua Edeta, capital de la Edetania ibérica, donde sus habitantes fundaron la urbe sobre el cerro San Miguel, que perduró hasta la llegada romana. El yacimiento arqueológico del Tossal de Sant Miquel se mantiene como fiel testigo de aquel pasado.

Destruida por los ejércitos de Sertorio, sus lugareños se vieron obligados a bajar al llano y edificar una ciudad donde hoy está Lliria. Restos de su brillante pasado son las cerámicas pintadas más interesantes del mundo ibérico, que se exhiben en el Museo Prehistórico de Valencia, y el mosaico conocido como Los doce trabajos de Hércules que ocupa un lugar de honor en el Museo Arqueológico Nacional.

Panorámica de la ciudad de Llíria./Pelayo2

Durante el dominio musulmán fue la sede del cadí (juez designado por el califa) Jaume I le otorgó su carta puebla y Felipe V creó el ducado de Llíria, unido a la casa de Alba por el enlace del tercer duque con Teresa de Silva, duquesa de Alba, cuyos restos aquí descansan.

Un paseo relajado por esta localidad valenciana permitirá descubrir al viajero su rico patrimonio, legado de un pasado de lustre. En la plaza Mayor, el palacio municipal, bello edificio renacentista, así como la iglesia arciprestal de la Asunción.

Restos de las Termas de Mura./Qoan

También es visitable la iglesia de la Sangre, románico de transición y declarado Monumento Nacional, y las de San Francisco, de la Asunción y del Remedio. Lliría ha adquirido prestigio internacional gracias a la música y a sus dos bandas, la Primitiva y la Unión Musical, por lo que sus sedes son una visita obligada.

Junto al de Edeta-Lauro, otro no menos importante yacimiento de obligada visita es el de Pla de l’Arc, integrado en el casco urbano. En él sobresalen los mausoleos romanos (siglo I) y el santuario y las termas de Mura, uno de los complejos religiosos más monumentales de Hispania.

Iglesia de la Asunción./Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan)

De entre el patrimonio civil, algunos inmuebles que merecen una parada y detenimiento contemplativo pueden ser el Palacio de los duques de Liria o Ca la Vila, de finales del siglo XVI y estilo renacentista, Ca la Vila Vella (siglo XIV), los baños árabes del siglo XII o el Horno de la Villa, medieval construido en estilo gótico.

Antes de abandonar el municipio valenciano, el visitante debe acercarse hasta el monasterio de San Miguel, donde cuenta la tradición que se guarda una pluma del ala del arcángel, y a la ermita y fuente de San Vicente, los dos parajes más visitados por las gentes de toda la comarca.

Ca la Vila o Palacio de los Duques de Llíria./Pelayo2

De nuevo os dejo un pequeño anticipo preparativo de vuestro próximo viaje a Llíria. Este vídeo se convierte en una interesante guía audiovisual que muestra los encantos del municipio edetano. ¿A qué esperas para preparar la maleta y emprender la escapada?

fuente: AytoLliria

Dónde dormir: Hotel Puerta de la Serranía; Carretera de Ademuz, km. 32; 46160, Llíria (Valencia); teléfono: 962790217

Dónde comer: Més que Arròs; C/ Trulla de Cortina, 6; 46160, Llíria (Valencia); teléfono: 961105618

Almansa (Albacete)

En una España caracterizada por su dispersión geográfica, Almansa domina uno de los 17 pasos naturales de la Península Ibérica, el corredor de Almansa, que conecta la Meseta y la zona de Levante. Esta estratégica posición explica que se dirimiera en la localidad albaceteña, en 1707, una de las batallas decisivas de la Guerra de Sucesión, el traspaso del trono español de los Austrias a los Borbones.

Por ello, uno de los lugares más recomendables para ser visitados por el viajero es el centro de interpretación de dicha contienda militar, que se localiza en la ermita de San Blas, en la avenida de Carlos III. La propia Almansa es una ciudad medieval de estrechas calles enroscada en torno a un peñasco de difícil acceso, el cerro del Águila.

El espectacular castillo de Almansa.

En lo más alto de este macizo calcáreo se corona el conocido castillo que atalaya extensos territorios. La fortaleza, sin duda una de las mas bellas y mejor conservadas del país, es el resultado de la remodelación cristiana (siglo XIV) de un antiguo castillo almohade (siglo XII) La combinación de la roca natural, los muros que lo sustentan y la espigada torre del homenaje le confieren un espectacular aspecto.

Plaza de Santa María./Jose A. Ferrer

El núcleo monumental de Almansa se configura en torno a la plaza de San Agustín. Desde aquí se llega hasta la iglesia gótica de la Asunción, al convento de las agustinas del siglo XVII y al convento de San Francisco (barroca)

Resulta asimismo de interés la visita de la calle Aragón para contemplar las mansiones de los Marqueses de Montortal, la de los Enríquez de Navarra y la Casa Grande o palacio de los Condes de Cirat (fachada barroca), donde se emplaza el Ayuntamiento.

Palacio de los Condes de Cirat.

Los alrededores de Almansa merecen una obligada visita para admirar, por un lado, el santuario barroco de la Virgen de Belén, a 12 kilómetros, pinturas rupestres levantinas en el barranco de Cabezo Moro y Olula, así como uno de los pantanos más antiguos de la Península, edificado en el siglo XVI. Está a ocho kilómetros.

Recreación de la Batalla de Almansa./SAUMELL-1973

Los aficionados a la camineria deben visitar la venta del Puerto de Almansa de casi 700 metros de altura (siglo XVI), donde paraban los viajeros del camino de Valencia. Desde aquí parte un camino forestal que conduce al núcleo troglodita de Los Escribanos.

Aquí tenéis un vídeo resumen de Almansa:

Orihuela (Alicante)

Si se recorre Orihuela, la patria del insigne poeta Miguel Hernández, se pone el viajero a considerar que hay pueblos en España con más historia y patrimonio monumental que algunas provincias enteras. El nombre de esta localidad del sur de Alicante deriva del topónimo romano de Aurariola.

Antes del dominio romano, Orihuela fue un enclave estratégico en el comercio con los griegos a través del río Segura como vía de penetración en el siglo VI a.C. Recuperada de los árabes para los cristianos por Jaume II, Orihuela jugaría un papel importante en las disputas entre los reinos de Castilla y Aragón. La consecución del Obispado en el siglo XVI determina el brillante conjunto arquitectónico de la ciudad.

Panorámica de la ciudad de Orihuela./ juanjoalicanton

También fue dominio cartaginés y arrasada por los vikingos en el año 858, así como una de las ocho demarcaciones de la Hispania visigoda. En 1488, los Reyes Católicos convocaron cortes en la iglesia de Santiago para acometer la última gran empresa de la Reconquista, la conquista de Granada. Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V trasladó aquí la capital del Reino de Valencia como forma de ultrajar a la capital.

El río Segura a su paso por el Palacio del Obispo./ gabriel morilla

En Orihuela el aficionado al arte puede contar por docenas los monumentos que va buscando, sean iglesias (principalmente góticas), palacios (la mayoría barrocos) o edificios modernistas de principios del siglo XX. Por de pronto, su casco histórico está declarado conjunto histórico-artístico y monumental.

La catedral de San Salvador (siglo XVI) es gótica, de tres naves y crucero, con partes renacentistas y otras barrocas. Su interior alberga cuadros de Velázquez, Sánchez Coello y Ribera. Por su parte, el colegio del Patriarca Loazes es una especie de Escorial (18.000 metros cuadrados) con dos claustros, refrectorio y tres portadas monumentales. La de la iglesia es obra de Juan de Juanes.

Catedral de Orihuela.

Otros monumentos de interés son la plaza Nueva, modernista, la lonja de hierro, del mismo estilo, y el Casino Orcelitano. En la puerta de la Oma o de Elche, la única que queda de las antiguas murallas que Felipe V hizo demoler, se celebra un rito singular: cada obispo nuevo que se incorpora a la diócesis pasa por el arco a lomos de una burra.

El patrimonio arquitetónico de la ciudad es abundante./ John of Witney

La iglesia de las Santas Justa y Rufina, cuarto monumento nacional oriolano, cercana al palacio del Conde de la Granja, es una obra gótica con reminiscencias renacentistas y barrocas. A destacar la belleza de sus gárgolas. Cerca se ubica la iglesia de Santiago. Se trata de un claro ejemplo del gótico catalán del siglo XV.

Iglesia de Santo Domingo, en Orihuela.

Otro interesante punto de interés para los enamorados del arte pasa por acudir sin contemplaciones al Museo Diocesano de Arte Sacro, que se vanagloria de albergar en sus instalaciones la obra pictórica La Tentación de Santo Tomás, del genial Velázquez.

Cómo no, todo aquel que visite este municipio de la comarca de la Vega Baja y sea un enamorado de la literatura no debe dejar de visitar la Casa-museo de Miguel Hernández, un recorrido por la humilde vida del poeta.

Xàtiva (Valencia)

El municipio con más enclaves (con 26 parcelas o territorios separados entre sí) de toda España es también una de las ciudades más importantes de la provincia de Valencia. Su historia, además, da fe de ello. Xàtiva, que fue cuna de los Papas Borja, conserva un importante patrimonio artístico, a pesar de que fue quemada en 1707 por las tropas borbónicas como represalia por apoyar a las tropas austracistas en la Guerra de Sucesión.

Xàtiva ya tomó relevancia en época prehistórica, como así atestiguan los hallazgos de pinturas rupestres en la Cova Negra, del Paleolítico Medio. Años más tarde, bajo dominación romana, la urbe valenciana prosigue su auge. Fue elevada a la categoría de municipio romano con el nombre de Saetabis Augusta, en honor al emperador Octavio Augusto.

Panorámica de la ciudad de Xàtiva

Ya en época visigoda, durante los siglos VI y VII, Xàtiva se convirtió en sede episcopal de la Iglesia Católica. A finales del siglo X sirvió de refugio para las tropas almorávides derrotadas por el Cid en la batalla de Cuarte.

Antiguo Hospital de Xàtiva

A Xàtiva se la conoce, sobre todo, por ser cuna de los papas de Roma Calixto III (1378-1458) y Alejandro VI (1431-1503), Alfonso y Rodrigo de Borja, respectivamente, que adoptaron el apellido Borgia en Italia. Aquí también nació José de Ribera, El Españoleto, uno de los pintores más destacados del siglo XVII.

Castillo de Xàtiva

Con un casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico, el municipio setabense cuenta con un patrimonio militar, civil y religioso de postín y que merece la pena, sin duda, ser visitado. De entre todo ello sobresale el Castillo, que domina por completo toda la ciudad. De origen ibérico, fue ocupado por romanos, árabes y cristianos, amén de ser considerado durante muchos siglos como la plaza más fuerte del Reino de Valencia.

Basílica de Xàtiva

La Basílica o Seo de Xàtiva es un templo catedralicio de tres naves originaria de finales de siglo XVI. Merece la pena acercarse hasta su Museo Colegial, con piezas de gran valor. Por su parte, el Almudín, de estilo gótico, destaca por contar en su interior con el famoso retrato de Felipe V colgado del revés por haber ordenado la quema de la ciudad.

Cuadro de Felipe V boca abajo

La Iglesia de San Francisco, fundada por Jaume I, la de Sant Feliu, la más antigua de la ciudad (1265), la de San Pedro (siglo XIV) o el antiguo Hospital de estilo renacentista son otra clara muestra del rico patrimonio que atesora Xàtiva, que cuenta, asimismo, con una de las más bellas glorietas de toda la Comunidad Valenciana, la plaza de la Trinitat.

Aquí os dejo un nuevo vídeo resumen de la belleza que irradia Xàtiva:

La Granja de San Ildefonso (Segovia)

Con la sierra de Guadarrama al fondo, los monarcas españoles eligieron esta bella localidad segoviana para su descanso. Un asueto del que disfrutan hoy los huéspedes del Parador, emplazada en la antigua Casa de los Infantes, con un espectacular spa que es en sí mismo una excusa para visitar el Real Sitio, su palacio y sus jardines.

Al final de una avenida flanqueada por castaños de Indias emerge el Palacio Real de la Granja, cuya construcción comenzó en 1721. Concebido como residencia de un rey retirado, el proyecto alcanzó tintes monumentales con el regreso de Felipe V al trono tras la muerte de su hijo Luis I. La sobriedad dio paso a la suntuosidad, representada por elementos al gusto de la arquitectura italiana y francesa de la época, mezclado todo con el barroco imperante en España.

En el centro de la fachada que se sitúa ante la puerta de Segovia sobresalen las torres y las cúpulas de la Colegiata, de 1723. Junto a la sacristía se encuentra el Panteón Real, donde descansan el mentor de todo este maravilloso conjunto, Felipe V, y su esposa, Isabel de Farnesio. En el interior del Palacio destacan la Sala de los Mármoles, el Salón Chino, el Comedor de Gala, el Despacho Oficial del Rey y el Salón del Trono, con estupendas vistas a los jardines.

Son precisamente los jardines los que más admiración suscitan entre los visitantes. Fueron proyectados siguiendo los esquemas clásicos de la jardinería francesa, al estilo de los de Versalles, pero con impresionantes juegos de agua. Es imposible no rendirse ante el encanto de la Gran Cascada, los Baños de Diana, la Fuente de Neptuno o la de la Fama.


La visita al Palacio no puede considerarse completa sin adentrarse en el Museo de Tapices, con una importante colección de obras flamencas, españolas y francesas de los siglos XVI y XVII. También en La Granja de San Ildefonso merece la atención del viajero el Museo del Vidrio, localizado en las antiguas dependencias de la Real Fábrica de Cristales.

Por encima de La Granja, camino del puerto de Navacerrada, se extiende el bosque de pinos de Valsaín, en cuya pradera hay restos de otro palacio real, mandado construir en tiempos de Felipe II y destruido por un incendio. En dirección a Segovia se visita otro palacio, el del Real Sitio de Riofrío, levantado por deseo de Isabel de Farnesio.

Aquí os dejo un nuevo vídeo que resume las maravillas de este hermoso paraje segoviano: