Elorrio (Vizcaya)

picas_tercios_lugares_historia

Espadas, corazas, armaduras, arcabuces, mosquetes, bombardas, cañones, lanzas y picas. Sí, picas como las que empleaban los Tercios españoles en Flandes y otros campos de batalla que le otorgaron gloria al mayor ejército del planeta conocido en su época, en el Siglo de Oro (XVI), cuando España iba camino de convertirse en imperio casi hegemónico y dueño de gran parte del mundo conocido. El armamento ligero, base del ejército de Carlos V o Felipe II tuvo su origen en Euskadi, y más en concreto de Elorrio. La base del mismo a partir del Gran Capitán, en la época de los Reyes Católicos, provenía de allí. Sigue leyendo

Anuncios

Coria del Río (Sevilla)

coria_del_rio_estatua_samurai_japon

Al pie de la cornisa del Aljarafe y muy próximo a la comarca de las Marismas del Guadalquivir, a escasos 12 kilómetros de la capital, emerge Coria del Río, recoleta localidad sevillana cuyos centenares de vecinos portan en su ADN la herencia japonesa de unos samuráis que arribaron a las costas andaluzas hace 400 años, en pleno esplendor del Imperio Español. Un fascinante lugar con historia de nuestro país escrita en mayúsculas. Sigue leyendo

Taramundi (Asturias)

paisaje_taramundi_teixois

Decir Taramundi es hablar de turismo rural. En concreto, de su historia. Su concejo fue el primero en implantar esta modalidad de ocio vacacional hace ya 25 años. Por ello, Taramundi se ha erigido como uno de los mayores lugares turísticos de Asturias y de todo el norte peninsular. Parroquia y villa además, la localidad asturiana se asienta sobre terreno pizarroso y quebrado, bosques antiguos de castaños, robles y abedules entre los que discurren numerosos arroyos que alimentan ríos trucheros. Se trata, sin duda, de uno de los rincones más hermosos de Asturias, ideal para disfrutar de su pasado y de la naturaleza. Sigue leyendo

Archivo General de Indias (Sevilla)

Casa_de_Indias_y_catedral_sevilla

Entre los siglos XVI y XVII Sevilla detentó el monopolio del comercio con América y Filipinas, lo que la convirtió en la capital de Europa. A falta de una lonja comercial adecuada, los mercaderes procedentes de toda Europa hacían sus tratos en el entorno de la catedral, especialmente en las gradas que la rodean y en el patio de los naranjos. Cuando la inclemencia del tiempo lo aconsejaba, se trasladaban al interior del templo y lo llenaban con un bullicio de feria, gritos destemplados, juramentos y reniegos. Sigue leyendo

Pastrana (Guadalajara)

Lugares con historia vuelve a contar con una colaboración de lujo. Para el que suscribe este humilde blog, claro está. Pero por su profesionalidad y buen hacer a nivel histórico y periodístico, a los hechos me remito. Nacho Ares es historiador y arqueólogo. Apasionado y gran conocedor del Antiguo Egipto, conduce las madrugadas de los sábados el excelente programa divulgativo Ser Historia y colabora en el programa televisivo Cuarto Milenio. Ahora, en Lugares con historia, Nacho Ares  invita al viajero a descubrir un destino apasionante por su esplendoroso pasado y a una protagonista de excepción.

Al sur de Guadalajara, por la N-320 en dirección a Sacedón, se encuentra el desvío que por la C-200 lleva a Pastrana, importante villa de la Alcarria manchega enclavada entre el Tajo y el Segura. Durante el siglo XVI perteneció a la Orden de Calatrava, hasta que Carlos V la vendió a doña Ana Mendoza de la Cerda, viuda de don Diego Hurtado de Mendoza y duquesa de Pastrana. La legendaria dama del parche en el ojo.

edificio de pastrana conocido como palacio ducal

Palacio Ducal de Pastrana./Sixt

La localidad alcarreña de Pastrana está unida de forma irremediable a la figura histórica de este personaje excepcional: Ana de Mendoza y de la Cerda, princesa de Éboli y esposa de Ruy Gómez de Silva, secretario de Felipe II. Fue una de las mujeres de más talento de su época, y aunque perdió un ojo mientras entrenaba esgrima, se la consideraba como una de las damas más hermosas de la corte española. No está probado que fuese amante de Felipe II, pero sí que mantuvo una relación, ya viuda, con el secretario real Antonio Pérez.

A esta época, los albores del Renacimiento español (siglos XV-XVI), si es que se llegó a atisbar esta corriente histórica y artística en nuestro país, pertenecen la mayor parte de las joyas arquitectónicas y patrimoniales que aún se mantienen en pie en Pastrana. El más destacado y que el viajero no debe dejar pasar la oportunidad de visitar es su fantástico palacio Ducal (siglo XV), obra de Alonso de Covarrubias. Viajar por España descubre al viajero, en ocasiones, monumentos de tanta belleza e historia.

Ana de Mendoza, la princesa de éboli

La princesa de Éboli./coloma

En su interior, muy restaurado, aún rezuman las historias y leyendas vinculadas a la princesa de Éboli y al tormentoso encierro sufrido en una de las alas del edificio, en concreto en la cámara de la Reja Dorada, hasta su muerte en 1592. El palacio, renacentista, muestra muchos elementos manieristas. Destacan sus torreones, portada, columnas, frontón y escudo. La princesa de Éboli fue recluida por estar acusada de conspirar en la intriga palaciega que condujo al asesinato de Escobedo, secretario de don Juan de Austria, y a la huida de Antonio Pérez.

Precisamente, con la llegada de los príncipes de Éboli, Pastrana dio un giro espectacular a su historia. Se convirtió en uno de los lugares para conocer con mayor interés de la España de entonces. Con ellos, Santa Teresa de Jesús levantó dos fundaciones, una para hombres (monasterio del Carmen) y otra para mujeres, el monasterio de San José (Monjas de Abajo)

El otro gran edificio de Pastrana, sustentado también por los príncipes de Éboli, es su iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen María, antigua colegiata (siglos XIII-XIV) y adosada a la iglesia gótica de la Orden del Temple (siglos XII-XIV) En ella no solamente puede el viajero descubrir infinidad de recuerdos de los príncipes, sino también un extraordinario museo de tapices. En la cripta de la colegiata descansan los restos de doña Ana de Mendoza, junto a los de su esposo, algunos de sus hijos y otros miembros de la familia Mendoza.

iglesia sagrado corazón de pastrana

Ermita del Sagrado Corazón./Gsd2000

Del castillo y las murallas y algunos restos, el casco histórico de Pastrana, declarado Bien de Interés Cultural, conserva el trazado medieval. Pero Pastrana tiene mucho más que ofrecer a quien tiene el placer de visitarla y conocer su historia. El barrio de los moriscos, la judería, el monasterio de San Francisco, la plaza de la Hora o la Fuente de los Cuatro Caños, son solo algunos de los obligados ejemplos que no hay que dejar escapar la oportunidad de visitar.

La famosa capital de la Alcarria fue una ciudad singularmente rica entre los siglos XVI y XVII, bajo el poder de los Éboli. Si el viajero busca lugares no turísticos para visitar, sin masificar, pero dotados de un pasado con historia, Pastrana es el destino ideal. En las afueras se ubica el convento del Carmen, con una iglesia barroca que alberga un museo de historia natural muy curioso compuesto por animales exóticos naturalizados procedentes del lejano Oriente.

Dónde dormir: Hotel Palaterna; Gral. Cayuela, 2; 19100 Pastrana (Guadalajara); reservas@hotelpalaterna.com; teléfono: 949370127.

Dónde comer: Restaurante El Cenador de las Monjas; Travesía de Inés, 1; Pastrana (Guadalajara); teléfono: 949370101.

Plano de Pastrana

Simancas (Valladolid)

A través de la carretera N-620, a una decena de kilómetros de Valladolid y a orillas del Pisuerga, que corre paralela al emblemático Duero, aparece, a ojos del viajero exhausto la localidad de Simancas, que algunos historiadores identifican con la ciudad romana de Septimanca, situada en dominio de los vacceos, una tribu celtíbera de la Meseta Norte.

En el año 753 de nuestra era Alfonso I la conquistó temporalmente a los árabes, pero la perdió debido a su posición estratégica en la ‘línea del Duero’. En el 883 Alfonso III la reconquistó definitivamente. En el año 939 Ramiro II venció a Abderramán III en la batalla de Alhandega y consolidó la frontera leonesa.

A partir del siglo XI el municipio de Simancas perdió su posición estratégica y en el año 1255 quedó incorporada al término municipal de Valladolid. El topónimo de Simancas se atribuye a la leyenda de ‘Siete Mancas’, en memoria de otras tantas doncellas del lugar que se cortaron las manos para desanimar a unos moros salaces que pretendían atentar contra su honestidad.

Simancas y el puente medieval visto desde arriba y el pisuerga

Vista de Simancas desde el río Pisuerga./Leofenix

Ya en el siglo XIX, en concreto en 1813, hubo una nueva contienda bélica en Simancas que enfrentó a las tropas aliadas (formadas por españoles, ingleses y portugueses), mandadas por Wellington, contra las tropas de Napoleón en plena Guerra de la Independencia, que se batieron en retirada tras la batalla de los Arapiles.

El hermoso castillo de Simancas (siglo XV), rodeado de murallas y convertido en 1540 en Archivo General del Reino, sirvió de prisión en tiempos de los Reyes Católicos. Construido por el poderoso linaje de los Enríquez, fue cedido con posterioridad a Carlos V y sufrió una gran reforma cuando Felipe II decidió instalar en él sus Archivos Generales y encargó el nuevo diseño a su arquitecto favorito a Juan de Herrera el de El Escorial.

Fortaleza y Archivo de Simancas

Castillo de Simancas./Rabiespierre

En el edificio actual de la fortaleza se distinguen un recinto exterior (pentagonal, guarnecido de torreones cilíndricos y de amplio foso) y el interior, muy transformado para adaptarlo a su función de archivo. Tras su reforma, el castillo es visitable en la capilla de la fortaleza, una de las salas de investigación y la sala de exposiciones. Conserva una interesante colección de joyas documentales sobre los derechos monárquicos y la gestión imperial.

Y es que el Archivo General de Simancas, uno de los más importantes de Europa, merece la pena ser recordado en la visita del viajero. Conserva, nada más y menos, que toda la documentación producida por los organismos de gobierno de la monarquía hispánica desde la época de los Reyes Católicos (1475) hasta la entrada del Régimen Liberal (1834). Es el fondo documental más homogéneo y completo de nuestra memoria histórica de los siglos XVI al XVIII.

templo religioso de El Salvador de Simancas

Iglesia de El Salvador./Trasgo82

El casco urbano de Simancas, declarado Bien de Interés Cultural, invita al viajero a un agradable paseo con algún alto en los bares. Tampoco desagrada un camino hacia la ribera del Pisuerga para contemplar el bello paisaje que se divisa desde la orilla opuesta, con el pueblo y el puente romano de 17 ojos al fondo, aunque en realidad sea medieval.

En la iglesia del Salvador, románica, se conserva un retablo mayor (siglo XVI) de Inocencio Berruguete y Juan Bautista Beltrán; un retablo renacentista, de Antonio Vázquez; un retablo (siglo XVI) de Francisco de la Maza; y una cruz de plata del siglo XVI.

Simancas no es el único lugar con historia recomendable para rememorar la presencia de los Reyes Católicos y descendientes por tierras del antiguo reino leonés. Otros lugares como Arévalo, Tordesillas, Madrigal de las Altas Torres o Toro presentan recorridos con un notable pasado de peso. Ideal para una escapada de fin semana. O varias.

Dónde dormir: Hotel Las Tercias; C/ Tercias, 4; 47130 Simancas (Valladolid); teléfono: 983590482.

Dónde comer: El Mirador de Simancas; C/ de General Arana; Simancas (Valladolid); teléfono: 983590767.

Captura de pantalla 2013-07-01 a la(s) 17.28.36

Castillo Calatrava la Nueva (Ciudad Real)

Cuando la frontera entre árabes y cristianos se trasladó a Sierra Morena, la Orden de Calatrava edificó una nueva casa madre: Calatrava la Nueva, en el año 1217, sobre un cerro elevado y rocoso que vigila como bastión los principales pasos de la frontera entre la meseta y el sur de la península. Al este de Puertollano, la fortaleza se emplaza en la localidad de Aldea del Rey, y se accede por un camino que parte de la carretera local 504.

El castillo de Calatrava la Nueva se construyó cuando los caballeros de dicha orden abandonaron la fortaleza de Calatrava la Vieja, en Carrión de Calatrava, tras la batalla de Alarcos. En este nuevo y enorme castillo convento dotado de tres recintos sucesivos, en total casi 50.000 metros cuadrados, residiría la orden hasta 1826. A principios del siglo XIX los caballeros se trasladaron a Almagro. El mismo Felipe II pasó la Semana Santa de 1560 en este impresionante lugar.

Fortaleza de Calatrava la Nueva

Castillo de Calatrava la Nueva.

La carretera faldea en torno al alto cerro hasta una explanada que sirve de aparcamiento, ya a las puertas de la fortaleza. El viajero atraviesa una nave profunda cubierta por bóveda de medio cañón y al salir al aire libre advierte que el castillo contiene otro más elevado. Entre los dos recintos se extiende una calle que circunda y separa las dependencias interiores: dormitorios, almacenes, caballerizas, panaderías, aulas, archivos,…

El desnudo interior de la iglesia revela tres naves, cada una con su ábside inserto en la muralla. Aquí hubo sepulcros, retablos, pinturas y un coro valioso dividido por una reja que separaba a los caballeros de los frailes. Un corralito entre la iglesia y el castillo, el Campo de los Mártires, señala el cementerio donde se enterraban los freires muertos en combate.

Fachada de ls iglesia del castillo de Calatrava la Nueva

Fachada y rosetón de la iglesia de la fortaleza./Valdoria

Por una puerta en codo se accede al alcazarejo: los aposentos del maestre, el gran aljibe alimentado por las aguas de la lluvia, la residencia de los frailes, la empinada escalera de caracol, el archivo a prueba de incendios, el convento con su claustro, las salas que servían de biblioteca, el gran refectorio y las cocinas, los dormitorios comunales, todo del siglo XV.

En la fachada principal, el viajero puede contemplar la puerta de la Estrella, con un gran rosetón de la época de los Reyes Católicos. Junto a los tres recintos provistos de murallas, el castillo de Calatrava la Nueva tiene una gran torre del homenaje. El conjunto del edificio, de estilo cisterciense, fue restaurado en la década de los ochenta.

En las afueras de la localidad se alza también el palacio de la Clavería (siglo XVI), renacentista, cuya fachada luce los escudos de don Fernando de Córdoba. Ya en el centro de la villa se encuentra la ermita de Nuestra Señora del Valle (siglo XVIIII) Lugares con historia, ambos, de recomendada visita.

Fortaleza de Calatrava la Vieja.

Castillo de Calatrava la Vieja.

La apasionante novela El escalón 33, de Luis Zueco, incorpora a este castillo como uno de los elementos destacados de una trama que aúna enigmas, secretos, misterios y desenlaces inesperados. Según el autor aragonés, la victoria cristiana en las Navas de Tolosa impulsó en el siglo XIII la construcción en Aldea del Rey de la fortaleza Calatrava la Nueva, “una de las más fuertes e inexpugnables fortalezas de su tiempo desde donde se controlaba la ruta entre Toledo y Córdoba”.

El de Calatrava la Nueva es, sin duda, uno de los castillos de mayor belleza y con más historia de toda nuestra geografía, a semejanza del de Peñíscola, que perteneció a los templarios, o el de Ponferrada, también posesión de esta orden religiosa militar. Tampoco desmerece el que le precedió, Calatrava la Vieja. Los amantes del pasado pueden disfrutar en esta provincia, asimismo, del yacimiento de Alarcos o de pueblos con encanto como Viso del Marqués o Montiel. Ideal para una ruta o escapada de fin de semana.

Dónde dormir: Hotel Hospedería de los Calatravos; Calle Jardines, 7; Calzada de Calatrava (Ciudad Real); teléfono: 926875452.

Dónde comer: Restaurante El Portón de Calatrava; Calle de la Empedrada, 97; Calzada de Calatrava (Ciudad Real); teléfono: 926875106.

Biblioteca del Escorial (Madrid)

Con anaqueles de maderas nobles, conserva libros de indudable valor: cuatro mil manuscritos árabes, quinientos ochenta griegos, setenta y dos hebreos, más de dos mil latinos y más de 40.000 libros impresos. La Biblioteca del Escorial alberga auténticos tesoros de la historia de la literatura, entre los que sobresalen las Etimologías u Orígenes (siglo IX), de Isidoro de Sevilla; el Itinerario (siglo VII), del emperador Antonino; los Comentarios al Apocalipsis (siglo IX), del Beato de Liébana; las Cantigas de Santa María (siglo XIII), de Alfonso X el Sabio; el Códice áureo; la Cosmografía (siglo XV), de Tolomeo; el Devocionario, de Isabel la Católica, y muchos otros más que el viajero inquieto tenga intención de descubrir….

La Biblioteca del Escorial, la primera pública de España, se formó, en su origen, con cuatro mil volúmenes de la biblioteca personal de Felipe II. En 1576 recibió la donación de la biblioteca de don Diego de Mendoza, caballero docto e ilustre. Más tarde, por orden del rey, se trajeron a El Escorial ciento ochenta y tres volúmenes de la capilla real de Granada.

sala principal de la biblioteca del Escorial

Biblioteca del Escorial./Xauxa Håkan Svensson

De los monasterios de San Jerónimo de la Mutra y Poblet hay en El Escorial casi trescientos libros. En 1614 se enriqueció con los fondos de Muley Zidán, emperador de Marruecos. En 1671 un incendio quemó más de cuatro mil manuscritos. En total, de manuscritos hay unos seis mil, y unos seiscientos incunables. Casi nada.

Una colección poco habitual que se conserva en el Escorial hace referencia a los certificados de autenticidad de las reliquias que recibía Felipe II. Formada por más de 300 certificados, cada uno de ellos han sido guardados en unas cajas específicas para evitar su deterioro.

Aparte de la extraordinaria riqueza de sus fondos bibliográficos, la biblioteca del Escorial llama la atención por su peculiar estructura física. Tiene unos bellos frescos en el techo pintados por Pellegrino Tebaldi, librerías de madera de indias diseñadas por el arquitecto Juan de Herrera, y una figura de Euclides que sostiene una tabla con un extraño dibujo: las tres figuras herméticas superpuestas, es decir, las claves de los constructores de El Escorial.

Esfera terráquea en la biblioteca del Escorial

Esfera situada en la biblioteca del Escorial./Mercewiki

La sala principal tiene una bóveda de cañón y mide 54 metros de largo. Se divide en siete zonas, cada una de ellas ornamentada con pinturas al fresco que representan las siete artes liberales (Gramática, Retórica, Dialéctica, Aritmética, Música, Geometría y Astrología) Tiene mesas de madera y mármol que sirven de expositores de grandes obras como las Cantigas de Santa María.

En una sala de lectura cercana los investigadores, que acuden desde diferentes países del mundo, se agolpan para estudiar los fondos. Casi un millar de ellos pasan por aquí cada año. Y es que la biblioteca se ha reafirmado como un lugar de estudio y de trabajo científico al albergar dibujos y grabados, retratos de personajes, instrumentos matemáticos y científicos, mapas, esferas, astrolabios, reproducciones de fauna y flora, monetario o medalleros.

En las salas de la biblioteca, en una labor oculta al público, se ha emprendido un profundo trabajo de conservación y restauración. Para quienes tengan intención de visitarla virtualmente, lo pueden hacer a través de la página web, que ofrece la posibilidad de consultar los catálogos de los fondos, cuyos primeros libros llegaron solo dos años después que se colocara la primera piedra, hace 450 años.

Salón principal de la biblioteca del Escorial

Son miles las obras de enorme valor que aquí se conserva./Merce-s

La biblioteca del Escorial depende ahora de Patrimonio Nacional y su visita (salón principal) está abierta al público como parte integrante del Monasterio, en su horario habitual. No obstante, para los investigadores, los fondos pueden ser consultados de martes a sábado, de 10 a 14 horas.

La biblioteca mima sus tesoros. De perogrullo. No podía ser menos. El Monasterio de El Escorial es uno de los lugares con mayor encanto de la península ibérica. Su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad lo avala. Su historia ha dejado un poso para la eternidad de bibliófilos y profanos. En este vídeo se resume el gran trabajo de sus restauradores. ¿A que merece una escapada de fin de semana para verla?

 

Dónde dormir: Hotel Miranda Suizo; C/ Floridablanca, 18; 28200 San Lorenzo de El Escorial (Madrid); teléfono: 918904711; reservas@hotelmirandasuizo.com.

Dónde comer: Restaurante Charolés; C/ Floridablanca 24; 28200 San Lorenzo de El Escorial (Madrid); teléfonos: 918905975 y 918905975.

Bocairente (Valencia)

Colgada sobre un barranco, en un emplazamiento imposible, emerge de la nada la espectacular Bocairente, una pequeña localidad valenciana situada en las estribaciones de Albacete y Alicante. Desde el siglo XIII, Bocairente mantiene su peculiar fisonomía de casas colgadas y plazuelas escalonadas con fuentes, cuando pasó a formar parte de la Corona de Aragón y sus mezquitas se convirtieron en iglesias.

Lugar de resistencia contra los romanos en época ibérica, Bocairente, a las faldas de la Sierra de Mariola, se convirtió en plaza fuerte durante el califato de Córdoba para, después, transmutarse en guardián del reino taifa de Dénia, aunque pervivíó sobradamente por las riquezas que producía su huerta y la abundante producción textil.

vista general de la localidad de bocairente

Panorámica de la ciudad de Bocairente./Enrique Íñiguez Rodríguez

En época cristiana Bocairente mantuvo su estatus, que se agrandó con la declaración del municipio como Villa en 1418 y, en especial, en 1587, cuando el monarca Felipe II le otorgó el título de Real Fábrica de Paño que incluía el Libro de los Privilegios, es decir, la reglamentación corporativa de las actividades textiles, actividad que ha continuado hasta hoy.

El viajero que arriba a Bocairente queda deslumbrado por el desnivelado entramado callejero que ofrece. Vertiginosos y empinados callejones se suceden para conformar un conjunto de pequeños rascacielos y casas trogloditas. Recorrido obligado es su pintoresco barrio medieval, declarado conjunto histórico-artístico nacional.

A través de él, el viajero se topará con la hermosa iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), que llegó a contar con uno de los retablos más elaborados de Juan de Juanes, pintor que era de aquí. En los límites de la ciudad antigua se esconde la plaza de toros. Es la más antigua de la Comunidad Valenciana y está enteramente excavada en la roca, como la cántabra Iglesia de Arroyuelos.

vista del ayuntamiento y la plaza del mismo nombre de Bocairente.

Plaza del Ayuntamiento de Bocairente./Enrique Íñiguez Rodríguez

No se puede finalizar la visita sin acudir al Museo Arqueológico Municipal, en el que se exponen diversos objetos de una larga época que abarca desde el Paleolítico Superior hasta la Edad Media. Más curioso resulta el monumento dedicado a la manta, industria artesanal relevante en la localidad.

Una vez se ha disfrutado del Bocairente intramuros, merece la pena hacer un esfuerzo extra para conocer parte de su mágico entorno, en el que poder descubrir caminos secretos con huertos creados por árabes y moriscos, así como unas cuantas cuevas y casas trogloditas.

Almacenes, escondites, incluso un monasterio cuelgan de la roca, aunque lo más impresionante son les Covetes dels Moros, una pared pétrea con medio centenar de ventanas excavadas artificialmente que se van sucediendo a lo largo de un recorrido tortuoso en el interior de la montaña. Una escalera metálica facilita el acceso a la cueva más baja, desde la que se accede al resto. En otros barrancos más cercanos al pueblo (Colomer y Gomar) existen cuevas parecidas, aunque sin duda no son tan espectaculares como las del Barranc de la Fos.

La empinada calle de Sant Josep de Bocairent.

Calle de Sant Josep./Enrique Íñiguez Rodríguez

Dos teorías intentan explicar la función de estas oquedades: son cenobios visigóticos (con el paralelo de Giribaile, en Jaén) o graneros de la época beréber usados por los campesinos de los entornos (los tazaghin beréberes del Alto Atlas) Su gran relevancia hizo que fueran declaradas monumento histórico-artístico.

También satisfactorio para el espíritu del viajero, resulta emprender un recorrido a través del río Clariano a través de cañones solo accesibles a pie. Y disfrutar así de puentes, molinos y algún que otro acueducto. ¿Se puede pedir más? Sí, un anticipo en forma de postal audiovisual que aquí os dejo para disfrutar. Uno más de los lugares con historia de nuestra geografía:

Dónde dormir: Hotel L´Estació; Parc de L´Estació, s/n; 46880 Bocairent (Valencia); teléfono: 962350000; info@hotelestacio.com.

Dónde comer: Restaurante El Cancell; Calle de Sor Pietat de la Creu, 3; Bocairent (Valencia); teléfono: 962355038.

Canal de Castilla (Castilla y León)

A las afueras de la localidad castellana de Alar del Rey el viajero se ve obligado a detenerse para ver el Canal de Castilla, un río artificial encajado en paredes cóncavas de bien encuadrados sillares. El canal es una de las obras más importantes que dejó en España la Ilustración del siglo XVIII, cuando las autoridades se preocuparon del bienestar y el progreso de los pueblos y no solo por ganar las próximas elecciones y mantener la poltrona.

La idea era abrir un canal que facilitara las comunicaciones interiores e incluso llegara al mar Cantábrico y permitir de esta forma, romper el aislamiento al que estaba sometida la meseta castellana y leonesa debido a su accidentada orografía. Entonces el transporte de mercancías, que dependía de arrieros y carreteros, era lento y caro.

tramo del canal de castilla

El Canal de Castilla a su paso por Medina de Rioseco./Rodelar

Esta tremenda vía fluvial fue ideada por Fernando VI y su ministro más influyente, el Marqués de la Ensenada con la idea de impulsar la economía patria. Las obras duraron casi un siglo, hasta 1849, pero una parte entró ya en servicio a finales del siglo XVIII. El transporte se hacía por medio de barcazas impulsadas por caballos y bueyes que tiraban de ellas desde los arrecifes de la orilla. Llegó a haber hasta 300 de ellas.

El proyecto inicial contempló la construcción de cuatro grandes canales que unirían Segovia con Reinosa, en Cantabria, y llegar al mar por el puerto de Santander. De Reinosa continuaría hasta Calahorra de Ribas (Palencia), para proseguir hasta Medina del Rioseco (Valladolid) por la comarca de Tierra de Campos. Para desembocar en el Río Pisuerga. Pero esta idea se truncó. La obra quedó inconclusa, pero ha legado más de 200 kilómetros de cauce navegable dividido en tres ramales.

obra de ingeniería civil es el canal de castilla

El Canal de Castilla es una impresionante obra de ingeniería./Zarateman

El Canal de Castilla une Medina de Rioseco, Palencia, Valladolid y Alar del Rey. Esta última, a 80 kilómetros de Palencia, supone el límite norte del canal. 75 kilómetros y 24 esclusas discurren más las aguas hasta llegar a Calahorra de Ribas, donde se bifurcan dos ramales. El discurrir fluvial permite al viajero conocer dos parajes de singular belleza monumental: Herrera del Pisuerga y Frómista.

El ramal de Campos, de casi 80 kilómetros de extensión, enlaza Calahorra de Ribas con Medina de Rioseco. A lo largo de este tramo, el viajero puede optar por conocer las maravillas que esconden Monzón de Campos, Paredes de Nava o la propia Medina de Rioseco, conocida antaño como la India Chica por las riquezas que albergó.

Mientras, por el ramal sur la ruta conduce de Calahorra a Palencia, la primera capital por la que se adentra el Canal de Castilla. Medio centenar de kilómetros después arriba hasta Valladolid, ciudad monumental donde las haya donde murió Cristóbal Colón y nació Felipe II. Sin duda se convirtió en la ciudad más importante de la Corona de Castilla durante la Edad Media.

uno de los tantos embarcaderos del canal de castilla

Embarcadero del Canal de Castilla en Medina de Rioseco./Josemanuel

Aquí finaliza el trayecto del Canal de Castilla. Ahora, el canal sirve solo para los regadíos. Como transporte decayó con el ferrocarril y finalmente se cerró a la navegación en 1959. Las carreteras de alrededor y los caminos rurales que bordean el canal permiten en la actualidad que el viajero pueda disfrutar del paraje y la naturaleza a pie, en bicicleta o piragua.

Emitido por La 2 de Televisión Española, este vídeo que os dejo disfrutar a continuación es el primero de una serie de cuatro capítulos que se embarca en una aventura navegable por el Canal de Castilla. Conviene detenerse, respirar hondo y dejarse llevar por unas bellas imágenes que nos recuerdan uno de los lugares con historia de nuestro país:

Dónde dormir: Hotel Vittoria Colonna; C/ San Juan, 2-b; Medina de Rioseco (Valladolid); teléfono: 983725087.

Dónde comer: Restaurante La Cueva; Conde de Vallellano, 6; 34480 Alar del Rey (Palencia); teléfono: 979133066.