Oropesa (Toledo)

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Oropesa, como las hadas que habitaban en las antiguas fuentes, canta su vieja canción a la vera del camino y seduce de manera sibilina a los viandantes. El viajero, si sigue la ruta del río Tajo sobre la huella de los antiguos caminantes, llega, desde Talavera de la Reina por la vía de Extremadura a un lugar de singular belleza, que atrapa desde la sugerente silueta de su hermoso castillo. Es el encanto de uno de los lugares con más historia de Castilla La Mancha y de esta España nuestra de interior. Sigue leyendo

Montesa (Valencia)

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Montesa, municipio emplazado a unos 60 kilómetros de la capital de Valencia, tiene un notable castillo del siglo XIV que el viajero debería visitar siquiera porque dio nombre a una de las órdenes militares españolas que heredaron miembros y las posesiones de los templarios tras su disolución por parte del Papa Clemente V en 1317. Por de pronto le apetece al viajero llevar a cabo una escapada de fin de semana en la provincia de Valencia, en este pequeño reducto de poso histórico. Sigue leyendo

Castillo de Gormaz (Soria)

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Por la carretera N-122, en dirección este mediante Castilla y León, se accede al pequeño pueblo de San Esteban de Gormaz, localidad que se desparrama sobre las desnudas laderas de un cerro coronado por un antiguo castillo. Pero qué castillo. A sus pies, de las antiguas murallas, solo quedan algunas puertas. La población supuestamente fundada por los arévacos y fortificada por los romanos, sirvió de línea fronteriza entre las tropas cristianas y árabes, allá por el Medievo, una época no tan oscura como nos la han querido mostrar algunos historiadores. Sigue leyendo

Tudela (Navarra)

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Capital de las comarca de la Ribera, Tudela presenta en el siglo XXI un rico legado patrimonial: el que dejaron en el pasado cristianos, judíos y musulmanes. La ciudad de las tres culturas hay que recorrerla a pie para saborear la historia a cada paso. Declarado su casco viejo Bien de Interés Cultural, su monumento dedicado al Sagrado Corazón domina una mezcolanza de saberes que antaño marcaron las páginas del desarrollo cultural y social de la península ibérica durante la Edad Media. Sigue leyendo

Siurana (Tarragona)

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Siurana es única en belleza. Pocos lo pueden dudar. Una treintena de venerables casas de piedra en la cima de un alcor, a las que se accede por un desfiladero vigilado por las ruinas de un castillo árabe, los pies en el torrente del Estopiñá y la mirada perdida en los paisajes del valle del río Siurana. A ellos el viajero debe sumar la peña de la Siuranella, el Salto de la Reina Mora o la Trona, y los acantilados de Arbolí, tan conocidos por los escaladores. En cambio, se ven menos visitantes horizontales, pese a ser uno de los lugares turísticos de Cataluña. ¿Cabe una estampa más romántica? Sigue leyendo

Clavijo (La Rioja)

Asentado en en plena Tierra de Cameros riojana, en un terreno muy quebrado, rodeado de montañas con bosques de encinas y robles, emerge Clavijo, un lugar con mucha leyenda e historia. A escasos 16 kilómetros de Logroño, su fortaleza atalaya desde sus almenas los caminos que conectan Castilla, Navarra y Aragón, el desfiladero del río Leza y los valles de los ríos Iregua y Ebro.

Dentro de los límites del término municipal se asienta el monte Laturce, donde, supuestamente, se celebró en el siglo IX la célebre batalla de Clavijo, uno de los episodios más renombrados de la Reconquista y que cambió el curso de la historia patria. Sin embargo, esta batalla ha sido puesta en duda por expertos en la materia. Sea cierta o no, todo lo que allí pasó fue el principio del fin del poder musulmán sobre la Península.

Vista general de la localidad de Clavijo en La Rioja

El pequeño municipio de Clavijo./BigSus

Según cuenta la tradición, corría el año 814 cuando el emir de Córdoba, Abderramán, solicitó de Ramiro I, rey de Asturias, el ‘tributo de las cien doncellas’ que le había prometido Mauregato (muerto en el año 789), también rey de Asturias, hijo de Alfonso I el Mayor y de una esclava mora. El objetivo de esta demanda no era otro que intentar mantener la neutralidad entre ambas facciones.

El monarca se negó a pagar dicho tributo al emir. La respuesta árabe no se hizo esperar y las tropas sarracenas se entregaron al saqueo y la rapiña. Ramiro I se alzó en armas, como no podía ser menos, ante la afrenta. Cuando las tropas cristianas se enfrentaron al ejército musulmán, conocieron la derrota. Entonces los cristianos se hicieron fuertes en el monte Laturce, en el Collado de Clavijo.

Llegó la noche y con ella el descanso tras la contienda. Ramiro I se retiró a dormir a su tienda de campaña y soñó que se le aparecía el apóstol Santiago y le aconsejaba emprender de nuevo la batalla al día siguiente. Así lo hizo y, ante su sorpresa cuando los cristianos perdían terreno, emergió de la nada el apóstol montado en un caballo blanco y blandiendo una bandera inmaculada del mismo color y una espada.

Vista frontal iglesia de la asunción de Clavijo

Iglesia parroquial de la Asunción./BigSus

Santiago tomó parte por la causa de Ramiro y causó muchas bajas en el enemigo árabe. Según la leyenda, 70.000 moros quedaron tendidos en el campo de batalla y la tierra se tiñó de rojo durante decenios. De ahí el mito que ha trascendido hasta nuestros días: Santiago Matamoros. Pero posiblemente fue una cruenta batalla librada en Albelda, cerca de Clavijo, entre Ordoño I, rey de Asturias, y Musa II, gobernador de Zaragoza, la que dio origen a la leyenda y a la confusión histórica.

La importancia histórica que atribuye la leyenda a Clavijo no conserva muchas semejanzas con el interés monumental que despierta la población. Su casco viejo, encaramado sobre una elevada colina que domina los montes cercanos, presenta un aspecto un poco descuidado. El viajero que lo desee, puede visitar una ermita barroca que conmemora los hechos de la dudosa batalla de Clavijo, así como la iglesia parroquial (siglo XVI), que tiene una bella bóveda de crucería estrellada y un retablo barroco.

Fortaleza de Clavijo en La Rioja

Castillo de Clavijo.

Pero sin duda, el principal reclamo patrimonial e histórico de Clavijo es su castillo (siglo X), del que permanecen ruinas y conserva parte de sus muros con revellines y restos de la torre del Homenaje. Es románico de origen aunque sufrió una completa remodelación en el siglo XIV. Se accede por un arco de herradura califal de reciente factura.

Aunque la historia que le acompaña sea más bien una leyenda que un suceso verídico, al viajero le merece la pena acercarse hasta el castillo para explorar sus ruinas, como así lo hacen algunos de los protagonistas de El escalón 33, una estupenda novela histórica de Luis Zueco, cuya gran parte de la acción discurre por algunos de los mejores castillos que se conservan a lo largo y ancho de nuestra geografía, como el de Calatrava la Nueva o Peñíscola. Altamente recomendable para amantes de la historia y las fortalezas.

Dónde dormir: Casa Tila; C/ Don Marcial 8; 26130 Clavijo (La Rioja); teléfono: 941436796; cruz@casatila.com.

Dónde comer: Centro Social; Plaza Hipólito Ascacíbar; Clavijo (La Rioja); teléfono: 638057354.

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Écija (Sevilla)

La conocida como la sartén de Andalucía por los rigores de su caluroso verano y como ciudad de las torres por sus campanarios, se alza en la campiña sevillana, a orillas del río Genil, como un auténtico museo al aire libre cargado de historia. Las torres, cúpulas y espadañas de Écija despuntan sobre un skyline único, que se suman a unas plazas, fuentes y casas señoriales no menos destacadas y bellas.

Enclavada sobre la antigua colonia Augusta Firma Astigi, Écija alcanzó en tiempos de los romanos una notable importancia. Durante la vigencia de la época de Al-Ándalus fue conocida como Estadja (ciudad rica), sobrenombre que prueba el esplendor que conservó tras la conquista cristiana, protagonizada por Fernando III en el año 1240.

Plaza Mayor de Écija./Miami Love 1

A partir de entonces se instalaron ilustres familias castellanas que potenciaron su desarrollo. En 1402, la ciudad obtuvo fuero propio, y entre los siglos XVI y XVII alcanzaron su apogeo los gremios. El gran desarrollo de Écija en el pasado es hoy palpable en sus muchas y magníficas construcciones, tanto religiosas como civiles, de entre los siglos XI y XVIII.

A la localidad sevillana no le faltan motivos para ostentar la categoría de Conjunto Histórico-artístico. Dicha amalgama urbanística acoge entre sus principales edificios destacables palacios, como el de Benamejí, que alberga el Museo Histórico Municipal, de estilo barroco del XVIII.

Iglesia de San Francisco./Varpaijos

El hoy utilizado como Palacio de Justicia (siglo XX), es conocido como el Palacio de las Tomasas, que ostenta una exuberante decoración inspirada en la Alhambra. El Palacio de los Marqueses de Peñaflor, es emisario del Siglo de Oro exijan, época en la que más de 30 títulos nobiliarios se afincaban aquí.

Mientras, el Palacio de Valdehermoso presenta una interesante portada plateresca, y el de Santaella otra labrada en piedra con pilastras y una hermosa cúpula. Entre las casas-palacio merece la atención del viajero la de los Palma (siglos XVI-XVIII), con varios patios y grandes salones y artesonados mudéjares.

Torre de la Iglesia de Santa María./Miami Love 1

El rico legado de Écija también se muestra en las iglesias, como la de Santa María Nuestra Señora, que acoge el Museo Parroquial con restos prehistóricos, romanos y árabes. El Museo de Arte Sacro se localiza en la iglesia de Santa Cruz, con obras de entre los siglos XVI al XIX.

La iglesia de San Juan, por su parte, sigue el modelo de su famosa homóloga de San Juan de Letrán de Roma. Su torre campanario es una de las más bellas del barroco del siglo XVIII, junto con la de la iglesia de San Gil, que es la más antigua del municipio andaluz.

Puente de hierro con el río Genil a su paso por Écija./Varpaijos

El rico patrimonio de Écija no acaba ahí. Ni mucho menos. El convento de las Teresas se emplaza en un edificio mudéjar. Llama la atención su monumental portada principal, de dos cuerpos y de transición del Gótico al Renacimiento. También aquí resalta la torre.

Como la cabecera de este interesante vídeo bien propone, Écija es de cine, sin lugar a la duda. Un rápido recorrido aéreo de la localidad sevillana pone en situación al viajero, que cuenta con una guía audiovisual previa si tiene intención de emprender una escapada de fin de semana, por ejemplo.

Dónde dormir: Hotel Platería; C/ Platería, 4; 41400 Écija (Sevilla); teléfono: 955902754; info@hotelplateria.net; www.hotelplateria.net.

Dónde comer: Restaurante Amrita; C/ Emilio Castelar, 13; 41400 Écija (Sevilla); arteensabor@gmail.com; teléfono: 697907255.

Alarcos (Ciudad Real)

Alarcos, hoy parque arqueológico, es el lugar donde los almohades derrotaron a Alfonso VIII en 1195. Desde la carretera se ve el lomo de un cerro alargado: a un lado la ermita, en el lado opuesto, más alto, el castillo, y todo circundado de murallas con algunas excavaciones. El pueblo, las calles y las casas medievales se encuentran todavía soterradas, porque aquí quedan muchas horas de excavación.

El rey Alfonso VII lo reconquistó en 1147 y Alfonso VIII intentó convertirlo en plaza fuerte cuando los almohades lo derrotaron y le arrebataron los territorios hasta el Tajo durante la Reconquista. Medio siglo después, Alfonso X prefirió trasadar la población y fundó Ciudad Real.

Cerro y asentamiento íbero de Alarcos./Raimundo Pastor

Una puerta suave conduce a la puerta de la muralla. Una iglesia gótica con una galería cubierta sobre columnas es el santuario de la Virgen de Alarcos (siglo XIII), de tres naves sobre pilares de base octogonal, rosetón de tracería a los pies del templo y artesonado mudéjar.

En una cota más alta se sitúa el castillo, rectangular, con las esquinas protegidas por torres cuadradas, el centro por fuertes torres pentagonales en proa. Impresiona al viajero el potente glacís o muralla ataulada de piedras, similar a la de algunos castillos cruzados emplazados en Tierra Santa.

Castillo de Alarcos./Raimundo Pastor

En su interior hay calles excavadas y diferentes dependencias, entre ellas la herrería y el aljibe, en forma de bañera. La espléndida vista descubre un campo de cerros y llanuras rojizas cubiertas de olivos y viñedos, la frondosa alameda, las huertas y el puente al pie del cerro.

El 19 de julio de 1195, los dos ejércitos, cristiano y almohade, se avistaron en esta llanura. Alfonso VIII había formado a los suyos en la cuesta, el flanco derecho protegido por el río Guadiana. Cuando los cristianos creyeron ganada la batalla, los almohades los envolvieron por los flancos y los machacaron. Es la conocida Batalla de Alarcos.

Ermita de la Virgen de Alarcos./Raimundo Pastor

Los hallazgos arqueológicos de la zona han demostrado la ocupación humana del cerro desde la Edad del Bronce. Las ruinas del antiguo oppidum ibérico y de la ciudad medieval de Alarcos constituyen uno de los conjuntos arqueológicos más importantes y más extenso (unas 33 hectáreas) de toda Castilla-La Mancha.

Con la didáctica intención de conocer un poco más la historia del parque arqueológico de Alarcos, nada mejor que dejaros con este vídeo explicativo, que narra en imágenes el devenir del yacimiento íbero de Lacurris, de la tribu de los Oretanos, de los siglos V a.C. a I de nuestra era y de la ciudad medieval, de los siglos XI al XV.

fuente: Pandorgo

Dónde dormir: Hotel Almanzor; C/ Bernardo Balbuena, 14; 13002 Ciudad Real (Ciudad Real); teléfono: 926214303; reservas@hotelalmanzor.es; www.hotelalmanzor.com.

Dónde comer: Mesón Taurino; C/ Piedrabuena KM 3; 13002 Ciudad Real (Ciudad Real); teléfono: 926215429.

Baños de la Encina (Jaén)

Baños de la Encina es un pueblo pintoresco con casas de piedra bien labrada, una iglesia imponente y uno de los más notables y antiguos castillos de Europa, declarado Monumento Nacional, un hermoso recinto de forma elíptica, con sus estilizados torreones de tapial coronados de almenas y bastante agrupados, a la manera califal: catorce torreones y el estrambote de la Almena Gorda, casi un soneto de piedra que desafía los siglos.

En el arco morisco que resguarda la puerta de la fortaleza, también llamada de Burgalimar, está la lápida fundacional: el castillo se construyó en el año 968. Formó parte de una cadena de fortalezas que unían Córdoba y Toledo, e incluso más allá, con la cabecera del Duero, con el castillo de Gormaz, la plaza fuerte avanzada desde la que los califas de Córdoba y en especial Almanzor, lanzaban sus expediciones de saqueo, casi anuales, contra los reinos cristianos.

Castillo de Baños de la Encina./Soyignatius

Eran los tiempos del esplendor musulmán. Cuando los cristianos conquistaron estas tierras levantaron la Almena Gorda, como se conoce a una gran torre del homenaje, de mampostería, que engloba uno de los torreones islámicos. Desde su terraza se domina el paisaje de Sierra Morena, el pueblo a vista de pájaro y, a media distancia, un costurón en la tierra al otro lado del valle, una mina prehistórica a cielo abierto.

En el año 1225 Fernando III de Castilla tomó posesión de la villa, que se convirtió, por su estratégica situación entre la Meseta y Andalucía, en una importante vía de comunicación. Durante el siglo XV fue escenario de enfrentamientos entre el Conde Iranzo y los maestres de las Ordenes de Calatrava y Santiago.

Panorámica de la localidad jienense./Kordas

El pueblo tiene bellas casas solariegas. Su casco antiguo, considerado Bien de Interés Cultural, se convierte en un punto destacado donde confluyen varias rutas culturales como, por ejemplo, la Ruta de los Nazaríes, la Ruta de los Castillos y Batallas, la Ruta del Renacimiento o la del Legado Andalusí, debido a su patrimonio monumental y a sus yacimientos arqueológicos.

El castillo no es el único monumento de visita recomendada en Baños de la Encina. La Iglesia de San Mateo, con su destacado retablo y su bello sagrario, la ermita de Jesús del Camino o la ermita de Jesús el Llano, cuya sobriedad externa contrasta con la profusa decoración interior barroca, son algunos claros ejemplos.

Monumento a la Virgen de la Encina./Pajarillo82

El itinerario por el municipio jienense, asimismo, permite descubrir otros edificios significativos como el Ayuntamiento, del siglo XVI y fachada de sillería, o destacados edificios como el Palacio de los Molina de la Cerda, el Palacio de los Priores o la Casa de los Delgado de Castilla.

El entorno natural de Baños es otro de sus grandes atractivos de visita, ya que parte de su término municipal se encuentra incluido dentro del Parque Natural de la Sierra de Andújar. Para los amantes de la Prehistoria, en la Cueva de la Moneda se concentran pinturas rupestres. La mina de El Centenillo fue explotada por los romanos.

Iglesia de San Mateo./Pajarillo82

El gran actor Juan Luis Galiardo, fallecido recientemente, presta su voz en este vídeo para introducirnos y mostrarnos las excelencias históricas que nos aguardan si visitamos la localidad andaluza de Baños de la Encina.

Dónde dormir: Hospedería Rural Palacio Guzmanes; C/ Trinidad, 4; 23711 Baños de la Encina (Jaén); Teléfono: 953613075; guzmanes@palacioguzmanes.com; www.palacioguzmanes.com.

Dónde comer: Mesón Buenos Aires; Calle Cayetana S/N; 23711 Baños de la Encina (Jaén); Teléfono: 953613211.

Almazán (Soria)

A escasos 35 kilómetros de la capital soriana se enclava Almazán, una villa medieval de noble realengo. Antaño ciudad fronteriza entre el mundo cristiano y árabe, se convirtió, a lo largo del tiempo, en lugar clave para los reinos de Castilla y Aragón.

Alfonso I la repobló y le dio el nombre de Plasencia, que no se impuso al árabe de Almazán. La Reconquista no trajo paz a la villa, que conoció las disputas entren los reinos de Castilla y Aragón, y las no menos de Sancho el Fuerte de Navarra, que asoló el territorio en el siglo XII.

Puerta de Herreros, una de las entradas a Almazán./Zarateman

En el siglo XIV se asentó en la villa Pedro I el Cruel y a su muerte Enrique II de Trastámara cedió la población al francés Bertrand Du Guesclin.

En 1707 durante la Guerra de Sucesión, Almazán fue saqueada, y la misma suerte corrió a principios del XIX en manos de las tropas napoleónicas. Aquí murió el dramaturgo Tirso de Molina en 1648, en concreto en el convento de la Merced y se supone que su cuerpo yace en el cementerio conventual.

Iglesia de San Miguel./Zarateman

Las murallas actuales corresponden a la época cristiana. En su cinturón destacan tres puertas de las diez que poseía la localidad soriana: la puerta de la Villa, que da paso a la plaza; la de los Herreros y, en la parte alta, la puerta de Berlanga, donde aún se observan las almenas.

A orillas del Duero se contemplan parte de las murallas y el palacio de los Hurtado Mendoza (siglo XVI), donde sobresale una galería compuesta por once arcos de medio punto sobre pilares decorados.

Puerta de la Villa./Zarateman

En la Plaza Mayor se alza también la iglesia de San Miguel (siglo XII), el monumento más destacado de Almazán. Está declarado Monumento Nacional. Consta de una sola planta de tres naves separadas por columnas cruciformes. Frente a la iglesia se alza la estatua de Diego Laynez, compañero de San Ignacio de Loyola.

La iglesia de San Vicente, de estilo románico, conserva su portada y ábside decorado con modillones y rollos. Más interesante resulta la iglesia de Nuestra Señora del Campanario (siglos XIII-XVIII)

Puerta del Mercado./Zarateman

Otras dos iglesias que también puede visitar el viajero son la de San Pedro (siglo XVII), de tres naves y un retablo mayor barroco, y la de Santa María de Catalañazor, del siglo XII, con restos románicos.

Cerca del puente sobre el Duero debe mencionarse la capilla de Jesús Nazareno, patrón de Almazán, con una bella portada.

Un anticipio visual de tu próxima visita a Almazán:

fuente: marquesdeojuel