Cerro Muriano (Córdoba)

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Al viajero que le apetezca adentrarse en Sierra Morena le interesa saber que lo puede hacer desde Córdoba, en dirección al valle del Guadiato. Entonces pasará por Cerro Muriano, hoy con instalaciones militares. Es un promontorio reseco y amesetado, pero repleto de pasado. Este histórico lugar es conocido por su relación con el fotógrafo Robert Capa y su célebre fotografía del miliciano republicano que cae abatido por un disparo en el frente de Córdoba, durante el transcurso de la Guerra Civil. El artista húngaro captó en este lugar la famosa instantánea, uno de los símbolos de la contienda. Ese soldado era un anarquista de Alcoy (Alicante) y fue la única víctima mortal que se produjo ese día. Sigue leyendo

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Montilla (Córdoba)

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Es la capital del famoso vino. Patria de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, jefe de los ejércitos de los Reyes Católicos, la que en tiempos de los romanos fue conocida como Munda es una hermosa ciudad monumental, repleta de pasado. No en vano hay cinco iglesias notables y unos cuantos conventos, además de una torre de Santiago, bella como una moza. Montilla es uno de los lugares turísticos con historia de la provincia cordobesa y toda la comunidad andaluza. Se lo tiene bien merecido, y se nivela a la altura de otros tesoros históricos cercanos como Medina Azahara, Espejo o Priego de Córdoba. Sigue leyendo

Espejo (Córdoba)

De camino a Córdoba por el sur de Andalucía, a través de la carretera de Granada, la carretera permite al viajero pasar por Espejo. La antigua Ucubi ibera y turdetana, y también romana, es un pueblo muy apacible, de calma sosegada. Rica en olivos y cereales, esta joya de la campiña sur oferta al visitante una rica gastronomía y un patrimonio único fruto de un paso del tiempo testigo de relevantes avatares históricos.

Espejo puede presumir de un pasado romano de postín. Numerosos vestigios arqueológicos hallados en su entorno así lo confirman. Durante la batalla de Munda entre Julio César y Pompeyo, en el año 45 antes de Cristo, la localidad cordobesa prestó su apoyo al primero, que la recompensó convirtiéndola en colonia inmune, una de las ocho que conformaron la provincia de la Bética. Aquí nació, al parecer, el padre del emperador romano Marco Aurelio, de mismo nombre, quien ocupó el cargo de pretor y murió cuando su hijo tenía tres años de edad.

Panorámica de la ciudad de Espejo./PSOEESPEJO

Panorámica de la ciudad de Espejo./PSOEESPEJO

Bajo el control de los árabes, tras el dominio visigodo, la antigua Ucubi transmutó su nombre por el de Al-calá, topónimo árabe alusivo a la fortaleza que coronaba este asentamiento. Y sobre sus torres derruidas se levantó un castillo a finales del siglo XIII. En 1303, el rey Fernando IV le concedió el privilegio de repoblación al lugar, que pasará a denominarse Espejo, una mala traducción del latín Specula, que significa fortaleza o castillo.

De pasado más reciente, pero sin duda de notable interés histórico, es la toma en Espejo de la célebre fotografía Muerte de un miliciano, correspondiente a la Guerra Civil. En concreto la imagen, en la que aparece un soldado anarquista en el momento mismo en que le golpea una bala, fue capturada por el genial Robert Capa en un camino público que atraviesa una finca privada hoy dedicada al cultivo del olivar y antaño, al del cereal.

Castillo gótico de la localidad cordobesa./PSOEESPEJO

Castillo gótico de la localidad cordobesa./PSOEESPEJO

Todavía pueden verse en Espejo los vestigios del acueducto, las cisternas y un aljibe romano, así como su espléndido castillo gótico, de propiedad particular. Consta de un recinto almenado de gruesísimos muros flanqueados de cuatro torres esquineras, en las que sobresale la Torre del Homenaje. A su lado, un mirador situado junto al castillo permite divisar unas vistas realmente hermosas de toda esta zona de la campiña cordobesa. La fortaleza domina el valle sobre un cerro a más de 400 metros de altura.

El municipio andaluz tiene un importante patrimonio monumental y arquitectónico, sin ninguna duda. Con un casco antiguo repleto de calles estrechas y empinadas que requieren de fondo físico, merece el interés del viajero la visita a la iglesia de San Bartolomé (del siglo XV), de estilo gótico mudéjar, y que alberga el famoso retablo de San Andrés de Pedro Romana, un gran museo de orfebrería y destacadas imágenes y otras obras de arte que atraen el interés de quien se acerca hasta allí.

Busto del emperador romano Marco Aurelio, con antepasados de origen hispano./Bibi Saint-Pol

Busto del emperador romano Marco Aurelio, con antepasados de origen hispano./Bibi Saint-Pol

Otra relevante muestra local de arquitectura es la Casa de Justina Luque, morada señorial del siglo XVIII que alberga en su interior un bello patio porticado. Por su notable interés histórico destacan, asimismo, la casa de los Marqueses de Lendínez, la Casa de la Cadena y la de Antón Gómez. La iglesia de San Miguel, junto con otras ermitas como la Virgen de la Cabeza, Santa Rita o Santo Domingo, pueden completar una extenuada ruta por Espejo.

Si todavía le restan fuerzas al viajero, puede emplear el tiempo en visitar otros edificios y sitios de indudable interés como el Hogar Parroquial, la Plaza de la Constitución y su Mercado de Abastos, el Museo Etnológico, el Parque del Borbollón o los yacimientos arqueológicos de la Albuhera y la Pontanilla, situados muy cerca de Espejo.

Espejo invita al viajero a una escapada histórica./PSOEESPEJO

Espejo invita al viajero a una escapada histórica./PSOEESPEJO

No es la primera ocasión que os muestro un video que, bajo el título de Andalucía es de cine, pone de relevancia, a vista de pájaro, el interés que despiertan las localidades que engloba. Como no podía ser menos, Espejo es una de ellas. Aquí tenéis esta pequeña muestra audiovisual:

Dónde dormir: Hostal Antonio Bellido; Calle de la Enfermería, 57; Montilla (Córdoba); teléfono: 957651915.

Dónde comer: Restaurante Alcazaba; Ctra. Badajoz-Granada, s/n; Espejo (Córdoba); teléfono: 957376842.

Priego de Córdoba (Córdoba)

Ubicada a los pies de fértiles llanuras y parapetada por el circo de montañas del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, la capital del barroco cordobés, Priego, tiene iglesias suficientes para alhajar cinco ciudades, al menos y sin exageración. Se nota que en el siglo XVIII corrió el dinero y el gusto debido a la floreciente industria textil.

Priego de Córdoba es parada obligatoria para contemplar la espléndida portada de mármol de la iglesia de San Francisco y la capilla del Sagrario en la iglesia de la Asunción, exuberancia rococó que deja boquiabierto al viajero. De menor enjundia, pero también destacable, es la iglesia de la Aurora.

Panorámica de Priego de Córdoba./Luis Eduardo P Tavares

El visitante debe pasear la calle Río para admirar sus casas señoriales de espléndida rejería en una de las cuales nació don Niceto Alcalá-Zamora, el primer presidente de la II República Española. La idónea situación geográfica de Priego ya fue valorada por íberos y romanos.

La conocida como Baguh hispanomusulmana tuvo una gran relevancia en las rebeliones e insurrecciones medievales, hasta que en el siglo XIII Fernando III la incorporó a los reinos cristianos. Un descendiente de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, fue nombrado primer marqués de Priego en el siglo XV.

Iglesia y campanario de la localidad cordobesa./Luis Eduardo P Tavares

Priego ha destacado siempre por su rejería. No hay más que darse una vuelta por el encanto que destila este pueblo, cuyo centro histórico está declarado Bien de Interés Cultural, para admirar muy bellas obras, incluso en ventanas de casas modestas.

En los altos de la localidad cordobesa se encuentra el castillo de los Medinaceli, con una robusta torre del homenaje. Es de origen árabe. Desde la plaza del castillo se contempla la perspectiva de tejados y tejadillos que cubre la iglesia del barrio de la Villa.

Calle de los Jazmines./Rafareys

Hay, asimismo, una fuente de aguas delgadas y frías en la que apagar la sed antes de aventurarse por las callejas del Barrio Alto, por la calle Jazmines, angosta y blanca, con las fachadas adornadas de macetas, por la plazuela de San Antonio y por la de Santa Ana.

El Barrio Alto, con sus empedradas callejas retorcidas, es una especie de barrio de Santa Cruz sevillano, más modesto, pero también más auténtico, puro y verdadero. Otra de las visitas obligadas es la del mirador del Adarve, donde se disfruta de una panorámica de olivares y cerros grises.

Muralla medieval de Priego./Luis Eduardo P Tavares

Entre los monumentos civiles sobresalen la portada y patio porticado de las Carnicerías Reales, la casa natal de Alcalá-Zamora o la fuente de la Salud. Para concluir la visita, el viajero tiene la oportunidad de poner el broche con la contemplación de la Fuente del Rey, la alegría del agua, que tiene más de cien caños. Está presidida por una estatua del dios Neptuno.

Después de este interesante recorrido por la bella localidad de Priego de Córdoba, nada mejor que ofrecer unas gotas de imágenes en forma de resumen con este vídeo que aquí os dejo:

fuente: KroseN

Dónde dormir: Hostal Rafi; C/ Isabel la Católica, 4; 14800 Priego de Córdoba (Córdoba); Teléfono: 957540749; hostalrafi@hostalrafi.net; http://www.hostalrafi.net.

Dónde comer: Restaurante Virrey; C/ Solana, 14; 14800 Priego de Córdoba (Córdoba); Teléfono: 957543003.

Medina Azahara (Córdoba)

A escasos cinco kilómetros de Córdoba se hallan las ruinas de Medina Azahara, la ciudad palaciega comenzada en 936 por Abderramán III con intención de superar las ciudades palatinas de los grandes soberanos de Oriente. Está declarada Monumento Nacional.

La magnitud de la obra califal se manifiesta en la lista de los materiales empleados en su construcción: por ejemplo, las 4.000 columnas, muchas de mármoles de colores. No faltaban estanques, lagos, residencias, cuarteles, escuelas, baños, caballerizas, almacenes y mercados.

Ruinas de la ciudad cordobesa de Medina Azahara./Dolores Mª Macías Naranjo

La esplendorosa ciudad cordobesa de Al-Ándalus contaba con 112 hectáreas de una superficie y disposición casi rectangular. Se levantó sobre terrazas escalonadas que aprovecharon la inclinación de la montaña andaluza y se dividió en tres partes.

El Alcázar real se situaba en la más superior y la intermedia, mientras que la zona más baja se reservó para viviendas y la mezquita, edificada extramuros. También fuera de las murallas, la urbe se prolongaba en parques y huertos en los que crecían las más variadas especies de árboles.

Salón de Abderramán III./Sombradeparra

13.000 funcionarios y 4.000 esclavos y pajes habitaban Medina Azahara. Intramuros, merece la pena visitar la sala del trono, cuyo techo estaba forrado de láminas de oro y las paredes y suelos de mármoles de colores. En el centro había una fuente de mercurio que, al agitarse, reflejaba las luces del sol como si la habitación se moviera.

Otro lugar de ineludible visita en este lugar es la Casa de los Visires, una construcción de organización basilical que albergaba la sede del consejo de ministros, un lugar de trabajo con despachos para los funcionarios.

Edificio Basilical Superior./Sombradeparra

En 1010, pocos años después del fin de las obras, los bereberes irrumpieron en Medina Azahara y la destruyeron e incendiaron, sin respeto por el patrimonio. Desde entonces ha sido un despoblado donde los constructores de la ciudad acudían a proveerse de mármoles y fuentes.

Todo el conjunto arqueológico de Medina Azahara cuenta con un centro de interpretación que sirve de punto de partida del recorrido. El edificio es subterráneo, a modo de yacimiento arqueológico, que tiene una amplia colección de restos sobre los períodos más relevantes de la urbe califal.

Puerta del primer ministro./Wwal

De nuevo, os dejo con un vídeo como anticipo de una obligada visita a Medina Azahara, una de las obras maestras del arte islámico:

fuente: crea2mil