Los puertos templarios (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco)

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Fueron considerados como los primeros banqueros de la historia por las ingentes encomiendas y posesiones que amasaron. Combatieron en las Cruzadas contra los ‘infieles’ musulmanes durante la Edad Media. También se les atribuye la custodia de reliquias cristianas como la Sábana Santa o el Grial. ¿Realidad o mito? Lo cierto es que los caballeros templarios, que también fueron monjes, tomaron parte en los conflictos bélicos más importantes de su época. Su historia es apasionante y en la península ibérica su participación resultó decisiva, por ejemplo, durante la Reconquista cristiana para frenar el avance moro. Sigue leyendo

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El Toboso (Toledo)

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Al norte de Campo de Criptana, en plena ruta del Quijote, aparece El Toboso, en la provincia de Toledo, fundada por los iberos según demuestran los restos hallados en la zona. Tras la Reconquista, se sentó en ella la Orden de Santiago, de cuya presencia quedan algunos lienzos de la muralla. Resultó de gran importancia estratégica. Aunque este pequeño pueblo atildado, limpio, llano, de casas blancas y honrado paisaje, debe su popularidad a la imaginación del gran literato universal Miguel de Cervantes, que en su Don Quijote de la Mancha ubicó aquí la cuna de su amada imaginaria, Dulcinea. Sigue leyendo

El Rastro (Madrid)

Los domingos y festivos por la mañana, la madrileña plaza de Cascorro (donde se erige la estatua de Eloy Gozalo, un heroico soldado madrileño que en 1897 prendió fuego a las casas del pueblo cubano de Cascorro) es un hervidero de gente. Aquí casi todo se vende y se compra desde la Edad Media. Se trata de El Rastro, emplazado en pleno casco histórico de la capital de España, uno de los mercados más antiguos de la capital, que atrae no solo a los madrileños, sino también a los turistas.

Este popular y populoso mercadillo, convertido en uno de los símbolos de Madrid, se sitúa alrededor de la Ribera de Curtidores y abarca una gran manzana delimitada por las calles de Toledo, Embajadores y Ronda de Toledo, y se extiende en diversas rúas, entre ellas San Cayetano, Fray Ceferino González, Carlos Arniches, Mira el Río o las plazas de General Vara del Rey y de Campillo del Mundo Nuevo. Su eje central se encuentra en la propia cuesta de Ribera de Curtidores, llamada así en recuerdo del gremio de curtidores que durante siglos tuvieron en esta calle su lugar de trabajo.

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La calle Ribera de Curtidores es un hervidero de gente los días del Rastro./Alberto Salguero

Aquí se puso a la venta en mayo de 1931, tras proclamarse la República, una preciosa berlina de la infanta Isabel por 500 pesetas de la época. La calle de los Embajadores, por su parte, recibe su nombre de los numerosos diplomáticos que se refugiaron en este lugar, a las afueras de Madrid, durante la epidemia de peste en tiempos del monarca Juan II.

La historia de El Rastro se pierde literalmente en la nebulosa del tiempo, aunque sí se sabe a ciencia cierta que siempre se ha celebrado en el mismo lugar. En cuanto al origen del nombre, existen dos posibilidades: la más noble indica que se llama así por los artículos de deshecho que en El Rastro se venden.

La otra explicación deriva de los antiguos alguaciles de la ciudad que podían hallar en los tenderetes ‘el rastro’ de los objetos que se robaban en la villa. Miguel de Cervantes se alojó un tiempo en la Calle del Rastro de los Carneros, junto al matadero y bautizada sí por la misma razón.

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Estatua dedicada a Cascorro./Alberto Salguero

Donde antaño estaban el matadero de cerdos y las tenerías donde se curtía la piel de las reses, está hoy el zoco más castizo. Mucho ha llovido desde que El Rastro era reino de los pícaros y truhanes, y mucho han cambiado y se han diversificado la infinidad de objetos que pueden hallarse. Hoy ofrece cualquier cosa inimaginable: desde ropa de primera y segunda mano, bisutería y antigüedades hasta los artículos más insospechados.

El Rastro es el lugar ideal para pasear teniendo cuidado de llevar la cartera siempre bien protegida. Por muy difícil que parezca, por muy extraño que sea, lo más probable es que el viajero acabe encontrando, en uno de los cientos de tenderetes de El Rastro, esa pieza que con tanto ahínco e ínterés ha buscado durante largo tiempo.

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Chulapo madrileño vendiendo barquillos en El Rastro./Nbenitezl

Cada calle acoge los tenderetes dedicados a un tipo de productos: hay un vial para la artesanía, otra para el coleccionismo,… Existen también calles temáticas como la de San Cayetano (o de los Pintores), abarrotada de óleos, acuarelas y reproducciones varias. El Rastro está considerado Patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid. Según datos del Ayuntamiento, más de cien mil personas lo visitan los días que se instala.

Una música castiza ambienta este interesante vídeo que os dejo a continuación. Nos ofrece unas estampas clásicas de El Rastro madrileño los domingos por la mañana. Sus puestos, sus gentes, los artículos que se exponen a la venta,… todo un universo particular en pleno corazón de la capital de España:

Dónde dormir: Hotel Ganivet; calle Toledo, 111; Madrid; teléfono: 913653600, www.hotelganivet.com.

Dónde comer: Bar Santurce; plaza General Vara de Rey, 14; 28005 Madrid; teléfono: 646238303.

Illescas (Toledo)

A mitad de camino entre Madrid y Toledo se localiza Illescas, localidad toledana que reúne un fabuloso patrimonio cultural y un increíble pasado. Capital de la comarca de la Sagra, en estas tierras un pintor de talla como El Greco se inspiró para plasmar algunas de sus mejores obras.

Los orígenes de este municipio se remontan al siglo V antes de Cristo, tal y como demuestra el poblado celtíbero de El Cerrón, que también estuvo habitado en época romana. En tiempos de Al-Ándalus formó parte, con una alcazaba, del sistema defensivo de Toledo.

Ayuntamiento de Illescas.

Su época de mayor esplendor coincide con el siglo XVI, gracias al patrocinio del cardenal Cisneros. Él impulsó la construcción del convento de las Concepcionistas Franciscanas y el Hospital de la Caridad, que conserva su iglesia de planta de cruz latina y cubierta de bóveda de cañón.

Cuando el viajero se detiene en Illescas le salen al paso varias sorpresas. Una de ellas es la colección de cinco magníficos cuadros de El Greco que constituyen uno de los conjuntos pictóricos más relevantes de la pintura española: La Caridad, San Ildefonso, La coronación de la Virgen, La Natividad y La Anunciación. Se encuentran en el Hospital de Illescas. Cuatro de ellos están considerados obras maestras.

El cuadro ‘La Virgen de la Caridad’ de El Greco que se expone en la localidad toledana./Funcave.org

En la localidad toledana hay más lugares a visitar, como la plaza donde se enclava la iglesia de la Asunción de Santa María y el Ayuntamiento. También está el denominado Arco de Ugena (siglo XI), conocido como Puerta de Ugena, que fue una de las puertas de la muralla que rodeaba la villa en la época de la Edad Media.

En la plaza de los Infanzones descansa más de 500 años un olmo a cuya sombra se cobijaba Miguel de Cervantes cuando venía aquí. Mientras en la calle Real antaño estaban las mansiones de las familias pudientes y las hidalgas que lucen blasones en las fachadas.

Iglesia de la Asunción de Santa María./hermenpaca

También son de interés para el viajero la visita de las plazas del del Salvador, la de Colón, la Plaza Hermanos Fernández Criado y la Plaza del Mercado. Una recomendada escapada cercana es la de Esquivias, localidad toledana donde en 1584 Cervantes se casó en la iglesia parroquial con Catalina de Palacios, natural de aquí.

Rotonda de entrada a Illescas.

Los amantes del arte están de enhorabuena. Como cada entrega, os dejo con un vídeo que sintetiza en imágenes alguna de las mejores obras pictóricas del insigne El Greco:

fuente: eggman913

Dónde dormir: Complejo París; Ctra. Ugena, 8; 45200 Illescas (Toledo); Teléfono: 925512787; info@complejoparis.com; http://www.complejoparis.com.

Dónde comer: La Chuleta; Plaza Salvador s/n; 45200 Illescas (Toledo): Teléfono: 925511173

Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)

Al entrar en Villanueva de los Infantes, emplazada en la provincia de Ciudad Real, el viajero tiene la sensación de encontrar una ciudad monumental y cargada de historia que cuenta con bastantes edificios civiles, religiosos y militares que convergen en una hermosa y esbelta plaza Mayor, presidida por la iglesia de San Andrés Apóstol.

En su capilla de los Bustos permanece enterrado siglo y medio el insigne literato del Siglo de Oro Francisco de Quevedo, con su traje remendado de caballero de Santiago venido a menos. Cercano a esta iglesia se encuentra el convento de Santo Domingo, hoy hotel, morada y lugar de inspiración de el autor de El Buscón hasta su muerte en 1645.

Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes./Mª Angeles 🙂

De origen romano, Villanueva se asienta sobre la antigua Jamila, posiblemente fundada por los judíos. En el siglo XIII, bajo el reino de Fernando III, quedó en poder de los caballeros de la Orden de Santiago.

En el siglo XVI recibió el título de villa y se convirtió en la capital de los Campos de Montiel por deseo de Felipe II. Y en 2004, la villa fue considerada “El Lugar de la Mancha” que Don Quijote cita en la ilustre obra cervantina por un equipo de la Universidad Complutense de Madrid.

Monumento al Quijote y Sancho./ Satrack

Villanueva pertenece a la llamada Ruta de los Caballeros, que discurre por el puente romano sobre el Jabalón. El viajero podrá reconoce el cuartel general de la Orden de Santiago y otros emblemas acordes con el rango de caballero andante. El hospital de Santiago conserva adosada la capilla del remedio (siglo XVII), barroca, con magnífica fachada de sillería.

Con un relevante papel estratégico en la Guerra de la Independencia, la localidad manchega estuvo bajo dominio francés el 1 de enero de 1810, aunque duró menos de dos años. El casco antiguo de Villanueva merece una detallada visita porque conserva bellos ejemplos del renacimiento y barroco que le han valido la declaración de conjunto histórico-artístico.

Balconada de la Plaza Mayor.

De entre su patrimonio más destacado, la plaza Mayor cuenta con el Ayuntamiento, de soportales de arcadas neoclásicas. La alhóndiga (siglo XVI), renacentista, destinada a la compra y venta de trigo, sirvió antaño de cárcel. También se puede visitar la casa en la que vivió sus primeros años el predicador agustino santo Tomás de Villanueva (1486-1555) A este santo se le considera el patrón de los amancebados.

Biblioteca de Villanueva de los Infantes./ Spacelives

Y no olvidar una escapada a la casa palacio de los Ballesteros, que conserva un portal dórico con columnas toscanas. Mientras, la iglesia de las Dominicas de la Encarnación presenta una de las portadas más bellas e interesantes de Villanueva de los Infantes.

Vídeo resumen para disfrutar de Villanueva de los Infantes:

Guadalupe (Cáceres)

Un itinerario marcado por la riqueza monumental de Cáceres y Trujillo arriba, 80 kilómetros después, al encantador pueblo extremeño de Guadalupe que, con su monasterio declarado Patrimonio de la Humanidad, emerge colosal tal cual fortaleza y recibe al visitante como uno de los centros de peregrinación más importantes de toda la Península Ibérica.

La ciudad, declarada conjunto histórico, se desarrolla en torno al santuario, edificado en el siglo XIII, que alcanzó su esplendor entre los siglos XIV-XVII, después de que el gobierno del monasterio fuera encomendado a la orden jerónima y se convirtiera en un célebre centro cultural y científico: fue Colegio de Medicina (donde se realizó la primera disección humana en España) y de Gramática, que disponía de una escuela de copistas, miniaturistas y encuadernadores.

A lo largo de la conquista de América, la devoción a la Virgen de Guadalupe fue exportada al Nuevo Mundo, e incluso Cristóbal Colón, antes de iniciar su viaje, se encomendó a esta Virgen. Otro ilustre peregrino mariano fue Miguel de Cervantes, quien dejó en el monasterio las cadenas de su cautiverio en Argel.

El año 1907, la Virgen de Guadalupe fue proclamada patrona de Extremadura y, en 1928, reina de las Españas. Pero fueron los Reyes Católicos los que más vinculaciones y dádivas le ofrecieron. En este lugar los monarcas recibieron al descubridor de América cuando éste buscaba financiación para su aventura.

La Puebla conserva el trazado propio del Medievo, así como notables muestras de arquitectura popular. Su principal atractivo recae en el imponente monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, declarado monumento nacional histórico-artístico en 1879 y Patrimonio de las Humanidad en 1993, construido en el siglo XIII por orden de Alfonso XI para conmemorar su victoria sobe los árabes en la batalla del Salado

En sus antiguos espacios se hallan sus mayores tesoros. De reconocido valor artístico es la rica sacristía contigua, con cinco bóvedas de medio punto sobre pilastras toscanas que exhiben ocho lienzos de gran tamaño realizados por Francisco de Zurbarán en el siglo XVII. Es conocida como la Capilla Sixtina española.

La visita del templo debe tener presente, además, otras obras de arte, como la propia iglesia, con fachada principal gótica del siglo XV. En el centro del altar está el escritorio de Felipe II, del siglo XVI. En las bóvedas de la Sala Capitular lucen bellas pinturas de Juan de Flandes. En el Retablo Mayor de la iglesia se admiran obras de Carducci, Caxés, Merlo y Jorge Manuel Theotocópulus, el hijo de El Greco.

 

El Museo de Bordados, con una excelente colección de ornamentos, se ubica en el antiguo refectorio jerónimo. Por su parte, el relicario es una pieza ochavada del siglo XVI que contiene reliquias de santos, el crucifijo de Enrique IV y diversos mantos de la Virgen. Otro importante museo que alberga, el de Pintura y Escultura, conserva obras de El Greco, Zurbarán, Juan de Flandes y Goya.

Todos los conquistadores extremeños del Nuevo Mundo profesaron intensa devoción a la Virgen de Guadalupe, de cuyas repetidas visitas al monasterio hay constancia. Enrique IV de Castilla y su madre Doña María de Aragón están enterrados en el templo. Aquí también se conservan la farola de la nave capitana turca vencida en Lepanto por don Juan de Austria, el manto regalado a la Virgen por la Infanta Isabel Clara Eugenia y los sepulcros de don Dionisio de Portugal y su esposa Juana de Castilla.

Alcázar de San Juan (Ciudad Real)

Una ruta por el casco antiguo de Alcázar de San Juan, localidad perteneciente a la provincia manchega de Ciudad Real, sumerge de lleno al viajero en pleno Siglo de Oro. Puede comenzar su visita en el conjunto palacial del Gran Prior, que alberga en su interior dos joyas arquitectónicas: el Torreón de Don Juan José de Austria y la Capilla de Palacio, hoy Centro de Recepción de Visitantes y punto de inicio del mejor recorrido posible.

No puede faltar una visita al Granero de las Monjas, edificio del siglo XVI que se ha convertido en el Museo de Alfarería de La Mancha. Algo más adelante, la Casa del Hidalgo y el Convento de Santa Clara completan el recorrido medieval. El Convento, hoy hotel, es al mismo tiempo la sede de la Escuela de Escritores Alonso Quijano.

La Casa del Hidalgo, tras un riguroso proceso de rehabilitación, se ha convertido en un Centro de Interpretación. Un museo interactivo que muestra cómo era la vida de los caballeros que inspiraron a Cervantes cuando creó el personaje de Don Quijote.

La presencia del personaje cervantino imprega la cultura y tradiciones de esta hermosa localidad, encontrándose todavía en sus calles vestigios de la época en la que transcurre esta joya de la literatura universal, desde la ya referida Casa del Hidalgo a la plaza Cervantes, donde la tradición sitúa la casa donde nació el autor, o la Iglesia de Santa María la Mayor, la más antigua de Alcázar, edificada sobre una antigua mezquita, en la que se puede ver el acta de bautismo de Cervantes.

Se trata de un templo románico que cuenta con una espléndida capilla barroca y un zócalo de cerámica de Talavera, el Camarín de la Virgen. Otro de los atractivos de Alcázar son, sin duda, sus molinos de viento. Emplazados en el Cerro de San Antón donde se divisan kilómetros de llanura manchega, acercan al viajer a la época en la que la harina se producía aquí aprovechando la fuerza del viento.

Otro de los personajes históricos vinculados a Alcázar de San Juan es Hans Christian Andersen. En su libro Viaje por España, el escritor de obras como El patito feo dejó constancia de los atractivos del municipio manchego: “La silueta de Alcázar se recorta contra el llameante cielo crepuscular, con sus muchas torres y edificios,…”

Este vídeo os muestra parte de la belleza que atesora la localidad ciudadrealeña:

Alcalá de Henares (Madrid)

Es la Complutum romana, la cuna de Cervantes. El premio literario más importante de la lengua castellana se entrega aquí, en una ciudad por cuyas calles todavía parecen caminar Quevedo, Lope y otros maestros del Siglo de Oro de la literatura española.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Alcalá de Henares cuenta con uno de los legados histórico-culturales más importantes no solo de la Comunidad de Madrid, sino de toda España. La ciudad intelectual renacentista diseñada por el Cardenal Cisneros es puro arte, pura literatura.

Solo hay que acercarse hasta el colegio de San Ildefonso para entenderlo. Es su monumento más destacado, sede del Rectorado, construido en estilo mudéjar, primero en ladrillo, y después, en la época de Carlos I, en piedra por el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón.

Su fachada es plateresca, igual que la catedral del paraninfo de la Universidad, donde, cada año, tiene lugar la entrega del Premio Cervantes. A la iglesia magistral, todo un símbolo en Alcalá de Henares, se accede dando un paseo por la calle Mayor, ahora peatonal.

En torno a este templo se creó, durante la Edad Media, la ciudad, con otros muchos edificios de interés, como el Palacio Arzobispal, el Convento de la Madre de Dios, el Monasterio de las Bernardas y el Convento de San Bernardo.

Muchos personajes ilustres dejaron su huella en Alcalá. Para seguirlas, solo hay que visitar la Casa de la Entrevista, donde los Reyes Católicos recibieron a Colón para que les explicase su proyecto de viaje a las Indias, y la Casa de Cervantes, en la calle Mayor, que reconstruye una vivienda del siglo XVI. El espíritu del autor del Quijote lo impregna todo en Alcalá.

Deleitaros con un nuevo vídeo que recorre lo mejor de la ciudad madrileña: