Calahorra (La Rioja)

Cabeza de La Rioja Baja, Calahorra es un pintoresco pueblo situado sobre una colina que contempla la fértil vega del río Cidacos. Cuna de los poetas latinos Prudencio y Quintiliano, dos de los hispanos que se labraron una reputación en la antigua Roma, la urbe riojana conserva importantes restos de su glorioso pasado.

A partir del siglo II antes de Cristo se produjo el desarrollo de la Calagurris Julia al pasar por la villa la calzada romana que unía Tarragona con Zaragoza, Briviesca y Astorga. Conoció varios asedios, entre ellos el de Aníbal. Tuvo un papel destacado en las guerras civiles de Roma.

Ayuntamiento y estatua de Quintiliano./ Txo

Reedificada por Julio César, Augusto le dio a la ciudad el título de Julia y concedió a sus moradores el derecho de ciudadanía. En 1336 Enrique II de Trastámara fue proclamado rey en Calahorra.

La ciudad encierra bellezas patrimoniales de envergadura, como la catedral gótica (siglo XV), con decoración interior barroca, en la que destacan una bella portada plateresca, dos notables capillas (la del Cristo de la Agonía y la del Cristo de la Pelota), la sacristía y una obra maestra de la orfebrería, la custodia denominada el Ciprés, la más antigua de España.

Catedral de Calahorra./ Ecelan

La visita del viajero debe comenzar en el paseo del Mercadal, un amplio y largo bulevar construido sobre el antiguo asentamiento de la naumaquia romana. El ajardinado paseo lo presiden un antiguo rollo de juisdicción (La Moza), y la estatua de Quintiliano.

La calle grande asciende hacia el casco viejo y desemboca en la plaza del Raso, antiguo foro romano, donde se celebra el mercado al aire libre, rodeada de edificios del siglo XVIII y la monumental iglesia de Santiago (siglo XVII), con fachada neoclásica, cinco arcos y torre rectangular de piedra.

Ermita de la Concepción./ Juanma232

Cerca, en la calle Ángel Pérez Oliván, está el Museo Arqueológico. En la plaza de las Eras se han descubierto restos de una villa del siglo I. Un laberinto de calles conduce a la plaza de San Andrés, donde se ubica la iglesia de mismo nombre (siglo XVI)

Por el arco del Planillo, antigua puerta de la ciudad romana, se sale de la plaza en dirección al mirador de Bellavista para contemplar un magnífico paisaje que abarca de la vega del Ebro a los montes de Navarra.

Crucedero-Humilladero./ Juanma232

Frente a la catedral se halla el Palacio Episcopal. Para completar la visita se puede cruzar el puente romano sobre el Cidacos y, por el camino viejo de peregrinos llegar al santuario de Nuestra Señora del Carmen, que alberga un bello retablo barroco.

Una rápida visita audiovisual a la hermosa catedral de Calahorra:

Ciudad Rodrigo (Salamanca)

De una belleza monumental que asombra al viajero, esta insigne plaza fortificada situada al oeste de la provincia de Salamanca no podía ser menos que estar declarada Conjunto Histórico-Artístico. Sus muros encierran un rico patrimonio arquitectónico plagado de edificios civiles y religiosos, encabezados por sus imponentes catedral y castillo.

Ciudad Rodrigo, un tajo sobre la vega del río Águeda que las fuentes latinas medievales denominaban Mirobriga Vettorum, fue conquistado por el rey Alfonso VI, que encomendó su repoblamiento al conde Rodrigo González Girón. De la primera fortaleza quedan pocos vestigios. La que hoy la suplanta fue edificada por el rey de Castilla Enrique II de Trastámara.

Capilla de Cerralbo./ Miguel A. Monjas

El actual emplazamiento de Ciudad Rodrigo estuvo poblado ya desde el Neolítico. Hacia el siglo VI a. C., los vetones, tribu de origen celta, fundaron la ciudad de Miróbriga y se establecieron allí.

Cuatro siglos después, los romanos conquistarían la ciudad, que pasó a llamarse Augustóbriga, en honor del emperador Octavio César Augusto. Testigos de aquella época son las Tres Columnas, enigmático monumento que aún permanece en pie a la entrada de la urbe.

Verraco de granito./ Miguel A. Monjas

Las principales edificaciones de su casco histórico datan de entre los siglos XV y XVI, época en que la ciudad castellano leonesa vivió una gran periodo de esplendor. La fisonomía de Ciudad Rodrigo está marcada por la imponente muralla medieval que la rodea. Fue erigida en el siglo XII. Posee más de dos kilómetros de perímetro y siete puertas.

A través de la de la Colada se accede al promontorio sobre el que se alza el Castillo de Enrique II, construido por orden del monarca en 1372. En la actualidad alberga el Parador de Turismo.

Castillo de Enrique II./ Miguel A. Monjas

En la Plaza Mayor sobresalen algunos edificios señoriales de interés, como la Casa del Primer Marqués de Cerralbo (siglo XVI) o el Ayuntamiento. Palacetes y casas nobiliarias también abundan en Ciudad Rodrigo. Entre ellos cabe mencionar el Palacio de los Castro, de hermosa portada plateresca, el Palacio de los Águila, el Palacio de la Marquesa de Cartago, neogótico, el de Moctezuma, la Casa de los Vázquez o el Palacio del Conde de Alba de Yeltes.

La Catedral es el edificio religioso más importante de la urbe salmantina. Levantada entre los siglos XII y XVI, tiene tres naves cubiertas con bóvedas de crucería. A destacar su sillería del coro, con escenas talladas por Rodrigo Alemán, y el Museo Diocesano, que alberga obras de arte sacro.

Catedral de Santa María./ Miguel A. Monjas

Dentro del casco urbano mirobrigense brotan otras iglesias de hermosa factura, como las de San Agustín (siglo XVI), San Pedro (siglo XII) o la Capilla de las Franciscanas Descalzas (siglo XVII).

Rápido y hermoso recorrido visual por Ciudad Rodrigo:

Plasencia (Cáceres)

“Para que plazca a dios y a los hombres” (ut placeat Deo et Hominibus). Este es el lema que luce el blasón que concedió a la ciudad el rey Alfonso VII en el siglo XII. Plasencia hace honor a su nombre desde una península que bordea el río Jerte, al abrigo de la sierra de Gredos, con algunos de los monumentos más valiosos del territorio extremeño.

Convertida en el centro administrativo y comercial de la provincia de Cáceres, Plasencia es, ante todo, la perla del Jerte, una hermosa ciudad que esconde un considerable patrimonio artístico tras sus murallas, de las que aún se conserva restos de los siglos XII y XIII.

Murallas de Plasencia./Víctor_Ferrando

Plasencia se originó en un poblado celta sobre el que los romanos montaron un campamento y los árabes un alcázar. Alfonso VII de Castilla la conquistó y refundó en 1186 otorgándole fuero. La Reina de Castilla Juana la Beltraneja y Alfonso V de Portugal se casaron aquí en 1475 en la Plaza Mayor, donde fueron proclamados reyes de Castilla y Portugal.

Durante la conquista americana Plasencia también destacó, puesto que gracias a las campañas promovidas por los obispos locales se descubrió y conquistó la Patagonia argentina y las islas Malvinas. Aquí se reunió por primera vez Bartolomé de las Casas con el rey Fernando el Católico para exponerle su postura ante la situación de los indígenas en América.

Detalle de la Catedral de Plasencia./quinocho

La localidad extremeña está plagada de conventos (no menos de diez) e iglesias en cuya construcción rivalizaban las órdenes militares de Santiago y Alcántara. El mejor acceso al centro histórico es la llamada Puerta del Sol, una de las cuatro que todavía se conservan, de estilo renacentista y adornada por el escudo de los Reyes Católicos.

Desde ella resulta fácil alcanzar la Plaza Mayor, punto de encuentro de lugareños y turistas. Allí mismo se levanta el Ayuntamiento, edificio gótico renacentista con su particular torre del reloj y su inconfundible Abuelo Mayorga, que marca el paso de las horas golpeando una campana.

Catedral de Plasencia./Víctor_Ferrando

La iglesia de San Esteban despunta en el lado suroeste de la plaza, que hay que doblar para llegar, tras pasar por el convento de las Claras, a la plaza de la Catedral, con un conjunto catedralicio formado por dos uniones entre sí: La Catedral Vieja se levantó entre los siglos XII y XV. A finales de este mismo comenzó la edificación de la Catedral Nueva.

En su interior destaca, sin duda, el espléndido retablo mayor y la sillería del coro, tallada en madera de nogal por el maestro Rodrigo Alemán. Otros monumentos de interés en Plasencia son el Palacio Episcopal, el hospital de Santa María (reconvertido en Museo Etnográfico), el palacio de Monroy y el palacio del Marqués de Mirabel.

Espadaña de la Catedral de Plasencia./vcastelo

Desde Plasencia el viajero puede emprender una escapada al bello Parque Nacional de Monfragüe. Se trata de una enorme reserva natural de 18.000 hectáreas de bosque mediterráneo que es, asimismo, un albergue de animales en extinción. Desde las ruinas del castillo se pueden avistar buitres leonados, águilas imperiales y cigüeñas negras.

Un breve repaso audiovisual de la belleza que alberga este municipio extremeño:

Orihuela (Alicante)

Si se recorre Orihuela, la patria del insigne poeta Miguel Hernández, se pone el viajero a considerar que hay pueblos en España con más historia y patrimonio monumental que algunas provincias enteras. El nombre de esta localidad del sur de Alicante deriva del topónimo romano de Aurariola.

Antes del dominio romano, Orihuela fue un enclave estratégico en el comercio con los griegos a través del río Segura como vía de penetración en el siglo VI a.C. Recuperada de los árabes para los cristianos por Jaume II, Orihuela jugaría un papel importante en las disputas entre los reinos de Castilla y Aragón. La consecución del Obispado en el siglo XVI determina el brillante conjunto arquitectónico de la ciudad.

Panorámica de la ciudad de Orihuela./ juanjoalicanton

También fue dominio cartaginés y arrasada por los vikingos en el año 858, así como una de las ocho demarcaciones de la Hispania visigoda. En 1488, los Reyes Católicos convocaron cortes en la iglesia de Santiago para acometer la última gran empresa de la Reconquista, la conquista de Granada. Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V trasladó aquí la capital del Reino de Valencia como forma de ultrajar a la capital.

El río Segura a su paso por el Palacio del Obispo./ gabriel morilla

En Orihuela el aficionado al arte puede contar por docenas los monumentos que va buscando, sean iglesias (principalmente góticas), palacios (la mayoría barrocos) o edificios modernistas de principios del siglo XX. Por de pronto, su casco histórico está declarado conjunto histórico-artístico y monumental.

La catedral de San Salvador (siglo XVI) es gótica, de tres naves y crucero, con partes renacentistas y otras barrocas. Su interior alberga cuadros de Velázquez, Sánchez Coello y Ribera. Por su parte, el colegio del Patriarca Loazes es una especie de Escorial (18.000 metros cuadrados) con dos claustros, refrectorio y tres portadas monumentales. La de la iglesia es obra de Juan de Juanes.

Catedral de Orihuela.

Otros monumentos de interés son la plaza Nueva, modernista, la lonja de hierro, del mismo estilo, y el Casino Orcelitano. En la puerta de la Oma o de Elche, la única que queda de las antiguas murallas que Felipe V hizo demoler, se celebra un rito singular: cada obispo nuevo que se incorpora a la diócesis pasa por el arco a lomos de una burra.

El patrimonio arquitetónico de la ciudad es abundante./ John of Witney

La iglesia de las Santas Justa y Rufina, cuarto monumento nacional oriolano, cercana al palacio del Conde de la Granja, es una obra gótica con reminiscencias renacentistas y barrocas. A destacar la belleza de sus gárgolas. Cerca se ubica la iglesia de Santiago. Se trata de un claro ejemplo del gótico catalán del siglo XV.

Iglesia de Santo Domingo, en Orihuela.

Otro interesante punto de interés para los enamorados del arte pasa por acudir sin contemplaciones al Museo Diocesano de Arte Sacro, que se vanagloria de albergar en sus instalaciones la obra pictórica La Tentación de Santo Tomás, del genial Velázquez.

Cómo no, todo aquel que visite este municipio de la comarca de la Vega Baja y sea un enamorado de la literatura no debe dejar de visitar la Casa-museo de Miguel Hernández, un recorrido por la humilde vida del poeta.

Albarracín (Teruel)

Considerado uno de los pueblos más bellos de toda la geografía española, Albarracín, en la provincia de Teruel, sumerge al viajero que la visita en un entramado medieval de bella factura y en un conjunto urbano declarado Monumento Nacional, rodeado por el río Guadalaviar y capital de la sierra a la que da nombre dentro del Sistema Ibérico.

Celtas, romanos y árabes han ocupado estas tierras. Con la invasión musulmana llegó aquí un grupo berberisco de la tribu de los Ibn-Racin, que le dio su nombre de villa. La disgregación del califato de Córdoba del que dependía produjo su independencia como reino taifa musulmán.

Amparado inicialmente a la sombra del castillo, que se alza sobre un peñasco, Albarracín ya contaba desde el siglo X con una muralla que lo encerraba y separaba del entorno. Hoy sobreviven algunos restos.

Tras el fracaso de conquista por parte de Jaime I en 1220, es Pedro III de Aragón quien la incorpora a la Corona de Aragón en 1300. Fruto de su lustroso pasado, la hermosa localidad aragonesa tiene abundantes monumentos diseminados por todo su casco histórico, que está emplazado sobre las faldas de una montaña.

Entre ellos sobresalen la Iglesia de Santa María, la Catedral (siglo XVI), el Palacio Episcopal, algunas mansiones señoriales como la de los Monterde y una peculiar arquitectura popular donde destacan la casa de la Julianeta, la casa de la calle Azagra, la plaza de la Comunidad y la pequeña y evocadora Plaza Mayor.

Pero el encanto de Albarracín está sobre todo en el trazado de sus calles adaptadas a la difícil topografía del terreno, con escalinatas y pasadizos y en el conjunto de su caserío de muros irregulares, de color rojizo, con entramado de madera, en difícil equilibrio, con aleros que se tocan.

No puedo dejar escapar la ocasión de mostraros un nuevo vídeo que resume algunos de los encantos de este bello pueblo con historia que es Albarracín:

Plasencia (Cáceres)

Para que plazca a dios y a los hombres“. Este es el lema que luce el blasón que concedió a la ciudad de Plasencia el rey Alfonso VIII en el siglo XII. La urbe cacereña hace honor a su nombre desde una península que bordea el río Jerte, al abrigo de la sierra de Gredos, con algunos de los monumentos más valiosos del universo extremeño.

Convertida en el centro administrativo y comercial de la provincia de Cáceres, Plasencia es, ante todo, la perla del Jerte, una hermosa ciudad que esconde un considerable patrimonio artístico tras sus murallas, de las que aún conserva restos de los siglos XII y XIII. El mejor acceso al centro histórico es la llamada Puerta del Sol, una de las cuastro que se conservan, des estilo renacentista y adornada por un escudo de los Reyes Católicos.


Desde ella se accede a la Plaza Mayor, punto de encuentro rodeado de viejas casonas porticadas. Aquí se levanta el Ayuntamiento, edificio gótico-renacentista con su particular torre del reloj y un inconfundible Abuelo Mayorga, que marca el paso de las horas golpeando una campana.

La iglesia de San Esteban despunta en el lado suroeste de la plaza, que hay que doblar para llegar, tras pasar por el Convento de las Claras, a la plaza de la Catedral, con un conjunto catedralicio formado por dos construcciones unidas entre sí. La Catedral Vieja fue levantada entre los siglos XII y XV. Tiene una cúpula octogonal que cubre la sala capitular, rematada en el exterior por un chapitel de aires bizantinos.

A finales del siglo XV se inició la construcción de la Catedral Nueva, que cuenta con una capilla mayor de estilo renacentista, al igual que la fachada. En su interior destaca el retablo mayor y la sillería del coro, tallada en madera de nogal. Otros monumentos de interés de Plasencia son el palacio Episcopal, el hospital de Santa María, el palacio de Monroy y el palacio del Marqués de Mirabel.

Aguas abajo de Plasencia confluyen los tíos Tajo y Tiétar, que posibilitan continuar la ruta del viajero de una enorme reserva natural de 18.000 hectáreas de bosque mediterráneo y albergue de animales en extinción que se denomina Parque Nacional de Monfragüe. Aquí es posible avistar buitres leonados, águilas imperiales y cigüeñas negras, además de un paisaje único tapizado de encinas y enebros.

Para poder seguir disfrutando de las maravillas de esta localidad y sus alrededores, nada mejor que disfrutar de un nuevo vídeo que aquí os dejo:

Santo Domingo de la Calzada (La Rioja)

A los pies de la sierra de la Demanda y bañada por el río Oja, en tierras riojanas, Santo Domingo de la Calzada debe su nombre a su fundador, un eremita que, en su preocupación por los peregrinos, fundó casi él solo la villa. Se trata, sin duda, de uno de los lugares más importantes de la ruta jacobea y punto de partida de excursiones gastronómicas y culturales.

Santo Domingo construyó un puente de piedra, una calzada, un albergue y una iglesia, en torno a los cuales no tardó en crecer la villa. Las murallas, de las que todavía se pueden ver restos, fueron levantadas en el siglo XIV por Pedro I durante el transcurso de la guerra fraticida que mantuvo con Enrique II.

Sus puertas arqueadas constituyen el mejor acceso al casco antiguo, que conserva todo su encanto y sabor medieval en calles como la de los Caballeros, con casas blasonadas y aleros de madera. Son muchos los edificios de interés, como el Ayuntamiento, el antiguo Hospital de Peregrinos (hoy Parador), y el albergue, uno de los mejores del Camino de Santiago.

También merece la pena visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Plaza, el palacio del Obispo y los conventos de San Francisco y de las Bernardas, aunque es la Catedral su principal monumento, una típica iglesia dedicada y pensada para la peregrinación.

En su fachada conserva la huella del románico y en su interior destacan el templete, el retablo plateresco del altar mayor y un insólito gallinero frente a la tumba del santo. El coro, con sillería plateres, compite en miradas con las numerosas capillas del templo y con una torre exenta barroca que es la más alta de La Rioja.

A 20 kilómetros de Santo Domingo se alza un incomparable conjunto monumental en la localidad de San Millán de la Cogolla conformado por los monasterios de Suso y Yuso, declarados Patrimonio de la Humanidad. En la biblioteca de este último se conserva un facsímil de las Glosas Emilianenses, la más antigua manifestación escrita conocida del castellano, fechada en el año 1040 y perteneciente a este monasterio.

A tan solo 13 kilómetros de Santo Domingo se encuentra la localidad de Ezcaray, pintoresca villa de marcado carácter serrano. Y aquí se viene a hacer deporte. A 15 kilómetros se localiza la estación de Valdezcaray, en las faldas del pico de San Lorenzo, que cuenta con óptimas instalaciones para la práctica del esquí.

De nuevo os dejo un vídeo que resume las maravillas que esconden las calles de Santo Domingo de la Calzada:

Sigüenza (Guadalajara)

Ejemplo turístico donde los haya, Sigüenza, en la provincia de Guadalajara, conserva intacto su casco antiguo de origen medieval y su valor más universal: el sepulcro de un joven que parece mirarnos desde la eternidad, una de las estatuas españolas más conocidas.

De los muchos atractivos artísticos y culturales con los que cuenta esta ciudad manchega, es la Catedral el más destacado de sus monumentos. Su construcción comenzó en el siglo XII, aunque las obras se prolongaron hasta el XV. De estilo gótico cisterciense, está flanqueada por dos torres macizas y un gran rosetón.

En los laterales de la Catedral se suceden un sinfín de capillas, entre las que sobresale la de San Juan y Santa Catalina, donde se encuentra el sepulcro del doncel Martín Vázquez de Arce, muerto a los 25 años cuando participaba en la conquista de Granada. Construido en mármol marfileño recostado sobre su tumba, es de un gran hiperrealismo escultórico.

Frente a la fachada sur del edificio se abre la Plaza Mayor, con soportales en uno de sus lados y, en su fondo, el Ayuntamiento, con escudos labrados en piedra en su fachada. Por la calle Mayor se llega hasta la Iglesia de Santiago, con portada románica.

Si se coge la Travesaña Alta se llega a la Iglesia de San Vicente y, justo enfrente, se alza la Casa del Doncel, palacio del siglo XV. Por la misma calle medieval el viajero se topa con la plaza de la Cárcel, en torno a la que se levantan edificios de interés como la Posada del Sol y el Ayuntamiento Viejo.

La última parada nos lleva rumbo al imponente castillo del siglo XII, donde se emplaza el Parador, dotado de una vista privilegiada sobre Sigüenza. Antaño residencia de obispos, cardenales y reyes, la fortaleza, hoy en parte hospedaje, conserva salones señoriales y un patio empedrado, entre otros encantos.

Pero la provincia de Guadalajara es mucho más, sin duda. Ideal para conocer parte de su patrimonio, historia y gastronomía en un fin de semana. Si quieres obtener más información para tu escapada, te recomiendo leer este artículo de Viajes de Primera.

Como viene siendo habitual, os dejo otro vídeo que muestra, de forma breve, las maravillas que esconde este destino der nombre Sigüenza:

Úbeda y Baeza (Jaén)

Cualquiera que visite la provincia de Jaén podría perderse por los cerros de olivares que rodean Úbeda y Baeza, verdadera referencia del Renacimiento peninsular, como atestigua su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003.

Úbeda debe su nombre a Abd al-Rahman I, quien la llamó Madinat Ubbadat al-Arab o Úbeda de los Árabes. En manos de unos y otros, fue conquistada por Fernando III en 1233. De su paso como enclave estratégico, la ciudad conserva su defensa amurallada, que llegó a tener 48 torres. La mayor parte se conserva detrás de la Iglesia de Santa María de los Alcázares.

La iglesia de San Pablo permite admirar el esplendor del gótico jienense, y contiene además la magnífica capilla, ya renacentista, de los Vago, una de las primeras obras de Andrés de Valdivia, autor del edificio más emblemático del Renacimiento, el Hospital de Santiago (siglo XVI), conocido como el “Escorial andaluz”.

En él se localiza la Sacra Capilla de El Salvador, con un arco de gran valor arquitectónico. Destacan, asimismo, el palacio del Deán Ortega, hoy Parador Nacional de Turismo, y el palacio de las Cadenas, sede del Ayuntamiento, que forman, junto a la iglesia de El Salvador, la plaza de Vázquez Molina, un conjunto repleto de armonía.

Junto a ella se extiende Baeza, antigua Beatia, ciudad de los vicienses, que llegó a ser reino de taifa, la Bayyasa musulmana de donde se dice que huyeron los fundadores del Albaicín granadino. El municipio posee un impresionante legado renacentista patente en la catedral, edificación medieval. Su retablo barroco, de Alonso Rodillo, es espectacular.

La iglesia de San Andrés, del primer Renacimiento, cuenta con nueve tablas del siglo XV. Cerca de la iglesia de Santa Cruz se localiza el palacio de Jabalquinto, con fachada hispano-flamenca. Del mismo periodo es el arco de Villalar, en la Puerta de Jaén, que conmemora la victoria de Carlos V sobre los comuneros.

En las proximidades se localiza la casa del Pópolo, en una plaza irregular, uno de los rincones más sugerentes de Baeza, en la que se encuentra la íbera fuente de los Leones, trasladada desde la vecina Cástulo en el siglo XVI y coronada por Imilce, la princesa íbera casada con Aníbal.

Aquí os dejo sendos vídeos de Úbeda y Baeza para que podías constatar la belleza que esconden todos sus rincones:

Astorga (León)

Situada en la ruta natural que une la Meseta con Galicia a través del valle del Sil, se encuentra Astorga, capital de la Maragatería. Encrucijada de caminos, Asturica Augusta, la “ciudad grandiosa”, como la describió Plinio el Viejo cuando desde ella partía el oro de las Médulas hacia Roma, fue principio de la Vía de la Plata.

Construida sobre un castro celta, fue capital del Conventus Asturum, pero entró en declive con la caída del Imperio Romano. Recuperó su auge al convertirse en parada obligatoria del Camino de Santiago.


Antes de comenzar el recorrido por las calles de la ciudad leonesa, hay que detenerse en sus murallas medievales, construidas sobre antiguas defensas romanas. En el subsuelo hay que visitar la ergástula, que fue una cárcel de esclavos.

La catedral de Santa María, erigida sobre la fábrica románica del siglo XIII, tiene elementos góticos, plateresco y del barroco. Su claustro (siglo XVIII) es igualmente de suma elegancia. Completan el patrimonio arquitectónico religioso de Astorga las iglesias de San Andrés, San Francisco, Santa Marta y San Bartolomé, el convento de Sancti Spiritus y el santuario de Fátima.


La huella modernista la podemos encontrar en el Palacio Episcopal, obra del genial Antonio Gaudí. El arquitecto catalán utilizó en él piedra granítica y lo rodeó con un foso. Tiene tres plantas: el vestíbulo está decorado con cerámica vidriada, el segundo acoge le salón del Trono y una capilla con vidrieras, frescos, azulejería de Zuloaga y cerámica vidriada.

El Ayuntamiento, del siglo XVII, es uno de los principales edificios barrocos de la provincia y en su fachada destaca el famoso reloj de los Maragato, que hay que visitar cuando los populares muñecos Zancuda y Colasa dan las horas.


No hay que olvidar probar el plato más destacado del municipio, el cocido maragato, que se elabora con nueve carnes. Debe comerse empezando por este ingrediente, para continuar después con los garbanzos y terminar con la sopa.

Aquí os vuelvo a dejar con un interesante vídeo dedicado a Astorga: