Siurana (Tarragona)

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Siurana es única en belleza. Pocos lo pueden dudar. Una treintena de venerables casas de piedra en la cima de un alcor, a las que se accede por un desfiladero vigilado por las ruinas de un castillo árabe, los pies en el torrente del Estopiñá y la mirada perdida en los paisajes del valle del río Siurana. A ellos el viajero debe sumar la peña de la Siuranella, el Salto de la Reina Mora o la Trona, y los acantilados de Arbolí, tan conocidos por los escaladores. En cambio, se ven menos visitantes horizontales, pese a ser uno de los lugares turísticos de Cataluña. ¿Cabe una estampa más romántica? Sigue leyendo

Sant Benet de Bages (Barcelona)

De nuevo, me congratula anunciar a todos los seguidores de Lugares con historia la colaboración de una firma de lujo y de una calidad literaria fuera de duda. Es mi humilde opinión. En esta ocasión es Martí Gironell quien nos descubre los encantos de un destino fascinante y repleto de historia: el monasterio de Sant Benet de Bages.

Martí Gironell es periodista y licenciado en Filología Inglesa. Ha trabajado en TV3 y El Periódico de Catalunya y ahora se ha consagrado como escritor de novela histórica; entre sus obras más destacadas cabe citar El puente de los judíos, La venganza del bandolero (Premio Néstor Luján), El arqueólogo o El último abad. Todo un placer contar con su participación y por invitarnos a viajar a un lugar único. Aquí comienza su historia:

Una fina capa de escarcha cubre la piedras milenarias del recinto monacal y la niebla se derrama por los rincones de la Vall dels Horts. Con el sigiloso rumor del agua del río Llobregat de fondo, empiezan a vislumbrarse los primeros rayos de sol, tímidos y tibios, dispuestos a desgarrar la extensa capa vaporosa de niebla que se instala en el Pla de Bages y hace emerger, como si del pasado medieval que consigo acarrea, la figura pétrea de Sant Benet.

Exterior del monasterio de sant benet des bages

Monasterio de Sant Benet de Bages./Mutari

El monasterio benedictino, situado en un enclave que es un remanso de paz a tan solo cuarenta minutos de Barcelona y a veinte de Montserrat, destila dentro de sus muros momentos históricos que no pueden dejar a nadie indiferente, sin duda. Levantado en el siglo X, el templo forma parte de un conjunto de edificios entre los que sobresalen, además, la iglesia (del siglo XII), la maciza torre del campanario y el claustro, uno de los más hermosos del románico catalán. Sus capitales ostentan escenas bíblicas y mitológicas, así como motivos vegetales y geométricos.

Una reciente remodelación ha incluido, para deleite del viajero que lo visita, una espectacular museografía con el fin de provocar un efecto vivencial empleando las tecnologías más avanzadas. Se presenta así un itinerario por la evolución de Cataluña a lo largo de un milenio, desde la Edad Media hasta el Modernismo. El objetivo es que el viajero, además de presenciar unos hechos históricos, también los viva.

decoración de los capiteles del claustro de sant benet des bages

Capiteles decorados de Sant Benet de Bages./Jaume Meneses

Las grandes apuestas de este montaje multisensorial consisten en una banda sonora única que acompaña el recorrido por la historia: audiovisuales cortos, como escenas de una sola película proyectada sobre pantallas como paredes suelos o mobiliario, y los efectos de luz y sonido.

Uno de los momentos más espectaculares de la visita tiene lugar en el altar de la cripta. Gracias a una sofisticada multiproyección, surge como por arte de magia la figura de un obispo consagrando la iglesia. Parece una persona de carne y hueso, pero solo se trata de una imagen virtual. Y para terminar de deslumbrar al viajero, las pinturas románicas, ya desparecidas, se muestran en su colorido original.

Fachada exterior del monasterio de sant benet des bages.

La historia del monasterio comienza desde la Edad Media./Jordiferrer

Sant Benet no es tan solo un referente para la época medieval, sino también para la modernista. La madre del pintor Ramón Casas adquirió los restos del monasterio y decidió instalar a toda la familia allí para pasar los veranos. Es en este entorno idílico donde los olivos, las higueras, la encinas, las parras y los campos de trigo favorecieron la fecunda creatividad de uno de los artistas más aclamados del Modernismo.

Una serie de instantáneas concatenadas en este vídeo conducen al viajero a pleno Medievo. Nos descubren la paz, la calma y el sosiego que embarga a Sant Benet de Bages, uno de los mayores lugares con historia de Cataluña. No es el único, ya que de aire medieval también emergen destinos en esta comunidad como Pals o Cardona. Muy recomendables, ideales para una escapada de fin de semana:

 

En este otro vídeo es el propio autor de esta entrada, Martí Gironell, quien, mejor que nadie, nos descubre las particularidades de Sant Benet en una entrevista (en catalán). No en vano se recluyó en su interior durante un año para pergeñar su último éxito literario, El último abad.

Dónde dormir: Hotel Món Sant Benet; Camí de Sant Benet s/n; 08272 Sant Fruitós de Bages (Barcelona); telefono: 938759404.

Dónde comer: Restaurante Angle; Cami de Sant Benet de Bages; 08272 Sant Fruitós de Bages (Barcelona); teléfono: 672208691.

Horta de Sant Joan (Tarragona)

“Todo lo que sé, lo he aprendido en Horta”. Con esta contundente frase, uno de los pintores de mayor talla internacional del siglo XX situaba en el mapa a Horta de Sant Joan. Pablo Picasso se quedó prendado del municipio y su rico patrimonio renacentista, cuyo entorno le inspiró para componer parte de su obra. Ayer se conmemoró el cuarenta aniversario de la muerte de este malagueño universal que hizo historia en Horta y por todo ello Lugares con historia le rinde homenaje.

Picasso permaneció en Horta de Sant Joan dos temporadas. La primera en 1898, con 16 años. Los dibujos y pinturas que realizó durante esta época se conservan entre el Museo Picasso de Barcelona y sus herederos. La segunda, en 1909, ya se corresponde con su etapa cubista y las obras que acomete con su pincel se diseminan por metrópolis tan dispares como Nueva York o Moscú. Durante los cuatro meses que estuvo en esta segunda ocasión, Picasso llegó a realizar unas setenta obras, que suponen el abandono de sus etapas rosa y azul y la confirmación del cubismo geométrico.

vista general de la ciudad de horta de sant joan

Panorámica de Horta de Sant Joan./silviabiblioteca

Pero mucho antes de la llegada de Picasso a Horta, en este enclave situado en el límite entre Cataluña y Aragón ya se estableció un poblado ibérico en la parte más elevada. Conquistada tiempo después por los musulmanes y recuperada por los cristianos en el siglo XII, Alfonso el Casto le otorgó la primera carta de población.

Con posterioridad, pasó a convertirse en una encomienda de los templarios. Tras la disolución de esta orden, fueron los hospitalarios quienes se hicieron cargo de Horta. Jaume I atestiguó su presencia en el castillo de Horta en su Llibre dels feits. Asimismo, el municipio devino en un violento combate durante la primera guerra carlista, en 1835.

el pintor malagueño pablo picasso.

Pablo Picasso.

Dotado de un hermoso patrimonio arquitectónico, declarado Bien de Interés Cultural, el paseo del viajero por Horta de Sant Joan merece la pena iniciarse en el casco histórico, que conserva su carácter medieval con calles estrechas y concéntricas. Durante el itinerario, se topará con con la porticada plaza de la Iglesia (siglo XVI), de indudable belleza. El Ayuntamiento (siglo XVI), renacentista, tiene una fachada con un mural de Fernando VII que conmemora las Cortes de Cádiz.

Los bajos de la casa consistorial albergan la antigua prisión de Horta, restaurada en 1995 y que cuenta con una exposición que explica la evolución urbana del municipio, así como restos arqueológicos encontrados en la zona. A destacar la interesante Casa de la Comanda, un palacio renacentista del siglo XVI que fue la residencia del maestre de la Orden del Hospital.

iglesia de san salvador del municipio de horta de sant joan

Portada del convento de San Salvador de Horta de Sant Joan./hilberg2009

Una de las visitas obligadas en Horta de Sant Joan es la del propio Centro Picasso. Como no podía ser menos. El museo alberga obras inspiradas en la vida rural y la naturaleza que encandilaron al artista malagueño. Cuadros como La balsa de Horta, La fábrica de Horta de Ebro, Casas en la colina y El pantano son el fruto de la estancia del pintor en la localidad catalana.

El paso de Picasso por Horta de Sant Joan no fue el único de un artista de talla por Cataluña. Dalí también tuvo un idilio inolvidable con Figueres, Port Lligat y Cadaqués, como ya ha reflejado Lugares con historia.

Para culminar este paseo por nuestra historia más reciente, os dejo un vídeo que sintetiza muy bien esta relación. Aunque está en catalán (disculpas a quien no lo pueda entender), la calidad de sus imágenes bien merece una visión que, sin duda, acrecentará el interés del viajero por visitar Horta de Sant Joan:

Dónde dormir: Casa rural El Trull de la Comanda; Horta de Sant Joan (Tarragona); teléfono: 661708190.

Dónde comer: Restaurante Mas del Cigarrer; Carretera de Bot a Horta de Sant Joan, s/n; 43596 Horta de Sant Joan (Tarragona); teléfono: 977435153.

Ripoll (Gerona)

Debido a su estratégica situación, como cruce de caminos en el Prepirineo, y su prematura actividad industrial, como cuna de la protoindustrialización de Cataluña, Ripoll, capital de la comarca del Ripollés, atesora una larga historia que se traduce en un importante legado cultural. A la villa condal gerundense se la conoce como la cuna de Cataluña, ya que la tradición dice que aquí el conde Wifredo el Velloso fundó la nación catalana. Asimismo, Ripoll fue también uno de los pueblos donde el anarquismo arraigó con más fuerza en Cataluña en las primeras décadas del siglo XX.

Ripoll debe gran parte de su fama a su espléndido monasterio benedictino de Santa María, una de las joyas no solo del románico catalán, sino de toda España. Debe su fundación a Wifredo el Velloso (año 888), aunque sus edificios no se concluyeron hasta bien entrado el siglo XII. Alcanzó su máximo esplendor en manos del Abad Oliva (971-1046)

Portada del monasterio de Ripoll.

Portada del monasterio de Ripoll.

El monasterio, declarado monumento histórico-artístico, fue uno de los centros culturales más importantes de su tiempo, con una biblioteca bien surtida, un laborioso scriptorium y una escuela monástica prestigiosa. La iglesia original tenía cinco naves, crucero y un transepto coronado por ábside central y tres absidiolos a cada lado, pero un terremoto en el siglo XV y una reforma en el XIX la redujeron a tres naves. Empotrados en sus muros y suelos el viajero puede encontrar sepulcros de condes de Besalú y Barcelona, entre ellos Wifredo el Velloso y Ramón Berenguer III.

La pieza más notable del monasterio es la extraordinaria portada románica del siglo XII, conocida como la Biblia en Piedra. Su complejo programa iconográfico se expone en siete franjas horizontales que representan escenas bíblicas, históricas y alegóricas, separadas por temas florales o decoración geométrica. Un gran pantocrátor domina la escena. Resulta un gozo para el viajero, además, deambular por el claustro (siglos XII-XIV) si curiosea por los motivos religiosos, mitológicos y populares de sus más de 200 capiteles.

Monasterio Ripoll

Monasterio de Ripoll./Canaan

Cerca del monasterio, en la iglesia parroquial de Sant Pere, se encuentra el Museo Etnográfico y del Folclore de Ripoll. Merece la pena visitar las casas Muntades, de estilo neoclásico (1868), Bonada, modernista de Joan Rubio i Bellvé, discípulo de Gaudí; Siqués, posmodernista de 1916, la Casa Alós, modernista (1908), o la Casa dels Taurinyà (siglo XII)

De interés del viajero también se debe destacar la Capilla de Sant Miquel de la Roqueta, de estilo modernista (1912), un fragmento de la muralla de época medieval que hasta el siglo XIX rodeaba las dependencias del monasterio de Santa María y el caso antiguo, así como el Puente de Raval, de origen medieval, que en el siglo XVI fue reconstruido.

Wilfredo el Velloso

Estatua de Wifredo el Velloso./Luis Salvador Carmona

Sant Joan de les Abadesses, a nueve kilómetros de Ripoll, posee un importante monasterio de estilo románico que da nombre al municipio. Construido durante los siglos IX y XV, se considera este edificio, junto al monasterio de Ripoll, como una de las mejores muestras del románico catalán. En su interior destaca encima del altar mayor el Santíssim Misteri, un grupo de esculturas único ejemplo del descendimiento románico que se ha conservado casi por completo.

A lo largo de 2013 Ripoll ostenta el título de capital de la cultura catalana. Por este motivo, el Ayuntamiento expondrá dos biblias que fueron escritas en el monasterio en el primer cuarto del siglo XI. Uno de los facsímiles es la Biblia de Sant Pere de Rodes, cedida por la Biblioteca Nacional de París. El otro volumen, la Biblia de Ripoll, está custodiado por el Museo del Vaticano. Ambas son originarias del scriptorium monástico de Ripoll.

Parada obligatoria en la ruta que emprenda el viajero hacia el Pirineo Condal, Ripoll deslumbra por su belleza. Buscar alojamiento tanto en esta localidad como en la Costa Brava ya no es problema. A través de este enlace el viajero puede encontrar ofertas de casas y apartamentos a precios muy asequibles para todo tipo de público.

Este vídeo que aquí os dejo es una clara muestra de ello. De esta forma, podrá conocer bien de cerca cómo ha forjado su historia a lo largo de los siglos, cuyo recuerdo permanece vivo en la huella de sus principales monumentos, en especial en su monasterio benedictino:

Dónde dormir: La Trobada Hotel; Passeig del Compositor Honorat Vilamanyà, 4; Ripoll (Gerona); teléfono: 972702353.

Dónde comer: Restauante Els Amigos; Carretera d’Olot, 17; Ripoll (Gerona); teléfono: 972700009.

Cardona (Barcelona)

En la linde de Lérida con Barcelona, con las estribaciones prepirenaicas en el claro horizonte, Cardona, emplazada en la comarca del Bagés, se presenta ante el viajero como una pintoresca localidad heredera de un importante e histórico pasado medieval que se remonta hacia el siglo VIII con la construcción de su espléndido castillo-palacio-monasterio.

Estrabón, geógrafo griego algo anterior a Cristo, y Aulio Gelio, escritor romano (siglo II), alabaron como una maravilla natural el filón de sal gema de Cardona, “una gran montaña de sal pura que crece a medida que se extrae”. Los romanos tenían motivos para sospechar que la sal crece a espuertas: llegaron a excavar galerías de profundidad nunca alcanzada en mina alguna.

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Castillo fortaleza de la localidad de Cardona./PMRMaeyaert

El municipio catalán acogió a los duques de Cardona, la familia más importante de la Corona de Aragón, sólo por detrás de la Casa Real, durante el siglo XV. Tres centurias más tarde, Cardona fue uno de los últimos reductos en entregarse a las tropas borbónicas de Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Su ciudadela fortificada no pudo ser tomada con posterioridad por las tropas de Napoleón.

El viajero puede visitar ese petrificado mar azul que los lugareños llaman, en un alarde de imaginación, la Salina. Se trata de una montaña de sal gema, óxido de hierro y arcilla de grandes proporciones. Debe además internarse por los lagos subterráneos y admirar los caprichos escultóricos de la naturaleza en las estalactitas salobres de las grutas. Así como visitar el Museu de la Sal y conocer mejor la historia de esta villa catalana.

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Casa Aguilar./flamenc

Cardona es un cerro testigo que guarda la vega del Cordoner. Se presenta desde lejos macizo e impresionante con hasta tres cinturones de muros y baluartes que parecen enroscarse en torno al cerro para rematar, en lo más alto, con dos edificios contrapuestos: de un lado los verticales muros de la colegiata de San Vicente; del otro, la maciza torre mayor del castillo, troncocónica, impresionante a pesar de haber perdido su remate. Es una de las más antiguas torres del homenaje de Europa, que data del siglo XI.

El viajero que se precie acudir puede sentir la fascinación de explorar el laberinto de pasillos que la caótica superposición de estructuras ha ocasionado, desde las tres naves románicas lombardas de la colegiata, con sus alineados sepulcros de los condes y duques de la localidad, a la iglesia del siglo XI levantada sobre los vestigios de un patio romano y, un poco más allá, al claustro gótico. La colegiata tiene una nave central de casi 20 metros de altura, de las más importantes obras del románico catalán.

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Portal de la iglesia de San Miguel./flamenc

Si regresa a la entrada del castillo, después de pasar por el baluarte de San Pedro y por la garita del Diablo, nombres tan antagónicos como evocadores, puede entrar con unción en el pequeño aposento, hoy capilla, donde falleció, en 1240, san Ramón Nonato, miembro de la familia ducal de los Cardona. La fortaleza pertenece al recinto fortificado del siglo IX, hoy habilitado como Parador de Turismo. Su construcción se atribuye a Wifredo el Velloso, donde estacan la Torre Monyona y el Patio Ducal.

Con un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, también la calle Mayor, la plaza porticada y la iglesia de San Miguel merecen ser recordadas en la memoria del viajero si viaja hasta Cardona. Esta última, de estilo gótico, alberga en su interior la imagen Virgen del Patrocinio, una hermosa estatua gótica de alabastro policramado del siglo XIV, dos retablos góticos y una pila bautismal de la misma época.

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Ayuntamiento de Cardona./Jordij

El viajero tiene la opción, asimismo, de conocer los alrededores de la localidad bercelonesa, que tienen multitud de posibilidades para realizar excursiones. Casas de payés y antiguas masías salen al paso en dirección hacia el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Cerca, las fuentes del río Llobregat configuran un paisaje que el visitante no podrá olvidar.

Otra escapada al alcance es la del Monasterio de Montserrat, popular por acoger la imagen de La Moreneta, patrona de Cataluña. Se trata de un bello monasterio ubicado en un paraje montañoso de enorme belleza. Tanto si desea alojarse en Cardona como en la capital y las localidades limítrofes de Barcelona, el viajero tiene a su disposición una amplia oferta de apartamentos en esta web a precios muy asequibles.

Si todavía le queda al viajero alguna duda para escaparse hasta Cardona, le obsequio con un interesante vídeo que sin duda acrecentará las ganas por conocerla, con el parador-castillo como principal reclamo:

Dónde dormir: Hotel Cal Violí; Crtra. Manresa, 12; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938692984.

Dónde comer: Restaurante Perico; C/ Vall 18; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938691020.

Tortosa (Tarragona)

En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada al aVirgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Como anticipio a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

fuente: marquesdeojuel

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com; http://www.hotelberenguer.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.

Montblanc (Tarragona)

Montblanc, emplazado en la cuenca del Barberá, es uno de esos pueblos medievales que los aficionados al género visitan con agrado por la historia que destilan sus calles. Fundada en 1163 por el rey Alfons el Casto, no se constituyó en municipio hasta el siglo siguiente.

Sede de las Cortes durante la Edad Media, la villa ducal localizada en la provincia de Tarragona, llegó a convertirse en la séptima ciudad de Cataluña por número de habitantes en el siglo XIV.

Plaza Mayor de Montblanc./ Jordi D. A.

La muralla que lo rodea, con sus 35 torres, se conserva en perfecto estado. Fue levantada por Pedro III el Ceremonioso. Del Puente Viejo (siglo XIV) cabe decir lo mismo. Es tal la riqueza monumental que atesora este municipio, que en 1947 fue declarado conjunto monumental y artístico.

Iglesia de Santa María./ Alberto Fernández Fernández

Partiendo de la torre de Bover, formidable bastión defensivo de la muralla, el viajero se adentra a pie en el pueblo y puede ver la Casa Alenyà (siglo XIV), el edificio de Els Jueus (siglo XIII) y el palacio del Castlà (siglo XIV)

En la plaza Mayor está el Casal dels Desclergue (siglo XVI) y, muy cerca, los Casals dels Josa (siglo XIII-XVIII) En esta hermosa glorieta se ubican, además, el Ayuntamiento, los Porches de Cal Malet y la Fuente Mayor.

Iglesia de San Francisco./ Columbusalbus

Desde la iglesia arciprestal de Santa María la Mayor (siglo XIV), de imponente estilo gótico, se asciende paseando hacia el Tossal de Santa Bárbara, un mirador privilegiado del pueblo y paisaje donde todavía permanecen vestigios de la antigua población ibérica.

Retablo del interior de la iglesia de Santa María./ Josep Renalias

La ruta prosigue por la iglesia de Sant Miquel, de fachada románica (siglo XIII) y cuerpo gótico (siglo XIV); y la iglesia de Sant Marçal, también gótica (siglo XIV)

Extramuros, cabe mencionar los edificios góticos de la iglesia de Sant Francesc (siglo XIII) y el hospital de Santa Magdalena (siglos XIV-XVI) para dar concluida, así, la visita del viajero.

Un sucinto recorrido audiovisual por el bello pueblo de Montblanc:

Figueres y Port Lligat (Gerona)

Su emplazamiento en el extremo nororiental de Cataluña confiere a Figueres uno de los entornos más privilegiados de la geografía peninsular, entre la turística Costa Brava y el interior histórico, punto de paso obligado en el trayecto desde y hacia Francia. Port Lligat, por su parte, es un precioso pueblo de pescadores a diez minutos de Cadaqués, dos lugares de referencia en la vida y obra del genial pintor Salvador Dalí.

Lugar de paso en la Vía Augusta romana, Figueres obtuvo sus propios fueros en 1267 de manos del rey Jaime I.En su historia, en la que se han sucedido las conquistas y las invasiones, destaca un episodio prortagonizado por Huc V, conde de Ampurias, que saqueó la ciudad durante una rebelión nobiliaria contra el monarca.

 

Fernando VI mandó construir el castillo de Sant Ferran (1753-1766), una impresionante fortificación que acogería, dos siglos después, la última sesión de las Cortes republicanas en territorio español al final de la Guerra Civil. Este impresionante castillo, de 32 hectáreas de extensión y 3.120 metros de perímetro, es una de las mayores fortalezas con baluartes de Europa.

La Torre Galatea, antigua casa Gorgot (siglo XVII), otro de los vestigios del patrimonio arquitectónico militar de Figueres, fue reconvertida en el edificio actual por Dalí, en homenaje a su esposa Gala.

El Teatre Museu Dalí, erigido en el solar del antiguo teatro municipal, destruido por un incendio al final de la Guerra Civil, fue inaugurado en 1974. El edificio actual es de estilo neoclásico. El artista lo transformó en uno de los espacios artísticos más ingeniosos existentes, y en él es posible contemplar la más amplia e ilustrativa colección de la dilatada obra de Dalí.

En 1930, el pintor catalán compró una pequeña cabaña de pescadores en Port Lligat, atraído por las vistas a la bahía y los montes de olivos, así como por su intensa luz. Adquirió con el paso del tiempo otras casas aledañas donde trabajó hasta la muerte de su musa Gala en 1982.

El recorrido por la casa museo comienza en el recibidor, donde un oso polar disecado, con barretina, saluda a los invitados. Otros objetos curiosos que se encuentran son unos huevos gigantes, símbolo de fertilidad, en la parte superior del museo, una piscina en forma de pene o un porche con forma de radio.

Desde Figueres se puede acceder, en el golfo de Roses, hasta Ampurias, un apasionante yacimiento arqueológico a cielo abierto. Pero este lugar merece, sin duda, otro capítulo. También se pueden visitar la Garrotxa, Besalú o Castellfollit de la Roca.

Y como cada semana, os dejo un vídeo para disfrutar de los encantos de estas bellas localidades: