Montiel (Ciudad Real)

Al este de Villanueva de los Infantes, una de las ciudades candidatas a ser “aquel lugar de la Mancha” de cuyo nombre no quería acordarse Miguel de Cervantes, una carretera local conduce a Montiel, de apenas millar y medio habitantes, el antiguo Campo Lamitani, según algunos autores y, según otros, la oretana Munda.

Conquistada por Alfonso VIII, cayó de nuevo en manos de los árabes para ser reconquistada por Fernando III; este monarca la entregó, para su custodia, a los caballeros de la Orden de Santiago en el siglo XIII. Fueron Montiel y Alhambra los núcleos urbanos más importantes de lo que hoy es la comarca de Campo de Montiel en las épocas romana, visigoda e islámica.

panoramica localidad montiel y castillo estrella

Pueblo de Montiel coronado por el castillo de la Estrella./turismocastillalamancha.com

Entre los puntos de interés de Montiel destacan los restos del castillo de la Estrella (siglo IX) donde pelearon, en 1369, don Pedro I el Cruel, y su hermanastro, don Enrique II de Trastámara. El duelo acabó con la muerte del primero. Una traición histórica de la que trascendió una frase: «Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor». Aquella fue una contienda bélica que, con un escenario como Montiel, se enmarcó en la Guerra de los Cien Años y en su conflicto satélite, la Guerra Civil de Castilla, considerada como la primera guerra civil española de la historia.

Pero el pasado de Montiel no solo se ha forjado a través de conflictos bélicos. También forma parte de la historia de la literatura en la obra más universal de las letras hispanas: El Quijote. Parajes y gastronomía de la localidad alcarreña aparecen en varias ocasiones en la obra de Cervantes. El pueblo integra una comarca de varios municipios del sureste de Ciudad Real por donde discurren las aventuras del caballero de la triste figura.

iglesia en montiel ciudad real

Iglesia de la localidad manchega de Montiel.

La arquitectura civil está representada por casas de notable factura como la casa del Petrel y la casa de la Condesa (siglo XIX). Junto al río Guadalmera se emplaza el molino de Rajamantes. Y en las afueras, al lado del cementerio, está la ermita del Santísimo Cristo de la Expiación (siglo XV), de estilo gótico con adiciones renacentistas.

Mientras, por lo que respecta al patrimonio religioso de Montiel, la espléndida iglesia de San Sebastián (siglo XV) presenta fábrica con diversos elementos y estilos y fachada con portada flanqueada por columnas. Junto al de la Estrella, también de interés para el viajero emergen las ruinas del castillo de San Polo, ubicado en el cerro de mismo nombre. Dichos restos se concretan en unas pequeñas cavidades en el suelo, restos de una cuadra, una habitación y una especie de granero.

Ruinas del castillo de la estrella en montiel

Restos del castillo de la Estrella./acusticalennon

Al viajero que se precie caer por estas tierras le resulta recomendable visitarlas en abril, momento del año durante el que se celebran las jornadas de recreación medieval. En ellas, los lugareños conmemoran la muerte del rey Pedro I de Castilla acaecida en Montiel en 1369. Hay visitas guiadas, narraciones históricas, representaciones teatrales, mercadillo medieval y degustación de platos típicos de la zona, entre otros atractivos.

Para poner en situación al viajero, este vídeo recopila alguna de las mejores imágenes y momentos de dicho festival. Le permitirán, durante unos breves minutos, embarcarse en la máquina del tiempo y desplazarse hasta la Edad Media, época de mayor lustre de esta pequeña localidad con encanto y mucha historia, Montiel:

Dónde dormir: Casa rural Iris; c/ Lanza 4; Villanueva de los Infantes (Ciudad Real); teléfono: 661505875.

Dónde comer: Bar restaurante Castillo; Calle de la Concordia, 13; Montiel (Ciudad Real); teléfono: 926353217.

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Frigiliana (Málaga)

En el horizonte por donde asoma la primera luz de la mañana, los tenues rayos del sol iluminan el amanecer de Frigiliana, la puerta de entrada de la zona de Axarquía, territorio malagueño al que los antiguos pobladores musulmanes de Al-Ándalus consideraban Oriente. Ofrece, sin duda, una de las panorámicas más espectaculares de la Costa del Sol. Frigiliana es la puerta de entrada a este paraíso andaluz.

Un menhir al noroeste del casco urbano de Frigiliana atestigua la pertenencia de la localidad a la cultura de El Argar en el año 3000 a.C. Fenicios, romanos y vándalos dieron paso a otras civilizaciones y culturas que poblaron el lugar, como los árabes que, tras el desembarco de Tarik en Gibraltar en el año 711, levantaron un castillo árabe de 4.000 metros cuadrados que fue destruido por los ejércitos cristianos en 1569.

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Panorámica de Frigiliana./Samu73

Solo cinco kilómetros separan Frigiliana de Nerja. La localidad malagueña está dividida en barrios. Conserva una de las más auténticas manifestaciones de la arquitectura tradicional árabe en España: su barrio morisco o Barrio Alto. En sus puertas, las casas son recientes, de tres a cuatro décadas a esta parte. Conviene estacionar el coche a la entrada y caminar por la calle que sube hasta el estadio de fútbol, un proyecto arquitectónico integrado en el paisaje de los barrancos de la sierra, a los pies del Barrio Viejo.

La Casa del Apero, un museo de introducción a la historia del pueblo y un animado centro cultural, es el punto de partida de toda caminata del viajero que visita el pueblo. Fue construido a principios del siglo XVII y estuvo desde un principio ligado al Ingenio. Se destinó en principio como granero, caballerizas y almacén de útiles de labranza. Alrededor de su empedrado patio interior se dispone el resto de dependencias, entre ellas la oficina de turismo.

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Calle típica de la localidad malagueña./gildemax

El Ingenio o palacio de los Condes de Frigiliana, uno de los monumentos industriales de la provincia de Málaga, fue levantado a finales del XVI como casa solariega ligada al apellido Manrique de Lara, señores de la villa desde 1508. Los sillares ordenados en su fachada de entrada proceden del castillo, cuyos restos se alzan en el cerro más alto, además de los balcones, las rejas y el reloj de sol. Alberga la única fábrica de miel de caña de Europa, además de una almazara que moltura siguiendo métodos artesanales.

Para muchos estudiosos, el barrio antiguo de Frigiliana, el mudéjar, es la estructura arquitectónica popular de origen árabe más pura de Málaga. Sus calles, sus casas, sus plazas pequeñas, sus miradores han sido galardonados en concursos de embellecimiento decenas de veces. Parecen rescatadas de un cuento. Todo está cuidado, todo esconde un mimo, desde los arriates donde crecen jazmines hasta los zócalos pintados cada primavera. En sus calles se exhiben hasta doce paneles cerámicos que detallan la batalla del Peñón de Frigiliana, un episodio de la rebelión de las Alpujarras desatado en junio de 1569 que puso fin a la presencia morisca en la península.

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Iglesia de San Antonio./Samu73

De la contienda resultaron ganadoras las tropas de Luis de Requesens, y los moriscos fueron expulsados de sus tierras y diseminados por la península, al tiempo que se poblaba Frigiliana con cristianos viejos procedentes de otros puntos del territorio nacional. Bajo el reinado de Felipe IV la población adquirió el título de villa.

En la plaza principal de Cómpeta se alza la iglesia de San Antonio, flanqueada por un campanario neomudéjar. Cómpeta es famosa por sus uvas pasas y por sus vinos con denominación de la tierra. No está lejos Canillas de Albaida, una localidad blanca situada sobre una colina. En la plaza mayor de Canillas se ubica la iglesia de Nuestra Señora de la Expectación. Pero quizás lo más hermoso está a sus lados, en las calles y plazas que crean una sugerente estampa llena de romanticismo.

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Azulejo que recuerda la presencia de los moriscos en Frigiliana./Son of Groucho

La calidad de imagen no es muy óptima, pero el vídeo que os dejo a continuación es interesante, ya que resume en poco más de cinco minutos los atractivos turísticos que en la actualidad ofrece Frigiliana a todo viajero que pretende visitarla y conocer su pasado e historia.

Dónde dormir: Hostal Las Chinas; Plaza Doña Amparo Guerrero, 14; 29788 Frigiliana (Málaga); teléfono: 952533073; hotel-laschinas@terra.es.

Dónde comer: Restaurante Necane; Calle San Sebastian 30; 29788 Frigiliana (Málaga); teléfono: 952533382.

Pedraza (Segovia)

Los fines de semana se llena de turistas que acuden a disfrutar de sus numerosos restaurantes y tiendas. El trasiego de gentío que acude hasta Pedraza puede disfrutar de un pueblo medieval de buena arquitectura, de los que mejor se conservan en España. No en vano esta villa castellanoleonesa de cine y cordero está declarada Conjunto Monumental. La estampa que luce en invierno bien podría ser un escenario de cuento.

Los romanos la llamaron Petraria por su emplazamiento sobre una gran piedra y, según la leyenda, que carece de fundamento, el emperador Trajano nació en ella. Sus casas solariegas obedecen a la riqueza que durante el siglo XII y posteriores dieron a la villa los rebaños de la Mesta.

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Panorámica de la hermosa villa de Pedraza./Jsanchezes

Señorío de la familia Herrera, más tarde pasó a manos de los Fernández de Velasco, contestables de Castilla. Pero en menos de dos siglos su economía se hundió y Pedraza quedó abandonada. Aparte de su esplendoroso pasado medieval, Pedraza también ha servido de escenario para el rodaje de películas de cine. El primero fue el del filme La barraca de los monstruos, en 1924.

Muchos otros rodajes vinieron después, como La aldea maldita (1929), El escándalo (1943) o El amor del capitán Brando (1974). El propio Orson Welles rodó aquí dos de sus películas; y varias series españolas, como Los desastres de la guerra o las recientes Isabel y Toledo, han hallado en la villa segoviana un inmejorable telón de fondo histórico.

El viajero que la visite puede entrar en Pedraza por la puerta de la Barbacana del siglo XVI, llamada también puerta de la Cárcel por estar junto a ella la antigua prisión. Si ésta se cierra, el pueblo queda protegido dentro de su recinto de murallas. Un paseo por su laberinto de calles umbrías y tranquilas conduce hasta la Plaza Mayor, uno de los mejores ejemplos de Castilla, rodeada de soportales y casas con solanas de madera. Es como entrar en un túnel del tiempo que transporta a la España de los Austrias.

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Castillo de Pedraza./Alberto Pascual

Entre los edificios que se abren a ella destacan los palacios de los marqueses de Lozoya y Miranda. El balcón verde que se divisa lo construyó un vecino en el siglo XIX para contemplar las corridas de toros que se organizaban en la plaza. También la Casa de Pilatos, siglo XVI, y las de Zamarriego y los marqueses de Floresta, que conservan la armonía medieval tan típica de las villas castellanas, incitan a hacerse una foto. De entre la arquitectura religiosa destaca la iglesia de San Juan, con torre románica, y la ermita de Nuestra Señora del Carrascal, extramuros, con una imagen de la patrona de la villa.

Sin embargo, el castillo románico (del siglo XIII y reconstruido en el XV), construido con piedra sillar, antigua residencia de la familia Velasco, es su punto más interesante. Su torre del Homenaje, cuadrada y de tres pisos, destaca sobre el resto del conjunto que en 1929 adquirió y restauró el pintor Ignacio Zuloaga. En él, el artista cuenta con un museo dónde se exponen obras de cerámica, pintura y dibujos suyos, junto a cuadros de otros artistas, entre ellos, un Cristo de El Greco, un retrato de la condesa de Baena, realizado por Goya, y un bodegón flamenco del siglo XVII.

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Plaza Mayor de la ciudad segoviana./Jsanchezes

En esta fortaleza permanecieron recluidos durante cuatro años los infantes don Francisco y don Enrique, hijos de Francisco I. Tiene un puente sobre un profundo foso que una vez sorteado permite al viajero adentrarse en el castillo, antaño hogar de reyes, guerreros o prisioneros. Durante los dos primeros sábados de julio, la fiesta El concierto de las velas ilumina Pedraza y confiere un asombroso aspecto a los interesantes espectáculos de música y danza que se desarrollan en la penumbra de la noche.

A escasos 13 kilómetros, el viajero, si es amante de la naturaleza, puede realizar una escapada hasta el acebal de Prádena, uno de los bosques de acebos más importantes de Europa. La monumentalidad que rezuma cada uno de los rincones de esta villa segoviana se recoge en un magnífico vídeo que los compañeros de Turismo3D han confeccionado. Una cuidada estética que pone de manifiesto el paraíso medieval que el viajero se puede encontrar si visita Pedraza:

Dónde dormir: La Posada de Don Mariano; C/ Mayor, 14; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509886; info@hoteldonmariano.com.

Dónde comer: El Soportal; Plaza Mayor S/N; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509826.

Estación de Canfranc (Huesca)

Concebida como gran escaparate de la España monárquica de principios del siglo XX ante los visitantes extranjeros, la Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc se erigió dentro del proyecto de creación de un paso fronterizo a través de los Pirineos que comunicase España con Francia, y aprovechar así la línea el que unía el municipio de Tardienta con Huesca y Huesca con Jaca.

La terminal fue inaugurada en 1928 por el rey Alfonso XIII y el presidente de la República francesa. Parece un palacio francés del XIX: un elegante edificio central entre modernista y art déco (columnas, yeserías, molduras, dorados…) donde destaca un cuerpo central coronado por una cúpula de fundición que se prolonga, a un lado y al otro, en dos largas alas armónicas con cubiertas de pizarra (240 metros de largo en total y 75 puertas) que acogían, en doble vía cubierta, a trenes enteros dispuestos en paralelo para que un ejército de porteadores trasvasaran las mercancías de un tren a otro.

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Fachada de la Estación Internacional de Canfranc./Jakob Bauer

De este modo laborioso se solventaba el problema de que España tuviera un ancho de vía diferente al de Europa. Además de los servicios normales de billetería, almacén, consigna, aduanas, cantina y enfermería, había en la estación un hotel de lujo, un casino y una sucursal del Banco de España. Durante la Guerra Civil, la estación pasó a manos del bando nacional, que tapió el túnel que la unía con Francia para evitar cualquier tipo de penetración desde el país vecino.

Ya en época de la Segunda Guerra Mundial, entre 1940 y 1943, la estación de Canfranc vivió una actividad inusitada. Se calcula que diariamente entraban de Francia unas 1.200 toneladas de mercancías, principalmente víveres y materias primas procedentes de América Latina con destino a Alemania, que de ese modo, con España como intermediario, burlaba el bloqueo aliado. Se bloqueó el tráfico de pasajeros.

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La terminal se encuentra en pleno proceso de restauración./Jakob Bauer

También entraban toneladas de mineral de wolframio que la industria bélica germana necesitaba desesperadamente. A cambio llegaban enormes cargamentos de oro procedentes de Suiza y destinados a los bancos de España o Portugal. La aldea creada en torno a la estación se convirtió entonces en un nido de agentes y de espías.

En tan solo unos meses, a partir de 1943, el tráfico de la estación decreció de forma rápida tras la previsible derrota alemana y a partir de 1945 languideció hasta que, en 1970, se interrumpió el tráfico debido al derrumbe del puente de L’Estanguet fruto del descarrilamiento de un tren de mercancías francés, y la estación quedó abandonada a su lenta ruina.

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Los andenes de la estación han servido de decorados de varias películas./Scandisk65

En la actualidad se está restaurando para convertirla en un hotel destinado a veraneantes pirenaicos, aunque un proyecto de 2005 también pretendía construir una nueva estación, la urbanización del terreno de uso ferroviario liberado y la edificación de un museo dedicado al tren. Ahora es propiedad del Gobierno de Aragón.

La estación internacional también ha servido de escenario y localización de diversos largometrajes de cine y series de televisión como Doctor Zhivago, e incluso de rodaje de anuncios como el de la Lotería de Navidad. Dicha terminal se ubica en una localidad pirenaica que ofrece otras alternativas al viajero como montaña, deportes de nieve, gastronomía, patrimonio cultural y la posibilidad de disfrutar de una estancia inolvidable en la frontera.

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Vagones y trenes lucen su abandono ahora en Canfranc./Jule_Berlin

En Canfranc discurre el Camino de Santiago aragonés. Pese a dos devastadores incendios sufridos en 1617 y 1944, la localidad oscense aún conserva parte de su antiguo patrimonio monumental, como los restos del castillo, de origen medieval, la fachada de la Torre de Aznar Palacín (siglo XIV), la iglesia de la Asunción y el conjunto monumental de la Trinidad fundado en el siglo XVI por Blasco de Les para atender a pobres y peregrinos.

Con la idea de realizar un breve recorrido por el pasado, presente y futuro de esta emblemática estación situada en pleno corazón del Pirineo Aragonés y declarada Bien de Interés Cultural, os dejo con un nuevo e interesante vídeo emitido por la televisión autonómica de Aragón que atestigua la época de esplendor que la terminal vivió en el siglo XX:

Dónde dormir: Albergue de Peregrinos Refugio de Canfranc; Calle Albareda, 19; Canfranc (Huesca); teléfono: 974373217.

Dónde comer: Restaurante Thania; Plaza de Europa 4; 22880 Canfranc (Huesca); teléfono: 974373085.

Cardona (Barcelona)

En la linde de Lérida con Barcelona, con las estribaciones prepirenaicas en el claro horizonte, Cardona, emplazada en la comarca del Bagés, se presenta ante el viajero como una pintoresca localidad heredera de un importante e histórico pasado medieval que se remonta hacia el siglo VIII con la construcción de su espléndido castillo-palacio-monasterio.

Estrabón, geógrafo griego algo anterior a Cristo, y Aulio Gelio, escritor romano (siglo II), alabaron como una maravilla natural el filón de sal gema de Cardona, “una gran montaña de sal pura que crece a medida que se extrae”. Los romanos tenían motivos para sospechar que la sal crece a espuertas: llegaron a excavar galerías de profundidad nunca alcanzada en mina alguna.

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Castillo fortaleza de la localidad de Cardona./PMRMaeyaert

El municipio catalán acogió a los duques de Cardona, la familia más importante de la Corona de Aragón, sólo por detrás de la Casa Real, durante el siglo XV. Tres centurias más tarde, Cardona fue uno de los últimos reductos en entregarse a las tropas borbónicas de Felipe V durante la Guerra de Sucesión. Su ciudadela fortificada no pudo ser tomada con posterioridad por las tropas de Napoleón.

El viajero puede visitar ese petrificado mar azul que los lugareños llaman, en un alarde de imaginación, la Salina. Se trata de una montaña de sal gema, óxido de hierro y arcilla de grandes proporciones. Debe además internarse por los lagos subterráneos y admirar los caprichos escultóricos de la naturaleza en las estalactitas salobres de las grutas. Así como visitar el Museu de la Sal y conocer mejor la historia de esta villa catalana.

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Casa Aguilar./flamenc

Cardona es un cerro testigo que guarda la vega del Cordoner. Se presenta desde lejos macizo e impresionante con hasta tres cinturones de muros y baluartes que parecen enroscarse en torno al cerro para rematar, en lo más alto, con dos edificios contrapuestos: de un lado los verticales muros de la colegiata de San Vicente; del otro, la maciza torre mayor del castillo, troncocónica, impresionante a pesar de haber perdido su remate. Es una de las más antiguas torres del homenaje de Europa, que data del siglo XI.

El viajero que se precie acudir puede sentir la fascinación de explorar el laberinto de pasillos que la caótica superposición de estructuras ha ocasionado, desde las tres naves románicas lombardas de la colegiata, con sus alineados sepulcros de los condes y duques de la localidad, a la iglesia del siglo XI levantada sobre los vestigios de un patio romano y, un poco más allá, al claustro gótico. La colegiata tiene una nave central de casi 20 metros de altura, de las más importantes obras del románico catalán.

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Portal de la iglesia de San Miguel./flamenc

Si regresa a la entrada del castillo, después de pasar por el baluarte de San Pedro y por la garita del Diablo, nombres tan antagónicos como evocadores, puede entrar con unción en el pequeño aposento, hoy capilla, donde falleció, en 1240, san Ramón Nonato, miembro de la familia ducal de los Cardona. La fortaleza pertenece al recinto fortificado del siglo IX, hoy habilitado como Parador de Turismo. Su construcción se atribuye a Wifredo el Velloso, donde estacan la Torre Monyona y el Patio Ducal.

Con un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, también la calle Mayor, la plaza porticada y la iglesia de San Miguel merecen ser recordadas en la memoria del viajero si viaja hasta Cardona. Esta última, de estilo gótico, alberga en su interior la imagen Virgen del Patrocinio, una hermosa estatua gótica de alabastro policramado del siglo XIV, dos retablos góticos y una pila bautismal de la misma época.

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Ayuntamiento de Cardona./Jordij

El viajero tiene la opción, asimismo, de conocer los alrededores de la localidad bercelonesa, que tienen multitud de posibilidades para realizar excursiones. Casas de payés y antiguas masías salen al paso en dirección hacia el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Cerca, las fuentes del río Llobregat configuran un paisaje que el visitante no podrá olvidar.

Otra escapada al alcance es la del Monasterio de Montserrat, popular por acoger la imagen de La Moreneta, patrona de Cataluña. Se trata de un bello monasterio ubicado en un paraje montañoso de enorme belleza. Tanto si desea alojarse en Cardona como en la capital y las localidades limítrofes de Barcelona, el viajero tiene a su disposición una amplia oferta de apartamentos en esta web a precios muy asequibles.

Si todavía le queda al viajero alguna duda para escaparse hasta Cardona, le obsequio con un interesante vídeo que sin duda acrecentará las ganas por conocerla, con el parador-castillo como principal reclamo:

Dónde dormir: Hotel Cal Violí; Crtra. Manresa, 12; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938692984.

Dónde comer: Restaurante Perico; C/ Vall 18; 08261 Cardona (Barcelona); teléfono: 938691020.

Espejo (Córdoba)

De camino a Córdoba por el sur de Andalucía, a través de la carretera de Granada, la carretera permite al viajero pasar por Espejo. La antigua Ucubi ibera y turdetana, y también romana, es un pueblo muy apacible, de calma sosegada. Rica en olivos y cereales, esta joya de la campiña sur oferta al visitante una rica gastronomía y un patrimonio único fruto de un paso del tiempo testigo de relevantes avatares históricos.

Espejo puede presumir de un pasado romano de postín. Numerosos vestigios arqueológicos hallados en su entorno así lo confirman. Durante la batalla de Munda entre Julio César y Pompeyo, en el año 45 antes de Cristo, la localidad cordobesa prestó su apoyo al primero, que la recompensó convirtiéndola en colonia inmune, una de las ocho que conformaron la provincia de la Bética. Aquí nació, al parecer, el padre del emperador romano Marco Aurelio, de mismo nombre, quien ocupó el cargo de pretor y murió cuando su hijo tenía tres años de edad.

Panorámica de la ciudad de Espejo./PSOEESPEJO

Panorámica de la ciudad de Espejo./PSOEESPEJO

Bajo el control de los árabes, tras el dominio visigodo, la antigua Ucubi transmutó su nombre por el de Al-calá, topónimo árabe alusivo a la fortaleza que coronaba este asentamiento. Y sobre sus torres derruidas se levantó un castillo a finales del siglo XIII. En 1303, el rey Fernando IV le concedió el privilegio de repoblación al lugar, que pasará a denominarse Espejo, una mala traducción del latín Specula, que significa fortaleza o castillo.

De pasado más reciente, pero sin duda de notable interés histórico, es la toma en Espejo de la célebre fotografía Muerte de un miliciano, correspondiente a la Guerra Civil. En concreto la imagen, en la que aparece un soldado anarquista en el momento mismo en que le golpea una bala, fue capturada por el genial Robert Capa en un camino público que atraviesa una finca privada hoy dedicada al cultivo del olivar y antaño, al del cereal.

Castillo gótico de la localidad cordobesa./PSOEESPEJO

Castillo gótico de la localidad cordobesa./PSOEESPEJO

Todavía pueden verse en Espejo los vestigios del acueducto, las cisternas y un aljibe romano, así como su espléndido castillo gótico, de propiedad particular. Consta de un recinto almenado de gruesísimos muros flanqueados de cuatro torres esquineras, en las que sobresale la Torre del Homenaje. A su lado, un mirador situado junto al castillo permite divisar unas vistas realmente hermosas de toda esta zona de la campiña cordobesa. La fortaleza domina el valle sobre un cerro a más de 400 metros de altura.

El municipio andaluz tiene un importante patrimonio monumental y arquitectónico, sin ninguna duda. Con un casco antiguo repleto de calles estrechas y empinadas que requieren de fondo físico, merece el interés del viajero la visita a la iglesia de San Bartolomé (del siglo XV), de estilo gótico mudéjar, y que alberga el famoso retablo de San Andrés de Pedro Romana, un gran museo de orfebrería y destacadas imágenes y otras obras de arte que atraen el interés de quien se acerca hasta allí.

Busto del emperador romano Marco Aurelio, con antepasados de origen hispano./Bibi Saint-Pol

Busto del emperador romano Marco Aurelio, con antepasados de origen hispano./Bibi Saint-Pol

Otra relevante muestra local de arquitectura es la Casa de Justina Luque, morada señorial del siglo XVIII que alberga en su interior un bello patio porticado. Por su notable interés histórico destacan, asimismo, la casa de los Marqueses de Lendínez, la Casa de la Cadena y la de Antón Gómez. La iglesia de San Miguel, junto con otras ermitas como la Virgen de la Cabeza, Santa Rita o Santo Domingo, pueden completar una extenuada ruta por Espejo.

Si todavía le restan fuerzas al viajero, puede emplear el tiempo en visitar otros edificios y sitios de indudable interés como el Hogar Parroquial, la Plaza de la Constitución y su Mercado de Abastos, el Museo Etnológico, el Parque del Borbollón o los yacimientos arqueológicos de la Albuhera y la Pontanilla, situados muy cerca de Espejo.

Espejo invita al viajero a una escapada histórica./PSOEESPEJO

Espejo invita al viajero a una escapada histórica./PSOEESPEJO

No es la primera ocasión que os muestro un video que, bajo el título de Andalucía es de cine, pone de relevancia, a vista de pájaro, el interés que despiertan las localidades que engloba. Como no podía ser menos, Espejo es una de ellas. Aquí tenéis esta pequeña muestra audiovisual:

Dónde dormir: Hostal Antonio Bellido; Calle de la Enfermería, 57; Montilla (Córdoba); teléfono: 957651915.

Dónde comer: Restaurante Alcazaba; Ctra. Badajoz-Granada, s/n; Espejo (Córdoba); teléfono: 957376842.

Moguer (Huelva)

El pueblecito de Moguer parece haber subido a una colina, con gesto femenino, con la intención de recoger sus ropas para que el río Tinto no contamine su inmaculada blancura, su meticulosa pulcritud, su luz con el tiempo dentro de Juan Ramón Jiménez. Debe ser pueblo rico a juzgar por sus acomodadas casas de principios de siglo y por lo mármoles que todavía enlosan algunas aceras recientes. También parece ser pueblo culto que rinde homenaje al Premio Nobel, su hijo más ilustre.

A siete kilómetros de Palos de la Frontera, Tinto arriba, aparece, rodeado de campos de fresas, el impecable caserío blanco de Moguer, en cuyo convento de Santa Clara (siglo XIV) veló una noche Cristóbal Colón, cumpliendo uno de los votos que había hecho durante el viaje al Nuevo Mundo. Por fuera parece una fortaleza, pero por dentro es el cielo hecho patio, con su claustro mudéjar y su claustro grande o de las Madres. Aquí el almirante pronunció su juramento a los Reyes Católicos.

Monasterio de Santa Clara./Miguel Ángel fotógrafo

Monasterio de Santa Clara./Miguel Ángel fotógrafo

De este convento tomó su nombre una de las carabelas, la Santa Clara, que después fue rebautizada como la Niña. Se construyó en los astilleros del puerto. La abadesa en aquellos tiempos, Inés Enríquez, ayudó al navegante genovés en lo que pudo, que no era poco, pues era familiar del rey Fernando. Moguer fue la Mugar árabe, que quiere decir ‘caverna’.

La ciudad andaluza sufrió de forma especial el terremoto de Lisboa, acaecido en 1755, que destruyó varios edificios, como el convento de San Francisco, originario del siglo XV y reconstruido tras la catástrofe. Siglos atrás, los romanos se asentaron en la zona y establecieron junto al Tinto sus industrias de salazones. Fue conquistada por la Orden de Santiago en el siglo XIII y anexionada a Castilla.

Casa natal de Juan Ramón Jiménez./Mogauar

Casa natal de Juan Ramón Jiménez./Mogauar

Lugareños destacados participaron en el descubrimiento y evangelización de las nuevas tierras conquistadas en América en el siglo XVI. Algunos de ellos son Pedro Alonso Niño, descubridor de las costas de Paria (Venezuela), fray Antonio de Olivares, fundador de la ciudad de San Antonio de Texas, fray Andrés de Moguer, primer cronista de México o Juan Ladrillero, considerado el otro descubridor del Estrecho de Magallanes.

El viajero aparca a la sombra de la torre de Santa María de la Granada, que, de cerca, parece una Giralda vista a lo lejos. Moguer está lleno de azulejos que recuerdan la constante presencia del pueblo, de sus calles, de sus gentes, de sus flores, de sus atardeceres y amaneceres, de su cielo azul, en la obra del poeta.

Monumento dedicado al hijo más ilustre de Moguer./Miguel Ángel fotógrafo

Monumento dedicado al hijo más ilustre de Moguer./Miguel Ángel fotógrafo

Además de esto, Moguer tiene un par de museos dedicados a su hijo más ilustre, Juan Ramón Jiménez. Si hay tiempo y ganas, se recomienda al viajero a que visite la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón, donde el poeta local vivió su infancia y juventud, y donde se conserva su biblioteca particular, formada por más de 4.000 libros y 7.500 revistas.

La localidad onubense tiene, además, un interesante castillo almohade, con un espacioso aljibe de dos naves, dos conventos de mérito y la fuente mudéjar del Pinete, del siglo XIII, donde bebieron los marinos de Colón. La fortaleza fue en origen una villa romana transformada en alquería por los musulmanes. En torno a él se organizó el núcleo urbano de la población. De la construcción inicial solo permanecen en pie dos torreones y algunos lienzos de muralla.

Ayuntamiento de la localidad onubense./Mogauar

Ayuntamiento de la localidad onubense./Mogauar

Los compañeros de Canal Sur tienen un canal propio en Youtube donde recopilan recorridos turísticos audiovisuales por algunas de las localidades más hermosas y con mayor historia de Andalucía. En su amplio listado esgrimen diez razones suficientes para conocer mejor estos sitios. Aquí os dejo con el primer argumento de peso para visitar Moguer: la fama que le ha proporcionado el ilustre Juan Ramón Jiménez.

Dónde dormir: Hotel Nazaret; Obispo Infante, 8; 21800 Moguer (Huelva); teléfono: 959373032; info@nazaretdemoguer.com; http://www.nazaretdemoguer.com.

Dónde comer: Restaurante La Parrala; Plaza de las Monjas 22; 21800 Moguer (Huelva); teléfono: 959370452 y 959370452.

Olivenza (Badajoz)

Al sudoeste de Badajoz, por la carretera Ex-436, se llega hasta Olivenza, municipio fundado por la Orden del Temple en el siglo XIII y plaza fuerte hasta 1897. Por su situación fronteriza ha pasado numerosas veces a manos de España y Portugal y la lucha por su dominio ha suscitado unos cuantos enfrentamientos diplomáticos entre ambos países.

Fernando IV de Castilla la cedió a su hermana doña Beatriz tras su matrimonio con Alfonso de Portugal. En 1657 se apoderó de ella el duque de San Germán, pero un año después quedó de nuevo en manos lusas por el tratado de Lisboa. Desde 1801 pertenece a España. Su situación de linde la ha convertido en un importante enclave histórico con valiosas muestras de la arquitectura civil, militar y religiosa de estilo español y portugués.

Castillo de Olivenza./User-Alfons024

Castillo de Olivenza./User-Alfons024

La visita a Olivenza debe comenzar por el castillo, del siglo XVI, que cuenta con una imponente torre del homenaje (siglo XV) construida por el rey de Portugal Juan II. Las murallas, realizadas en estilo Vauvan, presentan algunas puertas de interés como las de Alconchel, de los Ángeles o del Calvario. El casco antiguo de la localidad pacense está declarado Bien de Interés Cultural.

Durante los paseos por su centro neurálgico el viajero podrá descubrir bellos ejemplos de la arquitectura popular de esta parte de Extremadura con edificios de estilo neomudéjar, como en la plaza de Abastos, neoclásicos, como la casa de los Marzales, o populares, como el llamado largo de San Francisco o la plaza de España.

Ayuntamiento de la localidad pacen./Álvaro Muñoz

Ayuntamiento de la localidad pacen./Álvaro Muñoz

La iglesia de la Magdalena (siglo XVI) conserva una magnífica portada de mármol blanco con frontispicio triangular sostenido por pilastras y columnas de orden corintio. En su interior destaca el retablo mayor, barroco, con panales de azulejería que escenifican la Santa Cena y Marta y María, y el sepulcro de don Enrique de Coimbra, obispo de Olivenza.

La iglesia de Santa María del Castillo, del siglo XIII, se reconstruyó en el siglo XVI y posteriores.En la capilla del evangelio, gótico manuelino, se conserva un árbol genealógico de la Virgen María. La iglesia convento de San Francisco conserva un bello retablo barroco, de mármol, y distintos panes de azulejería con escenas de la vida de San Francisco.

El patrimonio monumental de Olivenza es abundante y lustroso./Tagido

El patrimonio monumental de Olivenza es abundante y lustroso./Tagido

El palacio de los duques de Cadaval, actual sede del Ayuntamiento, tiene una bella portada de estilo manuelino. En la casa de la Misericordia hay un retablo barroco de ornamentación recargada y columnas salomónicas. La construcción del Convento de Clarisas o San Juan de Dios se demoró casi un siglo (1556-1631) y es ahora centro cultural y escuela de teatro y danza.

Para los amantes de la etnografía, Olivenza cuenta con uno de los museos especializados más interesantes. Está instalado en un edificio del siglo XVIII, la Panadería del Rey, anexo al recinto del castillo. Con 26 salas, exhibe unos 7.000 objetos que ilustran la vida cotidiana de la comarca desde el siglo XIX.

Paseo peatonal con suelo de azulejo./Tagido

Paseo peatonal con suelo de azulejo./Tagido

Muy cerca del museo también se ofrecen al viajero históricas construcciones medievales, obras civiles y militares de una ciudad fronteriza que, dependiendo de los avatares de la historia, ha pertenecido unas veces a España y otras a Portugal. De este origen son las fortificaciones abaluartadas, que trajeron asociadas las del polvorín de Santa Bárbara, los cuerpos de guardia de las puertas y los cuarteles.

El canal de televisión La 2 tiene entre sus archivos un breve reportaje sobre la ciudad pacense. Un sucinto recorrido por su rico patrimonio, su apasionada historia y sus agradables gentes ofrecen al viajero un más que interesante destino para pasar unos días o emprender una escapada de fin de semana o disfrutar del puente. La visita bien lo merece. Os dejo con el vídeo:

fuente: Acetre FolkFans

Para obtener más información sobre Olivenza, también podéis leer este artículo.

Dónde dormir: Palacio Arteaga; Moreno Nieto, 5; 06100 Olivenza (Badajoz); teléfono: 924491129; recepcion@palacioarteaga.com; www.palacioarteaga.com.

Dónde comer: Restaurante Alca-Ices; Calle Colón, 3; 06100 Olivenza (Badajoz); teléfono: 924491293.

Las Cabezas de San Juan (Sevilla)

La antaño conocida como Cvnbario bajo dominación púnico-turdetana bulle como una recoleta localidad andaluza de tranquilo presente, calma y sosiego, pero cargado de historia, alrededor de sus escasos 17.000 habitantes. Las Cabezas de San Juan fue bastión defensivo de los cartagineses contra los avances romanos de Escipión en la Península.

Aníbal mandó construir aquí unas cuentas torres que se mantuvieron hasta épocas posteriores, con los árabes, que cambiaron el nombre del municipio por el de Atalayas de Montúfar. Su segundo nombre actual procede de ser entregada la localidad, para su custodia, a la Orden de San Juan.

Iglesia de San Juan Bautista./Hermann Luyken

Iglesia de San Juan Bautista./Hermann Luyken

Las Cabezas de San Juan debe su popularidad histórica, sobre todo, porque en este lugar se proclamó la Constitución aprobada en las Cortes de Cádiz de 1812 en concreto en el año 1820, bajo la autoridad del teniente coronel liberal Rafael de Riego, lo que dio lugar al primer período de monarquía constitucional de la historia de España: el conocido como Trienio Liberal (1820-1823) Los liberales se sublevaron contra la política absolutista de Fernando VII. En Las Cabezas está la casa en que se alojó Riego y hay recuerdos suyos en el Ayuntamiento y en los muros de algunas calles.

Los primeros asentamientos humanos datan de tiempos prehistóricos. Se han hallado un gran número de restos arqueológicos, como hachas de piedra pulimentada y una esfera funeraria perteneciente a la Edad del Hierro. Las primeras alusiones de Las Cabezas provienen de Ptolomeo, que habla del establecimiento de una tribu ibérica con el nombre de Ugía.

Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan./Hermann Luyken

Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan./Hermann Luyken

De esta época hay restos importantes, como dos leones de piedra y la escultura de una mujer sedente, que se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla. La localidad andaluza conserva todavía la morfología almendrada que ha tenido en épocas pasadas, con largas manzanas orientadas de norte a sur. El núcleo urbano de Las Cabezas se configura en torno la carretera C-441.

Entre las edificaciones de mayor interés histórico artístico del municipio, a ojos del viajero, cabe destacar la iglesia parroquial de San Juan Bautista (siglo XVIII) y la ermita de San Roque (siglo XVII). La primera, situada en el punto más alto de la villa, tiene tres naves y retablos que albergan imágenes religiosas de gran belleza. La iglesia alberga asimismo un Cristo que se atribuye a Juan de Mesa, y pinturas de Francisco Agustín, así como un cuadro representando a San Telmo.

Convento de la localidad sevillana./Hermann Luyken

Convento de la localidad sevillana./Hermann Luyken

Las Cabezas cuenta también con importantes construcciones de tipo civil de los siglos XVII y XIX, aunque en un estado de deterioro avanzado. Como Bien de Interés Cultural llama la atención del viajero el castillo de Medina Montújar, de origen árabe.

Peculiar resulta la visita al poblado de Sacramento, que ha sabido conservar su trazado típico original. Cuenta con una plaza de la Iglesia, del Cine, de Oriente, del Mar Menor o del Paso, soportales y unos espacios públicos bien cuidados. Los lugareños también se vanaglorian de contar en su territorio con un toro de Osborne como elemento patrimonial de postín. Representa al toro de lidia como elemento identificativo de la cultura andaluza y española.

Pasaje de doña Mercedes./Hermann Luyken

Pasaje de doña Mercedes./Hermann Luyken

Dentro del término municipal de Las Cabezas de San Juan se localiza una parte de la Reserva Natural del Complejo Endorréico de Lebrija-Las Cabezas, integrado por las Lagunas Cigarrera, Galiana, Peña, Pilón y Taraje; todas ellas de gran valor ecológico. Un añadido para disfrutar de la naturaleza.

El municipio sevillano pertenece a la Demarcación Paisajística de la Campiña de Sevilla. Este vídeo que aquí os muestro pone de relevancia el interés y pasión con que Las Cabezas rememora el alzamiento de Riego y el triunfo del liberalismo. En 2020 se celebrará el bicentenario del pronunciamiento militar:

fuente: andaluciainformacion

Dónde dormir: Cortijo Soto Real; Carretera Las Cabezas-Villamartín, km. 13; 41730; Las Cabezas de San Juan (Sevilla); teléfono: 955869200; reservas@hotelcortijosotoreal.com; www.hotelcortijosotoreal.com.

Dónde comer: Restaurante Roque Moreno León; Carretera Cabezas-lebrija S/N; 41730 Cabezas de San Juan, Las (Sevilla); teléfono: 955898060.

Tortosa (Tarragona)

En la zona más al sur de la provincia de Tarragona, la imperial Tarraco en tiempos de los romanos, emerge una localidad donde su cultura y tradición conviven con el espectacular del Delta del Ebro. Los iberos ya escogieron Tortosa, capital de la comarca del Baix Ebre, para establecerse y, luego romanos y musulmanes confirmaron su importancia.

El castillo, cuya visita resulta obligada, está situado sobre un cerro a cuyos pies discurre, ancho y patriarcal, el río Ebro. En el castillo de la Zuda han vivido tres reyes: Abderramán III, quien mandó construirlo en el año 944, el conde Ramón Berenguer IV, que arrebató Tortosa a los moros en 1148, y el rey Jaime I. Después fue propiedad de la Orden del Temple.

El río Ebro a su paso por Tortosa./Steffen M.

Desde esta fortaleza, declarada Monumento Nacional y ahora convertida en Parador de Turismo, planeó Jaime I las conquistas de las ciudades de Morella y Peñíscola que abrieron el camino de Valencia. Durante el reinado de Alfonso II el Casto, los templarios participaron activamente en la expedición contra Mertín, Alhambra y Caspe.

Otro monumento que no hay que dejar de ver en Tortosa es su catedral gótica (siglo XIV), situada en la orilla opuesta del Ebro. Erigida en honor de Santa María, cuenta en su interior con una capilla consagrada al aVirgen de la Cinta y un retablo mayor en madera policromada de gran belleza.

El castillo de la Suda se asienta sobre un cerro que domina la ciudad./Manel Zaera

El núcleo histórico del municipio catalán encierra edificios y enclaves dignos más visitados como el Palacio Episcopal, el palacio Despuig, el palacio Oriol o la sede de la Casa de Cultura y el palacio Oliver de Boteller. Se conservan significativas muestras de arquitectura medieval, renacentista, barroca y modernista. Ha sido declarado conjunto histórico-artístico.

El viajero no debe abandonar la ciudad sin antes dirigir sua pasos a la plaza de la Cinta, la calle de la Mercé, los reales colegios (fundados por Carlos V en 1564 para la educación de los moriscos) o la iglesia de Sant Domènec. Pero aquí no se acaba el recorrido.

Catedral gótica de Tortosa./Anna

El itinerario del viajero puede proseguir por la visita del mercado modernista de estructura metálica, la Lonja (siglo XIV), en la que antaño se establecía el precio del trigo para toda la cuenca occidental del Mediterráneo, así como emprender un recorrido por el barrio de Remolins, donde se encuentran el antiguo barrio judío o la calle de Els Gentilhomes.

Si el viajero tiene la oportunidad de arribar a Tortosa a finales de julio podrá disfrutar de la destacada Festa del Renaixement, que rememora el pasado medieval de la villa por las calles del casco histórico con un amplia oferta de actividades lúdicas y culturales.

Los edificios religiosos y de tipo civil abundan en Tortosa./Wolfgang Appel

Como anticipio a vuestra futura visita a Tortosa, mientras llega ese día, os dejo a continuación con un elaborado vídeo que recalca uno de los focos de atracción viajera más destacados de la localidad, como es su castillo árabe de la Zuda, hoy convertido en Parador.

fuente: marquesdeojuel

Dónde dormir: Hotel Berenguer IV; C/ Cervantes, 23; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977449580; berenguer@key-hotels.com; http://www.hotelberenguer.com.

Dónde comer: Restaurante El Parc; C/ Generalitat S/N; 43500 Tortosa (Tarragona); teléfono: 977444866.