Brañosera (Palencia)

Un pequeño pueblo de Palencia tiene el honor de estar considerado como el primer ayuntamiento español de la historia. Da fe de ello la Carta Puebla que el conde Munio Núñez otorgó a Brañosera en el año 824, que era parte del Reino de Asturias. En la actualidad, más de un millar de años después, sus apenas doscientos lugareños lo celebran con oropel y boato cada 13 de octubre, como no podía ser menos.

Alfonso II El Casto, rey de Asturias y León, reinaba por aquel entonces en tierras palentinas de Castilla, que no eran más que un conjunto de condados dependientes del reino astur, lugar de refugio de los cristianos ante el avance de los árabes por la península ibérica. La masificación de la zona norte de Asturias y la hambruna obligó a muchos cristianos a diseminarse por tierras castellanas en busca de una mejor vida. Y muchos llegaron hasta Brañosera, tierra de brañas y osos.

fachada del consistorio de brañosera.

Ayuntamiento de Brañosera./Kippelboy

Con el fin de reorganizar esa repoblación, el conde que dominaba la zona, Munio Núñez, otorgó la Carta Puebla a sus súbditos dotándoles de derechos, como el uso libre de todo el valle con ciertas condiciones: pagar al conde un feudo, la mitad de la paga que se cobrara a los de las villas cercanas que hubieran apacentado sus ganados en estos terrenos.

De esta forma brotó el Fuero de Brañosera, la primera Carta Puebla, cuya fecha exacta data del 13 de octubre del año 824. Constituye de manera oficial la primera organización administrativa local, lo que daría paso, tiempo después, a los actuales ayuntamientos. Los historiadores también consideran que con su aparición desapareció el régimen feudal en Castilla.

carta puebla de brañosera

Documento original de Fuero de Brañosera.

El documento en sí no se conserva hoy día, pero en el archivo de Silos (Burgos) existe una copia sacada directamente del original, que se conservó en Arlanza hasta el siglo XVIII. Otra copia preside el despacho del presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, en Madrid, que hace oficial que Brañosera es el primer ayuntamiento de España.

Se trata de un documento único, ya que la Carta Puebla, aparte de de ser el primer fuero castellano, es también el más antiguo de entre todos los reinos y territorios cristianos de España. A la altura de la carta-capitular que Carlomagno concedió el año 801 y que contemplaba la protección de los godos e hispanos de la ciudad de Barcelona y del castillo de Tarrasa.

Sirve además, la Carta Puebla, como única fuente oficial que atestigua el linaje y los antepasados del conde Fernán González, quien, según la tradición, lograría la independencia del Condado de Castilla.

estampa de brañosera

La localidad palentina es una villa dotada de mucha historia./vcastelo

La historia de Brañosera, además, se liga a otros acontecimientos y al paso de antiguos pueblos, como que en sus alrededores se ubicó la antigua ciudad celtíbera de Vadinia, uno de los bastiones cántabros contra el asedio del Imperio Romano. Ya bajo el dominio del conde Rodrigo, Brañosera se estableció como zona fronteriza repleta de fortalezas como freno del invasor árabe a partir del siglo IX.

Cuna del municipalismo patrio, Brañosera ha ha sabido convertirse en uno de los grandes lugares con historia de nuestro país. Este vídeo recoge uno de los acontecimientos trascendentes que vive la localidad palentina cada año: el del recuerdo del pueblo y las instituciones al que se convirtió en el primer consistorio español de nuestro pasado.

Dónde dormir: Hostal restaurante San Roque; C/ La Fuente, s/n; Brañosera (Palencia); teléfonos: 979607181 y 979607404.

Dónde comer: Hostal Mesón Cholo; Avda. Conde Munio Núñez, s/n; Brañosera (Palencia); teléfono: 979607273.

Colegiata de San Isidoro (León)

La Basílica de San Isidoro (siglo XI), monumento importantísimo del Románico en su camino a Santiago de Compostela, se alza en la linde las murallas, en los terrenos que ocupó una antigua iglesia dedicada a San Juan Bautista construida por Alfonso V tras ser derruida en el 998 por Almanzor y reedificada luego por Fernando I el Magno en 1063, con motivo del traslado de los restos mortales de San Isidoro de Sevilla a León. De visita obligada.

La colegiata, que figura entre los más importantes de su clase en la Península Ibérica, tiene planta rectangular dividida en en tres naves por recias columnas, con enorme capiteles de estilo corintio y techumbre de bóvedas de arista, pintadas en el siglo XII con escenas sagradas. Destinada a panteón real, guardó las cenizas de Alfonso IV, Ramiro II, Ordoño II, Alfonso V, Sancho el Mayor, … junto a muchas reinas e infantes.

Fachada y exterior de la Colegiata de San Isidoro de León./Luidger

Fachada y exterior de la Colegiata de San Isidoro de León./Luidger

Precisamente, este panteón, ubicado a los pies de la iglesia, está considerado la Capilla Sixtina del Románico por la belleza y policromía de los frescos que decoran sus bóvedas. Los paramentos, sin apenas ventanas, se decoran con profusión de frescos que representan a Cristo rodeado de sus apóstoles, escenas de su vida y de su Pasión o del Antiguo Testamento. Las figuras se perfilan en negro y después se rellenan de colores intensos y brillantes, y se disponen en franjas contiguas de colores muy contrastadas.

A los pies de la iglesia surge el nártex con los sepulcros de los monarcas leoneses. Bajo un Cristo en majestad, rodeado de tetramorfos, se representan escenas bíblicas y paganas, algunas tan curiosas como el calendario agrícola leonés. Por su parte, en la cámara de la Reina, considerada durante años una parte del palacio de los reyes de León, se contempla el arca que contuvo los restos mortales de San Isidoro de Sevilla.

Panteón de San Isidoro con sus espléndidas pinturas sobre las bóvedas./Amandajm

Panteón de San Isidoro con sus espléndidas pinturas sobre las bóvedas./Amandajm

La antigua basílica de Fernando I fue ampliada con posterioridad por doña Urraca (siglo XII) y reconstruida por Alfonso VII el Emperador a partir del proyecto de Pedro Tambem. En el altar mayor se conserva un retablo renacentista con los restos de San Isidoro y la custodia de García Crespo donde se expone permanentemente el Sacramento.

La puerta del Cordero, con una escena del sacrificio a Isaac y los signos del Zodiaco, figura entre las más bellas del conjunto. La puerta del Perdón aparece decorada en el tímpano con el descendimiento, la resurrección y las mujeres ante el sepulcro. En la puerta Norte se pueden contemplar bellos capiteles atribuidos al maestro de las serpientes.

Tímpano de la puerta del Cordero./Lourdes Cardenal

Tímpano de la puerta del Cordero./Lourdes Cardenal

En la biblioteca se conservan pergaminos, incunables y libros únicos como la Biblia mozárabe (siglo X) Otras dependencias de interés son las capillas Mayor (siglo XVI) y de la Trinidad o de Santo Martirio (siglo XII). Asimismo, no se debe descuidar la visita al museo, llamado también tesoro. Reúne objetos y ajuares pertenecientes a los monarcas que ordenaron construir y engrandecer la basílica. Algunas de estas piezas más destacadas son el Arca de los marfiles, el cáliz de doña Urraca, el Lignum Crucis o el Pendón de Baeza.

Aparte de su noble realengo histórico, la colegiata también guarda relación con un pasado más anterior. No en vano, sus cimientos se edificaron en el ángulo noroccidental donde se asentaba el campamento romano de la Legio VII Gemina. Este ejército fue creado por Galba en Clunia (Burgos) cuando fue proclamado emperador por sus tropas en contra de Nerón en el año 68.

Fachada sur de la basílica de San Isidoro./Lourdes Cardenal

Fachada sur de la basílica de San Isidoro, en la Puerta del Perdón./Lourdes Cardenal

Con un horario ininterrumpido de visita de 7 a 23 horas y entrada gratuita, el viajero que visita León debe, por obligación, acercarse hasta la Colegiata de San Isidoro. Por el momento, y para hacer boca, os dejo con un interesante vídeo que detalla los pormenores de la historia de este impresionante edificio y no menos espectaculares pinturas románicas que alberga en su interior:

Dónde dormir: Hotel Boccalino II; Plaza de San Isidoro, 1; 24003 León (León); teléfono: 987223060 y 987220017; Boccalino_3@hotmail.com.

Dónde comer: Restaurante La Ruta Jacobea; Calle Cid 18; 24003 León (León); teléfono: 987232807.

Villafranca del Bierzo (León)

Situada en un embutido montañoso, con puentes, caseríos, conventos, balcones salientes y viñas, aparte de los espléndidos ríos trucheros que son el Burbia y el Valcarce, Villafranca del Bierzo se identifica con la antigua Vico Francorum o Villafrancorum, donde se alzaron dos hospitales de peregrinos (Santiago y San Lázaro) Es la última localidad de importancia que atraviesa el Camino de Santiago por tierras leonesas.

Más tarde, se asentó en el lugar una comunidad de monjes de Cluny, bajo la adveración de Santa María. Estos dos hechos sentaron las bases del burgo de Villafranca hasta su repoblación definitiva por parte de Fernando II. Los peregrinos trajeron prosperidad a la localidad leonesa y pronto surgieron por doquier iglesias, conventos o posadas. En 1196 Alfonso IX le dio fueros que se ratificaron por segunda vez en 12309. Después pasó al señorío de los Álvarez de Toledo, marqueses de Villafranca del Bierzo, en el siglo XV.

Villafranca del Bierzo es la capital de la comarca del Bierzo./Joergsam

Villafranca del Bierzo es la capital de la comarca del Bierzo./Joergsam

Sin embargo, la leyenda ha buscado una explicación más poética para la fundación de la ciudad, en la que una vaca se detuvo en un lugar junto al río Burbia y allí fundaron los vaqueiros sus cabañas que, con el paso del tiempo, se convirtieron en la moderna ciudad. Los romanos llamaron Bergidum Flavium a la comarca del Bierzo y la sembraron de fortificaciones para defender las rutas de la salida de oro.

Después de la Guerra de la Independencia contras los franceses, el castillo de Villafranca fue desmantelado por los ingleses; pero desde allí se prolongó al este la población en constante y rápido descenso, en el que destacan sus techos de pizarra sobre una cadena de frondosas montañas.

Convento de los Padres Paúles./FCPB

Convento de los Padres Paúles./FCPB

Villafranca del Bierzo, capital de la comarca de mismo nombre, es también puerta de acceso a Los Áncares, tierra de naturaleza virgen. En palabras del viajero e hispanista Richard Fox en el siglo XIX, el aspecto de la localidad leonesa “es completamente suizo”. Vale la pena pasear por su histórica calle del Agua y por el barrio de los Tejedores, así como visitar su extenso patrimonio monumental religioso, como la iglesia de Santiago, la de San Nicolás o la Colegiata.

Repleta de monumentos, el viajero puede disfrutar en su casco histórico (declarado Bien de Interés Cultural) de la contemplación de un grupo de casas solariegas con fachadas blasonadas por la calle del Agua. Destaca la del literato local Gil y Carrasco, así como el palacio de Torquemada (siglo XVIII) y la casa de los Álvarez de Toledo (siglo XVI), ambas de estilo barroco.

Castillo de la localidad leonesa./Lancastermerrin88

Castillo de la localidad leonesa./Lancastermerrin88

La iglesia de Santiago, románica, conserva de su primitiva fábrica el ábside. Abunda la decoración de columnas, ventanas semicirculares y molduras ajedrezadas. Su portal lateral se considera un buen ejemplo del Románico. La iglesia de San Francisco, gótica, muestra dos airosas torres y un artesonado mudéjar de fina elegancia. Mientras, la Colegiata, con sus estribos y arbotantes, se alza sobre el monasterio de Santa María de Cluniaco (siglo XIII)

En 1533 se elevó a la categoría de Colegiata gracias al marqués don Pedro de Toledo, virrey de Nápoles. El edificio consta de tres naves con el coro en medio de la principal y cúpula asentada sobre el crucero. Las columnas, gruesas y estriadas en sus dos tercios superiores, aparecen rematadas por capiteles que sujetan las bóvedas de crucería.

Colegiata de Santa María./Lancastermerrin88

Colegiata de Santa María./Lancastermerrin88

No menos bello a ojos del viajero se levanta el convento de jesuitas San Nicolás El Real. Fundando por Don Gabriel de Robles, en su interior destaca su retablo churrigueresco y su claustro. También merece una visita el museo de Ciencias Naturales de Villafranca del Bierzo. Dedicado a zoología, hay numerosos animales disecados, sobre todo pájaros de Filipinas, una colección de conchas y otra de minerales.

Este reportaje emitido en La 2 muestra una pequeña perspectiva antropológica de la localidad leonesa. A buen seguro que el lector viajero se empapa de su esencia y le permite disponer de un pequeño manual con instrucciones de uso y disfrute durante su estancia:

Dónde dormir: Posada las Doñas de Portazgo; Ribadeo, 2 (Calle del Agua); 24500 Villafranca del Bierzo, (León); teléfono: 987542742; info@elportazgo.es o lasdonas@elportazgo.es; (www.elportazgo.es)

Dónde comer: Restaurante El Padrino; Calle Doctor Aren 17; 24500 Villafranca del Bierzo (León); teléfono: 987540075.

Madrigal de las Altas Torres (Ávila)

Pocos pueblos pueden presumir de un nombre tan sonoro y hermoso como Madrigal de las Altas Torres, patria chica de la reina Isabel la Católica. De las cien torres que tuvo su cerca perfectamente circular, como trazada a compás, hoy solo se conservan 23, pero hay que destacar que la villa medieval está bastante bien conservada, con una impresionante plaza Mayor, rodeada de soportales y jalonada de casas blasonadas.

Destruida durante la Reconquista contra los árabes, el municipio abulense fue posteriormente repoblado y el obispo de Burgos le otorgó fueros confirmados luego por Alfonso VIII en el año 1168. En 1447 se celebró aquí la boda de Juan II de Castilla con Isabel de Portugal. Cuando Isabel I alcanzó el trono, en 1474, reunió las cortes en Madrigal, las primeras de su regencia.

Iglesia de San Nicolás de Madrigal de las Torres./jm

En la plaza Mayor de la villa castellano leonesa, bajo el reinado de Felipe II, fue ajusticiado el impostor Gabriel de Espinosa, un pícaro español del siglo XVI que se hizo pasar por el rey Sebastián de Portugal, muerto en la batalla de Alcazarquibir (1578)

El sobrenombre “de las Altas Torres” lo debe Madrigal a las murallas del siglo XII que la rodean. El cinturón de estos muros, declarados Monumento Histórico, forma un círculo de casi 700 metros de diámetro con cuatro puertas bajas y ojivales que se abren a los cuatro puntos cardinales. Sus torres son cuadradas y muestran una galería de arcos.

Ayuntamiento de la localidad abulense./Cruccone

También merece la pena visitar las calles empedradas de la localidad abulense, su adusta y bella arquitectura castellana, su conjunto monumental que integra dos iglesias mudéjares, dos conventos y un hospital. Una de estos templos es el de Santa María del Castillo, de nave redonda, que conserva una cabecera de estilo románico de ladrillo.

El viajero aficionado al arte debe ver el Real Monasterio de Nuestra Señora de Gracia, antiguo palacio agustino donde nació la reina Isabel de Castilla, así como la iglesia de San Nicolás, con su airosa torre campanario de más de 50 metros de altura.

El primero presenta una fachada flanqueada por sendas torres y un patio de cuarenta arcos que descansan sobre columnas toscanas. Aquí se conserva la pila bautismal de la monarca y se puede acceder a diversas dependencias, como el Salón de Cortes o la alcoba donde fue alumbrada Isabel.

Iglesia de Villar de Matacabras./Javiermes

El Hospital de la Concepción u Hospital Real (siglo XV), fundado por doña María de Aragón, primera esposa de Juan II, tiene una fachada renacentista y una amplia escalera barroca como elementos ornamentales más destacados.

Del antiguo convento de frailes agustinos, en las afueras de la localidad, apenas quedan escasos restos. En él murió Fray Luis de León, escritor español del siglo XVI que formó parte de la junta de teólogos encargada de corregir la Biblia. Este recinto fue denominado durante años segundo Escorial por sus monumentales dimensiones.

Monumento dedicado a Isabel la Católica./FDV

En Madrigal de las Altas Torres se suelen celebrar campeonatos nacionales de galgos en campo aprovechando la abundancia de liebres. La verdad es que pocas localidades españolas pueden presumir de tanto patrimonio y de un pasado tan lustroso. Si el viajero anda deseoso de más información sobre este municipio, puede ampliarla aquí:

Los amantes de la historia de España tienen un claro referente en este pequeño pueblo de poco más de 1.600 habitantes. El vídeo que os dejo a continuación realiza un breve repaso de sus monumentos más destacados y que puede disfrutar el viajero que se acerte hasta Ávila:

fuente: Veronica R

Dónde dormir: Pensión Madrigal; Ctra. Peñaranda, 10; 05220 Madrigal de las Altas Torres (Ávila); teléfono: 920320109.

Dónde comer: Restaurante San Nicolás; Plaza San Nicolás 6; 05220 Madrigal de las Altas Torres (Ávila); teléfono: 920320614.

Covarrubias (Burgos)

Ciudad típica castellana, Covarrubias conserva el encanto de siglos de pasado inmortalizado en una arquitectura señorial y en un casco histórico de postín que ha sido declarado Bien de Interés Cultural. Calles porticadas y casas de madera configuran un entramado urbano propio del Medievo. Varios personajes históricos yacen en el municipio burgalés.

La localidad castellano leonesa se encuentra en la trayectoria de la Ruta de la Lana, así como en el Camino del Cid, a 40 kilómetros de la capital. Por Covarrubias pasa, además, uno de los senderos que conforman el Camino de Santiago. Aunque sus primeros pobladores conocidos fueron los turmódigos, tribu ibérica prerromana, el origen de la villa es medieval, fundada por el rey visigodo Chindasvinto en el siglo VII. Aquí nació Divino Vallés, médico de cámara de Felipe II.

Tumba de la princesa Cristina de Noruega en la Colegiata de Covarrubias./Kristina_Ecelan

La entrada a la villa antigua se realiza a través del arco del Archivo del Adelantamiento de Castilla, cuya fachada cuenta con un escudo de Felipe II. El paseo por el centro histórico permite descubrir al viajero un entramado de soportales y balcones superiores.

Sin duda, la visita a Covarrubias debe integrar la escapada a la Colegiata de San Cosme y San Damián, de estilo gótico (siglo XV), planta de cruz latina, tres naves y crucero. Ésta alberga un panteón de ilustres familias de la villa. Bajo el altar descansan los restos de tres infantas abadesas y en el presbiterio los del conde Fernán González y su esposa Sancha, ésta en un sepulcro hispanorromano del siglo IV.

Colegiata de San Cosme y San Damián./Rowanwindwhistler

En el claustro, que es del siglo XVI, se encuentra el sepulcro gótico de la infanta Cristina de Noruega, primera esposa del infante Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio. Mientras, el museo parroquial, de obligado recorrido, junto a una gran variedad de arte sacro, conserva una de las grandes obras flamencas: el tríptico anónimo de La Adoración de los Reyes Magos (siglo XVI).

Cerca de aquí el viajero podrá hallar los restos de la antigua muralla, además del Torreón de Doña Urraca (siglo X), emplazamiento defensivo considerado como obra mozárabe. Según la leyenda, la reina consorte de León y Navarra estuvo aquí encerrada y fue emparedada por su padre Fernán González como castigo por sus amoríos con un pastor.

Torreón de Fernán González o de Doña Urraca./Ecelan

Otra visita obligada a contemplar por el viajero es la Iglesia Parroquial de Santo Tomás, con una interesante colección de retablos, vidrieras y una bella escalera plateresca. Del siglo XVI y ordenada construir por Felipe II, la Puerta del Archivo del Adelantamiento de Castilla, ahora oficina de turismo, también merece la pena ser visitada. Es un gigantesco prisma pétreo de estilo herreriano con decoración renacentista.

A destacar también en la ruta del viajero otros edificios de indudable interés como la Casa de Doña Sancha (siglo XV), la Casa del Obispo Peña, el Palacio de Fernán González, hoy sede del Ayuntamiento de Covarrubias, o el monumento dedicado a la princesa Cristina de Noruega, que fue infanta de Castilla.

Archivo del Adelantamiento de Castilla.

De nuevo y como es ya habitual en cada nueva entrada de esta humilde bitácora, la puesta a disposición del lector de un vídeo le anticipa el tesoro histórico, artístico, patrimonial y natural que le aguarda en cada uno de estos rincones. Covarrubias no iba a ser menos, por supuesto:

fuente: pelices5

Dónde dormir: Hotel Casa Galín; Plaza Doña Urraca, 4. 09346, Covarrubias (Burgos) Fax: 947406416; info@casagalin.com.

Dónde comer: Restaurante Hilario; Victor Barbadillo 27; 09346 Covarrubias (Burgos) teléfono: 947406346.

Toro (Zamora)

A 30 kilómetros al este de Zamora, por la N-122, Toro (9.649 habitantes) ocupa un punto estratégico a orillas de Duero que le ha llevado a protagonizar páginas gloriosas de la historia de España. Fue la primera ciudad donde se reconoció a Fernando III como Rey de León. Aquí también nació el rey Juan II de Castilla y León. Y en la localidad zamorana se libró la batalla de Toro entre los Reyes Católicos y los partidarios de Juana la Beltraneja.

Poblada de antiguo por los vacceos, algunos historiadores la identifican con la antigua Arbocala que conquistó Aníbal el cartaginés, aunque quizás su nombre derive el toro o verraco que se conserva frente al arco de Santa Catalina.

Colegiata de Santa María la Mayor de Toro./Tamorlan

Durante la Edad Media fue una de las ciudades más prósperas del Reino de León por su producción vitivinícola. Del siglo X data el castillo con sus siete cubos. El puente (siglo XIII), consta de 22 arcos apuntados y consttuye la imagen típica de la localidad castellano leonesa. De la primitiva muralla (siglo X) quedan algunos restos encastrados en los muros de algunos edificios.

El arco el Reloj, sobre la antigua puerta del Mercado (siglo XVIII), tiene el mérito de haber amasado sus materiales con vino, según astetigua la leyenda. Del segundo cinturón de murallas se conservan las puertas de la Corredera y Santa Catalina.

Pórtico de la Majestad de la Colegita./Eduardo Alberto Sánchez Ferrezuelo

El palacio de las Leyes (siglo XV) luce una bella portada. Por su parte, el palacio de los condes de Requena presenta un patio gótico. Mientras, el de los Alcañices (siglo XVI), lugar donde murió el conde duque de Olivares, conserva pocos elementos originales.

Sin ir muy lejos, el palacio de los marqueses de Castrillo exhibe un patio y unas techumbres profusamente decoradas. Y el palacio de los Bustamante (siglo XV), residencia de Santa Teresa, conserva algunas obras de arte en su interior.

Monasterio de Santa Sofía./Zarateman

Si el viajero llega hasta la Plaza Mayor, verá que en ella se ubica el Ayuntamiento (siglo XVIII) Mención especial merece la plaza de toros (XIX), con un interior totalmente de madera. La Casa Museo Delhy Tejero mantiene vivo el recuerdo de la pintora toresana.

Entre los establecimientos públicos para visitar destaca el Hospital del Obispo (siglo XVI), con patio, capilla y cubierta de madera de forma octogonal con pechinas. Los edificios religiosos de Toro son también abundantes.

Iglesia de San Salvador./Lourdes Cardenal

De entre ellos sobresale la Colegiata, con la puerta de la Majestad (siglo XIII) y arquivoltas repletas de ángeles, apóstoles o diáconos. La Virgen aparece en el dintel y en el tímpano. Su interior alberga el cuadro La Virgen de la mosca, de autor desconocido. Es una obra de gran belleza.

La iglesia de San Lorenzo el Real (siglo XII), románico-mudéjar, mantiene el sepulcro de don Pedro de Castilla y su esposa doña Beatriz de Fonseca. La iglesia de San Salvador, que perteneció al Temple y la del Santo Sepulcro también son dignas de ser visitadas.

Fiesta de la Vendimia de la localidad zamorana./Roinpa

Varios monasterios completan la arquitectura religiosa de Toro; entre ellos el de Santa Clara, Santa Sofía o Sancti Spiritus, que conserva las tumbas de doña Leonor de Castilla y doña Beatriz de Portugal, esta de alabastro.

fuente: cyltelevision

Dónde dormir: Hotel María de Molina; Plaza Delhy Tejero, 1; 49800, Toro (Zamora) Teléfono: 980691414; mail: h.molina.@helcom.es.

Dónde comer: Casa Lorenzo; C/ Puerta del Mercado, 21; 49800, Toro (Zamora) Teléfono: 980691153 y 980691153.

Carrión de los Condes (Palencia)

Carrión se llama lo mismo que el río que lo recorre. Se trata de un pueblo monumental de pasado medieval con vestigios de antiguas murallas, con iglesias, palacios, conventos y hospitales, además de convertirse en un enclave neurálgico dentro del Camino de Santiago.

En el monasterio de San Zoilo (siglo XVI), con restos románicos del primitivo edificio, están sepultados los infantes de Carrión, don Diego y don Fernando, los que maltrataron a las hijas del Cid Campeador.

Panorámica de Carrión de los Condes./Guillefc

En esta localidad palentina había dos barrios, cada uno bajo la jurisdicción de un conde. Aquí se refugió Alfonso VI, derrotado por su hermano Sancho. En el convento de Santa Clara se venera El niño con dolor de muelas, una imagen del siglo XVII.

En Carrión de los Condes se han celebrado, en la antigüedad, cortes, concilios y sínodos, y ha acogido a reyes, nobles y peregrinos.

Iglesia de Santa María./Grosasm

En la portada de la iglesia de Santa María, la arquivolta exterior está decorada con un ajedrezado en relieve, embellecido con una Adoración de los Magos. Y en los capiteles aparecen grifos, animales fantásticos. Es una de las joyas del románico palentino.

En la calle principal hay una lápida en la fachada de un edificio antiguo que reza así: “Aquí nació el caudillo cristiano, prudente consejero e insigne literato don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, el 19 de agosto de 1398”. También era de aquí el rabino judío don Sem Tob, filósofo y poeta, autor de los Proverbios morales.

Monumento al Marqués de Santillana./Valdavia

A las afueras de la ciudad, cerca del puente medieval, el monasterio de San Zoilo, benedictino, del siglo XI, cuenta con un magnífico claustro plateresco, con la fachada occidental románica y la del norte barroca.

La fachada de la iglesia de Santiago, del siglo XII, contiene una serie de estupendos relieves románicos en suave transición al gótico: un majestuoso pantocrátor y las figuras de la fachada. Dicen que perteneció a los templarios.

Claustro del x de San Zoilo./Valdavia

En su interesante recorrido, el viajero se topa además con edificios civiles de la talla de la Casa del Águila, la Casa de los Girón (s. XVIII), la Casa de los Lomana, la Casa de las Lágrimas (s. XIX) o la propia Casa del Marqués de Santillana.

Este interesante vídeo os acerca un poco más a Carrión de los Condes:

Fuente: cyltelevision

Medinaceli (Soria)

Es, con justicia, una de las ciudades más bonitas de España. También de las mejor emplazadas: sobre un cerro que domina el paisaje circundante en la confluencia de los valles del Ebro y del Jalón. Bajo las losas de Medinaceli reposa un fértil pasado celtíbero, romano, árabe y cristiano.

La población soriana se cree que corresponde a la antigua ciudad celtíbera de Ocilis conquistada por el cónsul Marco Claudio Marcelo. En 1083 la tomó Alfonso VI, y en 1124 la conquistó Alfonso I de Aragón. Enrique II la erigió en condado y los Reyes Católicos en ducado.

Plaza Mayor de Medinaceli./ nicolas boullosa

Aunque se desconoce con concreción el lugar, se dice que en estas tierras está enterrado Almanzor, el poderoso y temido caudillo de la España musulmana, tras su derrota en la batalla de Calatañazor. Y durante la Guerra de la Independencia, el Empecinado se hizo fuerte en la plaza ante el ataque de las tropas napoleónicas.

Puerta árabe./ fernando riera

Como toda completa visita que se precie, el inicio del recorrido del viajero por esta ciudad castellano leonesa debe comenzar por la plaza Mayor. Desde ella, que cuenta con una superficie de 5.000 metros cuadrados, puede perderse por el casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural.

Sus callejuelas están salpicadas de casas antañonas, palacios, miradores y edificios devocionales como iglesias o el convento de Santa Isabel, por ejemplo.

Palacio Ducal./ fernando riera

A la plaza Mayor se asoman los balcones del Palacio Ducal y las ventanas enrejadas de la Alhóndiga (siglo XVI), en cuyos bajos acordaban los mercaderes sus tratos y cambalaches.

Lo más conocido de Medinaceli es su arco romano de tres ojos (el único del país con estas características), construido entre los siglos I y III. Después el itinerario tiene que proseguir por la visita del castillo (siglo XIII) y la colegiata de la Asunción, donde se venera al Cristo de Medinaceli. Esta es de estilo gótico tardío.

Arco romano (siglos I-III)/ Rastrojo

Entre los edificios civiles destacan el magnífico palacio de los Duques de Medinaceli, del siglo XVII y reformado en el XVIII, cuyo interior alberga mosaicos romanos. La visita se completa con otros inmuebles religiosos como el beaterio de San Román y el humilladero formado por dos arcos de medio punto.

En una de sus plazuelas se alza un monolito con unos versos del escrito británico Ezra Pound, quien residió durante un tiempo en esta villa: Aún cantan los gallos al amanecer en Medinaceli.

Un vistazo multimedia de los encantos de Medinaceli:

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