Iglesia de la Vera Cruz (Segovia)

Es un lugar de poder de los pocos que existen en la península ibérica. Los templarios escogieron este emplazamiento de las afueras de Segovia para edificar la iglesia de la Vera Cruz porque concentraba una fuerza telúrica de dimensiones desconocidas. Levantado en el año 1208 a modo y semejanza de la del Santo Sepulcro de Jerusalén por su base dodecagonal con tres ábsides semicirculares, este templo religioso es una una de las construcciones más singulares del románico español, que está declarado Monumento Nacional.

Aquella parte de la historiografía que atribuye la creación de la iglesia de la Vera Cruz por la Orden del Temple, coincide en buscarle similitudes arquitectónicas con la propia Cúpula de la Roca, supuesto templo de Salomón, en Tierra Santa. Otros investigadores atribuyen a la Orden del Santo Sepulcro la construcción del edificio por una inscripción que existe en su interior. Es uno de los lugares no turísticos de Segovia por excelencia, alejado de los focos de afluencia del acueducto romano o el Alcázar.

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Iglesia de la Vera Cruz./Luidger

En el interior de la iglesia de la Vera Cruz se habilitan dos pisos, cuya parte superior utilizaban los templarios para rezar. Allí se ubica un altar de piedra decorado con arcos sustentados por columnas salomónicas. El exterior del templo es austero, con escasa decoración figurativa, algo atípico para una iglesia, aunque se ha restaurado para poder ser visitado por el viajero. Está ornamentado con banderas de la Orden de Malta.

Con dicha intención, el viajero tiene dos puertas de acceso a la Vera Cruz, al sur y al oeste. La principal es la de poniente y está protegida con canecillos y metopas. Los motivos que decoran los capitales de las columnas son vegetales y geométricos. Despierta la curiosidad del visitante la existencia de dos menudos habitáculos secretos a los que solo se puede acceder desde el exterior con escaleras de mano. Su función hoy todavía se desconoce.

Se trata de la única iglesia de estilo románico con un anillo circular como perímetro interior (el exterior es dodecagonal) a la que se le adosó la torre campanario en el siglo XVI. Desde lo más alto de la misma se obtiene una hermosa panorámica de la ciudad de Segovia. La iglesia está aislada, a extramuros de la capital. Pétrea, incólume al paso del tiempo.

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Interior de la iglesia de la Vera Cruz./Zangarreon

Los doce lados del edificio reúnen una gran carga de simbolismo que evocan a los 12 apóstoles, las 12 Tribus de Israel, las 12 puertas de la Jerusalén, pero también los 12 signos del Zodíaco y los 12 meses del año. En 1216, el papa Honorio III donó al parecer un trozo del lignum crucis a la iglesia por aquello de la Vera Cruz, reliquia que todavía hoy se conserva en la iglesia parroquial de Zamarramala y sobre la que se cuentan algunas leyendas. De entre las que sobresale la que asegura que solo las golondrinas son las únicas aves que custodian el templo después de que cornejas y grajos hicieran carroña de un caballero templario muerto aquí a manos de los infieles.

En 1531 y como resultado de la unificación de la Orden del Santo Sepulcro con la Orden de San Juan, el templo religioso segoviano pasó a depender de la Orden de Malta. Fue sede parroquial del cercano pueblo de Zamarramala hasta que se levantó en la aldea una iglesia parroquial que la reemplazó. Otro de los interesantes lugares para conocer de la zona si se tienen ganas, sin duda.

Con la desamortización de Mendizábal en el año 1836, las posesiones que tenía la Orden de Malta salieron a subasta, lo que devino en el abandono y deterioro de la iglesia de la Vera Cruz, que se transformó en un pajar, hasta que el rey Alfonso XIII la declaró Monumento Nacional en 1919. Luego Franco devolvió el templo a la Orden de Malta, ya a mediados del siglo XX, institución que sigue siendo su propietaria.

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La iglesia de la Vera Cruz tiene una fuerte carga simbólica./Kadellar

Un halo de leyenda y embrujo envuelve a la iglesia de la Vera Cruz por su pasado templario. Se dice que, bajo el pavimento del templo se acumulan riquezas amasadas por los caballeros y sus cuerpos enterrados que emiten rayos fulminantes cada vez que alguien tiene intención de mover las piedras del firme como si quisiera profanar su legado. Lo que está claro es que se trata de un lugar de una fuerte carga simbólica.

Al viajero que, después de lo leído, le haya despertado la curiosidad por visitar tal fascinante templo, debe saber que el horario de visitas a la iglesia de la Vera Cruz es de 10.30 a 13.30 horas y de 16 a 18 h (hasta las 19 h en verano) El precio de la entrada es de 1,75 euros. Los lunes cierra al público. Teléfono: 921431475. El plan de viajes a Castilla León tiene que contemplar, para el viajero aficionado a la historia y el Temple, la escapada a la iglesia de la Vera Cruz. Es uno de los muchos lugares con historia mágicos de España.

Dónde dormir: Los Linajes; Dr. Velasco, 9; 40003 Segovia; hotelloslinajes@terra.es; teléfono: 921460475.

Dónde comer: Restaurante Jose Maria; Calle Cronista Lecea, 11; Segovia; teléfono: 921461111.

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San Baudelio de Berlanga (Soria)

Como ya ocurrió hace algunas semanas con Mariano F. Urresti, una firma insigne de la historia y el misterio, entre otros campos que domina con una apabullante soltura, del panorama literario patrio, vuelve a colaborar con Lugares con historia. El autor de esta humilde bitácora solo tiene palabras de agradecimiento y se honra en presentaros a Jesús Callejo.

Licenciado en Derecho, Jesús Callejo es escritor e investigador. Su pluma ha pergeñado más de una veintena de libros. Su especialidad son los temas folclóricos y mitológicos, como la existencia de seres legendarios o el origen de las fiestas sagradas. Es un habitual de los medios de comunicación con colaboraciones asiduas en las revistas Enigmas o Historia de Iberia Vieja o el ya mítico programa radiofónico La Rosa de los Vientos, del que me declaro un ferviente seguidor.

Conocedor de unos cuantos lugares de poder y no menos historia de nuestra geografía, Jesús Callejo nos presenta en esta ocasión la ermita soriana de San Baudelio de Berlanga, uno de los no demasiados tesoros patrimoniales del arte medieval que se mantiene todavía en pie en la península ibérica. Su construcción data de finales del siglo XI, época de contiendas entre los reinos cristianos del norte y los musulmanes que avanzaban desde el sur.

exterior de la ermita de san baudelio de berlanga

La ermita de San Baudelio de Berlanga./Zarateman

Llegar a la ermita de San Baudelio, cerca de la aldea de Casillas de Berlanga es una experiencia única ¿Por qué? Les voy a dar unas cuantas pistas. Porque es una reliquia del arte mozárabe, porque sus pinturas medievales están cargadas de simbolismo, porque fue edificada encima de una antigua cueva de eremitas, o porque ha sido escenario de algunas novelas modernas e inspirado a poetas como Gerardo Diego.

También está considerada la ‘Capilla Sixtina del románico castellano’, porque ha sido objeto de uno de los expolios más sangrantes de la historia de España, porque está declarada Monumento Nacional, porque está rodeada de tumbas antropomorfas, porque posee una columna central impresionante en forma de palmera (única en su género) y porque su pequeño habitáculo o cupulín que hay sobre ella es uno de los lugares más enigmáticos de toda la provincia de Soria.

En definitiva, San Baudelio es toda una joya del arte y del misterio. ¿Les parecen suficientes estas razones para ir a visitarla? Les doy otra más. En la fuente de agua que hoy es un canalillo, situada a la derecha de la ermita, casi nadie repara. El viajero despistado entrará en la ermita, hará unas cuantas fotos (sin flash, por favor) y se irá de allí diciéndose a sí mismo: “A ver si un día me paso por el Museo del Prado para ver las pinturas originales de San Baudelio”. Y se le habrá escapado de su observación los dos puntos neurálgicos de justifican que esta ermita esté precisamente allí: la cueva y la fuente de la que se puede beber.

palmera con pinturas en pilar de san baudelio de berlanga

Pilar en forma de palmera de San Baudelio./Julio Prieto

Precisamente, las bellas pinturas románicas que adornaban el interior de la ermita fueron vendidas, en el primer cuarto del siglo XX, a un anticuario americano. Algunas se exponen en el Metropolitan Museum de Nueva York, en la sección de arte medieval; otras en el Museo de Arte de Boston; unas pocas quedaron el colecciones privadas; y otras pasaron al Museo del Prado de Madrid.

Es curioso que se buscara esta ubicación, alejada de cualquier núcleo urbano, adrede, como ocurre con la ermita de San Bernabé y San Tirso en Ojo Guareña (Burgos), o la de San Bartolomé en el Cañón del Río Lobos (Soria), o la de la Veracruz en Segovia, ambas asociadas a los caballeros templarios. Con el paso del tiempo tampoco se construyeron casas alrededor de San Baudelio, pues Casillas de Berlanga y Caltojar son los dos pueblos más cercanos y están a una considerable distancia de la ermita. Se buscó la soledad en el siglo XI y esa soledad perdura hasta nuestros días.

interior de san baudelio; tribuna

Tribuna de San Baudelio./Julio Prieto

La unión de las culturas cristiana y árabe durante tiempos del Medievo en esta tierra fronteriza derivó en la creación de una obra de arte con mayúsculas. Solo aquí, en San Baudelio de Berlanga llegó a ser posible ese cruce de cosmovisiones tan distintas. Viajar por España permite al viajero descubrir estos maravillosos destinos con historia, lugares con encanto ideales para una escapada de fin de semana. Este vídeo que aquí os dejo os adentra en una apasionante aventura:

Dónde dormir: Centro de Turismo Rural San Baudelio; C/ Barrio Arroyo 10; Casillas de Berlanga (Soria); teléfono: 975345514; info@sanbaudelio.com.

Dónde comer: Restaurante Casa Vallecas; Travesía de Real; Berlanga de Duero (Soria); teléfono: 975343033.

Canal de Castilla (Castilla y León)

A las afueras de la localidad castellana de Alar del Rey el viajero se ve obligado a detenerse para ver el Canal de Castilla, un río artificial encajado en paredes cóncavas de bien encuadrados sillares. El canal es una de las obras más importantes que dejó en España la Ilustración del siglo XVIII, cuando las autoridades se preocuparon del bienestar y el progreso de los pueblos y no solo por ganar las próximas elecciones y mantener la poltrona.

La idea era abrir un canal que facilitara las comunicaciones interiores e incluso llegara al mar Cantábrico y permitir de esta forma, romper el aislamiento al que estaba sometida la meseta castellana y leonesa debido a su accidentada orografía. Entonces el transporte de mercancías, que dependía de arrieros y carreteros, era lento y caro.

tramo del canal de castilla

El Canal de Castilla a su paso por Medina de Rioseco./Rodelar

Esta tremenda vía fluvial fue ideada por Fernando VI y su ministro más influyente, el Marqués de la Ensenada con la idea de impulsar la economía patria. Las obras duraron casi un siglo, hasta 1849, pero una parte entró ya en servicio a finales del siglo XVIII. El transporte se hacía por medio de barcazas impulsadas por caballos y bueyes que tiraban de ellas desde los arrecifes de la orilla. Llegó a haber hasta 300 de ellas.

El proyecto inicial contempló la construcción de cuatro grandes canales que unirían Segovia con Reinosa, en Cantabria, y llegar al mar por el puerto de Santander. De Reinosa continuaría hasta Calahorra de Ribas (Palencia), para proseguir hasta Medina del Rioseco (Valladolid) por la comarca de Tierra de Campos. Para desembocar en el Río Pisuerga. Pero esta idea se truncó. La obra quedó inconclusa, pero ha legado más de 200 kilómetros de cauce navegable dividido en tres ramales.

obra de ingeniería civil es el canal de castilla

El Canal de Castilla es una impresionante obra de ingeniería./Zarateman

El Canal de Castilla une Medina de Rioseco, Palencia, Valladolid y Alar del Rey. Esta última, a 80 kilómetros de Palencia, supone el límite norte del canal. 75 kilómetros y 24 esclusas discurren más las aguas hasta llegar a Calahorra de Ribas, donde se bifurcan dos ramales. El discurrir fluvial permite al viajero conocer dos parajes de singular belleza monumental: Herrera del Pisuerga y Frómista.

El ramal de Campos, de casi 80 kilómetros de extensión, enlaza Calahorra de Ribas con Medina de Rioseco. A lo largo de este tramo, el viajero puede optar por conocer las maravillas que esconden Monzón de Campos, Paredes de Nava o la propia Medina de Rioseco, conocida antaño como la India Chica por las riquezas que albergó.

Mientras, por el ramal sur la ruta conduce de Calahorra a Palencia, la primera capital por la que se adentra el Canal de Castilla. Medio centenar de kilómetros después arriba hasta Valladolid, ciudad monumental donde las haya donde murió Cristóbal Colón y nació Felipe II. Sin duda se convirtió en la ciudad más importante de la Corona de Castilla durante la Edad Media.

uno de los tantos embarcaderos del canal de castilla

Embarcadero del Canal de Castilla en Medina de Rioseco./Josemanuel

Aquí finaliza el trayecto del Canal de Castilla. Ahora, el canal sirve solo para los regadíos. Como transporte decayó con el ferrocarril y finalmente se cerró a la navegación en 1959. Las carreteras de alrededor y los caminos rurales que bordean el canal permiten en la actualidad que el viajero pueda disfrutar del paraje y la naturaleza a pie, en bicicleta o piragua.

Emitido por La 2 de Televisión Española, este vídeo que os dejo disfrutar a continuación es el primero de una serie de cuatro capítulos que se embarca en una aventura navegable por el Canal de Castilla. Conviene detenerse, respirar hondo y dejarse llevar por unas bellas imágenes que nos recuerdan uno de los lugares con historia de nuestro país:

Dónde dormir: Hotel Vittoria Colonna; C/ San Juan, 2-b; Medina de Rioseco (Valladolid); teléfono: 983725087.

Dónde comer: Restaurante La Cueva; Conde de Vallellano, 6; 34480 Alar del Rey (Palencia); teléfono: 979133066.

Olmedo (Valladolid)

Al sur de Valladolid, por la carretera N-601, a unos 45 kilómetros de la capital, Olmedo, de casi 4.000 habitantes, se alza como principal enclave de la arquitectura mudéjar de Castilla, inmortalizado por Lope de Vega en su tragicomedia de tres actos El caballero de Olmedo. La localidad castellana da la bienvenida al viajero con los restos que aún conserva de muralla y dos solemnes puertas de entrada. La villa presume de ser cuna de caballeros y motivo de inspiración de grandes escritores del pasado.

Hubo un tiempo en que a Olmedo lo apellidaban la Villa de los Siete Sietes por agrupar siete pueblos, tener siete puertas en la muralla, siete iglesias, siete conventos, siete plazas, siete caños de agua y siete linajes. En esta enumeración se advierte de que el municipio vallisoletano es y ha sido un pueblo importante y rico. Ya lo aseveraba este dicho popular: “Quien señor de Castilla quiera ser, a Olmedo de su parte ha de tener”. Olmedo pasó en 1093, a manos castellanas tras ser conquistada a los musulmanes, en concreto al monarca castellano y leonés Alfonso VI, quien repobló la localidad.

Olmedo_(Valladolid)

Olmedo conserva su paisaje medieval./Jose Luis Cernadas Iglesias

Olmedo, que viene de olmo porque en su término abundaba este noble árbol, aunque ahora no tanto, es un pueblo de soportales. El viajero debe ir, como es costumbre, a la plaza Mayor, donde se aloja el ayuntamiento y la antigua cárcel, para luego callejear por calles señoriales con escudos blasonados y buscar las iglesias mudéjares de San Miguel y de San Andrés (siglo XIII), con particularidad el ábside de San Andrés, en el que encontrará un recital de lindezas que los albañiles antiguos eran capaces de sacar del ladrillo.

Algunas casas solariegas adornan el casco urbano, como la mansión de los Olmedilla, del siglo XVI. Sin embargo, el principal monumento es la iglesia de Santa María, cuya capilla mayor tiene bóveda de crucería, un retablo mayor plateresco y una bella sillería. La iglesia de San Juan, de estilo gótico-mudéjar, conserva el panteón de la familia Cotes, de sepulcros platerescos.

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Estatua dedicada al Caballero de Olmedo./Lourdes Cardenal

La iglesia del convento de la Merced, barroca, ofrece decoración de gran mérito artístico. Otros puntos destacados que merecen la atención del viajero son la Fuente del Caño Nuevo, la Casa de los Dávila o el Arco de la Villa.

Más interesantes de apreciar son las murallas de Olmedo, que bajo su protección acontecieron dos batallas que llevan el nombre de la villa. En la primera fueron derrotados los Infantes de Aragón y en la segunda se lograría imponer el Pacto de Guisando.

Parque-Mudejar-Olmedo

Numerosos son los monumentos reproducidos a escala en el Parque Mudéjar./El Pantera

Los aficionados al capricho, a la rareza, a la miniatura y al kitsch no tienen que olvidar visitar el Parque Temático del Mudéjar, una didáctica exposición de réplicas a escala de famosos monumentos mudéjares, como el castillo de Coca o las iglesias de Valladolid; además tiene bar restaurante, zonas de recreo, paseos, juegos de agua, lagos y un tren en miniatura. Una loable y didáctica puesta en valor del patrimonio de la zona.

En los alrededores de Olmedo se halla el monasterio de la Mejorada, que cuenta con una capilla funeraria mudéjar que guarda cinco sepulcros gótico-mudéjares. Antes de abandonar la localidad, hacer mención al Festival de Teatro Clásico, que goza de reputación.

Con una estética muy bien cuidada, este vídeo que os dejo a continuación ensalza con argumentos de peso las virtudes que atraen, sin duda, la atención del viajero. Olmedo se configura como un destino ideal para una escapada de un fin de semana de turismo rural, por ejemplo. Yo de ti no me perdería su visita:

Dónde dormir: Hotel Andén; Camino Estación s/n; Olmedo (Valladolid) teléfono: 983601919; hotel@hotelanden.es.

Dónde comer: El caballero de Olmedo; Calle Arco de San Francisco, 2; Olmedo (Valladolid) teléfono: 983601338; info@elcaballerodeolmedo.com.

Pedraza (Segovia)

Los fines de semana se llena de turistas que acuden a disfrutar de sus numerosos restaurantes y tiendas. El trasiego de gentío que acude hasta Pedraza puede disfrutar de un pueblo medieval de buena arquitectura, de los que mejor se conservan en España. No en vano esta villa castellanoleonesa de cine y cordero está declarada Conjunto Monumental. La estampa que luce en invierno bien podría ser un escenario de cuento.

Los romanos la llamaron Petraria por su emplazamiento sobre una gran piedra y, según la leyenda, que carece de fundamento, el emperador Trajano nació en ella. Sus casas solariegas obedecen a la riqueza que durante el siglo XII y posteriores dieron a la villa los rebaños de la Mesta.

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Panorámica de la hermosa villa de Pedraza./Jsanchezes

Señorío de la familia Herrera, más tarde pasó a manos de los Fernández de Velasco, contestables de Castilla. Pero en menos de dos siglos su economía se hundió y Pedraza quedó abandonada. Aparte de su esplendoroso pasado medieval, Pedraza también ha servido de escenario para el rodaje de películas de cine. El primero fue el del filme La barraca de los monstruos, en 1924.

Muchos otros rodajes vinieron después, como La aldea maldita (1929), El escándalo (1943) o El amor del capitán Brando (1974). El propio Orson Welles rodó aquí dos de sus películas; y varias series españolas, como Los desastres de la guerra o las recientes Isabel y Toledo, han hallado en la villa segoviana un inmejorable telón de fondo histórico.

El viajero que la visite puede entrar en Pedraza por la puerta de la Barbacana del siglo XVI, llamada también puerta de la Cárcel por estar junto a ella la antigua prisión. Si ésta se cierra, el pueblo queda protegido dentro de su recinto de murallas. Un paseo por su laberinto de calles umbrías y tranquilas conduce hasta la Plaza Mayor, uno de los mejores ejemplos de Castilla, rodeada de soportales y casas con solanas de madera. Es como entrar en un túnel del tiempo que transporta a la España de los Austrias.

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Castillo de Pedraza./Alberto Pascual

Entre los edificios que se abren a ella destacan los palacios de los marqueses de Lozoya y Miranda. El balcón verde que se divisa lo construyó un vecino en el siglo XIX para contemplar las corridas de toros que se organizaban en la plaza. También la Casa de Pilatos, siglo XVI, y las de Zamarriego y los marqueses de Floresta, que conservan la armonía medieval tan típica de las villas castellanas, incitan a hacerse una foto. De entre la arquitectura religiosa destaca la iglesia de San Juan, con torre románica, y la ermita de Nuestra Señora del Carrascal, extramuros, con una imagen de la patrona de la villa.

Sin embargo, el castillo románico (del siglo XIII y reconstruido en el XV), construido con piedra sillar, antigua residencia de la familia Velasco, es su punto más interesante. Su torre del Homenaje, cuadrada y de tres pisos, destaca sobre el resto del conjunto que en 1929 adquirió y restauró el pintor Ignacio Zuloaga. En él, el artista cuenta con un museo dónde se exponen obras de cerámica, pintura y dibujos suyos, junto a cuadros de otros artistas, entre ellos, un Cristo de El Greco, un retrato de la condesa de Baena, realizado por Goya, y un bodegón flamenco del siglo XVII.

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Plaza Mayor de la ciudad segoviana./Jsanchezes

En esta fortaleza permanecieron recluidos durante cuatro años los infantes don Francisco y don Enrique, hijos de Francisco I. Tiene un puente sobre un profundo foso que una vez sorteado permite al viajero adentrarse en el castillo, antaño hogar de reyes, guerreros o prisioneros. Durante los dos primeros sábados de julio, la fiesta El concierto de las velas ilumina Pedraza y confiere un asombroso aspecto a los interesantes espectáculos de música y danza que se desarrollan en la penumbra de la noche.

A escasos 13 kilómetros, el viajero, si es amante de la naturaleza, puede realizar una escapada hasta el acebal de Prádena, uno de los bosques de acebos más importantes de Europa. La monumentalidad que rezuma cada uno de los rincones de esta villa segoviana se recoge en un magnífico vídeo que los compañeros de Turismo3D han confeccionado. Una cuidada estética que pone de manifiesto el paraíso medieval que el viajero se puede encontrar si visita Pedraza:

Dónde dormir: La Posada de Don Mariano; C/ Mayor, 14; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509886; info@hoteldonmariano.com.

Dónde comer: El Soportal; Plaza Mayor S/N; 40172 Pedraza (Segovia); teléfono: 921509826.

Almazán (Soria)

A escasos 35 kilómetros de la capital soriana se enclava Almazán, una villa medieval de noble realengo. Antaño ciudad fronteriza entre el mundo cristiano y árabe, se convirtió, a lo largo del tiempo, en lugar clave para los reinos de Castilla y Aragón.

Alfonso I la repobló y le dio el nombre de Plasencia, que no se impuso al árabe de Almazán. La Reconquista no trajo paz a la villa, que conoció las disputas entren los reinos de Castilla y Aragón, y las no menos de Sancho el Fuerte de Navarra, que asoló el territorio en el siglo XII.

Puerta de Herreros, una de las entradas a Almazán./Zarateman

En el siglo XIV se asentó en la villa Pedro I el Cruel y a su muerte Enrique II de Trastámara cedió la población al francés Bertrand Du Guesclin.

En 1707 durante la Guerra de Sucesión, Almazán fue saqueada, y la misma suerte corrió a principios del XIX en manos de las tropas napoleónicas. Aquí murió el dramaturgo Tirso de Molina en 1648, en concreto en el convento de la Merced y se supone que su cuerpo yace en el cementerio conventual.

Iglesia de San Miguel./Zarateman

Las murallas actuales corresponden a la época cristiana. En su cinturón destacan tres puertas de las diez que poseía la localidad soriana: la puerta de la Villa, que da paso a la plaza; la de los Herreros y, en la parte alta, la puerta de Berlanga, donde aún se observan las almenas.

A orillas del Duero se contemplan parte de las murallas y el palacio de los Hurtado Mendoza (siglo XVI), donde sobresale una galería compuesta por once arcos de medio punto sobre pilares decorados.

Puerta de la Villa./Zarateman

En la Plaza Mayor se alza también la iglesia de San Miguel (siglo XII), el monumento más destacado de Almazán. Está declarado Monumento Nacional. Consta de una sola planta de tres naves separadas por columnas cruciformes. Frente a la iglesia se alza la estatua de Diego Laynez, compañero de San Ignacio de Loyola.

La iglesia de San Vicente, de estilo románico, conserva su portada y ábside decorado con modillones y rollos. Más interesante resulta la iglesia de Nuestra Señora del Campanario (siglos XIII-XVIII)

Puerta del Mercado./Zarateman

Otras dos iglesias que también puede visitar el viajero son la de San Pedro (siglo XVII), de tres naves y un retablo mayor barroco, y la de Santa María de Catalañazor, del siglo XII, con restos románicos.

Cerca del puente sobre el Duero debe mencionarse la capilla de Jesús Nazareno, patrón de Almazán, con una bella portada.

Un anticipio visual de tu próxima visita a Almazán:

fuente: marquesdeojuel

Arévalo (Ávila)

Arévalo, capital de la Moraña, del románico-mudéjar castellano y de los garbanzos blancos y tiernos, es un pueblo grande e ilustre, con un castillo, tres grandes plazas, media docena de iglesias (llegó a tener 14) y ora media docena de palacios de fuste.

Por su situación estratégica, Arévalo ha sido siempre cruce de caminos y calzadas, motivo que sirvió para que todos los pueblos llegados a la Península se establecieran en sus tierras, desde los celtas a los árabes, a quienes se debe la mayor parte de los monumentos existentes.

Panorámica de la bella ciudad de Arévalo./David Pérez

En esta ciudad de Ávila pasó gran parte de su juventud la reina Isabel La Católica y tras la Reconquista estuvo ocupada por muy distintos linajes. También pasó aquí parte de su adolescencia Ignacio de Loyola en el siglo XVI. En julio de 1494 los Reyes Católicos ratificaron en Arévalo el Tratado de Tordesillas, un compromiso sobre la propiedad de los territorios que se estaban descubriendo en América.

Declarada Conjunto Histórico Artístico, Arévalo reúne un buen número de bonitas plazas y calles y bellos monumentos dignos de ser visitados, entre los que cabe destacar el Castillo, del siglo XV, la Muralla, de la que se conserva su parte norte con la Puerta de la Cárcel o Arco de Alcocer, que fue la entrada principal y que hoy lo ocupa la oficina de turismo.

Castillo de Arévalo./David Pérez

El castillo de la localidad castellano leonesa (siglos XV-XVI), sobre la meseta triangular que forma la unión de los ríos Adaja y Arevalillo, destaca por su potentísima torre del homenaje, una de las más notables de Castilla. Hoy alberga un Museo de los Cereales. En la fortaleza estuvo presa la reina Blanca, esposa de Pedro de Castilla.

El visitante que llega de mañana tiene materia de sobra para todo el día con solo callejear por Arévalo mirando los soportales, las casas señoriales y las tres plazas porticadas: la de la Villa, con sus monumentales pórticos; la del Arrabal, con sus iglesias y su monumento al cochinillo, y la Real, con un palacio que hoy es convento.

Iglesia de San Martín Arévalo./Rowanwindwhistler

Entre las iglesias visitaremos las de San Martín, San Miguel (siglo XIII, Santo Domingo de Silos (ábside mudéjar), San Juan (edificada en la propia muralla y formaba parte del palacio de los Trastámara) o Santa María la Mayor, y, ya fuera del pueblo, la iglesia de la Lugareja, obra maestra del románico-mudéjar español del siglo XIII.

Iglesia de Santa María la Mayor./Rowanwindwhistler

Los conventos son varios; el más destacable es el de San Francisco, de comienzos del siglo XIII, de estilo románico-mudéjar, y otros tales como el de Santa María La Real, el de San Nicolás y el de Santa Isabel de la Encarnación. Entre sus casas nobles hay que reseñar el Palacio de los Sedeños y la Casa de los Sexmos.

A modo de resumen audiovisual, os dejo un magnífico vídeo confeccionado por los compañeros de Turismo 3D que espero os guste:



fuente: franmar1982

Ciudad Rodrigo (Salamanca)

De una belleza monumental que asombra al viajero, esta insigne plaza fortificada situada al oeste de la provincia de Salamanca no podía ser menos que estar declarada Conjunto Histórico-Artístico. Sus muros encierran un rico patrimonio arquitectónico plagado de edificios civiles y religiosos, encabezados por sus imponentes catedral y castillo.

Ciudad Rodrigo, un tajo sobre la vega del río Águeda que las fuentes latinas medievales denominaban Mirobriga Vettorum, fue conquistado por el rey Alfonso VI, que encomendó su repoblamiento al conde Rodrigo González Girón. De la primera fortaleza quedan pocos vestigios. La que hoy la suplanta fue edificada por el rey de Castilla Enrique II de Trastámara.

Capilla de Cerralbo./ Miguel A. Monjas

El actual emplazamiento de Ciudad Rodrigo estuvo poblado ya desde el Neolítico. Hacia el siglo VI a. C., los vetones, tribu de origen celta, fundaron la ciudad de Miróbriga y se establecieron allí.

Cuatro siglos después, los romanos conquistarían la ciudad, que pasó a llamarse Augustóbriga, en honor del emperador Octavio César Augusto. Testigos de aquella época son las Tres Columnas, enigmático monumento que aún permanece en pie a la entrada de la urbe.

Verraco de granito./ Miguel A. Monjas

Las principales edificaciones de su casco histórico datan de entre los siglos XV y XVI, época en que la ciudad castellano leonesa vivió una gran periodo de esplendor. La fisonomía de Ciudad Rodrigo está marcada por la imponente muralla medieval que la rodea. Fue erigida en el siglo XII. Posee más de dos kilómetros de perímetro y siete puertas.

A través de la de la Colada se accede al promontorio sobre el que se alza el Castillo de Enrique II, construido por orden del monarca en 1372. En la actualidad alberga el Parador de Turismo.

Castillo de Enrique II./ Miguel A. Monjas

En la Plaza Mayor sobresalen algunos edificios señoriales de interés, como la Casa del Primer Marqués de Cerralbo (siglo XVI) o el Ayuntamiento. Palacetes y casas nobiliarias también abundan en Ciudad Rodrigo. Entre ellos cabe mencionar el Palacio de los Castro, de hermosa portada plateresca, el Palacio de los Águila, el Palacio de la Marquesa de Cartago, neogótico, el de Moctezuma, la Casa de los Vázquez o el Palacio del Conde de Alba de Yeltes.

La Catedral es el edificio religioso más importante de la urbe salmantina. Levantada entre los siglos XII y XVI, tiene tres naves cubiertas con bóvedas de crucería. A destacar su sillería del coro, con escenas talladas por Rodrigo Alemán, y el Museo Diocesano, que alberga obras de arte sacro.

Catedral de Santa María./ Miguel A. Monjas

Dentro del casco urbano mirobrigense brotan otras iglesias de hermosa factura, como las de San Agustín (siglo XVI), San Pedro (siglo XII) o la Capilla de las Franciscanas Descalzas (siglo XVII).

Rápido y hermoso recorrido visual por Ciudad Rodrigo:

Numancia (Soria)

Veinte años de férrea resistencia obligaron a la todopoderosa Roma a reunir al mayor ejército de su historia en lo que a campamentos de asedio se refiere. Las ruinas de la ciudad celtíbero-romana de Numancia, que protagonizó una de las mayores resistencias militares que la historia recuerda allá por el año 133 antes de Cristo, permanecen hoy sublimes para el deleite de cualquier viajero que se acerque para admirarlas.

Fue Publio Cornelio Escipion El Africano Menor, en el 134 a.C, el encargado, al mando de 60.000 hombres, de someter a apenas 4.000 numantinos tras años de continuas humillaciones. Bajo el afán de lograr el dominio de toda Hispania en su progresivo avance por la península, el general romano sitió la ciudad durante once meses hasta su completa rendición.

Ruinas romanas de Numancia./César Atanes

Para ello, el también destructor de Cartago se vio obligado a levantar un cerco de casi diez kilómetros de longitud fortificado con torres, fosos y empalizadas confeccionadas con 36.000 estacas.

Aunque la gran mayoría de los heroicos numantinos decidieron suicidarse con el fin de que prevaleciera su condición de libertad frente a la esclavitud de Roma. La actitud numantina ha sido ensalzada hasta convertirse en mito.

La casa de origen celta está reconstruida./Jaimecín

En este histórico enclave emplazado sobre el Cerro de la Muela, en Garray, a apenas siete kilómetros al norte de Soria, en Castilla León, permanecen vivos los restos arqueológicos de dos ciudades superpuestas, una celtibérica y otra romana. El yacimiento está declarado Bien de Interés Cultural.

El yacimiento arqueológico está abierto al público./Rafael dP

De la primera se conservan algunas ruinas de construcciones autóctonas. Del castro celta que fue reconstruido por los romanos siguen en pie una casa de planta rectangular, madera y paja de centeno y los restos de una muralla compuesta de dos lienzos de piedra rellenas de escombro.

El conjunto histórico se asienta sobre un cerro.

Mientras, de la urbe romana cabe destacar la permanencia de resquicios de aljibes, calles empedradas, casas porticadas, termas y una reconstrucción de una casa romana levantada sobre la planta de una antigua edificación arévaca. En la actualidad algunos proyectos urbanísticos podrían amenazar el entorno de Numancia.

Documental sobre el asedio romano a la ciudad de Numancia:

Lerma (Burgos)

Donde hay rey no manda duque. Y efectivamente, la villa cortesana y conventual del siglo XVII de Lerma, emplazada en la provincia de Burgos, es conocida,amén de su pasado histórico, reflejado en su rico patrimonio, por ser la cuna del valido y favorito del rey Felipe III.

Este municipio castellano leonés fue al Valladolid cortesano lo que El Escorial a Madrid. Declarada conjunto histórico artístico, la villa es quizás el más destacado conjunto arquitectónico herreriano del país. Se accede a ella a través de la Puerta de la Cárcel, única de origen medieval que pervive.

Palacio Ducal, hoy Parador de Turismo de Lerma.

El itinerario más recomendable que puede utilizar el viajero cuando arribe hasta aquí debe partir de la Plaza Mayor que, con 6.862 metros cuadrados es una de las más grandes de toda España. Resulta recomendable degustar el lehazo burgalés en algunos de los restaurantes que la adornan.

Plaza Mayor de Lerma.

Desde aquí se llega hasta el poderoso Palacio Ducal, situado en la parte alta de Lerma, que fue construido sobre lo que antes fue un castillo del siglo XV. El primer duque de Lerma, Francisco de Gómez de Sandoval y Rojas, quiso este palacio para ofrecérselo a Felipe III como lugar de descanso. En la actualidad es Parador de Turismo.

Una de las zonas más interesantes discurre junto al pasadizo que, por la parte septentrional y a modo de nexo entre el Palacio y la Colegiata de San Pedro (siglo XVII), recorre la vega del río Arlanza, con unas magníficas vistas. Por el camino se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Piedad y calles con soportales típicos de la época medieval.

Arco de la Cárcel, la principal entrada a la villa.

Asimismo, en Lerma existen tres conventos de calmo sosiego con monjas de clausura: las carmelitas, las dominicas y las clarisas. Otros lugares de interés son también el Convento de San Blas, el Convento de Santa Teresa, el Monasterio de la Ascensión de Nuestro Señor o el de la Madre de Dios.

Convento de San Blas.

Ubicada en el centro de la provincia de Burgos y al sureste de Palencia, el viajero puede aprovechar para añadir una excursión hasta la ribera del Arlanza. Su especial climatología y una altitud que ronda los 1.000 metros dan como resultado uvas resistentes que dan lugar a vinos muy intensos que forman su Denominación de Origen.

Para los amantes de la antropología, una escapada de excepción pasa por adentrarse medio centenar de kilómetros de Lerma hasta llegar a la sierra de Atapuerca, zona que cuenta con restos humanos de hace más de un millón de años. Allí vivieron los primeros pobladores de Europa.

Recorrido por la villa de Lerma: