Carteia (Cádiz)

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Fue la ciudad de la Antigüedad más importante del Campo de Gibraltar durante más de mil años y se convirtió en la primera colonia latina fuera de Italia en el año 171 a.C. El enclave arqueológico de Carteia (en la actual San Roque) está declarado Bien de Interés Cultural, data del siglo VII a.C., y en él han sido hallados restos de origen fenicio, cartaginés, romano, visigodo, bizantino, árabe y cristiano. Todo un museo del pasado al aire libre. Uno de los mayores lugares con historia de toda la península ibérica, sin duda. Sigue leyendo

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Cabrera (Islas Baleares)

Cuenta la leyenda que uno de los grandes generales de la Antigüedad, el cartaginés Aníbal Barca nació en Sa Conillera, uno de los islotes que circundan Cabrera. Sea cierta o no, la verdad es que esta isla adusta, enfrentada a un canal de difícil navegación, llena de cuevas y quebradas se ha convertido a lo largo del tiempo en un lugar inhóspito y maldito, que contrasta, sin embargo, con la belleza de sus paisajes y la rica naturaleza.

Cabrera es uno de esos lugares marcados por el destino. Durante la Edad Media, fue refugio de piratas como el temido Barbarroja, que desde aquí vigilaba las costas mallorquinas. Esto hizo que la isla permaneciera mucho tiempo deshabitada, a pesar de que en época romana tuvo una cierta población y en los siglos paleocristianos incluso un monasterio.

Embarcadero en el puerto de la isla de Cabrera.

Puerto de Cabrera./Chixoy

Tras la batalla de Bailén en la Guerra de la Independencia contra los franceses, Cabrera albergó a unos 5.000 prisioneros entre los que también se contaban quince mujeres. Estos huéspedes permanecieron cinco años en la isla en tan penosas condiciones que la mitad de ellos murió de desnutrición y escorbuto, de disentería y sarna. Un solitario monumento recuerda a estos muertos.

Las penalidades de Cabrera no acabaron aquí, ya que durante la Primera Guerra Mundial el archipiélago fue expropiado por el Estado y convertido en territorio militar. Las islas sirvieron de marco para maniobras, hasta que a partir de los años setenta se sucedieron las campañas para convertir este rincón en un espacio protegido. La presencia militar desde 1916 evitó que en la zona se produjera una invasión turística, lo que ha permitido la conservación de este privilegiado ecosistema hasta hoy día.

Castillo medieval situado en la isla de Cabrera

Todavía se mantienen en pie los restos de un castillo medieval en la isla./xxx

El Parque Nacional Marítimo Terrestre del archipiélago de Cabrera, integrado por la isla de mismo nombre y 18 islotes, constituye una provechosa excursión también para los viajeros que se declaran amantes de la de la naturaleza debido a la belleza de sus fondos marinos y de su paisaje, así como por su riqueza vegetal y ornitológica.

El ecosistema de la isla comprende unas 500 especies vegetales y unas docenas de especies animales, sobre todo pequeños reptiles y aves. En sus inmediaciones no es raro ver delfines que juguetean con las lanchas. La isla tiene unos 16 kilómetros cuadrados de extensión y presenta una costa tortuosa en la que se suceden calas, cabos, playas arenosas y acantilados con cuevas. De entre ellas destaca Sa Cova Blava.

También resultan interesantes para ver los restos de una factoría de garum, las ruinas de un castillo medieval del siglo XIV destruido por los piratas y una desvencijada ermita. En el Celler, una antigua casona, funciona un interesante museo con todo tipo de testimonios sobre la historia y la naturaleza de Cabrera. Lo más espectacular que exhibe son las piezas arqueológicas halladas en la isla, como ánforas púnicas y romanas o cerámica árabe. Puig des Molins o Mahón dan también fe del importante pasado cartaginés que tuvieron las Baleares en el Mediterráneo.

Parte del embarcadero de la isla de Cabrera.

Cabrera está deshabitada en la actualidad./tripadvisor

En la actualidad la isla está deshabitada, pero conserva un embarcadero en el que amarran las golondrinas (lanchas) visitantes procedentes de la Colònia de Sant Jordi y Portopetro, al sur de Mallorca. Para navegar, fondear o bucear por la costa hay que solicitar autorización en las oficinas de Palma. En la parte de la isla que no puede visitarse sin permiso especial destacan la montaña del Picamosques, la más alta de Cabrera, la ensenada de la Olla, y la punta con el faro de punta Enciola.

El idílico y embriagador entorno natural de la isla de Cabrera es un destino idóneo para el viajero que busca nuevas sensaciones. Además, si hace un poco de memoria, se verá envuelto de un ambiente que aquí sí hizo historia y marcó el devenir del lugar. Abre bien los ojos y los oídos para disfrutar de esta maravilla natural, que puede transformarse también en una escapada romántica de fin de semana:

Dónde dormir: Aparthotel & Hotel Isla de Cabrera; C/ Roció s/n; 07638 Colonia Sant Jordi (Mallorca); teléfono: 971655000.

Dónde comer: Restaurante Casa Manolo; Carrera de Campos a Sa Colònia de Sant Jordi; Ses Salines (Islas Baleares); teléfono: 971649130.

Ruta fenicia y cartaginesa (Ibiza)

Cartago llegó a dominar el Mediterráneo antes de la eclosión de Roma. Y en manos de Aníbal y sus tropas casi acaba con la República en el siglo III antes de Cristo. De haber sido así, nuestra historia, tal y como la conocemos, no sería la misma. Desde luego. Lo que sí nos ha dejado el pasado es que los púnicos o cartagineses escogieron las Baleares como enclave estratégico en sus ambiciones territoriales. E Ibiza fue quizás, una de sus mayores bases de operaciones, aunque antes llegaron los fenicios.

Según señaló Diodoro de Sicilia (siglo I a.C.), en una de las islas Pitiusas existía una ciudad llamada Ebusus, “colonia de los cartagineses”. Según el historiador griego, ésta había sido fundada 160 años antes que Cartago y en ella habitaban, entre otros pueblos, los fenicios. Gracias a Diodoro pudo concretarse la fecha exacta de la fundación del núcleo más antiguo de Ibiza: el año 653 a.C.

Entrada a la necrópolis fenicia y cartaginesa de Puig des Molins en Ibiza.

Entrada a la necrópolis de Puig des Molins./TripAdvisor

La huella fenicia puede apreciarse todavía hoy en día en distintos enclaves de la ínsula, empezando por el que podría haber sido el primer asentamiento fenicio en la isla: Sa Caleta. Fundada con el nombre de Ebosim (topónimo latinizado como Ebusus), está rodeada por una pinada excepto por el lado que asoma al mar. Se trata de un posible poblado del siglo VIII a.C. de cuatro hectáreas que se extendía por la pequeña península.

El viajero debe visitar, asimismo, Puig de Vila (la actual Dalt Vila), donde nació a mediados del siglo VII la primera ciudad del archipiélago balear, y donde los cartagineses instalaron la primera base, desde la que dominaban el importante puerto.

Una de las entradas a la necrópolis fenicia y cartaginesa de Puig de Molins en la isla balear de Ibiza.

Necrópolis de Puig des Molins./TripAdvisor

Un tercer enclave relevante es el Puig des Molins, la mayor y mejor conservada necrópolis fenicia y cartaginesa del Mediterráneo occidental. Este cementerio ocupaba entre 6.000 y 10.000 metros cuadrados en época fenicia, para más tarde, ya en el período cartaginés, convertirse en una auténtica necrópolis que cedió paralela al desarrollo de la urbe.

Bajo el suelo de Puig de Molins se esconden unas 3.000 cámaras subterráneas o hipogeos, muchas de ellas cubiertas por la vegetación total o parcialmente. Aunque solo 340 son visibles desde el exterior. Por eso es preciso recorrer el yacimiento siguiendo el sendero señalizado. También de interés para el viajero resulta visitar, aquí, el Museo Monográfico de Puig des Molins, que se encuentra en la llamada Vía Romana, que sigue el antiguo camino hacia Figueretes. Sus fondos son de gran importancia.

Placa con esfinge hallada en el yacimiento fenicio y cartaginés de la necrópolis de Puig des Molins.

Placa con esfinge hallada en Puig des Molins./Luis García (Zaqarbal)

La necrópolis está declarada Bien de Interés Cultural y, junto con el recinto fortificado de Dalt Vila, el poblado fenicio de Sa Caleta y las praderas de posidonia del Parque Natural de ses Salines, ha sido considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Para más información, si el viajero quiere visitar Puig des Molins, puede llamar al teléfono 971301771.

Un estupendo complemento vacacional con el fin de conocer mejor la huella fenicia es visitar el Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, que está situado junto a la catedral. Sus vitrinas exhiben piezas halladas en Sa Caleta y Ebosim. Cuenta con una buena colección de objetos púnicos, entre ellos estaquillas de la diosa Tanit y el dios Baal.

Hipogeos en el yacimiento de Puig des Molins en Ibiza (Baleares)

Algunos de los hipogeos hallados en Puig des Molins./Nanosanchez

De una manera amena y didáctica, el viajero tiene a su disposición este vídeo que le puede aportar algo más de historia y conocimiento. Supone una oportunidad previa de conocer la necrópolis de Puig des Molins; antes de emprender rumbo a las Baleares y descubrirla de primera mano. Por fortuna, Ibiza no solo es fiesta y diversión nocturna:

Dónde dormir: Hotel Montesol; Passeig Vara de Rey, 2; Ibiza (Islas Baleares); teléfono: 971310161.

Dónde comer: La Brasa de Ibiza; Carrer de Pere Sala, 3; Ibiza (Islas Baleares); teléfono: 971301202.

Cástulo (Jaén)

El subsuelo de localidad de Linares tiene historia, sin duda, pero su superficie no le va a la zaga. Así lo demuestra el Museo Arqueológico casi monográfico dedicado a la ciudad iberorromana de Cástulo, localizada a apenas cinco kilómetros, cuyas ruinas son visitables en su término. Si el viajero toma la carretera JA-4102 en dirección a Torreblascopedro deberá estar atento a un desvío a la izquierda que está señalizado. La máquina del tiempo le conducirá a un yacimiento que milenios atrás fue lustroso.

Cástulo se erigió como una importante ciudad íbera, capital de la región de Oretania. La ocupación de la zona ya tuvo lugar en el 3.000 antes de Cristo, en plena Edad del Bronce, donde algunos agricultores se establecieron en comunidad para crear la denominada Cultura de los Silos.

Ruinas de la ciudad de Cástulo

Ruinas de la ciudad de Cástulo.

A partir del siglo X a.C. a Cástulo se la considera un centro neurálgico de la periferia del reino de Tartessos debido a sus importantes y fecundos yacimientos minerales, lo que motivó la atracción comercial de griegos y fenicios. Ya en época ibérica, Cástulo se alzó como uno de las fortalezas urbanizadas de postín de lo que hoy es Andalucía y por extensión, de la península. De hecho, acuñó moneda propia.

Sus ambiciones territoriales le llevaron a expandirse hasta Ciudad Real por el norte, Málaga por el sur, Gibraltar por el oeste y Cartagena por el este. No obstante, el emergente poder militar de los cartagineses les llevó a la apropiación de la ciudad en el año 208 a.C. tras duras escaramuzas.

restos romanos castulo

La ciudad andaluza alcanzó notoriedad en época íbera y romana./paleorama

Pero apenas dos años después, la nueva potencia del Mediterráneo que ya era Roma, a manos del ejército de Publio Cornelio Escipión, se hizo con Cástulo. La Oretania desapareció y la urbe fue incorporada a la provincia de la Tarraconensis. A pesar de estar bajo el yugo romano, Cástulo mantuvo su estatus de ciudad avanzada para la época. Sobre todo, después de aliarse con Roma, que resultó vencedora, en la Segunda Guerra Púnica frente a Cartago. Permitieron que Cástulo pudiera explotar los yacimientos de metal de parte de Sierra Morena.

Los restos que todavía hoy perduran en tierras andaluzas corresponden al pasado de Cástulo como ciudad romanizada. Contó con un gran teatro que posiblemente dispusiera de anfiteatro. Bajo dominación visigoda, la ciudad jienense dispuso de una sede episcopal, interrumpida en el siglo VII tras trasladarse el obispado a la pujante ciudad de Beatia (Baeza). Comenzó ahí su declive, que se agudizó con la llegada de los árabes.

Cástulo Mosaico cuatro estaciones

Mosaico dedicado a las cuatro estaciones hallado en Cástulo./Kordas

Su suerte expiró en el siglo XIV. Las ruinas de Cástulo, entre ellas unas imponentes murallas, sirvieron de cantera para las florecientes ciudades de Baeza y Linares. Una de las ciudades iberorromanas de mayor trascendencia para el devenir del territorio de la península agonizó de una forma lamentable. Menos mal que la historia todavía la recuerda.

El viajero interesado en visitar los restos de la urbe deben dirigirse al centro de recepción de visitantes los martes por la tarde, de miércoles a sábado de 9 a 14 horas y de 15.30 a 18.30 horas (en invierno; hasta las 20 horas en verano), y los domingos y festivos solo por la mañana. Un teléfono al que puede llamar es el 953609389.

Ruinas y restos de Cástulo

Un centro de recepción acoge a los viajeros que visitan el yacimiento.

Mosaicos de una gran belleza y en un estado casi perfecto de conservación hallados en Cástulo dan pie para que la imaginación del viajero, al ver este vídeo, se retrotraiga a la época de esplendor y auge que alcanzó esta zona de Andalucía en tiempos de la dominación romana de la península. Tan solo tiene que dejarse llevar:

Dónde dormir: Hotel RL Aníbal; Calle del Cid Campeador, 11; Linares (Jaén); teléfono: 953650400.

Dónde comer: Restauante La Casona; Calle Santiago, 7; Linares (Jaén); teléfono: 953601157.

Orihuela (Alicante)

Si se recorre Orihuela, la patria del insigne poeta Miguel Hernández, se pone el viajero a considerar que hay pueblos en España con más historia y patrimonio monumental que algunas provincias enteras. El nombre de esta localidad del sur de Alicante deriva del topónimo romano de Aurariola.

Antes del dominio romano, Orihuela fue un enclave estratégico en el comercio con los griegos a través del río Segura como vía de penetración en el siglo VI a.C. Recuperada de los árabes para los cristianos por Jaume II, Orihuela jugaría un papel importante en las disputas entre los reinos de Castilla y Aragón. La consecución del Obispado en el siglo XVI determina el brillante conjunto arquitectónico de la ciudad.

Panorámica de la ciudad de Orihuela./ juanjoalicanton

También fue dominio cartaginés y arrasada por los vikingos en el año 858, así como una de las ocho demarcaciones de la Hispania visigoda. En 1488, los Reyes Católicos convocaron cortes en la iglesia de Santiago para acometer la última gran empresa de la Reconquista, la conquista de Granada. Tras la Guerra de Sucesión, Felipe V trasladó aquí la capital del Reino de Valencia como forma de ultrajar a la capital.

El río Segura a su paso por el Palacio del Obispo./ gabriel morilla

En Orihuela el aficionado al arte puede contar por docenas los monumentos que va buscando, sean iglesias (principalmente góticas), palacios (la mayoría barrocos) o edificios modernistas de principios del siglo XX. Por de pronto, su casco histórico está declarado conjunto histórico-artístico y monumental.

La catedral de San Salvador (siglo XVI) es gótica, de tres naves y crucero, con partes renacentistas y otras barrocas. Su interior alberga cuadros de Velázquez, Sánchez Coello y Ribera. Por su parte, el colegio del Patriarca Loazes es una especie de Escorial (18.000 metros cuadrados) con dos claustros, refrectorio y tres portadas monumentales. La de la iglesia es obra de Juan de Juanes.

Catedral de Orihuela.

Otros monumentos de interés son la plaza Nueva, modernista, la lonja de hierro, del mismo estilo, y el Casino Orcelitano. En la puerta de la Oma o de Elche, la única que queda de las antiguas murallas que Felipe V hizo demoler, se celebra un rito singular: cada obispo nuevo que se incorpora a la diócesis pasa por el arco a lomos de una burra.

El patrimonio arquitetónico de la ciudad es abundante./ John of Witney

La iglesia de las Santas Justa y Rufina, cuarto monumento nacional oriolano, cercana al palacio del Conde de la Granja, es una obra gótica con reminiscencias renacentistas y barrocas. A destacar la belleza de sus gárgolas. Cerca se ubica la iglesia de Santiago. Se trata de un claro ejemplo del gótico catalán del siglo XV.

Iglesia de Santo Domingo, en Orihuela.

Otro interesante punto de interés para los enamorados del arte pasa por acudir sin contemplaciones al Museo Diocesano de Arte Sacro, que se vanagloria de albergar en sus instalaciones la obra pictórica La Tentación de Santo Tomás, del genial Velázquez.

Cómo no, todo aquel que visite este municipio de la comarca de la Vega Baja y sea un enamorado de la literatura no debe dejar de visitar la Casa-museo de Miguel Hernández, un recorrido por la humilde vida del poeta.