Museo del Ejército (Toledo)

Armas tan dispares como la espada jineta que perteneció al último rey nazarí de Granada, Boabdil, o Enigma, la máquina nazi que permitía encriptar sus mensajes secretos en época de contienda. Son solo algunos de los 6.000 fondos relacionados con la guerra que se exponen en los más de 8.000 metros cuadrados que ocupa el Museo del Ejército, ubicado en el no menos espectacular e histórico Alcázar que domina la ciudad de Toledo.

El Museo del Ejército muestra un exhausto recorrido por la historia y progreso institucional, social, científico y cultural de España que se sintetizan en 20 salas de exposición permanente organizadas por salas históricas, temáticas y restos arqueológicos del propio Alcázar, con útiles y objetos que van desde la Prehistoria hasta nuestros días. Dispone de armas blancas y de fuego, artillería, banderas, uniformes, miniaturas, condecoraciones, maquetas y modelos, objetos etnográficos, así como las colecciones del Museo Romero Ortiz y la Casa Ducal de Medinaceli.

Vista general del Alcázar de Toledo

En el Alcázar de Toledo se ubica el Museo del Ejército.

La visita a las salas históricas parte de la Plaza de Armas del Alcázar, que se encuentra presidida por una reproducción de la escultura Carlos V y el Furor. En esta planta y en la superior, el viajero puede conocer a través de cinco rutas temáticas la historia de España a través de la de su ejército, desde la instauración de la monarquía hispánica (1492-1700) hasta el siglo XX. También otros periodos como el Estado Liberal (1843-1874) o la Restauración monárquica (1874-1923)

Por su parte, el itinerario por las salas temáticas comprende la visita de las plantas sótano y semisótano del Alcázar. Son, en total, 13 salas que agrupan piezas por colecciones cribadas por razones cronológicas o geográficas. El museo expone, entre otras joyas, el coche de caballos en el que el General Prim sufrió el atentado que acabó con su vida el 27 de diciembre de 1870, el Peugeot Phaeton tipo 15, primer automóvil que tuvo el ejército español, una tienda de campaña de Carlos V o el primer uniforme de Alfonso XIII.

Armadura y sala expositiva del Museo del Ejército

Son numerosas las armaduras, uniformes y objetos que se exponen.

La historia del Museo del Ejército es también la del propio Alcázar. Un edificio emblemático que ha sido fortaleza romana, visigoda y árabe. Fue en el siglo XVI cuando Carlos V y Felipe II ordenaron erigir el Alcázar como tal. El inmueble ha sufrido asedios e incendios en las épocas más convulsas de las batallas acaecidas en nuestro territorio: la Guerra de Sucesión, la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil,… Ahora es también Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha y dispone de más de 380.000 volúmenes.

El museo dispone, asimismo, de una amplísima biblioteca especializada, con más de 10.000 fondos catalogados, entre los que se incluyen los epítomes de Giovanni Antonelli, de 1560, ingeniero militar al servicio de Felipe II. La biblioteca permite acceder al catálogo colectivo de la Red de Bibliotecas del Ministerio de Defensa y la consulta de los fondos del archivo histórico del mismo museo.

Arquero en una sala expositiva del Museo del Ejército

El Museo del Ejército es un recorrido por la historia militar de España.

El viajero interesado en visitar el Museo del Ejército debe tener en cuenta que la galería abre de 11 a 17 horas y que cierra los miércoles. El precio de la entrada es de 5 euros, reducida 2,5 euros. Los domingos la entrada es libre. Los investigadores que deseen estudiar las colecciones disponen del mail museje@et.mde.es para ampliar información. Dirección: C/ Unión, s/n; 45001 Toledo; teléfono: 925238800.

Una escapada de fin de semana se presume ideal para visitar la siempre fascinante ciudad de Toledo, considerada Patrimonio de la Humanidad. Su catedral gótica, la Escuela de Traductores, el casco histórico,… Y cómo no, el tema que nos ocupa: el excepcional Alcázar y el no menos interesante Museo del Ejército, uno de los lugares con historia más atrayentes para los aficionados al pasado. Sin duda.

Dónde dormir: Hostal Alcázar; Calle Juan Labrador, 10; 45001 Toledo; teléfono: 925222620.

Dónde comer: Restaurante Alcázar; Plaza de la Magdalena, 10; 45001 Toledo; teléfono: 925281376.

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Almadén (Ciudad Real)

Las históricas minas de mercurio de Almadén, explotadas desde el siglo II antes de Cristo hasta 2002, se han convertido en una de las más importantes del mundo (la tercera parte del mercurio consumido por la humanidad) Hoy conforman parte de un interesante parque minero que el viajero recorrerá con provecho. No en vano y por este motivo, la ciudad ciudadrealeña está considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Uno de los lugares con historia de la península con mayúsculas.

Quiso la Providencia que en el subsuelo de Almadén abundara el cinabrio (sulfuro de mercurio) más que en otro lugar del planeta. El mercurio era fundamental para la la obtención de plata a partir del mineral en bruto, por lo que se convirtió en un mineral estratégico esencial para España, cuya economía dependía mucho del mineral traído de las colonias de América. Mucho antes, fueron los romanos los encargados de la explotación intensiva de las minas a partir del siglo II.

uno de los hornos utilizados en las minas de almacén.

Horno de Bustamante de las minas de Almadén./Raimundo Pastor

El emperador Carlos V tenía contraídas tantas deudas con los banqueros alemanes Fugger (hermanos), que tuvo que concederles la explotación e las minas de Almadén para que hicieran el gran negocio del mundo. Desde 1559 hasta 1799 trabajaron en la mina esclavos y condenados a galeras.

De todo esto y más se entera el viajero que visita el Centro de Interpretación de la Minería y en su recorrido por un pozo en el que se ha acondicionado una galería a 50 metros de profundidad para explicar las distintas etapas de la mina con sus técnicas de explotación. El itinerario se prolonga por los Cercos Mineros, la puerta de Carlos IV, los Hornos de Bustamante y otros interesantes edificios. Se permite al viajero un fascinante recorrido por las entrañas de la tierra a lo largo de más de 2500 años de historia.

máquina castillete que se utilizaba en las minas de almadén.

Uno de los castilletes empleados en la extracción del mercurio./Raimundo Pastor

La plaza de toros hexagonal (1752), declarada Bien de Interés Cultural y única en el mundo, fue el resultado de construir en un espacio abierto de su entorno seis edificios de viviendas para los mineros. Hoy alberga un hotel y diversas oficinas, entre ellas la de turismo. Por su parte, el Real Hospital de Mineros (1773), con sus jardines y sus calabozos-hospital, acoge un interesante Museo del Minero, así como el archivo histórico de la ciudad y su comarca.

La estructura como ciudad de Almadén fue configurada por los árabes, quienes la dominaron hasta el año 1151, momento en el que Alfonso VII conquistó la comarca. Unos años después, Almadén pasó a ser propiedad de la Orden de Calatrava, que también explotó las minas. La Corona de Castilla se las adjudicó en el siglo XVI. Carlos III mandó construir aquí la primera Escuela de Minas de España y la cuarta del mundo.

Las minas de Almadén pueden ser visitables por el público

El viajero puede visitar el Centro de Interpretación de la Minería./Raimundo Pastor

Algunos de los reclamos que atraen la atracción del viajero en Almadén pueden ser, además, el castillo de Retamar, construido por los árabes en el siglo XII y ocupado con posterioridad por la Orden de Calatrava, la iglesia de San Sebastián, la iglesia Nuestra Señora de la Estrella, la ermita de Fátima, la Casa de la Superintendencia o la Casa de la Inquisición y de los Fúcares.

De la importancia histórica de las minas de Almadén da fe la aparición del yacimiento, que se formó hace unos 430 millones de años, cuando las cuarcitas que en la actualidad conforman su subsuelo se depositaban bajo el mar en una plataforma continental de poca profundidad. Pero todo llega a su fin, por desgracia. Las minas están cerradas desde 2002 por la caída del precio del mercurio en el mercado mundial, debido a la reducción de uso por su elevada toxicidad.

Gracias a este vídeo que os muestro a continuación, el viajero puede disfrutar de una interesante visita guiada a las minas de Almadén, uno de los mayores lugares con historia de Castilla la Mancha. Destino ideal para gozar de una escapada de fin de semana, por ejemplo:

Dónde dormir: Hotel Gema; c/ Antonio Blázquez, 104; Almadén (Ciudad Real); teléfono: 926710354; info@hotelgema.com.

Dónde comer: Restaurante La Taberna; c/ Estanislao Cavanillas, 5; Almadén (Ciudad Real); teléfono: 926264523; info@hotelgema.com.

Monasterio de Yuste (Cáceres)

El monasterio de Yuste, fundado por los frailes jerónimos en el año 1408 sobre un eremitorio anterior, se encuentra ubicado en Cuacos de Yuste, un lugar amenísimo, rico en aguas y arboledas y apartado del mundanal ruido con sus tentaciones y peligros.

La fama del lugar se debe a que el emperador Carlos V pasó aquí sus últimos años cuando se jubiló en 1557 después de traspasar el negocio de la corona a su hijo Felipe II. En Yuste, el anciano emperador se dedicó a dos grandes aficiones: comer copiosamente y dar cuerda a su colección de relojes.

Exterior del monasterio de Yuste./Hispa

Para morada del ilustre jubilado se erigió un pequeño y austero palacio en el flanco meridional del convento, de dos plantas y con un gran desván. Una suave rampa, sobre arcos elevados, permitía a Carlos V llegar a caballo a sus habitaciones, pues la gota le impedía caminar.

Yuste posee dos claustros, uno gótico y otro renacentista, además de una interesante iglesia gótica (siglo XV), y un altar elevado con un retablo de Juan de Herrera que tiene una copia del Juicio Final de Tiziano. El coro presenta sillerías del maestro Alemán.

Estanque del monasterio./Carlos Pino Andújar

Una inscripción en el muro del pórtico de acceso a la residencia del monarca refiere: “Su majestad el Emperador Carlos V, Nuestro Señor, en este lugar estaba sentado cuando le dio el mal, a los treinta y uno de agosto, a las cuatro de la tarde. Falleció el 21 de septiembre a las dos y media de la mañana. Año del Señor de 1558”.

El primitivo ataúd en el que fuera colocado su cuerpo se conserva en el monasterio. Felipe II volvió a Yuste en 1570 y en 1574 y después de reunir aquí otros cadáveres de familia real traídos desde Mérida y Granada, la fúnebre comitiva se puso en marcha hacia El Escorial.

Iglesia perteneciente al edificio donde se retiró Carlos V./Cruccone

En el cercano municipio de Cuacos de Yuste se enseña la casa en la que vivió Juan de Austria, el hijo bastardo de Carlos V y vencedor de Lepanto. Aquí también se localiza un cementerio alemán, donde reposan 28 solados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial. Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos.

Su plaza Mayor, el mejor ejemplo de plaza verata que se conserva, muestra soportales corridos, con balconadas y dinteles grabados. De igual armonía es la plaza de la Fuente de los Chorros. Mientras, la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (siglo XVI), monumento histórico artístico, integra una torre defensiva muy reformada.

Claustro plateresco del monasterio./José Luis Filpo Cabana

Si el viajero quiere visitar el monasterio, debe tener en cuenta que el horario de apertura al público es de 10 a 20 horas de martes a domingos y festivos (de abril al 30 de septiembre) y de 10 a 18 horas de octubre al 31 de marzo. El precio de la entrada es de 9 euros. Los miércoles es gratis.

Este vídeo no os dejará indiferentes. Irradia una atmósfera embriagadora que transporta a quien visita el Monasterio de Yuste a pleno siglo XVI. Todo un retiro espiritual como el que vivió entre sus muros Carlos V.

fuente: antoniolaraarco

Dónde dormir: La Casona de Valfrío; Carretera de Valfrío Km. 4; 10430 Cuacos de Yuste (Cáceres); Teléfono: 927194222 y 629464572; info@lacasonadevalfrio.net; http://www.lacasonadevalfrio.net

Dónde comer: Queseria San Simón; Calle Afueras S/N; 10430 Cuacos de Yuste (Cáceres); Teléfono: 927194000.

Roses (Gerona)

Griegos y romanos son solo algunos han dejado su huella en la localidad gerundense de Roses. A medio camino entre parque histórico-arqueológico y museo, su Ciudadela ha sido testigo del paso de diversas civilizaciones que han cimentado la ciudad actual. Fundada por los rodios en el año 776 antes de Cristo, este espacio singular, declarado Bien Cultural de Interés Nacional, es de obligada visita para el viajero.

De 140.000 metros cuadrados, el parque arqueológico cuenta además con el propio Museo de la Ciudadela y una sala de exposiciones polivalente. Los restos de la antigua ciudad griega, el barrio helenístico (siglo III a. C.), la villa romana y el monasterio románico-lombardo del siglo XI forman parte del trazado de la Ciudadela.

La bahía de Roses fue el punto de entrada de las civilizaciones que ocuparon su territorio./Gordito1869

Pero muchos siglos atrás, el paso del hombre primitivo por estas tierras se tradujo en el legado que hoy permanece de edificaciones funerarias diseminadas cerca del núcleo urbano. Uno de los más destacados es el Dolmen de la Creu de Cobertella, declarado monumento histórico artístico.

Siguiendo el itinerario por este emplazamiento de la Costa Brava, también se pueden admirar los dos menhires de la Casa Cremada (siglos IV-III a.C), la cista de la Casa Cremada, el dolmen del Llit de la Generala, el dolmen del Cap de l´Home y, no menos importante, la cueva-dolmen del Rec de la Cuana, que data del 2500 antes de Cristo.

Ciudadela de Roses./Gordito1869

De época medieval sobresale el Castillo de la Trinidad (siglo XVI), levantado como punto de vigía y defensa en la punta de la Poncella, por encima del faro de Roses. El emperador Carlos V colocó la primera piedra. Tenía capacidad para acoger 350 hombres, víveres y munición para poder resistir un largo asedio.

En el casco urbano de Roses también merece la pena visitar la iglesia parroquial de Santa María y la Casa Mallol, de estética modernista. La oferta de ocio aquí es abundante con la presencia de numerosos restaurantes, bares de copas y terrazas por toda la costa.

Castillo de Bufalaranya./Tantarantana

No solo de patrimonio histórico vive Roses. La localidad catalana también ofrece a quien la visita multitud de playas y calas de calidad entre acantilados rocosos donde poder además practicar deportes náuticos. Sobre estos litorales se han situado urbanizaciones de lujo como El Salatar, Santa Margarida o Puig-Rom. En esta última se puede visitar un castro visigótico del siglo VII.

Roses también se puede convertir en punto de origen para visitar localidades próximas repletas de pasado y arte, como Ampurias y sus restos griegos y romanos, o Cadaqués y estudiar las improntas que dejó el pintor Salvador Dalí por la zona.

Iglesia de Santa María./michelglaurent

Y cómo no, los amantes de la buena mesa deben saber que aquí se emplaza el que ha sido considerado el mejor restaurante del mundo en los últimos años. Ahora, El Bulli permanece cerrado y su chef estrella, Ferràn Adrià, ha anunciado que se volverá a abrir en 2014.

Tras el mantel, viene el descanso. La localidad gerundense cuenta con una oferta de alojamientos variada y asequible para cualquier tipo de bolsillo. Pernoctar en apartamentos en Roses es una opción económica.

Un singular paseo por esta localidad plagada de historia y un excelso patrimonio no podría completarse sin un breve anticipo. De muestra os dejo un vídeo que resume gran parte de los atractivos que esconde Roses:

fuente: eusebio2larrinaga

Dónde dormir: Hotel Puig Rom; Pl. Llevant, 1; 17480, Roses (Girona) Teléfono: 972256716; payret01@msn.com.

Dónde comer: Mesón El Cura; Bocana (urb.santa Margarida) 23; 17480 Roses (Girona); Teléfono: 972459455

El Pardo (Madrid)

A escasos kilómetros de Madrid se encuentra el Real Sitio de El Pardo, lugar de gran riqueza patrimonial y ecológica. Antiguo cazadero de reyes, el bosque del lugar alcanza las 13.000 hectáreas de extensión. Sin duda, su hermoso palacio sobresale entre tanta belleza e historia.

El palacio de El Pardo fue en su origen un pabellón de caza del rey Enrique III (1405), aumentado por Carlos V y su hijo Felipe II y por los borbones Felipe V, Carlos III y Carlos IV, que le dieron su forma actual sobre planos de Francesco Sabatini.

Palacio Real de El Pardo./Esetena

De planta rectangular, flanqueado por torres y ventanas de piedra labrada, el edificio luce entre hermosos jardines de aire francés. Su interior está alhajado con bellos tapices, buenas pinturas, frescos y exquisito mobiliario.

La que fuera también residencia de Francisco Franco es en la actualidad lugar de alojo y pernoctación de los jefes de Estado en visita oficial a España. El viajero puede visitar el despacho del caudillo, bien conservado.

Foso del palacio madrileño./Esetena

En el cementerio de Mingorrubio, en el término municipal de El Pardo, construyeron sus panteones alguna añejas figuras del régimen franquista como la mujer del caudillo, Carmen Franco, y la familia de Carrero Blanco, jefe de Gobierno en la última etapa de la dictadura.

En El Pardo vivió durante muchos años el pintor Francisco de Goya Lucientes, en la antigua casa de Postas, que se situaba en la plaza del pueblo. Por su parte, el rey Alfonso XII murió en la localidad en 1885.

Fachada lateral y jardín del palacio de El Pardo./Esetena

Otros edificios de interés destacan la fisonomía de este pequeño pueblo: los conventos de las concepcionistas franciscanas, el de los capuchinos (siglo XVI), o el palacete de la Casita del Príncipe.

Al sudeste del bosque, hacia Fuencarral, se ubica La Quinta, casa de campo de mediados del siglo XVIII construida por don Alonso Fernández Manrique de Lara, duque de Arco. Sirvió de lugar para las audiencias del príncipe Juan Carlos.

Talla del Santísimo Cristo de El Pardo./xauxa

Merece también la pena visitar la iglesia de la Virgen de los Ángeles o del Santo Cristo de El Pardo, fundada por Felipe III. Cerca de El Pardo se encuentra la residencia de los Reyes de España, el palacio de la Zarzuela.

El vídeo de a continuación invita a cualquier viajero que se precie a una estupenda excursión:

fuente: dondeviajamos

Jarandilla de la Vera (Cáceres)

“Lo mejor de España es la Vera; lo mejor de la Vera es Jarandilla. Allí está lo mejor del mundo. Y allí quisiera que me enterrasen para irme al cielo”. Así alababa este lugar el emperador Carlos I de España, el hombre más poderoso de la tierra y también el mayor viajero de su tiempo.

Jarandilla de la Vera, emplazada en la provincia de Cáceres, ha estado poblada desde antiguas épocas. Así lo atestiguan los puentes y calzadas romanos, y los vestigios medievales que el viajero que explora la región va encontrando por la zona.

Puente romano de Jarandilla de la Vera./JAAA

Los romanos construyeron un templo en honor de Minerva donde en la actualidad se alza la ermita de Nuestra Señora de la Berracosa, en el camino de Losar de la Vera. Los árabes dieron el nombre a la localidad de Jaravilla (villa de prados verdes)

Reconquistada por los caballeros templarios, el rey Alfonso VIII la entregó a la orden monástico-guerrera. En el siglo XIV Enrique II donó la villa y el castillo a don García Álvarez de Toledo, maestre de Santiago y conde de Oropesa.

Castillo de los condes de Oropesa./Author

En la bisagra de los siglos XIV al XV, los condes de Oropesa, marqueses de Jarandilla y señores del lugar, construyeron el castillo, hoy convertido en Parador, sobre las ruinas de la antigua fortaleza templaria. Sirvió de residencia temporal a Carlos I mientras se acondicionaban sus dependencias de Yuste.

El castillo de Jarandilla es, por fuera, una fortaleza cuadrangular con entrada acodada, puente levadizo, matacanes, troneras y fuertes torreones angulares; que se transforma en un palacio renacentista organizado en torno a un patio plateresco en el que combinan con armonía la yedra, el ciprés y la palmera.

Castillo de Jarandilla./Author

En la iglesia de Jarandilla, Santa María de la Torre, construida por los templarios, se conserva una pila bautismal adornada con el signo ancestral de la cruz esvástica. También destaca su ábside, semicircular, decorado con dos grandes ventanas geminadas de arcos lobulados.

Del antiguo monasterio de San Agustín solo se conserva la iglesia con puertas de hierro forjado en la sacristía. La ermita de Nuestra Señora de Sopetrán, patrona del municipio, de estilo barroco, conserva un bello retablo en forma de concha.

Iglesia Santa María de la Torre./JAAA

Resulta asimismo recomendable la visita de la casa de don Luis de Quijada, preceptor de don Juan de Austria durante su niñez.

Jarandilla de la Vera es un vergel rodeado de frescos valles amenos. Los abundantes manantiales de la comarca forman torrentes impetuosos al deslizarse por las gargantas, pero luego atemperan su furia y brindan aguas sosegadas a las feraces huertas y a las prietas arboledas.

Os dejo con un precioso reportaje de este bello lugar:

Tabernas (Almería)

Si por algo es conocido Tabernas, es por haberse convertido, entre las décadas de los 60 y 80, en un inmenso paisaje de cine al aire libre, sobre un desierto que tantas veces ha contemplado spaghetti westerns como El bueno, el feo y el malo o La muerte tenía un precio. Los productores cinematográficos rodaron mucho sobre el desierto de la localidad almeriense debido a su similitud con los norteamericanos.

El desierto de Tabernas ha sido escenario para más de 300 películas. Aparte de las películas ambientadas en el Oeste americano, se han rodado otras que han recreado en esta árida zona el Norte de África y los desiertos árabes en filmes como Indiana Jones y la última cruzada, Lawrence de Arabia o Patton.

El plató al ire libre de Tabernas conocido como Mini Hollywood./Nicky

Pero Tabernas no solo conserva retazos de historia cinéfila. Cruce caminos entre el reino de Granada y Murcia durante la ocupación musulmana de la península fue entregada a los Reyes Católicos en 1489. Asediada por los piratas berberiscos, el emperador Carlos V ordenó reparar la alcazaba de Tabernas en 1522 tras encontrarse en ruinoso estado.

El desierto de Tabernas es un espacio natural único en Europa./Emilio del Prado

Convertida en Parque Natural y centro ecológico de primer orden, la localidad andaluza presenta un paisaje sugestivo y una biodiversidad única en colores y texturas.

El pintoresco pueblo de Tabernas, limpio, blanco, sin tejados, al amparo de un cerro pelado, cuenta con una arquitectura popular adaptada para retener la escasa lluvia que se da a lo largo del año.

Fort Bravo, escenario de algunas míticas películas./Andreas Knoop

El pueblo conserva los restos de su castillo musulmán, donde pernoctó la reina Isabel de Castilla. El templo es mudéjar, con un bonito artesonado. También resulta de interés visitar la planta de energía solar.

'El bueno, el feo y el malo' es un clásico de los spaghetti western.

En la actualidad, el viajero puede visitar en Tabernas un espectral poblado del Oeste por cuya única calle pasearon actores ilustres como Clint Eastwood, Sean Connery, Anthony Quinn o Claudia Cardinale. En él no faltan el saloon, la oficina del sheriff y calabozo, barbería, hotel y oficina bancaria.

En las afueras del parque temático, un fuerte de troncos verticales con sus torres de vigilancia y su mástil vacío añora la guarnición de soldados azules con pañuelos amarillos al cuello.

Recomendable, sin duda, la visita a Tabernas. Como aperitivo, este vídeo:

Fuente: Indalsworld

Laredo (Cantabria)

A Laredo, en Cantabria, el avezado viajero no solo acude a disfrutar de la fiesta de las flores, un colorido espectáculo que se celebra desde 1908. De hecho, el municipio norteño es uno de los principales enclaves turísticos de Cantabria por su playa de la Salvé, con cinco kilómetros de finas arenas. Pero Laredo es mucho más. Es historia viva y latente que rezuman muchos de sus rincones.

En Laredo tuvo lugar, en 1556, el desembarco del emperador Carlos V camino de su retiro en el Monasterio de Yuste (Cáceres). El último viaje del emperador, procedente de sus dominios de Flandes por barco, partió de la localidad cántabra hasta la comarca extremeña de La Vera. Aquí arribó el monarca desde su galera Espíritu Santo, y permaneció seis días.

Muralla de Laredo.

Posible asentamiento prehistórico, Laredo debe su importancia a su condición de puerto. Alfonso VIII le otorgó fueros en el siglo XI y, a lo largo de su historia, el municipio ha recibido a importantes personalidades. Aparte de Carlos V, también hicieron acto de presencia aquí su hijo, Felipe II, o su abuela, Isabel la Católica.

Iglesia de Santa María de la Asunción.

Laredo es también una ciudad que ha sufrido unas cuantas desgracias: en 1588 llegaron a su puerto las naves derrotadas de la Armada Invencible que trajeron consigo una terrible peste. Todavía no se había recuperado de un incendio en 1346 y de las pestes de 1348 y 1563.

Además, un brutal saqueo por parte de la flota del arzobispo de Burdeos tuvo lugar en a finales del siglo XVI. El auge de la localidad se produjo en 1960, cuando fue escogida como escenario para rodar la película El Coloso de Rodas, dirigida por Sergio Leone.

Laredo tiene unas playas de excelente calidad./Alpha1003

Laredo cuenta con una intensa historia de la que hablan las entrañables piedras de su Puebla Vieja, que está formada por seis rúas o calles, con las murallas y puertas de acceso y en cuyo interior sobresale, además de numerosas casas blasonadas, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, mencionada en las cantigas de Alfonso X el Sabio, de pórtico renacentista. Posee además, un magnífico retablo flamenco.

La Puebla Vieja, declarada conjunto histórico artístico, se extendió con el tiempo hacia el sur y al otro lado del río Bario en la zona de Arrabal, incluida en el conjunto histórico artístico. Aquí se encuentra la iglesia y el convento de San Francisco, la capilla del Espíritu Santo, la puerta de Bilbao, la casa de Hernando de Talavera y el palacio de Zarauz.

Plaza del Ayuntamiento de Laredo.

La plaza del Ayuntamiento, aparte de albergar la sede consistorial (siglo XVI), cuenta con bellos soportales y balcones, así como un original reloj de sol. Frente a ella se ubica la casa de Familia Mar, mientras que en las inmediaciones se halla el hermoso mercado.

Vídeo resumen de Laredo: