Vikingos en Cantabria

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Pocos personajes existen en España que sepan tanto de la cultura vikinga. Manuel Velasco es uno de ellos. Escritor y fotógrafo manchego afincado en Madrid, es uno de los mayores divulgadores de la historia de los normandos en idioma español, tanto por los numerosos artículos publicados en una treintena de publicaciones españolas y extranjeras como por su blog Territorio Vikingo, una referencia con más de diez años de existencia o por sus libros previos, siete de ellos de temática vikinga. Ha publicado Breve historia de los vikingos, Breve historia de los celtas y Territorio vikingo, entre otras obras. Sigue leyendo

Valle de Valderredible (Cantabria y Castilla León)

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Reúne las cualidades de todo un hombre del Renacimiento. Ducho en múltiples disciplinas tan variadas como el periodismo, la literatura, la enseñanza, la espeleología, la ilustración o la música, nadie como él conoce casi como la palma de su mano un buen número de lugares de poder, telúricos, especiales, que se reparten por toda la península ibérica. Cómo no, lugares con mucha historia. Colaborador de revistas como Enigmas, Más Allá o Año Cero o el programa de radio La Rosa de los Vientos, ha publicado también libros como Breve historia de las Cruzadas, Lugares de poder o La vida secreta de los Borgia. En la actualidad imparte su sabiduría sobre lugares mágicos y depara de otros asuntos en La Escóbula de la Brújula, junto a Jesús Callejo, una pequeña ventana radiofónica que crece a pasos agigantados. Sigue leyendo

Castro de la Espina del Gallego (Cantabria)

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Es un gran erudito de la cultura de la antigua Roma, como así lo ha demostrado en sus dos novelas que se han convertido en un éxito de crítica y público. Hoy tiene el placer de asomarse por Lugares con historia Yeyo Balbás, escritor nacido en Torrelavega (Cantabria) en 1972 y que ha trabajado durante quince años en distintos campos de la divulgación histórica, como ilustrador y realizando documentales y cortometrajes. Sigue leyendo

Iglesia de Arroyuelos (Cantabria)

Para el autor que mantiene con vida esta humilde bitácora es un orgullo anunciar a los lectores de Lugares con historia que el artículo que vais a disfrutar está redactado bajo la ágil y precisa pluma de Mariano F. Urresti. ¿Qué quién es el susodicho? Sobran presentaciones. Nacido en Santander, Mariano es licenciado en Historia y autor de casi una veintena de libros sobre enigmas históricos, entre los que destacan Los Templarios y la palabra perdida, La vida secreta de Jesús de Nazaret o Felipe II y el secreto de El Escorial. Su último trabajo es La tumba de Verne.

Como buen conocedor de la zona norte de España, donde reside, en concreto en Santillana del Mar, Mariano nos deleita con una escapada idónea que disfrutarán los amantes de la historia y los viajes. En esta ocasión, el trayecto transporta al viajero rumbo a Cantabria para descubrir una joya de la naturaleza, la arquitectura y el pasado horadada en plena roca. Todo esto da forma a un lugar único e irrepetible: la Iglesia de Arroyuelos, declarada Bien de Interés Cultural.

iglesia horadada en roca del termino de arroyuelos en cantabria

La iglesia rupestre de Arroyuelos./Mariano F. Urresti

La relación espiritual entre el hombre y la tierra es tan vieja como inseparable el anhelo del ser humano por trascender su propia identidad. Y por ello, de un modo consciente o inconsciente, buscó a lo largo de la historia aquellos enclaves donde la comunión entre arriba y abajo fuera más sencilla, rápida, sin burocracia ni intermediarios.

Por eso no puede deberse únicamente a la facilidad con la que se deja horadar la roca arenisca wealdense (del Cretácido Inferior) que se encuentra en abundancia en determinados lugares del Alto Ebro (aunque sin duda contribuyó esa docilidad) a la extraordinaria abundancia de iglesias rupestres y necrópolis de tumbas excavadas en la roca que podemos encontrar en ellas.

Responden cronológicamente a los esfuerzos de ascetas que vivieron alrededor del siglo IX y X, pero no es menos cierto que los restos arqueológicos arrojan en algunos casos la presencia de cerámica y otras industrias que hacen pensar que esos enclaves fueron empleados tal vez con los mismos fines religiosos, aunque paganos, en épocas tan remotas como el Paleolítico o la Edad del Bronce.

ábside de la iglesia de arroyuelos

Interior de la iglesia de Arroyuelos./P. B. Obregón

Es extraordinaria la abundancia de estos ejemplos en un valle como el de Valderredible, cuyo nombre deriva de Val de Ripa Hibre (o valle de la ribera del Ebro). Es el más meridional de Cantabria. De entre los muchos ejemplos posibles, ofreceré únicamente el de la iglesia rupestre de Arroyuelos.

Si el viajero ha entrado a Valderredible por la carretera nacional de Burgos a Santander, será éste uno de los primeros lugares que debiera visitar. Dejará atrás la última casa del pueblo del mismo nombre. Apenas un puñado de metros lo separan de la piedra encantada. La roca esconde con mimo una estructura de dos plantas cuyas naves se orientan escrupulosamente al este. La nave principal termina en un gran ábside de planta de herradura, típico de la arquitectura mozárabe, y presenta una bóveda de cuarto de esfera.

La cabecera y la nave de la iglesia de Arroyuelos se separan discretamente por un arco de herradura y un banco corrido y ganado a pulso a la roca nos mira mientras recorre el ábside. Y allí podemos sentarnos y preguntar a quien cada cual quiera por qué el eremita eligió aquél lugar, si es que fue él. Y es que es muy probable que el enclave fuera olfateado por otros chamanes mucho tiempo atrás.

entrada al interior del templo religioso de arroyuelos

Entrada a la iglesia horadada en la roca.

Existe asimismo un grueso pilar que separa la nave grande de la secundaria paralela, y en la planta superior nos asombra con su propósito de conseguir de la roca nada menos que un triforio (apertura geminada en el grueso del muro) que tal vez fue más grande en otro tiempo, como denuncian algunas marcas que pudieron servir de apoyo a un entramado de madera.

Según el historiador Enrique Campuzano Ruiz, la iglesia se dedicó en una época indeterminada a San Acisclo y Santa Victoria, considerados mártires en la ciudad de Córdoba. Hay algunos autores que determinan el origen de este templo de época visigótica por las inscripciones aparecidas en otras iglesias, con una cronología anterior al año 711, momento en el que se inicia la conquista árabe de la península.

Espero que hayáis disfrutado tanto como yo de esta pequeña, pero enorme escapada, no exenta de una historia enigmática y cautivadora que permanece perenne a lo largo de los siglos. Agradecer la inestimable colaboración de Mariano F. Urresti, a quien podéis seguir en su página web. Sin más por hoy, os dejo con una sucesión de imágenes fijas que, en poco más de un minuto, presentan la grandeza que destila la iglesia de Arroyuelos:

Dónde dormir: Camping de Valderredible; Carretera Polientes-Escalada, Km 31, 39220 Valderredible (Cantabria); teléfono: 942776138.

Dónde comer: Bar restaurante La Parra; Polientes s/n; Polientes (Cantabria); teléfono: 942776130.

Julióbriga (Cantabria)

Una parada obligatoria para el viajero amante de la historia si visita Cantabria es, sin lugar a la duda, Retortillo, en el Valle de Campoo, a 74 kilómetros de Santander, ya que allí se encuentran la ruinas de la ciudad romana de Julióbriga, que casi con total seguridad fue el principal asentamiento romano de la comunidad norteña. Es más, en sus tratados, el historiador Plinio Segundo afirma que se trataba de la ciudad de mayor relevancia del norte de España.

Las excavaciones del yacimiento, que fue descubierto en 1768 pero cuyos hallazgos no fueron relacionados con la civilización de Roma hasta finales del siglo XIX, solo han sacado a la luz una única hectárea de las treinta que se supone que debió ocupar en su mejor época, entre los siglos I y III, cuando llegó a tener más de diez mil habitantes. Aunque su fundación data del siglo I antes de Cristo. También se han hallado en la zona objetos desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media.

columnas de una casa romana en julióbriga

Pilastras que pertenecieron a una domus romana de Julióbriga./Caguat

Probablemente, Julióbriga era el centro militar del territorio cántaro y controlaba el tráfico comercial entre la meseta y la costa. No obstante, con la decadencia del Imperio Romano, Julióbriga fue perdiendo importancia y expiró casi abandonada alrededor del siglo III, hasta que en la Edad Media se edificó una iglesia donde había estado emplazado el foro.

El mayor interés se concentra en la zona llamada La Llanuca, donde el viajero puede contemplar seis pilastras que debieron de pertenecer a una casa de nobles. También observará el visitante los restos de una calle porticada, posiblemente la vía principal de la ciudad.

restos de la casa de los mosaicos de julióbriga

Casa de los Mosaicos./Jesús Ángel García Arnay

En medio de otra zona de las excavaciones se alza la iglesia de la Santa María (siglo XII), románica aunque con añadidos posteriores. Destaca en el exterior el trabajado tímpano y la espadaña, a la que se puede subir para contemplar ‘visiones’ de las ruinas. En su interior se exhiben valiosas piezas halladas en Julióbriga, que, según los expertos, fue construida sobre un poblado celta destruido durante las Guerras Cántabras (29-19 a.C)

Cuando los lugareños hablan de esta ciudad, jamás olvidan citar con orgullo montañés a Corocotta, valeroso caudillo de los pueblos cántabros que, refugiados en las montañas, opusieron una valiente resistencia a la invasión. Aseguran que fue el propio emperador Augusto quien dirigió en persona a su ejército para terminar con “esos extraños rebeldes”.

domus romana en juliobriga

Restos de una casa señorial en el sector norte./Jesús Ánger García Arnay

Según la tradición, desesperado ante los malos resultados de la contienda, el emperador ofreció 200.000 sestercios a quien le entregara a Corocotta. Haciendo honor a la valentía de los pueblos montañeses, el jefe cántabro se presentó ante el emperador exigiendo la recompensa. Sorprendido, dicen que Augusto le entregó el dinero y le dejó marchar.

Quien visite el yacimiento cántabro puede disfrutar de la contemplación de los restos de algunos edificios públicos como tabernae y residencias privadas (Casa de los Morillos y Casa de los mosaicos), que incluyen la reconstrucción de una domus decorada a imitación de lo que debió ser en el momento de mayor esplendor de Julióbriga. Permanecen, asimismo, restos del foro, cerca y bajo la iglesia románica de Retortillo.

restos de la casa romana de los morillos en juliobriga

Casa de los Morillos./Jesús Ángel García Arnay

Como ya es Semana Santa y algunos pueden presumir de contar con vacaciones o días libres, tienen una buena oportunidad de conocer parte de la comunidad cántabra si visita algunos de los destinos históricos que alberga en su territorio, como Santillana del Mar, Comillas o Castro Urdiales. Aparte de Julióbriga, por supuesto. Una interesante opción de encontrar ofertas de alojamiento, vuelos, paquetes vacacionales o medios de transporte por la zona a precios muy interesantes la tiene el viajero si visita esta página.

De nuevo, y como es costumbre, os dejo con un hermoso vídeo que anticipa la maravilla arqueológica e histórica que se descubre al pasar por lo que antaño fue una de las mayores urbes de la Hispania romana:

Dónde dormir: Posada La Lobera; Barrio Arroyo, 63; Arroyo de Valdearroyo (Cantabria); teléfono: 942773164.

Dónde comer: Restaurante Tres Mares; Avenida de Cantabria, 4; Reinosa (Cantabria); teléfono: 942755355.

El Soplao (Cantabria)

Una maravilla geológica en la península ibérica. No cuenta con pinturas rupestres en su interior, pero la considerada como catedral de la espeleología es única en su especie. La cueva cántara de El Soplao es, además de uno de los tesoros subterráneos de nuestro planeta Tierra, una cavidad natural con un currículum histórico digno de ser conocido, descubierto a finales del siglo XIX debido a la explotación de las minas de La Florida. Miles de años transcurridos la han dotado de personalidad: su formación data del Mesozoico, hace unos 240 millones de años.

Emplazada en la Sierra de Arnero, entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, El Soplao emerge de la naturaleza más prehistórica como una maravilla geológica con grandes superficies tapizadas de aragonitos, helictitas, pisolitas gours, estalactitas, estalagmitas y excéntricas, que originan un espectáculo sin igual de luces y sombras, colores, sensaciones y olores para el viajero que la visita.

Espeleotemas en la cueva de El Soplao de Cantabria.

Espeleotemas en la cueva de El Soplao./20 minutos

Por supuesto, la mano del hombre ha intervenido en el desarrollo orográfico de cueva a lo largo de los siglos con la intención de aprovechar su riqueza minera. No es la más grande de las más de 6.000 grutas localizadas en toda la provincia de Cantabria, pero sus características y la maravilla que lucen sus formaciones geológicas la hacen exclusiva.

El Soplao dispone de una pasarela expositiva abierta al viajero, para que disfrute. En su interior, el visitante puede descubrir 1.500 metros de cueva, en las galerías La Gorda y Los Fantasmas. Se accede a la cueva a través de un tren minero que conduce a la primera galería y donde se pueden admirar sus impresionantes techos, repletos de helictitas de calcita. Por su parte, Los Fantasmas, de más de 300 metros de recorrido, ofrece grandes estalagmitas blancas a modo de típicos fantasmas.

Helictitas de calcita en la Cueva de El Soplao de Cantabria.

Helictitas de calcita en las bóvedas de la cueva./María Jesús Tomé

Llega la hora de los valientes. Un segundo itinerario de aventura se pone a disposición del viajero más avezado. Se proyecta a lo largo de tres kilómetros en el interior de la cueva. Con una duración aproximada de dos horas y media, el trayecto espeleológico se realiza en grupos de hasta 20 personas ataviadas de botas, mono, casco, luz y ropa de abrigo para soportar temperaturas que llegan hasta los 10 grados.

La actividad minera también ha dejado su huella en El Soplao. Castilletes, hornos de calcinación, lavaderos o talleres forman parte de la historia de esta cueva que se orientaron a la extracción de blenda y galena para obtener zinc y plomo, respectivamente.

acceso a la cueva de el soplao en cantabria.

Acceso a la cueva de El Soplao./Frobles

También merece la pena del visitante disfrutar del yacimiento de ámbar de la cueva. En algunas rocas de El Soplao han quedado plasmadas escenas de la vida primitiva en forma de fósiles. Insectos que permanecen incólumes en resinas de plantas extintas que vivieron millones de años atrás.

Para los viajeros interesados en disponer de una mayor información, disponen de una página web (www.elsoplao.es) y de un teléfono (902820282)

Los amantes de la aventura, el riesgo y la historia tienen una cita con El Soplao. La cueva, situada a 60 kilómetros de Torrelavega y a 83 km de Santander, se ubica cerca de localidades como Comillas o Santillana del Mar, dotadas también de una interesante historia que han merecido la atención viajera de Lugares con historia. Este vídeo es solo un aperitivo de esta maravilla oculta:

Dónde dormir: Hotel rural La Casona del Nansa; Puente el Arrudo s/n; 39553 Herrerías (Cantabria); teléfono: 942727685; www.casonadelnansa.com.

Dónde comer: Restaurante Casa Cofiño; Caviedes, s/n; 39593; Valdáliga (Cantabria); teléfono: 942708046.

Colindres (Cantabria)

Encrucijada de caminos entre Santander, Bilbao y Burgos, la historia de Colindres ha estado casi siempre vinculada a su privilegiada situación geográfica. Abierta al mar Cantábrico, la localidad norteña ha sido testigo de unos cuantos acontecimientos históricos de relevancia. No en vano, sus astilleros de Falgote parieron la Pinta y es muy probable que también la nao Santa María hasta el puerto de Palos para su posterior rumbo hacia el Nuevo Mundo, por lo que es bastante probable que algún marinero local acompañara a Cristóbal Colón en su llegada a América.

Fue también en los talleres portuarios de Colindres donde se construyó la Capitana (1868), la nave más grande de la época con más de 1.300 toneladas, que con 500 más que el mayor navío jamás visto hasta entonces tomó parte en la Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones. De los astilleros salieron más de 30 galeones para las armadas reales, así como capitanas y almirantas para las flotas de Indias durante los siglos XVII y XVIII.

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Palacio del Condestable./Dolmanrg

Cruce viario no solo por tierra y mar, Colindres se erige asimismo como paso obligado en el Camino de Santiago, razón por la que Carlos I ordenó la construcción de un hospital en el siglo XVI. Más contemporánea es la relación de Colindres con Gustave Eiffel, el célebre constructor de la torre parisina que lleva su nombre. La empresa del arquitecto galo fue la encargada, en 1882, de idear el puente de hierro de Treto sobre el río Asón, una de las obras más representativas de la ingeniería industrial de Cantabria. Su estructura metálica tiene más de 543 toneladas de hierro forjado, fundido y laminado, acero, plomo y bronce.

Dos siglos atrás Colindres se conviritó en campo de batalla cuando Francia, en plena guerra contra el Imperio español, envió una armada capitaneada por el cardenal de Burdeos, quien fue asignado por el Cardenal Richelieu. También intervino en la toma de Laredo de febrero de 1814, durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas. Más tarde, en las guerras carlistas, su estratégica situación entre Santander y Bilbao resultó trascendente, como ocurrió asimismo durante la Guerra Civil por la construcción de sus búnquers y su puente giratorio sobre el río Asón.

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Puente de Treto de Colindres ideado por Gustave Eiffel./Desmondrx

Colindres es un pueblo de notable tradición pesquera que cuenta también con una importante industria conservera. En su casco urbano el viajero puede visitar algunos ejemplos de casonas y palacios montañeses. Sobresalen las residencias señoriales levantadas durante la Edad Moderna, como la casa de Agüero, en el barrio de San Juan, de una sola planta y datada en el siglo XVII. En la misma zona se alzan dos interesantes edificios del XVIII: el palacio de Gil de la Redonda y el palacio del Infantado o del Contestable.

Por su parte, en el distrito de La Puerta se pueden contemplar otras tres interesantes construcciones del XVIII: la casa del Valle y la casa de Bartolomé y Felipe de Palacio. Más intrigante y curiosa resulta la visita de las casas del capitán Francisco Gil de la Redonda Velasco y la casa Cachupín, que cuenta en su fachada con una cruz y una calavera con dos tibias acompañados de la inscripción “cual me ves, te verás”.

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Casa Serafina./Zarateman

La arquitectura pública y privada decimonónica y de comienzos del siglo XX también tiene presencia en Colindres, con el ayuntamiento, Villa Amelia y la Villa Luz como emblemas más sobresalientes. De entre el patrimonio religioso del municipio cántabro destaca la iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI), de una sola nave y ábside poligonal.

Desde Colindres el viajero puede emprender una breve excursión si sigue el cauce del río Asón, que configura otro de los singulares y hermosos valles fluviales que cruzan la geografía cántara. El río tiene el atractivo de que en sus aguas nadan numerosos salmones para los amantes de la pesca. También de Cantabria resultan de interés la visita de Ramales de la Victoria, el Valle de Buelna o  la comarca de Liébana.

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Iglesia de San Juan Bautista./Zarateman

La importancia marítima y naval de la que gozó Colindres en la Edad Moderna se pone de manifiesto en este vídeo que os muestro a continuación. Su puerto es su emblema y la ventana por la que asoma al resto del mundo. Es un argumento de peso para apuntar la ruta en nuestra agenda viajera:

Dónde dormir: Hostal Montecarlo; Ramón Pelayo, 9; 39750 Colindres (Cantabria); teléfono: 942650163; info@hostalmontecarlo.com; www.hostalmontecarlo.com.

Dónde comer: Restaurante Chef; Calle Santander 16; 39750 Colindres (Cantabria); teléfono: 942652279.

Ramales de la Victoria (Cantabria)

En las inmediaciones del río Calera emerge Ramales de la Victoria, cabecera de comarca de barrios típicos y casonas norteñas cuyos orígenes se remontan a la Prehistoria, en concreto a la época del Paleolítico, de lo que dan buena cuenta los vestigios arqueológicos que se concentran a su alrededor. La localidad cántabra también presume de contar con un entorno natural de lustre por ubicarse al pie de importantes picos y montañas.

El hecho de haberse encontrado restos romanos de caminos y puentes en las cercanías de Ramales y su situación estratégica entre la costa y el interior de la península hace pensar a los historiadores que ya era un territorio poblado en la Antigüedad. El origen de la villa tiene lugar hacia el año 1000, documentada en el Cartulario de Santa María del Puerto de Santoña.

Panorámica de Ramales de la Victoria

Panorámica de Gijaba, localidad del municipio de Ramales de la Victoria./Ayuntamiento de Ramales

En Ramales de la Victoria se celebró la popular batalla de Guardamino, en la cual el general liberal Espartero derrotó al ejército carlista del general Maroto. La localidad fue escenario, en 1839, de una contienda que decidió el triunfo liberal en la Primera Guerra Carlista; por ello Ramales se denomina “de la Victoria”. No obstante, el pueblo quedó en ruinas y hubo que reconstruir después los puentes y las casas incendiadas.

El edificio más interesante de la villa es el palacio de Revilladiego, del siglo XVI y que fue propiedad del virrey de México, don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas. Otros edificios de esta época son la Casa de Saravia, de estilo clasicista y fachada de sillería, y las escuelas de Gibaja (s. XVII)

De entre la arquitectura civil, dos inmuebles llaman la atención por su estilo clasicista romántico: el Ayuntamiento, construido a principios del siglo XX como conmemoración de la victoria liberal en la batalla de Ramales, y la Biblioteca Juan de Zorrilla San Martín.

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Iglesia de Guadamino.

En Ramales, el viajero puede encontrar tres iglesias parroquiales: la de San Pedro en Ramales (siglo XVIII), San Emeterio y San Celedonio en Gibaja (siglo XV) y Nuestra Señora en Guardamino (siglo XVII). La tradición metalúrgica en las aguas de sus ríos ha dejado aquí en forma de patrimonio varios molinos harineros y antiquísimas ferrerías. También se alzan todavía tres puentes de nombre Gibaja, Puente Viejo de Ramales y Salto del Oso.

La comarca del Alto Asón, a la que pertenece esta localidad norteña, es conocida internacionalmente por la calidad y cantidad de sus cuevas; no en vano existen unas 4.000 cavidades catalogadas, de entre más de 9.000 que existen en Cantabria, con algunos de los sistemas subterráneos más grandes de la región. Es famosa por sus yacimientos arqueológicos y sus pinturas prehistóricas en cuevas como Covalanas, declarada Patrimonio de la Humanidad, Cullalvera, El Mirón o La Haza.

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Cueva de Covalanas./Edward the Confessor

Las cuevas de Covalanas tienen dos galerías, pero solo una de ellas contiene pinturas rupestres del Paleolítico Superior, entre las que destacan un caballo y varios ciervos que, según los expertos, se dibujaron al mismo tiempo y hace como mínimo 17.000 años.

Parece ser que esta cavidad natural tenía una función ritual, mientras la del Mirón habría servido como vivienda. La de Covalanas es una cueva de grandes dimensiones con una boca de acceso monumental y acoge las pinturas prehistóricas situadas a mayor profundidad de la Península Ibérica.

Asimismo, la cavidad del Mirón encierra un importante yacimiento arqueológico que abarca desde los tiempos medievales hasta la transición del Paleolítico Medio al Superior, hace unos 40.000 años. Cerca de Covalanas se halla La Haza, que tiene una única sala sita junto al abrigo exterior y alberga representaciones de siete animales, además de otros signos y trazos, encuadrables dentro del estilo III de Leroi-Gourhan.

Pintura rupestre hallada en la Cueva de Covalanas.

Pintura rupestre hallada en la Cueva de Covalanas.

Ramales cuenta con un agradable albergue de montaña que resulta ideal para el viajero más aventurero, ya que además de visitar las cuevas, puede gozar de las distintas actividades que organiza, como senderismo o espeleología, así como buscar tranquilos y recónditos lugares para la pesca.

Ramales de la Victoria celebra cada año la verbena del mantón, una fiesta en conmemoración del hallazgo milagroso de un baúl de mantones de Manila en 1839, a raíz de una escaramuza mantenida en sus proximidades durante las guerras carlistas. El pueblo es un lugar ideal para la práctica del turismo rural. Este vídeo anticipa la inmensidad de sus magníficos espacios naturales:

Dónde dormir: Pensión La Sobana; Avenida Franco, 36; 39800 Ramales de la Victoria (Cantabria); teléfono: 942646102.

Dónde comer: Asador Juancho; Salto del Oso 35; 39800 Ramales de la Victoria (Cantabria); teléfono: 942646549.

Castro Urdiales (Cantabria)

La villa de Castro Urdiales, la antigua Flavióbriga romana, formó parte de la poderosa hermandad de las Cuatro Villas de la Costa del Mar. En ella encontramos el combinado encanto de un pueblecito pesquero y un núcleo medieval de tradición señorial con el aumento de unas estupendas playas, como la de Urdiales, Brazomar y El Fraile.

Los privilegios concedidos por por el rey Alfonso VIII de Castilla en el siglo XII significaron el empuje para que la villa alcanzara un gran apogeo marítimo, que se vio refrendado con la obtención de la capitalidad de la Hermandad de la Marina de Castilla, formada por los principales puertos del litoral cantábrico y que permitió que el municipio desarrollara una importante actividad comercial con Flandes, Francia e Inglaterra.

Panorámica de la ciudad costera de Castro Urdiales./Javier Polanco

En el año 1588 la villa participó en la aventura de la Armada Invencible con 15 naves y unos 400 hombres, que se integraron bajo el mando de Don Antonio Hurtado de Mendoza. Durante la Guerra de la Independencia, Castro Urdiales fue aniquilada por los franceses y quedó prácticamente destruida. Parte de los defensores consiguieron escapar en buques ingleses.

La villa cuenta también con testimonios de arte rupestre de gran valor, como la cueva de la Peña del Cuco, que tiene grabados rupestres del Paleolítico superior, con reproducciones de ciervos, caballos y cabras. De tal manera merece la pena destacar el yacimiento romano de Flavióbriga, que ocupa todo el subsuelo bajo la actual ciudad, a unos dos metros de profundidad.

Castillo de Santa Ana./Valdavia

Deambulando por las callejas de la localidad cántara, cuyo núcleo urbano está considerado como Conjunto Histórico, el viajero podrá observar muy buenos ejemplos de arquitectura popular con balconadas de madera orientadas a los jardines del paseo de Amestoy. La iglesia de Santa María, quizá el mejor gótico cántabro (siglos XIII al XV), el castillo-faro levantado por los templarios, el puente de Santa Ana, el modernista palacio de Toki Eder y las excavaciones de la ciudad romana completan la oferta monumental.

A los pies de todo este conjunto monumental se halla el puerto, cuyas aguas suelen estar plagadas de coloridas embarcaciones y a donde van a acabar las callejuelas del casco urbano, repletas de mesones y restaurantes. Allí también se encuentra la plaza del Ayuntamiento, con hermosos soportales y típico ambiente marinero.

Otra vista del faro-castillo de la villa cántabra./Desmondrx

Además del magnífico Mercado y los notables panteones del cementerio de la Ballena, antes de dejar Castro Urdiales el viajero debería visitar algunos edificios que demuestran la importante influencia que tuvo el modernismo en la ciudad. Destacan la casa de los Chelines, el conjunto Ocharán, la casa de Isidra del Cerro y el Hotel Royal.

Tras un completo itinerario por el municipio norteño, llega la hora de sentarse a la mesa para degustar los mejores platos locales. Ha entrado el apetito, sin duda. La gastronomía castreña sobresale por las famosas anchoas en aceite de oliva y por sus besugos y caracoles.

Iglesia de Santa María de la Asunción./Jaume Meneses

Una nueva entrada más lleva aparejada la inserción de un vídeo que intenta sintetizar los encantos que atesora esta villa marinera, de romántica ensoñación y plagada de una rica historia que todavía permanece perenne en sus rincones:

Dónde dormir: Pensión La Marina; Plazuela, 20; 39700 Castro-Urdiales (Cantabria); Teléfono: 942861345; info@pensionlamarina.com; http://www.pensionlamarina.com.

Dónde comer: Mesón Domínguez; Calle Ardigales 8; 39700 Castro Urdiales (Cantabria); Teléfono: 942860091.

Valle de Buelna (Cantabria)

El Valle de Buelna, cuna de estelas prerromanas de entre los siglos III y I antes de Cristo, está enclavado en la vega media del Besaya, rodeado por numerosos vestigios históricos. En este entorno paisajístico privilegiado se desarrolla, entre finales de agosto y principios de septiembre, la Fiesta Guerras Cántabras, de Interés Turístico Nacional.

Los escenarios que acogen los actos son la capital del valle, la población de Los Corrales de Buelna, así como algunos lugares naturales próximos a la misma. El objetivo es rememorar la resistencia de los cántabros ante el avance del Imperio Romano, es decir, las Guerras Cántabras que tuvieron lugar entre los años 29 y 19 a.C.

Panorámica del Valle de Buelna./Garmia

Básicamente se toma como referencia el gran enfrentamiento de los años 27-25 a.C., en el que el emperador Octavio Augusto intentó en estas tierras someter al único pueblo que se había resistido al poder de Roma. La operación militar, única dirigida personalmente por el primer emperador romano, supuso la conquista definitiva de Hispania.

De entre las actividades festivas destaca la llegada del César al circo romano, donde verá como el líder cántabro, Corocotta, reclama la recompensa que se ha puesto a su cabeza. La escenificación da paso paso a la fiesta del Ludi Circenses, donde no pueden faltar las luchas de gladiadores.

Recreación de las Guerras Cántabras./Desmondrx

No hay que perderse el desembarco de las tropas romanas de Aquitani en Portus Victoriae. Trece legiones desfilan por los alrededores del puerto de Santander. En los alrededores de Buelna se instala el Macellvn, un mercado de época donde la gastronomía cobra protagonismo.

Los Corrales de Buelna es la localidad más importante del valle. Su historia es muy antigua, como lo atestiguan distintas estelas gigantes halladas en las cercanías. Su monumento más destacado es el conjunto parroquial de 1927 conocido como el Santuario de Nuestra Señora de las Caldas, en el que sobresale la iglesia neobarroca.

Monumento al guerrero cántabro./Yearofthedragon

Palacios y casas solariegas dan lustre a la zona. Tales son los casos del Palacio de los Condes de Masilla, el chalé de Mazarrasa, actual sede del Ayuntamiento, la mansión de Bustamante, en la que se halla el casino del Buelna, la casa Pilatti, de corte neotradicional, o la mansión de los Quijano.

La ración semanal de vídeo viene en esta ocasión con un interesante reportaje que nos introduce a los profanos en el universo particular de los actores y partícipes de la fiesta de las Guerras Cántabras:

fuente: fraileyblanco

Dónde dormir: Hotel Principal del Parque; Los Corrales de Buelna; teléfono: 942842297.

Dónde comer: Restaurante La Estela; Los Corrales de Buelna (Cantabria); teléfono: 942830498.