Finisterre (La Coruña)

Finisterre_cabo_lugares_historia

Antiguamente se creía que la Tierra era plana, una especie de isla en medio de un mar inmenso. La punta de Finisterre, la añeja Finis Terrae que denominaron los romanos: el lugar donde acaba la tierra, es una franja de territorio que se adentra en el mar y se une por medio de un istmo arenoso al promontorio rocoso del cabo Fisterra, era el extremo del mundo conocido por aquel entonces. Más allá se extendía un inmenso océano sin confines. Aquí se aúnan la belleza del paisaje con las más ancestrales leyendas. Sigue leyendo

O Cebreiro (Lugo)

En la pequeña aldea de O Cebreiro empieza el Camino de Santiago en Galicia. Son unos 150 kilómetros hasta Compostela, de los que resulta necesario recorrer un mínimo de 100 km andando (200 km cuesta materializar el Camino de Santiago en bici) para ganar la compostela, el diploma que acredita que se ha hecho el Ruta Jacobea. Si el viajero busca lugares no turísticos para visitar, sin estridencias ni aglomeraciones, O Cebreiro es su sitio.

En una de esas etapas para el Camino, el viajero puede salir de esta pequeña aldea, situada en el monte de mismo nombre, a unos 1.300 metros de altitud, uno de los más abruptos del Camino. La localidad lucense conserva cuatro pallozas, que no son otra cosa que antiguas viviendas prerromanas circulares y con el techo de paja, de las que dos conforman el Museo Etnográfico y otras dos acogen a los peregrinos.

casa prerromana de O Cebreiro

Palloza en O Cebreiro./SanchoPanzaXXI

La palloza era circular: un muro de piedra coronado con un colmo de paja cosida con retama que aísla bien del frío en los helados invernales. En aquella aldea tradicional se vivía de manera austera: pocos muebles, apenas unos bancos que servían de asiento, cama y hasta mesa, y unos arcones. El centro era el boga, un caldero pendiente de un gancho sobre la pequeña hoguera que daba calor, luz y alimento.

En el lugar, el conde santo francés Giraldo d’Aurillac fundó en el año 836 una iglesia y un monasterio para acoger a los peregrinos que ya llegaban en buen número. La orden benedictina estuvo a cargo del del templo y del monasterio hasta 1853. Hoy es una pequeña y acogedora hospedería de 12 habitaciones.

O Cebreriro (El Cebrero en castellano) es también, una perfecta atalaya para admirar la geografía gallega. Al viajero le puede destacar el contraste de la dentada silueta de las sierras del Norte con el redondeado perfil de las montañas que se extienden al sur. Esto es Galicia, que al menos, en O Cebreiro y alrededores, merece una escapada de fin de semana.

Cáliz de O Cebreiro

El Santo Grial que se venera en O Cebreiro./FCPB

En O Cebreiro es obligatoria la visita a su iglesia prerrománica, la más antigua de la ruta jacobea conservada en su integridad, que acoge un Santo Grial, el símbolo heráldico de Galicia, cuyas leyendas inspiraron a el argumento literario del Parsifal de Wagner, y que también es protagonista del llamado Milagro do Cebreiro, en el siglo XIV, que relata de manera clara y hermosa Federico Cocho de Juan.

Sucedió un día de tormenta que un campesino de la comarca entró en la iglesia cuando el sacerdote celebraba la Eucaristía. El clérigo comentó a los fieles allí congregados que qué hacía ese hombre en la iglesia en un día tan desapacible, “total para ver un trozo de pan y un poco de vino”. En aquel momento, ambos alimentos se convirtieron en carne y sangre, rememorando las palabras de Jesucristo en la Última Cena.

Estatua peregrino en O Cebreiro

Monumento dedicado al peregrino.

Muchos años después, en 1486, los Reyes Católicos se hospedaron en O Cebreiro, camino de Compostela. Alguien les contó la leyenda y decidieron donar al templo un relicario y proteger el santuario, otorgando a la Virgen el nombre de Santa María la Real. En la capilla de San Benito están los restos del padre Valiña, artífice de la recuperación de la aldea y del relanzamiento del Camino.

O Cebreiro no es el único lugar recomendable para visitar en Galicia. Faltaría más. Asociado como está al Camino de Santiago, otros puntos de la terriña como A Guarda, Tui o Catoira también desprenden un halo histórico de enjundia que incitan al viajero a acercarse a estos lugares con historia, cuanto menos, para revivir un pasado de postín que hoy todavía perdura.

Dónde dormir: Albergue de Peregrinos del Hospital Da Condesa; Hospital s/n; O Cebreiro, Pedrafita do Cebreiro (Lugo); teléfono: 660396810.

Dónde comer: Casa Carolo; Lg. O Cebreiro, 14; Pedrafita do Cebreiro (Lugo); teléfono: 982367168.

Plano O Cebreiro

Nájera (La Rioja)

Punto clave del Camino de Santiago, Nájera figura en el famoso Códice Calixtino, sí aquel que fue sustraído de la Catedral de Santiago por un electricista, que fue la primera guía del camino jacobeo, como final de cuarto día de peregrinación y etapa de vital importancia para reponerse antes de emprender el tramo final. La ciudad riojana se convirtió en un lugar estratégico en la Alta Edad Media y capital del reino de Navarra.

El viajero que pesa por las calles de Nájera descubre una ciudad de apariencia medieval, sobre todo en los alrededores de Santa María la Real. Reconquistada por los cristianos en el siglo X, la ciudad quedó en manos de los estados del conde de Rioja y después pasó a los monarcas de Navarra que se llamaron, desde entonces, reyes de Pamplona y Nájera.

fachada del monasterio riojano de santa maría la real

Monasterio de Santa María la Real de Nájera./T.h.

Sancho III el Mayor hizo pasar el Camino de Santiago por ella y a su amparo surgieron grandes obras de infraestructura y la economía conoció un empuje vital para la zona. En la segunda mitad del siglo XI Alfonso VI le concedió un fuero que sirvió de modelo para otras ciudades de Castilla.

En 12217 Fernando III fue proclamado rey en Nájera. En 1360 se adueñó de la misma Enrique II de Trastámara. Siete años después tuvo lugar la famosa batalla de Nájera, en cual Pedro I de Castilla derrotó a su hermanastro Enrique II de Trastámara. En 1482 Fernando el Católico la cedió con el rango de ducado a la familia Manrique de Lara, hecho que provocó el descontento popular y la subsiguiente rebelión.

Nájera, dividida por el río Najerilla, se hermana por el puente de San Juan de Ortega, y una pasarela peatonal. Para descubrir la Nájera de los peregrinos medievales hay que encaminarse al barrio viejo, que en la orilla izquierda del Najerilla aparece dominado por un grupo de cerros, sobre uno de los cuales se alzó el castillo que defendió a la ciudad en la Edad Media.

monumento al rey fernando III en nájera.

Estatua de Fernando III./Deivid

El imponente monasterio de Nájera, Santa María la Real, es un cofre de sorpresas: por fuera, serio como una fortaleza, y por dentro alegre y florido. En la iglesia está la cueva donde el rey navarro García IV encontró la imagen de una virgen, pero también el coro gótico florido con su magnífica sillería, el retablo mayor y el panteón real donde yacen los restos de unos 30 reyes castellanos y navarros en bellos sepulcros.

Los caballeros que servían a dichos monarcas están sepultados en el magnífico claustro plateresco (siglo XVI), bajo el fingido cielo estrellado que reproduce la bóveda. Aquí permanecen los restos del poeta y preclaro caballero Garcilaso de la Vega.

Los otros lugares de interés de Nájera son el Museo Histórico Arqueológico, frente al monasterio, y la iglesia de la Santa Cruz, que tiene una notable linterna sobre pecunias. No lejos, la antigua iglesia de San Miguel se ha reconvertido en Casa de Cultura. En la orilla opuesta del río se encuentra el convento de Santa Elena (siglo XVI) Y a su lado se alza la capilla de la Madre de Dios, con una arquitectura cuidada.

fachada y vista de frente del monasterio de santa maría la real

Monasterio de Santa María la Real./Lourdes Cardenal

El viajero también puede descubrir el laberinto de cuevas eremíticas existentes en los alrededores de Nájera. Durante el período visigodo, fueron habitadas por muchos anacoretas. La mejor época para visitar Nájera es en julio, cuando se representan las Crónicas Najerenses en el monasterio y se organizan conciertos. No es la única joya riojana. En esta comunidad bien merece una escapada para descubrir Alfaro, Haro, Calahorra o Santo Domingo de la Calzada.

Dos chicas viajeras que bien conocen Nájera, nos muestran los principales atractivos que tiene la localidad en este vídeo. Es, sin duda, uno de los lugares con encanto de nuestra geografía, ideal para una escapada de fin de semana si lo que te gusta es viajar por España:

Dónde dormir: Hotel Duques de Nájera; Calle del Carmen, 7; Nájera (La Rioja); teléfono: 941410421.

Dónde comer: Restaurante El Trinquete; Calle Mayor, 8; Nájera (La Rioja); teléfono: 941362567.

Colindres (Cantabria)

Encrucijada de caminos entre Santander, Bilbao y Burgos, la historia de Colindres ha estado casi siempre vinculada a su privilegiada situación geográfica. Abierta al mar Cantábrico, la localidad norteña ha sido testigo de unos cuantos acontecimientos históricos de relevancia. No en vano, sus astilleros de Falgote parieron la Pinta y es muy probable que también la nao Santa María hasta el puerto de Palos para su posterior rumbo hacia el Nuevo Mundo, por lo que es bastante probable que algún marinero local acompañara a Cristóbal Colón en su llegada a América.

Fue también en los talleres portuarios de Colindres donde se construyó la Capitana (1868), la nave más grande de la época con más de 1.300 toneladas, que con 500 más que el mayor navío jamás visto hasta entonces tomó parte en la Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones. De los astilleros salieron más de 30 galeones para las armadas reales, así como capitanas y almirantas para las flotas de Indias durante los siglos XVII y XVIII.

Palacio_del_Condestable_colindres

Palacio del Condestable./Dolmanrg

Cruce viario no solo por tierra y mar, Colindres se erige asimismo como paso obligado en el Camino de Santiago, razón por la que Carlos I ordenó la construcción de un hospital en el siglo XVI. Más contemporánea es la relación de Colindres con Gustave Eiffel, el célebre constructor de la torre parisina que lleva su nombre. La empresa del arquitecto galo fue la encargada, en 1882, de idear el puente de hierro de Treto sobre el río Asón, una de las obras más representativas de la ingeniería industrial de Cantabria. Su estructura metálica tiene más de 543 toneladas de hierro forjado, fundido y laminado, acero, plomo y bronce.

Dos siglos atrás Colindres se conviritó en campo de batalla cuando Francia, en plena guerra contra el Imperio español, envió una armada capitaneada por el cardenal de Burdeos, quien fue asignado por el Cardenal Richelieu. También intervino en la toma de Laredo de febrero de 1814, durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas. Más tarde, en las guerras carlistas, su estratégica situación entre Santander y Bilbao resultó trascendente, como ocurrió asimismo durante la Guerra Civil por la construcción de sus búnquers y su puente giratorio sobre el río Asón.

Puente_viejo_colindres

Puente de Treto de Colindres ideado por Gustave Eiffel./Desmondrx

Colindres es un pueblo de notable tradición pesquera que cuenta también con una importante industria conservera. En su casco urbano el viajero puede visitar algunos ejemplos de casonas y palacios montañeses. Sobresalen las residencias señoriales levantadas durante la Edad Moderna, como la casa de Agüero, en el barrio de San Juan, de una sola planta y datada en el siglo XVII. En la misma zona se alzan dos interesantes edificios del XVIII: el palacio de Gil de la Redonda y el palacio del Infantado o del Contestable.

Por su parte, en el distrito de La Puerta se pueden contemplar otras tres interesantes construcciones del XVIII: la casa del Valle y la casa de Bartolomé y Felipe de Palacio. Más intrigante y curiosa resulta la visita de las casas del capitán Francisco Gil de la Redonda Velasco y la casa Cachupín, que cuenta en su fachada con una cruz y una calavera con dos tibias acompañados de la inscripción “cual me ves, te verás”.

casa_serafina_Colindres

Casa Serafina./Zarateman

La arquitectura pública y privada decimonónica y de comienzos del siglo XX también tiene presencia en Colindres, con el ayuntamiento, Villa Amelia y la Villa Luz como emblemas más sobresalientes. De entre el patrimonio religioso del municipio cántabro destaca la iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI), de una sola nave y ábside poligonal.

Desde Colindres el viajero puede emprender una breve excursión si sigue el cauce del río Asón, que configura otro de los singulares y hermosos valles fluviales que cruzan la geografía cántara. El río tiene el atractivo de que en sus aguas nadan numerosos salmones para los amantes de la pesca. También de Cantabria resultan de interés la visita de Ramales de la Victoria, el Valle de Buelna o  la comarca de Liébana.

Colindres_Iglesia_de_San_Juan_Bautista

Iglesia de San Juan Bautista./Zarateman

La importancia marítima y naval de la que gozó Colindres en la Edad Moderna se pone de manifiesto en este vídeo que os muestro a continuación. Su puerto es su emblema y la ventana por la que asoma al resto del mundo. Es un argumento de peso para apuntar la ruta en nuestra agenda viajera:

Dónde dormir: Hostal Montecarlo; Ramón Pelayo, 9; 39750 Colindres (Cantabria); teléfono: 942650163; info@hostalmontecarlo.com; www.hostalmontecarlo.com.

Dónde comer: Restaurante Chef; Calle Santander 16; 39750 Colindres (Cantabria); teléfono: 942652279.

Villafranca del Bierzo (León)

Situada en un embutido montañoso, con puentes, caseríos, conventos, balcones salientes y viñas, aparte de los espléndidos ríos trucheros que son el Burbia y el Valcarce, Villafranca del Bierzo se identifica con la antigua Vico Francorum o Villafrancorum, donde se alzaron dos hospitales de peregrinos (Santiago y San Lázaro) Es la última localidad de importancia que atraviesa el Camino de Santiago por tierras leonesas.

Más tarde, se asentó en el lugar una comunidad de monjes de Cluny, bajo la adveración de Santa María. Estos dos hechos sentaron las bases del burgo de Villafranca hasta su repoblación definitiva por parte de Fernando II. Los peregrinos trajeron prosperidad a la localidad leonesa y pronto surgieron por doquier iglesias, conventos o posadas. En 1196 Alfonso IX le dio fueros que se ratificaron por segunda vez en 12309. Después pasó al señorío de los Álvarez de Toledo, marqueses de Villafranca del Bierzo, en el siglo XV.

Villafranca del Bierzo es la capital de la comarca del Bierzo./Joergsam

Villafranca del Bierzo es la capital de la comarca del Bierzo./Joergsam

Sin embargo, la leyenda ha buscado una explicación más poética para la fundación de la ciudad, en la que una vaca se detuvo en un lugar junto al río Burbia y allí fundaron los vaqueiros sus cabañas que, con el paso del tiempo, se convirtieron en la moderna ciudad. Los romanos llamaron Bergidum Flavium a la comarca del Bierzo y la sembraron de fortificaciones para defender las rutas de la salida de oro.

Después de la Guerra de la Independencia contras los franceses, el castillo de Villafranca fue desmantelado por los ingleses; pero desde allí se prolongó al este la población en constante y rápido descenso, en el que destacan sus techos de pizarra sobre una cadena de frondosas montañas.

Convento de los Padres Paúles./FCPB

Convento de los Padres Paúles./FCPB

Villafranca del Bierzo, capital de la comarca de mismo nombre, es también puerta de acceso a Los Áncares, tierra de naturaleza virgen. En palabras del viajero e hispanista Richard Fox en el siglo XIX, el aspecto de la localidad leonesa “es completamente suizo”. Vale la pena pasear por su histórica calle del Agua y por el barrio de los Tejedores, así como visitar su extenso patrimonio monumental religioso, como la iglesia de Santiago, la de San Nicolás o la Colegiata.

Repleta de monumentos, el viajero puede disfrutar en su casco histórico (declarado Bien de Interés Cultural) de la contemplación de un grupo de casas solariegas con fachadas blasonadas por la calle del Agua. Destaca la del literato local Gil y Carrasco, así como el palacio de Torquemada (siglo XVIII) y la casa de los Álvarez de Toledo (siglo XVI), ambas de estilo barroco.

Castillo de la localidad leonesa./Lancastermerrin88

Castillo de la localidad leonesa./Lancastermerrin88

La iglesia de Santiago, románica, conserva de su primitiva fábrica el ábside. Abunda la decoración de columnas, ventanas semicirculares y molduras ajedrezadas. Su portal lateral se considera un buen ejemplo del Románico. La iglesia de San Francisco, gótica, muestra dos airosas torres y un artesonado mudéjar de fina elegancia. Mientras, la Colegiata, con sus estribos y arbotantes, se alza sobre el monasterio de Santa María de Cluniaco (siglo XIII)

En 1533 se elevó a la categoría de Colegiata gracias al marqués don Pedro de Toledo, virrey de Nápoles. El edificio consta de tres naves con el coro en medio de la principal y cúpula asentada sobre el crucero. Las columnas, gruesas y estriadas en sus dos tercios superiores, aparecen rematadas por capiteles que sujetan las bóvedas de crucería.

Colegiata de Santa María./Lancastermerrin88

Colegiata de Santa María./Lancastermerrin88

No menos bello a ojos del viajero se levanta el convento de jesuitas San Nicolás El Real. Fundando por Don Gabriel de Robles, en su interior destaca su retablo churrigueresco y su claustro. También merece una visita el museo de Ciencias Naturales de Villafranca del Bierzo. Dedicado a zoología, hay numerosos animales disecados, sobre todo pájaros de Filipinas, una colección de conchas y otra de minerales.

Este reportaje emitido en La 2 muestra una pequeña perspectiva antropológica de la localidad leonesa. A buen seguro que el lector viajero se empapa de su esencia y le permite disponer de un pequeño manual con instrucciones de uso y disfrute durante su estancia:

Dónde dormir: Posada las Doñas de Portazgo; Ribadeo, 2 (Calle del Agua); 24500 Villafranca del Bierzo, (León); teléfono: 987542742; info@elportazgo.es o lasdonas@elportazgo.es; (www.elportazgo.es)

Dónde comer: Restaurante El Padrino; Calle Doctor Aren 17; 24500 Villafranca del Bierzo (León); teléfono: 987540075.

Puente la Reina (Navarra)

A 25 kilómetros de Pamplona confluyen los dos ramales franceses del Camino de Santiago, el que procede de Roncesvalles y el de Jaca, para salvar el río Arga por un esbelto puente medieval (siglo XI) de más de 100 metros de longitud. El viajero ha llegado a Puente la Reina.

Es este puente, de seis arcos y erigido por orden de Doña Mayor, esposa de Sancho III, rey de Navarra, el que da entrada a la villa medieval.

Panorámica de Puente la Reina./Jule_Berlin

En la localidad navarra, cuyo casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural, se instalaron algunas órdenes relacionadas con la Ruta Jacobea, así como casas de atención a los peregrinos, como el convento de las Reparadoras.

Durante las guerras carlistas, la población de Puente la Reina se mantuvo leal a Don Carlos. En 1874, el propio aspirante al trono español estableció su cuartel general en el Palacio del Patrimonial, hasta que abandonó el municipio para defender Estella.

Estatua dedicada al peregrino del Camino de Santiago./Jaume

Antes de recorrer la calle Mayor, con sus casa blasonadas entreveradas entre la arquitectura popular y sus bajos ocupados por comercios artesanos y tiendas de recuerdos, el peregrino debe visitar la iglesia de Santiago (siglo XII), que tiene una bella portada entre románica y mudéjar.

Tampoco se ha de obviar la visita a la Virgen del Pajarito, una talla sedente, románica, en madera policromada.

Puente románico de la localidad navarra./Piotr Tysarczyk

Esta preciosa villa que cobra vida gracias al continuo trasiego de peregrinos, puede recorrerse a través de la Ruta Jacobea que lo atraviesa, de este a oeste, tomando como punto de inicio el cruce de la antigua carretera de Pamplona con el de la carretera de Campanas. Allí el viajero se topará con una estatua en homenaje al peregrino.

En la iglesia del Crucifijo (siglos XII-XIV), fundada por la Orden de los templarios, existe un Cristo gótico insólitamente clavado en una extraña cruz en forma de y griega.

Iglesia del Crucifijo./Jaume

Cerca de la Plaza Mayor, tras cruzar el río Arga por el icónico puente, se accede al antiguo asentamiento de Zubiurrutia, en el que se encuentra el Convento de las Comendadoras del Sancti Spiritus, del siglo XIII.

Ya de regreso hacia la villa navarra, cruzando de nuevo el río por otro puente, se esparcen restos de la muralla que antaño protegía el municipio de Puente la Reina.

Este vídeo os puede aportar un poco más de información visual de esta hermosa localidad que, sin duda, merece la pena de una buena escapada:

fuente: mikelats35