Llívia (Gerona)

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Por uno de esos enredos de la historia, Llívia es una isleta de tierra española rodeada de tierra francesa a ocho kilómetros de Puigcerdá, en el Pirineo oriental. Se comunica con el resto de la patria hispana por una carretera que atraviesa territorio galo. Durante la Guerra Civil, las tropas de Franco tuvieron que solicitar permiso al Gobierno francés para pasar a ocuparla. Llívia limita con las comunas galas de Targasonne, Estavar, Saillagouse, Sainte-Léocadie, Bourg-Madame, Ur y Angoustrine-Villeneuve-des-Escaldes. Por tanto, constituye un curioso enclave de España en Francia. El único en el extranjero. Uno de esos peculiares lugares no turísticos de nuestra geografía e historia. Sigue leyendo

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Vía de la Plata (Andalucía, Extremadura, Castilla León, Asturias)

Fue la segunda columna vertebral del sistema de caminos que los romanos impusieron en la península ibérica. Esta vez por occidente, el oeste. La Vía de la Plata seguía la antigua senda tartesia del estaño, comunicando la que era capital de la provincia de Lusitania, Emerita Augusta (la actual Mérida), con Asturica Augusta (Astorga, en León), también colonia romana, situada mucho más al norte. Esta ruta la utilizaron los romanos para avanzar hacia el norte en su afán conquistador.

Esta amplia calzada romana continuaba hasta Sevilla por el sur y hasta Gijón por el norte a través de la Vía Carisa, otro vial impulsado por el general Publio Carisio con la intención de unir los asentamientos militares de la zona leonesa con la cántabra. La difusión de la Vía de la Plata, por la que transitaban soldados, viajeros, comerciantes y mercancías, se configuró como una gran ruta que permitió la difusión de la cultura romana y la dominación de parte del territorio hispano.

Sobre el Guadiana, el puente romano de Mérida

Puente romano de Mérida./Pedro Martín

Incluso el propio cartaginés Aníbal, en el año 220 a. C., anduvo este camino para conquistar la ciudad celtibérica de Helmantica (Salamanca), con el probable objetivo de controlar el comercio del estaño. Ya en en las Guerras Lusitanas (siglos II y I a. C.), este itinerario resultó clave como instrumento militar para personajes de la talla de Viriato y Julio César. Emperadores como Tiberio, Trajano y Adriano mejoraron el camino.

En la Vía de la Plata construyeron los romanos una colonia fortificada, Capera (la actual Cáparra), de entre cuyos restos destaca el majestuoso arco tetrapilón, de nueve metros de altura, cuatro pilares y otros tantos arcos, que merece la pena observar tras una magnífica restauración. El arco de Cáparra compone una impresionante estampa en medio de la campiña cacereña, entre ruinas romanas y encinas.

El viajero se alegrará de ver otros vestigios de la ciudad: la calzada, las calles de trazado rectilíneo, los restos de tiendas, comercios y mesones que se abrían a ambos lados de la Vía de la Plata para dar servicio a los viajeros. Este camino aún daba mayor importancia estratégica a Mérida, porque eso hacía que en la colonia romana de Extremadura confluyeran los caminos secundarios que desde Córdoba y Lisboa llegaban a la Meseta y el Ebro.

La Vía Augusta a su paso por el Arco de Cáparra.

El arco de Cáparra./Jörn Wendland

A lo largo de los siglos, la Vía de la Plata continuó usándose por diferentes pueblos como visigodos, árabes y cristianos durante la Edad Media. Sirvió como camino de peregrinación hacia Santiago de Compostela desde el sur, uso que todavía se mantiene. Así, hasta bien entrado el siglo XIX. Casi nada.

Pese al inexorable paso del tiempo, siguen en pie algunos tramos de la calzada romana, así como casi 200 miliarios (es la calzada romana de Europa que mantiene el mayor número de los mismos) que servían para marcar distancias, notables puentes como el de Mérida sobre el Guadiana o Alconétar sobre el Tajo, paisajes de indudable interés medioambiental como Sierra Morena, Cornalvo o Monfragüe, y el testigo de ciudades consideradas Patrimonio de la Humanidad como Mérida, Cáceres o Salamanca.

Astorga tiene unas murallas de origen romano

Murallas de Astorga./Josemanuel

Las características de esta histórica vía no diferían del resto de las calzadas romanas al uso, como la más célebre de Hispania, la Vía Augusta. Para la construcción de esta gran obra de ingeniería se excavaba el terreno hasta que alcanzara un nivel firme que servía de drenaje y asiento de las capas superiores constituidas por tierra y piedras para obtener una estructura sólida. Al final se colocaba un empedrado de grandes losas que pavimentaban el camino y le daban forma.

La antigua Vía de la Plata romana se ha transmutado en la actual Ruta de la Plata que une las ciudades de Gijón y Sevilla a través de las carreteras N-630 y la A-66. Una asociación constituida por ciudades ubicadas en el itinerario del camino promueve ahora el valor histórico y turístico del mismo. Esta ruta discurre por cuatro regiones y siete provincias en un eje norte-sur de 800 kilómetros. Pasa por lugares con mucha historia como Plasencia, Hervás o Carmona.

Dónde dormir: Hotel Quinta Duro; Camino de las Quintas, 384; 33394 Gijón (Asturias); teléfono: 985330443.

Dónde comer: Restaurante Ruta de la Plata; Calle de Meléndez, 13; 37002 Salamanca; teléfono: 923265103.

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Templo de Hércules (Cádiz)

Aníbal o Julio César fueron dos de sus ilustres visitantes. Otras fuentes históricas incluso citan la presencia del apóstol Santiago y del héroe de la mitología griega Hércules en este santuario. Sea como fuere, el Templo de Hércules Gaditano, situado sobre el actual islote de Sancti Petri, junto a la localidad de San Fernando, estuvo considerado como uno de los grandes centros religiosos de la Antigüedad en una de las ciudades más viejas de Occidente, Gadir, la actual Cádiz.

De origen fenicio y levantado en honor a su dios Melqart, algunas fuentes clásicas ya datan el origen del santuario paralelo a la existencia de Troya (siglo XII a.C.) Su fama se extendió allende los mares, y las referencias en torno a su existencia son numerosas entre los escritores del pasado.

Ruinas que permanecen del templo de hércules gaditano en la isla de sancti petri

Restos del templo de Melkart en la isla de Sancti-Petri.

El santuario se conformaba, según las fuentes, en un conjunto de edificaciones donde sobresalía un edificio principal y un patio al que se accedía por una puerta flanqueada por dos grandes columnas. En la portalada principal aparecía un relieve que escenificaba los doce trabajos de Hércules en bronce. Los sacerdotes que moraban el templo vigilaban que las llamas del fuego perpetuo no se apagaran, según relata Estrabón.

También destacaban dos pozos de agua dulce cuyo ritmo de crecida se producía en sentido inverso al de las mareas. Según el historiador latino Pomponio Mela, bajo el templo estaban sepultados los restos de Hércules. Y el subsuelo también albergaba otras reliquias mitológicas como el cinturón de Teucro o el árbol de Pigmalión.

castillo situado sobre el islote de sancti petri sobre los restos del templo fenicio

La silueta del castillo permanece sobre el horizonte./Pablo Jones

Dicen que en el interior del templo Aníbal, siendo un niño, juró odio eterno a Roma ante su padre Amílcar Barca. Más tarde volvería aquí para ofrecer sus votos a los dioses antes de emprender su conquista de Italia. Con el paso del tiempo, hasta llegar al año 68 a.C, fue Julio César quien como cuestor, ante la estatua de Alejandro Magno que allí había, se lamentó que a la edad de 30 años todavía no había alcanzado las mismas gestas del conquistador macedonio. El romano regresó al templo de Hércules en el año 45 a.C. tras la batalla de Munda.

Sobre las ruinas fenicias del Templo de Hércules Gaditano, los cristianos levantaron siglos después el Faro y el castillo de Sancti-Petri, en el siglo XIII. Pero la erosión del mar, su explotación como cantera de piedra y continuos ataques destructivos acabaron con el esplendor que tenía el templo desde su ocupación por los visigodos.

Sobre el islote de Sancti Petri permanece la silueta de lo que en la Antigüedad fue el Templo de Hércules Gaditano

El Templo de Hércules Gaditano alcanzó notable notoriedad en la Antigüedad.

Una leyenda atribuye la presencia de apóstol Santiago en la isla de Sancti-Petri con el objetivo de erradicar el culto pagano en el templo y consagrarlo al cristianismo, en honor a San Pedro, de ahí el nombre que se le dio a la isla. Fue en este lugar, asimismo, donde Manuel de Falla, ya en el siglo XX, concibió su Atlántida. De interés para el viajero es el Museo de Cádiz, donde se hallan expuestas estatuas encontradas en el templo.

Por el entorno, los amantes de la playa cuentan para disfrutar con la urbanización de Sancti Petri. Los de la naturaleza, con las lagunas domésticas, por un lado, y con las marismas de Sancti-Petri, por otro. Y con un excelso pinar. Todo un conjunto magnífico para el viajero, sin lugar a la duda. Ideal para una escapada de fin de semana donde combinar historia y ocio.

Dónde dormir: Hipotels Barrosa Palace & Spa; Urbanización Novo Sancti Petri, s/n; Novo Sancti Petri (Cádiz); teléfono: 956492200.

Dónde comer: La esquina del jamón; Ctra. Novo Sancti Petri, s/n; Chiclana de la Frontera (Cádiz); teléfono: 956496464.

Cabrera (Islas Baleares)

Cuenta la leyenda que uno de los grandes generales de la Antigüedad, el cartaginés Aníbal Barca nació en Sa Conillera, uno de los islotes que circundan Cabrera. Sea cierta o no, la verdad es que esta isla adusta, enfrentada a un canal de difícil navegación, llena de cuevas y quebradas se ha convertido a lo largo del tiempo en un lugar inhóspito y maldito, que contrasta, sin embargo, con la belleza de sus paisajes y la rica naturaleza.

Cabrera es uno de esos lugares marcados por el destino. Durante la Edad Media, fue refugio de piratas como el temido Barbarroja, que desde aquí vigilaba las costas mallorquinas. Esto hizo que la isla permaneciera mucho tiempo deshabitada, a pesar de que en época romana tuvo una cierta población y en los siglos paleocristianos incluso un monasterio.

Embarcadero en el puerto de la isla de Cabrera.

Puerto de Cabrera./Chixoy

Tras la batalla de Bailén en la Guerra de la Independencia contra los franceses, Cabrera albergó a unos 5.000 prisioneros entre los que también se contaban quince mujeres. Estos huéspedes permanecieron cinco años en la isla en tan penosas condiciones que la mitad de ellos murió de desnutrición y escorbuto, de disentería y sarna. Un solitario monumento recuerda a estos muertos.

Las penalidades de Cabrera no acabaron aquí, ya que durante la Primera Guerra Mundial el archipiélago fue expropiado por el Estado y convertido en territorio militar. Las islas sirvieron de marco para maniobras, hasta que a partir de los años setenta se sucedieron las campañas para convertir este rincón en un espacio protegido. La presencia militar desde 1916 evitó que en la zona se produjera una invasión turística, lo que ha permitido la conservación de este privilegiado ecosistema hasta hoy día.

Castillo medieval situado en la isla de Cabrera

Todavía se mantienen en pie los restos de un castillo medieval en la isla./xxx

El Parque Nacional Marítimo Terrestre del archipiélago de Cabrera, integrado por la isla de mismo nombre y 18 islotes, constituye una provechosa excursión también para los viajeros que se declaran amantes de la de la naturaleza debido a la belleza de sus fondos marinos y de su paisaje, así como por su riqueza vegetal y ornitológica.

El ecosistema de la isla comprende unas 500 especies vegetales y unas docenas de especies animales, sobre todo pequeños reptiles y aves. En sus inmediaciones no es raro ver delfines que juguetean con las lanchas. La isla tiene unos 16 kilómetros cuadrados de extensión y presenta una costa tortuosa en la que se suceden calas, cabos, playas arenosas y acantilados con cuevas. De entre ellas destaca Sa Cova Blava.

También resultan interesantes para ver los restos de una factoría de garum, las ruinas de un castillo medieval del siglo XIV destruido por los piratas y una desvencijada ermita. En el Celler, una antigua casona, funciona un interesante museo con todo tipo de testimonios sobre la historia y la naturaleza de Cabrera. Lo más espectacular que exhibe son las piezas arqueológicas halladas en la isla, como ánforas púnicas y romanas o cerámica árabe. Puig des Molins o Mahón dan también fe del importante pasado cartaginés que tuvieron las Baleares en el Mediterráneo.

Parte del embarcadero de la isla de Cabrera.

Cabrera está deshabitada en la actualidad./tripadvisor

En la actualidad la isla está deshabitada, pero conserva un embarcadero en el que amarran las golondrinas (lanchas) visitantes procedentes de la Colònia de Sant Jordi y Portopetro, al sur de Mallorca. Para navegar, fondear o bucear por la costa hay que solicitar autorización en las oficinas de Palma. En la parte de la isla que no puede visitarse sin permiso especial destacan la montaña del Picamosques, la más alta de Cabrera, la ensenada de la Olla, y la punta con el faro de punta Enciola.

El idílico y embriagador entorno natural de la isla de Cabrera es un destino idóneo para el viajero que busca nuevas sensaciones. Además, si hace un poco de memoria, se verá envuelto de un ambiente que aquí sí hizo historia y marcó el devenir del lugar. Abre bien los ojos y los oídos para disfrutar de esta maravilla natural, que puede transformarse también en una escapada romántica de fin de semana:

Dónde dormir: Aparthotel & Hotel Isla de Cabrera; C/ Roció s/n; 07638 Colonia Sant Jordi (Mallorca); teléfono: 971655000.

Dónde comer: Restaurante Casa Manolo; Carrera de Campos a Sa Colònia de Sant Jordi; Ses Salines (Islas Baleares); teléfono: 971649130.

Las Cabezas de San Juan (Sevilla)

La antaño conocida como Cvnbario bajo dominación púnico-turdetana bulle como una recoleta localidad andaluza de tranquilo presente, calma y sosiego, pero cargado de historia, alrededor de sus escasos 17.000 habitantes. Las Cabezas de San Juan fue bastión defensivo de los cartagineses contra los avances romanos de Escipión en la Península.

Aníbal mandó construir aquí unas cuentas torres que se mantuvieron hasta épocas posteriores, con los árabes, que cambiaron el nombre del municipio por el de Atalayas de Montúfar. Su segundo nombre actual procede de ser entregada la localidad, para su custodia, a la Orden de San Juan.

Iglesia de San Juan Bautista./Hermann Luyken

Iglesia de San Juan Bautista./Hermann Luyken

Las Cabezas de San Juan debe su popularidad histórica, sobre todo, porque en este lugar se proclamó la Constitución aprobada en las Cortes de Cádiz de 1812 en concreto en el año 1820, bajo la autoridad del teniente coronel liberal Rafael de Riego, lo que dio lugar al primer período de monarquía constitucional de la historia de España: el conocido como Trienio Liberal (1820-1823) Los liberales se sublevaron contra la política absolutista de Fernando VII. En Las Cabezas está la casa en que se alojó Riego y hay recuerdos suyos en el Ayuntamiento y en los muros de algunas calles.

Los primeros asentamientos humanos datan de tiempos prehistóricos. Se han hallado un gran número de restos arqueológicos, como hachas de piedra pulimentada y una esfera funeraria perteneciente a la Edad del Hierro. Las primeras alusiones de Las Cabezas provienen de Ptolomeo, que habla del establecimiento de una tribu ibérica con el nombre de Ugía.

Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan./Hermann Luyken

Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan./Hermann Luyken

De esta época hay restos importantes, como dos leones de piedra y la escultura de una mujer sedente, que se conserva en el Museo Arqueológico de Sevilla. La localidad andaluza conserva todavía la morfología almendrada que ha tenido en épocas pasadas, con largas manzanas orientadas de norte a sur. El núcleo urbano de Las Cabezas se configura en torno la carretera C-441.

Entre las edificaciones de mayor interés histórico artístico del municipio, a ojos del viajero, cabe destacar la iglesia parroquial de San Juan Bautista (siglo XVIII) y la ermita de San Roque (siglo XVII). La primera, situada en el punto más alto de la villa, tiene tres naves y retablos que albergan imágenes religiosas de gran belleza. La iglesia alberga asimismo un Cristo que se atribuye a Juan de Mesa, y pinturas de Francisco Agustín, así como un cuadro representando a San Telmo.

Convento de la localidad sevillana./Hermann Luyken

Convento de la localidad sevillana./Hermann Luyken

Las Cabezas cuenta también con importantes construcciones de tipo civil de los siglos XVII y XIX, aunque en un estado de deterioro avanzado. Como Bien de Interés Cultural llama la atención del viajero el castillo de Medina Montújar, de origen árabe.

Peculiar resulta la visita al poblado de Sacramento, que ha sabido conservar su trazado típico original. Cuenta con una plaza de la Iglesia, del Cine, de Oriente, del Mar Menor o del Paso, soportales y unos espacios públicos bien cuidados. Los lugareños también se vanaglorian de contar en su territorio con un toro de Osborne como elemento patrimonial de postín. Representa al toro de lidia como elemento identificativo de la cultura andaluza y española.

Pasaje de doña Mercedes./Hermann Luyken

Pasaje de doña Mercedes./Hermann Luyken

Dentro del término municipal de Las Cabezas de San Juan se localiza una parte de la Reserva Natural del Complejo Endorréico de Lebrija-Las Cabezas, integrado por las Lagunas Cigarrera, Galiana, Peña, Pilón y Taraje; todas ellas de gran valor ecológico. Un añadido para disfrutar de la naturaleza.

El municipio sevillano pertenece a la Demarcación Paisajística de la Campiña de Sevilla. Este vídeo que aquí os muestro pone de relevancia el interés y pasión con que Las Cabezas rememora el alzamiento de Riego y el triunfo del liberalismo. En 2020 se celebrará el bicentenario del pronunciamiento militar:

fuente: andaluciainformacion

Dónde dormir: Cortijo Soto Real; Carretera Las Cabezas-Villamartín, km. 13; 41730; Las Cabezas de San Juan (Sevilla); teléfono: 955869200; reservas@hotelcortijosotoreal.com; www.hotelcortijosotoreal.com.

Dónde comer: Restaurante Roque Moreno León; Carretera Cabezas-lebrija S/N; 41730 Cabezas de San Juan, Las (Sevilla); teléfono: 955898060.

Bailén (Jaén)

Encrucijada de caminos entre el Oriente y Occidente de Andalucía, la localidad jienense de Bailén (18.000 habitantes) puede presumir de haber sido escenario de dos de las batallas militares de más importancia que han acaecido en la Península Ibérica. Unos cuantos monumentos y plazas diseminadas por el municipio recuerdan este pasado bélico. En él se han establecido fenicios, cartagineses y romanos a lo largo de los siglos.

Algunos historiadores sitúan aquí el lugar donde tuvo la conocida batalla de Baécula del año 208 antes de Cristo entre Escipión el Africano y Asdrúbal Barca. En la cima de la colina se ha hallado los restos de un posible campamento cartaginés. Esta contienda de la II Guerra Púnica fue vital para el control del valle del Baetis por parte de los romanos.

Cuadro ‘La Rendición de Bailén’ de Casadodel Alisal./Outisnn

Pero sobre todo, la fama universal de Bailén se debe a la batalla de mismo nombre acaecida el 19 de julio de 1808 durante la Guerra de la Independencia en las que fueron vencidas las tropas de Napoleón, capitaneadas por Dupont, a manos del general Castaños.

El literato Benito Pérez Galdós otorgó el nombre de Bailén a la cuarta entrega de sus Episodios Nacionales. Precisamente, en la calle que lleva su nombre se ubica la ermita de la Limpia y Pura, cuya denominación haría alusión a la imagen de la Inmaculada Concepción que custodiaba en su interior.

Plaza del General Castaños./Ayuntamiento de Bailén.

En las cercanías del cementerio se halla la ermita de la Soledad, de estilo gótico-barroco. Otras dos ermitas que merce la pena visitar son las de Nuestro Padre Jesús y la del Santo Cristo (siglo XVIII)

De época visigoda permanece la fachada del Palacio Ducal. Mientras, el general que venció a las tropas francesas da nombre a una coqueta plaza, coronada con una talla de la diosa romana Iberia conocida como La Matrona e identificada como María Bellido, la heroína de Batalla de Bailén, mujer valerosa que se volcó en abastecer de agua al ejército español.

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación./Lijarcio

Esta misma contienda tiene un monumento alegórico en el Paseo de las Palmeras, que consiste en dos tetraedros simétricos sobre los que se intersecciona un prisma oblicuo de base rectangular.

El Ayuntamiento se localiza en la plaza de la Constitución. Otra plaza que rinde tributo a uno de los héroes de Bailén es la de Reding, general español de origen suizo responsable de poner en marcha el Plan de Porcuna ideado por Castaños, con el que alcanzarían la victoria aquel glorioso día de 1808.

Centro de interpretación de la Batalla de Bailén./Lijarcio

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación es una hermosa construcción gótica, con una esbelta torre, si bien tiene elementos renacentistas y barrocos. Está declarada Monumento Histórico.

De nuevo os dejo con una ración de vídeo. En esta ocasión el narrador entona una pequeña descripción del municipio jienense, lugar de noble pasado que sin duda merece una escapada viajera en vuestras apretadas agendas:

fuente: sierramorenatv

Dónde dormir: Hotel Bailén; Avenida del Parador, s/n; 23710 Bailén (Jaén); Teléfono:953 67 01 00; http://www.hotelbailen.com.

Dónde comer: Restaurante Casa Andrés; Avenida de Sevilla, 92; Bailén (Jaén); Teléfono: 953 67 06 16; http://www.cateringcasaandres.com.

Sagunto (Valencia)

Gran parte de la historia de Roma en la Península Ibérica se circunscribe en Sagunto (66.000 habitantes), situada en la provincia de Valencia, una ciudad que conserva uno de los patrimonios arqueológicos más impresionantes de toda España.

Creada en torno a una fortaleza, su historia está jalonada de batallas. Su heroica resistencia, en el siglo III antes de Cristo, frente al asedio del cartaginés Aníbal conmovió tanto a Roma que decidió convertirla en una de sus villas favoritas en el itinerario de la Vía Augusta. Fue la excusa que arguyó la República para iniciar la II Guerra Púnica.

El núcleo originario de la ciudad surgió en torno al imponente castillo de casi un kilómetro de longitud, cuyo perímetro no coincide exactamente con los límites de los asentamientos ibéricos y romanos situados en torno a la torre de Hércules.

En la misma falda del monte, aunque fuera del castillo, se encuentra una de las joyas románicas de la Península Ibérica, el teatro romano, en el que se aprovechó hasta tal punto la concavidad de la montaña que la mayor parte de las gradas están excavadas en la propia roca.

El centro cultural y comercial de la Sagunto medieval fue la plaza Mayor, de planta rectangular y rematada con soportales. En el interior de la glorieta se ubica la iglesia de Santa María, de estilo gótico valenciano. El acceso a la Judería se realiza por el Portalet de la Judería o Portalet de la Sang, un arco sito en la calle del Castillo.

Fue en Sagunto donde, en diciembre de 1874, se produjo el pronunciamiento militar encabezado por el general Martínez Campos que puso fin a la I República y originó el periodo de la Historia de España conocido como Restauración borbónica.

Otra conquista, aunque de carácter distinto, fue la que se produjo a principios del siglo XX con la creación de la factoría de los Altos Hornos, con elementos de gran valor histórico, como el alto horno número 2, de 1950.

El Puerto de Sagunto aporta más atractivo a nuestro destino, con sus 13 kilómetros de playas de fina arena, aguas transparentes y vegetación exuberante, algunas semisalvajes, como las de Malva-Rosa, Corint y Almardá.

Aquí os dejo un vídeo del Castillo de Sagunto: