Segura de la Sierra (Jaén)

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A la sombra de la mole del Yelmo, un sueño de los escaladores y el parapente, en un pico de águilas a más de un millar de metros de altura y coronado por el castillo, desde el valle, Segura de la Sierra parece pura fantasía. Se encuentra a tal altura que “si se pretende alcanzarla, fatiga la vista”, dio de ella Al-Himyari, mientras que el poeta Ibn Ammar comentó: “Tan elevado lugar que el corazón, si se atreviera, podría hacer de él peldaño hacia las nubes”. Por eso, en la Antigüedad primero la llamaron Tavara (alto lugar), los griegos Orospeda (sitio al que solo se puede llegar a pie) y los romanos Castrum Alto (fortaleza alta) Su emplazamiento, de carácter defensivo y excepcional atalaya, dibuja un paisaje hermoso a la vista. Sigue leyendo

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Cantavieja (Teruel)

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Autor de uno de los mejores blogs de historia y curiosidades que orbitan por la galaxia digital, Historias de la historia, se ha consagrado como autor de éxito. Suyos son dos recientes trabajos en forma de libro que, bajo los títulos de Nunca me aprendí la lista de los reyes godos y De lo humano y lo divino, han conseguido conectar con un amplio y cada vez mayor sector de público. Colabora con unas cuantas publicaciones (no sé de dónde saca el tiempo) y allá donde va hace gala de su pasión y dominio de la historia. Con rigor y, sobre todo, amenidad. También le podemos escuchar de madrugadas, cual vampiro radiofónico, en La rosa de los vientos (Onda Cero) y Gente Despierta (RNE) Sigue leyendo

Elche de la Sierra (Albacete)

Sus primeros pobladores habitaron en chozas. Al viajar por España, a través de la carretera C-3212 en Castilla la Mancha, el viajero llega a Elche de la Sierra, de casi 4.000 habitantes, la antigua Elchecico. Según la historia, Elche corresponde a la Ilici Batillsano que Ptolomeo colocó en sus tablas geográficas cerca de los Villares, que hoy existen con el mismo nombre.

En Hélice, lugar al que muchos historiadores identifican con la actual Elche de la Sierra, murió el general cartaginés Amílcar Barca frente a los iberos en la Batalla de los toros de fuego (año 228 a.C.) Resultó una brillante estrategia del jefe ibero Orisson que, con inferioridad numérica, colocó haces de paja ardiendo en las cornamentas de los toros, quienes embistieron a elefantes y soldados púnicos para diezmar al enemigo.

Vista general de Elche de la Sierra

Panorámica de Elche de la Sierra./Lionni

En la zona donde tuvo lugar la batalla se levanta una tumba dedicada al padre de Aníbal, el futuro azote y terror de Roma, que pereció en las inmediaciones del río Segura. Ya habitada desde el Neolítico, Elche de la Sierra resultó ser un enclave importante en época prerromana y romana, como corroboran unos cuantos restos arqueológicos hallados en la zona como monedas y restos de viviendas.

Los visigodos pasaron también por estas tierras, como lo atestiguan los nombres de Gutta (Villares) en Elche de la Sierra y Góntar en Yeste. En época musulmana, perteneció el municipio albaceteño al Reino de Todmir, que se extendía por el sur de la provincia manchega y las de Murcia y Almeria, primero, y con posterioridad a los Reinos de Taifas establecidos en Dénia y Murcia.

Lápida funeraria en honor a Amílcar Barca.

Tumba de Amílcar Barca.

Durante la Guerra de la Independencia (siglo XIX), la Junta de la Mancha se estableció en Elche de la Sierra, que fue sede asimismo del Tercer Ejército que hizo frente a las tropas francesas. Éstas sufrieron importantes derrotas aquí. Al final de los tiempos, Elche logró establecerse como municipio independiente en la época del reinado de Fernando VII, durante el Trienio Liberal.

Una vez que llega al pueblo, el viajero tiene que tomar nota de lo que debe ver. Dos son los sitios más apetecibles: la iglesia de Santa Quiteria (siglo XVIII), de estilo neoclásico, planta de cruz latina y dos torres en la fachada; y el Ayuntamiento, situado en la Plaza Ramón y Cajal. Del siglo XIX, está levantado por dos cuerpos y vanos con arcos de medio punto.

templo religioso de Santa Quiteria

Iglesia de Santa Quiteria./Misterfanhero

Otro punto de interés es el Parque de la Concordia, la zona verde de la localidad más visitada y que dispone de flora local. Así como la Balsa del Pilar, sitio de encuentro de lugareños y visitantes. También merece la atención del viajero el folclore de la localidad, que celebra la procesión de Corpus sobre alfombras de serrín y viruta con las que se consiguen bellos retratos y mosaicos. Está declarada de Interés Turístico Regional.

Parajes de interés natural como los cañones del río Segura en zonas como El Almazarán, La Longuera, Gallego o el Barranco Andrés se ponen a disposición de quien las quiere disfrutar con sosiego. Las propias aguas cristalinas del río y las fuentes de los alrededores de Elche de la Sierra (El Alamillo, La Poza o Fuente Hilario) esperan el chapuzón del viajero, para cerrar así una idílica escapada romántica, amén de histórica.

Para conocer algo más sobre el paso de los cartaginenses sobre la península ibérica, el viajero puede ampliar información si viaja al yacimiento de Puig des Molins en Ibiza o visita restos donde han dejado también su poso como Bailén o Cástulo.

Dónde dormir: Hotel Moreno; Calle Bolea, 44; Elche de la Sierra (Albacete); teléfono: 967 410262.

Dónde comer: Restaurante El Tío Pepe; Av del Mediterráneo, 3; Elche de la Sierra (Albacete); teléfono: 967 410005.

Mapa Elche de la Sierra (Albacete)