Los puertos templarios (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco)

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Fueron considerados como los primeros banqueros de la historia por las ingentes encomiendas y posesiones que amasaron. Combatieron en las Cruzadas contra los ‘infieles’ musulmanes durante la Edad Media. También se les atribuye la custodia de reliquias cristianas como la Sábana Santa o el Grial. ¿Realidad o mito? Lo cierto es que los caballeros templarios, que también fueron monjes, tomaron parte en los conflictos bélicos más importantes de su época. Su historia es apasionante y en la península ibérica su participación resultó decisiva, por ejemplo, durante la Reconquista cristiana para frenar el avance moro. Sigue leyendo

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Biblioteca del Escorial (Madrid)

Con anaqueles de maderas nobles, conserva libros de indudable valor: cuatro mil manuscritos árabes, quinientos ochenta griegos, setenta y dos hebreos, más de dos mil latinos y más de 40.000 libros impresos. La Biblioteca del Escorial alberga auténticos tesoros de la historia de la literatura, entre los que sobresalen las Etimologías u Orígenes (siglo IX), de Isidoro de Sevilla; el Itinerario (siglo VII), del emperador Antonino; los Comentarios al Apocalipsis (siglo IX), del Beato de Liébana; las Cantigas de Santa María (siglo XIII), de Alfonso X el Sabio; el Códice áureo; la Cosmografía (siglo XV), de Tolomeo; el Devocionario, de Isabel la Católica, y muchos otros más que el viajero inquieto tenga intención de descubrir….

La Biblioteca del Escorial, la primera pública de España, se formó, en su origen, con cuatro mil volúmenes de la biblioteca personal de Felipe II. En 1576 recibió la donación de la biblioteca de don Diego de Mendoza, caballero docto e ilustre. Más tarde, por orden del rey, se trajeron a El Escorial ciento ochenta y tres volúmenes de la capilla real de Granada.

sala principal de la biblioteca del Escorial

Biblioteca del Escorial./Xauxa Håkan Svensson

De los monasterios de San Jerónimo de la Mutra y Poblet hay en El Escorial casi trescientos libros. En 1614 se enriqueció con los fondos de Muley Zidán, emperador de Marruecos. En 1671 un incendio quemó más de cuatro mil manuscritos. En total, de manuscritos hay unos seis mil, y unos seiscientos incunables. Casi nada.

Una colección poco habitual que se conserva en el Escorial hace referencia a los certificados de autenticidad de las reliquias que recibía Felipe II. Formada por más de 300 certificados, cada uno de ellos han sido guardados en unas cajas específicas para evitar su deterioro.

Aparte de la extraordinaria riqueza de sus fondos bibliográficos, la biblioteca del Escorial llama la atención por su peculiar estructura física. Tiene unos bellos frescos en el techo pintados por Pellegrino Tebaldi, librerías de madera de indias diseñadas por el arquitecto Juan de Herrera, y una figura de Euclides que sostiene una tabla con un extraño dibujo: las tres figuras herméticas superpuestas, es decir, las claves de los constructores de El Escorial.

Esfera terráquea en la biblioteca del Escorial

Esfera situada en la biblioteca del Escorial./Mercewiki

La sala principal tiene una bóveda de cañón y mide 54 metros de largo. Se divide en siete zonas, cada una de ellas ornamentada con pinturas al fresco que representan las siete artes liberales (Gramática, Retórica, Dialéctica, Aritmética, Música, Geometría y Astrología) Tiene mesas de madera y mármol que sirven de expositores de grandes obras como las Cantigas de Santa María.

En una sala de lectura cercana los investigadores, que acuden desde diferentes países del mundo, se agolpan para estudiar los fondos. Casi un millar de ellos pasan por aquí cada año. Y es que la biblioteca se ha reafirmado como un lugar de estudio y de trabajo científico al albergar dibujos y grabados, retratos de personajes, instrumentos matemáticos y científicos, mapas, esferas, astrolabios, reproducciones de fauna y flora, monetario o medalleros.

En las salas de la biblioteca, en una labor oculta al público, se ha emprendido un profundo trabajo de conservación y restauración. Para quienes tengan intención de visitarla virtualmente, lo pueden hacer a través de la página web, que ofrece la posibilidad de consultar los catálogos de los fondos, cuyos primeros libros llegaron solo dos años después que se colocara la primera piedra, hace 450 años.

Salón principal de la biblioteca del Escorial

Son miles las obras de enorme valor que aquí se conserva./Merce-s

La biblioteca del Escorial depende ahora de Patrimonio Nacional y su visita (salón principal) está abierta al público como parte integrante del Monasterio, en su horario habitual. No obstante, para los investigadores, los fondos pueden ser consultados de martes a sábado, de 10 a 14 horas.

La biblioteca mima sus tesoros. De perogrullo. No podía ser menos. El Monasterio de El Escorial es uno de los lugares con mayor encanto de la península ibérica. Su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad lo avala. Su historia ha dejado un poso para la eternidad de bibliófilos y profanos. En este vídeo se resume el gran trabajo de sus restauradores. ¿A que merece una escapada de fin de semana para verla?

 

Dónde dormir: Hotel Miranda Suizo; C/ Floridablanca, 18; 28200 San Lorenzo de El Escorial (Madrid); teléfono: 918904711; reservas@hotelmirandasuizo.com.

Dónde comer: Restaurante Charolés; C/ Floridablanca 24; 28200 San Lorenzo de El Escorial (Madrid); teléfonos: 918905975 y 918905975.

Alcalá de los Gazules (Cádiz)

En pleno Parque Natural de los Alcornocales, en un paraje de preciosa hermosura, se encuentra Alcalá de los Gazules, pueblo cuyo casco antiguo está declarado Conjunto Histórico-Artístico. Capital de los turdetanos, los romanos la llamaron Regina Turdetana. Los árabes, ‘Fortaleza’, que es lo que viene a significar Alcalá. Y ‘de los Gazules’ por los caballeros que la poseyeron gracias al rey de Granada.

Alcalá de los Gazules conserva importantes restos arqueológicos en su término, como los dibujos prehistóricos de la Laja de los Hierros. En su término se encontró el Bronce de Lascuta, romano, hoy en el Museo del Louvre. Se trata de una placa con un tratado de hospitalidad latino hallado en 1840. Datado en el año 189 antes de Cristo es, pues, el documento en latín más antiguo de España.

panoramica alcala gazules

Panorámica aérea de Alcalá de los Gazules.

La llegada de los visigodos permitió que la localidad gaditana adquiriese un nuevo carácter. De esta época datan la actual torre de la Mesa del Esparragal como la desaparecida Ermita de los Santos Nuevos, donde se encontraron reliquias de los Santos Mártires Servando, Germán, Saturnino, Justa y Rufina.

En 1248 conquistó el municipio Fernando III, pero pasó de nuevo a poder de los musulmanes, hasta que en 1264 Alfonso X el Sabio la reconquistó. En la Guerra de la Independencia, los habitantes de Alcalá de los Gazules organizaron su propia defensa contra los franceses. Consiguieron sonadas victorias, pero la represalia fue terrible: sus habitantes fueron degollados y su castillo árabe volado. Se conservan sus restos. Aquí nació Fernando Casas, autor del primer tratado conocido sobre el cólera.

bronce lascuta alcala gazules

El Bronce de Lascua original se conserva en el Museo del Louvre.

Ya de lleno mediante un paseo firme y decidido por Alcalá permite reconocer un monumento detallado como es la iglesia de San Jorge, realizada a finales del siglo XV. De esta época cabe destacar la magnífica portada del templo de estilo gótico. La iglesia sufrió muchas reformas a lo largo del siglo XVII y posteriores. Próximo a la parroquia se ubica el torreón del Castillo. Y apenas en unos pasos el viajero llega a la Casa del Cabildo, antiguo Ayuntamiento construido a mediados del siglo XVI y de reciente restauración.

Antes de dejar el pueblo, merece la pena darse una vuelta por sus talleres artesanos, donde se fabrican objetos de guarnicionería, botas de montar y objetos de madera como los dornillos, realizados con madera de fresno. De su maravilloso entorno natural destaca la zona recreativa de El Picacho, con el aula de la naturaleza, zona de acampada libre y el Albergue Montes de Propios.

Mientras, el Parque de los Alcornocales conserva una de las mejores masas forestales de Andalucía. Abundan las encinas, quejidos, algarrobos y aceches. Pero sobresalen los alcornocales, que reúnen aquí una de las mayores concentraciones del mundo.

Vista general del exterior del inmueble molino

Molino de la localidad andaluza.

A escasos cinco kilómetros, y también de obligada visita, se halla el Santuario de Nuestra Señora de los Santos, del siglo XVII, donde se conserva la mejor colección de ex-votos de Andalucía. No obstante, y como rea el tópico, una imagen vale más que incontadas palabras.

En concreto, este vídeo que os muestro a continuación ofrece una bella estampa de Alcalá de los Gazules, toda ella acompañada de un poema entonado de fondo que ensalza sus encantos:

Dónde dormir: Hotel La Palmosa; carretera Jerez-Los Barrios; A-381, km 45; teléfono: 956413364.

Dónde comer: Restaurante Pizarro; Paseo la Playa 9; teléfono: 956420103.

Peñafiel (Valladolid)

En un punto medio de la carretera N-122, que une Valladolid con la localidad de Aranda de Duero, surge, elegante y señorial, Peñafiel, dominada por la imponente mole de su espectacular castillo (siglo X) Declarado Monumento Nacional, figura entre las más bellas construcciones de Castilla y está repleto de una apasionante historia intramuros.

El castillo de Peñafiel es largo y fino como una daga en la cresta roqueda sobre la que se asienta. Desde muy lejos, en el paisaje llano que abarca las riberas del Duero y el Duratón, la fortaleza y su torre del homenaje avisan que las vides y los trigos tienen dueño. En este castillo se refugió Alfonso I el Batallador acosado por su esposa Urraca de Castilla. También moraron aquí el infante don Juan Manuel (autor de El conde Lucanor y sobrino del rey Alfonso X el Sabio), y el codicioso señor de horca y cuchillo don Pedro Téllez Girón, maestre de Calatrava (siglo XV)

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Castillo medieval de Peñafiel./Numisfiel

El castillo alberga el Museo del Vino, dos planas de exposición que explican al viajero de la manera más didáctica la historia de los caldos, amén de ofrecer un cursillo acelerado de viticultura. El cerro de la fortaleza está minado de bodegas subterráneas, algunas de hasta 200 metros de galerías donde se trata el vino a temperatura constante.

No obstante, antes de la presencia castellana por estas tierras, el origen de Peñafiel se remonta a culturas prehistóricas, al haberse encontrado restos de asentamientos vacceos en los alrededores. Aunque es durante la Reconquista cuando a desarrolla un importante núcleo urbano. Desde su fundación en el año 1013, Peñafiel albergó un gran número de edificios civiles y religiosos de lustre. Así, desde la Edad Media llegó a contar con hasta 18 iglesias, tres conventos y seis ermitas.

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Convento de San Pablo./Zarateman

De la veintena de edificios religiosos que tenía Peñafiel, la mayoría han desaparecido. De la antigua iglesia de San Esteban, en sus orígenes románica, se conserva la torre del Reloj. La iglesia del convento de San Pablo (siglo XIV), construida por el infante don Juan Manuel para servirle de sepultura, guarda en su interior diversos motivos ornamentales junto a ménsulas, escudos y ángeles. Se levantó sobre el antiguo alcázar de Alfonso X,

La iglesia de Santa María muestra un depurado estilo plateresco. En su interior se ve el Retablo de la Virgen de Pajares (siglo XVIII) y un Museo de Arte Sacro con diversas piezas de interés. La iglesia de San Miguel de Reoyo (siglo XVI), de estilo herreriano, presenta portada de medio punto flanqueada por columnas y rematada por un frontón. Tiene pinturas al fresco en el ábside. Por su parte, la iglesia del convento de Santa Clara ofrece una cúpula decorada con yeserías y cuatro retablos barrocos con columnas salomónicas del siglo XVIII.

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La Plaza del Coso./Barcex

Antes de abandonar Peñafiel debe visitarse la plaza del Coso, donde en la Edad Media se celebraban las corridas de toros que perduran en la actualidad. Se encuentra rodeada de edificios antiguos levantados en adobe, piedra y madera, con balcones decorados con motivos florales. En los alrededores de la localidad, varios puentes merecen la atención del viajero: el Puente de la Leona y el Puente de la Judería.

No se puede obviar la destacada presencia que el vino tiene en estas tierras. El castillo domina sobre el cerro sus fértiles tierras, cubiertas de cepas. Los viñedos de Peñafiel marcan el devenir de la vida y la actividad cotidiana de sus lugareños, donde se concentra el mayor número de bodegas de las más destacadas y mejor consideradas de los bien afamados vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Toda una delicia visual, olfativa y, sobre todo, gustativa.

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Bodega de Protos diseñada por Richard Rogers./Danidemanu

Una de las más destacadas es la Bodega Protos, que, con más de dos kilómetros de galerías y nada menos que 3.000 barricas, es la mayor de toda la zona. Fueron ampliadas por el popular arquitecto británico Richard Rogers, ganador del Premio Pritzker.

Nada mejor que disfrutar de un pequeño resumen visual de lo que le espera al viajero si tiene la intención de hacer las maletas y emprender rumbo a esta coqueta localidad vallisoletana. Peñafiel es algo más que un referente turístico de la comunidad de Castilla León. Dale al play y disfruta de lo que te espera:

También puedes obtener más información de Peñafiel aquí.

Dónde dormir: Hotel Ribera del Duero; avenida Escalona, 17; 47300, Peñafiel (Valladolid) teléfono: 983873111.

Dónde comer: Restaurante Molino de Palacios; avenida de la Constitución, 16; 47300, Peñafiel (Valladolid) teléfono: 983880505.

Escuela de Traductores (Toledo)

Después de que Alfonso VI tomara Toledo en el año 1085 frente los árabes, durante dos siglos, la ciudad castellano manchega iluminó el mundo intelectual con la creación de la Escuela de Traductores, cuyos integrantes se encargaron, entre otros grandes trabajos, de traducir al griego a Aristóteles, así como los trabajos más importantes de los más prestigiosos científicos de la época, la mayoría de ellos judíos y musulmanes.

La diversidad cultural y lingüística que convivía en Toledo durante la Edad Media (compuesta por mozárabes, cristianos y judíos) facilitó durante los siglos XII y XIII el funcionamiento de la Escuela de Traductores, gracias al impulso del monarca Alfonso X el Sabio. Se traducían obras del árabe o del hebreo a la lengua latina sirviéndose del romance castellano o español como lengua intermedia.

Panorámica de la ciudad de Toledo./Mikel Ortega

Panorámica de la ciudad de Toledo./Mikel Ortega

Bajo su reinado se inició la etapa de las traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemática. Toda aquella amalgama de conocimiento se tradujo en la creación de obras como el Libro de las Tablas Alfonsíes, traducciones de Azarquiel, Ptolomeo o Abu Ali al-Haitam, o de tratados recreativos como libros del ajedrez, dados, tablas y cuentos. Las traducciones pasaron del latín al castellano en esta época.

Algunos de los copistas de mayor relumbrón fueron el segoviano Domingo Gundisalvo, que traducía al latín obras de astronomía y astrología, o extranjeros como los ingleses Roberto de Retines, Adelardo de Bath, Alfredo o Daniel de Morlay: el italiano Gerardo de Cremona, o los alemanes Hermann el Dálmata y Herman el Alemán.

Sede de la antigua Escuela de Traductores.

Sede de la antigua Escuela de Traductores.

Gracias a la labor de todos estos autores, el legado científico y literario de origen árabe y griego consiguió introducirse en las universidades extranjeras de Europa Occidental. La lengua castellana se enriqueció de un nuevo y nutrido léxico, permitió agilizar su sintaxis y se hizo apta para la expresión del pensamiento.

En la actualidad, la antigua Escuela de Traductores de Toledo se ha transmutado en uno de los institutos culturales y de investigación de la Universidad de Castilla La Mancha y tiene su sede en el antiguo Palacio del Rey Don Pedro en la toledana plaza de Santa Isabel. Se trata de un edificio mudéjar del siglo XIV situado en el casco antiguo.

Recreación virtual de una de las salas de la Escuela de Traductores.

Recreación virtual de una de las salas de la Escuela de Traductores.

No viene mal empaparnos de un poco de historia de la literatura. Este vídeo nos introduce al desarrollo de la prosa en lengua castellana y a la labor que desempeñaron en esta tarea Alfonso X el Sabio y la Escuela de Traductores de Toledo:

fuente: Antonio García Megía

Dónde dormir: Hotel Eurico; Santa Isabel, 3; 45002 Toledo (Toledo); teléfono: 925284178; reservas@hoteleurico.com.

Dónde comer: Casa Aurelio; Plaza del Ayuntamiento 8; 45001 Toledo (Toledo); raurelio@santandersupernet.com; http://www.aplinet.com/aurelio; teléfono: 925227716 y 925227716.

Alarcos (Ciudad Real)

Alarcos, hoy parque arqueológico, es el lugar donde los almohades derrotaron a Alfonso VIII en 1195. Desde la carretera se ve el lomo de un cerro alargado: a un lado la ermita, en el lado opuesto, más alto, el castillo, y todo circundado de murallas con algunas excavaciones. El pueblo, las calles y las casas medievales se encuentran todavía soterradas, porque aquí quedan muchas horas de excavación.

El rey Alfonso VII lo reconquistó en 1147 y Alfonso VIII intentó convertirlo en plaza fuerte cuando los almohades lo derrotaron y le arrebataron los territorios hasta el Tajo durante la Reconquista. Medio siglo después, Alfonso X prefirió trasadar la población y fundó Ciudad Real.

Cerro y asentamiento íbero de Alarcos./Raimundo Pastor

Una puerta suave conduce a la puerta de la muralla. Una iglesia gótica con una galería cubierta sobre columnas es el santuario de la Virgen de Alarcos (siglo XIII), de tres naves sobre pilares de base octogonal, rosetón de tracería a los pies del templo y artesonado mudéjar.

En una cota más alta se sitúa el castillo, rectangular, con las esquinas protegidas por torres cuadradas, el centro por fuertes torres pentagonales en proa. Impresiona al viajero el potente glacís o muralla ataulada de piedras, similar a la de algunos castillos cruzados emplazados en Tierra Santa.

Castillo de Alarcos./Raimundo Pastor

En su interior hay calles excavadas y diferentes dependencias, entre ellas la herrería y el aljibe, en forma de bañera. La espléndida vista descubre un campo de cerros y llanuras rojizas cubiertas de olivos y viñedos, la frondosa alameda, las huertas y el puente al pie del cerro.

El 19 de julio de 1195, los dos ejércitos, cristiano y almohade, se avistaron en esta llanura. Alfonso VIII había formado a los suyos en la cuesta, el flanco derecho protegido por el río Guadiana. Cuando los cristianos creyeron ganada la batalla, los almohades los envolvieron por los flancos y los machacaron. Es la conocida Batalla de Alarcos.

Ermita de la Virgen de Alarcos./Raimundo Pastor

Los hallazgos arqueológicos de la zona han demostrado la ocupación humana del cerro desde la Edad del Bronce. Las ruinas del antiguo oppidum ibérico y de la ciudad medieval de Alarcos constituyen uno de los conjuntos arqueológicos más importantes y más extenso (unas 33 hectáreas) de toda Castilla-La Mancha.

Con la didáctica intención de conocer un poco más la historia del parque arqueológico de Alarcos, nada mejor que dejaros con este vídeo explicativo, que narra en imágenes el devenir del yacimiento íbero de Lacurris, de la tribu de los Oretanos, de los siglos V a.C. a I de nuestra era y de la ciudad medieval, de los siglos XI al XV.

fuente: Pandorgo

Dónde dormir: Hotel Almanzor; C/ Bernardo Balbuena, 14; 13002 Ciudad Real (Ciudad Real); teléfono: 926214303; reservas@hotelalmanzor.es; www.hotelalmanzor.com.

Dónde comer: Mesón Taurino; C/ Piedrabuena KM 3; 13002 Ciudad Real (Ciudad Real); teléfono: 926215429.

Covarrubias (Burgos)

Ciudad típica castellana, Covarrubias conserva el encanto de siglos de pasado inmortalizado en una arquitectura señorial y en un casco histórico de postín que ha sido declarado Bien de Interés Cultural. Calles porticadas y casas de madera configuran un entramado urbano propio del Medievo. Varios personajes históricos yacen en el municipio burgalés.

La localidad castellano leonesa se encuentra en la trayectoria de la Ruta de la Lana, así como en el Camino del Cid, a 40 kilómetros de la capital. Por Covarrubias pasa, además, uno de los senderos que conforman el Camino de Santiago. Aunque sus primeros pobladores conocidos fueron los turmódigos, tribu ibérica prerromana, el origen de la villa es medieval, fundada por el rey visigodo Chindasvinto en el siglo VII. Aquí nació Divino Vallés, médico de cámara de Felipe II.

Tumba de la princesa Cristina de Noruega en la Colegiata de Covarrubias./Kristina_Ecelan

La entrada a la villa antigua se realiza a través del arco del Archivo del Adelantamiento de Castilla, cuya fachada cuenta con un escudo de Felipe II. El paseo por el centro histórico permite descubrir al viajero un entramado de soportales y balcones superiores.

Sin duda, la visita a Covarrubias debe integrar la escapada a la Colegiata de San Cosme y San Damián, de estilo gótico (siglo XV), planta de cruz latina, tres naves y crucero. Ésta alberga un panteón de ilustres familias de la villa. Bajo el altar descansan los restos de tres infantas abadesas y en el presbiterio los del conde Fernán González y su esposa Sancha, ésta en un sepulcro hispanorromano del siglo IV.

Colegiata de San Cosme y San Damián./Rowanwindwhistler

En el claustro, que es del siglo XVI, se encuentra el sepulcro gótico de la infanta Cristina de Noruega, primera esposa del infante Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio. Mientras, el museo parroquial, de obligado recorrido, junto a una gran variedad de arte sacro, conserva una de las grandes obras flamencas: el tríptico anónimo de La Adoración de los Reyes Magos (siglo XVI).

Cerca de aquí el viajero podrá hallar los restos de la antigua muralla, además del Torreón de Doña Urraca (siglo X), emplazamiento defensivo considerado como obra mozárabe. Según la leyenda, la reina consorte de León y Navarra estuvo aquí encerrada y fue emparedada por su padre Fernán González como castigo por sus amoríos con un pastor.

Torreón de Fernán González o de Doña Urraca./Ecelan

Otra visita obligada a contemplar por el viajero es la Iglesia Parroquial de Santo Tomás, con una interesante colección de retablos, vidrieras y una bella escalera plateresca. Del siglo XVI y ordenada construir por Felipe II, la Puerta del Archivo del Adelantamiento de Castilla, ahora oficina de turismo, también merece la pena ser visitada. Es un gigantesco prisma pétreo de estilo herreriano con decoración renacentista.

A destacar también en la ruta del viajero otros edificios de indudable interés como la Casa de Doña Sancha (siglo XV), la Casa del Obispo Peña, el Palacio de Fernán González, hoy sede del Ayuntamiento de Covarrubias, o el monumento dedicado a la princesa Cristina de Noruega, que fue infanta de Castilla.

Archivo del Adelantamiento de Castilla.

De nuevo y como es ya habitual en cada nueva entrada de esta humilde bitácora, la puesta a disposición del lector de un vídeo le anticipa el tesoro histórico, artístico, patrimonial y natural que le aguarda en cada uno de estos rincones. Covarrubias no iba a ser menos, por supuesto:

fuente: pelices5

Dónde dormir: Hotel Casa Galín; Plaza Doña Urraca, 4. 09346, Covarrubias (Burgos) Fax: 947406416; info@casagalin.com.

Dónde comer: Restaurante Hilario; Victor Barbadillo 27; 09346 Covarrubias (Burgos) teléfono: 947406346.

Chinchilla (Albacete)

A 13 kilómetros de Albacete, es una importante encrucijada de caminos entre la Mancha y Andalucía, el viajero puede descubrir el castillo roquero de Chinchilla de Montearagón, construido en el siglo XV por el marqués de Villena sobre una fortificación árabe anterior de cuyo primer recinto restan todavía vestigios.

La fortaleza, de enormes dimensiones, adaptada a la meseta ovalada del cerro que la sustenta, consta de dos recintos: exterior y alcazarejo. Tiene una monumental puerta de acceso enmarcada por dos cubos circulares y un foso de seis metros de profundidad. El célebre César Borgia estuvo preso en este castillo, acusado de la muerte del duque de Gandía.

Panorámica de la ciudad albaceteña de Chinchilla./Héctor S. Marqueño

La tradición atribuye la fundación de Chinchilla a Hércules. Resulta incuestionable su origen remoto como lo demuestran yacimientos arqueológicos de la zona. En época musulmana recibió el nombre de Ghenghalet y fue una de las ciudades más importantes del Reino de Murcia.

Las tropas de Alfonso X la conquistaron a los árabes. En el siglo XIV, aparte de formar parte del Marquesado de Villena, Juan II incorporó el municipio manchego a la Corona de Castilla. Durante la Guerra de la Independencia se adueñaron de su castillo las tropas francesas, que volaron el Torreón del Homenaje.

Castillo de Chinchilla./Héctor S. Marqueño

El casco urbano de Chinchilla, Bien de Interés Cultural, conserva la belleza de su trazado medieval con un caserío dominado por la imponente silueta de su castillo. En torno a la plaza Mayor se alza la iglesia de Santa María del Salvador (siglo XV), construida sobre un templo del siglo XIII.

También en la plaza se encuentra el Ayuntamiento (siglo XVI), con una bella fachada. El convento de Santo Domingo (siglo XIV) conserva un rico artesonado en la nave central. Anexa a la iglesia está la capilla del Rosario.

Rejería y retablo de la iglesia arciprestral de Chinchilla./Malcazar

Del antiguo convento de Santa Ana (siglo XVI) subsisten su iglesia y pinturas del siglo XVIII. El hospital de San Julián, del siglo XVIII, conserva una portada mudéjar enmarcada por alfiz. Y de entre las ermitas sobresale la de San Antón.

La arquitectura civil también destaca en Chinchilla. Como ejemplos, el viajero puede visitar el palacio de la calle Obra Pía, de fachada plateresca, la casa de la Tercia, con columnas toscanas, y el palacio de los Núñez Robres, de estilo neoclásico.

Plaza Mayor de Chinchilla./Alejandro Navarro López

Las casas cueva, horadadas en el barrio del Hondón, son numerosas en la localidad albaceteña. El recorrido manchego puede completarse con una visita al Museo de Cerámica, que cuenta con una excelente colección de piezas de los mejores alfares.

Como muestra, un botón. Esta pequeña pastilla audiovisual anticipa al viajero una breve y rápida panorámica sobre Chinchilla. Seguro que las ganas de visitarla y conocer su historia son ahora mucho mayores.

fuente: yotubealbacete

Dónde dormir: Casa Rural La Perla; C/ Virgen de las Nieves, 26; Chinchilla de Montearagón (Albacete); Teléfono: 680636480 ; laperla@laperlarural.com.

Dónde comer: Mesón Montearagón; C/ Arenal, 35; 02520, Chinchilla de Montearagón (Albacete); Teléfono: 967260597 y 967260597.