Los puertos templarios (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco)

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Fueron considerados como los primeros banqueros de la historia por las ingentes encomiendas y posesiones que amasaron. Combatieron en las Cruzadas contra los ‘infieles’ musulmanes durante la Edad Media. También se les atribuye la custodia de reliquias cristianas como la Sábana Santa o el Grial. ¿Realidad o mito? Lo cierto es que los caballeros templarios, que también fueron monjes, tomaron parte en los conflictos bélicos más importantes de su época. Su historia es apasionante y en la península ibérica su participación resultó decisiva, por ejemplo, durante la Reconquista cristiana para frenar el avance moro. Sigue leyendo

Elorrio (Vizcaya)

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Espadas, corazas, armaduras, arcabuces, mosquetes, bombardas, cañones, lanzas y picas. Sí, picas como las que empleaban los Tercios españoles en Flandes y otros campos de batalla que le otorgaron gloria al mayor ejército del planeta conocido en su época, en el Siglo de Oro (XVI), cuando España iba camino de convertirse en imperio casi hegemónico y dueño de gran parte del mundo conocido. El armamento ligero, base del ejército de Carlos V o Felipe II tuvo su origen en Euskadi, y más en concreto de Elorrio. La base del mismo a partir del Gran Capitán, en la época de los Reyes Católicos, provenía de allí. Sigue leyendo

La Línea P (País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña)

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Los Pirineos han servido, a lo largo de la historia y el presente, para establecer y delimitar la frontera natural entre España y Francia. Pero el delirio de Francisco Franco le llevó, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, a erigir en nuestro país la mayor obra de fortificación militar construida en Europa. Sigue leyendo

Aralar (Guipúzcoa y Navarra)

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No tiene la magia que irradia Stonehenge, uno de los monumentos megalíticos más importantes del orbe planetario. Pero se le asemeja en cuanto a pasado, un pasado mágico y especial. Aralar es un museo al aire libre de la prehistoria en territorio hispano, sin duda. Y al alcance del viajero apasionado por los primeros pasos de la evolución humana en la Tierra. Su actividad en esta zona es muy remota. El macizo calcáreo de Aralar, a caballo entre Vasconia y Navarra, pastizales de la legendaria oveja vasca, es notable por sus valores ecológicos y por su patrimonio megalítico compuesto de más de 60 dólmenes, túmulos, yacimientos en cuevas, círculos de piedra, crómlechs y menhires. Se trata de una zona montañosa poco poblada, que conserva un aspecto primitivo y salvaje. Sigue leyendo

Guetaria (Guipúzcoa)

Juan Sebastián Elcano nació en Guetaria (Getaria), un pueblo vasco que desde lejos parece una ballena al sol o un inmenso ratón; se halla enclavado en una pequeña península que termina en el monte o isla de San Antón. El primer marinero en la historia que dio la vuelta al mundo, en el siglo XVI, tiene un destacado monumento con el fondo de un frontón en lo alto de la villa, obra de Víctor Macho. El navegante fue bautizado en la iglesia de San Salvador (siglo XIV)

En las costas de Guetaria han tenido lugar singulares hechos históricos, ya que es uno de los mejores puertos refugio en la zona fronteriza con Francia. Como la elección que hizo del lugar el cardenal Richelieu en 1638 para planear una campaña que le permitiría anexionarse el estratégico territorio guipuzcoano tras sitiar Fuenterrabía en la Guerra de los 30 años.

Vista general de la ciudad de Guetaria

Panorámica de Guetaria./spain.info

Mucho antes, el origen de la población se debe a un asentamiento de la Edad del Bronce, aunque, será con la dominación romana de la península cuando, a través de sus geógrafos, Guetaria comience a entrar en la historia. Alfonso VIII de Castilla conquistó la villa en el año 1200 y confirmó su fuero nueve años más tarde.

Guetaria es una de las villas más pintorescas de la costa guipuzcoana. Es un pueblo marinero con dos bonitas playas. Dentro del casco urbano destaca la iglesia gótica de San Salvador, cuya importancia histórica radica en que allí se celebró la Junta General de 1397 en la que se declaró Guipúzcoa como provincia. Lo mejor de Guetaria es pasear por sus callejuelas empedradas y comer en un asador mirando al mar. El recorrido por la villa es muy atractivo, con sus casas medievales del siglo XIV, el puerto y el paseo hasta la ermita de San Antón.

Estatua en reconocimiento a Juan Sebastián Elcano en Guetaria

Monumento dedicado a Juan Sebastián Elcano./JUE

De Guetaria era el modisto Cristóbal Balenciaga (1895-1972), el gran genio de la alta costura, ‘príncipe de la moda’ como le aclamaron sus alumnos. Influyó en el arte de vestir de la mujer de los años sesenta y está considerado el diseñador español de alta costura más importante de la historia. Tiene un museo en su honor, anexo al Palacio Aldamar, antigua residencia de los marqueses de Casa Torre, a la sazón abuelos de Fabiola de Bélgica. Sus restos descansan en el cementerio del pueblo marinero, cerca del mar.

Aparte de por ser la cuna de Elcano y Balenciaga, a Guetaria también se le conoce por la calidad de su vino txakolí, que ha dado lugar a la Denominación de Origen Getariako Txakolina. Merece la pena del viajero disfrutar de los paisajes que forman sus viñedos, cultivados en las verdes laderas emparradas de las montañas que mueren en el mar Cantábrico.

La iglesia religiosa de San Salvador en Guetaria

Iglesia de San Salvador./Josu Goñi Etxabe

A principios de año, un periódico de la talla internacional de The New York Times seleccionó Guetaria como uno de los lugares recomendados para visitar en 2013. El diario destaca la belleza de la carretera de la costa que conduce hasta Guetaria, la N-634, y la calidad de sus asadores de pescado. Cómo no, tampoco se puede olvidar de sus dos ilustres hijos como claro reclamo para hacer turismo histórico y vacacional en la zona.

Guetaria merece ser reconocido como uno de los lugares con historia no solo del País Vasco, como sus colegas Hondarribia o Balmaseda, sino de toda la geografía de la península ibérica. Tras esta ruta al pasado y a los encantos de la villa vasca apetece, al menos, emprender una escapada romántica o de fin de semana a sazón del viajero. ¿Te la vas a perder?

Dónde dormir: Hotel Saiazgetaria Hotela; San Roke Kalea, 25; 20808 Guetaria (Guipúzcoa); teléfono: 943140143.

Dónde comer: Asador Astillero; Portua Kalea, 6; Guetaria (Guipúzcoa); teléfono: 943140412.

Hotel María Cristina (Guipúzcoa)

Incluso antes de entrar, el visitante percibe la elegancia que el Hotel María Cristina de San Sebastián tuvo en otros tiempos, los de la Belle Époque, comenzando por su hermosa fachada labrada, con vistas al mar Cantábrico y al río Urumea. Además, bellos jardines y paseos rodean el edificio, transformándolo en un oasis de paz. Nada que envidiarle al Ritz o al Palace.

Fue en 1845 cuando los médicos de la Corte aconsejaron a Isabel II tomar baños de mar para combatir sus afecciones de piel. La reina de España empezó a pesar los veranos en el norte de la península. Todo ello antes de partir hacia el exilio. La aristocracia al completo seguiría su ejemplo, poniendo de moda San Sebastián y convirtiéndola en una auténtica ciudad-balneario para clases acomodadas.

Fachada del establecimiento hotelero María Cristina

Hotel María Cristina de San Sebastián./Mike_el Madrileño

Esa tradición la siguió, a partir de 1885, la reina regente María Cristina tras la muerte de su hijo, Alfonso XII. Fue la primera persona que pisó el hotel donostiarra, por lo que se le puso su nombre, en 1912. Junto a dicho edificio, se inauguró el Teatro Victoria Eugenia. Ambos inmuebles comenzaron a configurar uno de los conjuntos monumentales más sobresalientes de la ciudad.

Con este impecable bagaje, sobre decir que todas las habitaciones (tiene 136 y espléndidas suites) están bellamente decoradas. Las instalaciones, reabiertas en el año 1987 con el fin de obtener la quinta estrella, mezclan su inequívoco aire aristocrático con el que nació con las exigencias más actuales de cualquier gran hotel.

La Belle Époque que se vivió en parte de Europa tras la Primera Guerra Mundial se ha traducido en un estilo particular de arquitectura y en un lujoso interior del propio hotel: elevadas columnas, retratos impresionistas del siglo XIX, brocados de seda y candelabros de sofisticados.

fachada principal del hotel maría cristina

En el hotel se han hospedado personalidades ilustres del cine./Generalpoteito

En un establecimiento donde todavía se escucha el eco de los devaneos amorosos de la actriz Sara Bernhardt y las ideas y venidas de gente como León Trotsky, Mata Hari, Julián Gayarre, Isaac Albéniz o Tolouse-Lautrec, se respira mucha historia. El barón Fossard de Lillebonne alquiló el edificio para instalar un casino con el nombre de Kursaal. El edificio era a la vez hotel, y se llamó primero Kursaal y luego Inglés.

Más reciente es la vinculación del hotel con el celuloide. En 1953 tuvo lugar la primera edición del Festival de Cine de San Sebastián. Desde entonces, en el Hotel María Cristina se han alojado las grandes estrellas del séptimo arte. Bette Davis, Woody Allen, Lauren Bacall, Sophia Loren, Al Pacino, Michael Douglas, Elizabeth Taylor, Kirk Douglas, Robert Mitchum, Robert de Niro, Peter O’Toole, Harrison Ford, Mel Gibson,… La lista es interminable e incluye, asimismo, a figuras españolas relevantes como Pedro Almodóvar o Francisco Rabal.

vista del hotel maría cristina desde una esquina

La elegancia del hotel se muestra en su arquitectura y en su lujoso interior./Zarateman

La cercanía del hotel al Teatro Victoria Eugenia permitía antaño el tránsito de actores, actrices y directores de un edificio a otro a través de una alfombra roja que se convertiría en uno de los elementos distintivos del festival cinematográfico a nivel internacional.

Si la economía del viajero lo permite, no olvidará su estancia aquí si decide alojarse. Sobre todo disfrutar del rico desayuno que se sirve en un carro primoroso con zumos, croissants calientes y todas las delicias imaginables. Puede tomar el café en la cama envuelto en un suave albornoz que proporciona el hotel con los periódicos de la mañana. Aunque busque ofertas en hoteles si decide viajar por España, merece la pena, por lo menos, que el viajero se acerque hasta aquí para conocer un nuevo lugar con historia.

Dónde dormir: Hotel María Cristina; Paseo de la República Argentina, 4; 20004 San Sebastián (Guipúzcoa); teléfono: 943437600.

Dónde comer: Restaurante Tse Yang San Sebastián (interior del Hotel María Cristina); Paseo de la República Argentina, 4; 20004 San Sebastián (Guipúzcoa); teléfono: 943437600.

Iruña-Veleia (Álava)

En el año 2006 tuvo lugar, en el municipio alavés de Iruña de Oca, a escasos 10 kilómetros de Vitoria, un descubrimiento que es aún motivo de polémica: aparecieron más de 300 ostraca (inscripciones sobre restos de cerámica) en dos casas del siglo II que contenían aparentemente jeroglíficos egipcios e inscripciones cristianas y, lo más sorprendente, una lista de palabras en euskera de los tiempos del Bajo Imperio (siglos III-IV)

Dicho hallazgo, de confirmarse, proporcionaba 600 años más de antigüedad a la aparición de los primeros vocablos en lengua vasca escrita. La polémica aún no está cerrada, aunque es cierto que muchas autoridades han dudado de la veracidad del hallazgo, lo que no quita la importancia del yacimiento arqueológico de Iruña-Veleia, que abarca más de 1.500 años de historia.

ruinas de una domus en iruña veleia

Restos de una antigua domus romana en Iruña-Veleia./Txo

El interés de Roma en Veleia pasaba porque estaba situada en el trazado de la vía que unía Astorga y Burdeos, en cuyas cercanías crecían urbes tan importantes como Pompaelo (Pamplona) o la propia Veleia. La urbe alcanzó su época de auge durante los siglos I y II; llegó a ocupar hasta 80 hectáreas y contar con una población entre los 5.000 y 10.000 habitantes.

Según puede comprobarse de las excavaciones, en la Edad del Hierro ya existió un poblado en Iruña, y sobre sus ruinas se levantó la ciudad romana. Algunos historiadores consideran que fue destruida en el siglo IV y allí, años después, volvieron a establecerse los templarios. En toda la zona se han hallado monedas, vasijas y estatuas que se conservan en el Museo Arqueológico de Vitoria. De entre los hallazgos del periodo prerromano sobresale la denominada Estela del Jinete, una lápida que representa un guerrero a caballo sobre un creciente lunar.

restos de la muralla de iruña-veleia

Parte de las murallas de Iruña-Veleia./Txo

La historiografía también constata que a mediados del siglo XIV estaba instalado en la zona de Iruña un priorato de la Orden de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta, cuyos edificios estaban en pie hasta bien entrado el siglo XIX. Sus encomiendas ponen de relevancia el lugar, al ubicarse en la en la antigua vía romana que unía Astorga con Burdeos y que se convirtió asimismo en un importante enclave del Camino de Santiago.

La visita al que fue el oppidum resulta una útil herramienta para conocer cómo se vivía en tierras vascas durante la época romana. A la llegada del yacimiento, el visitante se topa con la muralla a base de grandes sillares de caliza blanca. Tras ella, pueden apreciarse los vestigios de la domus de Pompeia Valentina, con un espectacular mosaico; la domus del mosaico de los rosetones, el sótano de una vivienda en el cardo (eje norte-sur), los cimientos de un posible templo de fines del siglo I o los restos de barracones militares que acogieron a la Cohors I Gallica.

lápida de la estela del jinete de iruña-veleia

Estela del jinete hallada en el yacimiento alavés./Zarateman

El yacimiento arqueológico de Veleia, declarado Conjunto Monumental, es, sin duda, el más importante no solo de Álava, sino quizás de todo el País Vasco. El viajero interesado en su visita, debe saber que es posible hacerlo de martes a viernes de 11 a 14 horas y de 16 a 18 horas (de 11 a 14 horas fines de semana y festivos) La talla del conjunto de Iruña-Veleia está a la altura de otros de tipo romano conservados en la península como Itálica, Tarraco, La Olmeda o Baelo Claudia.

Con la cámara al hombro cual reportero avezado en lides de mayor peligro, las imágenes que este vídeo ofrecen al viajero le introducen en el pasado de Iruña-Veleia con las piedras y restos arqueológicos como mudos testigos. Toca ahora guardar silencio y dejarse llevar para descubrir uno de los lugares con historia que permanecen en Euskadi:

Dónde dormir: Denda Hotel; Poligono Industrial San Jose de Los Llanos 14; 01230 Iruña de Oca (Álava) teléfono: 945364908.

Dónde comer: Iruña Bar Restaurante; Langraiz Etorbidea, 21; 01230 Iruña de Oca (Álava); teléfono: 945371261.

Balmaseda (Vizcaya)

Entre abruptas montañas, peligrosos cursos de agua y valles inaccesibles se esconde Balmaseda, antaño tierra de condenados, un lugar de prófugos de la justicia. La localidad vizcaína, hoy considerada la ciudad del mueble por su industria predominante, tiene un Puente Viejo medieval (siglo XII), unas cuantas casonas nobiliarias y otras pocas casas torre fortificadas que en otros tiempos fue escenario de contiendas entre banderías.

Se dice en el lugar, una de las villas más antiguas de Vizcaya, que en el siglo XV existió una comunidad judía, pero los villanos se levantaron contra este pueblo por la historia y, en 1483, expulsaron a los judíos y confiscaron sus bienes. En 1559 hubo una peste que asoló Balmaseda y, para cubrir los gastos, los habitantes vendieron las joyas de la iglesia, algunas de las cuales pertenecieron a la antigua comunidad hebrea expulsada.

El Puente Medieval destaca de entre los monumentos de Balmaseda./Javierme

De tiempos más pacíficos hay también casas de indianos que regresaban ricos de América y construían mansiones donde refugiar la vejez y alardear ante sus paisanos. Entre las visitas recomendadas se debe mencionar una a las cuevas de Pozalagua, dotadas de estalactitas concéntricas, únicas en Europa.

El casco urbano resulta de gran interés para el viajero. Sus edificios y calles siguen un orden muy bien diseñado. Resulta apetecible visitar la iglesia de San Severino (siglo XV), de interior gótico y fachada barroca. También es digno de ver el Palacio del marqués de Buniel (siglo XVIII), un edificio de planta rectangular que tiene en su interior una biblioteca y un museo.

Sede del Ayuntamiento de la localidad vizcaína./Javierme

Otro palacio de interés para ser visitado es el de Horcasitas, sede del Ayuntamiento, del que sobresale su hermoso pórtico, o la iglesia de San Juan. El silencio y la tranquilidad que respiran el patrimonio de Balmaseda invita al viajero a disfrutar de un fin de semana de encanto y sosiego.

Enclavada en plena ruta jacobea, Valmaseda albergó un hospital de peregrinos y gozó del privilegio de tener al poeta León Felipe como farmacéutico del pueblo. Hay en la región también monumentos megalíticos como el dólmen de la Cabaña o Carranza o el crómlech de Kanpazaulo o Güeñes, así como cuevas que fueron habitadas en la prehistoria como Venta Laperra, Carranza, Cueva Arenaza o Galdames.

Las boinas son un producto típico de Balmaseda.

En Balmaseda se vanaglorian de fabricar las mejores boinas de todo el País Vasco. Asimismo, todos los años la localidad entera cambia su oficio cotidiano para convertirse en actor en Semana Santa y escenificar la Pasión de Jesús. Aquí se celebra todos los años un tradicional Mercado Medieval, de los más populares del País Vasco. Músicos, cómicos, brujas o fakires conviven con los vecinos del pueblo durante unos días.

Con la clara intención de poder disfrutar de una escapada en este bello hermoso pueblo, os dejo antes con un aperitivo visual en forma de vídeo:

Dónde dormir: Hotel San Roque; Campo de las Monjas, 2; 48800 Balmaseda (Vizcaya); teléfono: 946102268.

Dónde comer: Restaurante Las Piscinas; Calle de la Calzada, 0; Balmaseda (Vizcaya); teléfono: 665737848.

Guernica (Vizcaya)

A escasos 33 kilómetros de Bilbao, Guernica emerge como una ciudad ancestral vasca de gran valor simbólico porque en ella se celebraban las Juntas del Señorío de Vizcaya a la sombra de un viejo roble que crecía junto a la ermita de Santa María la Antigua, el famoso árbol de Guernica, donde juran sus cargos los lehendakaris.

Hoy, la primitiva ermita y el roble han desaparecido, pero en su lugar se levanta un templete circular que enmarca el tronco petrificado del viejo árbol y un nuevo roble que se plantó para sustituirlo. La ermita actual es de 1826.

El célebre árbol de Guernica./Frobles

Guernica es tristemente célebre por el homónimo cuadro de Picasso en el que el pintor malagueño retrata el horror del bombardeo sufrido por la ciudad vasca el 26 de abril de 1937 ejecutado por la Legión Cóndor al servicio de la causa franquista. Se exhibe en el Museo Reina Sofía de Madrid.

La Fundación Museo de la Paz de Guernica mantiene un centro de documentación sobre el bombardeo y una exposición permanente en dos salas. La villa de Guernica-Lumo es miembro de la Asociación Mundial de las Ciudades Mártires. Situado junto a la Casa de Juntas se encuentran el Palacio de Montefuerte y el Convento de Santa Clara.

Mural que recrea la obra pictórica de El Guernica de Picasso./Papamanila

A las afueras de la ciudad se extiende el interesante Parque de los Pueblos de Europa donde, entre árboles añejos, se exponen esculturas de Chillida, Moore y otros autores. Frente a ellas se sitúa el Palacio de Udetxea, sede del Patronato de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Junto al parque está el Museo de Euskal Herria, en el Palacio de la Alegría (siglo XVIII), de estilo barroco, dedicado a la historia y cultura vasca. Bonita es la Plaza de los Fueros, de trazado cuadrangular. En ella se ubican edificios de interés como el Ayuntamiento, los antiguos Juzgados, la Escuela de Artes y Oficios y la estatua de Don Tello, fundador de la ciudad.

Iglesia de Santa María./Papamanila

La iglesia de Santa María es la edificación religiosa de más lustre en Guernica. Es de estilo gótico y cuenta con un destacable pórtico de entrada.

Cerca de Guernica, dirección a Cortezubi, se encuentran sitas las cuevas de Santimamiñe; en ellas, abiertas al público se pueden contemplar las pinturas rupestres que llevaron a cabo los cazadores del Paleolítico. También son espectaculares las formaciones cálcareas de sus grandes salas.

Escultura de Chillida en Guernica./Papamanila

A cinco kilómetros de la localidad vasca el viajero puede hallar el castillo de Arteaga, restaurado por encargo de Eugenia de Montijo, esposa del emperador Napoleón III, en 1857.

Como viene siendo de costumbre, os anticipo, a modo de pequeño vídeo, los encantos con los que el viajero se puede encontrar si viaja hasta la provincia vasca de Vizcaya y se adentra hasta este municipio cargado de historia.

fuente: muchoviaje

Dónde dormir: Hotel Gernika; C/ Gangoiti, 17; 48300 Gernika-Lumo (Vizcaya); Teléfono: 946 250 350; h_gernika@hotel-gernika.com

Dónde comer: Restaurante Zallo Barri; C/ Juan Kaltzada, 79; Guernica-Lumo (Vizcaya)

Laguardia (Álava)

Erigida sobre las ruinas de Biasteri, un poblado euskérico antiquísimo, Laguardia, villa alavesa, la fundó el rey navarro Sancho Abarca y fue cuna de reyes y poetas. Aquí nació Félix María Sánchez Samaniego, insigne literato que popularizó las fábulas, aunque su antigua morada es ahora Museo del Vino. La localidad es también célebre por sus vinos.

Un castillo domina el pueblo, y parte de La Rioja se puede contemplar desde sus murallas. La leyenda cuenta que moros y castellanos huían ante la presencia de sus torreones. Laguardia continúa amurallada y cuenta con numerosos castillos que fueron residencia de antiguos reyes.

La entrada a la villa medieval de Laguardia./ Cvbr

Carlos III el Noble poseía numerosas casas al residir aquí. Y en una de estas residencias nació Blanca de Navarra, que se casaría en 1150 con Sancho el Deseado de Castilla.

Esta noble villa, al ser plaza fuerte, tenía cuatro puertas de acceso en sus murallas: la de Páganos, Mercadel, San Juan y Santa Engracia. En el siglo XVI se sumó una quinta puerta: la de las Carnicerías.

Torre de la muralla medieval./ vonKinder

El recorrido por Laguardia está repleto de iglesias dignas de ser visitadas, como la de San Juan, que primero fue románica, luego gótica, después barroca y finalmente neoclásica. O la iglesia de Santa María de los Reyes, con uno de los más bellos pórticos del siglo XIV. Perteneció a la Orden del Temple.

En uno de los extremos del recinto amurallado, en concreto en el paseo El Collado, se localiza el monumento al fabulista Samaniego. Otros paseos que rodean al pueblo son el de los Sietes, la Barbacana, el Paseo de la Cigüeña y la Plaza Nueva.

”]CaSin duda merece la pena callejear por Laguardia, ya que todo su núcleo de origen medieval ofrece un indudable interés artístico e histórico, así como acercarse a alguna de sus múltiples bodegas para degustar y adquirir alguno de sus magníficos vinos.

El subsuelo del municipio se encuentra horadado por las bodegas o cuevas excavadas bajo las viviendas y calles a unos seis metros de profundidad.

En la plaza fortificada del centro de la Villa sobresalen el edificio del antiguo Ayuntamiento con el escudo imperial de Carlos V, y el Consistorio actual, que luce en su fachada el escudo de Laguardia. En su fachada, un especial reloj tipo carillón luce desde el 31 de diciembre de 1998.

Santa María de los Reyes./ Cvbr

La visita puede proseguir muy cerca de Laguardia, donde el viajero encuentra el Poblado de la Hoya. Data de mil años antes de Cristo. Tiene dólmenes de gran valor arqueológico como los de El Sotillo, la Chabola de la Hechicera, El Encinar y el Alto de la Huesera.

En su museo se puede disfrutar de una colección que trata de reflejar la forma de vida, el ambiente y las costumbres de los habitantes que poblaron este territorio durante la Edad del Bronce.

Como aperitivo, aquí os dejo un vídeo introductorio de Laguardia: