Caravaca de la Cruz (Murcia)

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Es Quinto Lugar o Ciudad Santa por concesión pontificia, por lo que tiene el privilegio de celebrar el año jubilar perpetuamente. Uno de los mayores lugares de turismo religioso del planeta tras Roma, Jerusalén, La Meca o Santiago de Compostela. Según la tradición, en Caravaca de la Cruz, en tiempo de los moros, ocurrió un milagro: una cruz de doble travesaño bajó del cielo portada por ángeles para que un sacerdote pudiera celebrar una Eucaristia ante el señor almohade de la región que le mantenía cautivo. Con la llegada del Lignum Crucis, el musulmán se convirtió al cristianismo y renegó del Corán. Sigue leyendo

Vía Augusta (Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía)

Fue la principal de las calzadas romanas en la península ibérica: la que la unía a Roma. La Vía Augusta rinde homenaje a su impulsor, el primer emperador, Octavio Augusto, plenamente consciente de la importancia de esta red viaria que se extendía de Cádiz a los Pirineos para la consolidación del Imperio. Construida en el siglo I de nuestra era, el legado de sus más de 1.300 kilómetros constituye en la actualidad el principal eje de comunicación de España con el resto de Europa.

La Vía Augusta no fue terminada hasta la completa pacificación de la península ibérica. La romanización del territorio fue un proceso lento e irregular que se inició en el siglo II antes de Cristo, cuando Roma fue abriéndose paso aquí desde el norte. Habría que esperar casi dos siglos, hasta el año 19 a.C. para que la conquista peninsular de Iberia se transformara en Hispania.

Solo entonces se planteó la construcción de una carretera que, a imitación de la Vía Apia, permitiera conectar con Roma el valle del Guadalquivir y el Levante español. Se trataría de una prolongación hacia el sur de la mítica Vía Domitia (que conectaba la mparte mediterránea de la Galia con Roma)

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Arco de Barà (Tarragona) en pleno recorrido de la Vía Augusta./Yearofthedragon

Tras arrancar en los Pirineos orientales por el Coll de Panissars, la Vía Augusta discurría por, a lo largo de tierras catalanas, Ampúrias, Gerona, Mataró, Badalona, Barcelona, Tarraco y Tortosa. Casi 700 km de recorrido (470 millas romanas) Al llegar a territorio valenciano, a lo largo de 425 km la calzada arribaba a Sagunto desde Peñíscola y seguía por Valencia hacia el oeste en dirección a Cástulo (cerca de Linares), primera ciudad andaluza. Antes, en Xàtiva, la vía se desdoblaba en dos ramales: uno hacia Andalucía y otro hacia Cartagena. Ya en la Bética, seguía el curso del Guadalquivir hasta Montoro, Córdoba, Écija, Carmona, Sevilla, Osuna y Hasta Regia, hasta Cádiz.

La existencia de la Vía Augusta permitió al Imperio allanar el camino a sus legiones, ayudar al desarrollo de las colonias y acelerar el comercio y la economía de mercado. Gracias a ella, Roma pudo suministrarse de Hispanía trigo, aceite, vino, conservas, cerámica o lana. También de metales que eran escasos en Italia, como oro, plata, cobre o hierro. Ir desde Cádiz a los Pirineos suponía mes y medio de viaje, y de Cádiz a Roma podía tardarse, a la media habitual de 26 kilómetros diarios, un promedio de tres meses y medio. Casi nada.

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Mapa de Hispania donde se refleja el itinerario de su principal calzada romana.

Arcos triunfales (como los de Barà o Cabanes), puentes (Córdoba, Cástulo, del Diablo en Martorell) y monumentos funerarios (necrópolis de Carmona, Torre de los Escipiones en Tarragona, altar de César en Gerona) jalonan el recorrido de la Vía Augusta. Algunos restos han llegado hasta nuestros días.

La Vía Augusta sirvió, asimismo, de función publicitaria para los gobernantes y el Estado de Roma. En determinados tramos se han encontrado pruebas del mecenazgo de algunos emperadores y de otros personajes acaudalados, que sufragaban las obras con vistas a acelerar su carrera política. Solo en ella se han hallado cerca de 100 miliarios de diversas épocas que hacían alusión a emperadores diferentes.

La primera referencia escrita a la Vía Augusta aparece en la Geografía de Estrabón, escrita en el siglo I a.C. En ella, el geógrafo griego hace mención a un itinerario del Levante mediterráneo que conectaba las provincias de Hispania: la Ulterior (al sur del Ebro y que en el 19 a.C. se dividió en la Bética y la Lusitania) y la Citerior (provincia del norte que pasó a denominarse Tarraconense) A lo largo de las épocas ha ido recibiendo diferentes nombres como Vía Hercúlea o Vía Heráclea, Camino de Aníbal, Vía Exterior, Camino de San Vicente Mártir y Ruta del Esparto.

Un tramo de la Vía Augusta a su paso por Sagunto./Enrique Íñiguez Rodríguez

Un tramo de la Vía Augusta a su paso por Sagunto./Enrique Íñiguez Rodríguez

Con un trasfondo épico y de aventura, la voz en off que aparece en este vídeo teletransporta al viajero a la época romana, cuyo asfalto empedrado le hace situarse en plena Vía Augusta, la vital arteria romana en Hispania y que, con el transcurso de los siglos, permanece perenne en la historia de nuestro país:

Dónde dormir: Hotel Vernisa; C/ Academico Maravall, 1; Xàtiva (Valencia); teléfono: 962271011.

Dónde comer: Restaurante Casa Tere; Carretera N-340, km. 340; Cabanes (Castellón); teléfono: 964319618.

La Bastida (Murcia)

La llaman la Troya de Occidente. Quizás fue la ciudad más poderosa de la Europa Continental durante la Edad del Bronce. El yacimiento arqueológico de La Bastida, a seis kilómetros de la localidad murciana de Totana, es comparado, según algunos historiadores, con la legendaria ciudad que describía Homero en La Ilíada, en concreto a la Troya II (existen hasta diez superpuestas), que se sitúa entre los años 2.600 al 2.350 antes de Cristo y es contemporánea de la ciudad fortificada murciana (del 2.200 a. C.).

El yacimiento de La Bastida, correspondiente a la cultura de El Argar (llegó a ocupar 40.000 km cuadrados del sureste peninsular), fue en su día el asentamiento más avanzado de Europa en términos políticos y militares durante la Edad del Bronce, solo comparable con la civilización minoica de Creta, en palabras de varios arqueólogos. Aquí se han encontrado residencias de más de 70 metros cuadrados y una gran balsa con dique capaz de almacenar casi medio millón de litros de agua, entre otros importantes hallazgos.

Recreación de la zona alta de La Bastida.

Llama la atención del lugar el descubrimiento de una imponente fortificación construida hace 4.200 años, de muros macizos de tres metros de espesor, torres cuadradas que tendrían una altura original de siete metros, una entrada monumental y una poterna (puerta secundaria) de arco apuntado que se conserva completa y que es excepcional para la época. La muralla protegía una ciudad de cuatro hectáreas situada en una colina.

Al parecer, la fortificación fue concebida por gente con grandes conocimientos militares procedente de Oriente, puesto que su modelo, inédito en Occidente, remite a las antiguas civilizaciones del Mediterráneo, en concreto a Troya, emplazada en el yacimiento de la colina de Hisalrik (Turquía) Su perímetro habría alcanzado originalmente los 300 metros. La entrada al recinto se realizaba a través de un pasadizo flanqueado por potentes muros que estaría cerrado con grandes puertas.

Restos de edificaciones en el cerro de La Bastida.

La poterna excavada remite a la de Troya II y al mundo urbano del Próximo Oriente influido por las civilizaciones de Mesopotamia y Egipto. Los arqueólogos especulan con que ello probaría que gente llegada de Oriente después de la crisis que asoló sus regiones hace 4.300 años participó en la construcción. La innovación militar de la poterna, que permite escapar o atacar por sorpresa a los asaltantes, no fue adoptada por los hititas y los micénicos sino entre 400 y 800 años después de en Murcia.

La ciudad que se instaló en La Bastida pervivió durante seis siglos y luego fue abandonada para siempre por motivos que son aún controvertidos. La urbe se erigió en un lugar elevado como fortaleza defensiva, lo que obligaba a llevar todos los víveres y hasta los materiales de construcción desde unos cinco kilómetros de distancia, algo difícil de imaginar si no era en una sociedad militarizada, con castas y dominada por un poder violento.

Vista de La Bastida desde la parte Oeste.

Prueba de todo ello es el hallazgo de diversas armas. Aunque el interior permanece inexplorado, se han encontrado armas hechas de cuernas de ciervo que parecen alabardas, puntas de flecha, y la tumba de una mujer. La fortaleza descubierta en La Bastida incorpora rasgos militares únicos, como que la argamasa ofrece una solidez excepcional en su construcción y hace el muro impermeable, sin asideros para el atacante.

La Bastida quiere ser puesto en valor por el Gobierno regional con la puesta en marcha de un parque arqueológico único en España para ofrecer al público, que aúne un museo monográfico, un centro de investigación y documentación. Las visitas ya pueden reservarse tras solicitarlo previamente en la Oficina de Turismo de Totana en el teléfono 968418151.

Muro reconstruido del yacimiento arqueológico murciano.

¿Nos encontramos ante la primera ciudad fundada en la Europa occidental? Este vídeo que aquí os dejo así lo cree. Lo cierto es que se trata de una civilización que fue única de su tiempo, con impecables conocimientos militares y de ingeniería establecida en la península. Fascinante para los amantes del pasado y la historia, sin duda.

fuente: efe

Dónde dormir: Hotel Monasterio de Santa Eulalia; Ctra. Totana – Aledo, km 7, Paraje de La Santa (Totana, Murcia); teléfono: 968487004; www.monasteriosantaeulalia.com.

Dónde comer: Restaurante Venta la Rata; Av de la Rambla de la Santa, 3; Totana (Murcia); teléfono: 968421704.

Valle del Ricote (Murcia)

En plena vega del río Segura el viajero localiza el último reducto morisco del Levante español, sin duda uno de los parajes más bellos y menos conocidos de la fértil vega murciana. El paseo a lo largo y ancho del Valle del Ricote transcurre entre árboles frutales y un ejemplar entramado de acequias, azarbes y canales que reparten el riego por las diferentes parcelas.

En 11610, el rey Felipe III expulsó a los últimos moriscos que quedaban en España. Estos eran descendientes de los antiguos moros forzados a convertirse al cristianismo en tiempos de los Reyes Católicos. En Murcia y, en especial en este valle, en la zona de alrededor del curso alto-medio del Segura, hubo muchos moriscos.

Vista general de Ulea desde Villanueva del Río Segura. Valle de Ricote./Sebasgs

El lugar se convirtió en el punto de partida de uno de los caudillos musulmanes más importantes del siglo XIII, Ibn Hud, quien, y tras su sublevación en el castillo de Ricote consiguió aglutinar bajo su mandato a buena parte del territorio musulmán español durante diez años.

Pero aparte de la evocación histórica, el Valle del Ricote atrae al viajero por su objetiva belleza y fértil vegetación. De hecho, es meta y residencia de artistas. El viajero puede seguir la ruta que parte de la localidad de Abarán, siguiendo por Blanca (aquí es obligatorio contemplar el azud del río Segura), Ricote, Ojós, Villanueva del Segura y Archena, con su célebre balneario de aguas termales que ya atraía a los íberos hace 2.500 años.

Restos de una ermita emplazada en la zona del valle./valledelricote.com

Por doquier encuentra el viajero abundancia y variedad de árboles, palmeras, limoneros, en las partes bajas e irrigadas. Y es que desde la romanización y, sobre todo, desde la islamización, se asienta en la zona el cultivo de la tierra aprovechando la existencia del río. Asimismo, el intenso verdor de la zona contrasta con las secas montañas austeras de color ocre.

No resulta aconsejable abandonar el valle sin visitar Ceutí, uno de esos pueblos de habitantes inspirados e inquietos que sorpreden a quien lo visita. Las calles y jardines del sitio son un museo al aire libre de esculturas y murales cedidos por artistas internacionales.

Iglesia localizada en el municipio de Abarán./valledelricote.com

En una antigua fábrica vegetales de Ceutí se halla un museo etnológico llamado Siete Chimeneas donde se explica la vida de los pueblos de la comarca en siglos pasados. Mientras, en el museo Antonio Campillo se puede visitar una casa señorial del siglo XIX con intreresantes escenas costumbristas de la sociedad huertana y en Ceutimagna un museo de las ciencias e historia natural.

Los monumentos embellecen la fisonomía de las urbes del valle./valledelricote.com

Unas bellas imágenes y una solemne banda sonora acompañan a este vídeo para deleite de los seguidores de Lugares con historia. De esta manera ya pueden saborear a pinceladas los hermosos paisajes que conforman todo este fértil Valle del Ricote que, sin duda, merece la pena ser visitado:

Dónde dormir: Casa Aljibe de Monastrell; C/ El Príncipe, 49; 30610 Ricote (Murcia); teléfono: 965465850; http://www.elaljibe.info.

Dónde comer: Restaurante El Sordo; C/ Alharbona, s/n; 30610 Ricote (Murcia): www.elsordo.es; teléfono: 968697150.

Moratalla (Murcia)

Se trata de un pintoresco pueblecito medieval que aún no ha sido estropeado por los turistas. Moratalla, emplazado en la Región de Murcia, en concreto a 97 km de la capital, es un balcón con vistas a la sierra. Su silueta viene dominada por un castillo en la cumbre de un cerro y el abigarrado urbanismo de las empinadas callejuelas del Medievo, balcones de forja, aleros pintados de alegres colores, trepando por la falda.

Algunos importantes yacimientos arqueológicos, como el poblado árabe de Los Castillicos, muestra de un modo evidente la importancia que llegó a tener esta localidad mediterránea. Hay, asimismo, tumbas argáricas y murallas calcolíticas en el cerro de Las Víboras (3000 años antes de Cristo) En Los Molinicos se ha encontrado un poblado ibérico (siglo IV a. C.).

Castillo de Moratalla./Lionni

Aquí se enfrentó Ibn Hilal a su primo Ibn Mardanix, conocido como Rey Lobo, hacia 1147. Sede desde 1245 de la Encomienda de Santiago, la Edad Media ve emerger a Moratalla con un periodo de historia repleto de batallas entre cristianos y almogávares donde la inseguridad llevó al refugio de la población en los castillos.

El nombre originario del municipio, según indican diversos historiadores, proviene de la época romana, en concreto del topónimo Murata tallea (la que está amurallada con palos) En la actualidad, su término municipal abarca una extensión de 954,82 kilómetros cuadrados, o lo que es lo mismo, el decimosegundo municipio más grande de España.

Fachada del convento de San Francisco./Lionni

Moratalla cuenta con algunos monumentos apreciables como el mencionado castillo, del siglo XV y cinco torres (origen morisco), la iglesia de la Asunción (siglo XVI), que alberga el Museo de Arte Sacro, el convento de San Francisco (siglo XVI), los puentes de Jesucristo (1562) y de Hellín, de origen romano.

Una visita a Moratalla no debe olvidar la escapada a los hermosos parajes naturales de sus términos. Entre estos sobresalen las pozas y resaltes de la Puerta, orillas del río Alhárabe, el castillo roquero de Benizar, los paisajes oteados desde la ermita de la Rogativa y las pinturas de su camarín.

Una estampa navideña de la fortaleza nevada./Lionni

Los aficionados al pasado tienen otra cita de interés en la Cañaíca del Calar, zona que alberga representaciones de arte rupestre. Forman parte del arco mediterráneo de la Península Ibérica, incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Los tamboristas tienen su momento álgido en la Semana Santa./lomasplus

Sin olvidar la Semana Santa de Moratalla, cuyas atronadoras tamboradas celebradas los días de Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurección levantan el espíritu de los que se congregan en torno a esta villa.

Moratalla, historia, leyenda y naturaleza: