Ruta de Julio César por Hispania

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El general que mayor gloria dio a la antigua Roma vivió en Hispania algunos de los episodios más trascendentales de su apasionante biografía. Justo o tirano, el hombre que pudo reinar y sentó las bases del posterior Imperio comenzó a labrar su fulgurante carrera militar y política en territorio de la península ibérica. El viaje de Julio César por Hispania comienza en el año 69 a.C. en la provincia Ulterior (Lusitania y el sur de España) Sigue leyendo

Los puertos templarios (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco)

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Fueron considerados como los primeros banqueros de la historia por las ingentes encomiendas y posesiones que amasaron. Combatieron en las Cruzadas contra los ‘infieles’ musulmanes durante la Edad Media. También se les atribuye la custodia de reliquias cristianas como la Sábana Santa o el Grial. ¿Realidad o mito? Lo cierto es que los caballeros templarios, que también fueron monjes, tomaron parte en los conflictos bélicos más importantes de su época. Su historia es apasionante y en la península ibérica su participación resultó decisiva, por ejemplo, durante la Reconquista cristiana para frenar el avance moro. Sigue leyendo

Finisterre (La Coruña)

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Antiguamente se creía que la Tierra era plana, una especie de isla en medio de un mar inmenso. La punta de Finisterre, la añeja Finis Terrae que denominaron los romanos: el lugar donde acaba la tierra, es una franja de territorio que se adentra en el mar y se une por medio de un istmo arenoso al promontorio rocoso del cabo Fisterra, era el extremo del mundo conocido por aquel entonces. Más allá se extendía un inmenso océano sin confines. Aquí se aúnan la belleza del paisaje con las más ancestrales leyendas. Sigue leyendo

Isla de San Simón (Pontevedra)

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Es un lugar de cuento y leyenda, que cautivó al mismísimo Julio Verne. La isla gallega de San Simón ha sido testigo, a lo largo de su historia, de haber vivido relatos verídicos de corsarios, monjes templarios, cruentas batallas, tesoros ocultos y viajeros llegados de tierras lejanas. Ahora está deshabitada, pero este lugar con tanta historia pese a su reducido tamaño y que forma parte de la ría de Vigo, todavía irradia magia por los avatares que en ella acontecieron. De obligada visita para el viajero que busque un excelso pasado y aventura. Sigue leyendo

Allariz (Ourense)

Declarada en 1971 Monumento Histórico Artístico, la localidad gallega de Allariz, en Ourense, se muestra muy bien conservada y presenta un atractivo turístico de primer orden. Está situada en un bello paraje, a orillas del río Arnoia. Presumiblemente corte sueva (su nombre deriva del caudillo godo Alarico), esta villa fue, en tiempos medievales, un importante enclave político y religioso. De aquel tiempo queda, además de un castañar que la rodea, parte del cinturón de murallas y un buen número de casas solariegas, iglesias y palacios.

El origen de Allariz se remonta a tiempos prehistóricos, aunque fue ya en la Edad Media cuando Alfonso VII la dotó de fueros reales en el año 1154. A partir de entonces, Allariz fue lugar de crianza, reposo y escala para los miembros de la realeza castellano-leonesa. Según Cid Rumbao, historiador local, en Allariz pudo haber nacido el futuro Fernando III el Santo. Lo que sí es cierto es que su hijo, Alfonso X el Sabio, compiló aquí sus célebres Cantigas y Sancho IV nombró a la villa “llave del Reino de Galicia”.

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Panorámica de la villa de Allariz./Ayuntamiento de Allariz

A Allariz también se la conoce tristemente por haber acogido en su entorno las andanzas y crímenes cometidos durante el siglo XIX por el que está considerado como el único caso de licantropía clínica (enfermedad mental) acaecido en la historia de España: la de Manuel Blanco Romasanta. Al llamado hombre lobo de Allariz se le atribuye la comisión de entre 9 y 13 asesinatos de mujeres y niños, cometidos de manera brutal después de sacar las grasas a sus víctimas para venderlas junto a sus pertenencias. Considerado un asesino en serie, Romasanta alegó en su defensa que fue víctima de un maleficio que lo volvía lobo y le obligaba a cometer los crímenes.

El casco urbano de Allariz se caracteriza por su disposición urbana medieval, y en él armonizan a la perfección la arquitectura religiosa y militar de la Edad Media con la señorial de siglos posteriores. Por la plaza da Vila, el viajero se topará con el Ayuntamiento, la casa da Paneira, con una bella fuente, y el pazo de los Enríquez, que posee una estupenda balconada clásica.

El viajero dispone en Allariz de un amplio abanico para visitar de monumentos prerrománicos, románicos y góticos como San Martiño de Pazó, la colegiata de Xunqueira de Ambía, el santuario de Santa Marina de Aguas Santas, las iglesias de Santiago (Monumento Nacional), San Estevo y San Pedro y el convento o Real Monasterio de Santa Clara, que alberga los restos de Doña Violante, la esposa de Alfonso X el Sabio.

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En el casco viejo de Allariz parece haberse detenido el tiempo./Ayuntamiento de Allariz

Por desgracia, la clausura monjil impide al viajero acceder a su claustro barroco, que es el más grande de España, de 3.600 metros cuadrados y 72 arcos, pero al menos podrá ver la iglesia y el Museo de Arte Sacro en el que destacan la Cruz de Cristal y la Virgen Abrideira. No estará de más que visite las evocadoras ruinas del castillo y los puentes de Vilanova (siglo XV) y Frieira (siglo XVIII) sobre el río Arnoia, donde se hallan cuatro viejos molinos.

Mientras, en el campo de A Barreira está la fuente circular de Ferro Caaveiro (1783) y un cruceiro. En el cercano pazo de Feijoo vivió unos años el gran ilustrado gallego. Viajar a Galicia permite descubrir al viajero unos cuanto lugares con historia de indudable belleza y que hasta irradian magia y misterio. Por ello se antoja imprescindible, si se quiere disfrutar de una escapada de fin de semana por la zona, buscar hoteles en Ourense donde alojarse.

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Iglesia de Santa Mariña./Xibeliuss

El Parque Etnográfico de Arnoia integra el Muiño do Burato, la Fábrica de Curtidos Nogueira, el Museo do texido y el Museo Gallego del Juguete. También puede interesar al viajero el Ecoespacio de Rexo en Requeixo, a escasos tres kilómetros del pueblo, diseñado por el artista vasco Agustín Ibarrola, que ha decorado varias piedras y árboles a orillas del río.

No es imprescindible, aunque sí aconsejable, aguardar a la Fiesta de la Empanada, durante el tercer fin de semana de agosto, para visitar la antigua villa y corte de Allariz. En esta localidad de Ourense, el viajero goloso disfrutará degustando los típicos y exquisitos almendrados. En su línea aventurera, el viajero prosigue en el descubrimiento de lugares no turísticos de nuestra geografía. En Galicia, por ejemplo, O Cebreiro (Lugo) o Baiona (Pontevedra)

Dónde dormir: Hotel Rosa Castelá; Lobariñas, 15; 32660 Allariz (Ourense); reservas@rosacastela.com; teléfono: 988441392.

Dónde comer: Alarico restaurante; Rúa de Godalla, 4; Allariz (Ourense); teléfono: 988440790.

Mapa de Allariz

O Cebreiro (Lugo)

En la pequeña aldea de O Cebreiro empieza el Camino de Santiago en Galicia. Son unos 150 kilómetros hasta Compostela, de los que resulta necesario recorrer un mínimo de 100 km andando (200 km cuesta materializar el Camino de Santiago en bici) para ganar la compostela, el diploma que acredita que se ha hecho el Ruta Jacobea. Si el viajero busca lugares no turísticos para visitar, sin estridencias ni aglomeraciones, O Cebreiro es su sitio.

En una de esas etapas para el Camino, el viajero puede salir de esta pequeña aldea, situada en el monte de mismo nombre, a unos 1.300 metros de altitud, uno de los más abruptos del Camino. La localidad lucense conserva cuatro pallozas, que no son otra cosa que antiguas viviendas prerromanas circulares y con el techo de paja, de las que dos conforman el Museo Etnográfico y otras dos acogen a los peregrinos.

casa prerromana de O Cebreiro

Palloza en O Cebreiro./SanchoPanzaXXI

La palloza era circular: un muro de piedra coronado con un colmo de paja cosida con retama que aísla bien del frío en los helados invernales. En aquella aldea tradicional se vivía de manera austera: pocos muebles, apenas unos bancos que servían de asiento, cama y hasta mesa, y unos arcones. El centro era el boga, un caldero pendiente de un gancho sobre la pequeña hoguera que daba calor, luz y alimento.

En el lugar, el conde santo francés Giraldo d’Aurillac fundó en el año 836 una iglesia y un monasterio para acoger a los peregrinos que ya llegaban en buen número. La orden benedictina estuvo a cargo del del templo y del monasterio hasta 1853. Hoy es una pequeña y acogedora hospedería de 12 habitaciones.

O Cebreriro (El Cebrero en castellano) es también, una perfecta atalaya para admirar la geografía gallega. Al viajero le puede destacar el contraste de la dentada silueta de las sierras del Norte con el redondeado perfil de las montañas que se extienden al sur. Esto es Galicia, que al menos, en O Cebreiro y alrededores, merece una escapada de fin de semana.

Cáliz de O Cebreiro

El Santo Grial que se venera en O Cebreiro./FCPB

En O Cebreiro es obligatoria la visita a su iglesia prerrománica, la más antigua de la ruta jacobea conservada en su integridad, que acoge un Santo Grial, el símbolo heráldico de Galicia, cuyas leyendas inspiraron a el argumento literario del Parsifal de Wagner, y que también es protagonista del llamado Milagro do Cebreiro, en el siglo XIV, que relata de manera clara y hermosa Federico Cocho de Juan.

Sucedió un día de tormenta que un campesino de la comarca entró en la iglesia cuando el sacerdote celebraba la Eucaristía. El clérigo comentó a los fieles allí congregados que qué hacía ese hombre en la iglesia en un día tan desapacible, “total para ver un trozo de pan y un poco de vino”. En aquel momento, ambos alimentos se convirtieron en carne y sangre, rememorando las palabras de Jesucristo en la Última Cena.

Estatua peregrino en O Cebreiro

Monumento dedicado al peregrino.

Muchos años después, en 1486, los Reyes Católicos se hospedaron en O Cebreiro, camino de Compostela. Alguien les contó la leyenda y decidieron donar al templo un relicario y proteger el santuario, otorgando a la Virgen el nombre de Santa María la Real. En la capilla de San Benito están los restos del padre Valiña, artífice de la recuperación de la aldea y del relanzamiento del Camino.

O Cebreiro no es el único lugar recomendable para visitar en Galicia. Faltaría más. Asociado como está al Camino de Santiago, otros puntos de la terriña como A Guarda, Tui o Catoira también desprenden un halo histórico de enjundia que incitan al viajero a acercarse a estos lugares con historia, cuanto menos, para revivir un pasado de postín que hoy todavía perdura.

Dónde dormir: Albergue de Peregrinos del Hospital Da Condesa; Hospital s/n; O Cebreiro, Pedrafita do Cebreiro (Lugo); teléfono: 660396810.

Dónde comer: Casa Carolo; Lg. O Cebreiro, 14; Pedrafita do Cebreiro (Lugo); teléfono: 982367168.

Plano O Cebreiro

Torre de Hércules (La Coruña)

Es el símbolo de La Coruña, sin lugar a la duda. La Torre de Hércules es un faro romano del siglo I de nuestra era (época de Trajano) de la antigua ciudad de Brigantium que alcanza los 68 metros de altura y sigue auxiliando con su luz a los barcos que cruzan frente a las costas gallegas.

Se trata del faro más antiguo del mundo que se encuentra en funcionamiento y el segundo en altura de España, por detrás del de Chipiona (Cádiz), así como el más importante de todo el país. Toda una maravilla arquitectónica que debemos preservar entre todos.

La estatua del caudillo celta Breogán custodia la Torre de Hércules./Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga)

Es una pena que su aspecto original, una esbelta torre cilíndrica, se haya alterado hasta dejarla irreconocible desde que en 1791 la transformaron en una planta de torre cuadrada revestida de sillares de granito por orden de Carlos IV. No obstante, su belleza actual y pasado histórico le han valido el reconocimiento de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Una leyenda popular segura que la torre es obra de Hércules, el semidiós grecorromano, que la levantó para conmemorar su victoria sobre el gigante Gerión. Hércules mató al gigante y enterró sus tres cabezas en un promontorio sobre el que levantó la famosa torre.

La rosa de los vientos señala los puntos cardinales delante de la Torre de Hércules./Maksim

Poco después, llegaría a estas costas la primera pobladora, una tal Crunia, de cuyo nombre procede el de La Coruña. Quizás debamos ver en la leyenda un eco de las navegaciones púnicas y después romanas a las islas Casitérides (las Británicas) en busca del estaño de sus minas, un metal estratégico en la época.

La Torre de Hércules, entre la ensenada de Orzán y el golfo Ártabro, es heredera de la mítica ruta fenicia del estaño desde las islas Británicas y Cornualles hasta Cádiz y Cartago. Otra leyenda, que incluso pudiera ser romana, dice que el autor de la torre fue el caudillo celta Breogán. En el parque junto al monumento hay una estatua del citado héroe.

La Torre de Hércules domina la ciudad de La Coruña./Alessio Damato

En su entorno también se dan cita otras esculturas y detalles vinculados a la torre: la rosa de los vientos, situada a los pies del faro y ante el mar bravío, las tres cabezas del gigante Gerión, el Ara Solis (recuerdo del culto pagano al sol) o un conjunto de menhires.

Una visita a la torre tiene el aliciente para el viajero de disfrutar de sus alrededores marinos. Pero antes se tiene la opción de gozar de una excelente panorámica de la ciudad si se ascienden los 242 peldaños de la escalera de caracol del faro. En total alcanza los casi 70 metros y la luz que desprende se divisa en el mar desde una distancia de 32 millas.

Los menhires que custodian el faro en el Parque de la Torre de Hércules./Jose Luis Cernadas Iglesias

Horarios de visita: Del 15 de junio al 14 octubre, de 10 a 21 horas, y del 15 de octubre al 14 de junio de 10 a 18 horas. Precio: 3 euros (lunes gratis)

El viajero amante de la historia y los viajes tiene una cita ineludible con La Coruña. De la mano de una experta guía local el itinerario visual de este vídeo nos sumerge en el pasado y avatares de la magnífica Torre de Hércules:

fuente: XacobeoVideo

Donde dormir: Hotel Hotil; C/ Galera, 26; 15003 Coruña (A), Coruña, A; teléfono: 981976302.

Donde comer: Restaurante Fado; Circunvalacion 9; 15002 Coruña, A (Coruña, A); teléfono: 981204839.

A Guarda (Pontevedra)

El camino del viajero acaba cuando el río Miño abraza al Atlántico en A Guarda, villa marinera capital de la langosta y localidad impregnada de mucha historia. En especial de un pasado celta que pervive en el imaginario local gracias a la pervivencia de los castros, sus antiguas moradas de tipo circular. Aunque por su situación, A Guarda fue también conquistada por vándalos, piratas normandos y sarracenos, portugueses y franceses.

Tiene la villa un buen callejeo en busca de arquitectura popular o patricia, como el monasterio de las benedictinas (siglo XVI) o las casas solariegas de los Correa y los Somoza. Resulta recomendable pasear desde el muelle hasta la plaza donde se ubica el convento de San Benito, que ahora es un hotel.

Ayuntamiento de A Guarda./HombreDHojalata

Allí, al lado del bar de la cofradía de pescadores, se erigen unas escaleras que conducen a la zona del Muro, un lugar peculiar que cuenta con un cruceiro antiguo y lo que son restos de la muralla que protegía la villa. La subida culmina con la llegada a la antigua cárcel y al ayuntamiento de A Guarda.

Otras zonas no menos bellas para visitar son las capillas de la Guía y San Cayetano. La plaza donde está esta última es un mirador estupendo para sacar fotos del puerto y del monte Terroso.

Iglesia parroquial de San Lorenzo de Salcidos./HombreDHojalata

Si el viajero se acerca hasta la zona de Camposancos podrá disfrutar de las playas de Os Molinos, Armona y Lamiña. Desde ellas se puede ver la parte portuguesa En medio de la desembocadura está la isla Nossa Senhora da Insua, donde permanecen restos de un convento del siglo XV.

A la salida de A Guarda se encuentra el inicio de la subida al Monte Santa Tegra (Tecla), desde cuya cima se domina el municipio gallego, el puerto, la desembocadura del Miño y las playas del entorno, sobre todo la de Os Muiños.

Castro de Santa Tecla./HombreDHojalata

Colina sagrada de la civilización precristiana, a media subida, a la derecha, el viajero se topa con el castro celta más importante y completo de toda Galicia; una de cuyas viviendas, del siglo VI antes de Cristo, ha sido reconstruida para que sirva de referencia global.

Estas aldeas fortificadas estuvieron habitadas por galaicos de estructura social bastante igualitaria, que resultaban más pacíficos que belicosos, que vivían de sus cultivos de cereal y de sus animales, aunque también practicaban el comercio y la pesca, en definitiva.

Restos de los castros circulares de Santa Tecla./kilezz-QuiRóH

En la montaña también está el petroglifo Laxe do Mapa, considerado la representación cartográfica más antigua de Occidente. En la cumbre se halla una pequeña ermita dedicada a Santa Tegra, patrona del Baixo Miño. Antes de iniciar el descenso, se recomienda al viajero que disfrute de nueva de tan bella panorámica como despedida de esta escapada con historia.

A modo de pequeña guía, os dejo con este vídeo que os muestra parte de las excelencias que aguardan al viajero si visita esta villa marinera, donde podrá disfrutar de su patrimonio, excelentes playas, su destacado pasado y una rica gastronomía.

Dónde dormir: Hotel Eli-mar; C/ Vicente Sobrino, 12; 36780 Guarda (A), Guarda, A (Pontevedra); Teléfono: 986613000; info@eli-marhotel.com; http://www.eli-marhotel.com.

Dónde comer: Restaurante O Portiño; C/ Rosal 37; 36780 Guarda, A (Pontevedra); Teléfono: 986611400.

Catoira (Pontevedra)

Cada año, el primer domingo de agosto, los vikingos invaden la localidad pontevedresa de Catoira, situada a unos 30 kilómetros de Santiago de Compostela. Toda la población se vuelca con la fiesta, declarada de Interés Turístico Internacional.

Los puestos del mercado medieval de por la mañana, en el antiguo recinto del castillo, dan paso, al mediodía, al acto estrella de la jornada: la rememoración del desembarco y el asalto de los guerreros del Norte junto a la desembocadura del río Ulla, en Torres del Oeste, la fortaleza medieval que sellaba el acceso más directo por mar a los tesoros gallegos. Permanecen dos de las siete originales.

fortaleza defensiva de la localidad pontevedresa

Las Torres del Oeste trataban de repeler los ataques vikingos./Rías Baixas Turismo

Tras el ensordecedor griterío del desembarco y el choque de espadas, tiene lugar una comida campestre en la que no faltan el pulpo, los mejillones o el vino. Y por la noche, verbena. El ataque de los vikingos sobre el norte de la Península Ibérica ocurrió en el siglo X.

La nave desde la cual se organiza el desembarco es una réplica de un drakkar vikingo. Fue fabricada en Catoira en 1999 y se trata de una reproducción del Skuldelev 5, una pequeña embarcación de finales del siglo XI hallada en las costas de Dinamarca.

desembarco normando y jornada festiva en la localidad gallega.

Desembarco vikingo en Catoira.

Mucho antes de la llegada de los normandos, la cultura de los castros se instaló en el lugar donde hoy se levantan las populares torres. Se trataba de un poblado de la Edad de Hierro. Con posterioridad, durante la ocupación romana, la Pax de Augusto transformaría el viejo castro costero en un puerto comercial del Imperio.

Catoira cuenta con un paisaje conformado por bosques de espesa hoja, marismas y playas fluviales, donde la presencia de los molinos de viento es algo habitual, ya que la localidad pontevedresa es la única localidad de Galicia que tiene ejemplos de los tres tipos de molino tradicionales.

Monumento vikingo en la localidad pontevedresa./Lmbuga

Entre las dos torres, declaradas Monumento Nacional, que permanecen aún en pie, se halla la ermita dedicada al apóstol Santiago, cuyo cuerpo, según cuenta la leyenda, pasó por este lugar camino de Santiago de Compostela.

De carácter religioso son también destacables los conjuntos arquitectónicos de las iglesias de San Miguel San Pedro de Dimo, Santa Baia de Oeste o San Mamede de Abalo.

Iglesia de San Miguel./Rías Baixas Turismo

En plenas Rías Baixas el viajero, puede, una vez recorrida Catoira, emprender una escapada repleta de plena naturaleza hacia el Parque Nacional de las Islas Atlánticas, que comprende las Islas Cíes, las islas de Ons, Cortegada y Sálvora.

Al cerrar los ojos y dejándose atrapar por el recuerdo, el viajero puede retroceder más de una decena de siglos para reverdecer el ardor guerrero con que estos guerreros escandinavos saqueaban los territorios que conquistaban. Este vídeo muestra cómo es el desembarco ahora festivo:

fuente: galiciadieztv

Dónde dormir: Hotel Ábalo; Lg. Cores, s/n. Abalo, 36612 Catoira (Pontevedra) Teléfono: 986546900; info@motelabalo.com.

Dónde comer: Restaurante Canguro; Ponte (da) 26, 36612 Catoira (Pontevedra) Teléfono: 986523304

Tui (Pontevedra)

Todo aficionado viajero a las catedrales amuralladas y puentes de hierro debe peregrinar a Tui al menos una vez en la vida. Aquí podrá recorrer la interesante ciudad pontevedresa de configuración medieval, declarada conjunto histórico artístico, que atalaya la tierra portuguesa como un padrastro no siempre amistoso.

Ciudad histórica, posiblemente de origen griego, Tui era el paso obligado del Miño para la calzada romana que unía Braccara Augusta (la actual Braga portuguesa) y Austurica Augusta (Astorga, León)

Bella estampa de la localidad pontevedresa./Albert galiza

Durante la Edad Media, la urbe gallega vivió siglos de esplendor, sobre todo después de que Doña Urraca le concediera privilegios. El rey godo Witiza tuvo en Tuy su corte y palacio. Es, además, una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia hasta la división provincial de 1834.

Tiene Tui una magnífica catedral románica-gótica (siglos XII-XIII) en medio de un barrio medieval y una ría de hermosa belleza que se divisa mejor desde los miradores del monte Aloia. En su fachada se puede ver, entre otros personajes bíblicos, a Salomón y la reina de Saba. En la gran sala capitular el viajero puede encontrar bellos capiteles románicos.

Catedral de Tui./Grzegorz Polak

A la izquierda de la catedral está el Concello y, en la misma plaza, un restaurante recomendable: O Cabalo Furado. La iglesia de San Telmo, en dirección hacia el río, tiene el inconfundible estilo del manuelino portugués. Muy cerca está el convento de las Clarisas, conocido como el de las Encerradas.

La iglesia de Santo Domingo es un bello templo ojival, junto al río, que conjuga los estilos prerrománico, románico, gótico y barroco. Por su parte, la antigua colegiata de San Bartolomé, ya a la salida de Tui, cuenta con un bello cruceiro en el atrio, del siglo XVIII.

Una escultura de caballos a galope adorna una fuente de Tui.

En la región de Tui (ciudad y parroquias del entorno) existen iglesias con interesantes capiteles que abarcaban un bestiario medieval con grifos, harpías, sagitarios o bucráneos. Interesante resulta la visita al Museo Catedralicio en el interior de la catedral así como subir a la Torre de Soutomaior para divisar la bella panorámica del Miño y los alrededores.

Convento de Santo Domingo.

El monte Aloia, cerca de Tui, fue el primer lugar de Galicia en ser declarado parque natural, y se trata de un mirador desde donde se contempla la Ría de Vigo y el valle del río Louro.

Éste desemboca en el Miño, verdadero protagonista de la vida de Tui, que hace frontera natural con Portugal. De hecho todos los caminos que partían del país vecino y que no se incorporaban a la Ruta de la Plata terminaban recalando en Tui.

El hermoso casco medieval de Tui, en imágenes: