Ruta de Isabel la Católica por Castilla y León y Extremadura

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Recorrer los principales enclaves que guardan una estrecha relación con la magna Isabel de Castilla es una buena manera de conocer mejor la trayectoria vital de la reina católica. El viajero pude optar por dos itinerarios de nuestra geografía donde transcurrieron las mayores andanzas de Isabel: Castilla y León y Extremadura entre castillos, palacios, monasterios y excepcionales parajes naturales. Un apasionante itinerario con historia que transporta al viajero a plena Edad Moderna. Sigue leyendo

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Feria (Badajoz)

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En las estribaciones de Sierra Morena se encuentra el pintoresco pueblo de Feria en la falda de un cerro coronado por una fortaleza del siglo XIII. Declarada Conjunto Histórico Artístico, la historia de esta localidad extremeña está ligada a la familia Suárez de Figueroa desde que Enrique IV en 1394 le otorgara el título condal que Felipe II promocionó a ducal previo pago de su importe. Sus casas encaladas, de volúmenes paralepipédicos, cubiertos con rojos tejados, se escalonan al compás del solar. Toda Feria es un gran museo de enorme belleza y singularidad, uno de los lugares con más historia de Extremadura. Sigue leyendo

Granadilla (Cáceres)

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Parece un pueblo fantasma, pero no lo es. Nada que ver con alguno de los muchos lugares turísticos que hay en España. Aunque está deshabitado, según datos oficiales, los vaivenes que Granadilla ha experimentado a lo largo de la historia y su particular fisonomía le hacen irradiar un encanto especial que atrae la atención de curiosos viajeros que vuelven a aquel irreductible territorio que sueña con recuperar su esencia poblacional de antaño, cuando vivió mejores tiempos. Ahora, los descendientes de aquellos antiguos vecinos se reúnen dos veces al año a modo de confraternización: el 15 de agosto y el 1 de noviembre. El resto del año hay que pedir cita para poder visitar Granadilla. Sigue leyendo

Las Hurdes (Cáceres)

Hace un siglo escaso la comarca extremeña de las Hurdes era una tierra maldita, un mundo aislado al que solo llevaban caminos de cabras, la comarca más atrasada de Europa, con unos índices aterradores de enfermedades endémicas. Hoy los hurdanos viven con desahogo y han convertido los montes que antes los aislaban en un reclamo turístico con el ingenio de su trabajo. Su historia tiene peso, cuanto menos.

A las Hurdes las puso en primer plano, si usamos una jerga cinéfila, Luis Buñuel con su documental filmado en 1933, Las Hurdes, tierra sin pan. Mucho antes, en un arco temporal comprendido entre el 4.000 a.C. y la época romana, los petroglifos aparecen por toda la comarca. La romanización la incluye dentro de la región de la Lusitania. Con la invasión árabe, Las Hurdes se vieron despobladas. Su abandono continuaría hasta bien entrado el siglo XX, cuando Unamuno o Gregorio Marañón denunciaron las condiciones sanitarias de sus habitantes. Alfonso XIII se vio obligado a visitar la zona en 1922.

El primer pueblo que se topa el viajero si baja del puerto es la aldea de Las Mestas, lar del tío Cirilo, el inventor del ciripolen, una especie de viagra rústico, un chute energético a base de polen y miel. En el lugar sobresale el convento de las Batuecas, que data del siglo XVI, así como la alquería de Riomalo de Abajo. Primera parada.

vista general de la localidad de Las Mestas

La población de Las Mestas./hospederiasdeextremadura.com

Llegando a las Vegas de Coria, pasadas las aguas frías del río Hurdano que van camino del embalse de Gabriel y Galán, hay un olivar con un burro melancólico. Más abajo, si el viajero deja a la derecha la desviación de Cambrón y a la izquierda la de Cambroncino, el paisaje se espesa en pinar, pero encuentra de vez en cuando pañuelos de terreno roturado en los que quieren crecer, con más entusiasmo que medios, unas filas de olivos y un pueblo llamado Caminomorisco por los moros que pasaban camino del destierro en Portugal.

En el vecino pueblo de Casar de Palomero, entre olivos viejos, hay tres barrios, como en la Edad Media: los Barreros, que es judío; el Hanete, árabe; y el de la Ermita del Cordero, cristiano. En el santuario de la Cruz Bendita (siglo XVII) se conserva una reliquia de la Santa Cruz apedreada por los judíos en el siglo XV. Cruzando el río Árrago, el camino prosigue hasta Gata por un valle verde y olivarero.

Gata tiene una iglesia de San Pedro, cerca de la fuente del Chorro; con su escudo de granito de los Reyes Católicos, y calles empedradas y estrechas; de casas antiguas, con balcones y aleros de madera, ristras de pimientos en las ventanas, un poco inclinadas por arriba, como si quisieran darse la mano.

Paisaje verde en las Hurdes.

Parajes de indudable belleza se suceden por toda la comarca extremeña./luis casero

El centro rural más importante de la zona oriental de las Hurdes es Nuñomoral, en pleno corazón del macizo montañoso, del que dependen once alquerías. Una de las más bellas y mejor conservadas es la llamada Casares de las Hurdes, con sus casas de mampostería y pizarra: otras son Casa Rubia, Huetre, Robledo, Heras y Carabusino. Desde la alquería de El Gasco se llega al chorro de la Miacera, la cascada más grande las Hurdes, cuyo volcán del Gasco fue empleado por los romanos para construir hornos.

Para los amantes de la arqueología y el misterio en estos parajes abundan los petroglifos con símbolos mágico-religiosos, como en la Peña Rayá, la Sepultura de la Mora, Carrascales y Fuente del Risco, que inspiran leyendas sobre seres extraños, tesoros escondidos y minas de plata custodiadas por moros encantados. En las cuevas del Teso del Espinar, de Juntanos, de la Mora y de la Seta se han descubierto numerosas ‘piedras de rayo’, es decir, hachas neolíticas que el vulgo atribuye a la caída de un rayo.

Cerca de Casares, el viajero atraído por las excursiones a pie puede alcanzar los picos de Rayado y Bodoya, así como el nacimiento del río Hurdano. También exuberante de naturaleza se hallan los alrededores de Pinofranqueado, uno de los principales pueblos de Las Hurdes. Los orígenes de esta población son antiquísimos, como demuestran los petroglifos de la Edad del Bronce descubiertos en La Zambrana. Cerca de la plaza Mayor se localizan los restos del convento de los Ángeles (siglo XIII), construido por Francisco de Asís y residencia de San Pedro de Alcántara como padre guardián.

En las Hurdes también se forman meandros de indudable belleza

Meandro Melero en la zona de Riomalo./hospederiasdeextremadura

En los alrededores de Pinofranqueado, el viajero puede disfrutar de varias visitas a las diferentes once alquerías que lo conforman: en el paraje del Tesito de los Cuchillos se conserva un petroglifo de la Edad del Bronce; Erías ocupa el emplazamiento de un antiguo castro; mientras, en las inmediaciones de Horcajo se halla la cueva de Riscoventana, que ha dado objetos prehistóricos.

A la ruta que comprende el recorrido por las comarcas serranas de Gata y, sobre todo, las Hurdes, conviene dedicarle, cuanto menos, una escapada de fin de semana. No lejos del lugar, en la misma provincia, el viajero puede disfrutar de las también históricas ciudades de Trujillo, Guadalupe, Yuste, Jarandilla de la Vera o Hervás. Viajar por España nos descubre estos maravillosos lugares con encanto que no tiene precio.

Dónde dormir: Casa rural Luna Mengüante; Calle Congosto 14; 10867 Robledillo de Gata (Cáceres); teléfono: 927671048; luna-menguante2002@yahoo.es.

Dónde comer: Restaurante Alfonso XIII; C/Factoría, s/n; Las Mestas (Cáceres); teléfono: 927434139; recepcion-hurdes@hospederiasdeextremadura.es

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Vía de la Plata (Andalucía, Extremadura, Castilla León, Asturias)

Fue la segunda columna vertebral del sistema de caminos que los romanos impusieron en la península ibérica. Esta vez por occidente, el oeste. La Vía de la Plata seguía la antigua senda tartesia del estaño, comunicando la que era capital de la provincia de Lusitania, Emerita Augusta (la actual Mérida), con Asturica Augusta (Astorga, en León), también colonia romana, situada mucho más al norte. Esta ruta la utilizaron los romanos para avanzar hacia el norte en su afán conquistador.

Esta amplia calzada romana continuaba hasta Sevilla por el sur y hasta Gijón por el norte a través de la Vía Carisa, otro vial impulsado por el general Publio Carisio con la intención de unir los asentamientos militares de la zona leonesa con la cántabra. La difusión de la Vía de la Plata, por la que transitaban soldados, viajeros, comerciantes y mercancías, se configuró como una gran ruta que permitió la difusión de la cultura romana y la dominación de parte del territorio hispano.

Sobre el Guadiana, el puente romano de Mérida

Puente romano de Mérida./Pedro Martín

Incluso el propio cartaginés Aníbal, en el año 220 a. C., anduvo este camino para conquistar la ciudad celtibérica de Helmantica (Salamanca), con el probable objetivo de controlar el comercio del estaño. Ya en en las Guerras Lusitanas (siglos II y I a. C.), este itinerario resultó clave como instrumento militar para personajes de la talla de Viriato y Julio César. Emperadores como Tiberio, Trajano y Adriano mejoraron el camino.

En la Vía de la Plata construyeron los romanos una colonia fortificada, Capera (la actual Cáparra), de entre cuyos restos destaca el majestuoso arco tetrapilón, de nueve metros de altura, cuatro pilares y otros tantos arcos, que merece la pena observar tras una magnífica restauración. El arco de Cáparra compone una impresionante estampa en medio de la campiña cacereña, entre ruinas romanas y encinas.

El viajero se alegrará de ver otros vestigios de la ciudad: la calzada, las calles de trazado rectilíneo, los restos de tiendas, comercios y mesones que se abrían a ambos lados de la Vía de la Plata para dar servicio a los viajeros. Este camino aún daba mayor importancia estratégica a Mérida, porque eso hacía que en la colonia romana de Extremadura confluyeran los caminos secundarios que desde Córdoba y Lisboa llegaban a la Meseta y el Ebro.

La Vía Augusta a su paso por el Arco de Cáparra.

El arco de Cáparra./Jörn Wendland

A lo largo de los siglos, la Vía de la Plata continuó usándose por diferentes pueblos como visigodos, árabes y cristianos durante la Edad Media. Sirvió como camino de peregrinación hacia Santiago de Compostela desde el sur, uso que todavía se mantiene. Así, hasta bien entrado el siglo XIX. Casi nada.

Pese al inexorable paso del tiempo, siguen en pie algunos tramos de la calzada romana, así como casi 200 miliarios (es la calzada romana de Europa que mantiene el mayor número de los mismos) que servían para marcar distancias, notables puentes como el de Mérida sobre el Guadiana o Alconétar sobre el Tajo, paisajes de indudable interés medioambiental como Sierra Morena, Cornalvo o Monfragüe, y el testigo de ciudades consideradas Patrimonio de la Humanidad como Mérida, Cáceres o Salamanca.

Astorga tiene unas murallas de origen romano

Murallas de Astorga./Josemanuel

Las características de esta histórica vía no diferían del resto de las calzadas romanas al uso, como la más célebre de Hispania, la Vía Augusta. Para la construcción de esta gran obra de ingeniería se excavaba el terreno hasta que alcanzara un nivel firme que servía de drenaje y asiento de las capas superiores constituidas por tierra y piedras para obtener una estructura sólida. Al final se colocaba un empedrado de grandes losas que pavimentaban el camino y le daban forma.

La antigua Vía de la Plata romana se ha transmutado en la actual Ruta de la Plata que une las ciudades de Gijón y Sevilla a través de las carreteras N-630 y la A-66. Una asociación constituida por ciudades ubicadas en el itinerario del camino promueve ahora el valor histórico y turístico del mismo. Esta ruta discurre por cuatro regiones y siete provincias en un eje norte-sur de 800 kilómetros. Pasa por lugares con mucha historia como Plasencia, Hervás o Carmona.

Dónde dormir: Hotel Quinta Duro; Camino de las Quintas, 384; 33394 Gijón (Asturias); teléfono: 985330443.

Dónde comer: Restaurante Ruta de la Plata; Calle de Meléndez, 13; 37002 Salamanca; teléfono: 923265103.

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Alburquerque (Badajoz)

Al sudoeste de Cáceres, en tierras de la provincia de Badajoz, a 44 kilómetros de al capital, se emplaza Alburquerque, conjunto histórico-artístico, en las estribaciones de la sierra de San Pedro, a un paso de la frontera portuguesa, cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos.

En su término municipal se han encontrado ruinas de monumentos antiguos que hacen suponer que en la actual situación de Alburquerque existió una ciudad en tiempos remotos. En 1166 Fernando II la conquistó a los árabes y, a principios del siglo XIII, quedó en manos de doma Teresa de Meneses.

Después perteneció a a don Juan Alfonso de Alburquerque. Durante el reinado de Juan II estuvo en poder de los infantes de Aragón. Luego pasó a la tutela de don Álvaro de Luna. Enrique IV la erigió en ducado. Rodeada de un paisaje serrano de dehesa impresionante, los árabes bautizaron a la localidad pacense como el país de los alcornoques (Abu-al-Qurq)

Vista general de la ciudad extremeña de Alburquerque.

Panorámica de Alburquerque./Robespierre

Alburquerque da nombre al más antiguo de los señoríos laicos establecidos en Extremadura. Fue el caballero Alfonso Téllez el que conquistó la fortaleza en 1218 y desde entonces todos los señores de la ciudad emparentaron con la monarquía hasta convertirse en ducado de la Corona Española en 1464.

En Alburquerque el viajero podrá visitar el magnífico castillo del sistema Vauban construido por los portugueses entre los años 1705 y 1716. El recinto, levantado por don Alfonso Sánchez, hijo del rey de Portugal, consta de cuatro líneas defensivas, escalonadas a lo largo de la ladera norte del cerro sobre el que se asienta la población. Tras atravesar el muro se topa con con el segundo elemento defensivo, las rampas de acceso y las cuatro puertas de entrada que llevan al patio de armas.

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Castillo de Alburquerque.

En este patio de armas sobresalen la iglesia de Santa María del Castillo (románica), el comedor, la cantina, los dormitorios de la tropa y el aljibe. La parte más destacada de la fortaleza es su torre del homenaje, vestigio del castillo medieval que precedió al dieciochesco, de cinco pisos de altura, construido por don Álvaro de Luna. A destacar otras dependencias como como la alcaldía mayor, las mazmorras y la tabona.

Las edificaciones más antiguas de alrededor se agrupan en la zona más elevada y próxima al castillo en forma de media luna. A partir de ahí, las calles descienden por la falda de la ladera, salpicados de fuentes, pozos y pilares.

Entre los edificios religiosos destacan la iglesia de Santa María del Mercado (siglo XIV), construida sobre un viejo templo mudéjar del siglo XIII; la iglesia de San Mateo (siglo XVI), de estilo herrerillo con varios enterramientos y escudos; y la iglesia del convento de San Francisco, de fachada sencilla.

edificio religioso de San Francisco alburquerque

Iglesia de San Francisco de Alburquerque./José Luis Filpo Cabana

Junto a Santa María se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, hoy fuera de culto. Curiosa resulta la calle Rosario, en la que unas rotundas afloraciones graníticas se convierten en parte de las viviendas, bien como parte de sus tapiales, fachadas o poyetes.

Alburquerque está considerado como uno de los doce municipios de la provincia de Badajoz declarados Conjunto Histórico-Artístico por la belleza de su patrimonio. Sin discusión alguna. Por lo que bien merece una visita, en cualquier época del año. No te la vayas a perder. Este vídeo te presenta solo pequeñas pinceladas de lo que te puedes encontrar si te escapas a este hermoso rincón:

Dónde dormir: Hotelas Las Alcabalas; Carretera de Valencia de Alcántara-Badajoz; km. 32,200; Teléfono: 924401102.

Dónde comer: Restaurante Castillo de Luna; Carretera de Valencia de Alcántara-Badajoz; teléfono: 924401409.

Cancho Roano (Badajoz)

Se trata de uno de los hallazgos de la arqueología española más espectaculares descubiertos en el último tramo del siglo XX. También uno de los que más misterio y polémica han generado entre los especialistas. El yacimiento extremeño de Cancho Roano alberga un templo tartésico a un par de kilómetros de la localidad de Zalamea de la Serena, construido entre los siglos VI y IV antes de Cristo que fue quemado y oculto bajo tierra dos siglos después de haberse edificado. Hasta que a un vecino de Zalamea, 2.500 años después, le dio por levantar su campo de encinas.

Algunos historiadores han relacionado los restos de este palacio-santuario con la mítica Atlántida que describió Platón. Otros tachan esta tesis carente de solidez científica. Según un estudio de National Geographic, Tarsis, ciudad mencionada en la Biblia y que se identifica como la capital de Tartesos, podría ser la misma urbe que describía el filósofo griego.

Según Platón, Tarsis (que se ubicaría en la actual Doñana) sufrió terremotos y tsunamis hasta que fue destruida y los supervivientes se adentraron tierra adentro en busca de un lugar más seguro. Quizá en aquel viaje llegaron hasta la actual Extremadura. Y en los restos de Cancho Roano se han encontrado muchas muestras de la cultura tartésica, o lo que podría ser lo mismo, la cultura de los atlantes.

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Recreaión virtual del palacio-santuario de Cancho Roano.

Cancho Roano está conformado por un conjunto de edificaciones estructuradas en torno a un edificio central elevado sobre una terraza de piedra, que está rodeado por una serie de largas y estrechas naves articuladas en pequeñas habitaciones donde se encontraron restos de ánforas, pesas y molinos. Todo ello, a su vez, es circundado por un ancho foso excavado en la roca de escasa profundidad que delimita un espacio de unos 2.000 metros cuadrados. La función que tenía queda más o menos clara: por un lado, religiosa, debido a los altares que contiene; por otro, defensiva, por sus proporciones y dispositivos.

Sobre la zona arqueológica del conjunto tartésico mejor conservado de la península ibérica se suceden tres etapas constructivas: la primera del siglo VI a.C., con muros de adobe sobre una base de mampostería; una segunda fase se llevó a cabo entre 500 y 450 a.C., y una tercera, entre 450 y 375 a.C. La atribución de Cancho Roano a Tartesos se limita solo a un nivel inferior de excavación (nivel D). A la época donde emergió esta civilización (siglos IX al VII a.C.) corresponden los restos de fondo de cabaña soterrados debajo de los más voluminosos que son ahora visibles (nivel A)

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Vist aérea del yacimiento tartésico.

Varios elementos tratan de alabar la conexión de Cancho Roano con la Atlántida de Platón. Uno de ellos es la forma del altar, que recuerda a uno de estilo faraónico y que vendría a confirmar las relaciones de los atlantes con los egipcios tal y como describe el filósofo griego. Otro es una estela de piedra grabada en la que aparece un guerrero con una lanza junto a una serie de círculos concéntricos, que podrían significar la ciudad que defiende, y cuya forma se asemeja a la propia Atlántida.

Para el viajero que quiera conocer algo más de la historia de este palacio-santuario, tiene en el lugar un pequeño museo que descubrir. El yacimiento está cubierto por una enorme estructura metálica. El centro de interpretación alberga una gran maqueta interactiva y algunos objetos originales encontrados en Cancho Roano; los hallazgos más valiosos se muestran en fotografías y vienen a confirmar que allí se movió gente que mantenía contacto con los pueblos mediterráneos del momento: griegos y fenicios.

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Restos de alzados en el interior de la zona arqueológica.

El yacimiento de Cancho Roano, declarado Monumento Nacional, resulta de obligada visita para los amantes de la historia y también del misterio y la aventura, como no puede ser menos. Un ambiente bucólico y sosegado otorgan a este vídeo una maravilla de la arquitectura prehistórica que se conserva en nuestro país. Disfrutad en silencio de esta joya:

Dónde dormir: Hotel Trajano; Carretera Cruce, 0; Zalamea de la Serena (Badajoz) Teléfono: 924 780 282.

Dónde comer: Restaurante Calderón de la Barca; Plaza de Calderón de la Barca, 39; 06430 Zalamea de la Serena (Badajoz) Teléfono: 924 78 01 96.

Valencia de Alcántara (Cáceres)

A un paso de la frontera portuguesa y en la linde de la carretea N-521, surge benévola y abierta de brazos para recibir al turista, Valencia de Alcántara, sobre un peñasco granítico que, a modo de atalaya, domina la campiña formada por alcornoques, cancho y huertas. No solo de naturaleza puede presumir la villa extremeña. Conserva un innegable pasado histórico que despierta la curiosidad de cualquier viajero que se precie a conocerla más a fondo.

Además de los monumentos que alberga es famosa por sus numerosos dólmenes, que se encuentran en muy buen estado de conservación, fáciles de visitar gracias a su buena señalización. Los dólmenes de la Vega del Peso dejan constancia de los orígenes de una población remota en la actual Valencia de Alcántara. Su conjunto, de 41 dólmenes y declarado Bien de Interés Cultural, constituye el mejor foco megalítico de Europa. Ahí es nada.

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Uno de los dólmenes que jalonan los alrededores de Valencia de Alcántara./Tó campos1

Más tarde llegaron los romanos, como demuestran los restos de un acueducto que traía las aguas de los arroyos de San Pedro de los Majarretes. Sus lugareños lusitanos se convirtieron en uno de los azotes romanos en su conquista de la península. Será esta resistencia la que, según el historiador Tito Livio, empujó al procónsul Décimo Junio Bruto a ceder a los pastores-soldados del asesinado Viriato unas tierras y un oppidum en los que establecerse territorialmente, cuyo asentamiento adoptó el nombre de Valentia.

Después, la ocuparon los musulmanes y, en 1221, la tomó el gran maestre de la Orden de Alcántara, don Nuño Fernández, a cuya congregación perteneció hasta 1589. A lo largo de los siglos XVI y XVII, Valencia de Alcántara pasó repetidas veces de manos portuguesas a españolas hasta que, en 1705, quedó definitivamente de lado español. En 1811 cayó en manos de los franceses en la Guerra de la Independencia. Diez años atrás, la localidad cacereña participó en la fugaz Guerra de las Naranjas que enfrentó a Portugal contra España y Francia.

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Sinagoga judía de la localidad cacereña./José Luis Filpo Cabana

Un paseo que resulta del todo interesante introduce al viajero a descubrir uno de los barrios góticos mejor conservados de la Península Ibérica, con numerosas muestras de portadas ojivales. Este distrito también recibe el nombre de barrio judío porque aquí tuvo su feudo la comunidad hebrea. Esta judería se remonta al siglo XIII. En la esquina de las calles Gasca y Pocito se encuentra el edificio de la sinagoga.

Del antiguo castillo árabe se conserva la torre del homenaje, un aljibe y los poderosos baluartes del siglo XVIII que defendieron la villa durante las guerras con Portugal y la invasión francesa. En ellos destaca una puerta de estilo barroco. El ayuntamiento, el convento de San Francisco (siglo XVI) y el convento de Santa Clara son otros de los edificios de interés.

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Romería en Valencia de Alcántara./Celso Pinto de Carvalho

Dentro del recinto amurallado está la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación, muy alterada por las sucesivas reformas que ha sufrido. Conserva su fachada gótica. Más apetecible resulta la visita de la iglesia de Nuestra Señora del Rocamador (siglo XV), declarada Monumento Histórico-Artístico, donde se casó la hija de los Reyes Católicos, en 1497, con el rey de Portugal don Manuel el Afortunado. De su primitiva fábrica conserva tres naves góticas y una torre herreriana. En su interior alberga el Cristo de las Batallas, obra de Berruguete.

No hay excusa para visitar Valencia de Alcántara. Su belleza patrimonial y los avatares históricos que en ella han acontecido y dejado su huella a lo largo de los años invitan a la escapada para conocer un poco más este entrañable lugar. Este vídeo os muestra solo un esbozo de todo lo que podéis disfrutar en estas tierras extremeñas y fronterizas con la vecina Portugal:

Dónde dormir: Casa Escobar & Jerez; C/ Alfacar, 15; 10500 Valencia de Alcántara (Cáceres) teléfono: 927668139.

Dónde comer: El Clavo de Valencia; Calle de Pizarro, 0; Valencia de Alcántara (Cáceres) teléfono: 927581000.

Azuaga (Badajoz)

Si el viajero circula por la N-432 en dirección a Córdoba, llegará a Azuaga, población extremeña que pierde sus orígenes en la Prehistoria como demuestra el dolmen de la Cardenchosa. Lugar fronterizo y estratégico, Azuaga conserva restos de la alcazaba árabe, una de cuyas torres se mantiene en pie. El municipio, núcleo de población más grande de Extremadura en el siglo XVI, se convirtió en uno de los principales focos de emigración hispana hacia el Nuevo Mundo y la colonización de América.

Una crónica del siglo XX atestigua la antigüedad de Azuaga, como lo demuestran sus fuertes castillos casi derruidos, en uno de los cuales, llamado Miramontes, “están enterradas dos hijas del emperador Trajano. También se afirma que en el mismo fue asesinado, de forma traicionera, el caudillo Viriato…”. Al parecer las jóvenes romanas enfermaron, y los médicos les recomendaron sanarse en los baños del balneario de Alange. Al pasar por Azuaga, empeoraron y murieron. Por eso sus restos descansan bajo el castillo. ¿O no se trata más que de una leyenda?

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Azuaga cuenta con un patrimonio religioso y civil de importancia./peterdux

Lo que sí es verídico es que junto al castillo se encuentra el Mirador de Viriato. Además, en el pueblo el guerrero lusitano tiene una calle y hasta un festival musical: El Viriato-Rock. La tradición popular también atribuye al Rey Mago Baltasar un tesoro escondido en el cerro del castillo de Miramontes. Sí que es verdad que el origen de la fortaleza está relacionado con la tribu islámica de los Zuwaga, que desde el norte de África se diseminó por buena parte de la península ibérica.

Construida por los musulmanes sobre restos de origen romano, la fortaleza de Miramontes es el principal reclamo histórico y turístico de Azuaga. En la actualidad solo se conservan dos torres cubos, muros de contención y atún que otro cimiento. Fue posesión árabe y luego pasó a manos cristianas.

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La naturaleza también tiene presencia en la localidad extremeña./Jesus_Mancera

La villa, que perteneció a la Orden de Santiago, tiene un casco viejo de singular belleza con plazas y calles que mantienen viva la arquitectura popular y su trazado medieval. Destacan la decoración mudéjar o neomudéjar, según la época, las casas de fachadas barrocas, los notables edificios de principios del siglo XX que no desentonaban con el resto y otros elementos.

La iglesia de la Nuestra Señora de la Consolación (siglo XVI) se inscribe entre los mejores ejemplos de arquitectura de la Baja Extremadura gracias a su fábrica donde se funden los estilos gótico-tardío y renacentista con influjos mudéjares y portugueses. Destacan su torre fachada, sus dos portadas y su decoración. La capilla mayor muestra un bello retablo, y se conserva una pila bautismal en cerámica vidriada de estilo sevillano.

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Ermita de San Blal de Azuaga./Jesus_Mancera

La iglesia de la Merced, hoy convertida en casa consistorial, presenta líneas mudéjares muy depuradas. Le sigue en interés la ermita del Santo Cristo del Humilldero, del siglo XVII, en la plaza del mismo nombre, bello ejemplo del barroco extremeño con una imagen del Crucificado (siglo XVI)

Un paseo, a últimas horas de la tarde si es verano, ayuda a disfrutar y conocer este pueblo que figura entre los más significativos de la provincia de Badajoz. Como muestra de lo que describen estas líneas, os dejo un vídeo que realiza un recorrido clarificador de lo que ahora Azuaga muestra al viajero que la visita. Sus calles, monumentos, museos, gentes,… su alma, en definitiva, la puedes hallar en Lugares con historia:

Dónde dormir: Hotel Apartamento Rural de Azuaga; Calle de la Carrera, 3; Azuaga (Badajoz); teléfono: 924890619.

Dónde comer: Restaurante La Dehesa; Calle del Padre Tena, 59; 06920; Azuaga (Badajoz); teléfono: 924890664.

Olivenza (Badajoz)

Al sudoeste de Badajoz, por la carretera Ex-436, se llega hasta Olivenza, municipio fundado por la Orden del Temple en el siglo XIII y plaza fuerte hasta 1897. Por su situación fronteriza ha pasado numerosas veces a manos de España y Portugal y la lucha por su dominio ha suscitado unos cuantos enfrentamientos diplomáticos entre ambos países.

Fernando IV de Castilla la cedió a su hermana doña Beatriz tras su matrimonio con Alfonso de Portugal. En 1657 se apoderó de ella el duque de San Germán, pero un año después quedó de nuevo en manos lusas por el tratado de Lisboa. Desde 1801 pertenece a España. Su situación de linde la ha convertido en un importante enclave histórico con valiosas muestras de la arquitectura civil, militar y religiosa de estilo español y portugués.

Castillo de Olivenza./User-Alfons024

Castillo de Olivenza./User-Alfons024

La visita a Olivenza debe comenzar por el castillo, del siglo XVI, que cuenta con una imponente torre del homenaje (siglo XV) construida por el rey de Portugal Juan II. Las murallas, realizadas en estilo Vauvan, presentan algunas puertas de interés como las de Alconchel, de los Ángeles o del Calvario. El casco antiguo de la localidad pacense está declarado Bien de Interés Cultural.

Durante los paseos por su centro neurálgico el viajero podrá descubrir bellos ejemplos de la arquitectura popular de esta parte de Extremadura con edificios de estilo neomudéjar, como en la plaza de Abastos, neoclásicos, como la casa de los Marzales, o populares, como el llamado largo de San Francisco o la plaza de España.

Ayuntamiento de la localidad pacen./Álvaro Muñoz

Ayuntamiento de la localidad pacen./Álvaro Muñoz

La iglesia de la Magdalena (siglo XVI) conserva una magnífica portada de mármol blanco con frontispicio triangular sostenido por pilastras y columnas de orden corintio. En su interior destaca el retablo mayor, barroco, con panales de azulejería que escenifican la Santa Cena y Marta y María, y el sepulcro de don Enrique de Coimbra, obispo de Olivenza.

La iglesia de Santa María del Castillo, del siglo XIII, se reconstruyó en el siglo XVI y posteriores.En la capilla del evangelio, gótico manuelino, se conserva un árbol genealógico de la Virgen María. La iglesia convento de San Francisco conserva un bello retablo barroco, de mármol, y distintos panes de azulejería con escenas de la vida de San Francisco.

El patrimonio monumental de Olivenza es abundante y lustroso./Tagido

El patrimonio monumental de Olivenza es abundante y lustroso./Tagido

El palacio de los duques de Cadaval, actual sede del Ayuntamiento, tiene una bella portada de estilo manuelino. En la casa de la Misericordia hay un retablo barroco de ornamentación recargada y columnas salomónicas. La construcción del Convento de Clarisas o San Juan de Dios se demoró casi un siglo (1556-1631) y es ahora centro cultural y escuela de teatro y danza.

Para los amantes de la etnografía, Olivenza cuenta con uno de los museos especializados más interesantes. Está instalado en un edificio del siglo XVIII, la Panadería del Rey, anexo al recinto del castillo. Con 26 salas, exhibe unos 7.000 objetos que ilustran la vida cotidiana de la comarca desde el siglo XIX.

Paseo peatonal con suelo de azulejo./Tagido

Paseo peatonal con suelo de azulejo./Tagido

Muy cerca del museo también se ofrecen al viajero históricas construcciones medievales, obras civiles y militares de una ciudad fronteriza que, dependiendo de los avatares de la historia, ha pertenecido unas veces a España y otras a Portugal. De este origen son las fortificaciones abaluartadas, que trajeron asociadas las del polvorín de Santa Bárbara, los cuerpos de guardia de las puertas y los cuarteles.

El canal de televisión La 2 tiene entre sus archivos un breve reportaje sobre la ciudad pacense. Un sucinto recorrido por su rico patrimonio, su apasionada historia y sus agradables gentes ofrecen al viajero un más que interesante destino para pasar unos días o emprender una escapada de fin de semana o disfrutar del puente. La visita bien lo merece. Os dejo con el vídeo:

fuente: Acetre FolkFans

Para obtener más información sobre Olivenza, también podéis leer este artículo.

Dónde dormir: Palacio Arteaga; Moreno Nieto, 5; 06100 Olivenza (Badajoz); teléfono: 924491129; recepcion@palacioarteaga.com; www.palacioarteaga.com.

Dónde comer: Restaurante Alca-Ices; Calle Colón, 3; 06100 Olivenza (Badajoz); teléfono: 924491293.