Montesa (Valencia)

fortaleza_montesa_lugares_historia

Montesa, municipio emplazado a unos 60 kilómetros de la capital de Valencia, tiene un notable castillo del siglo XIV que el viajero debería visitar siquiera porque dio nombre a una de las órdenes militares españolas que heredaron miembros y las posesiones de los templarios tras su disolución por parte del Papa Clemente V en 1317. Por de pronto le apetece al viajero llevar a cabo una escapada de fin de semana en la provincia de Valencia, en este pequeño reducto de poso histórico. Sigue leyendo

Los puertos templarios (Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco)

puerto_templarios_castro_urdiales

Fueron considerados como los primeros banqueros de la historia por las ingentes encomiendas y posesiones que amasaron. Combatieron en las Cruzadas contra los ‘infieles’ musulmanes durante la Edad Media. También se les atribuye la custodia de reliquias cristianas como la Sábana Santa o el Grial. ¿Realidad o mito? Lo cierto es que los caballeros templarios, que también fueron monjes, tomaron parte en los conflictos bélicos más importantes de su época. Su historia es apasionante y en la península ibérica su participación resultó decisiva, por ejemplo, durante la Reconquista cristiana para frenar el avance moro. Sigue leyendo

Ilici (Alicante)

dama_elche_lugares_historia

Pocos especialistas en la divulgación historia conocen tan bien el pasado romano de Hispania, y en concreto de la Comunidad Valenciana, como él. Así lo confirma con creces en sus dos exitosas novelas históricas ambientadas en aquella época: Valentia, las memorias de Cayo Antonio Naso, y Devotio. Los enemigos del César. Muy recomendable su lectura. El escritor valenciano Gabriel Castelló, que colabora en diferentes medios de comunicación y portales web, ya prepara el cierre de su trilogía sobre la Valentia romana. Ahora tiene el placer de pasearse por Lugares con historia para invitarnos a un viaje con rumbo a una ciudad de pasado majestuoso: Ilici, sobre la que se asentó la actual Elche. Sigue leyendo

Torres de Serranos y de Quart (Valencia)

Torres_Serranos_lugares_historia

La ciudad de Valencia fue fundada, según el historiador Tito Livio, en el año 137 a.C. Pero fue con la llegada de los árabes y, siglos más tarde, tras la reconquista cristiana, cuando la capital del Turia inició su auténtico periodo de esplendor. El quatroccento valenciano (siglo XIV) aupó a Valencia como centro cultural y financiero de primer orden europeo. Dan fe de este progreso construcciones de la talla de La Lonja de la Seda, considerada Patrimonio de la Humanidad, y el tema que hoy nos ocupa: las Torres de Serranos y las de Quart, dos de las principales entradas a la ciudad y grandes bastiones defensivos en tiempos de la Edad Media. Solo ambas permanecen vivas de las doce puertas originales que fortificaban la urbe. Son dos conatos de castillo, dos lugares con historia de nuestra península. Sigue leyendo

La Vall d’Uixó (Castellón)

sant_josep_cuevas

Situada a medio camino entre la costa y la sierra de Espadán, en un valle de la comarca de la Plana Baixa de Castellón dedicado al cultivo de cítricos, La Vall d’Uixó, debido a su estratégica posición geográfica ha sido escenario de paso y asentamiento de unas cuantas civilizaciones del pasado: el hombre prehistórico, íberos, prerromanos, romanos, visigodos, musulmanes o cristianos. La huella más añeja se manifiesta en el conjunto de restos arqueológicos hallados en la Punta d´Orleyl y otros lugares con historia de la localidad, como y el Poblat de Sant Josep. Sigue leyendo

Lonja de la Seda (Valencia)

exterior_lonja_seda

A mediados del siglo XV, el único dios en el que confiaban los valencianos, al menos a corto plazo, era Mercurio, protector del comercio, de ahí que construyesen esta catedral de cambalache, la joya más rutilante del gótico civil europeo, la Lonja de la Seda, para albergar las operaciones de mercaderes y a sus órganos de gobierno. Pues la seda era la principal mercancía, de la Seda se llamó. Ahora es uno de los principales reclamos turísticos que tiene Valencia. Sigue leyendo

Ruta por el Maestrazgo (Castellón)

Lugares con historia vuelve a recibir la visita de una firma ilustre de nuestras letras, distinguida en el ámbito de la historia y la literatura. Tras el paso por esta humilde bitácora de autores de la talla de Mariano F. Urresti, Jesús Callejo o Martí Gironell, le llega el turno ahora a Jesús Ávila Granados. Considerado como uno de los escritores de ensayo más destacados de nuestro país, es autor de una treintena de libros, entre novelas y ensayos. Como periodista colabora en diferentes medios de comunicación y también es conferenciante habitual de temas históricos y culturales.

Jesús Ávila, autor de obras como La mitología catara, La mitología templaría o Enclaves mágicos de España, se encuentra ahora de promoción de su última obra, La sombra del cardenal, una novela histórica que invitamos a leer desde Lugares con historia. Como gran conocedor del pasado de tierras levantinas, nos lleva a descubrir los encantos históricos y mágicos de una zona de indudable belleza: el Maestrazgo de la provincia de Castellón.

La población de Benicàssim, vista desde arriba.

Vista aérea de Benicàssim.

El presente itinerario, que parte de la población de Benicàssim, en la Costa del Azahar, en un recorrido de sur a norte, lleva al viajero al Santuario de la Virgen de la Balma, en los Puertos de Morella, a través de la comarca natural del Maestrazgo histórico, al norte de la provincia de Castellón. El trayecto permite descubrir enclaves de la mayor riqueza natural, monumental y arqueológica posibles, así como mitos y leyendas jalonadas que deambulan por los restos de la Vía Augusta romana.

Benicàssim, que fue en los siglos altomedievales una aldea hispano-musulmana dedicada a la pesca (de ahí su topónimo Beni-Qasim, ‘hijo de Qasim’), se presenta al viajero como una villa típica mediterránea, que cuenta con el Parque Natural del Desierto de las Palmas como espectacular telón de fondo. Precisamente fue aquí donde se estableció la orden religiosa de los carmelitas descalzos, en el siglo XVII. Sus miembros construyeron un monasterio ronde comenzaron a fabricar el conocido licor carmelitano gracias a la riqueza de las hierbas aromáticas que conviven en las Palmas.

Antes de abandonar el Desierto de las Palmas, se aconseja que el viajero visite algunas de las pequeñas ermitas de la zona que salpican una geografía de líneas verticales entre macizos de arbustos aromáticos, silvestres y medicinales con el Mediterráneo como fiel vigilante. También merece la pena contemplar los restos del primitivo cenobio, que muestra las heridas de un derrumbe de tierras a finales del siglo XVIII. A ambos lados del valle sobresale la alcazaba hispano-musulmana de Montornés, y, hacia el norte, las Agujas de Santa Águeda.

Soportales de la plaza mayor de Sant Mateu

Plaza Mayor de Sant Mateu.

Por la N-340, en dirección norte, el viajero arriba a Oropesa, donde deberá torcer hacia el interior, por la vía provincial que le llevará a Cabanes, que cuenta con un espectacular arco de triunfo romano, de medio punto y construido en piedra caliza bajo el trazado de la Vía Augusta. Si prosigue por la C-238, alcanzará Les Coves de Vinromà, donde debe hacer un alto. Antaño plaza hispano musulmana, la población fue conquistada por Jaime I en 1259 y ocupada tiempo después por los caballeros templarios. De su paso quedan restos como la conocida como Iglesia Antigua y algunos torreones. Más tarde, la posesión de la villa pasó a la Orden de Montesa.

De camino a Sant Mateu, el viajero topará con el valle del Ángel. En este bucólico escenario se encuentran los ejemplares de olivos más antiguos de nuestro país, pertenecientes a la variedad farga, plantados por los iberos y romanos hace más de 2.100 años. Asimismo, cipreses de más de 30 metros de altura siguen jalonando restos de la Vía Augusta, que sigue fiel a su propósito de vertebrar esta zona de Levante.

Sant Mateu fue la capital del Maestrazgo histórico. Sus poderosas murallas así lo confirman, así como una histórica iglesia parroquial. Pero, a diferencia de Morella, Sant Mateu no fue una villa eclesiástica, sino puramente mercantil; de ella salían las mejores lanas de España. También supo acoger al mayor colectivo cátaro que, huyendo del Languedoc francés, su tierra de origen, tras atravesar la geografía catalana, alcanzó el Maestrazgo y se asentó aquí. Entre ellos, Guilhelm Bélibaste, quien fuera el último perfecto cátaro. Una visita obligada en Sant Mateu es el museo del fósil.

Zorita del Maestrazgo. Santuario de la Balma

Santuario de la Balma./Kriegerkalle

Después de atravesar Morella (excelsa localización a la que Lugares con historia ya le dedicó un artículo), el viajero, en dirección al sur mediante la CS-840 arriba, tras 20 kilómetros de itinerario, a Zorita del Maestrazgo. Antes de llegar, en un descanso de la carretera, se alza un humilladero del siglo XVII que, a modo de palio de piedra, protege a una cruz, en cuyo interior de la bóveda se pueden apreciar pinturas modernas de gran belleza plástica. Enfrente, y ya a un tiro de piedra, emerge el santuario rupestre que acapara gran interés.

Este santuario, en donde desde tiempos ancestrales se rinde culto a la Virgen de la Balma, es uno de los enclaves mágicos más sorprendentes de la geografía de la Comunidad Valenciana. Una escalinata abierta en la roca viva facilita el acceso, entre galerías horadadas en la montaña a modo de celdas monacales, a la iglesia, construida enteramente bajo la pétrea piedra. La tradición asevera que la Virgen se le apareció aquí a un pastorcillo al que le pidió que se construyera un santuario con una imagen a la que venerar.

Desde tiempos ancestrales, este santuario fue relacionado con los milagros de la Virgen sobre las fuerzas de Satán, portador de los males humanos vinculados con las personas poseídas por el Diablo, que eran conducidas hasta esta balma rocosa para recibir las bendiciones divinas transmitidas por la imagen de la Virgen de la Balma. Una ruta llena de historia y emocionante, ¿Te atreves a disfrutarla?

Dónde dormir: Hotel Eco Avenida; Av Castellón, 2; Benicàssim (Castellón); teléfono: 964300047.

Dónde comer: Restaurante del Santuario Ntra Sra de la Balma; Ermitorio de la Balma, sn; 12311 Zorita del Maestrago (Castellón) teléfono: 964177040.

Captura de pantalla 2013-06-22 a la(s) 00.43.35

Peñíscola (Castellón)

En la Costa del Azahar, Peñíscola se erige como un paraje único, hermoso y con mucha historia, ya que su casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, se arremolina en torno al promontorio rocoso que preside el castillo. Todo el caserío de Peñíscola se halla protegido por un imponente conjunto de murallas que se levantan sobre acantilados verticales, e impracticables, y que contribuyeron a que esta fortaleza fuera considerada inexpugnable.

Gran parte de la recia construcción del castillo se llevó a cabo en el siglo XIII, época en la que Peñíscola era propiedad de la Orden del Temple. La fortaleza se erigió sobre los restos de las antiguas fortificaciones árabes. Con posterioridad, la Orden de Montesa y el controvertido Papa Luna completaron la magnífica obra. Ya en tiempos de Felipe II, durante el siglo XVI, se construyeron una serie de baluartes de estilo renacentista diseñados por el artista italiano Antonelli.

La fortaleza de peñíscola se alza sobre un promontorio rocoso

Castillo de Peñíscola./rastrojo

En el castillo de Peñíscola se refugió y vivió sus últimos años el papa Benedicto XIII, el español Pedro Martínez de Luna al que, después de nombrarlo papa durante el Gran Cisma de Occidente, lo descabalgaron del cargo en el Concilio de Constanza. Pero solo abdicó forzado por el rey de Aragón. En la fortaleza siguió firmando como papa hasta su muerte en 1423. En la lista oficial figura como antipapa.

El recinto amurallado cuenta con tres puertas de acceso: la de Sant Pere, también conocida como la del Papa Luna, junto al puerto pesquero; la puerta de Santa María, junto al balcón de Pilatos y construida en 1754 bajo el reinado de Fernando VI; y el portal Foshc (también llameo puerta de Felipe II), construido en 1596 de cara a la playa Norte.

estatua dedicada al español Papa Luna en el castillo de peñíscola

Monumento al Papa Luna en el castillo./Valdivia

El itinerario por el castillo puede comenzar por la puerta de San Pedro, que mandó construir el papa Benedicto XIII. Pronto, el viajero se topará con el El Bufador, gran orificio natural que se encuentra entre la muralla y las casas y que comunica directamente con el mar. Ya en el castillo, es recomendable prestar atención a todas las dependencias, como el aljibe, el cuerpo de guardia, las caballerizas, las habitaciones pontificias, el salón del Cónclave, el salón gótico del Comendador, las mazmorras o la iglesia.

De carácter religioso sobresalen monumentos como la iglesia parroquial del Perpetuo Socorro, de origen medieval y de interés histórico-artístico. Peñíscola cuenta con otro edificio canónico de gran significación: el santuario de la Virgen de la Ermitana, que se halla anexo al castillo, fue construido en estilo barroco a principios del siglo XVIII y tiene pintorescas viviendas a su alrededor, como la Casa de las Conchas, en las que se ven estrechas fachadas y encaladas que asoman a calles retorcidas.

afluencia de visitantes en el patio de armas de la fortaleza de peñíscola

Patio de armas del Castillo de Peñíscola./makinal

También de enorme interés resulta para el viajero una visita al puerto pesquero de Peñíscola. La llegada de las barcas de pesca al recinto, sito a los pies de las murallas medievales, resulta especialmente atractiva. Si parte de aquí, el viajero podrá recorrer la fachada marítima donde vislumbrar magníficos acantilados sobre los que se levantan las colosales murallas del castillo. Y como aderezo, el Museo del Mar para completar el recorrido cultural.

En la actualidad, Peñíscola es, sin duda, uno de los principales centros turísticos de la provincia de Castellón y del Mediterráneo. Tiene más de seis kilómetros de playa y excelentes calas donde tomar un baño. Historia y ocio se dan la mano para ofrecer al viajero una escapada ideal de fin de semana. La oferta de alojamientos aquí es amplia y variada. Haz clic en este enlace para encontrar aquellos hoteles de Peñíscola donde poder pernoctar junto al espléndido castillo y la fachada marítima.

Dónde dormir: Hotel Mare Nostrum; C/ Molino 4; 12598 Peñíscola (Castellón); teléfono: 964481626.

Dónde comer: Restaurante El Mirador; C/ Santos Mártires 15; 12598 Peníscola (Castellón)

Bocairente (Valencia)

Colgada sobre un barranco, en un emplazamiento imposible, emerge de la nada la espectacular Bocairente, una pequeña localidad valenciana situada en las estribaciones de Albacete y Alicante. Desde el siglo XIII, Bocairente mantiene su peculiar fisonomía de casas colgadas y plazuelas escalonadas con fuentes, cuando pasó a formar parte de la Corona de Aragón y sus mezquitas se convirtieron en iglesias.

Lugar de resistencia contra los romanos en época ibérica, Bocairente, a las faldas de la Sierra de Mariola, se convirtió en plaza fuerte durante el califato de Córdoba para, después, transmutarse en guardián del reino taifa de Dénia, aunque pervivíó sobradamente por las riquezas que producía su huerta y la abundante producción textil.

vista general de la localidad de bocairente

Panorámica de la ciudad de Bocairente./Enrique Íñiguez Rodríguez

En época cristiana Bocairente mantuvo su estatus, que se agrandó con la declaración del municipio como Villa en 1418 y, en especial, en 1587, cuando el monarca Felipe II le otorgó el título de Real Fábrica de Paño que incluía el Libro de los Privilegios, es decir, la reglamentación corporativa de las actividades textiles, actividad que ha continuado hasta hoy.

El viajero que arriba a Bocairente queda deslumbrado por el desnivelado entramado callejero que ofrece. Vertiginosos y empinados callejones se suceden para conformar un conjunto de pequeños rascacielos y casas trogloditas. Recorrido obligado es su pintoresco barrio medieval, declarado conjunto histórico-artístico nacional.

A través de él, el viajero se topará con la hermosa iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), que llegó a contar con uno de los retablos más elaborados de Juan de Juanes, pintor que era de aquí. En los límites de la ciudad antigua se esconde la plaza de toros. Es la más antigua de la Comunidad Valenciana y está enteramente excavada en la roca, como la cántabra Iglesia de Arroyuelos.

vista del ayuntamiento y la plaza del mismo nombre de Bocairente.

Plaza del Ayuntamiento de Bocairente./Enrique Íñiguez Rodríguez

No se puede finalizar la visita sin acudir al Museo Arqueológico Municipal, en el que se exponen diversos objetos de una larga época que abarca desde el Paleolítico Superior hasta la Edad Media. Más curioso resulta el monumento dedicado a la manta, industria artesanal relevante en la localidad.

Una vez se ha disfrutado del Bocairente intramuros, merece la pena hacer un esfuerzo extra para conocer parte de su mágico entorno, en el que poder descubrir caminos secretos con huertos creados por árabes y moriscos, así como unas cuantas cuevas y casas trogloditas.

Almacenes, escondites, incluso un monasterio cuelgan de la roca, aunque lo más impresionante son les Covetes dels Moros, una pared pétrea con medio centenar de ventanas excavadas artificialmente que se van sucediendo a lo largo de un recorrido tortuoso en el interior de la montaña. Una escalera metálica facilita el acceso a la cueva más baja, desde la que se accede al resto. En otros barrancos más cercanos al pueblo (Colomer y Gomar) existen cuevas parecidas, aunque sin duda no son tan espectaculares como las del Barranc de la Fos.

La empinada calle de Sant Josep de Bocairent.

Calle de Sant Josep./Enrique Íñiguez Rodríguez

Dos teorías intentan explicar la función de estas oquedades: son cenobios visigóticos (con el paralelo de Giribaile, en Jaén) o graneros de la época beréber usados por los campesinos de los entornos (los tazaghin beréberes del Alto Atlas) Su gran relevancia hizo que fueran declaradas monumento histórico-artístico.

También satisfactorio para el espíritu del viajero, resulta emprender un recorrido a través del río Clariano a través de cañones solo accesibles a pie. Y disfrutar así de puentes, molinos y algún que otro acueducto. ¿Se puede pedir más? Sí, un anticipo en forma de postal audiovisual que aquí os dejo para disfrutar. Uno más de los lugares con historia de nuestra geografía:

Dónde dormir: Hotel L´Estació; Parc de L´Estació, s/n; 46880 Bocairent (Valencia); teléfono: 962350000; info@hotelestacio.com.

Dónde comer: Restaurante El Cancell; Calle de Sor Pietat de la Creu, 3; Bocairent (Valencia); teléfono: 962355038.

Vía Augusta (Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía)

Fue la principal de las calzadas romanas en la península ibérica: la que la unía a Roma. La Vía Augusta rinde homenaje a su impulsor, el primer emperador, Octavio Augusto, plenamente consciente de la importancia de esta red viaria que se extendía de Cádiz a los Pirineos para la consolidación del Imperio. Construida en el siglo I de nuestra era, el legado de sus más de 1.300 kilómetros constituye en la actualidad el principal eje de comunicación de España con el resto de Europa.

La Vía Augusta no fue terminada hasta la completa pacificación de la península ibérica. La romanización del territorio fue un proceso lento e irregular que se inició en el siglo II antes de Cristo, cuando Roma fue abriéndose paso aquí desde el norte. Habría que esperar casi dos siglos, hasta el año 19 a.C. para que la conquista peninsular de Iberia se transformara en Hispania.

Solo entonces se planteó la construcción de una carretera que, a imitación de la Vía Apia, permitiera conectar con Roma el valle del Guadalquivir y el Levante español. Se trataría de una prolongación hacia el sur de la mítica Vía Domitia (que conectaba la mparte mediterránea de la Galia con Roma)

arco_bara_via_augusta

Arco de Barà (Tarragona) en pleno recorrido de la Vía Augusta./Yearofthedragon

Tras arrancar en los Pirineos orientales por el Coll de Panissars, la Vía Augusta discurría por, a lo largo de tierras catalanas, Ampúrias, Gerona, Mataró, Badalona, Barcelona, Tarraco y Tortosa. Casi 700 km de recorrido (470 millas romanas) Al llegar a territorio valenciano, a lo largo de 425 km la calzada arribaba a Sagunto desde Peñíscola y seguía por Valencia hacia el oeste en dirección a Cástulo (cerca de Linares), primera ciudad andaluza. Antes, en Xàtiva, la vía se desdoblaba en dos ramales: uno hacia Andalucía y otro hacia Cartagena. Ya en la Bética, seguía el curso del Guadalquivir hasta Montoro, Córdoba, Écija, Carmona, Sevilla, Osuna y Hasta Regia, hasta Cádiz.

La existencia de la Vía Augusta permitió al Imperio allanar el camino a sus legiones, ayudar al desarrollo de las colonias y acelerar el comercio y la economía de mercado. Gracias a ella, Roma pudo suministrarse de Hispanía trigo, aceite, vino, conservas, cerámica o lana. También de metales que eran escasos en Italia, como oro, plata, cobre o hierro. Ir desde Cádiz a los Pirineos suponía mes y medio de viaje, y de Cádiz a Roma podía tardarse, a la media habitual de 26 kilómetros diarios, un promedio de tres meses y medio. Casi nada.

Via_Augusta_mapa

Mapa de Hispania donde se refleja el itinerario de su principal calzada romana.

Arcos triunfales (como los de Barà o Cabanes), puentes (Córdoba, Cástulo, del Diablo en Martorell) y monumentos funerarios (necrópolis de Carmona, Torre de los Escipiones en Tarragona, altar de César en Gerona) jalonan el recorrido de la Vía Augusta. Algunos restos han llegado hasta nuestros días.

La Vía Augusta sirvió, asimismo, de función publicitaria para los gobernantes y el Estado de Roma. En determinados tramos se han encontrado pruebas del mecenazgo de algunos emperadores y de otros personajes acaudalados, que sufragaban las obras con vistas a acelerar su carrera política. Solo en ella se han hallado cerca de 100 miliarios de diversas épocas que hacían alusión a emperadores diferentes.

La primera referencia escrita a la Vía Augusta aparece en la Geografía de Estrabón, escrita en el siglo I a.C. En ella, el geógrafo griego hace mención a un itinerario del Levante mediterráneo que conectaba las provincias de Hispania: la Ulterior (al sur del Ebro y que en el 19 a.C. se dividió en la Bética y la Lusitania) y la Citerior (provincia del norte que pasó a denominarse Tarraconense) A lo largo de las épocas ha ido recibiendo diferentes nombres como Vía Hercúlea o Vía Heráclea, Camino de Aníbal, Vía Exterior, Camino de San Vicente Mártir y Ruta del Esparto.

Un tramo de la Vía Augusta a su paso por Sagunto./Enrique Íñiguez Rodríguez

Un tramo de la Vía Augusta a su paso por Sagunto./Enrique Íñiguez Rodríguez

Con un trasfondo épico y de aventura, la voz en off que aparece en este vídeo teletransporta al viajero a la época romana, cuyo asfalto empedrado le hace situarse en plena Vía Augusta, la vital arteria romana en Hispania y que, con el transcurso de los siglos, permanece perenne en la historia de nuestro país:

Dónde dormir: Hotel Vernisa; C/ Academico Maravall, 1; Xàtiva (Valencia); teléfono: 962271011.

Dónde comer: Restaurante Casa Tere; Carretera N-340, km. 340; Cabanes (Castellón); teléfono: 964319618.