Oropesa (Toledo)

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Oropesa, como las hadas que habitaban en las antiguas fuentes, canta su vieja canción a la vera del camino y seduce de manera sibilina a los viandantes. El viajero, si sigue la ruta del río Tajo sobre la huella de los antiguos caminantes, llega, desde Talavera de la Reina por la vía de Extremadura a un lugar de singular belleza, que atrapa desde la sugerente silueta de su hermoso castillo. Es el encanto de uno de los lugares con más historia de Castilla La Mancha y de esta España nuestra de interior. Sigue leyendo

Brihuega (Guadalajara)

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La Alcarria, la comarca de las mieles, cuenta con un importante patrimonio monumental, natural e histórico que conviene explorar de manera sosegada. Y el corazón de esa Alcarria es Brihuega, llamada también ‘Jardín de la Alcarria’, una villa histórica y monumental situada en un altiplano desde el que se dominan los bellos parajes del valle de Tajuña. Como podrá apreciar el viajero a continuación, Brihuega es uno de esos lugares no turísticos de Castilla La Mancha, que no suelen aparecer en las guías convencionales, pero que los amantes del pasado y la historia deben marcar en rojo dentro de su agenda viajera. Sigue leyendo

El Tolmo de Minateda (Albacete)

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A escasos nueve kilómetros de Hellín, el viajero puede descubrir en su camino el Tolmo de Minateda, un parque arqueológico ocupado desde la Edad del Bronce (1500 a.C.), donde aparecen murallas, poblados y necrópolis que abarcan desde la Prehistoria a la época islámica. Y es que este pequeño promontorio alberga los restos de Eiotana o Elotana, una de las principales poblaciones del Reino de Teodomiro, construida hacia el año 600 de nuestra era. Fue también sede episcopal visigoda hasta que Abderramán III ordenó su destrucción, en el siglo IX. Desde entonces el lugar se conoció como Madīnat Iyyuh, nombre del que procede la Minateda actual. Sin duda, uno de los lugares con historia de España. Sigue leyendo

Torre de Juan Abad (Ciudad Real)

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Un físico poco agraciado (feo, desaliñado, medio cojo y corto de vista) y su fama de juerguista, mujeriego y pendenciero no le eximieron de ser una de las figuras literarias más destacadas del Siglo de Oro español (XVII). La vida del literato Francisco de Quevedo está irremediablemente unida a la Torre de Juan Abad, localidad manchega en la que pasó más de siete años desterrado por tratar de recuperar el título nobiliario del señorío del concejo que su madre había adquirido con todos sus ahorros para él antes de fallecer. 22 pleitos mantuvo el autor de El Buscón con los vecinos del municipio, sin conocer la suerte. Sigue leyendo

Las casas de la Inquisición (Toledo)

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La tacharon de epítome del terror y la barbarie humana. No fue así, pero casi. Lo cierto es que forma parte de la leyenda negra de la historia española. La Inquisición que actuó en nuestro país durante cuatro siglos (del XV al XIX) en busca de la erradicación de la herejía en el seno de la Iglesia católica tuvo en Toledo uno de sus principales escenarios, por no decir el de mayor enjundia. Y es todo un experto en esta ciudad milenaria, que fue la capital del reino de los visigodos, también imperial en tiempo de los Austria, el autor que hoy nos invita a conocer los lugares donde el Santo Oficio se explayó a conciencia y trató de purgar el territorio hispano de lo que consideraba como herejes. Sigue leyendo

Fuerte de San Francisco (Guadalajara)

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Fue a la vez bastión defensivo en tiempos de la Guerra de la Independencia contra los franceses, monasterio y convento. El Fuerte de San Francisco es un complejo arquitectónico de recia fisonomía que bastante tiempo atrás estuvo en manos de los caballeros templarios; sí, aquellos a los que se les atribuye la custodia del Grial o de la Sábana Santa en plena Edad Media o ser conocidos como los primeros banqueros de la historia porque llegaron a manejar ingentes cantidades de dinero en aquella época. Una gran erudita sobre esta apasionante orden religiosa militar nos invita a viajar hasta la capital de la Alcarria para descubrir uno de los lugares con más historia de toda España. Sigue leyendo

El Toboso (Toledo)

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Al norte de Campo de Criptana, en plena ruta del Quijote, aparece El Toboso, en la provincia de Toledo, fundada por los iberos según demuestran los restos hallados en la zona. Tras la Reconquista, se sentó en ella la Orden de Santiago, de cuya presencia quedan algunos lienzos de la muralla. Resultó de gran importancia estratégica. Aunque este pequeño pueblo atildado, limpio, llano, de casas blancas y honrado paisaje, debe su popularidad a la imaginación del gran literato universal Miguel de Cervantes, que en su Don Quijote de la Mancha ubicó aquí la cuna de su amada imaginaria, Dulcinea. Sigue leyendo

Pastrana (Guadalajara)

Lugares con historia vuelve a contar con una colaboración de lujo. Para el que suscribe este humilde blog, claro está. Pero por su profesionalidad y buen hacer a nivel histórico y periodístico, a los hechos me remito. Nacho Ares es historiador y arqueólogo. Apasionado y gran conocedor del Antiguo Egipto, conduce las madrugadas de los sábados el excelente programa divulgativo Ser Historia y colabora en el programa televisivo Cuarto Milenio. Ahora, en Lugares con historia, Nacho Ares  invita al viajero a descubrir un destino apasionante por su esplendoroso pasado y a una protagonista de excepción.

Al sur de Guadalajara, por la N-320 en dirección a Sacedón, se encuentra el desvío que por la C-200 lleva a Pastrana, importante villa de la Alcarria manchega enclavada entre el Tajo y el Segura. Durante el siglo XVI perteneció a la Orden de Calatrava, hasta que Carlos V la vendió a doña Ana Mendoza de la Cerda, viuda de don Diego Hurtado de Mendoza y duquesa de Pastrana. La legendaria dama del parche en el ojo.

edificio de pastrana conocido como palacio ducal

Palacio Ducal de Pastrana./Sixt

La localidad alcarreña de Pastrana está unida de forma irremediable a la figura histórica de este personaje excepcional: Ana de Mendoza y de la Cerda, princesa de Éboli y esposa de Ruy Gómez de Silva, secretario de Felipe II. Fue una de las mujeres de más talento de su época, y aunque perdió un ojo mientras entrenaba esgrima, se la consideraba como una de las damas más hermosas de la corte española. No está probado que fuese amante de Felipe II, pero sí que mantuvo una relación, ya viuda, con el secretario real Antonio Pérez.

A esta época, los albores del Renacimiento español (siglos XV-XVI), si es que se llegó a atisbar esta corriente histórica y artística en nuestro país, pertenecen la mayor parte de las joyas arquitectónicas y patrimoniales que aún se mantienen en pie en Pastrana. El más destacado y que el viajero no debe dejar pasar la oportunidad de visitar es su fantástico palacio Ducal (siglo XV), obra de Alonso de Covarrubias. Viajar por España descubre al viajero, en ocasiones, monumentos de tanta belleza e historia.

Ana de Mendoza, la princesa de éboli

La princesa de Éboli./coloma

En su interior, muy restaurado, aún rezuman las historias y leyendas vinculadas a la princesa de Éboli y al tormentoso encierro sufrido en una de las alas del edificio, en concreto en la cámara de la Reja Dorada, hasta su muerte en 1592. El palacio, renacentista, muestra muchos elementos manieristas. Destacan sus torreones, portada, columnas, frontón y escudo. La princesa de Éboli fue recluida por estar acusada de conspirar en la intriga palaciega que condujo al asesinato de Escobedo, secretario de don Juan de Austria, y a la huida de Antonio Pérez.

Precisamente, con la llegada de los príncipes de Éboli, Pastrana dio un giro espectacular a su historia. Se convirtió en uno de los lugares para conocer con mayor interés de la España de entonces. Con ellos, Santa Teresa de Jesús levantó dos fundaciones, una para hombres (monasterio del Carmen) y otra para mujeres, el monasterio de San José (Monjas de Abajo)

El otro gran edificio de Pastrana, sustentado también por los príncipes de Éboli, es su iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen María, antigua colegiata (siglos XIII-XIV) y adosada a la iglesia gótica de la Orden del Temple (siglos XII-XIV) En ella no solamente puede el viajero descubrir infinidad de recuerdos de los príncipes, sino también un extraordinario museo de tapices. En la cripta de la colegiata descansan los restos de doña Ana de Mendoza, junto a los de su esposo, algunos de sus hijos y otros miembros de la familia Mendoza.

iglesia sagrado corazón de pastrana

Ermita del Sagrado Corazón./Gsd2000

Del castillo y las murallas y algunos restos, el casco histórico de Pastrana, declarado Bien de Interés Cultural, conserva el trazado medieval. Pero Pastrana tiene mucho más que ofrecer a quien tiene el placer de visitarla y conocer su historia. El barrio de los moriscos, la judería, el monasterio de San Francisco, la plaza de la Hora o la Fuente de los Cuatro Caños, son solo algunos de los obligados ejemplos que no hay que dejar escapar la oportunidad de visitar.

La famosa capital de la Alcarria fue una ciudad singularmente rica entre los siglos XVI y XVII, bajo el poder de los Éboli. Si el viajero busca lugares no turísticos para visitar, sin masificar, pero dotados de un pasado con historia, Pastrana es el destino ideal. En las afueras se ubica el convento del Carmen, con una iglesia barroca que alberga un museo de historia natural muy curioso compuesto por animales exóticos naturalizados procedentes del lejano Oriente.

Dónde dormir: Hotel Palaterna; Gral. Cayuela, 2; 19100 Pastrana (Guadalajara); reservas@hotelpalaterna.com; teléfono: 949370127.

Dónde comer: Restaurante El Cenador de las Monjas; Travesía de Inés, 1; Pastrana (Guadalajara); teléfono: 949370101.

Plano de Pastrana

Guadamur (Toledo)

Al sudoeste de Toledo, a través de la carretera C-401, el viajero llega a Guadamur, situado en una cañada, en unos terrenos regados por el río Tajo, cuyos orígenes se remontan a la época árabe como señala su nombre, que significa ‘río de paso’. En el siglo XVI, este pueblo de Castilla la Mancha alcanzó gran importancia económica y cultural debido a su proximidad con la hermosa y monumental Toledo.

Poblada por la tribu celtíbera de los carpetanos, Guadamur tuvo un pasado de dominación romana como atestiguan los restos arqueológicos hallados en la zona y el paso de una calzada de camino a Toledo. Pero Guadamur debe el realce de su pasado al hallazgo en la zona del tesoro de los visigodos, pueblo germánico que conquistó Hispania en el siglo V y dominó la península hasta la llegada de los árabes en el siglo VIII.

Fortaleza de Guadamur

Castillo de Guadamur./Luis Miguel Soto López

En los alrededores de Guadamur, a un kilómetro aproximadamente, se localiza el lugar denominado Guarrazar, donde se descubrió el famoso tesoro de Guarrazar en el siglo XIX, compuesto por varias coronas que pertenecieron a los reyes visigodos Suintila y Recesvinto (siglo VII) Se trata del exponente máximo de la orfebrería visigoda en nuestro país. En la actualidad, la mayoría de piezas se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

El tesoro forma un conjunto que constaba de seis coronas, cinco cruces, un colgante y restos de láminas y cadenas de oro (las que se conservan en el MAN), una corona y una cruz de oro más una gema grabada con la Anunciación, que se conservan en el Palacio Real de la capital de España; tres coronas, dos cruces, eslabones y colgantes expuestos en el Museo Nacional de la Edad Media (en París); así como una corona y una macolla con una bola de cristal de roca que fueron robadas y aún no han aparecido.

Algunas teorías históricas afirman que Guarrazar era un monasterio que sirvió de escondite a una parte del tesoro real de la corte, iglesias y monasterios toledanos (donde se estableció la capital de los visigodos) para evitar su captura por los musulmanes, que invadieron la península y pusieron fin al reinado de los visigodos en el año 711.

Tesoro de Guarrazar (Guadamur)

Corona de Recesvinto hallada en Guarrazar./Luis García

Tras empaparse de esta fascinante historia, le llega el turno al viajero para que trate de conocer en profundidad otros rincones de Guadamur. El castillo (siglo XV), construido por el primer conde de Fuensalida, don Pedro López de Ayala, se emplaza sobre el cerro de la Natividad, una pequeña elevación que domina el territorio circundante. Destruido durante la Guerra de la Independencia y durante las guerras carlistas, a finales del siglo XIX sus propietarios decidieron reconstruirlo.

De planta cuadrangular, con baluartes y defensas en las esquinas y cortinas, la fortaleza conserva una bella torre del homenaje de base cuadrada. En la decoración de los muros, muy sobria, destaca el escudo de los López de Ayala. En este castillo se hospedaron personajes de la talla de Felipe el Hermoso, Juana la Loca, el Cardenal Cisneros o Carlos I.

Cerca del castillo se encuentra la ermita de la Natividad, del siglo XV, con ábside mudéjar y arco de herrería. La iglesia parroquial de Santa María Magdalena (siglo XVI) conserva escasos elementos de su primitiva fábrica debido a las reformas de los siglos XIX y XX. En el interior destacan sus tres naves separadas por arcos de herradura.

Picota de Guadamur

El rollo de Guadamur./Luis Miguel Soto López

La iglesia se ubica en la Plaza de Recesvinto, donde el viajero también podrá contemplar la Picota o Rollo de Justicia. Más interesante resulta la visita a la ermita de San Antón, del siglo XVI, donde se ha instalado un pequeño Museo de Artes y Costumbres Populares con objetos de uso cotidiano de los montes de Toledo.

Si el viajero que anda de turismo por Toledo se muestra interesado por conocer la historia de la mayor reliquia que los visigodos dejaron como legado en nuestro territorio, debe acercase hasta Guadamur y empaparse de su pasado. Los amantes de la historia lo agradecerán.

Guadamur se presenta como un destino ideal para una escapada de fin de semana. Ya no hay excusa para visitar la localidad. Bueno sí, seguir con la huella visigoda en nuestro país dando el salto a Recópolis, en Zorita de los Canes (Guadalajara), el yacimiento de la única ciudad visigoda conocida en Europa.

Dónde dormir: La Hospedería de Guadamur; Costanilla de la Natividad, 3; Guadamur (Toledo); teléfonos: 647787741 y 666407130.

Dónde comer: Restaurante El Rincón de Flores; Plaza de Recesvinto, 4; Guadamur (Toledo); teléfono: 925291418.

Mapa de Guadamur

Museo del Ejército (Toledo)

Armas tan dispares como la espada jineta que perteneció al último rey nazarí de Granada, Boabdil, o Enigma, la máquina nazi que permitía encriptar sus mensajes secretos en época de contienda. Son solo algunos de los 6.000 fondos relacionados con la guerra que se exponen en los más de 8.000 metros cuadrados que ocupa el Museo del Ejército, ubicado en el no menos espectacular e histórico Alcázar que domina la ciudad de Toledo.

El Museo del Ejército muestra un exhausto recorrido por la historia y progreso institucional, social, científico y cultural de España que se sintetizan en 20 salas de exposición permanente organizadas por salas históricas, temáticas y restos arqueológicos del propio Alcázar, con útiles y objetos que van desde la Prehistoria hasta nuestros días. Dispone de armas blancas y de fuego, artillería, banderas, uniformes, miniaturas, condecoraciones, maquetas y modelos, objetos etnográficos, así como las colecciones del Museo Romero Ortiz y la Casa Ducal de Medinaceli.

Vista general del Alcázar de Toledo

En el Alcázar de Toledo se ubica el Museo del Ejército.

La visita a las salas históricas parte de la Plaza de Armas del Alcázar, que se encuentra presidida por una reproducción de la escultura Carlos V y el Furor. En esta planta y en la superior, el viajero puede conocer a través de cinco rutas temáticas la historia de España a través de la de su ejército, desde la instauración de la monarquía hispánica (1492-1700) hasta el siglo XX. También otros periodos como el Estado Liberal (1843-1874) o la Restauración monárquica (1874-1923)

Por su parte, el itinerario por las salas temáticas comprende la visita de las plantas sótano y semisótano del Alcázar. Son, en total, 13 salas que agrupan piezas por colecciones cribadas por razones cronológicas o geográficas. El museo expone, entre otras joyas, el coche de caballos en el que el General Prim sufrió el atentado que acabó con su vida el 27 de diciembre de 1870, el Peugeot Phaeton tipo 15, primer automóvil que tuvo el ejército español, una tienda de campaña de Carlos V o el primer uniforme de Alfonso XIII.

Armadura y sala expositiva del Museo del Ejército

Son numerosas las armaduras, uniformes y objetos que se exponen.

La historia del Museo del Ejército es también la del propio Alcázar. Un edificio emblemático que ha sido fortaleza romana, visigoda y árabe. Fue en el siglo XVI cuando Carlos V y Felipe II ordenaron erigir el Alcázar como tal. El inmueble ha sufrido asedios e incendios en las épocas más convulsas de las batallas acaecidas en nuestro territorio: la Guerra de Sucesión, la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil,… Ahora es también Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha y dispone de más de 380.000 volúmenes.

El museo dispone, asimismo, de una amplísima biblioteca especializada, con más de 10.000 fondos catalogados, entre los que se incluyen los epítomes de Giovanni Antonelli, de 1560, ingeniero militar al servicio de Felipe II. La biblioteca permite acceder al catálogo colectivo de la Red de Bibliotecas del Ministerio de Defensa y la consulta de los fondos del archivo histórico del mismo museo.

Arquero en una sala expositiva del Museo del Ejército

El Museo del Ejército es un recorrido por la historia militar de España.

El viajero interesado en visitar el Museo del Ejército debe tener en cuenta que la galería abre de 11 a 17 horas y que cierra los miércoles. El precio de la entrada es de 5 euros, reducida 2,5 euros. Los domingos la entrada es libre. Los investigadores que deseen estudiar las colecciones disponen del mail museje@et.mde.es para ampliar información. Dirección: C/ Unión, s/n; 45001 Toledo; teléfono: 925238800.

Una escapada de fin de semana se presume ideal para visitar la siempre fascinante ciudad de Toledo, considerada Patrimonio de la Humanidad. Su catedral gótica, la Escuela de Traductores, el casco histórico,… Y cómo no, el tema que nos ocupa: el excepcional Alcázar y el no menos interesante Museo del Ejército, uno de los lugares con historia más atrayentes para los aficionados al pasado. Sin duda.

Dónde dormir: Hostal Alcázar; Calle Juan Labrador, 10; 45001 Toledo; teléfono: 925222620.

Dónde comer: Restaurante Alcázar; Plaza de la Magdalena, 10; 45001 Toledo; teléfono: 925281376.

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