Teror (Gran Canaria)

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Partiendo del interior de la isla de Gran Canaria con dirección a Las Palmas, el viajero pasa por Teror, santuario donde habita la santa patrona y pueblo de profundo sabor isleño. Centro mariano por excelencia, Teror es uno de los municipios más antiguos de todo el archipiélago canario. Y por extensión y devoción cristiana se ha convertido en uno de los lugares más turísticos de Canarias, no sin perder el encanto de su pasado isleño y aborígen. Sigue leyendo

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Los túneles secretos de Franco y Hitler (Gran Canaria)

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Las ínfulas belicosas de Francisco Franco le llevaron a planear entrar en la Segunda Guerra Mundial para combatir al lado de la Alemania de Hitler y sus aliados del Eje. Y para apoyar al régimen nazi el caudillo ideó ejecutar un enorme laberinto de túneles secretos y fortificaciones bajo el antiguo cuartel de la Armada Manuel Lois de Tamaraceite, ubicado en Gran Canaria. Con 7.000 metros cuadrados de intrincadas galerías, este espectacular complejo subterráneo serviría de polvorín, sala de almacenamiento de torpedos y hasta de base de suministros para submarinos. Es una de las construcciones militares de los años 40 más grandes de Gran Canaria y, por derecho propio, uno de los lugares con mayor historia de las Islas Afortunadas. Sigue leyendo

Volcanes de Lanzarote (Islas Canarias)

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La historia de Lanzarote va ligada a sus volcanes como una lapa. Y más si cabe hace casi 300 años, cuando la tierra se abrió en Timanfaya, hoy Parque Nacional, y las llamas y los torrentes de lava brotaron durante más de diez días. Como el mismísimo infierno, si es que existe. Una montaña, entre las nueve y las diez de la noche, emergió desde el mismo seno del firme y su aparición solo fue el preludio de otras cuantas más. Aquella ‘catástrofe’ que narran las crónicas de la época cambió de tal modo la morfología de una isla que se asocia desde entonces a sus colosales chimeneas naturales. No obstante, las emisiones de lava comenzaron el Lanzarote hace 11 millones de años. Sigue leyendo

Puerto de la Cruz (Tenerife)

A modo de verde falda del Teide, el valle de la Orotova se extiende en dirección al mar. Es durante ese trayecto donde el viajero se topa de bruces con Puerto de la Cruz, el municipio decano del turismo en el archipiélago canario, aunque su auge fuera antaño consecuencia de la erupción volcánica que en 1706 arrasó Garachico. A partir de entonces, los ingleses comenzaron a tomar Puerto de la Cruz como lugar ideal para el descanso o convalecencia. Pero la localidad tinerfeña es mucho más que sol y playa.

Apenas alcanza los nueve kilómetros cuadrados de extensión, por lo que es el municipio más pequeño de las Islas Canarias. Aun así, la historia ha acompañado a Puerto de la Cruz desde sus orígenes com puerto con actividad comercial desde el siglo XVI. Gran parte de su apogeo lo experimentó el en siglo XIX, cuando un gran número de científicos y artistas ilustrados europeos llegaron aquí para estudiar el archipiélago a fondo. Algunos de estos notables visitantes fueron el francés Sabin Berthelot, el inglés Philip Barker Webb, el noruego Christen Smith, el alemán Leopold von Buch o la estadounidense Elizabeth Murray.

panorámica de la ciudad canaria Puerto de la Cruz

Vista del Puerto de la Cruz./iansthree

Asimismo, uno de los productos estrella de la zona norte de Tenerife, el vino, fue ensalzado por el literato universal William Shakespeare en el siglo XVI. Más actual es el origen de la formación política ecologista de Los Verdes, que se originó a raíz de la publicación del Manifiesto de Tenerife que tuvo lugar en el l Festival de Cine Ecológico y de Naturaleza celebrado aquí en 1983.

La historia del turismo en Canarias y por ende, en el resto del territorio español, va ligada a Puerto de la Cruz. Aquí fue donde comenzó. En concreto con la puesta en marcha, en 1886, del primer sanatorio del archipiélago para acoger a los turistas enfermos. Se convirtió, además, en el primer centro turístico español de ámbito europeo.

De la agrupación de unos cuantos edificios alrededor de la plaza del Charco y del puerto pesquero, que imprimen su carácter a la urbe, se ha pasado a lo que hoy es, una una gran ciudad turística que cuenta con atractivos tales como el lago Martiánez, diseñado por el artista local César Manrique, y que viene a compensar la escasez y peligrosidad de sus playas mediante piscinas naturales rodeadas de jarrones y rocas.

palmeras situadas en la plaza del charco de la localidad tinerfeña.

Plaza del Charco de Puerto de la Cruz./Jens Steckert

Otro reclamo de interés para el viajero reside en el jardín botánico, fundado en 1788 con más de un millar de especies procedentes de los cinco continentes; así como el Loro Parque, en el barrio de Punta Brava, que ofrece un ameno espectáculo de papagayos, el delfinario, jardines tropicales y un sinfín más de especies animales. Aquí merece la pena detenerse en la isla de los Tigres, donde la única barrera entre los felinos bengalíes y el público es una zanja de agua de seis metros de ancho. Y la zona acuática de los delfines es una de las mayores de Europa, con siete millones de litros de agua.

Más sitios de atractivo en Puerto de la Cruz: el parque Taoro, que incluye un casino del mismo nombre; rincones como San Telmo, la casa de la Aduana, el castillo de San Felipe (siglo XVII) y, en general, todo el barrio de La Ranilla. Mención aparte merece La Casa Amarilla, edificio que está considerado como la sede del primer centro de estudios primatológicos de la historia, al haber acogido entre los años 1913 y 1918 la Estación de Antropoides de Tenerife, promovida por la Academia Prusiana de Ciencia de Berlín y dirigida por el psicólogo Wolfgang Kohler.

iglesia de la localidad tinerfeña

Iglesia Peña de Francia de Puerto de la Cruz./Daniel Gainza

Tampoco desmerece acercarse hasta el Sitio Litre, que no es más que una casa colonial del siglo XVIII que acogió a ilustres visitantes como la novelista Agatha Christie o el explorador Alexander von Humboldt, considerado el padre de la geografía moderna universal. La morada es visitable y cuenta con un jardín repleto de plantas tropicales y subtropicales. Si al viajero le queda todavía alguna duda para conocer Puerto de la Cruz le recomiendo que visione este vídeo. Cambiará su idea:

 

La historia y el turismo conforman una interesante mezcla que invitan al viajero a coger un barco o avión y desplazarse hasta las Canarias con el fin de disfrutar de las excelencias que ofrece Puerto de la Cruz. Una visita recomendable sugiere pernoctar al menos una noche en este municipio. La oferta de alojamientos aquí es amplia y variada, muy adaptable, además, a bolsillos económicos. Para encontrar hoteles baratos en Puerto de la Cruz te recomiendo visitar esta interesante página.

Dónde dormir: Hotel Las Águilas Suites; C/ Doctor Barajas, 19; 38400 Puerto de la Cruz (Tenerife); teléfono: 922372806.

Dónde comer: Restaurante El Maná; C/ Mequinez, 24; Puerto de la Cruz (Tenerife); teléfono: 922372474.

San Cristóbal de la Laguna (Tenerife)

En la rodilla territorial que conforma Tenerife emerge una aglomeración de varios extrarradios que comprende la bicéfala capital de la isla, Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de la Laguna. Esta última es la más antigua, repleta de historia y tal belleza que le han valido para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La historia de esta ciudad, que tiene más de cinco siglos de existencia, comienza con el Adelantado Alonso Fernández de Lugo que venció, en 1496, a los últimos guanches en El Realejo. Ahí acabó la conquista de Tenerife y su incorporación a la Corona de Castilla.

Antiguo convento de San Agustín./ Cup of coffee

La localidad canaria, según la idea europea de las ciudades renacentistas, quedó configurada a finales del siglo XVI, convirtiéndose en la primera urbe colonial no fortificada cuya disposición serviría, además, como modelo para construcción de otras ciudades en las Américas.

Plaza del Adelantado./ peng

Cuando las tropas de Napoleón Bonaparte asediaban Cádiz en 1810, durante la Guerra de la Independencia, las célebres Cortes de esa ciudad enviaron mensaje a Canarias trasladando la capitalidad de España. Sin embargo, las tropas francesas no tomaron finalmente la ciudad andaluza y las Cortes reasumieron su labor de gobierno.

Catedral de La Laguna./ DailosTamanca

San Cristóbal de la Laguna cuenta con edificios de gran valor histórico y arquitectónico, como la iglesia de la Concepción (siglo XVI), gótica, plateresca y mudéjar, cuya torre es el símbolo de la ciudad; el palacio de Salazar (1682), episcopal y barroco, la Casa de Lercaro (siglo XVI), manierista, actual sede del Museo de Historia; la Casa del Corregidor (1545), hoy Ayuntamiento, y el palacio de la Nava (siglo XVI-XVIII)

Es sede, además, de antiguas instituciones culturales como la Universidad de San Fernando en 1792 y de instituciones eclesiásticas como el Obispado, establecido en la ciudad desde 1818. De entre las construcciones religiosas sobresale la Catedral. De estilo mudéjar, el templo posee fachada neoclásica y en su interior una nave central, laterales y capillas.

Santuario Santísimo Cristo de La Laguna./ Berthold Werner

El viajero no debe perderse el frondoso jardín del Convento de San Agustín, cuya imagen sirvió para que la ciudad fuera declarada Patrimonio de la Humanidad. Ni el de la Casa Montañés, salpicado de helechos colgantes enmarcados por balcones de madera. Entre estos palacios, las casas de La Laguna sorprenden por sus fachadas pintadas de vivos colores.

Como anticipo a su visita, aquí tenéis un vídeo para abrir boca: