Los Mallos de Riglos (Huesca)

Como columnas colosales de una desaparecida civilización de gigantes se yerguen los Mallos de Riglos. Estas moles sedimentarias de cantos rodados del Terciario modeladas por la erosión alcanzan los 300 metros de altura.

riglos_mallos_huesca

Los Mallos de Riglos./eigernordwand

Su color rojizo denota abundancia de arcillas férricas o quizá que aquellos gigantes practicaban sacrificios sangrientos. Ante los Mallos de Riglos nadie permanece indiferente. El deportista ve el desafío de una mole pétrea que invita a la escalada; el ornitólogo o mero pajarero se extasiará ante la abundancia de seres alados que pululan por las numerosas oquedales de las rocas; el excursionista romántico aguardará al atardecer, cuando el sol poniente enciende los colores de los Mallos, como un ascua, como una joya, como un sol que se extingue para mirarse en los ojos de la amada.

mallos_riglos_iglesia

La iglesia de Riglos./Pablo Moratinos

Es una buena ocasión para visitar la cercana ermita románica de San Martín, a la entrada de Riglos, y admirar sus pinturas.

La provincia de Huesca esconde muchos otros atractivos: la estación de Canfranc, que se convirtió en un nido de espías durante la II Guerra Mundial, el municipio de Alquézar, la ciudadela de Jaca o el castillo de Monzón, donde los templarios educaron al futuro monarca de Aragón Jaime I.

La Línea P (País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña)

linea_p_biescas_lugares_historia

Los Pirineos han servido, a lo largo de la historia y el presente, para establecer y delimitar la frontera natural entre España y Francia. Pero el delirio de Francisco Franco le llevó, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, a erigir en nuestro país la mayor obra de fortificación militar construida en Europa. Sigue leyendo

Cantavieja (Teruel)

panoramica_camtavieja_teruel

Autor de uno de los mejores blogs de historia y curiosidades que orbitan por la galaxia digital, Historias de la historia, se ha consagrado como autor de éxito. Suyos son dos recientes trabajos en forma de libro que, bajo los títulos de Nunca me aprendí la lista de los reyes godos y De lo humano y lo divino, han conseguido conectar con un amplio y cada vez mayor sector de público. Colabora con unas cuantas publicaciones (no sé de dónde saca el tiempo) y allá donde va hace gala de su pasión y dominio de la historia. Con rigor y, sobre todo, amenidad. También le podemos escuchar de madrugadas, cual vampiro radiofónico, en La rosa de los vientos (Onda Cero) y Gente Despierta (RNE) Sigue leyendo

Caesaraugusta (Zaragoza)

Octavio_augusto_monumento_caesaraugusta

Una nueva firma invitada enriquece el contenido de este blog. Ya van unas cuantas. Y no por ser la más reciente deja de ser menos brillante. En esta ocasión, el autor que escribe en Lugares con historia insta al viajero a descubrir un destino excepcional, repleto de historia, con mayúsculas, y que conoce como nadie porque es originario de sus propias entrañas. Periodista, fotógrafo y escritor, Javier García Blanco ha trabajado y colabora en publicaciones como Historia de Iberia Vieja o programas radiofónicos como La Rosa de los Vientos. Sigue leyendo

Fuendetodos y la ruta de Goya (Zaragoza)

museo_pintor_goya_fuendetodos

Fuendetodos, emplazado en medio de un paisaje desolado, de calor agobiante en verano y de inviernos muy fríos a causa de su altitud (800 metros), es un pueblo de apenas 170 vecinos que no ha cambiado mucho desde que allí vino al mundo un 31 de marzo de 1746 Francisco de Goya y Lucientes. Una placa colocada en la humilde casa de piedra que le vio nacer esa fecha que transformó la historia de la pintura “para honor de la patria y asombro del arte”. Quizás no sea uno de los lugares más turísticos de la hermosa Aragón, pero solo por la historia que aguarda merece la pena su visita. Sigue leyendo

Segeda (Zaragoza)

Numancia pasó a la historia por su enconada resistencia ante el asedio del invasor romano allá por el siglo II a.C en su intento de expansión por la península. Sin embargo, existe otra ciudad celtíbera que fue la desencadenante de aquella contienda y cambió así el rumbo del pasado. Segeda, la mayor urbe prerromana de Aragón, se convirtió en un bastión celtíbero de notable importancia cuya tribu que ocupaba la zona, la de los belos, derrotó al cónsul Quinto Fulvio Nobilior en el 153 a.C. Estos guerreros, aliados a su vez con los arévacos, acabaron con la vida de 6.000 romanos.

La ciudad hoy aragonesa mostró, debido al crecimiento de la población y para defenderse de las invasiones foráneas, su intención de ampliar sus murallas. Este argumento fue la excusa que necesitaron los romanos para iniciar las Guerras Celtibéricas en territorio hispano, que duraron casi medio siglo. El Senado itálico envió a Segeda 30.000 hombres, según las crónicas. Sus habitantes huyeron hasta Numancia. Segeda fue aniquilada y desapareció del mapa. Pero su recuerdo sigue latente.

Ruinas_Segeda

Parte de lo poco que queda en pie de la antigua ciudad celtibérica de Segeda./Antonio Pérez Perona

Segeda también cobra más protagonismo en la historia si cabe, al obligar a los romanos a remodelar su calendario el 134 a.C. Según el que imperaba hasta por aquel entonces, el año comenzaba en marzo, que era la fecha elegida para escoger a los cónsules. Pero los romanos lo cambiaron al 1 de enero para poder nombrar con celeridad a Publio Cornelio Escipión Emiliano al frente del ejército con el fin de conquistar la ciudad aragonesa, un lugar con mucha historia

Segeda, en la comarca de Calatayud, se ubica en el yacimiento arqueológico del Poyo de Mara, entre las poblaciones de Mara y Belmonte de Gracián. Sus ruinas son visitables. Y gozó de notable relevancia, pues acuñó moneda propia en el siglo II a.C. Su dimensión llegó a abarcar las 35 hectáreas distribuidas en varias zonas, que la convirtieron en la mayor urbe de su época en la zona norte de la península. Fue más del doble de grande que Numancia.

observatorio_astronomico_segeda

El espectacular observatorio astronómico localizado en Segeda

De entre los restos encontrados, tras las excavaciones efectuadas y después de descubrirse la estructura urbana de Segeda, destaca un lagar, el único de la época hallado al norte del Tajo, el más antiguo localizado en Europa (siglo V a.C.), y una mansión de 300 metros cuadrados con patio central y sistema de depuración de agua de boca, denominada Casa del Estrigilo. Parte de los historiadores consideran que ésta pudo haber sido el Senado de la ciudad. Y aún queda mucho por excavar…

Pero por encima de todos, sobresale un santuario celtibérico, el único calendario de ciclo lunisolar conservado desde la antigüedad en todo el Mediterráneo. De planta romboidal y sito fuera de la muralla de Segeda, al aire libre, sus muros se unían con esta plataforma monumental conformando un ángulo de 130 grados, algo fuera de lo común para la arquitectura de la época. Dicho ángulo se alineaba con un cerro próximo, la Atalaya, y su dirección marcaba el solsticio de verano, el día más largo del año. También fue empleado como observatorio astronómico.

segeda_fragua_yacimiento

Restos de una fragua en el yacimiento de Segeda./Yurena Rodríguez Rodríguez

Se trata, sin lugar a la duda, de una construcción excepcional, única. Datado del siglo II de nuestra era, el santuario se levantó con la mira puesta en las distintas orientaciones astronómicas. Su hallazgo ha permitido conocer el interés que mostraron los celtíberos por los movimientos rotacionales del sol y la luna como manera de medir el tiempo. Esta tribu contabilizaba el tiempo por noches, y no por días, pero eso no significa que no veneraran al sol. Para ellos, los solsticios y equinoccios eran muy importantes, y tenían ritos y celebraciones para conmemorar esas fechas.

La cercanía del yacimiento de Segeda con la localidad de Belmonte de Gracián la puede aprovechar el viajero para acercarse hasta la iglesia de San Miguel, uno de los destinos no tan turísticos de Aragón. Y si tiene ganas de más, y le apasiona el arte, puede incluir este pueblo dentro de la estupenda ruta por el mudéjar aragonés, símbolo de la convivencia entre árabes y cristianos. De la que Tarazona y Calatayud son dos magníficos exponentes. Todavía quedan muchos lugares para conocer en Aragón.

 

Dónde dormir: Hotel Castillo de Ayud; Avda de la Diputación, 8; Calatayud (Zaragoza); teléfono: 976880088.

Dónde comer: Mesón de las Dolores; Calle Sancho y Gil, 4; Calatayud (Zaragoza); teléfono: 976889055.

Mapa Segeda

Castillo de Mora de Rubielos (Teruel)

Pocas personas en este país saben más de castillos que él. Sus vastos conocimientos al respecto le han permitido redactar una novela histórica que se ha convertido en todo un éxito de crítica y público. Lugares con historia se complace en presentar a un nuevo autor de renombre que se ha hecho un hueco en el panorama literario patrio y que tiene por bien presentarnos una fortaleza con un pasado relevante, mágico y peculiar, protagonista referente de su último trabajo, El escalón 33.

Luis Zueco, natural de Borja (Zaragoza), es Ingeniero Técnico Industrial por la Universidad de Zaragoza y Licenciado en Historia y Máster en Investigación Artística e Histórica por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Ha publicado la guía Castillos de Aragón: 133 rutas, la novela histórica Rojo Amanecer en Lepanto y el thriller El escalón 33, obra que obtuvo una Mención de honor en el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2012, elegida Mejor Thriller Histórico 2012 por la Web Novelas Históricas y selecionada por el I Certamen de Novela Histórica Ciudad de Úbeda.

fortaleza de mora de rubielos

Castillo de Mora de Rubielos./Luis Zueco

España es una tierra de castillos. Pueblan nuestros pueblos, valles y montañas, dan nombre a regiones y ciudades. Son el símbolo de una época, la Edad Media, que nos cautiva. Subidos a lo alto de sus torres o recorriendo los adarves de sus murallas nos sentimos como esos caballeros que las defendieron hace siglos, y nos apropiamos de sus leyendas.

Existen miles de fortalezas diseminadas por todo nuestro territorio. Elegir una de la que hablar es difícil, pero yo les invito a viajar hasta lo que antaño fue la frontera entre la emergente Corona de Aragón y el Reino musulmán de Valencia en los inicios del siglo XIII. Donde se levanta un monumental castillo, posesión de la poderosa dinastía de los Fernández de Heredia, una de las ocho grandes casas de Aragón, hasta el siglo XVII, cuando pasó a manos de los monjes franciscanos.

patio de armas del castillo de mora de rubielos

Arcos y patio de armas de la fortaleza de Mora de Rubielos./Luis Zueco

Hablamos del magnífico y recio castillo de Mora de Rubielos, una de las mejores muestras del arte gótico mediterráneo, que guarda relación directa con fortalezas tan distantes como las de Aviñón o Perpiñán, en Francia. Según cuenta la leyenda, Mora de Rubielos fue conquistada por el rey Alfonso II de Aragón gracias a la ayuda del arcángel San Miguel, patrón de la localidad.

El poderoso castillo cuenta con dos puertas, una defendida por un foso y la otra por una rampa intramuros, dispuesta en zigzag y con numerosas aspilleras. Tiene cuatro torres amatacanadas de plantas variadas: dos cuadrangulares, una octogonal y otra hexagonal. Esta última es la del Homenaje, que en su primera planta alberga una capilla y debajo de ella se inician dos enormes salas subterráneas. Haciendo honor a sus señores, el escudo de los Fernández de Heredia blasona numerosas estancias y puertas.

Castillo de mora de rubielos

Vista lateral del castillo de Mora./Luis Zueco

En su interior, el castillo turolense se estructura en torno a un gran patio de armas con una galería de arcos que lo recorre en toda la planta baja y en la mitad de la superior. Tiene estancias palaciegas como toda fortaleza de la nobleza y también poderosas defensas. Como también lo fue el castillo de Calatrava la Nueva.

Uno de los elementos más característicos de este castillo es la proliferación de marcas de cantero, que dan pie a multitud de leyendas; aumentadas con la existencia de una escalera de caracol con una gran carga simbólica. Ambos elementos aparecen descritos en la novela El escalón 33, y se convierten en una de las claves para descubrir los secretos de su trama.

Mora de Rubielos es ahora un importante centro turístico a nivel regional, debido al amplio y rico patrimonio cultural y paisajístico de la comarca de Gúdar-Javalambre en localidades como Rubielos de Mora, Alcalá de la Selva o Linares de Mora o Puertomingalvo. Y también por su cercanía a la pista de esquí de Valdelinares. Además, el castillo de Mora, en verano, se convierte en sede de una importante cita musical, el Festival Puerta del Mediterráneo.

Dónde dormir: Hotel La Trufa Negra; Avenida Ibáñez Martín 10; Mora de Rubielos (Teruel); teléfono: 978807144.

Dónde comer: El Rinconcito; Barrio de Santa Lucía, 4; Mora de Rubielos (Teruel); teléfono: 978806063.

mapa mora jubileos

Beceite (Teruel)

Beceite enamora. Se trata de uno de los pueblos más interesantes y desconocidos de la geografía española. Localizado en la comarca del Matarraña, el paisaje que permite llegar a este sitio abruma por su espectacularidad. La carretera de acceso queda encajonada entre espectaculares acantilados abiertos por el cauce del río Matarraña, por el que se eleva un puente de piedra medieval que salva el abismo. Sobre la cabeza del viajero que arriba a Beceite sobrevuelan los majestuosos vuelos de buitres y águilas.

La menuda localidad de Beceite se convirtió en el escenario, durante el invierno de 1837, de uno de los más terribles sucesos de maltrato y crueldad en cuanto al trato de prisioneros de la España del siglo XIX. Las tropas carlistas detuvieron en la batalla de Villar de los Navarros a casi dos millares de soldados del ejército liberal. En solo siete meses, y antes del intercambio de los supervivientes, murió la mayoría de ellos a causa del hambre, el frío, las enfermedades y las ejecuciones. Gran parte se vio obligado a recurrir al canibalismo para sobrevivir.

Vista general del municipio de Beceite

Panorámica del pueblo turolense de Beceite./Jome

El pueblo de Beceite se corresponde con la legendaria Intibilis romana y la hispano musulmana Abunzeit (tierra de olivos). En él parece haberse detenido el paso del tiempo: las calles se cubren con amplios arcos apuntados mientras acompaña al viajero el sonido calmado del agua que discurre, desde la Edad Media, por los canales subterráneos y se asoma por las fuentes y los lavaderos. La villa estaba formado por dos arrabales: Zeit y Benet, al unirse, a mediados del siglo XII, darían lugar al nombre actual de la localidad.

Beceite es la única zona de la comarca del Matarraña en la que está documentada la presencia de la Orden de los Templarios. La media luna que campea sobre el arco apuntado de la puerta de San Gregorio da fe de ello: rememora el símbolo del apellido del primer maestre templario de esta villa: don Pedro Lope de Luna. Quizás fue el primer portal ojival que se levantó en España. Los monjes guerreros convivieron aquí en perfecta armonía con los musulmanes y judíos.

Fachada de la casa de la vila en Beceite

Casa de la Vila de Beceite./Willtron

El paso de los años ha permitido conservar una fisonomía particular del municipio turolense: sobre la ladera meridional de una colina se acurrucan casas de piedra y tejado árabe dentro de unas murallas, flanqueadas de torres que retrotraen la mente del viajero a pleno Medievo. A través del portal de San Roque se accede al casco antiguo. No muy lejos, rumbo a la Puerta de San Gregorio, emerge una casa medieval que conserva grabada la cruz de las ocho beatitudes templaria.

Casi todo el patrimonio que se conserva en Beceite recuerda al Temple; como la iglesia parroquial dedicada a San Bartolomé, uno de los cuatro santos predilectos de la orden, en la Plaza Mayor. Data de 1210, aunque la fábrica que queda en pie es de la segunda mitad del siglo XVIII. Sobresale la fachada dotada de columnas salomónicas y torre sin chapitel. Justo al lado, el Ayuntamiento (siglo XVI), cuyos bajos albergaban la cárcel local, estancia habilitada hoy como Oficina Municipal de Turismo.

Fachada de la iglesia de san bartolomé de beceite.

Iglesia de San Bartolomé./Willtron

Tampoco desmerece la visita del viajero la ermita de Santa Ana, situada a la entrada de Beceite; así como por las antiguas fábricas de papel, cuyos molinos, datados en los siglos XVIII y XIX, todavía se mantienen en pie. Uno de ellos, el de Noguera, se ha transformado en marco de exposiciones de arte. Las grutas de El Cargol, donde al parecer hubo un oratorio y centro de iniciación templario, invitan a los amantes del misterio. Aquí aún se conserva lo que pudo haber sido el pedestal de una Virgen negra.

En las cercanías de Beceite se encuentra el Parrisal, un desfiladero el río Matarraña lleno de posibilidades para los amantes de la naturaleza. Los Puertos de Beceite no rebasan los 1.500 metros de altura, pero aun así constituyen una impresionante mole desde la que, en días claros, se avista el Mediterráneo. Se presenta como un lugar idóneo para para amantes del senderismo, la flora y la fauna en estado puro. Quienes aprecien la espeleología disfrutarán si ahondan en las grutas de La Figuera, Maravelles o El Petro. Tampoco falta la huella prehistórica representada en las pinturas rupestres de La Fenellosa, que se remontan a la Edad del Bronce.

Los parajes y el entorno que envuelven a Beceite invitan a una recepción del viajero, sosegada, en calma, donde disfrutar de cada momento que pasa, como ocurre casi con la vecina localidad de La Iglesuela del Cid. Este vídeo que aquí os dejo es una clara muestra. Sin más alardes que la humildad que destila la localidad, su bienvenida merece un rincón en Lugares con historia.

Dónde dormir: Hotel La Font del Pas; 44588 Beceite (Teruel); teléfono: 978890443.

Dónde comer: Antigua Posada Roda; C/ Villanue-va, 19; 44588 Beceite (Teruel); teléfono: 978850254.

Aínsa (Huesca)

Capital de la comarca de Sobrarbe, en el alto Pirineo oscense, el pintoresco pueblo de Aínsa bien merece una visita por muy a trasmano que le pueda parecer al viajero. Con un casco viejo declarado conjunto histórico-artístico, durante muchos años Aínsa ejerció un papel de puesto de mando estratégico en la pugna contra los árabes. Con posterioridad, en plena Edad Media, monarcas como Alfonso I otorgaron a la villa importantes privilegios, lo que convirtió a la localidad en un importante núcleo comercial.

Toda la comarca se convirtió en frontera entre el mundo árabe y el cristiano, lo que le dejó un fructífero legado cultural colmado de construcciones defensivas. Pero antes, los primeros pobladores de Aínsa habitaron las covachuelas y las cavidades naturales de un prodigioso entorno. Celtas, romanos, musulmanes o cristianos han dejado aquí su huella. Tan sólo es necesario coger la máquina del tiempo y emprender viaje rumbo al pasado. Las sorpresas esperan al viajero.

panoramica de la ciudad de aínsa en la provincia de huesca en aragon.

Las construcciones medievales predominan en Aínsa./villadeainsa.com

El núcleo medieval está en un cerro rematado por un castillo del siglo XI que domina la confluencia de los ríos Ara y Cinca. Si el viajero callejea por Aínsa podrá admirar su magnífica plaza Mayor porticada (siglos XIII-XV), repleta de restaurantes, en la que perduran las dos prensas comunitarias que, hasta tiempos recientes, molturaron las cosechas de uvas del pueblo.

También la iglesia románica de Santa María, de nave única rematada en ábside circular y con una torre defensiva. Está declarada Monumento Nacional. En las calles Mayor y de Arriba se puede disfrutar de vetustas casonas solariegas como la de Bielsa o Casa Arnal (siglo XVI) En la Torre del Tenente, de planta pentagonal, perteneciente al castillo, se ha instalado un Eco Museo.

Castillo de aínsa en la provincia de huesca de la comunidad de aragón.

Castillo de la localidad oscense cubierto de nieve./http://villadeainsa.com

A escasos tres kilómetros de la localidad oscense se halla la Cruz Cubierta, un templo circular del siglo XVII que se construyó para conmemorar la batalla de L’Aínsa, en la que las huestes musulmanas fueron derrotadas por las cristianas. En torno al acontecimiento histórico surgió una leyenda según la cual una cruz se apareció sobre una encina en el fragor de los combates. Los vecinos conmemoran la leyenda una fiesta conocida como la de la Santa Cruz o de la Morisma.

Aínsa disfruta asimismo de los estimables valores paisajísticos y medioambientales que le asegura su privilegiada posición entre el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y los parques naturales de la Sierra y Cañones de Guara y de Posets-Maladeta.

No en vano lo han escogido para instalar en sus términos un comedero de aves necrófagas que ayude a conservar especies amenazadas propias de estos bosques, como el quebrantahuesos. A unos 15 kilómetros de Aínsa pueden visitarse las ruinas del monasterio benedictino de San Victorián, donde en el siglo X se enterraban los reyes de Aragón.

La Plaza Mayor de Aínsa de estilo medieval.

Plaza Mayor de Aínsa./villadeainsa.com

La calma y el sosiego invita al viajero a cerrar los ojos y disfrutar del viaje, la historia y el pasado en Aínsa. Nada mejor que este vídeo que os dejo bajo estas líneas para comprobarlo de facto, en persona. Un recorrido que enaltece el ánimo aventurero de cualquier interesado por conocer algo más de este pequeño pero inmenso territorio fronterizo. Tu cita, de nuevo en Lugares con historia:

Dónde dormir: Hotel Posada Real; Plaza Mayor, 6; 22330 Aínsa (Huesca); teléfono: 974500977.

Dónde comer: Bodegón de Mallacán; Plaza Mayor; Aínsa (Huesca); teléfonos: 974500977 y 974500953.

Estación de Canfranc (Huesca)

Concebida como gran escaparate de la España monárquica de principios del siglo XX ante los visitantes extranjeros, la Estación Internacional de Ferrocarril de Canfranc se erigió dentro del proyecto de creación de un paso fronterizo a través de los Pirineos que comunicase España con Francia, y aprovechar así la línea el que unía el municipio de Tardienta con Huesca y Huesca con Jaca.

La terminal fue inaugurada en 1928 por el rey Alfonso XIII y el presidente de la República francesa. Parece un palacio francés del XIX: un elegante edificio central entre modernista y art déco (columnas, yeserías, molduras, dorados…) donde destaca un cuerpo central coronado por una cúpula de fundición que se prolonga, a un lado y al otro, en dos largas alas armónicas con cubiertas de pizarra (240 metros de largo en total y 75 puertas) que acogían, en doble vía cubierta, a trenes enteros dispuestos en paralelo para que un ejército de porteadores trasvasaran las mercancías de un tren a otro.

Estación_Canfranc

Fachada de la Estación Internacional de Canfranc./Jakob Bauer

De este modo laborioso se solventaba el problema de que España tuviera un ancho de vía diferente al de Europa. Además de los servicios normales de billetería, almacén, consigna, aduanas, cantina y enfermería, había en la estación un hotel de lujo, un casino y una sucursal del Banco de España. Durante la Guerra Civil, la estación pasó a manos del bando nacional, que tapió el túnel que la unía con Francia para evitar cualquier tipo de penetración desde el país vecino.

Ya en época de la Segunda Guerra Mundial, entre 1940 y 1943, la estación de Canfranc vivió una actividad inusitada. Se calcula que diariamente entraban de Francia unas 1.200 toneladas de mercancías, principalmente víveres y materias primas procedentes de América Latina con destino a Alemania, que de ese modo, con España como intermediario, burlaba el bloqueo aliado. Se bloqueó el tráfico de pasajeros.

Estación_de_Canfranc

La terminal se encuentra en pleno proceso de restauración./Jakob Bauer

También entraban toneladas de mineral de wolframio que la industria bélica germana necesitaba desesperadamente. A cambio llegaban enormes cargamentos de oro procedentes de Suiza y destinados a los bancos de España o Portugal. La aldea creada en torno a la estación se convirtió entonces en un nido de agentes y de espías.

En tan solo unos meses, a partir de 1943, el tráfico de la estación decreció de forma rápida tras la previsible derrota alemana y a partir de 1945 languideció hasta que, en 1970, se interrumpió el tráfico debido al derrumbe del puente de L’Estanguet fruto del descarrilamiento de un tren de mercancías francés, y la estación quedó abandonada a su lenta ruina.

Anden_estacion_canfranc

Los andenes de la estación han servido de decorados de varias películas./Scandisk65

En la actualidad se está restaurando para convertirla en un hotel destinado a veraneantes pirenaicos, aunque un proyecto de 2005 también pretendía construir una nueva estación, la urbanización del terreno de uso ferroviario liberado y la edificación de un museo dedicado al tren. Ahora es propiedad del Gobierno de Aragón.

La estación internacional también ha servido de escenario y localización de diversos largometrajes de cine y series de televisión como Doctor Zhivago, e incluso de rodaje de anuncios como el de la Lotería de Navidad. Dicha terminal se ubica en una localidad pirenaica que ofrece otras alternativas al viajero como montaña, deportes de nieve, gastronomía, patrimonio cultural y la posibilidad de disfrutar de una estancia inolvidable en la frontera.

Tren_abandonado_en_la_Estacion_Internacional_de_Canfranc

Vagones y trenes lucen su abandono ahora en Canfranc./Jule_Berlin

En Canfranc discurre el Camino de Santiago aragonés. Pese a dos devastadores incendios sufridos en 1617 y 1944, la localidad oscense aún conserva parte de su antiguo patrimonio monumental, como los restos del castillo, de origen medieval, la fachada de la Torre de Aznar Palacín (siglo XIV), la iglesia de la Asunción y el conjunto monumental de la Trinidad fundado en el siglo XVI por Blasco de Les para atender a pobres y peregrinos.

Con la idea de realizar un breve recorrido por el pasado, presente y futuro de esta emblemática estación situada en pleno corazón del Pirineo Aragonés y declarada Bien de Interés Cultural, os dejo con un nuevo e interesante vídeo emitido por la televisión autonómica de Aragón que atestigua la época de esplendor que la terminal vivió en el siglo XX:

Dónde dormir: Albergue de Peregrinos Refugio de Canfranc; Calle Albareda, 19; Canfranc (Huesca); teléfono: 974373217.

Dónde comer: Restaurante Thania; Plaza de Europa 4; 22880 Canfranc (Huesca); teléfono: 974373085.