Coria del Río (Sevilla)

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Al pie de la cornisa del Aljarafe y muy próximo a la comarca de las Marismas del Guadalquivir, a escasos 12 kilómetros de la capital, emerge Coria del Río, recoleta localidad sevillana cuyos centenares de vecinos portan en su ADN la herencia japonesa de unos samuráis que arribaron a las costas andaluzas hace 400 años, en pleno esplendor del Imperio Español. Un fascinante lugar con historia de nuestro país escrita en mayúsculas. Sigue leyendo

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Porcuna (Jaén)

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Su relevancia histórica es de por sí más que notable. Alcanza el sobresaliente. Sobre todo desde el punto de vista político y militar. Porcuna sirvió de cuartel general del ejército de Julio César en la batalla de Munda contra Pompeyo (46 a.C.) Siglos después el municipio fue cercado e incendiado en la toma de Jaén por parte de la Orden de Calatrava. En la decisiva batalla de Bailén del siglo XIX contra los franceses, Porcuna fue base del ejército patrio del general Castaños. Y durante la Guerra Civil resultó bombardeada por ambos bandos. Sin contar otro notable vecino histórico, Boabdil, el último rey de Granada, que permaneció preso aquí. Uno de los lugares con más historia de Andalucía. Sigue leyendo

Gádor (Almería)

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A través de la carretera comarcal C-332, el viajero se adentra hasta Gádor, al pie de la sierra a la que da nombre. Uno de los lugares con historia de Almería y, por extensión, de Andalucía ideales para realizar una estupenda escapada de fin de semana. Un enclave apacible y de gentes hospitalarias, salvo que despierte la leyenda del hombre del saco si ha observado un comportamiento un tanto travieso a su alrededor. Sigue leyendo

Minas de Riotinto (Huelva)

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Explotadas desde hace unos 5.000 años, desde la Edad del Bronce, en ellas trabajaron a lo largo de los siglos tartesios, fenicios, cartagineses y romanos, buscando el cobre, la plata y el hierro. Las minas de Riotinto son de las más antiguas del mundo y contienen el mayor volumen de piritas de cobre conocido. Con oquedales de hasta 200 metros de profundidad, estos yacimientos conservan muchos vestigios de su explotación por los ingleses. De la Antigüedad puede visitarse la necrópolis romana de la que fue Corta Lago. Ahora es uno de los lugares turísticos más visitados de Andalucía. Sigue leyendo

Archivo General de Indias (Sevilla)

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Entre los siglos XVI y XVII Sevilla detentó el monopolio del comercio con América y Filipinas, lo que la convirtió en la capital de Europa. A falta de una lonja comercial adecuada, los mercaderes procedentes de toda Europa hacían sus tratos en el entorno de la catedral, especialmente en las gradas que la rodean y en el patio de los naranjos. Cuando la inclemencia del tiempo lo aconsejaba, se trasladaban al interior del templo y lo llenaban con un bullicio de feria, gritos destemplados, juramentos y reniegos. Sigue leyendo

Chipiona (Cádiz)

Por las excelentes playas de Rota, el viajero llega hasta Chipiona, tierra de moscatel y de litorales yodados. Fenicios, griegos, cartagineses y romanos ya bordearon las costas gaditanas para aprovechar la zona de la desembocadura del Guadalquivir en sus aventuras y trasiegos comerciales. Sobre todo, el paso de los romanos ha dejado imborrables huellas del pasado con restos arqueológicos que se concentran, su mayoría, en la zona de las Canteras y los pagos de El Olivar, El Paraqué, Montijo y La Loma Alta. Un lugar con mucha historia.

Precisamente, de origen romano es el hermoso faro del siglo XIX de Chipiona, levantado, según la tradición, sobre los restos de aquel otro faro romano, edificado en el año 140 bajo las órdenes del cónsul Quinto Servilius Caepion, al que se llamó Turris Caepitonis, de donde vendría el nombre de la ciudad. Tiene 72 metros de altura.

Es este el faro más alto de España, celoso guardián del Guadalquivir. 2017 será el año grande del faro chipionero, y quienes deseen conocerlo más a fondo lo podrán hacer gracias a una visita guiada. Por algo es uno de los principales iconos turísticos de la provincia gaditana. Aunque no el único. Eso sí, el viajero tendrá que subir sus 322 escalones, pero merecerá la pena para disfrutar de una de las vistas más inigualables del Atlántico.

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El Faro de Chipiona es el más alto de España./Antonio M. Romero Dorado

Desde tamaña altura, el viajero tendrá la oportunidad de divisar la vecina provincia de Huelva, Doñana, la bahía de Cádiz, Sanlúcar de Barrameda y la propia Chipiona con su Monasterio de Regla, sus corrales de pesca o las playas de Costa Ballena. Y también podrá contemplar el pecio del buque Weisshorn, que encalló en 1994 durare un fuerte temporal. También de origen romano, el único en funcionamiento del mundo, es otra joya de la que el viajero puede gozar en la península ibérica: la Torre de Hércules, en La Coruña.

En 1964 el Gobierno de Estados Unidos decidió financiar la instalación de cristales en la cúpula del faro para aumentar su potencia y que sirviera de referencia a los barcos y aviones de la vecina base de Rota. En realidad se trata de un faro aeromarítimo cuyo haz de luz alcanza la misma distancia en horizontal y vertical.

Parroquia de la O Chipiona

Iglesia de la O de Chipiona./Antonio M. Romero Dorado

Tras el declive de Chipiona con la llegada de los godos en el siglo V y su posterior ostracismo bajo el casi dominio árabe de la península, en el siglo XIII la ciudad fue conquistada por Fernando III El Santo. Aunque fue reconquistada en 1264 por su hijo Alfonso X el Sabio. A finales de siglo, el rey Fernando IV concedió a Guzmán el Bueno, fundador de la Casa de Medina Sidonia, el Señorío de Sanlúcar, del que formaba parte Chipiona.

Con la conquista de América, Chipiona se convirtió en un importante enclave comercial al beneficiarse de su situación geográfica en el Guadalquivir y su dependencia de Sevilla, ciudad que tenía el monopolio del traro con las Indias. En 1702, dentro del contexto de la Guerra de Sucesión, se produjo aquí el desembarco de la flota Anglo-Holandesa, partidaria de los Austrias en su conflicto con los Borbones. Poco más de medio siglo después, Chipiona padeció las inclemencias del maremoto que produjo el terremoto de Lisboa. Cuatro personas murieron y las calles y playas quedaron inundadas.

Tanta historia a sus espaldas permite al viajero una respiración profunda antes de adentrarse en los vestigios patrimoniales de Chipiona. Paseando por el centro de la localidad andaluza se llega al santuario de Nuestra Señora de Regla, en la que se venera la imagen que según la tradición trajo San Agustín cuando huía con sus discípulos de Hipona.

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Castillo de Chipiona./Antonio M. Romero Dorado

De sus monumentos destacan, además, la iglesia de Nuestra Señora de la O o el monumento a la Cruz del Mar, justo el lugar donde el Cristo de la Misericordia detuvo las aguas que iban a invadir la población. Chipiona también alcanza gran parte de su prestigio por haberse convertido en lugar de veraneo por, entre otras excelencias, contar con excelentes playas. Los Duques de Montpensier hicieron de este municipio un lugar de veraneo y balneario para la aristocracia ya en el siglo XIX.

Después de todos estos argumentos, el viajero caerá en la cuenta de que Chipiona merece, al menos, una escapada de fin de semana. Quizá las playas de Bolonia o Caños de Meca se hayan convertido en dos de los lugares más turísticos de la provincia de Cádiz, pero el aficionado a la historia encuentra aquí otros destinos de sumo interés, como San Fernando y su relación con las Cortes de Cádiz o las magníficas ruinas del Templo de Hércules y el paso de personajes celebérrimos como Aníbal o Julio César. Lugares con historia no tan turísticos ni masificados por las muchedumbres.

Dónde dormir: Hotel Gran Capitán; Fray Baldomero González, 3; 11550 Chipiona (Cádiz); info@hostalgrancapitan.com; teléfono: 956370929.

Dónde comer: Restaurante Casa Juan; Av de Andalucía, 3; Chipiona (Cádiz); teléfono: 956370306.

Plano Chipiona

Orce (Granada)

Emplazado en la parte sudoriental de la comarca granadina de Huéscar, Orce es uno de los santuarios de la arqueología no solo a nivel nacional, sino también europeo y, por extensión, mundial. En la localidad, más en concreto en el cercano yacimiento de Venta Micena, se encuentra uno de los conjuntos paleontológicos más importantes de Europa y Asia, tan solo comparables con los africanos de Olduvai (Tanzania) Ya que en él se han encontrado pruebas que certifican la presencia del ser humano en la Tierra desde hace más de un millón de años.

En 1982 se descubrió un controvertido fragmento craneal humano que situaría al conocido como ‘Hombre de Orce‘ como el homínido más antiguo hallado hasta esta fecha en Eurasia. En apariencia, los huesos hallados en Venta Micena eran humanos según su descubridor, Josep Gibert, aunque su antigüedad y su importancia son discutidas por la comunidad científica.

Yacimiento de Venta Micena en Orce

Arqueólogos trabajando en Venta Micena.

Los detractores de Gibert defienden la presencia de una cresta en el fósil hallado para afirmar que se trataba de restos de un équido y no de un humano. No obstante, recientes investigaciones han concluido que un diente de leche fósil de un niño hallado en Barranco León, una de las zonas arqueológicas de Orce, está considerado como el resto humano más antiguo de Europa Occidental, con 1,4 millones de años de antigüedad.

En la zona de Orce de por aquel entonces existía un lago de gran extensión, en cuyos bordes se produjeron las acumulaciones de huesos que constituyen el yacimiento, que funcionaba como un cubil de animales carroñeros, como las hienas, quienes transportaban allí los restos de los animales cazados por los grandes carnívoros y, probablemente, los restos de los homínidos que vivían en la zona, entre los que se encontraban los que se le atribuye el fragmento craneal aparecido.

Fortaleza de Orce

Castillo de Orce.

Si dejamos de lado su indudable y apasionante interés histórico a nivel prehistórico, Orce cuenta con un relevante pasado de dominación árabe, fruto de la que emergió una alcazaba levantada en el siglo XI. Ya en el siglo XIV pasó a depender del Reino taifa de Granada. El padre del conocido poeta de nuestras letras Jorge Manrique, Don Rodrigo de Manrique, logró para los cristianos el sitio de Orce un siglo después. Bajo el dominio de los Reyes Católicos, Orce se convirtió en el lugar más próspero de todo el ángulo nororiental del antiguo Reino de Granada gracias a su fecunda ganadería.

Uno de los vestigios del paso de los árabes por Orce es la recia alcazaba que permanece en pie, también denominada Castillo de las siete torres. Tiene una torre del homenaje que fue reconstruida en el siglo XVI tras un terremoto. En Orce el viajero puede, asimismo, disfrutar de algunas atalayas del cordón que conformaba la población como núcleo fronterizo entre Castilla y Granada. Dos de las mejor conservadas hoy son las de Umbría y del Salar.

restos arqueológicos de Orce

Restos hallados en Orce.

Otra visita de interés en la zona es la del Palacio de los Segura (siglos XVI-XVII) Aquí se ubica el Museo de Prehistoria, que alberga una interesante colección de piezas procedentes de los distintos yacimientos que se concentran alrededor de Orce (Venta Micena, Barranco León o Fuente Nueva)

Cercano también a Orce se halla el yacimiento del Cerro de la Virgen, donde se han encontrado restos humanos del Neolítico (un poblado fechado en el año 2000 a.C.), así como de otros romanos, visigodos y árabes. Pese a las últimas evidencias arqueológicas halladas en Barranco León, parte de los historiadores consideran que Atapuerca (Burgos) sigue conservando los hallazgos de los restos fósiles de los seres humanos más antiguos del Viejo Continente: el homo antecessor, de un millón de años de antigüedad.

El viajero que visite Orce porque le apasiona la historia puede ampliar su excursión a la capital granadina. Allí se encuentra una de las nuevas maravillas del mundo y uno de los lugares que más turismo atrae del planeta: la Alhambra. De visita obligada. Y de donde quiera que parta tiene a su disposición una amplia selección de vuelos baratos y ofertas para poder desplazarse hasta aquí, a otros rincones de España y también al extranjero.

Dónde dormir: Hotel rural La Morata; Avda. Los Caños, 1; Orce (Granada); teléfonos: 958065172 y 606155569.

Dónde comer: Bar Mesón Restaurante La Mimbrera; C/ Chorreador, s/n; 18858 Orce (Granada); teléfono: 659461842.

Mapa de Orce

Tartessos (Huelva, Sevilla, Cádiz)

La primera civilización ibérica ha sido considerada un enigma hasta bien entrado el siglo XX. Hoy sigue sin localizarse la capital de aquel fantástico reino que abarcó las zonas andaluzas de Huelva, Sevilla y Cádiz, en el bajo Guadalquivir, aunque su esplendor se extendió por una buena parte del sur de la península. Durante siglos, Tartessos ha sido un misterio. Las fuentes clásicas e incluso la Biblia mencionan un rico reino con una una gran capital en el extremo occidental del Mediterráneo al que llaman Tartessos.

En la actualidad y gracias a los testimonios históricos, sabemos que la cultura de Tartessos existió gracias a al explotación de los abundantes recursos de la zona y que es el punto de partida civilizatorio en la península, aunque hasta la fecha no se hayan encontrado los grandes monumentos anunciados por los textos antiguos.

Piezas que conforman el Tesoro del Carambolo

El Tesoro del Carambolo se le atribuye a Tartessos./José Luiz Bernardes Ribeiro

El descubrimiento del magnífico Tesoro del Carambolo en la localidad sevillana de Camas vino a confirmar las teorías que hablaban de un pueblo próspero, que en contacto con fenicios y griegos había logrado un notable esplendor entre los siglos VIII y VI a.C. Tartessos empezó a gestarse hacia el año 1200 a.C., y su ocaso se fecha a mediados del siglo VI a.C., con la hegemonía de los cartagineses.

Tartessos dejó llegar su influjo por casi toda la mitad sur de la península, como lo demuestran los restos hallados en Extremadura (Cancho Roano), sur de Castilla la Mancha e, incluso, en torno a la cuenca del río Segura, en Murcia. El esplendor de Tartessos coincidió con el contacto continuado con los foceos (griego procedentes de Asia Menor) y los fenicios.

Los investigadores sitúan a la propia capital del reino en algún punto de las antiguas marismas del Guadalquivir. Sin embargo, no hay evidencia alguna de esa localización. Historiadores coinciden en afirmar que la capital debía estar situada en un profundo lago interior circundado de pequeñas alturas en las que se arracimaban los establecimientos tartésicos al abrigo del mar abierto y junto a ríos y esteros que permitían una fácil comunicación con el interior.

Objeto que se atribuye a Tartessos

Una escultura atribuida a la cultura tartésica./Remi Mathis

El principal vestigio arqueológico de Tartessos lo constituyen objetos de todo tipo hallados por los alrededores: vasijas, estelas funerarias, monedas, figurillas de bronce, cinturones…, a partir de los cuales se han trazado teorías dispares respecto al origen, evolución y ocaso de aquel reino que sigue deslumbrando en la actualidad.

En torno a Tartessos los pueblos peninsulares desarrollaron la primera escritura (influenciada por los fenicios), la sofisticación de la agricultura y crearon los primeros centros urbanos. Argantonio, el Hombre de Plata (en alusión a la extracción de este mineral en la región) es el primer rey tartésico del que se poseen datos históricos fehacientes por su estrecha relación con los griegos focenses.

Bronce de Tartessos

Broche de bronce perteneciente a Tartessos./José Luiz Bernardes Ribeiro

Se cree que, precisamente, esta relación con los griegos fue la causa de que Cartago decidiera arrasar la ciudad y región de Tartessos. Siglos después, el arqueólogo Adolf Schulten aseguró que la capital tartésica había que buscarla en el actual Parque Nacional de Doñana. Desde 2007, investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Huelva intentan confirmar esta hipótesis. Todavía hay quien está convencido de que la Atlántida de la que hablaba Platón no es otra que la civilización perdida de Tartessos.

Pese a los escasos restos arqueológicos que nos ha legado esta cultura, resulta fascinante que el viajero se aproxime a la zona de Doñana para, aparte de disfrutar de la naturaleza en estado puro con la visita al Parque Nacional, se deje llevar por el lustroso pasado de una fascinante civilización cuya magia todavía perdura. La máquina del tiempo espera al viajero. Sin duda, merece, cuanto menos, una escapada de fin de semana.

 

Dónde dormir: Hotel Eurostars Tartessos; Av Martín Alonso Pinzón, 13; 21003 Huelva; teléfono: 959282711.

Dónde comer: Parador de Mazagón; Carretera San Juan del Puerto-Matalascaña, Km. 31; Mazagón (Huelva); teléfono: 959536300.

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Vía de la Plata (Andalucía, Extremadura, Castilla León, Asturias)

Fue la segunda columna vertebral del sistema de caminos que los romanos impusieron en la península ibérica. Esta vez por occidente, el oeste. La Vía de la Plata seguía la antigua senda tartesia del estaño, comunicando la que era capital de la provincia de Lusitania, Emerita Augusta (la actual Mérida), con Asturica Augusta (Astorga, en León), también colonia romana, situada mucho más al norte. Esta ruta la utilizaron los romanos para avanzar hacia el norte en su afán conquistador.

Esta amplia calzada romana continuaba hasta Sevilla por el sur y hasta Gijón por el norte a través de la Vía Carisa, otro vial impulsado por el general Publio Carisio con la intención de unir los asentamientos militares de la zona leonesa con la cántabra. La difusión de la Vía de la Plata, por la que transitaban soldados, viajeros, comerciantes y mercancías, se configuró como una gran ruta que permitió la difusión de la cultura romana y la dominación de parte del territorio hispano.

Sobre el Guadiana, el puente romano de Mérida

Puente romano de Mérida./Pedro Martín

Incluso el propio cartaginés Aníbal, en el año 220 a. C., anduvo este camino para conquistar la ciudad celtibérica de Helmantica (Salamanca), con el probable objetivo de controlar el comercio del estaño. Ya en en las Guerras Lusitanas (siglos II y I a. C.), este itinerario resultó clave como instrumento militar para personajes de la talla de Viriato y Julio César. Emperadores como Tiberio, Trajano y Adriano mejoraron el camino.

En la Vía de la Plata construyeron los romanos una colonia fortificada, Capera (la actual Cáparra), de entre cuyos restos destaca el majestuoso arco tetrapilón, de nueve metros de altura, cuatro pilares y otros tantos arcos, que merece la pena observar tras una magnífica restauración. El arco de Cáparra compone una impresionante estampa en medio de la campiña cacereña, entre ruinas romanas y encinas.

El viajero se alegrará de ver otros vestigios de la ciudad: la calzada, las calles de trazado rectilíneo, los restos de tiendas, comercios y mesones que se abrían a ambos lados de la Vía de la Plata para dar servicio a los viajeros. Este camino aún daba mayor importancia estratégica a Mérida, porque eso hacía que en la colonia romana de Extremadura confluyeran los caminos secundarios que desde Córdoba y Lisboa llegaban a la Meseta y el Ebro.

La Vía Augusta a su paso por el Arco de Cáparra.

El arco de Cáparra./Jörn Wendland

A lo largo de los siglos, la Vía de la Plata continuó usándose por diferentes pueblos como visigodos, árabes y cristianos durante la Edad Media. Sirvió como camino de peregrinación hacia Santiago de Compostela desde el sur, uso que todavía se mantiene. Así, hasta bien entrado el siglo XIX. Casi nada.

Pese al inexorable paso del tiempo, siguen en pie algunos tramos de la calzada romana, así como casi 200 miliarios (es la calzada romana de Europa que mantiene el mayor número de los mismos) que servían para marcar distancias, notables puentes como el de Mérida sobre el Guadiana o Alconétar sobre el Tajo, paisajes de indudable interés medioambiental como Sierra Morena, Cornalvo o Monfragüe, y el testigo de ciudades consideradas Patrimonio de la Humanidad como Mérida, Cáceres o Salamanca.

Astorga tiene unas murallas de origen romano

Murallas de Astorga./Josemanuel

Las características de esta histórica vía no diferían del resto de las calzadas romanas al uso, como la más célebre de Hispania, la Vía Augusta. Para la construcción de esta gran obra de ingeniería se excavaba el terreno hasta que alcanzara un nivel firme que servía de drenaje y asiento de las capas superiores constituidas por tierra y piedras para obtener una estructura sólida. Al final se colocaba un empedrado de grandes losas que pavimentaban el camino y le daban forma.

La antigua Vía de la Plata romana se ha transmutado en la actual Ruta de la Plata que une las ciudades de Gijón y Sevilla a través de las carreteras N-630 y la A-66. Una asociación constituida por ciudades ubicadas en el itinerario del camino promueve ahora el valor histórico y turístico del mismo. Esta ruta discurre por cuatro regiones y siete provincias en un eje norte-sur de 800 kilómetros. Pasa por lugares con mucha historia como Plasencia, Hervás o Carmona.

Dónde dormir: Hotel Quinta Duro; Camino de las Quintas, 384; 33394 Gijón (Asturias); teléfono: 985330443.

Dónde comer: Restaurante Ruta de la Plata; Calle de Meléndez, 13; 37002 Salamanca; teléfono: 923265103.

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Bélmez de la Moraleda (Jaén)

Si en nuestra histórica y bien querida geografía existe un destino envuelto por el misterio y los enigmas, ése es Bélmez de la Moraleda. Su fama ha trascendido de la pequeña localidad jienense desde que en 1971 una vecina de Bélmez, María Gómez, asegurara haber descubierto una cara misteriosa en el suelo de su cocina de la calle Rodríguez Acosta, 5. No sería la única. A este menudo pueblo andaluz se le conoce allende, obviamente, por aquellos peculiares rostros aparecidos, aunque Bélmez de la Moraleda también tiene otra historia digna de ser contada.

Para ello, Lugares con historia cuenta con la colaboración de un invitado de excepción. Alberto Granados, periodista radiofónico conductor de A vivir Madrid en la Cadena Ser, nos invita a embarcarnos en la nave del misterio y a revivir el que está considerado como el fenómeno paranormal con más historia que ha acontecido en nuestro país.

Alberto Granados es también escritor de éxito. Ha editado 7 libros, entre los que destacan Leyendas urbanas, La historia más curiosa o Los vigilantes de los días. Su último ensayo hasta la fecha es Historias Imprescindibles para los Amantes de los Viajes, una nutrida compilación histórica de datos, anécdotas, historias y curiosidades sobre los más dispares destinos del planeta Tierra, a modo de pequeñas y amenas piezas periodísticas. Recomendable.

Vista general de Bélmez de la Moraleda.

Bélmez de la Moraleda.

Bélmez de la Moraleda es uno de esos destinos imprescindibles para los amantes de los misterios. Tras la aparición de la primera cara, la familia de María Gómez Cámara decidió picar el suelo para que la mancha desapareciera, pero a los pocos días un nuevo rostro surgió como de la nada, una vez más, en el suelo de la cocina. Esta vez, el diario Pueblo se hizo eco de la noticia, convirtiendo a la propia María y su vivienda en un punto de referencia de parapsicólogos e investigadores del misterio.

Poco después, las caras se multiplicarían por los suelos y paredes de la casa, y el número de turistas y curiosos al lugar de los hechos fue en aumento. Aquel reclamo consiguió poner a Bélmez en el mapa y los dueños de la casa comenzaron a enseñar el lugar a todo aquel que lo solicitaba. A los pocos meses de la aparición del misterio, el propio diario Pueblo publicó que todas aquellas caras eran un fraude, que se habían pintado con cloruro de sodio y nitrato de plata.

Rostro aparecido en el suelo de Bélmez.

Una de las caras que aparecieron en el suelo de la casa de María Gómez./Degeefe

Con los años, la revista Enigmas, dirigida por Fernando Jiménez del Oso, volvió a sacar a luz las misteriosas caras, al contar que aquel fenómeno se había silenciado por culpa de una conspiración orquestada por el régimen franquista. De nuevo regresaron los curiosos, y la casa, una vez más, abrió sus puertas a los amantes de los enigmas y los sucesos parapsicológicos. Aunque se han realizado unas cuantas investigaciones, jamás se ha llegado a conocer con certeza qué ocurre en ese domicilio del pueblo de Jaén. Sea un fraude o no.

Uno de los lugares visitables, aparte de la casa donde ocurrieron los hechos, es el Centro de interpretación de las caras de Bélmez, la primera infraestructura turística que se ha creado en el municipio en torno al fenómeno. Se emplaza en unos terrenos cercanos a la casa original, al no haberse conseguido llegar a un acuerdo con la familia para la compra de la casa auténtica. La primera planta alberga fotografías de las caras y en la otra se pueden escuchar psicofonías.

El término municipal de Bélmez de la Moraleda ofrece, asimismo, al viajero amante del pasado, algún que otro asentamiento de las épocas ibérica y romana, como el Recinto de Bélmez o el Barranco de Hornillos Bajo, respectivamente. Bajo dominio árabe hasta bien entrada la Edad Media, el dominio castellano del lugar no llegó hasta 1448 con la toma y conquista del castillo de Bélmez por don Fernando de Villafañé.

Casa de las caras de Bélmez

Casa donde ocurrieron las apariciones con su horario de visita./Degeefe

Precisamente, el castillo de Bélmez, o lo que queda de él, es otro de los principales reclamos del pueblo. Asentado sobre una roca, tuvo cierta importancia durante la Guerra de la Independencia y en el enfrentamiento entre el liberal Riego y los realistas, defensores del absolutismo de Fernando VII en 1820.

Declarada Bien de Interés Cultural, otra fortaleza, como es el Castillo de Chincoya, es conocido literariamente por aparecer citado en la Cantiga 185 que se atribuye a Alfonso X El Sabio. También está en ruinas. Merece la pena acercarse para ver dos atalayas que salvaguardaban el castillo de Bélmez, las cilíndricas Torres del Lucero y del Sol. Junto a Bélmez, otro destino recomendable por la historia mistérica que le envuelve es Zugarramurdi.

Dónde dormir: Casa Gonzalo; C/ Ermita, 3; Bélmez de la Moraleda (Jaén); teléfono: 953394055 y 609331382; info@alojamientocasagonzalo.com.

Dónde comer: Restaurante Sierra Magina; Calle del Nacimiento; Bélmez de la Moraleda (Jaén); teléfono: 953394302.

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