El Torcal de Antequera y sus dólmenes (Málaga)

El Torcal de Antequera no se olvida jamás y no se confunde con ningún otro paisaje, uno de los espacios naturales más extraordinarios de España. Y prehistórico. Un atardecer en el mirador de las Ventanillas, con los rayos del sol tornasoleando las nubes, puede ser una experiencia inolvidable para el viajero. En esta ciudad onírica, los pacientes cinceles del agua y del viento han labrado en la blanca roca calcárea y a lo largo de millones de años, las más caprichosas formas de figuras, desfiladeros, edificios, cuevas, hongos, pináculos,… Son especialmente conocidas las llamadas la Dos Iguales, el Pilar del Agracejo, el Callejón Ancho, el Callejón del Tabaco.

Se podría definir el Torcal como una masa de roca caliza que, al ser disuelta por el agua, ha cristalizado en figuras peculiares: el Aguilucho, el Tornillo, la Copa, la Muela, el Sombrero, el Lagarto, el Bebedero de los Buitres, La Loba, La Pera, son solo algunas de las ‘esculturas’ realizadas por el paso del tiempo y las condiciones climáticas. El paraje natural que sobrepasa el millar de hectáreas es un laberinto de rocas, hoyos y corralones verdaderamente fantástico y sorprendente.

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Caprichosas formas pétreas configuran el paisaje del Torcal de Antequera./Montuno

Sus orígenes se remontan a la Era Secundaria o Mesozoica, en concreto al periodo Jurásico, la era de los dinosaurios, hace entre 250 y 150 millones de años. Por aquel entonces la zona no era más que un pasillo marítimo de grandes dimensiones que comunicaba el Mediterráneo con el Atlántico. Fue durante la Era Terciaria o Cenozoica cuando, debido al movimiento de las placas tectónicas emergieron a más de 1.000 metros por encima del nivel del mar, los sedimentos calizos depositados en el fondo que dieron lugar a sierras de curiosas formas.

La riqueza pétrea y por lo que respecta a simas, cuevas y otras formas naturales subterráneas es notoria. Abundan las simas de carácter vertical que alcanzan hasta hasta los 225 metros de profundidad. Otras de carácter horizontal son de gran relevancia histórica como la Cueva del Toro y la de Marinaleda, que albergan importantes yacimientos prehistóricos, con referencias al Neolítico y una Edad del Cobre avanzada.

El Torcal dista de la localidad malagueña de Antequera nueve kilómetros. Por la carretera de Villanueva de la Concepción, tomando desviación ala derecha a los seis kilómetros, pasada la Boca del Asno, por carretera un poco infame, se llega al Llano de Polvillares, donde parten las rutas de visita del Torcal. Los itinerarios están marcados con señales de pintura sobre las piedras. El viajero debe andar con ojo; también el Torcal es un laberinto de rocas por el que resulta fácil extraviarse.

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El Tornillo del Torcal./Karton82

Junto a su relevancia histórica y paisajística, el Torcal de Antequera también cuenta con un hábitat de excepcional acogida para una rica y variada vegetación en la que abundan encinas, quejigos, serbales o arces. De entre la fauna, el viajero amante de la naturaleza puede tener la oportunidad de avistar aves como el buitre leonado o el búho real, además de mamíferos como el zorro o la comadreja.

De los tres dólmenes monumentales con los que cuenta Antequera, Viera, Romeral y Menga, sobresale este último. Es un corredor solemne, veinte metros de largo por cinco de ancho, entre enormes lajas de piedra, la mayor de las cuales pesa más de 100 toneladas. Lo construyeron hacia el 2500 a.C. en la Edad del Cobre. El dolmen guarda algunos secretos. Detrás de la última piedra de la cámara existe una galería con pasillos longitudinales ocultos bajo el túmulo. Y un misterioso pozo de casi 20 metros de profundidad y 1,50 metros de diámetro inquieta a los expertos que se han acercado hasta él.

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Interior del dolmen de Menga.

El dolmen de El Romeral contenía restos humanos, conchas y cerámica de dos tipos diferentes, lo que llevó a los investigadores a suponer que se trata de un monumento funerario. El tholos, que se diferencia de sus compañeros por el empleo de mampostería en paredes y bóvedas en lugar de lajas y sus cubiertas, es un ejemplo del diálogo permanente del hombre con el Universo, los solsticios de verano e invierno.

Viera es bastante más modesto que Menga y también más reciente. Según los expertos, pudo construirse en torno al año 2.000 a.C. Es un sepulcro de corredor con un largo pasillo de 20 metros de longitud, segmentado en dos tramos por una puerta.

Este magnífico conjunto megalítico es quizás el más impresionante de Europa y uno de los más antiguos, con 5.800 años. Pero, en realidad, ¿qué función desempeñaban los dólmenes? ¿Santuarios, tumbas, monumentos astronómicos? ¿Todo a la vez? No es la única zona de estas características que sobresale en la península ibérica. Aralar, a caballo entre el País Vasco y Navarra, o la cacereña Valencia de Alcántara también presumen de contar con excelentes yacimientos de menhires, dólmenes, túmulos, crómlechs,… auténticos museos prehistóricos al aire libre.

Dónde dormir: Las Villas de Antikaria; Ctra. Cordoba, 3; 29200 Antequera (Málaga); info@hotellasvillas.com; teléfono: 952844899.

Dónde comer: Restaurante Caro; Calle de Juan Carlos I, 47; Antequera (Málaga); teléfono: 952713511.

Mapa Torcal de Antequera

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