Plasencia (Cáceres)

Para que plazca a dios y a los hombres“. Este es el lema que luce el blasón que concedió a la ciudad de Plasencia el rey Alfonso VIII en el siglo XII. La urbe cacereña hace honor a su nombre desde una península que bordea el río Jerte, al abrigo de la sierra de Gredos, con algunos de los monumentos más valiosos del universo extremeño.

Convertida en el centro administrativo y comercial de la provincia de Cáceres, Plasencia es, ante todo, la perla del Jerte, una hermosa ciudad que esconde un considerable patrimonio artístico tras sus murallas, de las que aún conserva restos de los siglos XII y XIII. El mejor acceso al centro histórico es la llamada Puerta del Sol, una de las cuastro que se conservan, des estilo renacentista y adornada por un escudo de los Reyes Católicos.


Desde ella se accede a la Plaza Mayor, punto de encuentro rodeado de viejas casonas porticadas. Aquí se levanta el Ayuntamiento, edificio gótico-renacentista con su particular torre del reloj y un inconfundible Abuelo Mayorga, que marca el paso de las horas golpeando una campana.

La iglesia de San Esteban despunta en el lado suroeste de la plaza, que hay que doblar para llegar, tras pasar por el Convento de las Claras, a la plaza de la Catedral, con un conjunto catedralicio formado por dos construcciones unidas entre sí. La Catedral Vieja fue levantada entre los siglos XII y XV. Tiene una cúpula octogonal que cubre la sala capitular, rematada en el exterior por un chapitel de aires bizantinos.

A finales del siglo XV se inició la construcción de la Catedral Nueva, que cuenta con una capilla mayor de estilo renacentista, al igual que la fachada. En su interior destaca el retablo mayor y la sillería del coro, tallada en madera de nogal. Otros monumentos de interés de Plasencia son el palacio Episcopal, el hospital de Santa María, el palacio de Monroy y el palacio del Marqués de Mirabel.

Aguas abajo de Plasencia confluyen los tíos Tajo y Tiétar, que posibilitan continuar la ruta del viajero de una enorme reserva natural de 18.000 hectáreas de bosque mediterráneo y albergue de animales en extinción que se denomina Parque Nacional de Monfragüe. Aquí es posible avistar buitres leonados, águilas imperiales y cigüeñas negras, además de un paisaje único tapizado de encinas y enebros.

Para poder seguir disfrutando de las maravillas de esta localidad y sus alrededores, nada mejor que disfrutar de un nuevo vídeo que aquí os dejo:

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